 | | Asunto: | No. 30 - Negarse a uno mismo | | Fecha: | 5 de Julio, 2007 20:30:37 (+0200) | | Autor: | AdoraSI <adorasi @.......com>
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| ¡Adorado sea el Santísimo Sacramento! ¡Ave María Purísima! |
Boletín #30 de AdoraSI.com
Hermosillo, Sonora, México. Jueves 5 de julio de 2007.
CONTENIDO:
1. Del editor 2. Negarse a uno mismo 3. Avisos |
| 1. Del editor
¡Hola! Saludos afectuosos y ricas bendiciones. Te damos la bienvenida a esta
edición de nuestro boletín de noticias y temas de espiritualidad, esperando que
resulte útil y agradable para ti.
Comparto contigo un lindo mensaje enviado por
Laura Soledad. Se llama “Cada Día”:
“Cuando llegue la aurora y con ella comience
un nuevo día, busca un momento depaz para entrar en contacto con tu alma.
Profundiza en ti mismo, hasta donde ella mora y escúchala.
Capta su
vibración, la más bella melodía que interpreta el alma. Allí en loprofundo de ti
mismo sólo existen: Voluntad....Amor... y Sabiduría.
Allí sólo encontrarás lo
bueno y lo perfecto, y eso es lo que eres en esencia.
Toma lo mejor de lo que
allí palpita, lo mejor de ti mismo y vuelve paraempezar con ello un nuevo día.
Entonces serán buenos los frutos que trae cada día pues llevarán la savia
purade tu mejor esencia.
Por eso, busca en cada día la esencia buena que
atesora tu espíritu, ahí en lomás profundo de ti mismo, y sazona con ella tus
frutos, y vive cada día como elmejor de tu vida.
Concentra todas tus energías
en vivir intensamente esas pocas horas que tienespor delante, desde la aurora que
te despierta hasta el descanso reparador de lanoche.
Olvida el ayer y deja el
mañana para cuando llegue su momento.
Olvida tus errores pero ten presente la
experiencia que de ellos surjan.
Y si vas a recordar, recuerda sólo cosas
buenas, es de necios llevar a cuestasla carga de ayer.
Vive plenamente este
día, porque el hoy es un don maravilloso que tienes, yporque la vida es un eterno
presente.
Sonríe cada mañana porque Dios se ha despertado antes que tú y ha
colgado elsol en tu ventana.”
Y no lo olvides: comparte tu fe, recomienda
AdoraSI.com y este boletín a tus amistades y conocidos.
¡Paz, Alegría y
Bien! |
| 2. Negarse a uno mismo
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y
sígame. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que la pierda por
mí y el Evangelio, la salvará” (Marcos 8, 34-39).
El Señor, que nos pide el
desasimiento de los bienes materiales (Lucas 14, 33), también nos pide un
desprendimiento más profundo: la renuncia al propio yo.
En el discípulo de
Cristo cada entrega lleva consigo una afirmación: dejar de vivir para mí mismo, a
fin de que Cristo viva en mí (Gálatas 2, 20 ).
Jesús nos ofrece vida en
abundancia (Juan 10, 10 ), nos ofrece la filiación divina y la participación en
la vida íntima de la Santísima Trinidad. Y lo que estorba a esta admirable
promesa es el apegamiento a nuestro yo, a la comodidad, al bienestar, al propio
éxito...
Por eso es necesaria la mortificación, es decir, el desprendimiento de
sí o “desapego” a uno mismo, para permitir que Jesús esté en nosotros.
Por
nuestra parte, para que los méritos de la Pasión se apliquen, debemos cooperar
llevando con paciencia los trabajos y tribulaciones que Dios nos mande, para
asemejarnos a Jesús (Colosenses 1, 24).
La Iglesia nos recuerda frecuentemente
la necesidad de la mortificación. De manera particular nos propone que el viernes
nos propongamos una mortificación especial: la abstinencia de la carne, un
trabajo mejor realizado, hacer la vida más grata a aquellos con los que
convivimos, una práctica piadosa o alguna obra de misericordia.
“Si alguno
quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame... ”. El
Señor espera que diariamente sepamos negarnos en pequeñas cosas, que vivificarán
el alma y harán fecundo el apostolado.
En primer lugar debemos tener en cuenta
las mortificaciones pasivas: ofrecer con amor aquello que nos llega sin esperarlo
o que no depende de nuestra voluntad (calor, frío, una espera que se prolonga, el
carácter de los demás...).
Junto a éstas, ofrecer también aquellas
mortificaciones que facilitan la convivencia (ser puntuales, escuchar con
atención, ser afables venciendo estados de ánimo, dar las gracias, pedir
disculpas, hacer trabajo bien hecho, ser ordenados...).
Ofrezcamos también la
mortificación de la inteligencia (evitar actitudes críticas, no juzgar con
precipitación, mortificar la curiosidad) y de la voluntad (luchar contra el amor
desordenado a sí mismo, evitar que las conversaciones se centren en
nosotros...).
Entreguemos a Dios la mortificación activa de los sentidos (viviendo la
sobriedad), así como la mortificación de la sensibilidad (desechando aquellos
sentimientos que no ayudan al progreso espiritual) y la mortificación interior
(evitando pensamientos inútiles que retardan el camino de la santidad).
Examinemos si de veras estamos decididos a perder la vida, paso a paso, poco o
poco, o dispuestos a perderla de un solo golpe, por amor a Cristo y a su Palabra:
“... el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que la pierda por mí y el
Evangelio, la salvará”.
Pero, además, la mortificación debe ser alegre,
continua, discreta, amable, llena de naturalidad, humilde y llena de amor, porque
nos mueve la contemplación de Cristo en la Cruz.
En la mortificación como en el
Calvario, encontramos a María que nos ayuda maternalmente en este caminar. |
¡GRACIAS Y QUE DIOS TE BENDIGA!
Quinardo Meléndrez www.adorasi.com
RECUERDA QUE: "... el que persevere hasta el fin, ése se salvará." (Mateo
10,22)
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