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Al Filo de la Realidad
| | Asunto: | [AFR] Lección de Esoterismo Práctico Nº 29 | | Fecha: | Sabado, 1 de Marzo, 2008 12:14:34 (-0200) | | Autor: | CAI - Centro de Armonización Integral <afreditor @.....com>
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Centro de Armonización Integral
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Lecciones de Esoterismo Práctico y un Podcast.
LAS
COSTRAS ASTRALES
A lo largo de
mi deambular en ámbitos herméticos he llegado a compartir con buena
parte de los referentes esotéricos la íntima convicción —no podía ser de otra forma, tratándose, como
se trata, el Esoterismo de una práctica vivencial— de que la naturaleza del plano astral y la
del plano emocional (en el ser humano) son sólo una, que lo que
manifestamos en el mundo psicológico, de las interrelaciones sociales
y, por ende, de la materialidad es la exteriorización
perceptible de la naturaleza de nuestro propio cuerpo astral.
No es el sentido de esta lección demostrar ahora este acerto; pero
ciertamente, su enunciación no sólo nos permite encontrarle sentido
a muchos devenires de la vida sino también ampliar el horizonte de
nuestras indagaciones y, en lo que a la formación de nuestros alumnos
respecta, señalar nuevos cuidados a tomar en el difícil camino de la
formación interior.
En otras oportunidades me he referido a otros peligros del mundo
astral, concretamente a las “larvas” y “cascarones” astrales. En este
caso, permítaseme enunciar de mi cosecha propia una nueva
sintomatología que he denominado “costras astrales”, refiriéndome a
patologías propias de la desviación seudo esotérica que afectan
sensiblemente la estabilidad, la funcionalidad y el devenir de nuestro
cuerpo astral. En otro contexto, incluso, estas reflexiones podrían ser
empleadas —temo que con riguroso exceso— como una advertencia de los riesgos latentes
en las tan remanidas “sectas” (de las que muchos se dicen especialistas
y que se han transformado en el nuevo “hombre de la bolsa” de
nuestra sociedad) pero que también, con variantes, son perceptibles en
las sectas institucionalizadas, esto es, en las Iglesias de todo cuño
(que no en las “religiones”, concepto bien diferenciado).
Síndrome de la Culpabilidad
Familiar
Cuando se
transfiere al grupo familiar —sanguíneo o
conviviente— la supuesta responsabilidad de buena parte de
las limitaciones de crecimiento del “iniciado”. Si bien es cierto, como
he ejemplificado en lecciones anteriores, que el engranaje “familia” es
funcional al sistema y empleado por el mismo a sabiendas de que limita
la expresión, libertad, creatividad y curiosidad del individuo, no
obstante ello este Síndrome se manifiesta en un doble sentido. Por un
lado, algunos grupúsculos lo emplean para capturar la adhesión casi
autista de sus seguidores, pero por cierto, y curiosa pero
eficientemente en un giro de 180º, lo emplean también las grandes
instituciones de la fe para generar en el individuo un estado culpógeno
“por defecto”: el sujeto siente que es dis-funcional (y claro que lo
es, en lo que a la sociedad como máquina productiva y consumista se
emite) en tanto y en cuanto trate de jerarquizar —o priorizar— inquietudes no redituables, espirituales o
intelectuales, que lo crucifican a los ojos de los demás como inmaduro,
irresponsable o desamorado de sus seres queridos, trampa en la que caen
de a millones sin comprender que, precisamente, la responsabilidad,
madurez y amor pasa tanto por el plano de lo material como por el de la
realización personal, pues ningún bien material tiene el impacto en el
espíritu de nuestros seres queridos como la dignidad del ejemplo.
Síndrome del Vil Metal
El dinero no
debe ser ni importante ni urgente; se sostiene que un “buen
espiritualista” —con frases tan
remanidas y “meméticas”[1] como aquella de “la Verdad ni se compra
ni se vende”, lo cual es cierto, pero quitada completamente de
contexto— no debe percibir remuneración alguna por su
actividad. Con lo cual tenemos una cohorte de buscadores de la Verdad
que deben compartir su tiempo y su esfuerzo con formas de ganarse la
vida lo cual, obviamente, limita y mutila esa búsqueda que, si al mismo
tiempo se rentabilizara, le permitiría honestamente dedicarse a tiempo
completo a estos menesteres. (Ver "Cobrar o no Cobrar: That's The
Question, Che" en AFR Nº 179).
Síndrome de la Indigestión
Espiritualista
Como expresara en mi ensayo “Nueva
Era “light” versus Nueva Era revolucionaria” (en AFR Nº 146),
estamos asistiendo a una explosión de estas disciplinas, sí, pero en su
enorme proporción reservadas sólo a un público desahogado
económicamente. Acabo de regresar de recorrer varios centros
mediáticamente hiper conocidos de lo holístico en Buenos Aires y tengo
el regusto amargo de comprobar que el “maquillaje estético”
(sofisticación, ambiente ostentoso, aranceles elevados) es parte del
packaging.
Quienes carezcan de recursos, claro, será porque kármicamente no se lo
merecerán, un “algo habrán hecho” fascista del mundo
espiritual. Y que se conformen con lo que el Sistema tiene en el
estante de saldos, ofertas "fuera de temporada" y "segunda selección"
de la espiritualidad para ellos: las Iglesias convencionales, los
shoppings devocionales de evangelistas y católicos. Así, una élite
accede a lo alternativo, una élite que en muchos casos se despreocupa
de lo financiero no porque lo haya trascendido sino porque ignora la
miseria de tantos a costa de una solvente posición. Por lo tanto, esa
élite seguirá siendo —pese a tener los
medios para revertirlo— “número puesto”
del sistema. Y los otros medrarán en la ignorancia de que una vida
distinta es posible.
Síndrome del Gurú
En el delicado campo de las interacciones
tanto psicológicas como parapsicológicas, el equilibrio —o falta de él— del parapsicólogo,
esoterista o terapeuta alternativo de turno puede ser determinante, no
sólo en la consecución del objetivo inicial (aquello por lo que somos
consultados) sino en la continuidad de alguna patología por parte de
nuestro paciente.
Dicho
de otro modo, de lo que aquí se trata es de la necesaria y permanente
auto-observación. No sólo en función de su vida personal sino —muy especialmente— respecto al rol que desarrolla frente a sus
consultantes. Es una deformación propia de esta actividad una humana
apoteosis por parte de éstos; casi elevar a una categoría sobrehumana
al “especialista” a quien recurren, en parte por desesperación —proyectando en el falible humano que somos
características casi milagrosas— en parte
adoptándolo como sustituto desplazado en su vacío espiritual, del padre
ya no presente o de un dios aceptado culturalmente pero no
experimentado. Hacer un ícono del espiritualista es un proceso que, en
muchos casos e independientemente del resultado terapéutico de la
relación, se desplaza hacia el extremo opuesto: la “demonización” o la
subestimación excesiva. Así, personas que transmitían hasta por los
poros el agradecimiento por brindarle soluciones pasan, por un
colectivo de razones —algunas de las
cuales expondremos enseguida— a expresar que
el buen resultado obtenido es consecuencia de sus propias acciones
(como si la intervención del especialista hubiera sido apenas un
placebo) e, incluso, a adjudicarle —a posteriori de la relación— ser el causante de ulteriores inconvenientes
o la perpetuación de los mismos problemas.
Y en una enorme
mayoría de casos, lo que subyace aquí son deseos sexuales no
manifestados ni satisfechos. La presunción de que el esoterista tiene
“poderes” que escapan al común de los mortales es excitante desde el
punto de vista sexual, como para otras personas lo es el dinero o las
particularidades físicas. Suele ocurrir —sobre lo que no me extenderé aquí— que la relación culmine en lo sexual. Suele
ocurrir también, que algunos y algunas “colegas” se aprovechan con
fines tan mezquinos de este tema. Pero suele ocurrir que el mantener
adecuada distancia (actitud absolutamente profiláctica para la
consecución de los objetivos) resienta al consultante que no puede
discriminar lo que es fascinación y lo que es atracción sexual.
Pero
también, sin duda, esta situación es en ocasiones inconscientemente
alimentada por el mismo profesional, en un proceso de auto
convencimiento de sus capacidades especiales, su justa intervención, su
particular carisma, su renombre o popularidad. Ante esto, sólo podemos
llamar a la reflexión; del esoterista se espera “milagros”
(erróneamente, claro). El error o fracaso estadísticamente probable en
abogados o médicos no se nos perdona (¿a qué médico no se le muere un
paciente, qué abogado no pierde un juicio?). Se espera, también, que se
esté veinticuatro horas, trescientos sesenta y cinco días al año a
disposición del consultante (traten de molestar reiteradamente por
teléfono a un psicoanalista o psicólogo fuera de los turnos acordados
para sesiones y ya verán la respuesta) y, claro, al menor costo
económico posible. Si estas presunciones casi arquetípicas del
inconsciente colectivo se superponen con una errada sensación de
superioridad por parte del o la profesional, el desastre es inevitable.
Tarde o temprano, el “síndrome del Gurú” hará carne en ese profesional
quien inconscientemente derivará cada vez más hacia formas patológicas
de megalomanía y esquizofrenia. En otros términos: mantener esa
distancia de la que habláramos, no “creerse” nada, para
decirlo eufemísticamente (lo que también implica no ser excesivamente
dependiente en la vida cotidiana de los mismos elementos con los que
trabaja, pues se termina siendo esclavo de ellos) y mantener una gran
dosis de humor (empezando por y hacia uno mismo) son condiciones que
“inmunizan” contra este síndrome.
Síndrome del Maestro Fallecido
Todo camino
iniciático implica reconocer un Maestro. La Iniciación no es nada sin
aquél. El problema es que —salvo que seamos
expertos en el tablero Ouija— el “maestro” ha
fallecido: que yo sepa, ninguno, de existencia histórica comprobada o
supuesta, se ha hecho presente para desautorizar a un pedante
autotitulado discípulo. Si ustedes creen a pies juntillas en la
canalización o la mediumnidad, ¿cómo negarán —sin cuestionar al mismo tiempo sus propias
creencias— si les dijera que soy discípulo de Madame
Blavatsky, siendo una
anécdota menor los muchos años transcurridos entre el óbito de aquella
y mi natalicio, ya que he sido iniciado por ella en mi vida anterior o,
cuando menos, en el plan espiritual donde nos encontramos
frecuentemente? Mejor aún si el “maestro” es contemporáneo a una etapa
de mi propia vida pero ya ha fallecido: vayan ustedes a averiguar si
son ciertas las circunstancias que aduzco para mi “iniciación”.
Síndrome del
Maestro Ascendido
Hace tantos
años que me dedico a esto, que ya no necesito aprender nada nuevo: he
alcanzado el Santo Grial del conocimiento espiritual; éste es el
Síndrome de Maestro Ascendido. Sin comprender la obviedad de que la
vida misma es evolución y cambio, me congelo en un absolutismo
intelectual solipsista. Ya no trataré de perfeccionarme, aprender aún
más, responder tantas preguntas: soy un “maestro ascendido” en vida.
Simplemente miren a su alrededor; es fascinante la cantidad de
“colegas” que aseguran tener todas las respuestas.
Síndrome del Escorpión
El de
cualquier esoterista que se moleste o ignore estas líneas. Porque corre
ineluctablemente el riesgo de herirse con su propio Conocimiento.
Referencias:
[1] Ver por "meme" mi trabajo "La Intoxicación en las Paraciencias.
Memética e Illuminati", en AFR
Nº 155.
En
números anteriores de Al Filo de la Realidad:
MONOTEMÁTICO: Tierra
Hueca: Madre de todas las Conspiraciones (parte 3)
AFR Nº 178:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/141/msg/143/
Solicitar por email: afr-get.143@egrupos.net
Tierra Hueca: Madre de todas las Conspiraciones (parte 3)
por Débora Goldstern
Parapsicología Universitaria: ¿Cuándo perdimos el tren?
por Dr. Antonio Las Heras
AFR Nº 179:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/141/msg/152/
Solicitar por email: afr-get.152@egrupos.net
Acople Piramidal de Potenciación "Energética"
por Mariana
Ramounat
Cobrar o no Cobrar: That's The Question, Che.
por Gustavo Fernández
NOTICIAS:
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GEOMETRÍA SAGRADA
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LECCIONES DE ESOTERISMO PRÁCTICO
Disponibles para su descarga en formato PDF desde: http://www.egrupos.net/grupo/afr/ficheros/2
Lección EP Nº 01: Quirología Científica 1.
Lección EP Nº 02: Quirología Científica 2.
Lección EP Nº 03: Quirología Científica 3.
Lección EP Nº 04: Infografía ampliada de la mano.
Lección EP Nº 05: Infografía mejorada de la mano. Seminario de Técnicas
Adivinatorias (I).
Lección EP Nº 06: Seminario de Técnicas Adivinatorias (II).
Lección EP Nº 07: Seminario de Técnicas Adivinatorias (III).
Lección EP Nº 08: La utilidad de estudiar la Sabiduría Antigua y su
inserción en la “Nueva Era” (parte 1).
Lección EP Nº 09: El estético Sexto Sentido.
Lección EP Nº 10: El Árbol de la Vida.
Lección EP Nº 11: La Sabiduría de la Kabballah.
Lección EP Nº 12: Kirón, la Estela de la Sombra.
Lección EP Nº 13: La luz interior y la Noche Oscura.
Una acotación (tal vez de interés) a nuestra última lección de
Esoterismo Práctico, en AFR Nº 136.
Lección EP Nº 14: El concepto de Analogía en la Práctica Esotérica.
Lección EP Nº 15: La Energía Vital Universal oPräna, su voibración y el
buen empleo de estos ciclos.
Lección EP Nº 16: La ¿aniquilación? del Ego.
Lección EP Nº 17: Antakharana: El puente de comunión mística con lo
espiritual.
Lección EP Nº 18: Illuminati: Inquisidores de la Nueva Era.
Lección EP Nº 19: La Transmutación Alquímica del Yo.
Lección EP Nº 20: La Psicomitología Personal.
Lección EP Nº 21: Psicomitología: Ahondando el Conocimiento de los
Arquetipos Personalizados del Inconciente.
Lección EP Nº 22: Evolución Espiritual y Desengaños Afectivos.
Lección EP Nº 23: En Conexión con las Energías Telúricas.
Lección EP Nº 24: El Anillo Manásico y el Conocimiento Akhásico.
Lección EP Nº 25: Esoterismo y Compromiso Social.
Lección EP Nº 26: Familia y Aborto: Las "Brasas Ardientes" del
Esoterismo.
Lección EP Nº 27: El Hombre Es Su Proceder.
Lección EP Nº
28: Los Cascarones
Astrales.
Lección EP Nº
29: Las Costras
Astrales
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