TIERRA HUECA:
MADRE DE TODAS LAS CONSPIRACIONES
(parte 3)
EL EXTRAÑO
PERIPLO DEL ALMIRANTE
RICHARD E. BYRD
Después del
fracaso nazi en su intento por comprobar la realidad de su
existencia, la teoría de la Tierra Hueca entró en un
cono de sombras. En un mundo que transitaba la Era Atómica, y
se despertaba a duras penas de los horrores de la Segunda Guerra, la
mención de la Tierra Hueca no parecía ofrecer más
que vagas tesis sin sustento, siendo considerado un capítulo
cerrado, y cuyo tópico se adecuaba mejor al terreno de la
Ciencia Ficción. Pero en menos de dos años, la infame
teoría volvió al ruedo, y lo hizo por la puerta grande,
de la mano de un afamado Almirante nativo de EE.UU, que continuando
con la tradición instaurada por Symmes casi un siglo antes,
fue el promotor “involuntario” de su regreso.
Antes de introducir
al
lector en el caso Byrd, debemos señalar que es a partir de
aquí cuando la palabra conspiración asociada a la
Tierra Hueca tiene lugar. En nuestra investigación de los
hechos a exponer, encontramos desconcertantes pistas que apuntan en
una sola dirección: la de manipular el asunto hasta lograr
instalar en el público la falsa idea de un colosal
ocultamiento gubernamental, que según dicen, se extendería
hasta nuestros días. Una nueva mirada revela, que la tal
mentada conspiración es producto de la complicidad de autores
desencantados y proclives al sensacionalismo, entremezclados con
oscuros personajes de afiliación nazi, donde para éstos
un IV Reich aún es posible.
Quizás si el
protagonista de esta historia no contara con credenciales tan
importantes, el asunto se hubiera catalogado como “simple rumor”
y de lo más descabellado, pero como el hombre vinculado a los
sucesos de la Antártida no era un hombre cualquiera, aquello
que comenzó como “rumor” abandonó la categoría
de chisme, para transformarse con los años en “una cuestión
de estado”.
Richard Evelyn Byrd,
“nació en Winchester, Virginia, el 25 de octubre de 1888. Hijo
de una familia de sólida raigambre sureña (era hijo del
fundador de Richmond), Byrd estudió en la Universidad de
Virginia para ingresar luego a la Academia Naval de los Estados
Unidos, de la que egresó como guardiamarina a la edad de 24.
Aprendió a volar durante la Primera Guerra Mundial y se
convirtió en un pionero de la aviación naval mundial.
Su principal preocupación fue diseñar métodos
para asegurar el vuelo sobre aguas abiertas, y numerosos prototipos
de instrumental, muchos de los cuales se siguen utilizando hoy día”.
// “En 1925 se le confió el comando del equipo de vuelo de
la famosa expedición ártica de MacMillian”. Un año
después “Byrd y Floyd Bennet informaron haber alcanzado el
Polo Norte en su famoso vuelo transpolar(1) desde Spitzbergen”. A su
regreso a Estados Unidos, luego de esta
importante hazaña, Byrd recibió elogios, pero también
críticas “le recriminaron, en particular, el regreso a la
base antes de haber sobrevolado efectivamente el polo geográfico”.
Evidencias posteriores darían por tierra con las afirmaciones
iniciales de Byrd, ya que en realidad fue el noruego Roald Amundsen
el primer explorador en llegar a destino.
“En 1927 atravesó
el Océano Atlántico, desde Nueva York y hasta llegar a
La Mancha, a continuación del vuelo efectuado por Charles
Lindbergh, unos días antes”. Para “1928 organizó su
primera expedición antártica, instalando su base en la
Bahía de las Ballenas y que llamó Little América”.
Luego de recibir el título de Contralmirante en 1933 retornó
a la Antártida estableciéndose durante “muchos meses
en una estación meteorológica ubicada en la plataforma
de Ross. Decidió quedarse allí para evitar la llamada
fiebre de los campamentos, queriendo estudiar las aureolas boreales y
una serie de fenómenos meteorológicos. Todo este
período, transcurrido en la noche antártica a
temperaturas que alcanzaron a menudo los 80º C bajo cero, lo
describe en el libro “Alone”.
Luego de esta
experiencia
en las soledades polares, la reputación de Byrd aumentó,
y le fueron confiadas misiones cada vez más complejas, una de
las cuales fue la Operación High Jump (1946-1947), de vital
importancia para los intereses norteamericanos en la región.
Se enviaron “4.700 hombres, embarcaciones y 15 aviones situados en
el portaviones “Philippine Sea”. “El despliegue de tropas
comenzó en el Mar de Ross —al sur de Nueva Zelandia— y
llegó hasta el Polo Sur dividido en tres grupos” // ”El
grupo principal de reconocimiento aéreo magnético y
fotográfico operó desde una pista continental
construida para lanzar aviones DC3, adaptados para vuelos de largo
alcance de relevamiento aerofotográfico”(2).
Para comprender la
Operación High Jump necesitamos profundizar en las
motivaciones políticas de los Estados Unidos, finalizada la
Segunda Guerra Mundial.
Los norteamericanos
“carecían de títulos históricos al territorio
antártico y no habían presentado reclamaciones
oficiales, absteniéndose de reconocer las reclamaciones, que
habían hecho los otros países fueran éstas
basadas en el descubrimiento, derechos coloniales o contigüidad
geográfica. Este país enfatizaba —inicialmente— la
necesidad de tener ocupación efectiva del territorio aludido,
sin siquiera poder cumplir con esos requisitos ellos mismos”. Se
concentraron “en conocer más acertadamente los recursos y
riquezas que encerraba el continente y fortalecer sus aspiraciones
frente a las de otros países europeos y latinoamericanos. En
cuanto a su relación con los países antárticos
latinoamericanos, ella se basaba en los planteamientos de la Guerra
Fría y la necesidad de defender el continente frente a la
amenaza comunista.”(3)
Teniendo en cuenta
este
punto ya no resulta creíble pensar “que el propósito
principal de la expedición es el adiestramiento de los hombres
en temperaturas glaciares y determinar lo que pueden lograr los
barcos, aeroplanos y equipos, incluyendo el efecto del disparo de las
armas de fuego”, como declararon los miembros de High Jump ante los
medios de comunicación. No existen dudas de que el verdadero
objetivo fue Geopolítico, ni más ni menos.
Por eso no resulta
extraño que el Almirante Byrd dijera a un diario(4) sudamericano: “no
intento asustar a nadie, pero la amarga realidad
es que, de ocurrir una nueva guerra, los Estados Unidos serán
atacados por aviones que volarán sobre uno a ambos polos”.
Una observación en concordancia con la época.
Finalizada la
Operación
High Jump, se sucederían otras expediciones hacia la
Antártida, aunque sin alcanzar la magnitud de esta última.
La carrera militar
de
Byrd continuó brillando. Una de sus últimas
intervenciones públicas fue en 1955 cuando comandó la
Operación Big Freeze, que “estableció tres bases
permanentes que aún existen y están habitadas: la Base
Bahía de las Ballenas, la Base Mc Murdo Sound y la Base
Amundsen-Scott en el Polo Sur. El Almirante Byrd “murió el
12 de marzo de 1957 a la edad de 68 años, y recibió
durante su vida 22 condecoraciones, menciones y citaciones en
despachos navales. Nueve de las condecoraciones fueron al coraje, y
dos de ellas por salvar las vidas de otros. También se le
dedicaron en vida tres desfiles en su honor. Entre las medallas
recibidas por Byrd se encuentran la Medalla de Honor de la Marina, la
Cruz de Servicio Distinguido (dos veces), la Medalla del Congreso al
Rescate de Vidas, la Cruz de Vuelo Distinguido, la Legión al
Mérito (dos veces) y la Gran Cruz Naval de los Estados
Unidos”.
Bien. El lector que
sigue
el hilo de esta historia, más allá de las curiosidades
redactadas se estará preguntando: ¿Cuál es la
relación de la Antártida con la Tierra Hueca? Y segunda
inquietud: ¿Dónde encaja Byrd en este punto? Pónganse
cómodos y verán.
Todo comienza un año
después del fallecimiento de Byrd. Un tal Francis Amadeo
Giannini que se presenta como filósofo y científico,
residente en Cambridge (Massachusetts), da a conocer un trabajo de
su
autoría, (1959) “Mundos más allá de los Polos:
Continuidad Física del Universo”.
Según Giannini,
“los extremos norte y sur de la Tierra, desde el punto de vista
físico, no representan límites. La Tierra no puede ser
circunnavegada en el sentido estricto del término. La
afirmación es válida aunque ciertos vuelos catalogados
como vuelta al mundo hayan contribuido a difundir la errónea
idea según la cual la Tierra puede ser circunnavegada al norte
y al sur.” Para Giannini, los Polos continuarían en otras
tierras y el planeta mismo formaría parte de un Universo
Paralelo a su vez enlazado con otro, una eterna continuidad sin fin.
La creencia de
Giannini
se remonta a 1916, cuando siendo joven se perdió en un bosque
de Nueva Inglaterra donde tuvo una visión. Guiado por una
percepción extrasensorial, él descubrió que la
Tierra no era redonda y que en realidad los Polos no existían
como tales, sólo son meras ilusiones, diría. En sus
comienzos no creía en la existencia de la Tierra Hueca, pero
la “revelación” lo convenció.
¿Alguna semejanza
con Cyrus Teed?
Aunque recién pudo
presentar su trabajo en 1959, Giannini no era un completo
desconocido, ya que desde 1928 venía dando conferencias en
Universidades de Estados Unidos, aunque sin obtener mucho eco acerca
de sus ideas. Para que “Más Allá de los Polos”
viera la luz debió disponer de fondos propios para la edición,
ya que nadie se mostraba interesado en publicar su manuscrito.
Podríamos pensar que estamos ante uno de los tantos libros
hasta aquí reseñados, pero la particularidad de la obra
de Giannini y que traza una diferenciación clara en cuanto a
estudios anteriores, es que por primera vez presenta pruebas,
“pruebas” que como el lector habrá adivinado, provienen
del desaparecido Almirante Richard Evelyn Byrd.
Giannini fundamenta
su
hipótesis en dos viajes enigmáticos realizados por
Byrd, a las regiones polares. Asevera que durante esas travesías
se hizo uno de los mayores descubrimientos mundiales, que fue
silenciado por los Estados Unidos.
Como primera fecha
se
toma el 19 de febrero de 1947.(5)
Según
narra el
escritor, Byrd se adentró 1.700 millas (2.737 Km) más
allá del Polo Norte (6), donde
se topó con un territorio despejado de nieve, “compuesto por
montañas, bosques, vegetación lujuriante, lagos y
ríos. Refirió, además, haber vislumbrado, en
medio de un boscaje, un animal semejante a uno de los mamuts
hibernados por el Mar Glacial Ártico”. Para dar mayor
verosimilitud a su historia, Giannini menciona un supuesto
radiomensaje que le trasmitiera a Byrd a través de la Oficina
de Investigaciones de la marina estadounidense en New York, en el
cual le desea “éxito para su empresa”. Agrega que “al
mismo tiempo, el Almirante Byrd anunciaba por medio de la prensa:
‘Querría ver la tierra más allá del Polo. Esa
tierra es el centro de la Gran Incógnita’”. Durante esa
misma época, un mes antes del “vuelo en cuestión, el
autor, con la certeza de que Byrd habría efectivamente llegado
más allá de ese punto imaginario que es el Polo Norte,
habría vendido a una agencia internacional de prensa una serie
de artículos sobre dicho asunto”.(7)
Nueve
años más tarde, el 13 de enero de 1956, Byrd volvió
a efectuar un viaje de “2.700 millas (4.347 Km), partiendo de la base
de Mc Murdo, 400 millas (644 Km) al oeste del Polo Sur”, donde
penetró 2.300 millas (3.703 Km) en una tierra que se extiende
más allá del Polo”, según manifestara luego.
Habría dicho: “Nuestra expedición ha encontrado un
gran territorio nuevo”.(8)
Como si fuera poco,
Giannini cita además de Byrd a otro descubridor, el capitán
George Hubert Wilkins (1888-1958), un explorador polar y aviador
australiano, quien el 12 de diciembre de 1929 habría avistado
“esas tierras desconocidas”, durante su estancia en el Polo Sur.(9)
Si se esperaba que
Más
Allá de los Polos causara algún revuelo, eso no
aconteció, el libro pareció condenado de entrada y
nadie le prestó mayor atención; pero cuando ya se
esperaba un certificado de defunción, sucedió el
milagro, la providencia apareció y se encarnó en la
figura de Ray Palmer.
Nativo de
Wisconsin,
Ray Palmer (1910-1977), fue desde su juventud un fanático
confeso de la literatura de Ciencia Ficción. Durante su
infancia sufrió un accidente que derivó en una
operación de su médula espinal, dando como resultado
una disminución en su estatura. Debido a esta particularidad,
con el tiempo se lo reconocería como el gnomo de las “pulp
fiction”. Su dedicación al género lo llevaría
a dirigir una de las publicaciones más populares de la década
del 30’: “Amazing Stories”, que bajo su tutela alcanzaría
un gran éxito. Para comprender el interés de Palmer en
la obra de Giannini hay que referirse a Richard Sharpe Shaver.
Cuenta la leyenda
que un
día comenzaron a llegar a la redacción de “Amazing
Stories” extrañas cartas escritas por Shaver quien decía
que “a través de su herramienta de soldadura, había
escuchado durante años las voces de los Deros, extraños
seres obsesionados con el sexo y la tortura, que no lo dejaban en
paz. Estas conversaciones habían llevado a Shaver a cometer
actos desesperados que le habían valido pasar temporadas en
hospitales psiquiátricos como en prisión. Y
precisamente cuando él estaba en la cárcel, cierto día,
una mujer se materializó ante Shaver y gracias a una
tecnología desconocida, lo llevó a conocer un mundo
secreto en el interior de la Tierra y también recibió
explicación de los orígenes de esa raza.
De acuerdo con
Shaver,
La
Tierra estuvo habitada, en algún tiempo, por dos razas
parecidas a los Dioses, los Titanes y Atlantes, quienes construyeron
unas civilizaciones monumentales. Un cambio en la radiación
del sol obligó a los superseres a refugiarse debajo de la
tierra, a fin de protegerse de los rayos del sol. No obstante,
incluso esta solución resultó sólo temporal y
los Titanes y Atlantes tuvieron que abandonar La Tierra, dejando el
planeta en manos de la inferior raza humana. Algunos de los seres
humanos hallaron camino a las cavernas subterráneas de las
superrazas y empezaron a jugar con la maravillosa maquinaria dejada
por éstas. Los resultados fueron desastrosos, pues la
radiación emanada por las máquinas afectó a esas
personas en algo que Shaver llamó “Detremital Robots” o
“Deros”. Los malvados Deros llegaron a controlar la maquinaria y
la utilizaron para provocar accidentes, desapariciones y toda clase
de cosas desagradables en la superficie de la Tierra. Casi todo mal
podía atribuirse a las acciones de los Deros. Ahora los Deros
no eran más que idiotas sádicos que poseían la
avanzadísima tecnología de los Titanes, la cual usaban
para aumentar sus placeres carnales durante las orgías que
celebraban constantemente ya que eran adictos a ellas. También,
se decía que los Deros utilizaban esa tecnología para
torturar los humanos que raptaban de la superficie y a los Teros
(Robots Integrativos) descendientes buenos de los antiguos Titanes,
muy inferior en número que sus degenerados hermanos”.
Valga decir que los
relatos de Shaver causaron gran conmoción, y sedujeron a miles
de lectores en todo el país que agotaron las tiradas de
“Amazing Stories”. La mezcla de civilizaciones desaparecidas
aderezadas con connotaciones sexuales, resultó un cóctel
explosivo que Palmer utilizó en su provecho, consiguiendo
aumentar la circulación del magazine. Por lo bajo se
dijo que si bien la idea era de Shaver, las historia en sí fue
pulida por el propio Palmer. Aunque las ventas se dispararon, la
historia de Shaver fue destrozada por los críticos, y se
convirtió con el tiempo en una pesada carga para los
fundadores de “Amazing Stories”, que no soportaron la pérdida
de prestigio, dando por finalizada su relación con Palmer. Ni
lerdo ni perezoso, el “gnomo del pulp”, inició otro
proyecto que bautizó “Fate”, centrado en los fenómenos
paranormales. La revista tuvo su bautismo de fuego cuando en la
primavera de 1948, un tal Kenneth Arnold(10),
“publicó en el primer número de “Fate” su
artículo “I did See the Flying Saucer”. Una vez que la
narración de Arnold se conoció, la publicación
se agotó de inmediato. Las repercusiones fueron enormes, y Ray
Palmer se transformó en el primer promotor de temática
ovni a nivel mundial, y en uno de sus más fervientes
defensores. Con los ovnis bajo el brazo, Palmer decidió hacer
otra jugada, ideando una nueva revista “Flying Saucers from Other
World” (1957) (N.del E.: “Platillos Voladores de Otro Mundo”),
donde el libro de Giannini encontraría finalmente cobijo.
Palmer no tardó en comprender que la tesis de la Tierra Hueca
presentaba un enorme atractivo que bien explotado ayudaría a
ganar nuevos subscriptores. Sin embargo consideró que para que
la historia se difundiera con mayor celeridad, necesitaba incorporar
un nuevo elemento, por lo cual incluyó en el combo “Tierra
Hueca—Byrd”, a los ovnis, su más reciente descubrimiento.
Armado del
manuscrito de
Giannini, Palmer dio comienzo a su cruzada. El primer artículo
consagrado al tema se publicó en diciembre de 1959 (“Los
platillos voladores proceden de la Tierra. Un desafío al
secreto”).
¿Conocemos
realmente la Tierra? ¿No existe alguna zona de ella que pueda
ser considerada como origen de los platos voladores? En mi opinión
hay dos. Las zonas más importantes son en el Ártico
y el Antártico. Los dos vuelos del almirante Byrd prueban
que la conformación de nuestro globo tiene, en las
proximidades de las regiones polares, algo “extraño”. //
“Los platos voladores podrían proceder de esas tierras
desconocidas situadas más allá de los polos. En opinión
de los redactores de nuestra revista, la existencia de esos
territorios no puede ser negada por nadie si se consideran los hechos
relativos a las dos expediciones a que nos hemos referido”. // “El
extraordinario libro escrito por Giannini nos ofrece la única
posibilidad de demostrar que definitivamente la Tierra tiene, tanto
en el Polo Norte como en el Polo Sur, una extraña
conformación. No está necesariamente hueca de un
extremo a otro, pero se presenta como uno de sus pasteles llamados
“bombas” cuando se los ha freído más de la cuenta,
de modo que presenta una profunda depresión en cada
extremidad, como un gigantesco neumático montado. Ningún
ser humano ha volado jamás directamente sobre el Polo Norte y
ha continuado en línea recta. El director de esta revista
piensa que ello debe ser llevado a cabo, e inmediatamente. Para eso
tenemos aviones. Además, está convencido de que una
expedición aérea de ese tipo no se concluiría en
una de las regiones que circundan el Polo, exactamente en el punto
opuesto al de la partida. La navegación no debe, empero, ser
efectuada utilizando la brújula o las triangulaciones sobre
los mapas existentes, sino empleando solamente la brújula
giroscópica, que permite mantener una dirección fija,
sin desviaciones de rumbo desde el momento de la partida hasta el
momento del aterrizaje. Y no sólo de una brújula
giroscópica de plano horizontal, sino también de una de
plano vertical (que servirá una vez que se haya entrado en la
abertura polar). Se trata de un punto de partida, indudablemente
positivo”.(11)
“Los resultados de
años
de investigación que les presentamos en este número nos
permiten enunciar la posibilidad de que los platos voladores no
pertenezcan a nuestro planeta ni proceden, tampoco, del espacio
atmosférico o interplanetario. Una enorme cantidad de pruebas
nos demuestra la existencia de un lugar desconocido y de gran
extensión que (podemos afirmarlo con certeza) no ha sido aún
explorado”. // “Según los redactores de Flying Saucers, de
ahora en adelante quien pretenda discutir el origen polar de
los platos voladores deberá hacerlo con pruebas y hechos
concretos. Todo mentís deberá ser acompañado de
pruebas válidas. Flying Saucers estima que se pueden
suministrar tales pruebas. Nuestra revista sugiere a todos los grupos
interesados en los platos voladores estudiar el problema desde el
punto de vista según el cual la Tierra es hueca, reunir todos
los elementos disponibles en los últimos doscientos años
que apoyen este modo de ver e investigar atentamente todos los
elementos que pongan en duda dicha teoría”. // “La
cuestión de los platos voladores se ha convertido en la más
importante de la historia actual. Los graves interrogantes que hemos
planteado en este artículo exigen una respuesta clara. El
almirante Byrd arribó a un nuevo y misterioso territorio, “el
centro de la Gran Incógnita”, y cumplió, al mismo
tiempo, el más grande descubrimiento de todos los tiempos. Lo
sabemos por sus propias palabras, palabras de hombre cuya rectitud
fue siempre intachable y cuya mente era una de las más
brillantes de los tiempos modernos. Quien pretenda calificarlo
de embustero que dé un paso adelante: ¡pero pruebe
cuanto diga! ¡Los platos voladores proceden de la Tierra!
La
segunda estocada de Palmer, se produjo dos años después, en marzo de
1962. Un nuevo artículo ilustró las
páginas de Flying Saucers. (“El Polo Norte: Ulteriores
testimonios sobre las misteriosas tierras polares – Doscientos años
de exploraciones han llevado a los rusos a una nueva concepción
del Polo que supera todos los conocimientos geográficos hasta
ahora aceptados. Se cuenta con pruebas indiscutibles”).
“La
exploración y la investigación han puesto en claro que
una gran extensión de superficie terrestre, y
consiguientemente una vasta zona desconocida podrían ser
incluidas, en los años, en el ámbito de los
conocimientos del hombre. Es una afirmación realmente
apabullante. Reflexionemos acerca de su verdadero significado.
Sostiene que no solo la exploración sino también la
“investigación” han demostrado que una gran extensión
de superficie terrestre y, consiguientemente, una vasta zona
desconocida, podrían ser incluidas, en los próximos
años, en el ámbito de los conocimientos del hombre. En
pocas palabras: más allá de las zonas que podemos
comprender y conocer mediante la exploración hay un vasto
ámbito ignoto que podremos incluir en el conocimiento humano
por medio de la investigación”. // “En otras afirmaciones,
los rusos destacan las “perspectivas de desarrollo” del casquete
polar. Tal casquete, si nos atenemos a las concepciones dominantes,
no es más que un océano de hielo. ¿Qué
perspectivas de desarrollo? ¿Cubitos de hielo para nuestros
drinks? No por cierto. Debe haber posibilidades más
lisonjeras, las posibilidades que oculta un enorme territorio
desconocido, todavía por descubrir y desarrollar de punta a
punta”. // “Incumbe a los opositores de la teoría de la
existencia de una “tierra misteriosa en el Polo” demostrar que la
misma es falsa; incumbe a ellos demostrar la veracidad de sus tesis:
pero tales tesis han recibido golpes definitivos de parte de los
científicos y exploradores de las dos máximas potencias
mundiales”.
Palmer
asumió el asunto de la Tierra Hueca como una cuestión personal, y
recibió la tesis de Giannini con los brazos
abiertos. Un almirante condecorado y famoso, anexado con fantásticos
aparatos voladores de una civilización desconocida residente
en los Polos, era la historia soñada que hacía delirar
a los lectores. Pero aunque Palmer logró interesar a una nueva
audiencia con un viejo tema, los interrogantes aumentaban si se
tomaban las afirmaciones de Giannini al pie de la letra, detectándose
ciertas incongruencias en cuanto a fechas, que el hacedor de Flying
Saucers decidió soslayar. Como ejemplo tomemos la época
del primer viaje de Byrd hacia esas tierras desconocidas en el Polo
Norte. Según escribe Giannini este periplo se realizó
en febrero de 1947, pero hay dos inconvenientes para aceptar esta
postura. En primer lugar en la fecha citada, Byrd se encontraba en
plena operación High Jump, que finalizó en abril de ese
año. Y en segundo lugar ¿cómo hizo para pasar de
la Antártida al Ártico? Matemáticamente es imposible
que Byrd se haya trasladado en cuestión de horas de un polo a
otro. Claro que si el Almirante descubrió un corredor
dimensional oculto que le facilitó el trayecto, la cosa
cambia, pero si se descarta este principio, el relato de Giannini
sigue sin convencer.
Ninguno
de estos cuestionamientos desalentó a Palmer, quien por
años continuó con su cruzada. Una década
después, a principios de los '70, sobrevino la recompensa.
Sucedió que la “Administración del Servicio de
Ciencia del Medio Ambiente (ESSA), perteneciente al Departamento de
Comercio de los Estados Unidos, proporcionó a la prensa unas
fotografías del Polo Norte tomadas por el satélite
ESSA-7, el 23 de noviembre de 1968. Una de las fotografías
mostraba al Polo Norte cubierto por la acostumbrada capa de nubes; la
otra, que mostraba la misma zona sin nubes, revelaba un inmenso
agujero donde hubiera debido estar el Polo Norte”. Había
estallado la controversia. Rápido de reflejos, Palmer publicó
las polémicas tomas en Flying Saucers y anunció que las
imágenes correspondían a la Tierra Hueca. En números
sucesivos se dedicó a reflotar el mito, captando nuevamente la
atención pública.
Como
era su costumbre, Palmer ignoró las explicaciones oficiales(12)
sobre las fotografías, y se dedicó a los ataques
gubernamentales. Existía una conspiración y se ocultaba
a los ciudadanos la verdad. El enigma que llegó para quedarse
continuó perpetuando la fantasía de una tierra hueca y
habitada. Ahí estaban las fotos, los dichos de Giannini, y el
convencimiento de Palmer. Pero si los escépticos dudaban, un
miterioso diario daría por tierra con las dudas existentes,
diario que haría acallar las críticas porque en él
estaba la firma de Richard E. Byrd.
ARCO
IRIS
Ciudad
de los blancos arios
Cuando los ecos de los comentarios de Ray Palmer aún resonaban
en las mentes de los cultores de la Tierra Hueca, sobrevino otro
golpe de suerte, un nuevo regalo para los creyentes y signo de
aliento para mantener la frente en alto ante las críticas
despiadadas que despertaba una tesis tan resistida. Se conoció
un diario, sendas páginas manuscritas firmadas por el
Almirante Byrd. Como si se tratase de una reliquia invalorable, el
relato fue preservado en la sombra por fieles seguidores, que luego
de una meditación profunda decidieron darlo a conocer. La
magia de Internet obró en forma de milagro, y la enigmática
narrativa de uno de esos vuelos secretos se expandió por el
mundo. Por fin la prueba definitiva. ¡Larga vida a las
oquedades polares!

Vayamos
a los Diarios perdidos de Byrd.
“Debo
escribir este diario a escondidas y en absoluto secreto. Se refiere a
mi vuelo Ártico del 19 de febrero del año 1947. Vendrá
un tiempo en el que la racionalidad de los hombres deberá
disolverse en la nada y entonces se deberá aceptar la
inevitable Verdad. Yo no tengo la libertad de divulgar la
documentación que sigue, quizás nunca verá la
luz, pero debo, de cualquier forma, hacer mi deber y relatarla aquí
con la esperanza de que un día todos puedan leerla, en un
mundo en el que el egoísmo y la avidez de ciertos hombres ya
no podrán suprimir la Verdad".
..."Extensiones
de hielo y nieve bajo nosotros, vistas coloraciones amarillentas con
dibujos lineales. Alterada la ruta para un mejor examen de estas
configuraciones coloreadas, también vistas coloraciones
violáceas y rosadas". "Tanto la brújula
magnética como la aguja giroscópica comienzan a girar y
a oscilar, no nos es posible mantener nuestra ruta con los
instrumentos. Señalamos la dirección con la brújula
solar, todo parece aún en orden. Los controles parecen lentos
en la respuesta y en el funcionamiento, pero no hay indicación
de congelamiento".
..."29
minutos de vuelo transcurridos desde el primer avistamiento de los
montes, no se trata de una alucinación. Es una pequeña
cadena de montañas que nunca habíamos visto antes".
..."Además
de las montañas hay algo que parece ser un valle con un
pequeño río o riachuelo que discurre hacía la
parte central. ¡No debería haber ningún valle
verde aquí abajo! ¡Hay algo decididamente extraño
y anormal aquí! ¡Deberíamos sobrevolar sólo
hielo y nieve! A la izquierda hay grandes bosques en las laderas de
los montes. Nuestros instrumentos de navegación todavía
giran como enloquecidos".
..."Altero
la altitud a 1.400 pies (434 m) y efectúo un giro completo a izquierda
para examinar mejor el valle que está debajo. Es verde con
musgo y hierba muy tupida. La luz aquí parece diferente. No
soy capaz de ver el Sol. Damos otro giro a la izquierda y avistamos
algo que parece ser algún tipo de gran animal. ¡Se
parece a un elefante! ¡¡¡NO!!!. ¡Parece ser
un mamut! ¡Es increíble! ¡Sin embargo es así!
Descendemos
a cota 1.000 pies (310 m) y uso un prismático para examinar mejor al
animal. Está confirmado, se trata de un animal semejante al
mamut".
…"Encontramos
otras colinas verdes. El indicador de la temperatura exterior marca
24º centígrados. Ahora seguimos sobre nuestra ruta. Los
instrumentos de abordo, ahora, parecen normales. Quedo perplejo ante
sus reacciones. Intento contactar el campo base. La radio no
funciona".
…"El
paisaje circundante parece nivelado y normal. Delante de nosotros
avistamos aquello que parece ser ¡¡¡una ciudad!!!
¡Es imposible! El avión parece ligero y extrañamente
flotante. ¡Los controles se niegan a responder! ¡Dios
mío! A nuestra derecha y a nuestra izquierda hay aparatos de
extraño tipo. Se aproximan y algo irradia de ellos. Ahora
están bastante cerca para ver sus insignias. Es un símbolo
extraño. ¿Dónde estamos? ¿Qué ha
sucedido? Otra vez tiro decididamente de los mandos. ¡¡¡No
responden!!! Estamos atrapados firmemente por una especie de invisible
cepo de acero".
..."¡Nuestra
radio grazna y llega una voz que habla en inglés con acento
que parece decididamente nórdico o alemán! El mensaje
es:
"Bienvenido
a nuestro territorio, Almirante. Os haremos
aterrizar exactamente dentro de siete minutos. Relajaros, Almirante,
estáis en buenas manos". Me doy cuenta de que los motores de
nuestro avión están apagados. El aparato está
bajo un extraño control y ahora vira solo".
..."Recibimos
otro mensaje de radio. Estamos iniciando la maniobra de aterrizaje y en
breve el avión vibra ligeramente comenzando a descender como
sostenido por un enorme, invisible, ascensor".
..."Algunos
hombres se están aproximando, a pie, al avión. Son
altos y tienen el pelo rubio. A lo lejos hay una gran ciudad
destellante, vibrante con los colores del arco iris. No sé lo
que sucederá ahora, pero no veo trazas de armas sobre los que
se aproximan. Ahora oigo una voz que me ordena, llamándome por
mi nombre, de abrir la puerta. Ejecuto".
Después
de estos apuntes, sacados del "diario de abordo", el
Almirante anota lo que sucede:
..."De
este punto en adelante escribo los acontecimientos que siguen,
volviéndolos a llamar a la memoria. Esto asienta la
imaginación y parecería una locura si no hubiese
acaecido verdaderamente.
El
técnico y yo fuimos sacados del avión y acogidos
cordialmente. Luego fuimos embarcados sobre un pequeño medio
de transporte semejante a una plataforma pero sin ruedas. Nos condujo
hacia la ciudad destellante con extrema celeridad. Mientras nos
aproximábamos, la ciudad parecía hecha de cristal.
Alcanzamos en poco tiempo un gran edificio, de un estilo que nunca
antes había visto. ¡Parecía haber salido de los
diseños de Frank Lloyd Wright, o quizás más
precisamente de una escena de Buck Rogers!
Nos
ofrecieron un tipo de bebida caliente de algo que nunca había
saboreado. Era deliciosa. Después de unos 10 minutos, dos de
nuestros sorprendentes anfitriones vinieron a nuestro alojamiento,
invitándome a seguirlos. No tenía otra elección
que obedecer. Dejé a mi técnico-radio y caminamos un poco
hasta entrar en aquello que parecía ser un ascensor.
Descendimos durante unos instantes, el ascensor se paró y la
puerta se deslizó hacia arriba silenciosamente. Proseguimos
luego por un largo corredor iluminado por una luz rosa que parecía
emanar de las mismas paredes.
Uno
de los seres hizo señal de pararnos ante una gran puerta.
Encima de esta había una inscripción que yo no estaba
en grado de leer. La gran puerta se deslizó sin ruido y fui
invitado a entrar. Uno de los anfitriones dijo:
"No tenga
miedo,
Almirante, vais a tener un coloquio con el Maestro."
Entré
y mis ojos se adecuaron lentamente a la maravillosa coloración
que parecía llenar completamente la estancia.
Entonces
comencé a ver aquello que me rodeaba. Aquello que se mostró
a mis ojos era la vista más sorprendente de toda mi vida. En
efecto, era demasiado magnifica para poder ser descrita. Era
deliciosa. No creo que existan términos humanos capaces de
describirla, en cada detalle, con justicia. Mis pensamientos fueron
interrumpidos dulcemente por una voz cálida y melodiosa: "Le
doy la bienvenida a nuestro territorio, Almirante".
Ví
un hombre de facciones delicadas y con las señales de la edad
sobre su rostro. Estaba sentado en una mesa grande. Me invitó
a sentarme en una de las sillas. Después de sentarme, unió
la punta de sus dedos y sonrió. Habló de nuevo
dulcemente y dijo cuanto sigue:
"Lo hemos
dejado entrar aquí
porque usted es de carácter noble y bien conocido en el mundo
de superficie, Almirante.
" ¡Mundo de
superficie! ¡Casi
quedé sin aliento!
"Sí", recalcó el Maestro con una sonrisa. "Usted se encuentra en
el territorio de los Arianos, el Mundo sumergido de la Tierra. No
retardaremos mucho su misión y seréis acompañados
de vuelta sobre la superficie y además sin peligro. Pero
ahora, Almirante, le diré el motivo de su convocación
aquí. Nuestro interés comenzó exactamente
inmediatamente después de la explosión de la primera
bomba atómica por parte de vuestra raza sobre Hiroshima y
Nagashaki, en Japón. Fue en aquel momento inquietante cuando
expedimos sobre vuestro mundo de superficie nuestros medios
voladores.
Los
Flugelrads, para investigar sobre aquello que vuestra raza había
hecho. Esta es, obviamente, historia pasada, Almirante, pero
permítame seguir. Vea, nosotros nunca, antes de ahora,
habíamos interferido en las guerras y en la barbarie de
vuestra raza, pero ahora debemos hacerlo en cuanto vosotros habéis
aprendido a manipular un tipo de energía, la atómica,
que no es, de hecho, para el hombre. Nuestros emisarios ya han
entregado mensajes a las potencias de vuestro mundo y sin embargo
estas no los atienden.
Ahora
usted ha sido elegido para ser testigo de que nuestro mundo existe.
Vea, nuestra cultura y nuestra ciencia están miles de años
por delante de las vuestras, Almirante". Lo interrumpí:
"¡Pero todo esto qué tiene que ver conmigo, Señor!".
Los ojos del Maestro parecían penetrar de forma profunda en mi
mente y después de haberme estudiado un momento, contestó:
"Vuestra raza ha alcanzado el punto de no retorno, porque hay
algunos, entre vosotros, que destruirían todo vuestro mundo
antes que renunciar al poder, así como lo conocen…".
Asentí
y el Maestro continuó: "Desde 1945 en adelante, hemos
intentado entrar en contacto con vuestra raza pero nuestros esfuerzos
han sido acogidos con hostilidad: se hizo fuego contra nuestros
Flugelrads. Sí, hasta fueron seguidos con maldad y animosidad por
vuestros aviones de combate. Así ahora, hijo mío, le
digo que hay una gran tempestad en el horizonte, para vuestro mundo,
una furia negra que no se extinguirá durante varios años.
No habrá defensa con vuestras armas, no habrá seguridad
en vuestra ciencia. Asolará hasta que cada flor de vuestra
cultura haya sido pisoteada y todas las cosas humanas sean
dispersadas en el caos. La reciente guerra ha sido solamente un
preludio a cuanto todavía debe advenir a vuestra raza.
Nosotros,
aquí, podemos verlo más claramente a cada hora... ¿Cree
que me equivoco?" "No
—contesté
— ya ha
sucedido
una vez en el pasado; llegaron los años oscuros y duraron 500
años". "¡Sí, hijo mío
—replicó
el Maestro
—
los años oscuros que llegarán ahora para
vuestra raza, cubrirán la Tierra con un paño mortuorio,
pero creo que alguno, entre vosotros, sobrevivirá a la
tempestad, más que esto no sé!. Nosotros vemos en un
futuro lejano emerger de nuevo, de las ruinas de vuestra raza, un
mundo nuevo en busca de sus legendarios tesoros perdidos y estos
estarán aquí, hijo mío, al seguro en nuestro
poder. Cuando llegue el momento apareceremos para ayudar a
vivir vuestra cultura y vuestra raza.
Quizás,
para entonces, habréis aprendido la futilidad de la guerra y
de su lucha... y después de aquel momento una parte de vuestra
cultura y ciencia os serán restituidas para que vuestra raza
pueda recomenzar. Usted, hijo mío, debe volver al Mundo de
Superficie con este mensaje…".
Con
estas palabras decisivas, nuestro encuentro parecía llegar a
término. Por un momento me pareció vivir un sueño...
y, sin embargo sabía que aquella era la realidad y por alguna
extraña razón me incliné levemente, no sé si por
respeto o humildad. De improviso me di cuenta de que los dos
fantásticos anfitriones, que me habían conducido aquí,
estaban de nuevo a mi lado. "Por aquí, Almirante",
me indicó uno de Ellos.
Me
giré una vez más antes de salir y miré al
Maestro. Una dulce sonrisa estaba impresa en su anciano y delicado
rostro. "Adiós, hijo mío", me dijo e hizo un
gesto suave con su grácil mano, un gesto de paz y nuestro
encuentro llegó definitivamente a su fin. Salimos rápidamente
de la estancia del Maestro por la gran puerta y entramos otra vez en
el ascensor. La puerta descendió silenciosamente y nos movimos
inmediatamente hacía lo alto.
Uno
de mis anfitriones habló de nuevo: "Ahora debemos
apresurarnos, Almirante, en cuanto el Maestro no desea retardar más
vuestro programa previsto y debéis volver a vuestra raza con
su mensaje". No dije nada, todo esto era casi inconcebible y,
una vez más mis pensamientos se interrumpieron apenas nos
paramos. Entré en la estancia y estuve de nuevo con mi
técnico-radio. Tenía una expresión ansiosa sobre
su rostro. Acercándome dije: "Todo esta bien, Howie, todo
esta bien".
Los
dos seres nos señalaron el medio en espera, salimos y pronto
alcanzamos nuestro avión. Los motores estaban al mínimo
y nos embarcamos inmediatamente. La atmósfera, ahora, estaba
cargada de un cierto aire de urgencia. Cuando la puerta estuvo
cerrada, el avión fue inmediatamente transportado a lo alto
por aquella fuerza invisible hasta que alcanzamos los 2.700 pies (837
m). Dos
de los medios aéreos estaban a nuestros flancos, a una cierta
distancia, haciéndonos planear a lo largo de la vía del
retorno. Debo remarcar que el indicador de velocidad no indicaba
nada, sin embargo nos estábamos moviendo muy rápidamente.
...Recibimos
un mensaje radio: "Ahora os dejamos, Almirante, vuestros
controles están libres. ¡¡¡Wiedersehen!!!
Miramos por un instante los Flugelrads, hasta que desaparecieron en
el cielo azul pálido. El avión pareció, de
improviso, capturado por una corriente ascensional. Tomamos
inmediatamente el control. No hablamos durante un rato, cada uno de
nosotros estaba inmerso en sus propios pensamientos.
...Sobrevolamos
nuevamente extensiones de hielo y nieve, a unos 27 minutos del campo
base. Enviamos un mensaje radio, nos contestan. Tenemos condiciones
normales... normales. Del campo base expresan alivio por haber
establecido nuevamente el contacto.
...Aterrizamos
suavemente en el campo base. Tengo una misión que cumplir.
...11
de marzo de 1947. He tenido, apenas, un encuentro de Estado Mayor en
el Pentágono. He relatado enteramente mi descubrimiento y el
mensaje del Maestro. Todo ha sido debidamente registrado. El
Presidente ha sido puesto al corriente. Me retienen algunas horas
(exactamente 6 horas y 39 minutos). Soy cuidadosamente interrogado
por las Top Security Forces y por un equipo médico. ¡¡¡Es
un tormento!!! Me ponen bajo estrecho control de los medios de
Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América. Me
recuerdan que soy un militar y que, por consiguiente, debo obedecer
las órdenes.
...Última
anotación: 30 de diciembre de 1956. Estos últimos años,
transcurridos desde el 1947 hasta hoy, no han sido buenos... He aquí,
pues, mi última anotación en este singular diario.
Concluyendo, debo afirmar que, debidamente, he mantenido secreto este
argumento, como se me ordenó, durante todos estos años.
He hecho esto contra todo principio mío de integridad moral.
Ahora siento aproximarse la gran noche y este secreto no morirá
conmigo, sino, como toda verdad, triunfará.
Esta
es la única esperanza para el género humano. ¡He
visto la verdad y ésta ha revigorizado mi espíritu donándome
la libertad! He hecho mi deber con relación al monstruoso
complejo industrial militar. Ahora la larga noche comienza a
aproximarse, pero habrá un epílogo. Como la larga noche
del Antártico termina, así el sol brillante de la
verdad surgirá de nuevo y aquellos que pertenecen a las
tinieblas perecerán a su luz...
Porque
yo he visto "Aquella Tierra más allá del Polo,
aquel Centro del Gran Desconocido".
Que
un militar de carrera como Richard Byrd se atreviera a dejar este
supuesto testimonio recogido en forma de diario, es toda una
declaración de principios y un alerta ante el proceder de su
propio gobierno en cuanto al manejo de información
comprometedora. Pero como vamos a demostrar a continuación, el
supuesto relato no es más que un medio utilizado para instalar
en el público una idea siniestra, donde el nombre de Byrd es
mencionado como garantía de credibilidad. Los pasajes
resaltados son la clave para desentrañar el engaño, que
ya contabiliza casi dos décadas. Pongamos al descubierto a los
maestros titiriteros, los verdaderos artífices de la operación
bautizada: DIARIO SECRETO DEL ALMIRANTE BYRD.
Al
grano.
Primera observación:
..."¡Nuestra radio grazna y llega una voz que habla en inglés
con
acento que parece decididamente nórdico o alemán".
Segunda Observación:
..."Algunos hombres se están aproximando, a pie, al avión. Son
altos y
tienen el pelo rubio. A lo lejos hay una gran ciudad destellante,
vibrante con los colores del arco iris".
Tercera Observación:
"Almirante, Ud. se encuentra en el territorio de los Arianos, el
Mundo
sumergido de la Tierra".
Cuarta Observación:
"Desde 1945 en adelante, hemos intentado entrar en contacto con
vuestra
raza pero nuestros esfuerzos han sido acogidos con hostilidad: se hizo
fuego contra nuestros Flugelrads. Sí, hasta fueron seguidos con maldad
y
animosidad por vuestros aviones de combate".
Quinta Observación:
"Ahora os dejamos, Almirante, vuestros controles están libres.
¡¡¡Wiedersehen!!! Miramos por un instante los Flugelrads, hasta que
desaparecieron en el cielo azul pálido".
Hasta
aquí tenemos:
- Acento alemán
- Hombres altos y de pelo rubio
- Territorio de los Arianos (Ciudad Arco Iris)
- Flugelrads (Extrañas máquinas voladoras similares a los
actuales ovnis)
- Auf wiedersehen! (Significa Adiós en idioma alemán)
Pensemos:
arios, rubios, acento alemán. ¿Se les ocurre alguna
asociación? ¿O necesitan más pistas? Porque si
el lector aún no se convence, tenemos más datos para
aportar, como por ejemplo la verdadera procedencia del misterioso
diario. Sí como leyeron, la verdadera procedencia, en la que
nada tiene que ver el Almirante Byrd. No siempre todos los caminos
conducen a Roma, algunos se desvían, como en este caso, hacia
la Alemania de Hitler, que en su época engendró el
Tercer Reich.
Para
comenzar a desandar el camino debemos referirnos a ISCE
(Internacional Society for a Complete Earth) de origen estadounidense,
que se proclama dedicada al estudio del “mundo
interior” o sea, la Tierra Hueca. Los inicios del ISCE se remontan
a 1977. La fundación de la organización se le atribuye
a un Capitán alemán, apodado Ritter von X, que durante
la Segunda Guerra prestó servicio como oficial naval para el
Tercer Reich. En 1943 se lo asignó al grupo de flotillas de
UBoat, que durante dos años luchó contra los aliados
hasta decretar su rendición en 1945. Pero al Currículum
de Ritter se agrega un dato curioso, ya que el “misterioso Capitán”
alega haber participado ese mismo año, en un viaje a la
Antártida, junto a Maximilian Hartman, hombre escogido por el
mismísimo Führer, para esconder algunos tesoros de
importancia, entre los cuales estaría una de las reliquias más
importantes de la tradición cristiana, la Lanza Santa o de
Longinos. Como es nuestra costumbre, antes de proseguir reflexionemos
sobre los dichos de Ritter.
Hasta
ahora sabemos que fue un oficial de la marina alemana durante la
Segunda Guerra Mundial. Comandó un submarino y además
estuvo involucrado en el ocultamiento de la Lanza Santa en territorio
antártico. Como si fuera poco, Ritter declara que en 1979
organizó una nueva expedición a la Antártida,
auspiciada por capitales anónimos, cuyo objetivo principal fue
recuperar la Lanza ocultada en 1945. La operación habría
culminado con éxito, siendo la lanza una vez encontrada,
trasladada a Europa. Menciona también a la Orden Santa de los
Caballeros y la Lanza Sagrada, conformada después de la
operación y actuales custodios del tesoro. La increíble
historia no cayó en saco roto, sino que el material de Ritter
fue tomado como fuente por Howard A. Buechner para redactar tres
libros sobre el tema: “El Regreso de la Santa Lanza”, “Adolfo
Hitler y los Secretos de la Santa Lanza” y “Las Cenizas de
Hitler”. Según contara Buechner, un retirado coronel de la
armada estadounidense, fue el propio Ritter quien lo puso al
tanto de los sucesos de la Lanza, que se presentó con el
seudónimo de Wilhelm Bernhart.
Semejantes
antecedentes colocan a Ritter como una de las figuras centrales del
affaire Byrd, y es seguramente su pluma la que se puede detectar
en el
supuesto diario, aunque pensamos que el Capitán, del cual se
ignora su verdadera identidad, no es el único responsable en
la redacción del material. Ritter, es parte de un colectivo
que sigue directivas muy precisas, una de las cuales es recuperar el
espíritu nazi, manteniéndolo vivo para la posteridad.
En cuanto a la difusión del diario, Ritter entregó el
material, que no sabemos cómo llegó a su poder, a Daniel
Weiss, quien lo sucedió en la dirección del
ISCE. Este suceso tuvo lugar en 1984.
Si
pensaban que esta historia estaba concluida, no contaban con
la presencia de un personaje peculiar. Un nuevo aspirante al trono de
los poseedores del diario secreto; ¿o se creían que
Ritter era el único iluminado? Agenden en su libreta a Harley
Byrd, para más datos, nieto del famoso Almirante.
El
bueno de Harley salió al ruedo a mediados de los '90.
Comenzó a prestar su testimonio a quien quisiera
escucharlo, alegando estar en posesión del diario secreto de
su difunto abuelo, que le fue entregado el mismo día de su
fallecimiento. Si la memoria no falla, hablamos de 1957. O sea que Mr.
Harley esperó casi cuarenta años para darlos a conocer.
Aunque el material presentado no difiere del de Ritter, tiene algunos
detalles extra que le agregan más color a los escritos. Según
Harley, su “abuelo” vio en la supuesta ciudad “Arco Iris” no
sólo a los seres altos, y rubios, con acento alemán, (Aryans),
quienes hicieron “pintar las svásticas en sus discos
de vuelos”, sino que además observó a otras criaturas
extrañas morando en la ciudad, como sasquatch, y grises
grandes y pequeños ¿extraterrestres? Uno de los
acompañantes del Almirante tomó notas de la experiencia
y curiosamente se refieren a él como de origen alemán.
Podemos
imaginar la repercusión de semejante versión.
Resistimos efectuar un análisis profundo. Si algún
lector osado se atreve, después me avisa.
Podríamos
darnos por satisfechos con lo aquí expuesto, pero creemos que
podemos brindar un poco más. Una última relectura del
diario agrega un nuevo motivo de duda, e invita al descarte
definitivo del material. El crédito de este descubrimiento se
lo adjudica Dennis Crenshaw, otro norteamericano apasionado por la
Tierra Hueca y que tiene una página en Internet. A diferencia
de sus colegas, Dennis tiene una visión más abierta, y
algo crítica del asunto. En su excelente artículo "El
diario secreto del Almirante Byrd ¿realidad o ficción?",
Dennis pone las cosas en claro.
En
un párrafo del susodicho diario se habla que Byrd es recibido
por un anciano sabio dentro de Ciudad Arco Iris, que le entrega un
mensaje oral para ser elevado al Mundo de la Superficie. El venerable
Maestro le profetiza que si los hombres no abandonan la carrera
armamentista, se sucederá una catástrofe que sepultará
la civilización actual.
Nosotros,
aquí, podemos verlo más claramente a cada hora... ¿Cree
que me equivoco?" "No —contesté— ya ha
sucedido
una vez en el pasado; llegaron los años oscuros y duraron 500
años". "¡Sí, hijo mío —replicó
el Maestro—
los años oscuros que llegarán ahora para
vuestra raza, cubrirán la Tierra con un paño mortuorio,
pero creo que alguno, entre vosotros, sobrevivirá a la
tempestad, más que esto no sé!. Nosotros vemos en un
futuro lejano emerger de nuevo, de las ruinas de vuestra raza, un
mundo nuevo en busca de sus legendarios tesoros perdidos y estos
estarán aquí, hijo mío, al seguro en nuestro
poder. Cuando llegue el momento apareceremos para ayudar a
vivir vuestra cultura y vuestra raza.
El
amigo Crenshaw tiene un pálpito y cree reconocer la fuente
original para tan inspirada narración. Pide a un colega que le
alcance una vieja cinta realizada en 1937, Horizontes Perdidos, film
clásico basado en el libro homónimo de James Milton.
“Horizontes Perdidos”, es una bella alegoría sobre
Shangri-La, remota comunidad oculta en las montañas del
Himalaya, donde sus habitantes no envejecen y viven en perpetua
armonía. Volviendo a Dennis, una vez que la película
llegó a sus manos se puso a revisar las escenas, hasta
encontrar el pasaje justo que enlaza con el encuentro de Byrd. La
similitud surge en el momento que el protagonista, tiene una
audiencia con el Dalai Lama dentro de Shangri-La.
Desgraciadamente
esta autora no cuenta con el material fílmico para verificar
la sospecha de Crenshaw, pero sí tiene el libro de Hilton, un viejo
ejemplar de la editorial española Plaza & Janés, el cual
recurrimos a consultar. En las páginas 219-220 se revela la
cruel verdad.
Maestro: “La tormenta …, esta tormenta de que usted habla. Será
tal como el mundo no habrá visto jamás. No habrá
salvación por la armas, ni socorro por las autoridades, ni
cobijo en el silencio”.
Conway: “No, creo que es posible que tenga Ud. razón”. //
“Ya ha
sucedido un choque semejante y la época de la oscuridad duró quinientos
años”.
Maestro: “Y la edad oscura que surgirá ahora cubrirá con sus
tinieblas toda la Tierra”. // “Creo que usted sobrevivirá
a la tormenta … Y luego, durante la época de la desolación,
continuará viviendo, haciéndose más viejo, más
sabio y más paciente. Conservará la fragancia de
nuestra historia y añadirá a ella los frutos de su
cerebro. Acogerá benévolamente a los extraños y
les enseñará las reglas de la edad y de la sabiduría
… Y uno de esos extranjeros le sucederá a usted cuando sea
excesivamente viejo. Más allá de eso mi visión
se debilita, más me parece ver muy lejos a un nuevo mundo
alzándose en las ruinas humeantes, elevándose llenos de
esperanza en el futuro y buscando entre los escombros sus perdidos y
legendarios tesoros … Y vosotros hijos míos, continuaréis
aquí”.
Como
apostilla agreguemos que James Hilton escribió “Horizontes
Perdidos” en 1937, diez años antes del supuesto vuelo de
Richard E. Byrd.
RAYMOND
BERNARD
El
Gurú de la Tierra Hueca
El
nombre de Raymond Bernard es sinónimo de Tierra Hueca. De
todas las obras hasta aquí reseñadas, ninguna alcanzó
tanto suceso y supuso una gran influencia, como el libro que este
autor publicara a mediados de los 60’ bajo el título de
“La Tierra hueca: ¿Es éste el mayor descubrimiento geográfico de la
historia?”.
Podemos decir que Bernard realizó la mejor
compilación, además de establecer una visión más
esotérica y mística que sus anteriores divulgadores.
Todos aquellos que se inician en la teoría de la Tierra Hueca,
utilizan su trabajo como referencia de cabecera, y sus capítulos
son citados como si de la Biblia se tratara. A diferencia de sus
predecesoras, la obra de Bernard resulta difícil de ignorar, y
hasta sus más encarnizados enemigos deben aventurarse en su
lectura, si se desea entender el porqué de su fascinación
actual. En nuestro caso no sólo vamos a adentrarnos en los pormenores
de esta obra, sino que intentaremos buscar referencias sobre su
autor, empresa que adelantamos como difícil. Comencemos con lo
segundo. Y sí, somos algo masoquistas.
Una
de las primeras cosas que destacan de "Tierra Hueca: el mayor
descubrimiento geográfico en la historia", es precisamente el
nombre de su autor, Raymond Bernard. Pero, ¿qué lo que
hace tan especial? Supondríamos que al buscar datos sobre este
escritor encontraríamos valiosa información de tan
singular narrador, pero nuestra fe es puesta a prueba al advertir la
inexistencia de una hoja de vida, fechas, y anteriores trabajos
acerca del perfil de Raymond Bernard. Ninguna de las ediciones que
esta autora pudo consultar de tan famoso libro, reseñan una
sola línea sobre la identidad de Bernard. ¿No es
extraño que después de varias reimpresiones sigamos sin
conocer al hombre tras el libro? Tampoco contamos con fotografías.
Desde ya suponemos que Raymond Bernard es un seudónimo, pero
¿de quién? La primera conexión apunta a la
Antigua y Mística Orden Rosacruz (AMORC). Brevemente diremos
los rosacruces son un movimiento que se dice nació en los
templos sacerdotales egipcios, y se consideran a sí mismos como
descendientes de los desaparecidos atlantes, establecidos en las
riberas del Nilo, luego de un violento cataclismo. Perpetuarían
los ritos y tradiciones de esa cultura olvidada y aún no
reconocida.
Raymond
Bernard (1913-2006) comenzó como su carrera en la orden, bajo
la tutela del famoso Imperator Ralph C. Lewis. En 1959 es nombrado
Gran Maestre para la Orden Rosacruz Francesa, cargo que conservó
hasta 1977. Ese mismo año expande su liderazgo hacia Europa y
Resto del Mundo. Cesa sus actividades para la Orden en 1986. Bernard
legó un extenso catálogo de obras escritas,
destacándose como un exquisito narrador, cualidad que se
refleja en dos de sus trabajos más recordados, El Imperio
Invisible (alegoría sobre Agartha) y Las Mansiones Rosacruces.
Su candidatura como el autor tras "La Tierra hueca..." estaría más
que fundamentada. La orientación ideológica, el
pensamiento místico que lo acompaña, y el nombre Orden
Rosacruz, son elementos suficientes para establecer una
correspondencia, pero el problema surge cuando al revisar en la
Bibliografía de Bernard se intenta encontrar el título
en cuestión. No hay indicios de Tierra Hueca, ninguna mención.
Algún amante de las conspiraciones podría sugerir que
Bernard no quiso arriesgar su reputación, y prefirió no
revelar su participación en el tema.
Pero
utilizando algo de lógica podríamos preguntar, por qué
un refinado Gran Maestro de una de las Órdenes más famosas del
Mundo se involucraría en un trabajo que desde el vamos se
aleja del espíritu rosacruz. Que se sepa, la Ovnilogía
nunca fue un tópico dominante en sus enseñanzas, salvo
que Bernard se haya permitido un desliz, pero para ser sinceros lo
dudamos. Debe saber el lector, que fueron enviados varios emails a las
sedes Rosacruces tanto de Argentina como en el exterior, con el
objetivo
de satisfacer nuestra duda, no recibiendo jamás respuesta
alguna a nuestra inquietud. No estamos seguros de si debemos
interpretar
el desaire como “afirmación” o “negación”. Pero
después de un largo coloquio con la almohada tenemos el
presentimiento de que el Gran Maestre no es el hombre en cuestión.
Y la pregunta del millón es: ¿quién? A no
desesperar que en la manga escondemos un segundo candidato.
Para
tratar de resolver el enigma acudimos a los escritos de Dennis
Crenshaw, a quien ya conocimos, quien presenta el
testimonio del que fuera secretario del misterioso Bernard, Guy C.
Harwood, y a Walter Kafton Minkel, que realizó una extensa
investigación sobre el caso, publicando sus conclusiones en un
trabajo que diera a conocer en 1989: “Subterranean Worlds: 100000 Years
of Dragons, Dwarfs, the Dead, Lost Races and Ufos from Inside the
Earth”. También consultamos el libro de Alan Baker:
“Invisible Eagle: The History of Nazi Ocultism” (2000). Estos
tres autores consideran que tras la fachada de Raymond Bernard se
esconde la personalidad del Dr. Walter Siegmeister.
Según
los datos recogidos, Siegmeister nació en New York, EE.UU.
(1901). La familia de Walter eran inmigrantes judíos de origen
ruso. Su padre se desempeñaba como cirujano, y eso tal vez
explique la fascinación que desde temprana edad sintió
por la “reproducción sexual del hombre , y el aparato
reproductivo de la mujer”. Walter se convirtió más
tarde en un aplicado estudiante de la Universidad de Columbia, donde
se especializó en Eugenesia, Bioquímica y
Endocrinología, obteniendo una beca de grado, luego un Master
y después un Doctorado en estas disciplinas. Durante su
estadía en Alemania se interesó por las virtudes de la
lecitina, utilizada en los alimentos como emulgente de las grasas. La
lecitina era considerada como un suplemento nutricional y se la tenía
como un excelente regenerador celular. De regreso a Estados Unidos
decidió comercializar la sustancia presentándola en
forma de jarabe líquido para consumo. De inmediato surgió
la controversia. Una entidad gubernamental, la Administración
de Comida y Droga (FDA), acusó a Siegmeister de fraude, y
levantó una demanda en su contra por venta ilegal de lecitina,
que decían no tenían ninguna propiedad terapéutica.
A pesar de estos obstáculos Siegmeister fue absuelto por la
justicia, lo cual no impidió que siguiera bajo sospecha
oficial por sus actividades.
Después
del entuerto legal, Siegmeister decidió tomar una nueva
identidad, que desde entonces pasó a ser conocida como la de
Raymond Bernard. Como la persecución no cesaba, el recién
bautizado Bernard abandonó los Estados Unidos y viajó
hacia Centroamérica, estableciendo cuartel en Puerto Rico. Por
ese entonces las creencias de Siegmeister pasaban por un obsesivo
interés en el rejuvenecimiento del cuerpo, equilibrándolo
con una dieta sana. En un curioso ensayo, “Menstruación. Su
Causa y Cura”, sostenía que ese proceso fisiológico
femenino podía desaparecer si se reducía la frecuencia
de relaciones sexuales, proponía una vez al año, e
ingiriendo comidas naturales a base de vegetales.
Espiritualmente
se sentía atraído por los Esenios, secta religiosa del
siglo I (a.C.), que retirados a orillas del Mar Muerto (Israel),
practicaban el naturismo y el celibato. Rechazaba en cambio su
ascendencia judía, y tampoco compartía el catolicismo.
En
Puerto Rico se relacionó con una vidente, apodada Payita. Esta
mujer tuvo una gran importancia en su vida e influyó en sus
posteriores estudios. Según Payita, una entidad que se
denominó la Diosa (Gran Madre), se le aparecía en sus
visiones. Al parecer La Diosa creo una raza de supermujeres en Urano,
que se reproducían por partogénesis, sin necesidad de
contacto masculino. El problema se presentó cuando nació
una “hembra defectuosa”, que resultó ser un hombre,
posteriormente conocido como Lucifer. Su progenie de corrupción
se expandió por todo el sistema solar, hasta alcanzar la
Tierra. Allí fue establecida una raza de casi 4 metros de alto
(Terras-uranitas), que se establecieron en la Atlántida.
Después de un violento cataclismo se refugiaron en la Tierra
Hueca. Los sobrevivientes serían los actuales homo sapiens que
degeneraron por las radiaciones. Payita también predijo que en
1965 se produciría una hecatombre nuclear. Serían
salvos aquellos que rechazaran el apego al dinero, no tuvieran sexo y
sólo ingirieran vegetales. Ayudados por los Terras del interior,
serían llevados a Marte en sus discos espaciales. ¡Se
prohíbe cualquier comentario, que esto aún no termina!
Estas
revelaciones trascendentales llevaron a Bernard a marcharse al
Ecuador,(13)
ingresando en el país en 1941. Allí tomó
contacto con un viejo amigo, John Wierlo con el que decidió
iniciar una comuna experimental. La idea era formar una nueva raza,
que apartada de la sociedad se erigiría como modelo a seguir.
Junto con cuarenta seguidores, se establecieron en la selva
ecuatoriana.
En
las cartas que Siegmeister escribiera a su secretario Guy C. Harwood
se revelan los objetivos perseguidos por la colonia.
“¡Una
nueva raza nace! Una nueva esperanza para la Humanidad amanece en un
mundo oscurecido por los horrores de la guerra, y por la reversión
de una gran parte de la Humanidad civilizada en una nueva forma de
barbarismo mecanizado. Cuando una vieja raza degenera y se dirige
rápidamente a la destrucción, la mano benéfica
de la Naturaleza viene a la ayuda de la Humanidad creando una nueva
mutación de la especie humana en forma de pioneros de una
nueva y mejor raza. Lo mismo ocurrió en épocas
históricas pasadas, cuando civilizaciones más viejas se
tambalearon, y sus razas degeneraron mientras nuevos pioneros
surgieron para crear un futuro mejor en su medio, para acomodar en la
existencia una nueva raza”. // “La civilización es
verdaderamente como un barco en hundimiento; y al menos que una
minoría sea llevada en un bote salvavidas, desarrollando
gradualmente una nueva raza, no habrá esperanza para la
Humanidad.
Necesitamos hoy una nueva Arca y un nuevo Noé, para salvar a los
dignos de ahogarse con los demás, y de ellos encontrar una nueva raza.
Nosotros nos damos cuenta de que es imposible poner a toda la Humanidad
presente en un Arca, para la mayoría como ésos, el día de Noé será
sordo a tal apelación. Ello viven el hoy, y no pueden mirar más allá
del mañana. Pero hay ciertos individuos aquí y allá, que escucharán y
responderán a tal llamada, ellos serán salvados de la destrucción
emigrando a una Nueva Tierra donde establecerán las colonias que serán
Cunas de una Nueva Raza. Es a tales pioneros que este mensaje es
dirigido”.
“Cada persona que se une a nuestro movimiento debe considerarse a
sí mismo, creador potencial de una Nueva Raza, y debe prepararse para
la paternidad eventual de nuevos niños de la Raza. Además debe
consagrar su vida a traer Super-niños al mundo. Esta debe ser nuestra
religión y nosotros debemos estar dispuestos a sacrificarnos para su
realización”. // “No es que tratamos de salvar a la Humanidad presente
trayendo un sinnúmero de personas fuera de nuestra civilización para
establecer colonias, sino que nuestra meta es acercarlos a una nueva
idea religiosa eugenésica de crear un nuevo Mesías para salvar a la
Humanidad de la degradación y reversión al barbarismo”.
“La ubicación exacta de nuestra colonia será mantenida en secreto.
Esto es por muchas razones. Primeramente no deseamos que meros
buscadores de curiosidades violen nuestra intimidad. Nosotros no
deseamos personas que malinterpreten nuestras enseñanzas, o que no
tengan serias intenciones para aplicarlas. Admitimos que hay personas
buenas que no desean hacer los sacrificios necesarios para alcanzar la
meta en la que estamos trabajando”.
Dentro de la comuna no se utilizaba el dinero, muchos optaban por
el celibato y la dieta era estricta. Como fiel soldado de su ideología,
Siegmeister renunció al aseo personal, y la mayoría del tiempo
organizaba expediciones en busca de una entrada alternativa a la Tierra
Hueca. Según algunos rumores de la época, el excéntrico doctor
frecuentaba maestros tibetanos residentes en la región y hasta se lo
hizo protagonista de sucesos milagrosos, como por ejemplo la habilidad
de caminar sobre el agua. Más tarde Wierlo negaría esta “supuesta
habilidad”, aduciendo un fraude orquestado por el propio Siegmeister.
Entrada la década de los '50, Siegmeister abandona los placeres de
la jungla para retornar a los Estados Unidos, donde se dedica a
escribir sobre temas naturistas. Aún receloso por los antiguos
problemas con la justicia de su país, opta por un nuevo alias para
darse a conocer, el de Dr. Uriel Adriana. Esta vez decide vender el
material por correspondencia. En 1955 fallece su madre, heredando un
importante dinero. Ya sin preocupaciones materiales, Siegmeister, alias
Bernard-Uriel, elige viajar a Brasil para continuar con su búsqueda
espiritual, lugar que lo inspiraría a escribir su trabajo más famoso.
Sin embargo antes de lanzarse a la redacción de "La Tierra hueca...",
publica una antesala del tema bajo el sugestivo nombre de “Escape
de la Destrucción: cómo sobrevivir en la Era Atómica” (1956).
Allí, alerta sobre el uso de la energía nuclear y las terribles
consecuencias de producirse un abuso en la utilización, que mal
empleada provocaría radioactividad en la atmósfera, envenenamiento de
los alimentos y contaminación del agua. Propone como única posibilidad
de supervivencia, refugiarse en el interior de la Tierra Hueca además
que los extraterrestres intervendrán en la catástrofe atómica,
trasladando algunos elegidos en sus platos voladores hacia Marte, para
continuar con la raza humana.
Tal vez inspirado por los nuevos aires sudamericanos el doctor
Siegmeister se transformó en un escritor voraz. De aquella época,
mediados de 1956, datan: “Danger we all face: The Radioactive Peril”,
“DeadScrolls and the Life of the Ancient Essene”, “Apollonius The
Nazarene: Mystery Man of the Bible”, títulos de carácter
apocalíptico, y donde da rienda suelta a viejas obsesiones
espirituales. Luego de esta diversidad de temas decide dedicar todos
sus esfuerzos al asunto de la Tierra Hueca. El despegue se produce en
1957. Según él mismo relata, mientras curioseaba las estanterías de una
librería en San Pablo, fijó su atención en un libro intitulado: “From
the Subterraneam World to the Sky: Flying Saucer” (“Del mundo
subterráneo hacia el cielo: los platos voladores”). El autor de este
texto era O. C. Huguenin. Según la tesis por él propuesta, los OVNIs no
son naves espaciales procedentes de otros planetas, sino que son de
origen terrenal y pertenecen a una raza que vive en el interior de la
Tierra. Huguenin, de quien nada sabemos, estaba en relación con altos
mandatarios de la Sociedad Teosófica de Brasil, quienes fueron los
promotores en su país de esta corriente. Sus principales aliados eran
el Comandante Paulo Justino Strauss y el profesor Enrique José de
Souza. Strauss era un “oficial de la marina de guerra brasileña y
miembro, del comité directivo de la Sociedad Teosófica”. Este militar
estaba convencido de que “el origen de los OVNIS es terrenal y que los
mismos no proceden de ninguna de las naciones conocidas".
En sus conferencias exclamaba que “debemos tomar en consideración
la teoría más reciente y más interesante que nos ha sido ofrecida para
explicar el origen de los platos voladores: la existencia de un gran
Mundo Subterráneo, con numerosas ciudades en las que viven millones de
habitantes. Esta otra humanidad debe haber alcanzado un elevadísimo
grado de civilización, una organización económica y social, un
desarrollo cultural y espiritual con relación a los cuales la humanidad
que vive en la superficie de la Tierra puede ser considerada una raza
de bárbaros. Han de ser muchos los que se sorprendan ante la existencia
de tal Mundo Subterráneo. A algunos les parecerá absurdo e imposible
porque si existiera verdaderamente —argüirán— hace ya mucho tiempo
que habría sido descubierto”. "Muchos Otros críticos señalan que la
existencia de un mundo habitado dentro de la Tierra resultaría
imposible debido a la creencia de que la temperatura aumenta en razón
directa de la profundidad, y por ende que el centro de la Tierra es una
masa de fuego. Sin embargo, este aumento de temperatura no significa
que el centro de la tierra sea de fuego, ya que puede ser una extensión
limitada y surgir de las cavidades subterráneas, como los volcanes y
arroyos calientes, situados en determinados niveles. Debajo de éstos,
la temperatura vuelve a bajar a medida que se desciende más. La
hipótesis de que la temperatura aumenta con el descenso en la corteza
terrestre sostiene que esto ocurre hasta una profundidad de ochenta
kilómetros (en la capa superficial de la tierra)”.
Huguenin quien prácticamente basó toda sus hipótesis en los
postulados de Strauss, decía que "el mundo subterráneo no se limita a
cavernas, sino que es más o menos extenso y está situado en un hueco
dentro de la Tierra, lo suficientemente grande para contener ciudades y
campos, donde viven seres humanos y animales de estructura física
parecida a los de la superficie. Entre los habitantes, hay determinadas
personas que vinieron de la superficie, descendieron y nunca
retornaron, como el Coronel Fawcett y su hijo Jack”. ¡Textual!
Tratando de descifrar el misterio del mundo subterráneo, Huguenin
se pregunta cómo habrán surgido estas maravillosas ciudades
subterráneas y la civilización avanzada. Responde que los constructores
y la mayoría de los habitantes del mundo subterráneo son miembros de
una raza antediluviana, proveniente de los continentes prehistóricos,
sumergidos: Lemuria y Atlántida, que se refugiaron allí de la
inundación que destruyó sus tierras de origen. Sostiene que los
habitantes de la Atlántida, mucho más avanzado que nosotros en
desarrollo científico, volaron en aeronaves con el uso de una forma de
energía directamente obtenida de la atmósfera, conocidas como
“vimanas”, idénticas a lo que conocemos como platillos voladores. Antes
de la catástrofe que destruyó Atlántida, sus habitantes hallaron
refugio en el mundo subterráneo, en el interior hueco de la Tierra.
Llegaron hasta allí con sus “vimanas”, o platillos voladores, por medio
de las aberturas polares. Desde entonces, esos platillos voladores han
estado en la atmósfera interior de la Tierra y han sido utilizados como
medio de transporte de un punto a otro del cóncavo mundo inferior. En
aquel mundo dentro de la corteza terrestre, una línea aérea recta es la
distancia más corta entre dos puntos, sin importar a qué distancia
estén. Después de la explosión atómica de Hiroshima, estas aeronaves
salieron a la superficie por primera vez. Se las denominó "platillos
voladores".
Tanto Huguenin como Strauss tenían, como se dijo, activa
vinculación con la Sociedad Teosófica, de la cuales eran miembros
regulares. Liderando la poderosa sociedad que en el siglo XIX fundara
la esotérica rusa Helena Petrovna Blavatsky, se encontraba Henrique
José de Souza.
Nacido en San Salvador, Bahía, estado del norte de Brasil
(1913-1965), De Souza era hijo de una acomodada familia dedicada a la
exportación y actividades teatrales. Debido a la muerte de su padre,
abandonó sus sueños de convertirse en médico, para pasar a asumir el
control de los negocios heredados. Desde muy joven se interesó en el
mundo espiritual, siendo su primer acercamiento la escuela de Samyama,
donde se estudiaba filosofía oriental. En 1924 funda Dhâranâ Sociedad
Mental Espiritualista, que en 1928 transforma en Sociedad Teosófica
Brasileña, y que más tarde mutó a Sociedad Brasileña de Eubiose. Su
escuela templo se establecería en Barra de las Grazas en el estado de
Mato Grosso, en la ladera sur de la famosa Sierra del Roncador. De
Souza creía que Brasil era una especie de tierra prometida, donde
surgiría una nueva raza más avanzada. Eubiosis era una nueva concepción
y estado mental, que abogaba por el “pleno funcionamiento de los siete
centros, vórtices o uniones del cuerpo humano como más perfecta unión
de la energía”. Esta probable evolución se desarrollaría en tres
regiones de Brasil: Sierra Mantiqueira, Isla de Itaparaca y en la
Sierra del Roncador. En esos lugares “se hallarían embocaduras o
accesos (pasajes interdimensionales) hacia el espacio localizado en el
ulterior del planeta” o sea un verdadero mundo subterráneo. Souza
profetizaba la llegada de un nuevo Avatar, que conduciría esta
transición, que denominó Maitreya. Durante su vida de Souza mantuvo
correspondencia con Mario Roso de Luna, teósofo español, de gran
renombre, y del que tradujo varias obras. De todos los libros que
escribió destaca, “El verdadero camino de la iniciación” (1940), donde
narra que el patriarca Noe, después del diluvio se refugió en Agartha.
En 1955 una publicación de la época, “O Cruzeiro”, se hizo eco de un
rumor que decía que Souza fue visitado por una aeronave de procedencia
desconocida, tripulada por seres de alta estatura, que lo condujeron a
una incursión intraterrena. Esta información fue divulgada por Joâo
Martin(14) de la citada revista.
Ese mismo año, O Cruzeiro, en sintonía con estos temas, hizo público un
reportaje al comandante Paulo Strauss, donde por primera vez enunciaba
su teoría sobre la existencia de un mundo subterráneo.
Siegmeister absorbió todos estos conceptos, que luego impregnarían
su mítico libro. La lectura de Huguenin lo llevó a conocer a De Souza,
con quien trabó amistad. En 1960 da a conocer "Agartha: el mundo
subterráneo", cuya continuación sería "Platos Voladores desde el
interior de la Tierra" (presentando los estudios de Gardner, Marshall y
Olaf Jansen), culminando la saga con "La Tierra hueca..." (1964) donde
fusionaría todos estos relatos en uno solo. En esta trilogía, Bernard
entregaría sus hipótesis, en base a los trabajos ya comentados de
Huguenin, Strauss, y De Souza. También sería clave el libro de
Ferdinand Ossedowsky ("Bestias, Hombres y Dioses") uno de los primeros
escritores europeos que se interesó por el misterio de las tradiciones
asiáticas acerca del mundo subterráneo, y que fue de gran influencia en
su tiempo. Otro nombre que se cuela en su obra es Carl Huni,
naturalista estadounidense con quien Siegmeister aseguró mantener
correspondencia.
Según Huni:
“La entrada a las cavernas está vigilada por los indígenas Murcego,
una raza de tez morena, tamaño pequeño y extraordinaria
fuerza física. Su sentido del olfato está más que desarrollado que el
de los mejores sabuesos. Aunque aprueben a una persona y le permitan
entrar a las cavernas, me temo que esa persona estaría perdida para el
mundo conocido, porque guardan el secreto con mucho cuidado, y tal vez
no le permitan salir. Los indígenas murcego viven en cavernas y salen a
la noche a las junglas que los rodean, pero no tienen contacto con los
habitantes subterráneos. Estos habitan una ciudad subterránea donde
forman una comunidad de población considerable que se autoabastece. Se
cree que los habitantes de la Atlántida construyeron las ciudades
subterráneas. Una cosa es segura: no le llegarán residuos radioactivos.
Nadie sabe si aquellos que viven en las antiguas ciudades subterráneas
de la Atlántida son los mismos habitantes u otros que se establecieron
allí luego de que los constructores originales se fueron. El nombre de
las montañas donde existen estas ciudades es Roncador, en el nordeste
de Matto Grosso. Si alguien va en busca de una de esas ciudades, debe
responsabilizarse de su propia vida, pues tal vez nunca regrese, como
le ocurrió al Coronel Fawcett”.
“Cuando estuve en Brasil, oí hablar mucho sobre estas cavernas y
ciudades subterráneas. Sin embargo están muy lejos de Guiaba. Están
cerca del río Araguaya, que desemboca en el Amazonas. Están al nordeste
de Guiaba, al pie de una cadena montañosa increíblemente larga
llamada Roncador. Desistí de investigar más porque oí que los indígenas
Murcego vigilan con gran celo, la entrada a los túneles, de personas
que no están suficientemente evolucionadas, pues no quieren problemas.
Básicamente no quieren a nadie que todavía esté engarzado en la
comercialización y ambicione el dinero”. // “También hay cavernas en
Asia, que mencionan los viajeros del Tíbet, pero hasta donde yo sé, las
más grandes están en Brasil y existen entres niveles diferentes.
Estoy seguro de que obtendría permiso si quisiera unirme a ellos, y
que me aceptarían como uno de ellos. Sé que no emplean dinero y que su
sociedad está organizada sobre una base estrictamente democrática. La
gente no envejece y vive en armonía perpetua”.
La creencia en este mundo subterráneo que cruzaría los subsuelos de
Brasil llevó a Siegmeister a tratar de encontrar una entrada a esos
dominios ocultos, tal como lo intentara en Ecuador, aunque sin suerte.
El mismo año que diera a conocer el primer libro de la saga, o sea
1960, recibe una extraña carta de Ottmar Kaub, miembro de “UFO
Research”. Según el ovnílogo, un tal Dr. George Marlo deseaba ponerse
en comunicación con él, ya que deseaba ponerlo en contacto con una
comunidad intraterrena del Sur de África, donde vivían dos seres,
Sol-Mar y Zola, a quien Marlo conocía. La ciudad habitada por Somar y
Zola, era Masars II. Allí se describía a “la Tierra hueca como un
paraíso de perfecto clima, frutas gigantes, hermosos pájaros con una
envergadura de 30 pies, y donde la gente tenía una altura de 12 pies
(3,72 m)”.
Durante años Marlo lo sedujo con la idea de “un encuentro con
Sol-Mar y Zola, encuentros, que siempre fueron inevitablemente
pospuestos por varias razones. Eventualmente, Siegmeister comprendió
que Marlo mentía acerca de sus contactos con los intraterrenos y
decidió continuar su búsqueda solo”.
Sin embargo el doctor no se desanimó por este fracaso y continuó
con su indagación. En "La Tierra hueca..." escribe: “uno de los
primeros
colonizadores alemanes de Santa Catarina, Brasil, escribió y publicó un
libro, en alemán antiguo, sobre un Mundo Subterráneo, con información
obtenida de los indígenas. El libro describía la Tierra como hueca, con
un sol central. Decía que el interior de la Tierra era habitado por una
raza longeva, que vivía libre de enfermedades y se alimentaba con
frutas. También sostenía que este Mundo Subterráneo estaba conectado
con la superficie por medio de túneles abiertos, en su mayoría, en la
zona de Santa Catarina y alrededores en Brasil. El autor invirtió seis
años en la investigación y el estudio de los misteriosos túneles que
abundan en Santa Catarina, obviamente construidos por una raza antigua,
para llegar a las ciudades subterráneas. Las investigaciones continúan.
En una montaña cerca de Joinville, los cantos corales de los hombres y
las mujeres de la Atlántida se oyen en forma repetida, además del
“canto galio” (gallo que canta), que es una indicación típica de la
existencia de una abertura de túnel que lleva a una ciudad subterránea.
No es un animal vivo el que produce el sonido, sino probablemente una
máquina”.
Como se mencionó desde un comienzo, la gran habilidad de
Siegmeister fue sintetizar todos estos conceptos en su libro "La Tierra
hueca...", donde además añadió material de Palmer, Giannini y Byrd. Que
Siegmeister es el verdadero autor de este trabajo, lo deja traslucir
este párrafo:
“No existe la ancianidad en Agartha, tampoco la muerte. Es una
sociedad en que todos lucen jóvenes aunque tengan varios siglos o miles
de años. Esto parece increíble para los habitantes de la superficie,
expuestos a los efectos de la radiación solar y la autointoxicación por
los alimentos de una mala dieta. Los síntomas de la vejez no son los
resultados del paso del tiempo o de un proceso de envejecimiento, sino
que se deben a condiciones y hábitos biológicos dañinos.
La senilidad es una enfermedad, y dado que los habitantes de
Agartha están libres de enfermedades, nunca envejecen. Los dos sexos
viven separados, y el matrimonio no existe. Cada uno es independiente y
libre. Ninguno de los dos depende del sostén económico del otro. La
reproducción se realiza por partonogénesis y los bebés nacidos de
la virginidad son todos del sexo femenino. En esta civilización
matriarcal, la mujer es considerada el sexo normal, perfecto y
superior. La crianza de los niños está a cargo de maestros especiales,
no de familias particulares. La comunidad los mantiene, así como a las
madres. La cultura científica superior de la gente subterránea, cuyos
platillos voladores son un ejemplo, es el resultado del desarrollo
cerebral superior, de cerebros más poderosos. Esto se debe a que las
energías vitales fluyen hasta el cerebro, en vez de disiparse por los
canales sexuales, como ocurre entre las razas supuestamente
“civilizadas” de la superficie. En realidad, la práctica sexual no
forma parte de sus vidas. A raíz de la dieta vegetariana —de frutas,
básicamente— las glándulas endocrinas tienen un estado de equilibrio
perfecto y funcionamiento armonioso, como ocurre en los niños, y no se
ven estimuladas a la actividad anormal, por las toxinas metabólicas,
como las producidas por la carne, las aves, el pescado, y los huevos y
afrodisíacos, como la sal, la pimienta, el café, el tabaco y el
alcohol. Al tener la sangre pura y libre de toxinas, los habitantes
subterráneos pueden vivir en continencia absoluta, conservar todas las
energías vitales y convertirlas en poder intelectual. Conforman la raza
que creó los platillos voladores”.
Publicado en 1964, “La Tierra hueca...”, se convirtió en un libro
de
culto desde su aparición. Siegmeister fallecería un año después,
afectado de pulmonía, sin haber logrado cumplir su máxima aspiración,
la de penetrar en una de esas moradas subterráneas que durante toda su
vida buscó.
EL LLAMADO PLANETARIO
Conexión Argentina

En Febrero 16 de 2005 se publicó una
solicitada en el diario “La
Nación”, uno de los periódicos de mayor circulación de la Argentina.
Con el título: "¡Eureka! No existe imán esfera", en algunos de sus
puntos decía:
Firmada por Ricardo Tarpin(15), la solicitada presentaba una
hipótesis personal acerca de la verdadera conformación de la Tierra, la
cual sería hueca y no maciza. Según Tarpin: “No existe un imán esfera,
por lo cual la Tierra que es un imán natural ha de ser hueco y abierto
en los polos”.
Que un compatriota se atreviera a publicar una teoría tan
controversial en un medio público, era un verdadero acto de valentía, a
sabiendas de la tremenda oposición que el tema despierta entre los
académicos. Intrigados, decidimos contactarlo y hacerle un reportaje.
Amablemente accedió a nuestro requerimiento.
¿Qué lo llevó a publicar una solicitada en defensa de la Tierra
Hueca?
Fundamentalmente darle fecha cierta a mis postulaciones. Y promover
el debate público de los mismos.
¿Podría explicar a qué se refiere cuando menciona el Teorema Tarpin?
El TTCCC, Teorema Tarpin Constitución de los Cuerpos Celestes, del
cual la Tierra Hueca es simplemente un cuerpo celeste que gira sobre su
eje y del "equilibrio de fuerzas" surge la REAL CONFORMACIÓN de dicho
cuerpo celeste. Los libros de la Tierra Hueca, de los cuales he leído
varios, plantean la cuestión como algo "subjetivo". El TTCCC debe de
"ser" objetivo y estar dispuesto a todo análisis que se desee realizar
desde cualquier punto de vista. Vale "absolutamente y sin excepción"
para todos los cuerpos celestes que roten sobre su eje.
¿Cuál es el significado que le da a la frase “500 años de tierra
maciza?
Los 500 años se refieren a: 1492 a 1992, o sea la época actual.
Antes del 11 de octubre de 1492 la "Tierra era plana" para los
científicos de nuestra cultura. El 12 de octubre de 1492 "pasó" a ser
"redonda” (…) Obviamente la Tierra y todos los Cuerpos Celestes han
sido, son y serán huecos y abiertos en los Polos.
¿Cómo nació su interés en el tema?
Mi interés por el tema es NO ACADÉMICO, por lo cual prefiero no
exponerlo en este momento, si bien, ya lo he hecho en otras respuestas,
pues en definitiva, NO ME INTERESA ANDAR CON SECRETOS.
¿Se considera un descontento con respecto a los postulados
oficiales?
No estoy ni contento ni descontento al respecto. En cada Teorema
que expongo, gran parte de los "pseudos" científicos se muestran
reacios a aceptar los nuevos postulados pues evidentemente EVIDENCIAN
su incapacidad de desglosar lo cierto y verídico de lo que no lo es, NI
LO PUEDE SER. El Planeta Tierra NUNCA podría haberse postulado como
Macizo, ya que al rotar, el equilibrio de fuerzas de masas producía un
hueco. Ver los rostros de sorpresa del Ing. José Botto y el Licenciado
Emilio Sastre cuando les explicaba que lo habían demostrado ellos
mismos. Fueron ellos mismos los primeros incrédulos del TTCCC(1992/3).
Ellos mismos pidieron "pruebas fìsicas". Por eso cuando el 16 de
febrero de 2005 publico ¡EUREKA! Imán esfera NO EXISTE. LUEGO LA TIERRA
HA DE SER HUECA Y ABIERTA EN LOS POLOS por ser un Imán Natural
(Resnick-Física I). Algo nimio conocido por
TODOSS.......S..........S.......S demostraba SIN duda alguna lo
que por años fui buscando y "logrando".
¿Cree en la existencia de una conspiración mundial, que oculta
información sobre este punto en particular?
Considero en primer lugar que la respuesta anterior explica esto en
un gran porcentaje.
Aunque la idea del ingeniero Tarpin resulta atractiva, no pasa de ser
una hipótesis que por ahora no cuenta con ningún aval(16). Ignoramos si
podría aprobarse en caso de presentarse en círculos científicos más
especializados, que deberían someter el teorema a una batería de
pruebas para comprobar su posibilidad de aceptación. Este proceso no se
inició aún, y por lo tanto no podemos expedirnos sobre el particular.
El caso de este argentino por ahora es tan sólo una mera curiosidad,
que para ser factible deberá pasar por los exámenes correspondientes.
Los interesados en contactar a Jorge Tarpin pueden hacerlo a su email
que figura en la solicitada publicada.
Si se creía que Tarpin es el único caso de un compatriota
interesado en la Tierra Hueca, estamos en un error. Hay otros locales
que últimamente salieron a la luz pública y cuya historia referiremos a
continuación.

Todo comenzó cuando Rodney Cluff, un
analista de sistemas, de
origen estadounidense, escribió “World Top Secret: Our Earth is Hollow”
(El Mayor Secreto del Mundo: Nuestra Tierra es Hueca). Durante casi
veinte años, Cluff se había interesado por la teoría y decidió darle
impulso a través de este libro, que rápidamente se comercializó. Con el
milenio iniciado, el enigma que durante años apasionó a tantas
generaciones volvió nuevamente a cautivar. ¿Sería posible que en la era
de la información se pudiera hallar el esquivo enclave intraterreno?
¿Estarían escondidas allí las diez tribus de Israel? Porque Cluff no
presentaba ideas nuevas, sino que retomaba una vez más las viejas
tesis, donde Olaf Jansen, Jardín del Edén, Platos Voladores y otras
concepciones religiosas como el Trono de David y la morada de Jehová
parecían convivir.
Dispuesto a encontrar respuestas, a Cluff se le ocurrió una
expedición. De inmediato se acordó de un viejo compañero universitario,
Steve Currey, y lo contactó. Pero tanto Currey como Cluff no sólo eran
antiguos camaradas de estudio, sino que compartían una misma concepción
religiosa, el mormonismo, de la cual eran miembros. De ahí que la idea
de Cluff calara hondo en el espíritu de su compatriota.
Steve Currey, el compañero mormón de Cluff, destacaba como un
expedicionario de primer rango, especializado en explorar regiones
vírgenes o inaccesibles. Uno de sus descubrimientos más importantes fue
“el salto de agua más profundo del mundo, en el valle del río Tsang Po,
en el Tíbet”. Tal vez ese solo dato le haya valido una tapa en la
prestigiosa revista “National Geographic”. Según narra el propio Curry
fue en aquel valle desconocido donde tuvo una revelación con respecto a
la Tierra Hueca. Al parecer, detrás de la catarata que él encontró se
hallaría una caverna, que los lugareños le dijeron escondía un acceso
que conducía a la mítica ciudad de Agartha. Le contaron además que en
ese lugar se produjo la última aparición del famoso Rey del Mundo,
"concediendo sus enseñanzas y profecías a sus discípulos de la
superficie".
Dispuestos a todo, Rodney Cluff y Steve Currey, se embarcaron en el
proyecto de sus vidas: dar inicio a la primera expedición a la Tierra
Hueca. A diferencia de lo esperado, el Tíbet no fue el lugar elegido;
se prefirió el Ártico, en base al relato que hiciera Emerson sobre la
experiencia protagonizada por Olaf Jansen (1829) y más acorde con el
ideal mormón.
Para aquellos desmemoriados, Willis Emerson publicó en 1908 “The
Smokey God” (El Dios Humeante) donde contaba las peripecias de Jansen y
su padre perdidos en las inmensidades del Ártico. Al parecer en una
salida de pesca ambos extraviaron el rumbo penetrando sin saberlo en
una abertura desconocida del Polo Norte. Luego de navegar en una
corriente de agua cálida, arribaron allí a un puerto llamado Jehu, en
el cual Olaf Jansen y su padre residieron por más de dos años. Jehu
estaría habitada por gigantes de casi cuatro metros, seres bondadosos y
avanzados, que hablaban un extraño idioma similar al sánscrito. Después
de un tiempo fueron conducidos en presencia del Rey del Mundo,
residente en el Edén, cuya capital es Shambhala. "Los pescadores
comentan también de la existencia de un sol interno y humeante y de un
mundo Interior compuesto por ¾ partes de tierra y ¼ de agua, como si
fuera de esta forma el negativo de nuestra superficie terrestre”. Esta
civilización estaría muy desarrollada contando con tecnología
desconocida para nosotros.
Con esta idea definida comenzaron los preparativos. La primera
medida fue contratar los servicios de un rompehielos ruso, el Yamal,
que serviría como medio de transporte. Para aquellos que decidieran
participar de la aventura el costo fue estimado en casi veinte mil
dólares, y el viaje fue planificado como una especie de paseo
turístico. Como primera fecha tentativa se pensó en 2005 como el año de
partida, pero el recorrido nunca se llevó a cabo siendo pospuesto para
un año después. Año tras año los “aplazos” se volverían una constante
en el desarrollo del proyecto.
En el intermedio de estos sucesos entró en escena el argentino
Marcelo Martorelli, que amerita una profundización de su perfil.
Para ser honestos, Marcelo Martorelli parece una buena persona, que
no sabemos por qué causa se involucró en esta trama tan poco diáfana en
su accionar. Hubiéramos querido entrevistarlo, pero al parecer, después
de algunos infortunios que sufriera la “operación Tierra Hueca, Polo
Norte”, no contesta mails o sus asesores no le pasan los mensajes, por
lo tanto esta contraparte queda con un interrogante que sólo el tiempo
podrá dilucidar.
Consultando los pocos datos biográficos que Martorelli mismo diera
a conocer a través de su libro, “El llamado Planetario”, encontramos a
un hombre preocupado por sus semejantes. Autodenominado profesor,
aunque desconociendo su especialidad, Marcelo es director de una ONG:
la Fundación P.E.A. (Paz, Ecología y Arte), dedicada por completo a
promover la armonía entre las naciones, con residencia en la Capital
Federal. Porteño de pura cepa, Martorelli se crió en uno de los barrios
más exclusivos de la ciudad. Amante de la música rock, ya desde su
juventud se interesó por las cuestiones espirituales y de naturaleza
metafísica. Cercano a los veinte años ingresó a un grupo new age, y
comenzó estudios por más de veinte años, bajo la tutela de Yaco Albala,
a quien reconoció como su maestro, que tuvo un papel importante en su
posterior formación. De esa época data su afición por el tema de la
Tierra Hueca, que lo convirtió en un entusiasta partidario. Promediando
2003, Martorelli toma contacto con la expedición mormona después de
recibir “casualmente” un folleto de propaganda. De inmediato se pone en
contacto con Currey enviándole una carta, de la cual reproducimos
algunos pasajes, que revelan más detalles sobre los intereses
espirituales del argentino en relación a la Tierra Hueca.
“Durante 20 años de mi vida me he dedicado a investigar
apasionadamente las civilizaciones desaparecidas y en especial, todo lo
referido a Shambhala, Agartha y ERKS (ciudad intraterrena Argentina
ubicada debajo del Cerro Uritorco, en la provincia de Córdoba). Quien
esto escribe fue uno de los convocados durante su activación. En aquel
tiempo, fui invitado personalmente por el doctor Ángel Acoglanis(17),
descubridor de la ciudad intraterrena de ERKS y fue allí donde comenzó
lo que cambió mi vida para siempre en 1986”. // “También hace 7 años
atrás, tuve casi un mes de alta sincronicidad. Durante esa experiencia,
nos fue legado un material absolutamente original que data del año
1929, perteneciente al explorador Ruso Nicolás Roerich y al Doctor
Ricardo Rojas (prócer Argentino), que he decidido no dar a conocer
hasta que la sincronicidad señale que ha llegado el momento oportuno”.
La mención de Ángel Acoglanis y de ERKS daría tema para todo un
capítulo, por sus implicancias en el esoterismo local rioplatense. En
este caso sólo resaltaremos la conexión con Martorelli, del cual
decimos abre múltiples derivaciones a futuro.
Después de recibir esta emotiva carta, Currey se interesó en los
“aportes cartográficos” de Martorelli, y en octubre de 2003 se vino
para la Argentina a encontrarse con el místico sudamericano. Preguntado
sobre las motivaciones que lo impulsaron al viaje, Currey contestó:
“Cuando tenía 15 años, leí el libro que mi padre ya conocía, el de
Raymond Bernard: “La Tierra hueca...”. Mi padre es el fundador de la
que
hoy es mi empresa y tenía el sueño de realizar este viaje en algún
momento de su vida. Pero las vueltas de la vida no lo permitieron y, en
mi caso personal, obvié el tema por años; aunque me había parecido muy
interesante en verdad, no le presté más atención y me dediqué entonces
a mi trabajo y a mi familia. Hace seis meses aproximadamente, estaba
ordenando mi estudio, cuando de pronto, desde lo más alto de la
biblioteca, mágicamente cayó un libro en mis manos. Y ante mi sorpresa
descubrí que era el libro del Dr. Raymond Bernard… Inmediatamente volví
a leerlo y decidí entonces cumplir el sueño de mi padre”.
El norteamericano continúa relatando que la entrada elegida que
conduciría a la Tierra Hueca, según su compañero Rodney Cluff en el
libro de su autoría, está en una zona del Polo Norte, Nueva Syberia,
“territorio virgen o sea que nadie ha puesto el pie allí hasta el
momento”. En un punto de la charla Martorelli se refiere a los
misteriosos mapas que captaran la atención de su ilustre visitante:
“Steve, creo que encontré algo muy, pero muy interesante en este
mapa de la Tierra Interna. Me lo mandaron de USA en una forma muy
especial hace cinco años aproximadamente. Yo creo, Steve, que en el
mapa que vas a ver ahora se encuentra marcada la trayectoria del famoso
mono rail, del que habla Olaf Jansen, en su libro “Smokey God” y que
anuncias en el itinerario de la expedición”. Sobre cómo habría
conseguido ese material, Martorelli refiere que por aquellos años
participaba en una lista de Correos dedicada a la Tierra Hueca y “un
buen día apareció una mujer que decía poseer tres mapas. Contó que su
abuelo había realizado una profunda investigación sobre todo esto
durante toda su vida y que había llegado a información muy concluyente
que se encontraba de alguna manera en estos mapas, que debía difundirse
y no morirse con él. Entonces, le pidió a su nieta que los repartiera a
los cuatro puntos cardinales de la Tierra. Así fue como me convertí en
uno de los destinatarios del hemisferio Sur. Dijo también que estos
mapas no eran mapas comunes y que había que ser muy cuidadosos con
ellos, ya que era información absolutamente especializada y
desconocida”. Una vez que los mapas llegaron a manos de Martorelli la
mujer desapareció de la lista.
Con los mapas de Martorelli, el libro de Rodney Cluff, y la
inspiración de Raymond Bernard, la expedición entró en su máxima
ebullición. La primera fecha tentativa se fijó en el 2005, luego se
corrió a 2006. Al parecer inesperados problemas impedían realizar el
viaje a los expedicionarios, que vivían retrasando el momento de
partida. Durante esos recesos se organizaron conferencias, los veinte
mil dólares por pasaje se vendieron sin problemas, y hasta un agente
Illuminati que habría contactado a Steve Currey durante su estancia en
la Argentina, dio su pláceme para la operación. ¡Me niego a profundizar
en este punto! Con tantas buenas, es difícil saber por qué tantas
demoras. Pero lo peor vino con el fallecimiento de Currey, a quien
inesperadamente le fueron detectados seis tumores malignos que acabaron
con su vida. Fue un golpe tremendo en especial para Martorelli. ¿Adiós
Tierra Hueca?
No fue la opinión de los participantes que pagaron tan substancial
pasaje, quienes eligieron al doctor Agnes Brook para reemplazar al
malogrado Currey, provocando la desaprobación del argentino no contento
con el rumbo tomado por los futuros émulos de Cristóbal Colón. En su
sitio web se puede consultar la carta reprobatoria
http://www.erks.org/expedicionariosnews.htm.
A todo este enredo debemos agregar una revelación sorprendente y
temeraria, que sale de boca del propio Martorelli, preocupando a quien
escribe: “Fue contactado por ellos”. ¿Quiénes son ellos?
Entérese el lector.
“Respetados Hermanos de la Luz, recién hoy, 8 de noviembre de 2004,
cuando todo recomenzó he sido autorizado a revelarles la etapa de lo
sucedido. He sido contactado por Ellos directamente, la autorización ha
sido dada desde dentro”. // “Mi lugar en el Plan ha sido revelado en
forma directa y física por Ellos; no hablo ya de un proceso telepático
(y no significa que este no exista y como tal prosiga su curso) sino
que se ha decidido que era tiempo de una manifestación física y
tangible”. // “Ellos me han propuesto como embajador de su mundo. Ellos
me han contactado directamente por mi trabajo, pero aún más —como me
ha sido dicho— por lo que todavía no he hecho, por aquel en quien
tengo la oportunidad de convertirme en el futuro. Finalmente ellos
confían en mí mucho más de lo que yo confío en mí mismo. Ellos me han
afirmado mi participación y me formarán para la pronta llegada del
primer contacto público intraterrestre ya que deberé prepararme
intensamente para este desafío. Ellos también me han informado de la
pronta llegada del primer contacto masivo extraterrestre, y que también
estaré involucrado en ello”
Podríamos realizar infinidad de preguntas, y de seguro el lector
tendrá diez mil más, pero como la responsabilidad de este trabajo es de
esta investigadora, de momento se me ocurre una. ¿Los intraterrenos
avalan la bibliografía citada, en especial la de Raymond Bernard? Si es
así, Houston... estamos en problemas.
Una segunda pregunta diría: ¿es Marcelo Martorelli el primer
representante de los intraterrenos del que tenemos noticias? Y
contestamos: no, no lo es. Hubo alguien más original.
En 1947 un personaje inclasificable apareció en la Francia de post
guerra. Se trataba del príncipe Cherenzi Lind(18), que se creía “amo de
un reino subterráneo y salvador del mundo”. El Maha Chohan o Kut-Humi
se presenta como gran jefe de los iniciados del Agartha, pero también
como director de la Gran Fraternidad Blanca Universal, unión
espiritualista cuya meta reconocida es salvar al mundo. En una
entrevista realizada por la revista Point de Vue, se recogen algunos de
sus comentarios:
¿Es usted el Amo del Mundo o el Mesías anunciado?
Mis enseñanzas hablarán por mí.
¿Quién le dio el título de Maha Chohan?
El Gran Consejo del Agartha reunido en congreso, es decir, el conjunto
de los Sabios y de los grandes Instructores, cuya sede central está en
el Tíbet. Pero los sabios viven en el mundo entero. Los hay en París, y
Europa Central cuenta con cuatro mil iniciados de diversos grados. En
América los hay muchos más.
¿Quién fundó el Agartha?
Es muy viejo. Prácticamente su origen se remonta a cincuenta y seis mil
años, pero es preciso saber que antiguamente los años eran más largos
que actualmente.
¿Existe un reino subterráneo en el Tíbet? La descripción de ese
reino, hecha por Ossendowski, ¿es exacta?
Existe verdaderamente un reino subterráneo en el Tíbet. Casi todos los
monasterios están unidos por inmensas galerías que, a veces, alcanzan
los 800 Km de largo. En esas galerías hay cavernas tan grandes, que
Nuestra Señora de París cabría holgadamente.
¿Se sitúa entre el norte del Tíbet y Mongolia?
Sí. Allí viven seres humanos y también jinas, unos seres dotados de
gran inteligencia, pero que no tienen cuerpo físico. Los jinas viven en
las entrañas de la tierra y nunca ascienden a la superficie del globo.
Están armados de largas zarpas y provistos de alas análogas a los
murciélagos. Son espíritus malignos, pero menos malignos, sin embargo,
que los hombres, pues no hay nada peor que ellos. Después, al
evolucionar se convertirán en hombres: son los gnomos, los silfos y los
trasgos de vuestras leyendas.
¿Existe una civilización desconocida en el reino de Agartha? ¿Tienen
ustedes máquinas más perfeccionadas que nuestra bomba atómica y
nuestros aviones jet?
La civilización del Agartha es únicamente espiritual y “mental”. No
tenemos máquinas, sino bibliotecas, de las que usted no tiene idea,
pinturas, esculturas y, en general, un florecimiento artístico que les
parecería prodigioso. El mundo entero se verá obligado a admitirlo
cuando yo haya permitido a periodistas y camarógrafos dirigirse allí y
filmar las maravillas que allí hay. Organizaré, en efecto, una
expedición en agosto de 1948. Abriré las puertas de todos los
santuarios.
¿Quién financiará la expedición?
Yo mismo (El príncipe Cherenzi Lind tendría dieciséis mil millones
bloqueados en Japón. Él mismo me dijo ser propietario de 56.000
hectáreas de tierra en Cuba y de 35.000 hectáreas en Panamá.
Reina la oscuridad en ese territorio subterráneo: los cineastas
¿deberán, pues, proveerse de grupos electrógenos?
¡No! No hay iluminación, pero los seres y las cosas del Agartha son
luminosos por sí mismos (Lo que no impidió que para fotografiar al Maha
Chohan, en la calle Lesueur, fuese necesario emplear un flash.
Personalmente, ese Gran Iniciado, no emite ninguna luz sensible, en el
sentido literal de la palabra).
Se pretende que usted habla diecinueve lenguas.
Conozco el mongol, el tártaro, el sánscrito, el indostánico, el
bengalí, el chino shensi, el francés, el inglés, el alemán, el español,
el italiano…
El artículo finaliza diciendo que este Maha Chohan prometió
reunirse para hablar con sabios franceses sobre cuestiones de energía
nuclear, por lo cual se preparó un encuentro, pero éste nunca asistió.
No hace falta decir que la expedición prometida para visitar Agartha
quedó en la nada.
Y de esto hace casi sesenta años. Muy pocas cosas cambian ¿no?
Si “Ellos” (¿?) contactaron al argentino, es de esperar que no se
repitan episodios como el comentado. Volvemos a jurar que Marcelo
Martorelli nos cae bien. Su libro lo recomendamos, es de lectura
agradable, y bella mente redactado. Se trasluce una sensibilidad ya
casi en extinción, pero ¿podemos confiar en que una civilización
desconocida de origen terrestre se presente como un gobierno en las
sombras que volverá un día a dirigir los destinos humanos? ¿Es Marcelo
Martorelli un elegido por Ellos? ¿O terminará como el Maha Chohan que
desapareció sin dejar rastros?
La nueva expedición a la Tierra Hueca se anuncia para el 2008. En
este caso sólo aquellos que cuenten con veinte mil dólares entrarán en
el reino prohibido. Al parecer la revelación no es para todos los
bolsillos.
CONCLUSIÓN
¿Existe una Tierra Hueca bajo nuestros pies, inexplorada, esperando
ser descubierta por un nuevo colonizador? Y si existe, ¿está habitada
por una civilización superior? Cuando comencé este estudio esperaba
hallar respuestas a estos y otros interrogantes, pero sólo encontré
hipótesis, y personajes esquivos como el de Walter Siegmeister, el
verdadero Raymond Bernard. Debo decir que quizás el informe de
Siegmeister fue una de las cosas más duras que debí hacer. Después de
todo, su libro acompañó parte de mi adolescencia e inspiró miles de
pensamientos sobre temas que en la actualidad continúo estudiando.
El seguir aceptando este enigma sin cuestionarlo, es cerrar los
ojos ante una realidad evidente. Siendo justos, también debemos llamar
la atención sobre un verdadero mundo subterráneo, del cual hay
abundante evidencia, aún en investigación, diferenciándolo claro está
de la Tierra Hueca, que sólo provoca confusión. Estoy consciente de que
hay miles de seguidores de esta teoría, lectores ávidos que discuten a
los autores atrevidos, opuestos al sistema imperante de una Tierra
maciza, y de concepción rígida. ¿Cómo no contagiarse con ese
entusiasmo, y adherir a la Tierra Hueca que encierra en su seno todos
los sueños incumplidos? Atlantes, tecnología de avanzada, ovnis,
bibliotecas milenarias de continentes desaparecidos, imposible
sustraerse al encanto de lo prohibido.
Gurdjieff, el genial esoterista ruso había dicho una vez: “estamos
dormidos, somos máquinas similares a robots”, promulgando el despertar
de esa ilusión que es el devenir diario. Tal vez, lo más difícil es
precisamente ese despertar, no es fácil escaparse de los sueños, y
comenzar a madurar.
Referencias:
(1)
El avión fokker trimotor bautizado "Josephine Ford".
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World Domination Update “Ghost Riders of the Purple Cheese”vol. VI,
iss. iii
Alleviating Menstruation
http://www.branchfloridians.org/wdu63.html#menst
PARAPSICOLOGÍA UNIVERSITARIA:
¿CUÁNDO PERDIMOS EL TREN?
escribe: Dr. Antonio Las Heras
La Argentina tiene —desde siempre— un destacado papel en el
crecimiento mundial de la Parapsicología
como ciencia humanística y siempre ha estado al frente de su
investigación y enseñanza en América Latina. Algunos ejemplos. Cuando
esta ciencia nacía como tal en 1932 al fundarse la primera cátedra y
laboratorio en la
Universidad de Duke (EE. UU.) a cargo del Dr. Joseph
Banks Rhine, aquí en la
Argentina, y más precisamente en la Ciudad
de Buenos Aires, ya se hacían experimentos en el Hospicio de las
Mercedes entre médicos bajo la dirección del célebre psiquiatra Prof.
Dr. Gonzalo Bosch. Algunos años después, uno de sus más brillantes
discípulos, el Dr. Fernando Gorriti, escribía en La Semana Médica
que la etiopatología de algunas enfermedades mentales había que
buscarla en la recepción de pensamientos ajenos inducidos a distancia.
Esto es: por vía telepática. Mientras era presidente de la república el
Dr. Arturo Illia, nuestro país llegó a contar con seis cátedras
universitarias de Parapsicología; un hecho sobresaliente y —de acuerdo
a nuestros conocimientos—
único en el mundo. La mayoría de dichas
cátedras, tras el golpe de estado del dictador Juan Carlos Onganía,
fueron disueltas tras el cambio de programas de estudios en las
carreras de Psicología. Empero, quedaba en claro que apenas iniciada la
segunda mitad del Siglo XX, los investigadores argentinos en ciencias
humanísticas comprendían que la Parapsicología es
una Ciencia que no puede ser ignorada por quienes practican la Psicología a
efectos de una correcta y adecuada comprensión de las causas que
motivan la conducta humana.
Uno de los momentos cumbres de la Parapsicología en la Argentina
ocurrió en 1981 cuando, del 4 al 6 de setiembre, se reunió el Primer
Congreso Argentino de Parapsicología —que me honró presidir— del
que fueron expositores figuras de la talla del filósofo triversitario
Miguel Herrera Figueroa (rector de la Universidad Argentina
John F. Kennedy que contaba con una cátedra de Parapsicología
obligatoria en la carrera de Psicología), Dr. Arnaldo Rascovsky, Dr.
Juan-Jacobo Bajarlía, Prof. Dr. Aldo E. Imbriano, Dr. Samuel
Tarnopolsky, Dr. J. Ricardo Musso, Psic. Mirtha Granero, Prof. Dr.
Vicente Rubino, Lic. Enrique Novillo Paulí, S.J. (director del
Instituto de Parapsicología de la Universidad del
Salvador), Prof. Dr. Eduardo Mas Colombo y Dr. Oscar González Quevedo,
S.J.
De sus deliberaciones surgió el
“Documento de Buenos Aires” donde se brinda una exacta definición de la Parapsicología.
“Es aquella ciencia humanística que se ocupa de investigar con
metodología acorde al marco científico general, el potencial
parapsicológico por medio del cual nos comunicamos sin intervención de
los cinco sentidos y actuamos en el mundo exterior sin auxilio de la
fuerza muscular.”
El
año 2001 también ha tenido características sobresalientes en
Parapsicología. Esto queda evidenciado en las actividades realizadas
tanto en el Instituto de Parapsicología como en el Instituto
Humanístico de Buenos Aires. En ambas entidades se destacó la
investigación experimental realizada por el Prof. Naum Kreiman, quien
desde hace décadas es el mayor investigador experimental del mundo
hispano parlante. Los trabajos de Kreiman, este año, fueron diferentes
a muchos otros que tiene concretados y publicados desde hace décadas.
En esta ocasión utilizó a personas que se encontraban en diferentes
puntos de la ciudad mientras él mismo hacía de “agente emisor”. Los
resultados de las investigaciones, que combinan dos fenómenos
extrasensoriales: clarividencia y telepatía, fueron analizados a través
de la investigación estadística mostrando resultados que —una vez más— demuestran que los seres humanos
contamos con una capacidad —poco
utilizada—
que permite alcanzar conocimientos vedados a los cinco
sentidos usuales.
En enero de 2001 sucedió otro hecho de gran relevancia. La Federación Mundial
de Parapsicología, decana de las entidades que agrupan en los cinco
continentes a profesionales de la materia, tras realizar sus elecciones
designó —por
primera vez—
a un argentino para presidirla. Los cargos
quedaron ocupados de este modo: Presidente: Prof. Dr. Antonio Las Heras
(Argentina); Presidente Honorario Vitalicio: Prof. Dr. Ramón de Aguilar
Merlo (España); Vicepresidente: Dr. Oscar Rafael Padilla Lara
(Guatemala); Secretaria: Rose Marie Paz Wells (Perú); Tesorero: Ing.
Enrique Rodríguez (Brasil). Por vez primera desde su fundación los
principales cargos directivos de la federación son ocupados por
latinoamericanos.
Asimismo, hasta 2003, continuó publicándose en la Argentina
la más antigua e importante revista especializada de Hispanoamérica,
que es la reconocida “Cuadernos de Parapsicología” siempre dirigida por
la Dra. Dora
Ivnisky fundada por el Prof. Naum Kreiman.
Distinguen al Dr. Antonio Las Heras

En
un acto donde el auditorio quedó colmado temprano y mucha gente
tuvo que contentarse con caminar por la vereda de la institución, la
Sociedad Argentina de Escritores (SADE) otorgó la Faja Nacional de
Honor al libro "Sociedades Secretas. Masonería, Templarios, Rosacruces
y otras órdenes esotéricas" del Dr. Antonio Las Heras publicado por
Editorial Albatros.
Al recibir la distinción Las Heras
expresó su especial satisfacción por recibir un premio donde los mismos
escritores argentinos distinguen a sus colegas, agregando que recibir
una distinción como ésta que en otros años recibieron autores
antológicos como Manuel Mujica Láinez, Juan-Jacobo Bajarlía y Jorge
Luis Borges lo obliga a esforzarse "por ser mejor persona cada día."
Dr.
Antonio LAS HERAS
Telefax:
4371 4788
LECCIONES
DE ESOTERISMO PRÁCTICO
Disponibles para descargar en
formato PDF desde: http://www.egrupos.net/grupo/afr/ficheros
Lección EP Nº 01: Quirología Científica 1.
Lección EP Nº 02: Quirología Científica 2.
Lección EP Nº 03: Quirología Científica 3.
Lección EP Nº 04: Infografía ampliada de la mano.
Lección EP Nº 05: Infografía mejorada de la mano. Seminario de Técnicas
Adivinatorias (I).
Lección EP Nº 06: Seminario de Técnicas Adivinatorias (II).
Lección EP Nº 07: Seminario de Técnicas Adivinatorias (III).
Lección EP Nº 08: La utilidad de estudiar la Sabiduría Antigua y su
inserción en la “Nueva Era” (parte 1).
Lección EP Nº 09: El estético Sexto Sentido.
Lección EP Nº 10: El Árbol de la Vida.
Lección EP Nº 11: La Sabiduría de la Kabballah.
Lección EP Nº 12: Kirón, la Estela de la Sombra.
Lección EP Nº 13: La luz interior y la Noche Oscura.
Una acotación (tal vez de interés) a nuestra última lección
de Esoterismo Práctico, en AFR Nº 136.
Lección EP Nº 14: El concepto de Analogía en la Práctica
Esotérica.
Lección EP Nº 15: La Energía Vital Universal oPräna, su
voibración y el buen empleo de estos ciclos.
Lección EP Nº 16: La ¿aniquilación? del Ego.
Lección EP Nº 17: Antakharana: El puente de comunión mística
con lo espiritual.
Lección EP Nº 18: Illuminati: Inquisidores de la Nueva Era.
Lección EP Nº 19: La
Transmutación Alquímica del Yo.
Lección EP Nº 20: La
Psicomitología Personal.
Lección EP Nº 21: Psicomitología:
Ahondando el Conocimiento de los Arquetipos Personalizados del
Inconciente.
Lección EP Nº 22:
Evolución Espiritual y Desengaños Afectivos.
Lección EP Nº 23: En
Conexión con las Energías Telúricas.
Lección EP Nº 24: El Anillo Manásico y el
Conocimiento Akhásico.
Lección EP Nº 25:
Esoterismo y Compromiso Social.
Lección EP Nº 26: Familia y Aborto: Las "Brasas Ardientes" del
Esoterismo.
Lección EP Nº 27: El Hombre es
su Proceder.
Lección EP Nº 28: Los
Cascarones Astrales.