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Al Filo de la Realidad

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Asunto:[AFR] Revista Al Filo de la Realidad Nº 160
Fecha:Martes, 12 de Diciembre, 2006  11:23:25 (-0300)
Autor:CAI - Centro de Armonización Integral <afreditor @.....com>

 
 
 
___________________________________________________________________________
OCULTISMO                                         OVNIs                                      PARAPSICOLOGÍA
 
Año 7                            Martes 12 de diciembre de 2006                        N° 160            
AL FILO DE LA REALIDAD
"Disiento con lo que dices, estoy en total desacuerdo con ello,
pero defendería con mi vida tu derecho a decirlo". Voltaire.
 
((( Fundada el 10-5-2000 )))
                                                                                                                      
                                                                                                                      
 
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En este número de AFR:
 
— ¿CONVENIENCIA O AGGIORNAMIENTO? ¿ALTERNATIVAS O COMPLEMENTARIAS?
     por Gustavo Fernández
 
— SI ISRAEL ES EL PUEBLO ELEGIDO, A MI DIOS QUE NO ME ELIJA
     por Ángel Rodríguez Álvarez
 
— FOTOGRAFÍAS PARANORMALES: ¿LA OPORTUNIDAD, EL LUGAR O EL SUJETO?
     por Gustavo Fernández
 
 

 
 
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  • La Embestida de los Escépticos.
  • ¿Existen los "Hechizos" y "Maleficios"?
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      Terapias

       

       
      ¿Conveniencia o aggiornamiento? 

       

      ¿ALTERNATIVAS O COMPLEMENTARIAS?

       

      escribe: Gustavo Fernández

       

       

          Algún día —qué duda cabe— las Terapias No Convencionales tendrán el rango de técnicas aceptadas no sólo por la comunidad científica sino por el común de los mortales y, siempre en el medio, los sistemas de salud de los países, sean éstos avanzados o no. Pero quedan en el camino muchos obstáculos por superar, entre los cuales no son los menos, por un lado, el mercantilismo desvergonzado de algunos cultores de estas disciplinas —que las practican menos por vocación que por oportunidad comercial— y, sin duda, muchas cuestiones epistemológicas.

       

          Una de ellas se viene soslayando sistemáticamente o, en el mejor de los casos, es defendida desde lo que creo un punto de vista filosóficamente equivocado. Y digo “filosóficamente” por ser, nostálgico pensador, un convencido de que ésta —la Filosofía de qué y por qué antes que el cómo— subyace en la raíz de toda ciencia, pura o aplicada, dura o social. Y que en tanto no resolvamos entre todos los comprometidos —por afición o elección laboral— un cuestionamiento básico, no terminaremos de cerrar ciertos círculos.

       

          Es la pregunta del título. ¿Debemos seguirlas llamando “alternativas” o, como crece en el consenso de muchos profesionales de respeto, “complementarias”?. Ya se sabe complementarias a qué: a la medicina tradicional. Y éste es el punto. ¿Se afirma esto por convencimiento o por conveniencia?. A saber que en muchos países es sencillo que se endilgue a los terapeutas no convencionales el epíteto de “ejercicio ilegal de la medicina”, uno (yo) tiene la sensación de que la afirmación de “Complementariedad” responde más a la necesidad de mantener satisfechos a los doctorandos universitarios en sus poltronas que a la plausible —pero discutible— sumatoria de las mismas (de sumarse a aquella medicina ortodoxa, digo). Como si “quedar bien” con aquellos significara —ingenuidad fatal— ser “políticamente correcto” y estar a salvo de cualquier persecución.

       

          No sería problema si, otra vez filosóficamente, tal aggiornamiento fuera posible. Pero, ¿lo es?. Me temo que no. Dado que, como sabemos, la enorme mayoría de las Terapias No Convencionales trabajan con (o aceptan el principio de) la existencia de “campos energéticos” y “planos sutiles” como contexto necesario de sus operatorias —porque de lo contrario, si su acción fuera puramente biológica-mecánica, ¿por qué no serían aceptadas por la medicina convencional si sus efectos serían entonces absolutamente demostrables en los protocolos de investigación académica (y, por lo tanto, absorbidos culturalmente por las facultades de Medicina) ni requerirían de conceptos tan “esotéricos” como, por caso, los que fundamentan la Homeopatía —terapia no convencional próxima al “corpus” institucional de la Medicina, si las hay[1]—. Y el problema, entre otros, es que esa concepción “sutil” conduce a la conclusión de que lo que en muchos casos eterniza la dolencia, genera nuevas en el paciente, lo empeora o simplemente no lo cura es, precisamente, la agresión sufrida en forma de químicos, cirugía, exploraciones agresivas. O, para ponerlo de otra forma, que la efectividad de las Terapias Alternativas está, precisamente, en su “suavidad”, en recomponer, armonizar lo basal, es decir, el campo energético, devolviendo el equilibrio holístico. ¿Es compatible con la Aromaterapia —por caso— que el individuo acompañe con Clonazepan o Prozac su tratamiento?. No. Porque la virulencia y desequilibrio energético de los segundos obnubilaría el sutil pero persistente efecto reparador de la primera.

       

          Y podríamos enlistar miles de ejemplos. Que es como decir: en muchos casos, quizás la mayoría, no son compatibles. Si usted tiene cáncer, está en su derecho de atacarlo con Quimioterapia o con Macrobiótica. Pero es infantil suponer que la Quimio más la Macrobiótica duplicarán sus probabilidades curativas.

       

          Y aquí se llega al fondo del problema. Porque las Terapias Alternativas no son hoy por hoy funcionales al gran negocio de la salud mundial[2]. Porque una esencia es ridículamente económica al lado de cualquier medicamento de consumo masivo donde, como se sabe, se paga más por el “marketing”, el “packaging” y los “retornos” a los mismos médicos que por el producto en sí. Otra vez, no pongamos la zanahoria delante del caballo: el problema no es la técnica sino el Sistema dominante que la prostituye y subordina a su principal objetivo que (¿adivinaron?) no es la salud el prójimo, no es mejorar la calidad de vida, no es brindar felicidad a los contribuyentes. Es hacer más dinero.

       

          Y este “condicionamiento memético” (¿recuerdan la expresión?[3]) es tal que hasta se le niega al paciente la posibilidad de elegir por sí mismo qué diablos quiere hacer con su salud, con su cuerpo, con su vida. Un condicionamiento que genera cargas culpógenas en primer lugar (¿qué terapeuta alternativo no ha escuchado, por ejemplo, aquello de “mire, si por mí fuera probaría con el método Hansen y dejaría las drogas pero... ¡qué va a decir mi médico! (o mis hijos, o el vecino), y continúa luego con verdaderas campañas mediáticas donde se le inculca a la población que hay una sola manera de entender la salud —curiosamente, la que maneja el corporativismo farmacéutico— y que asuma los riesgos de no encolumnarse con el rebaño. Esta "incapacidad de elección" llevó a un colega, Martxelo, serio y meduloso terapeuta él mismo, a señalarme muy acertadamente que tampoco es útil la expresión "Alternativas", toda vez que una alternativa significa una opción más o menos en igualdad de posibilidad de ser seleccionada, y el control mediático de la medicina tradicional, sumado a los embates pseudo científicos contra estas terapias hacen que en el paradigma cultural de miles de millones de personas no haya elección posible.

       

          ¿Pero qué término elegir, entonces?

          ¿No Convencionales, como propuse? Sólo hasta que el imperio de la costumbre las haga convencionales.

          ¿Tradicionales, en un sentido histórico? Pero, ¿de acuerdo a la línea histórica de quién?

          ¿Sagradas? Viendo cuánto improvisado mercachifle de estas terapias deambula por ahí, su sacralidad está bastante bastardeada...

       

          En fin. Se puede dar el caso, verbigracia, que hasta alguien se sienta tentado, aquí, de demandarme por hacer propaganda del ejercicio ilegal de la medicina. Eso, sólo demostraría hasta dónde llega en este Sistema una “libertad de expresión” que no debe molestar a los “clichés” estructurados. Es decir, los “memobots”. Y todos, terapeutas y pacientes, agacharán sus cabezas y seguirán alabando a los íconos de lo socialmente aceptable, tal vez por cobardía. Pero siempre sobrevivirán las preguntas:

       

          ¿Alternativas o Complementarias?. ¿Conveniencia o aggiornamiento?

       

       



      [1] Como hemos demostrado en otro trabajo, la verdadera explicación de la Homeopatía —ver la serie “Fundamentos Científicos del Ocultismo” en AFR Nº 2, 4, 5, 7, 8, 10, 12, 13, 15, 16, 17, 19, 22, 23, 26 y 30— estriba en que es la “impronta” química que quede en la suspensión sin, estando por debajo del Número de Avogadro, en su homónima energética, un principio que ni siquiera es entendido por muchos médicos homeópatas aun.

      [2] Ver trabajo El negocio con las enfermedades. Descargar desde aquí.

      [3] Ver mi artículo “La Intoxicación en las Paraciencias. Memética e Illuminati.”, en AFR N° 155.

       


       
      SI ISRAEL ES EL PUEBLO ELEGIDO
      A MI DIOS QUE NO ME ELIJA
       
       

       

       

          A raíz de los comentarios realizados sobre los Annunakis —que últimamente están de moda— y sus actividades sobre el planeta Tierra, parecería que todo quedaría esclarecido en torno a la tan traída y llevada supuesta presencia en nuestro mundo de seres del espacio, es decir, de seres extraterrestres.

       

          Algunos investigadores han buceado en las Escrituras Sagradas de la Civilización Sumeria, donde los redactores de la Biblia han bebido de sus fuentes, registradas en cientos de tablillas de arcilla en escritura cuneiforme, (cuneiforme=forma de cuña, pues son grabaciones con palitos en forma de cuña, que se presionan sobre el barro o arcilla, formando los caracteres de esa escritura).

       

          Según estos investigadores, parecería claro que los Annunakis, también llamados Nephillim en la Biblia, procedentes del planeta NIBIRU, (también llamado MARDUK) serían los creadores de nuestra raza, pues una parte de los Annunakis, llamados IGIGI, encargados de las faenas y trabajos manuales más duros y agotadores, cansados de ese trabajo se rebelaron y amenazaron con destruir alguna de las dinastías "divinas" y destronar a su dios o rey.

       

          Ante esto, mediante ingeniería genética, se realizaron una serie de manipulaciones partiendo de la sangre y la carne de uno de los IGIGI, sacrificado para este menester, y que unido al barro permitió la creación de 14 matrices (7 hombres y 7 mujeres), del humano actual, (seguramente la cosa fue más compleja que lo que narran las tablillas), convertidos en una raza de vulgares esclavos, sin valor alguno como seres humanos. Nosotros haríamos las faenas que los IGIGI no querían realizar.

       

          Las dinastías reales procederían de los reyes originarios, los dioses, por lo que se les atribuía un carácter divino a estos gobernantes.

       

          Hasta aquí todo parece correcto y algunos historiadores avalarían esta tesis.

       

          Todos los relatos en los que se hacen referencias a las idas y venidas y a los tejemanejes de estos dioses, están basados en historias y epopeyas supuestamente ocurridas en la antigüedad.

       

          Pero tal vez las cosas no sean como parecen.

       

          La línea divisoria entre la leyenda y la realidad es tan sutil que se hace muy difícil —a veces imposible— separar una cosa de la otra. Los antiguos tenían un defecto: Eran demasiado poéticos y demasiado idealistas, de forma que cuando hacían un relato sobre algo o alguien, tendían a adornarlo de atributos de toda índole, divinizando a los personajes o presentando escenarios, ciudades, paisajes, de una fantasía a veces exacerbada.

       

          El idealismo y la poesía a veces —con excesiva frecuencia— se alejan de la verdad o la disfrazan.

       

          Siguiendo este razonamiento podemos llegar a descubrir que determinados dioses son realmente planetas, satélites y otros cuerpos celestes, y sus hazañas, sus heroicidades, son en realidad la manifestación de las características de esos cuerpos celestes, así como ocurre también con los fenómenos naturales.

       

          Es lo mismo decir: "Un viento fortísimo causó grandes estragos"

          que decir: "El dios Eolo, enfurecido por la maldad de los humanos, arrasó la zona y castigó con la muerte a los inicuos habitantes de la ciudad".

       

          Es lo mismo decir: "Nibiru penetró en el Sistema Solar, originando cambios en las órbitas de los planetas"

          que decir: "Y llegó el Día del Señor. Y el Señor puso en orden a los demás dioses, y entre ellos hubo gran espanto".

       

          Así pues, no tenemos muy claro quiénes son los dioses reales y cómo diferenciarlos de los dioses de la fantasía o idealización.

       

          Si para afirmar la procedencia extraterrestre de estos dioses (los de carne y hueso) nos apoyamos en sus máquinas volantes y sus hechos "sobrenaturales", nos arriesgamos a llamar extraterrestres a seres sobrevivientes de anteriores civilizaciones, destruidas y desaparecidas, confundidos con dioses —lo cual les venía muy bien e hizo que se preocupasen, los supuestos dioses, muy mucho de mantener esta creencia— cuya evolución técnica llamaría poderosamente la atención de los antiguos, que considerarían mágico o milagroso cuanto hicieran estos seres.

       

          La Civilización Sumeria es la que irradió el conocimiento de estas historias, que se hicieron comunes posteriormente a toda la Humanidad, con las variantes que se producen con el tiempo y la distancia.

       

          Lo que parece claro es que quienes se presentan como dioses no lo serían en absoluto, tal y como entendemos la divinidad, pero sí a ellos debemos nuestra existencia, evidentemente son nuestros amos y dioses a fin de cuentas.

       

          Pero este tipo de dioses no son los que nos interesan (como tales dioses) seres que poseen la misma malignidad que nosotros, pues fuimos hechos a su imagen y semejanza.

       

          Pero sí nos interesan como seres, extraterrestres o no, y saber si su existencia continúa siendo una realidad, y cuál puede ser el futuro que nos tienen reservado a los habitantes de este planeta prisión.

       

          Había —y seguramente sigue existiendo— una enemistad terrible entre dos grupos de dioses, capitaneados por ENKI (Yaveh), y su hermano ENLIL (Baal). Ambos eran hijos de ANU, (Caín), aunque a este tal Caín se le veía poco por aquí, pues estaba ocupado con los asuntos del Cielo.

       

          Entre los dioses no era Caín el asesino, sino su nieto MARDUK, también llamado RA. Este tal Ra, o Marduk fue desterrado por dos veces. Marduk corresponde al Merodach bíblico.

       

          Enki fue el que propuso la creación de los humanos, partiendo de la sangre de un dios deshonrado, llamado KINGU.

       

          A Kingu se le asesinó, y su sangre fue utilizada para la creación de la raza humana.

       

          Así pues, habría existido un Creacionismo —creados por los dioses— en contraposición al Evolucionismo —evolución humana a partir de formas inferiores de vida— aunque yo me inclino más por la palabra Intervencionismo, que es una mezcla de las dos anteriores.

       

          Existe una versión en la que se afirma que fuimos creados por la unión de dos razas, una de Nibiru y otra de Sirio.

       

          Sea como fuere, ENLIL no estaba en absoluto de acuerdo con la creación de los humanos, y su mayor determinación estaba en conseguir su destrucción (Enlil es Baal). Esa destrucción la consiguió con el Diluvio Universal, aunque los propios dioses quedaron espantados del resultado. (¿Manipulación climática?).

       

          Entre unos y otros, los humanos estábamos siempre en medio de los enfrentamientos habidos entre los dioses, llegando a guerras civiles, algunas de las cuales se tornaban en tormentas climáticas.

       

          Lo que no tengo claro es si los ANNUNAKIS llegaron a la Tierra por su voluntad, o fueron expulsados de su planeta de origen y confinados a la Tierra, por protagonizar una rebelión, que me recordaría a la protagonizada por Lucifer, según la Biblia. (Se dice que "los dioses fueron confinados en el mundo subterráneo", mientras que a Lucifer "se le arrojó al Abismo", y se dice también que "Lucifer es el Rey de este mundo"). En los textos sumerios sobre el descenso de INNANA al Mundo Bajo, se identifica a los Annunakis como los "siete jueces del Mundo Bajo".

       

          ¿Mundo Bajo?. ¿A qué se refieren con ese nombre?. ¿Al interior de nuestro mundo o es que se le llamaba Mundo Bajo o Abismo a la Tierra?.

       

          En cuanto a Lucifer, ENKI escogió como emblema el de las serpientes entrelazadas. Durante mucho tiempo, la serpiente ha sido identificada como el símbolo del Mal, el Diablo. (Ahora bien; ¿Enki = Yaveh = Lucifer?).

       

          Sin embargo, en la más remota antigüedad, la serpiente era un símbolo de la dualidad, siendo al mismo tiempo creadora y destructiva, así como la representación de la Sabiduría.

       

          Y los Annunakis son llamados en la Biblia, los NEFILIM, es decir "los caídos". O sea, ni dioses ni ángeles, sino demonios. Claro que eso depende del punto de vista, y del bando donde se alinee cada uno.

       

          Y nosotros hemos sido creados a imagen y semejanza de estos "demonios". Total, que entre los dos hermanos y sus partidarios y esclavos, se libraron una serie de batallas que traían a nuestro mundo a mal traer:

      a) Guerra de las Pirámides: Marduk contra Horus, (vencedor Enki).

      b) Guerra de la Cresta del Zafón: Baal contra Yaveh, o sea Enlil contra Enki, (vencedor Enki).

      c) Guerra de los Dioses Antiguos: Kumarbi contra Teshub, (vencedor Enlil).

      d) Guerra de Atra-Asis: Zu contra Ninurta, (vencedor Enlil).

      e) Guerra de ER.RA: Inana-Isthar contra todos los dioses, (vencedor Enlil, con Marduk).

       

          ¿Y cómo eran estas guerras entre dioses?. Pues eran guerras aterradoras, adecuadas al grado de evolución técnica de estos seres, al lado de los cuales éramos (¿y somos?), simples animalitos sin importancia.

       

          El Diluvio no fue, pese a su nombre, Universal, pues no abarcó a todo el planeta, sino a una amplia zona, particularmente a la zona del Mediterráneo.

       

          Los sumerios relatan que Enki, sabedor de la catástrofe que se avecinaba, advirtió a Utnapishtim, o Noé, de lo que debían hacer él, sus familiares y sus servidores, para salvarse.

       

          El resto de la Humanidad y todo ser viviente, fallecerían por las aguas de ese Diluvio:

      "Una nube negra se elevó desde los confines del cielo.

      Todo lo que era claro se volvió oscuro.

      El hermano no ve a su hermano.

      Los habitantes del cielo no se reconocen.

      Los dioses temían al Diluvio.

      Huyeron y ascendieron al cielo de Anu".

       

          Efectivamente, los propios dioses quedaron espantados de los efectos devastadores del cataclismo. Antes de que éste ocurriera, despegaron con sus naves, y desde el cielo observaron horrorizados el desastre que debía acabar con la raza humana, según los planes de Enlil.

       

          ¿Dónde estaban ahora sus palabras?: "Produciré un sumiso primitivo: Hombre será su nombre. Crearé un obrero primitivo. En él recaerá el servicio de los dioses, para que ellos (los dioses) puedan descansar tranquilos".

       

          Sólo Enki (Yaveh), se apiadó de la Humanidad, y encargó a Noé la construcción de un barco para ponerlo a salvo a él y a su familia.

       

          Después del Diluvio, los dioses se fueron de la Tierra, regresaron a su mundo y no volvieron jamás... ¿o tal vez sí?.

       

          Las Escrituras Sagradas de todas las culturas, nos hablan de la presencia de esos seres en tiempos posteriores al Diluvio. Concretamente Enki/Yaveh es mencionado como el Dios de Israel, y lo acompaña a través de toda su historia, si hemos de creer lo que nos relatan esos textos, lo que nos confirma que todo continúa después del cataclismo.

       

          En otras partes del planeta se hace referencia a los dioses y sus relaciones con la Humanidad, para bien o para mal.

       

          Al mismo tiempo, en el continente americano, las culturas mayas y otras razas nos hablan de la presencia de seres que ellos llaman dioses, procedentes de los cielos, que se relacionan con ellos.

       

          Así en el Popol-Vuh, la Biblia Maya, podemos leer:

      "Y los Maestros Gigantes hablaron, así como los Dominadores, los Poderosos del Cielo: Es tiempo de concentrarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado como nuestro sostén, nuestro nutridor (?), nuestro invocador, nuestro conmemorador. Haced pues que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos conmemorados por el hombre construido, el hombre formado, el hombre maniquí, el hombre moldeado". POPOL -VUH, (Libro del Consejo de los indios Quichés).

       

          Está claro que no podemos esperar mucho de estos dioses, que tienen todos los defectos conocidos y por conocer, y muy pocas virtudes, y teniendo en cuenta que sólo somos para ellos sus esclavos. Sólo Enki parece apoyarnos algo. ¿Será este tal Yaveh un dios fiable?.

       

          De la mala idea que tenían los dioses en las guerras que se traían entre sí, o contra sus esclavos —nosotros, los humanos— tenemos buenos ejemplos registrados en esos relatos antiguos. No reparaban en medios a la hora de destruir, de matar, de arrasar.

       

          De lo ocurrido en Sodoma y Gomorra, porque uno de los dioses fue sodomizado por los humanos, todos tenemos una ligera idea. Los dioses podían sodomizar a los humanos, los humanos podían sodomizarse entre sí, pero los humanos no podían sodomizar a los dioses, a menos que ellos lo pidiesen. Era una práctica común en la Antigüedad.

       

          Cuando los dioses peleaban entre sí, o nos atacaban, eran espantosamente crueles. Como lo somos nosotros, hechos a su imagen y semejanza.

       

          Se han registrado en la zona que conocemos como el Mar Muerto y sus aledaños, grandes dosis de radiación, que evidencian un enfrentamiento nuclear en torno al año 2.040 antes de Cristo. Las partículas nucleares, las anomalías radiactivas son muy fuertes.

       

          La explosión nuclear acabó con la civilización sumeria.

       

          Un texto sumerio relata los hechos así:

      "En la Tierra (KI) cayó una calamidad, una desconocida para el hombre, una que no se había visto nunca antes... una gran tormenta del cielo... una tormenta que aniquiló toda la Tierra... un viento diabólico como un torrente enfurecido... acompañada de un calor abrasador... durante el día robó a la Tierra de su sol reluciente, por la noche las estrellas no brillaban... la gente aterrorizada, no podía apenas respirar... las bocas se llenaron de sangre... hizo que las casas se abandonaran... los ríos de Sumeria afluían con aguas amargas... los pastos crecían con hierba marchita... Los dioses evacuaron Uruk, se escondieron en las montañas, escaparon más allá de las lejanas llanuras...".

       

          A partir de este punto, las tablillas sumerias ya no vuelven a hablar de los dioses llegados del cielo a la Tierra, así que deberemos seguir el rastro de los "dioses" en otra parte, en otros relatos.

       

          Los sobrevivientes de esta destrucción, que se nos antoja nuclear, sufrieron un tremendo retroceso, confusos, desorientados, desamparados, aterrorizados y sumidos en el caos.

       

          Esas mismas salvajadas que realizaban los dioses —Yaveh, Baal, y otros— las repetimos hoy día sus esclavos, los humanos, poseedores de armamento nuclear, y capaz de emplearlo contra nuestra propia especie (Hiroshima, Nagasaki). Somos dignos herederos de nuestros padres, los "ángeles caídos":

      "Repentinamente, el cielo se oscureció por un instante y el resplandor de una luz hizo palidecer el sol de verano. Una columna de humo blanco empezó a subir de la tierra, tomando la forma de una gigantesca seta u hongo. Una luz terrible. No hubo ruido. Pero lo que aterrorizó y heló la sangre fue el soplo inmenso que se escapó de debajo de la nube blanca. A una velocidad aterradora pasó sobre las colinas y los campos, arrasándolo todo.

       

      Las casas de las cimas cedieron ante su fuerza y cada árbol del campo fue arrancado de cuajo y sus hojas desaparecieron como por encanto...

       

      Un horrible silbido hirió de súbito los oídos de los que presenciamos de lejos tan terrible espectáculo...".

       

      "Una mujer gritaba, desesperada, con su hijo decapitado en su regazo. Los muertos y heridos se contaban por millares, abrasados, carbonizados, en Hiroshima y Nagasaki y la dignidad humana quedó perdida para siempre...

       

      Uno de los pilotos del avión asesino repetía sin cesar: ¡Dios mío, ¿Qué hemos hecho?!. ¡Dios mío, ¿Qué hemos hecho?!”.

       

          Vemos pues, que los antiguos dioses tenían un genio endiablado, capaz de hacer borrar del mapa, de un soplo, a todos cuantos se les pusieran por delante. Exigían obediencia y adoración total y sin discusión, tal y como corresponde a un esclavo. Grandes zonas fueron arrasadas por hacer cumplir sus mandatos, y si tuvieran que exterminar el planeta entero, que por otra parte es un planeta que les corresponde, no dudarían en hacerlo.

       

          Es conveniente tener claro esto, para saber con quién nos las tenemos que ver, y quiénes son los fundadores de nuestras religiones.

       

          Uno de los personajes, de estos dioses de los que estamos hablando, es Yaveh (Enki), que como hemos visto es el dios de Israel, dios que pongo con minúsculas, dada la abundancia de dioses, o de los que se hacen pasar como tales, y que es un ser que llama poderosamente mi atención. Para unos es Yaveh y para otros Y´hova, o Jehová, aunque algunas personas consideran que se trata de personas diferentes.

       

          Concuerdan todos los registros antiguos, ya sean los textos caldeos como los textos bíblicos más antiguos en que este dios Yaveh tenía un genio tremendo, un mal humor difícil de llevar, y que le gustaba ser adorado. Y le llaman "arrogante":

      "Uno de los Elohim llamado Y´hova aterrizó en Irak y era un arrogante celestial de la Hermandad Negra, que cabalgaba en un carro de fuego llamado El Poder y la Gloria del Señor, movido por krod". (una energía electrostática).

       

          Yaveh, (Enki) consideraba idólatra a quien adorase a otro dios rival, como a su hermano Baal, (Enlil). Existen varios pasajes bíblicos en que se narran situaciones difíciles y enfrentamientos entre facciones contrarias.

       

          Pero se llega a situaciones de confusión e indeterminación, en que los esclavos (nosotros) no son capaces de diferenciar a unos dioses de otros, por lo que se dan casos de sincretismo religioso, como sucede en la actualidad, en zonas del Centro y Sur de América, donde el sincretismo se nota en la mezcla de creencias africanas, (Umbanda, Vudú, etc.) y el Cristianismo.

       

          Los profetas de Yaveh o sus emisarios tienen que intervenir una y otra vez, para atraer a sus ovejas a su redil, y de vez en cuando Yaveh se lleva por delante a cientos de "idólatras", a sus familias y a sus animales. Y lo hace a veces de forma terrorífica, para procurar un golpe de efecto aterrador (abriendo la tierra y haciendo que se trague a los inicuos, por ejemplo).

       

          Esta "Gloria de Yaveh" es un aparato muy curioso. Cuando acompaña a los israelitas guiándolos por el desierto, éstos lo describen como una nube cuando es de día, y como una columna de fuego cuando es por la noche.

       

          Para el aterrizaje y mantener su nave fuera del alcance de los curiosos, manda construir un hangar llamado "tabernáculo".

       

          Quien penetra en ese tabernáculo de forma descontrolada, sin permiso, acaba contaminado por una especie de "lepra" o daño en la piel, que se asegura podría ser producto de algún tipo de radiación.

       

          Dice la Biblia (Éxodo, 40, 34 a 38): "Entonces la nube cubrió el tabernáculo de la reunión, porque estaba encima de la nube, y la Gloria de Yaveh llenaba el tabernáculo".

       

          Los israelitas levantaban el campamento cuando la nube se elevaba y les guiaba, y no se movían si la nube permanecía en el tabernáculo. Como hemos dicho, por la noche la nube era una columna ígnea.

       

          Yaveh le entrega a Moisés y a los israelitas una máquina (llamada Othiq Yomin en el Zohar, uno de los libros sagrados de la Kábala judía).

       

          Con esa máquina podían fabricar, a partir del cultivo y el procesamiento de un alga que los estudiosos creen que se trata de una de la especie Chlorella, que se mantenía por un suministro de rocío o riego, lo que llamaron "Maná", que les sirvió como sustento.

       

          La luz y el funcionamiento de la máquina en general la proporcionaba la energía nuclear. El Maná tenía un sabor a malta, que ellos identificaban con el sabor de la miel y oblea.

       

          Esa alga Chlorella constituye un complemento nutricional de primer orden, con un elevado porcentaje de proteínas (61 %).

       

          Tiene tantos beneficios para el ser humano que resulta sorprendente.

       

          Entre un sinnúmero de esos beneficios, podemos destacar que es desintoxicante, anticolesterol, reguladora del crecimiento de los niños, compensadora de los problemas de la vejez, ayuda en la cicatrización, regenera células de la piel, compensa la hipertensión reduciendo la máxima, cicatriza úlceras, reduce la halitosis, corrige el estreñimiento, el 82 % de sus ácidos grasos son insaturados, que son los correctos para la salud.

       

          Es muy buena contra la fibromialgia y el síntoma de la fatiga crónica, mejora las marcas de los deportistas, etc.

       

          ¡Anda que eran tontos los dioses!

       

          Un ingeniero electrónico y lingüista experto en computación (George Sasoon) siguiendo las instrucciones del Zoar, consiguió reproducir la máquina.

       

          La máquina era guardada en el Arca de la Alianza. La última ocasión en que se habla del Arca es en el Libro de los Macabeos, donde el profeta Jeremías esconde el Arca con la máquina de hacer maná, en el Monte Nebó.

       

          Este dios, extraterestre, o como más nos guste llamarlo, tomó al pueblo de Israel como su pueblo, el pueblo de Yaveh, el cual debía obedecerlo, invocarlo y adorarlo, y toda la vida de este pueblo debería transcurrir en torno a este dios.

       

          Así ha sido siempre, y las desgracias, las guerras y el drama han perseguido a Israel desde entonces. No ha habido paz para este pueblo elegido por dios, y camino va de no tenerla jamás. Es peligroso ser elegido por "dios".

       

          Yaveh participó directa y activamente en las guerras de los israelitas contra sus enemigos, enemigos que se ganaron a pulso, puesto que los israelitas, a instancias de Yaveh, usurpaban las tierras de otros pueblos, para adueñarse de lo que su dios les dijo que era la Tierra Prometida, pero que para conseguirla deberían luchar por ella.

       

          Toda una idea de "bondad y justicia" por parte del dios de Israel, pero no debe extrañarnos, pues para los dioses nosotros no tenemos ninguna importancia, y ENKI escogió a los israelitas como podía haber escogido a cualquier otro pueblo.

       

          Aparte de la máquina de fabricar el Maná, Yaveh dio instrucciones para la construcción de un arca para guardar determinados artilugios y objetos de culto.

       

          Esa fue el Arca de la Alianza, el objeto más maravilloso y valioso de cuantos podía llegar a poseer el pueblo de Israel.

       

          Era una gran caja de madera de acacia negra, revestida o forrada de láminas de oro por fuera y por dentro, por lo que se podía comparar casi con un ¿condensador?.

       

          Tenía cuatro argollas a través de las cuales se pasaban unos varales, de forma que los cuatro porteadores, sacerdotes vestidos con ropajes especiales (?), no tuvieran que tocar el cuerpo del Arca.

       

          Tenía dos estatuas, dos querubines de oro, con la cabeza agachada, en signo de sumisión, con las alas abiertas y enfrentadas las alas de uno con las del otro querubín.

       

          Entre estas imágenes, y a una altura determinada, se formaba una gran bola luminosa, a través de la cual Yaveh "se comunicaba con los sacerdotes”.

       

          Una tapa de oro macizo cerraba la caja —el Propiciatorio— dentro de la cual se hallaban la máquina del maná (Othiq Yomin); la vara florecida de Aarón, hermano de Moisés; las Tablas de la Ley; y una especie de libro de claves para leer los mensajes de la piedra, o arquitectura hermética.

       

          No se sabe exactamente qué era este artilugio llamado Arca, pero sí que era muy peligroso. Oza, un israelita que intentó sujetar el Arca para que no se cayera del carro de bueyes que la transportaba, cayó fulminado, muerto, castigado por un dios enfurecido con él, por su pecado de tocar el objeto sagrado. ¿Pecado?. ¿Intentar que no se caiga y se dañe es un pecado?.

       

          Este aparato, arca o lo que fuese, tenía extraordinarios poderes, como separar y detener el curso de los ríos, destruir ejércitos enteros, y llevarse por delante todo cuanto se opusiese al pueblo de Israel.

       

          Iba de un lado para otro a hombros de los hebreos. Pero, ¿por qué los que la transportaban debían vestir ropas especiales?. ¿Aislantes tal vez?.

       

          Un día cayó en manos de los filisteos, en los tiempos de Samuel, y se la llevaron con ellos, pero no tardaron en devolvérsela a los israelitas, espantados ante la cantidad de muertos y las enfermedades que el Arca provocaba en medio de su pueblo. ¿Qué demonios era este aparato?.

       

          70 israelitas murieron también, sólo por mirar dentro, para comprobar si estaban todos los objetos o faltaba alguno.

       

          Este dios de Israel hemos dicho que tomaba parte activa en sus luchas contra los enemigos de su pueblo. Y se llevaba por delante a ejércitos enteros.

       

          Veamos lo que pasó en una batalla contra los amorreos.

       

          Se había formado una confederación de cinco estados, (Hebrón, Laquis, Jerusalén, Jarmut y Eglón), contra el pueblo israelita.

       

          Yaveh ordena a los sacerdotes que portan el Arca, que se coloquen sobre el río Jordán. Hecho esto, las aguas del río se detienen, y los israelitas cruzan el río a pie seco. A punto de comenzar la batalla, Yaveh arremete contra la confederación anti-israelita, de una forma muy curiosa: Nuevamente vemos una "acción de guerra climática", pues el dios desata contra los enemigos una fuerte tormenta de granizo de gran tamaño que causa numerosísimos muertos y pone en fuga a los confederados, absolutamente espantados.

       

          Pero lo más sorprendente es que Josué, peleando contra los amorreos, ve que la noche se acerca y que necesita la luz del sol para poder ganar la batalla. Y ordena al sol: 

      "Sol, ¡Deténte en Gabaón, y tú luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo (????), y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos."

       

          ¿No está escrito en el Libro de Jaser? "Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquél, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel". (Josué 10, 10/14).

       

          Bien, yo no me creo nada que la Tierra hubiese detenido su giro de rotación para que el sol "no se moviera", durante casi un día entero. Si eso no es posible, habrá que pensar que el sol no era el sol, sino ¿la Gloria de Yaveh?, ¿la nave del dios, luminosa, para que pudiera verse el campo de batalla sin problemas?. ¿Pasó algo parecido a lo que ocurrió en Fátima, en que se confundió al sol con otra cosa?.

       

          Aunque cueste creerlo, es más racional pensar eso, que no que el planeta se hubiera detenido, creo yo. Además, la Biblia lo da a entender en cierta forma cuando dice: "...habiendo atendido Jehová la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel". Por cierto, es la única vez que un humano le da una "orden" a un dios, y éste le hace caso.

       

          Hoy por hoy, el Arca de la Alianza es el objeto tecnológico más codiciado por todo tipo de personas —arqueólogos, historiadores, herméticos, aventureros— pues es enorme su poder. Ha dado lugar a numerosas novelas y películas, y siempre se ha visto rodeada por el misterio.

       

          Se dice que los templarios la encontraron y la trajeron rápida y secretamente a Europa, entre otros valiosísimos objetos, como el Espejo y la Mesa de Salomón. Pero puede ser una leyenda.

       

          Durante el reinado de Salomón, el centro del Judaísmo en todos los órdenes fue Jerusalén. Allí fue a parar el Arca de la Alianza, que se mantuvo en el Sancta Santorum del templo hasta el 900 antes de Cristo. El templo se erigió para guardar el Arca, porque ella venía a ser como el mismo dios, o el receptáculo donde moraba el espíritu del dios. Pero a partir de poco después de esa fecha, el Arca desaparece, y nunca más se ha vuelto a saber de ella. Circulan rumores de que se excavaron pasadizos y cuevas donde esconderla, a salvo de conquistas y consecuentemente que pasara a ser parte de un botín de guerra.

       

          Jeremías dijo que nunca nadie hallaría el Arca, hasta que lo decidiese el propio dios, cuando regresase con su pueblo, y la ocultó, como dijimos anteriormente en el monte Nebó, borrando toda huella que pudiese facilitar su localización. Sus hombres habían marcado el lugar donde la habían ocultado, para poder recuperarla en cualquier momento, pero él les recriminó tal actitud, y les hizo suprimir toda huella identificadora del lugar. Nadie, sin el permiso de Yaveh debería hallar el Arca.

       

          Y desde entonces creo que no la ha encontrado nadie, aunque rumores y leyendas nos dicen que nueve caballeros templarios se alojaron en los establos edificados en las inmediaciones de las ruinas del templo de Salomón, y excavando en secreto habrían hallado el Arca, que estaría oculta en una cueva bajo el templo, donde la habrían depositado los sacerdotes, para evitar su expolio, y la habrían traído a Europa, lo que habría deparado a esa Orden Caballeresca el conocimiento de muchos secretos de gran importancia, así como el dominio de la Arquitectura Hermética, cuya clave encontrarían en el interior del Arca. Pero son sólo rumores sin confirmar. ¿Dónde se oculta, realmente?.

       

          El Arca simboliza el poder, y tener el Arca equivale a tener casi al mismo dios, e insisto en escribir dios con minúscula.

       

          Pero para muchos aventureros, que también la buscan, el Arca significa riqueza, pues está forrada de oro, y de oro macizo es la tapa o Propiciatorio, y de oro macizo son los dos querubines que la coronan.

       

          Los babilonios —con Nabucodonosor— destruyeron el templo de Salomón en el año 586 antes de Cristo y robaron todos sus tesoros, por lo que se sospecha que el Arca pudo haber sido desguazada para aprovechar el oro, pero existen registros muy detallados y precisos sobre el botín de guerra, y en esos registros no figura el Arca de la Alianza. El misterio pues, envuelve el destino que pudo tener, y el secreto se mantiene desde entonces.

       

          Los judíos esperan el reencuentro con ese objeto sagrado, que significará el renacer y el triunfo de Israel sobre sus enemigos y sobre el mundo en general.

       

          En caso de que aparezca, ¿qué implicaciones tendrá para Israel y para el resto de la Humanidad?.

       

          Y, ¿qué ha sido de Yaveh?.

       

          Dejando por un momento a Yaveh, entretenido con su pueblo israelita, podemos darnos una vuelta por otras partes del planeta, a ver qué ocurría por ahí y si existía alguna relación entre las historias de unos pueblos con otros.

       

          Se puede considerar que todos los pueblos de la Antigüedad narran básicamente lo mismo, cuando hablan sobre los dioses y sobre la creación de la especie humana.

       

          La variación suele darse en los nombres de los dioses, que cada pueblo adapta a su lengua, así como a pequeños detalles derivados de sus costumbres, pero es sorprendente lo similar de estas narraciones entre sí. Se puede decir que es la misma historia narrada desde diferentes lugares, por diferentes narradores.

       

          En la India, sin embargo, aunque hay mucha similitud en los relatos, cambia un poco la cosa.

       

          Las naves utilizadas por los dioses vienen descritas con detalles asombrosamente precisos. Se nos habla de su forma, de su construcción, de su sistema de propulsión, de los seres que los tripulan y de cómo se comportan estos seres en estos artilugios voladores.

       

          En Oriente reciben el nombre de Vimanas, y su forma suele ser discoidal o esférica, aunque las de gran tamaño, o "fortalezas", "palacios flotantes en el espacio", etc. son de muy variadas formas y diferentes tamaños.

       

          Su construcción es a base de metal y la propulsión se hace a base de "calentar depósitos de mercurio" (la cosa sería más compleja, claro), así como a la combinación de determinados sonidos, y las velocidades que estas máquinas desarrollan son sobrecogedoras.

       

          Tengo la impresión, sin embargo, de que estos dioses que nos narran los mitos y epopeyas orientales, no se refieren a seres provenientes del espacio, sino a seres de la Tierra, tal vez de anteriores civilizaciones ya desaparecidas, y cuyo recuerdo quedó registrado en los textos sánscritos, y que al ser traducidos nos revelan estas narraciones tan sorprendentes, y cuya explicación por parte de quienes niegan que los antiguos pudieran ser otra cosa que algo más que unos monos, tratan de satisfacerla o justificarla diciendo que se trata de meras fantasías de estos pueblos.

       

          La fantasía se da, generalmente, tomando como base algo real, por comparación con algo, por lo que dudo mucho que estas gentes pudieran inventarse aparatos como los descritos, con tanto detalle, y coincidiendo en diferentes relatos con tanta exactitud, sin una base real de comparación. Textualmente escriben:

      "Los Vimanas eran máquinas volantes, que tenían la forma de una esfera, y navegaban por los aires por el efecto del mercurio que provocaba un gran viento propulsor. Los hombres alojados en los Vimanas pueden recorrer grandes distancias en un tiempo maravillosamente corto". (MAHABARATA, texto sánscrito).

       

          Eran gentes que formaban, seguramente, una civilización muy avanzada, que debió existir hace unos 12.000 años, y que algunas personas creen que podrían asociarse con una cultura como la perteneciente a la mítica Atlántida.

       

          Las batallas que llevan a cabo estos seres entre sí, son terribles, de una devastación total, y es muy posible que fueran la causa de su desaparición, aunque algunos estudiosos de estos temas nos dicen que los sobrevivientes de tanta catástrofe se habrían refugiado en zonas ocultas del planeta, en grandes oquedades comunicadas entre sí por túneles y pasadizos, en una red que recorrería toda la Tierra. Serían los intraterrestres, que forman otra de las hipótesis que se barajan a la hora de atribuir un origen al fenómeno OVNI. ¿Realidad o fantasía?.

       

          Estos dioses hindúes, cuyas epopeyas vienen descritas con todo detalle en los textos sánscritos, tampoco tenían muchas dudas a la hora de emplear armas de un enorme poder de destrucción.

       

          Para los que nos han precedido en las generaciones inmediatamente anteriores a la Segunda Guerra Mundial, determinados relatos resultan incomprensibles o increíbles, pero a partir de esa fecha, a partir de las explosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki, y de las pruebas atómicas posteriores, todo cobra sentido, el velo se cae de nuestros ojos, y lo que aparece ante la vista es una serie de exterminios nucleares de poblaciones enteras. ¿A qué se debe el mal genio de los "divinos" personajes de los tiempos antiguos?.

       

          En los años 60 del siglo pasado, en las ruinas de Mohenho-Daro, en la India, se encontraron numerosos esqueletos con una característica común: Parecían quemados.

       

          Su antigüedad databa de 8.000 a 12.000 años antes, es decir, de los tiempos de los "Vimanas". Los esqueletos evidenciaban una muerte súbita para toda la población, y tenían unos niveles de radiación que superaban en 50 veces los límites normales.

       

          Y en Rajastasthan, también en la India, una capa de cenizas radiactivas se extiende sobre un área de 8 kilómetros cuadrados, a unos 16 kilómetros de Jodhpur.

       

          En esa zona se estaban construyendo grupos de viviendas para la población, en la que se venía observando muchos defectos genéticos en los recién nacidos, con deformidades y otras anomalías.

       

          El peligro es tan alto, que el Gobierno Hindú ordenó, en su día, cerrar la zona, impidiendo el paso a la zona "envenenada". Envenenada por algo que la sociedad actual conoce muy bien: La radiactividad.

       

          Las evidencias son muy claras y espeluznantes: Grandes áreas arrasadas, ciudades destruidas, poblaciones exterminadas de manera instantánea, terreno parcialmente vitrificado por las altísimas temperaturas.

       

          Se calcula en medio millón de personas muertas por lo que tiene todas las trazas de ser una explosión atómica. La bomba empleada fue de un tamaño similar a las empleadas en 1945 en el Japón, según uno de los investigadores de la zona. Una de las "gracias" de los dioses.

       

          Claro que los gobiernos actuales no se quedan atrás, pues nuestra Humanidad tiene la capacidad de destruir nuestro mundo nada menos que unas 55.000 veces. Toda una muestra de nuestra inteligencia. ¡Ya casi somos como los dioses!.

       

          Estos dioses tienen algo en común, que nosotros hemos heredado como obra suya que somos: Su incapacidad de vivir en paz, sin estallar en tremendas guerras de vez en cuando:

      "Un grupo de seres celestes vino a la Tierra muchos miles de años atrás, en un barco de metal, que antes de posarse dio varias vueltas a la Tierra.

       

      Estos seres se establecieron aquí y eran reverenciados por los hombres entre los cuales vivían. Con el tiempo surgieron riñas y desavenencias entre ellos y un grupo determinado se separó, yendo a instalarse en otra ciudad, llevando consigo a sus mujeres y a sus hijos.

       

      La separación no trajo la paz y su ira llegó a tal punto que un día el gobernante de la ciudad original tomó consigo un grupo de hombres y viajando en un esplendoroso barco aéreo de metal volaron hacia la ciudad del enemigo.

       

      Desde una gran distancia lanzaron contra ella un dardo llameante que volaba con el rugido de un trueno. Cuando llegó a la ciudad enemiga la destruyó en una inmensa bola de fuego, que se elevó al cielo, casi hasta las estrellas.

       

      Todos los que estaban en la ciudad perecieron, horriblemente quemados. Los que estaban fuera de la ciudad, pero próximos a ella, murieron también.

       

      Los que miraron hacia la bola de fuego quedaron ciegos para siempre.

       

      Aquellos que más tarde entraron a pie en la ciudad enfermaron y murieron.

       

      Todo quedó envenenado, incluido el río que pasaba por ella.

       

      Nadie jamás volvió a aventurarse en ir hasta allá y sus escombros fueron destruidos por el tiempo y olvidados por los hombres.

       

      Viendo lo que había hecho con su propia gente, el jefe se retiró a su palacio, rehusando recibir a nadie, fuese quien fuese.

       

      Días después reunió a los hombres que aún quedaban, a sus mujeres y a sus hijos, y embarcaron todos en los navíos aéreos.

       

      Uno a uno abandonaron la Tierra para no regresar jamás".

       

       

          Lo mejor que pueden hacer estos dioses, extraterrestres o lo que sean es no volver a aparecer por aquí.

       

          Volviendo sobre el tema del Arca de la Alianza, y su posible paradero, existe una leyenda que afirma que el rey Salomón cayó en una decadencia moral en sus últimos tiempos, por lo que fue su hijo Menelik 1 el que quiso poner a buen recaudo el Arca, por lo que pudiera ocurrir. No olvidemos que esta Arca era el eje central de la religión judaica.

       

          Y ¿qué hizo Menelik con ella?. Pues la trasladó a Etiopía, guardándola en un templo subterráneo —las zonas subterráneas eran lo más seguro en la época para ocultar cosas y personas— en Aksurna. El nombre de ese templo en la actualidad es la Iglesia de Sión, y ahí se dice que permanece todavía.

       

          Dentro de ese templo existen siete anillos concéntricos, de paredes o muros rodeando el preciado objeto. Desde el primer anillo, hasta el cuarto, un sacerdote copto puede orar, sin pasar de esa zona.

       

          El emperador y los sumos sacerdotes pueden penetrar hasta el sexto anillo, y por último existe una sala central circular, o séptimo anillo, donde un sacerdote, llamado el Guardián del Arca, se dedica a cuidarla, ayunando durante 225 días al año, y orando ante el trono de la Misericordia o Gloria de Dios, donde reposa el Arca.

       

          Este sacerdote está consagrado a este menester hasta el día de su muerte, habiendo sido elegido desde los siete años, de entre la familia sacerdotal.

       

          Cuando Israel fundó en el año 1948, después de la Segunda Guerra Mundial, el Estado de Israel, reclamó, según se cuenta, el regreso del Arca de la Alianza.

       

          El emperador de Etiopía no se negó a la devolución, pues consideraba que debe regresar al Templo, en Jerusalén, pero afirmó que "aún no es el momento correcto. Que el momento no ha llegado todavía".

       

          Las iglesias etíopes hacen de todo lo relacionado con el Arca de la Alianza, el eje central de su religión, como lo hacían antaño los hebreos.

       

          Existe una réplica del Arca en cada una de las 20.000 iglesias etíopes.

       

          Mucha gente muestra un gran temor sobre lo que pueda ocurrir al mundo, en el momento en que Israel vuelva a poseer el Arca de la Alianza.

       

          Porque no olvidemos que el Arca es casi como tener al dios de Israel, sólo que ya no. Le falta lo principal, y a menos que vuelva al Arca, ésta ya no será lo que era.

       

          Y ¿qué le falta al Arca de la Alianza, el objeto más poderoso de la Tierra?. Pues le falta precisamente lo que hace que sea el objeto más poderoso de la tierra: La Shekinah.

       

          La Shekinah es el Principio Femenino de Yaveh, es La Presencia de dios. Esta presencia de dios, (perdonar que siga escribiendo dios con minúscula), no se encontraba dentro del Arca, como muchos creen, sino sobre ella, sobre los querubines, por encima del Propiciatorio y a una cierta altura. Se veía como una nube o bola de fuego, a través de la cual se manifestaba o hablaba dios a los sacerdotes.

       

          ¿Dónde está ahora la Shekinah o Presencia Divina?. En el momento en que Jesús, llamado El Cristo, expiró, el velo del Templo se rasgó, la Tierra tembló, el cielo se oscureció, y la Shekinah ascendió hacia lo alto y desapareció para siempre. Ese fue el momento en que Yaveh dejó de habitar con su pueblo, y el inicio de muchas desgracias para los hijos de Israel.

       

          De todos los supuestos emplazamientos del Arca de la Alianza, la que cobra mayor credibilidad para muchos "buscadores" e investigadores del asunto, es bajo el Monte Nebó, en una gruta a la que se llega a través de algunos pasadizos excavados en ese monte, que hoy día recibe el nombre de Jaban an-Naba, monte al que subió en su día Moisés, para "contemplar la heredad del Señor". Allí es donde, como hemos dicho anteriormente, la ocultó Jeremías, por boca del cual se nos dijo que este Arca no sería hallada jamás, hasta que así lo dispusiese Yaveh.

       

          Este monte se encuentra a unos 50 kilómetros de Jerusalén, en línea recta, dentro de territorio jordano.

       

          Allá por los años veinte, uno de los buscadores —hay mucha gente buscando desesperadamente el artilugio, con diferentes objetivos— llamado Anthony F. Futtener buscó el Arca, y al parecer tuvo suerte y la encontró. Antes de morir quiso dejar las pistas de su localización al Reverendo Clynton Locy.

       

          Muchos años más tarde, en 1981 el arqueólogo Tom Crotser, de los Estados Unidos, fue a visitar al citado reverendo, consiguiendo de éste una información muy valiosa, entre la que destaca la inscripción que Futtener había visto en la entrada del túnel que discurre bajo ese monte Nebó.

       

          La traducción de esa inscripción dice: "AQUÍ YACE EL ARCA DE LA ALIANZA". Con los planos y croquis de la zona y del túnel que Crotser consiguió del reverendo Locy, se desplazó a la zona y en el monte Pisagh, en la misma cordillera del monte Nebó, encontró la entrada a los pasadizos que conducían, presumiblemente, al ansiado objeto.

       

          Era el día 31 de octubre de 1981, cuando, sin permisos oficiales de ninguna clase, y por su cuenta y riesgo, los integrantes de la expedición apartaron una plancha o puerta metálica y penetraron en el misterioso pasadizo.

       

          Después de avanzar a través de varios ensanchamientos del pasillo principal, que parecían nichos, y una vez que rompieron dos muros de tierra y piedras que bloqueaban el avance, dieron con otro muro más robusto. Al derribarlo se encontraron ante una cámara tallada en la roca, que Crotser piensa que se encuentra bajo una antigua iglesia bizantina.

       

          Desde la iglesia se comunicarían con esa cámara a través de una especie de pozo en vertical, que descendería hasta allí.

       

          Ante ellos, se encontraba un Arca o caja de oro, con unas medidas de 1,55 m de largo por 93,5 cm de ancho y otros 93,5 cm de alto.

       

          Temeroso de que pudiese ocurrirle algo, como una descarga o algo similar, no se atrevió a tocar el Arca, aunque sí la fotografió repetidas veces.

       

          En un rincón de la sala se hallaban dos bultos envueltos en unas telas, que pensó que serían los querubines de oro, pues éstos no estaban en su emplazamiento original, sobre la tapa del Propiciatorio.

       

          También estaban los palos o varales de oro para transportar el Arca y los anillos de oro de sus laterales.

       

          El equipo viajó a Atmán, pero no consiguieron, pese a todos sus esfuerzos, interesar a las autoridades en su hallazgo.

       

          Y allí sigue, durmiendo, esperando su hora, el Arca de la Alianza, que no sabemos si traerá la desgracia o la fortuna a nuestra Humanidad, porque no debemos olvidar que es, (o era), el instrumento más poderoso de la Tierra.

       

          Durante un tiempo, varias publicaciones se hicieron eco del hallazgo, pero después la noticia fue cayendo en el olvido, como sucede con todo.

       

          Otras ubicaciones del Arca se señalan en el Vaticano, en alguna gruta de Montségur, incluso en Escocia, pero la realidad parece ser que los templarios, que buscaron afanosamente el Arca no la encontraron, aunque sí encontraron otras cosas valiosísimas, como el arte de la Geometría Hermética o Sagrada, que emplearon en muchas construcciones de su época, y que habrían tenido acceso al conocimiento sobre muchos misterios —no existen los misterios, sino la ignorancia sobre determinados hechos— de la Naturaleza.

       

          El Arca de la Alianza representa o simboliza la presencia de los dioses en la tierra, y su relación con los humanos. Unos dioses que nos crearon, aunque no tienen nada que ver con Dios, pues no dejan de ser unos seres que tienen muchas limitaciones, defectos, y comportamientos que no pueden ser asimilables a lo que se entiende por Dios.

       

          Son nuestros creadores, sí, pero a medias, pues lo que hicieron fue intervenir en nuestra evolución natural a partir de especies inferiores, adelantando en miles, millones de años esa evolución, pero no por un interés que podamos asimilar a un acto llamémosle "científico", para crear una nueva raza que poblase un planeta y que evolucionase hasta formas superiores, no sólo físicamente, no sólo mentalmente, sino también espiritualmente, hasta conseguir llegar a ser seres superiores en la escala evolutiva dentro del lugar que nos corresponda, dentro de un Universo donde, tal vez otras razas, otros seres igualmente superiores nos esperan para que podamos integrarnos con ellos como sus iguales.

       

          No. Los dioses, quienes fueran, intervinieron en nuestra evolución natural para adelantarla hasta un punto tal que pudiésemos entender la fabricación, el manejo de ciertas herramientas, la extracción de minerales como el oro en sus minas de muerte y la comprensión de nuestro papel de esclavos al servicio de unos seres crueles, vengativos, puñeteros, egoístas, asesinos hasta de su propia especie, manipulándonos y mezclando sus genes con los de aquellas criaturas primitivas de las que partimos, creando con ello a la especie Humana actual, o sea, a unos monstruos creados a imagen y semejanza de otros monstruos que se llaman a sí mismos nuestros dioses, dioses que nosotros repudiamos, porque nos recuerdan demasiado a nosotros mismos.

       


       

      FOTOGRAFÍAS PARANORMALES:

      ¿LA OPORTUNIDAD, EL LUGAR O EL SUJETO?

       
       

       

       

       

          Cuando se critica a estas disciplinas por no respetar el “método científico”, va de suyo que uno de los aspectos sobre los que se discute tiene directamente que ver con la probable repetibilidad de los fenómenos —o, quizás, su “predictividad”— sobre los que se abunda. Argumento que arrastra algunas excepciones: como sabemos, la Astronomía es una ciencia, pero muchos de sus “fenómenos de estudio” no son repetibles en condiciones experimentales y algunos, ni siquiera, predecibles mediante leyes universales (valga la perogrullada) y generales, lo que no obsta para que la especulación hipotética en torno a tales siga gozando de credibilidad académica.

       

          Empero, y por respetar tanto las exigencias del método empírico como para progresar en nuestro conocimiento de las causas primeras de estas manifestaciones, nos hemos impuesto la obligación de tratar de sistematizar ciertas estrategias para “repetir a voluntad” estos fenómenos. Desearía que se reparara en este aspecto particular de mi propuesta: a través de los últimos años, he venido construyendo modelos teóricos (puramente especulativos en algunos casos; deducidos incidentalmente de experiencias diversas, otros) que permitan no solamente un abordaje distinto de estas temáticas sino una comprensión distinta de su naturaleza, etiología, fines y propósitos cuando de manifestaciones inteligentes subyacentes hablamos. Así, y en compulsiva síntesis, creo haber planteado y “razonado” —no demostrado— por un lado la extradimensionalidad del fenómeno OVNI y por otro el sustrato común entre los fenómenos que llamamos “paranormales” y aquellos “fenómenos ovni”, como emergentes ambos de un Orden de Realidad distinto a aquél en que nos desenvolvemos. No es fácil el camino cuando mucha gente aún tiende a confundirse, y concluir —erróneamente— que cuando hablo del “ovni como fenómeno paranormal” casi lo equiparo a ilusorio. Y está claro que no es así. El conflicto es casi paradigmático: entender lo “paranormal” como “producto de la mente” en lugar de simple “campo de fuerzas” donde cualquier inteligencia —aún no humana— puede manifestarse, modelando o modulando a su voluntad ese campo para expresar en él (o a través de él) sus intenciones.

       

          Pero como venía diciendo (o, más bien; escribiendo) en estos tiempos he diseñado el marco referencial teórico para comprender cabalmente esta fenomenología. Ahora, estoy trabajando en técnicas, criterios, estrategias, procedimientos que nos permitan repetir a voluntad o, cuando menos, incrementar exponencialmente las oportunidades si no de “producir” estos fenómenos, cuando menos, de estar presentes en el momento que ocurran. Así que continuando mis anteriores indagaciones en el terreno de las fotografías paranormales (ver mi artículo “La fotografía psíquica entre la Parapsicología y los Ovnis”, publicado en AFR Nº 9 [monotemático] solicítela cliqueando el enlace y enviando el mensaje) ahora nos detendremos en la consideración de algunas evidencias como excusa para preguntarnos:

       

      ¿Cuál es el factor determinante: el individuo, alguna característica intrínseca del lugar o el albedrío de la “inteligencia” que opera detrás de la manifestación de estar en ese lugar, en ese momento y frente a esa persona, quizás casualmente?.

       

          Hay una tendencia que veo exagerada dentro del pensamiento subyacente a estas disciplinas de negar la existencia del azar, la casualidad. Así, todo tendría una causa, un sentido trascendente, un porqué. Yo, menos que nadie, no voy a negar la Causalidad (de hecho, creo haber demostrado su existencia en otros escritos). Lo que me pregunto es por qué no admitir que también existe la Casualidad. Es decir y como hemos debatido en trabajos anteriores: así como aceptar el Albedrío no entra en conflicto con aceptar también y conjuntamente un Determinismo (siempre y cuando uno comprenda que ambos son relativos y, por lo tanto, subordinados y en absoluta interacción uno con otro) así también la presencia del Azar en ciertas circunstancias no evita que, otras, sean imperio de Causas No Visibles. O poniéndolo de otra forma: en todos los eventos de la vida habrá un cómo, en algunos un para qué y en otros cuantos un por qué. Tal vez, seguramente y dentro de esta última categoría en un puñado de episodios, un Quién.

       

          Creo que el principal corset intelectual que el interesado o interesada encuentra inadvertidamente al deambular en estos menesteres es el maniqueísmo: o se cree que todo es producto de la “causalidad” (y entonces se es “muy espiritual”) o se prejuzga que el otro no cree en la misma y, en consecuencia, es “poco espiritual”. Es afín a otro maniqueísmo: si se tiene afición por hacer buen uso de la lógica y el razonamiento, también se es poco espiritual... el mejor pasaporte para que estas Ciencias Alternativas (o Protociencias, como prefiero llamarlas) queden limitadas para siempre a ser simples Creencias.

       

          Tomemos el caso de estos documentos: ¿hay un “por qué” sus fotógrafos fueron quienes fueron y no otros?. ¿Se obtuvieron “de casualidad”?. ¿Son los lugares donde fueron tomadas, especiales en algún sentido?

       

          La foto N° 1 es tomada por nuestro lector Daniel[1]. En Torres, Brasil, simple foto de la playa.... que al revelarse, muestra el objeto enmarcado.

       

       

       

      Foto N° 1

       

       

       

       

          La foto N° 2 muestra una extraña figura, al medio y abajo, en una habitación donde la testigo, “Viviana”, siente “presencias” y la compulsión instintiva de registrar lo que no sabía que iba a aparecer gráficamente. La foto N° 3 muestra el mismo lugar, desde el mismo ángulo, sin la “aparición”. Y la foto N° 4, nuestra ampliación y análisis de la entidad humanoide que creemos ver en ella. En este caso, no puedo evitar —aunque tal vez sea apenas mi imaginación— admitir que en el rostro adivino ciertos rasgos indígenas.

       

       

       

      Foto N° 2

       

       

       

      Foto N° 3

       

       

       

       

      Foto N° 4

       

       

          En la foto N° 5, el gatito Gino, de nuestro amigo Luis, es fotografiado por él mismo y al observarse el registro fotográfico, una “barra luminosa” parece apuntar (o emanar de) al minino. La foto N° 6 muestra uno de nuestros análisis, donde el “refuerzo de bordes” señala que la impronta no es un simple defecto —de la cámara, por caso— sino que tiene entidad propia. Huelga decirlo: si este apéndice luminoso hubiera aparecido en alguna foto al aire libre, con el cielo de fondo, estaríamos a estas alturas hablando de “ovnis” o, cuando menos, de un “rod”.

       

      Foto 5

       

       

      Foto 6

       

       

          En la foto N° 7 tenemos el típico “ovni invisible”. Actuemos con criterio: al recibir una imagen de este tipo, un servidor siempre parte con un poco de desconfianza. ¿Será un defecto de la cámara (desde estos tiempos de cámaras digitales, cuando menos, se reduce sensiblemente el riesgo de defecto o manipulación de negativos, algo común en otras épocas) o un truco para ponernos a prueba?. ¿Un insecto en la lejanía?. ¿Una maqueta arrojada a mano? (siempre me preocupan las imágenes, cómo ésta, donde el objeto aparece inclinado, pues eso también es característico de los montajes a base de arrojar objetos al aire: nunca uno puede ponerse horizontal y paralelo al suelo).  Bien, mi opinión es que este objeto —que el fotógrafo no vio al tomar una instantánea de su campo— es absolutamente físico y tangible: las sombras son correctas, y el estimativo de diámetro —en función del tamaño conocido de los árboles y su distancia— lo define como de dos metros, a cuarenta de distancia. Difícil arrojar al aire un tapacubos así...

       

          Además, el “refuerzo de bordes” acentúa su “materialidad”.

       

       

       

      Foto 7

       

       

       

       

      Foto 8

       

       

      Foto 9

       

       

          Más complejidad trajo el siguiente caso, donde la denunciante obtiene esta imagen en unos de los campos del paraje “La Aurora”, en Uruguay. La fotografía es digital, por cierto. Bien, la testigo ve “una luz” moviéndose en el fondo del campo, de forma horizontal y paralela al suelo. Toma la imagen y, según las circunstancias, se retira, quizás asustada. Trabajando sobre la fotografía, empero, descubrimos que “la luz” es portada por un sujeto (obsérvese la siguiente secuencia, contrastada y en negativo para realzar las imágenes), tal vez una “luz fría”. Pero ese sujeto va cubierto con una capucha, algo similar a un hábito monacal (no tiene mucho sentido presuponer un mistificador que viste de esa manera, habida cuenta de que, si es descubierto “in fraganti” y debe huir, con semejante vestimenta se le dificultaría notablemente). Sin embargo y pese a esta observación estábamos tentados a catalogar cuando menos como “dudosa” la imagen si no fuera por un detalle importante: aparece una luz descendiendo del cielo, iluminando la zona en su conjunto. Ésta no es vista por la testigo, una mujer mayor, ni le es posible trucar la misma, toda vez que suponerla falsaria implicaría que también está vinculada al individuo del hábito pero, de ser así, sería un montaje tan torpe y obvio que aquella no habría participado del “testimonio” a sabiendas de que sería inmediatamente observado este punto.

       

       

         

      Foto 10

       

       

          Y llegamos ahora a dos verdaderas joyas, en parte porque son bastante paradigmáticas de lo que consideramos “fotografías paranormales”, en parte porque brindan todo el contexto necesario para arribar a ciertas conclusiones.

       

          La foto 11 fue cedida por nuestro colaborador, Omar Izaguirre, de la ciudad de Rosario del Tala, en esta provincia de Entre Ríos, y pertenece a una investigación policial. Omar, precisamente, es funcionario policial en una ciudad donde —como abundaremos en próximas ediciones de AFR— están ocurriendo desde hace mucho tiempo (sin tener la trascendencia que merecería) episodios asaz extraños. Como dije, ya nos extenderemos sobre el particular, pero detengamos nuestra atención en este enunciado: una ciudad donde las fotografías Kirlian presentan anomalías sobrecogedoras no recogidas en otros puntos geográficos, donde el índice de paranormalidad de sus habitantes (potencial o manifiesto) está muy por encima de la media habitual, demográficamente hablando, donde existe un enigmático enclave de experimentos biológicos secretos en tiempos ya lejanos, donde las apariciones de OVNIs son cotidianas, y las abducciones, episodios de “tiempo perdido” y otros, también.

       

          En esta ciudad ocurre, en el año 2003, el incendio accidental de unas habitaciones en una humilde vivienda, de techo de paja y chapas. Los bomberos extinguen rápidamente el foco y una comisión policial se hace presente para labrar un acta sobre la situación. Como parte de ello, se toman algunas fotografías. Al revelarse las mismas y en una de ellas (Foto 11) aparece, contra la pared de fondo, un evidente rostro humanoide. Cuando Izaguirre la observa regresa rápidamente a la vivienda, para constatar que nada había visible allí (ciertamente, el fotógrafo que tiró la placa tampoco recordaba en absoluto haber visto nada en particular). La propietaria —y única residente— nada había limpiado, y una nueva fotografía tomada en el mismo sitio y con el mismo ángulo nada mostró.

       

       

       

      Foto 11

       

       

          Antes de continuar, ¿por qué considero tan “especial” a esta fotografía?. Porque cumple tres de las exigencias de una “imagen paranormal”: en primer lugar, que se vea claramente, sin estimulación o inducción previa, aquello que llama nuestra atención, luego que todos estemos “contestes” en la apariencia de lo observado, y finalmente que se manifieste en consonancia con epifenómenos extraños en ese entorno. Todo lo demás, es susceptible de otras explicaciones: que la proyección de interpretaciones inconscientes, que la simple “casualidad” —ya comentada— de un defecto que asume una forma susceptible de asimilarse a algún estereotipo.

       

          Pero el hecho tiene una insólita connotación: en las semanas siguientes, nuestro colaborador comienza a observar que en la puerta de su dormitorio comienza a aparecer una imagen también humanoide. Aparentemente de frente y de pie, con los brazos caídos a los costados, quizás vistiendo algún tipo de túnica. La puerta es lavada, encerada, barnizada, pero una y otra y otra vez luego de deslucirse la imagen brota sobre la misma, hasta el día de hoy.

       

       

       

      Foto 12

       

          Hay, empero, un hecho que ustedes deben conocer para tener una perspectiva absoluta de la situación: entre uno y otro episodio, Omar protagonizó, junto a otros dos compañeros de trabajo, un caso de tiempo perdido mientras en función policial perseguían un OVNI por las rutas cercanas a Rosario del Tala.

       

          Por todo ello, antes de progresar en el análisis de esta teoría, debemos hacer una digresión: invitarlos a conocer en profundidad, en nuestro próximo número, lo que ocurre aún hoy en Rosario del Tala, para entender mejor qué es un portal dimensional. Y cómo lo que emerge por ellos puede ser objeto de fotografías.

       

       



      [1] En nuestro poder todos los datos identificatorios

       


       

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