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Al Filo de la Realidad

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Asunto:[AFR] Lección de Esoterismo Práctico Nº 31
Fecha:Domingo, 27 de Julio, 2008  18:02:40 (-0300)
Autor:CAI - Centro de Armonización Integral <afreditor @.....com>


 
 

Centro de Armonización Integral

 

PARAPSICOLOGÍA - OVNIS - OCULTISMO - CIVILIZACIONES DESAPARECIDAS - NEOARQUEOLOGÍA

ANTROPOLOGÍA REVISIONISMO HISTÓRICO - ESPIRITISMO - PIRÁMIDES - ASTROLOGÍA - I CHING

AROMATERAPIA - QUIROLOGÍA - NUMEROLOGÍA - TAROT - FENÓMENOS PARANORMALES

ESPIRITUALIDAD - TERAPIAS ALTERNATIVAS ...

 

www.AlFilodelaRealidad.com.ar

 

AFR es una revista quincenal, gratuita por email.

También se publican Lecciones de Esoterismo Práctico y un Podcast.

 

 

 

 
 
EL RITUAL TEZCATLIPOCA
 


Dispuesto

- Chilam Ix -

 

a mi Tonatzin amada que me sujeta la fe

 

Fuensanta González

 fuen29@prodigy.net.mx

 

 

(fragmento)

 

 

Me habló la tierra

desde su vientre;

comí la semilla que aún restaba

bajo la raíz de las piedras

inmóviles a esas vistas

secas, a ese musgo que las teñía

de un verde esmeralda

de nueva vida,

verde esperanza que de blanco vestiría

la trama gris de los tiempos sin rimas.

 

(ver el poema completo en zona de Ficheros)


 
    En un artículo anterior (AFR Nº 184) mencioné que mi último viaje a México tenía un valor agregado inexcusable: el aprendizaje esotérico. En el sentido más lato de la expresión, "eisoteo", literalmente "abrir una puerta". Porque más allá de los aprendizajes exotéricos, de boca a oído, de ojos a cerebro, hubo personas, circunstancias y disparadores que, como me gusta decir, me ubicaron un escalón más allá de donde estaba, espero que "más arriba". Entre ellos, los rituales fuertemente ancestrales en los que tuve la fortuna de ser introducido.
 
    En rápida enumeración, la lista comenzaría con un temascal terapéutico que, bajo la conducción de mi amigo y maestro Edgar Vargas Olvera me permitió exteriorizar mecanismos profundos y personales que operaban en lo astral de mi naturaleza. Dije, en ese artículo, que por ser personales e intransferibles, no tenía mucho sentido abundar sobre ello. Más aún porque, seguramente, no encontraré las palabras precisas para describirlo. Sólo, por consiguiente, recomendar seguir el mismo camino, atravesar la misma experiencia.

    Luego, dos temascales "guerreros": sobre ellos abundaré en otro trabajo. Y allí, en el medio, éste: el ritual Tezcatlipoca.
 
    Como escribiera en esa misma ocasión, la Conquista —y la historia "oficial" que vino después— nos quiso convencer de que Quetzalcoátl, Tezcatlipoca y otros "entes" eran dioses, cebada esta concepción en una errónea lectura politeísta y sacrifiicial de la cultura nahuatl y maya. En el caso del segundo, se lo supone —por los mal informados— dios del inframundo, del caos y la destrucción. Quiero detenerme una vez más en este punto para aclarar algunos conceptos. Porque la única relación entre lo infernal y Tezcatlipoca, a la mente embrutecida de los conquistadores españoles, pasaba por su relación con el ocaso, con el Occidente. Esto era ignorar que a título metafórico, cada una de estas "emanaciones" del Increado, Inmanifestado, Ipalnemohuani, se vincula con una "dirección" (cardinal). Y repasemos lo que escribí en esa ocasión:
 
Por sobre todo, por estar en el Todo y ser el Todo, está IPALNEMOHUANI ("aquello por lo que vivimos"), Inmanifestado. Esta "inmanifestación" subyace como el "manas" polinésico, el "chi" del Celeste Imperio, el Atman teosófico. Pero el Uno deviene en Dos, y emana en OMETEÓTL (la Dualidad), las dos Fuerzas Creadoras que hacen Manifiesto lo Inmanifestado. Yin y Yang. El Dos deviene en Cuatro (fuerzas que trabajan en la Creación): QUETZALCOÁTL (que es el rumbo Este), TEZCATLIPOCA (oeste), XIPEC - TOTEC (Norte) y HUITZILOPOZTLI (sur).

    Admitámoslo. Es un concepto apasionante. De allí dimana que en realidad estas culturas eran fuertemente monoteístas. Mucho más que una Iglesia Católica que así se llama y no lo es. Porque esa Iglesia tiene tres personajes que son uno, y una larga serie de personas que elevadas a categorías santificadas, fungen de intermediarios: santos y beatos, por ejemplo, además de una pléyade de entidades menores o mayores: arcángeles, y ángeles. Y así como se dice que griegos y romanos eran politeístas (pese a que en ambas Zeus y Júpiter eran los dioses principales seguidos por una pletórica jerarquía de deidades menores) esta Iglesia católica también tiene su estructura piramidal en el Parnaso. Y además, por haber sido los "santos" humanos como usted y yo pero ahora intermediaristas, esta Iglesia católica, aunque le repugne, es formalmente espiritista. Y después se mira a los ancestros americanos como bárbaros.

    Pero no nos vayamos por las nubes, que parece que el Vaticano ha rentado todos los apartamentos disponibles allí.
 
    Así que Tezcatlipoca es una emanación que expresa y se manifiesta en distintos grados. Su nombre significa "espejo de obsidiana humeante (o empañado)" y de hecho en su culto se empleaban grandes espejos de esa piedra volcánica sobre las cuales los sacerdotes focalizaban su atención hasta disparar fenómenos de percepción extrasensorial. No puedo menos que recordar, insistentemente, el "espejo negro" del mago John Dee, el mismo que recibiera "de los ángeles" el "idioma enoquiano". Y más allá de este recurso parapsicológico, Tezcatlipoca representa el inconsciente, ése que tiene una imagen de sí mismo como la que nos devuelve el espejo empañado. Y al "invocar" a Tezcatlipoca, el inconsciente se hace presente. Su ritual, por lo tanto, saca a la luz los miedos, los temores, las dudas, las inseguridades. Es, si se me permite, un "campo de entrenamiento" para otras experiencias más duras que vendrán después, sobre las que regresaré.
 
    La oportunidad estuvo en manos de dos de las personas que en este camino encuentro como hermanos y maestros. Sus nombres: Marco Hernández y su colaborador Antonio Torres. Ambos pertenecen al calpulli —fraternidad indígena— Koakalco, "Danzantes del Sol" del Centro de Investigación para la Difusión de las Raíces Culturales del Ser Humano (www.culturaenred.org/atekokolkal_li), teléfono (045) 3313 82781, con sede en las afueras de Teotihuacán. Fue unos días antes de acceder y conocer este fantástico lugar, cuando con Edgar llegamos a su sede, donde se nota en cada detalle el esfuerzo, la honestidad y la calidez puesta en funciones con un objetivo expreso en su nombre. Un temascal, una nutridísima biblioteca, área de reuniones, un equipo de médicos que en sumatoria a la medicina y farmacopea antigua atienden casos llegados de todo el orbe, simples pero funcionales habitaciones donde incluso se alojan estudiosos y hermanos de distintas partes del mundo, una cocina abierta a toda hora para cualquiera y, en la planta alta, un cómodo observatorio-sala de meditación-oratorio. El potente telescopio apuntando a la Pirámide del Sol (desde donde realizan, como sus remotos antepasados, sus concienzudos estudios astronómicos y calendáricos) junto al altar donde ya muy viejos instrumentos y elementos quizás propios de un museo arqueológico pero tan en funciones hoy como ayer (y, por ello, dotados de un poder especial) conservan, a mi modo de ver, esa magicidad propia de los templos-observatorios de la antigua mexicanidad, donde el sacerdote era el científico al mismo tiempo.
 
 
 
De izquierda a derecha: Antonio Torres, Marco Hernández
y Egar Vargas Olvera, en el "calpulli"
 

 
Desde el observatorio. A la distancia, la pirámide del Sol y la de la Luna


 
 
En el techo del observatorio, la claraboya repite el fenómeno
astronómico de Xochicalco, ya tratado en el Nº 186 de AFR.

 
 
El altar.
 
 
 
    Fue Marco quien me desaznó sobre tantos conceptos grabados a cal y canto por la educación primaria y secundaria de mi niñez y adolescencia. Por ejemplo, nos detuvimos largamente en el concepto de los sacrificios humanos. ¿Realmente existieron? Varias observaciones son dignas de considerar:
 
- Cuando se estudian las crónicas de la época, se obseva que los representantes del clero, pese a tener buenos intereses en descalificar las creencias autóctonas, nunca refieren haber visto sacrificios. Sólo se remiten a comentarios de terceros, del tipo "dicen que dicen...". Los únicos que sí hablan de sacrificios, que refieren "montones de cadáveres", "pilas de cabezas" (de donde, sin duda, tomó Mel Gibson el alimento pra su racismo en "Apocalypto") y "arroyos de sangre chorreando por las escalinatas" (de donde se deduce que la sangre aborigen tenía que estar licuada, porque nunca correría la sangre así sin coagularse primero), los únicos, repito, son los cronistas militares, es decir, los que acompañaban a las expediciones militares. Y fuera que la historia la escribe siempre el vencedor, realmente, no parecen fuentes confiables.

    Más aún: consulten a cualquier anatomista o médico cirujano, y pregúntenle si es tan sencillo extraer el corazón de una víctima humana. ¿Un golpe del cuchillo, un tajo, meter la mano y extraer el corazón?. En absoluto. Y si bien esto no demuestra por sí mismo que los sacrificios no existieron, pone por lo menos un paño frío a esa concepción de sacerdotes automatizados en el golpear-tajear-extraer-arrojar...
 
- Puede señalarse también que muchos frisos muestran escenas de sacrificios. Cierto. Tan cierto como que los libros de Alquimia del Medioevo y el Renacimiento hablan de "quemar el cadáver de la esposa y mezclar sus cenizas", o "devorar a los hijos", o "desmembrar el cuerpo de una virgen". Entendemos que todo ello es metafórico. ¿Ustedes se imaginan a los alquimistas europeos descuartizando al prójimo? Claro que no. Se sobreentiende que esas descripciones y dibujos son simbólicos. Entonces, ¿por qué no pueden ser simbólicos los americanos? ¿Porque son de piel cobriza, pequeños y andaban desnudos?
 
    Pero además de enseñarme estas y unas cuantas cosas más —y sí, ya sé, es quizás lo que a ustedes principalmente les interesa— llegó el momento de hacer el ritual. Y partimos los cuatro, primero en un vehículo hasta la montaña, y luego a pie, doscientos, trescientos metros más. Suerte de mis años acumulados de montañismo. Allá íbamos, esquivando las agudas espinas de tunas y cardales propios para enhebrar elefantes, mientras Marco nos relataba el último encuentro con una cascabel, días antes en el interior de su propio carro. Sudando (bah, ninguna novedad a lo largo de todo ese mes) llegamos a la cavidad, entre la maleza. Con sumo cuidado y una sonrisa un tanto aprensiva, Marco se deslizó en el interior, por si había "visitantes indeseados", mientras Antonio, parsimoniosamente, comenzaba a preparar los elementos del ritual. Y no esperen aquí fotos del mismo. Porque la ecuación es sencilla: ritual que se fotografía, ritual que no es ritual, sino simplemente un "show" para los gringos. El ritual es un espacio de lugar y de tiempo sagrado, y el estar fotografiándolo y filmándolo con mero afán exhibicionista —por más que trate de disfrazarse de academicismo antropológico— es una falta de respeto: así lo viven los cultores de la ancestralidad. Marco mismo me comentó con pragmatismo envidiable: cuando los "gringos" (ya saben, los yankees) quieren show, pues algunos hermanos literalmente se disfrazan y por unos cientos de dólares por cabeza le dan las fotos que luego seguramente mostrarán como quien colecciona patos embalsamados de cacería. Yo mismo, en distintos museos de México, he visto a estos extranjeros riéndose a carcajadas, tomándose fotografías que ellos pensarán risueñas y yo veo como ridículas gesticulando frente  antiquísimas esculturas, tarareando raps mientras observan entre extrañados e indiferentes. Seguramente habrá excepciones. Yo no tuve la suerte de tropezarme con ninguna.
 
    Así que, como les decía, no habrá fotos. Apenas ésta que me autorizaron a tomar: la entrada a un túnel excavado en la misma tierra, que en forma de "U" se extiende unos veinte metros dentro de la montaña, rematado al final por una cámara donde llevamos a cabo el ritual. A propósito, mientras me arrastraba al interior, en el preciso momento en que mi mano izquierda se apoyaba en el umbral de acceso —ni veinte centímetros antes, ni después— una sensación eléctrica, poderosa y persistente, recorrió todo mi brazo. Mi primera reacción fue pensar en un mal movimiento o haberme recargado sobre una piedra. Miré. Nada. Me apoyé en la mano derecha. Nada. Volví a hacerlo sobre la izquierda. El "golpe eléctrico" otra vez. Observación: los conocedores del Tzolkin piensen en qué significa la articulación de la mano izquierda.
 
    Sospecho que habrá alguno que dirá que, si no tengo evidencias fotográficas, tal vez esté inventando esto del ritual. Con el mismo argumento, si mostrara fotos podrían decir que están montadas para la producción. Y en definitiva, si alguien duda de ello, me importa un bledo. Sólo —perdonen mi solipsismo— importa saber que allí estuvimos, como han estado otros, y que uno cree haberse ganado un derecho: el de poder saludarse con otros hermanos, ahora llamarlos así, con ese cruce de antebrazos que se desliza luego en la misma mano apoyada en el hombro derecho del compañero, con ambos brazos entrelazados como dos serpientes, mientras se repite aquél: "Ometeotl, in'lakesh".
 
Ometeotl: refiere a esa Dualidad Masculina Femenina, casi con significado mántrico presente en toda afirmación de convicción. In'lakesh: "Yo soy tu Otro Yo. Si te daño, me daño. Si me dañas, te dañas".
 
 
 
La boca de acceso a la caverna donde se realizó el ritual.
 
 

    Los cánticos a Tezcatlipoca, la ceremonia de fumar el tabaco consagrado, la ofrenda a Tonatzintlalli, la Madre Tierra, nuestra Pachamama sureña, derramando un poco de "pulque" (bebida fermentada de la savia del maguey) o meoctli sobre la tierra. Y luego, la ingesta de ¡tres cazos del alcohólico brebaje! No tengo demasiada cultura alcohólica, debo admitirlo, así que mientras la bastante fragante bebida se deslizaba en mi garganta, temía por mi equilibrio y cordura en las horas subsiguientes. Increíblemente, no tuve ninguna consecuencia, y estoy seguro que menos de la mitad de esa cantidad, fuera de ese contexto sagrado, me habría sumido en un aburrido sueño etílico.

    "Tiagüi" ("adelante") y la voz de Marco nos animaba a presentarnos y decir aquello que surgiera de nuestro ser interior. El copal —incienso sacro de la región— chisporroteaba en el brasero con una luminosidad sorprendente. Abro curioso mis ojos y la mirada se desliza a las sombras en las paredes. Esa es la sombra de Edgar. A su lado, la de Marco. ¿Pero qué pasa? No son Edgar y Marco. Son individuos de cráneo muy alargado, el perfil de la sombra de Marco presenta una nariz prominente y curvada. ¿Son mis amigos? Los miro: sí, son mis amigos pero claro, el rapto de racionalidad cobra su cuota y cuando vuelvo a mirar las paredes ahora sí son las sombras de Edgar y Marco. La de los supuestos antiguos que creí ver han desaparecido. Pero a la decepción de haberme perdido ese "túnel del tiempo" se le suma, cuando menos, la tranquilidad de que no se tratara de una distorsión provocada por mi flojera con la bebida.

    Cierro los ojos, Marco arremete con su huehuet (tambor). Qué ecos extraños. Ahora suena frente a mí. Ahora detrás y a la izquierda. Ahora a mi derecha (¿cómo diablos hizo para pasar sobre mí sin siquiera rozarme?). Ahora otra vez delante pero al mismo tiempo por detrás y por encima... y de pronto tomo conciencia de que la cavidad es demasiado pequeña para que Marco se ponga de pie y menos para que se desplace a tanta velocidad en distintas direcciones sin atropellarnos a todos. Y con cada golpe del huehuet, mi cuerpo comienza a ser recorrido por espasmos violentos. No cedo a la tentación analítica y decido dejarme llevar por el ritmo, a ver qué pasa. Y pasa lo que tenía que pasar: de pronto Yo estoy aquí, pero hay otro Yo tan Yo como este Yo... un metro quizás a la izquierda (no veo por qué se quejan: Si no lo entienden, ¿ahora comprenden por qué no podía describir la experiencia en el temascal de Edgar?). El desdoblamiento astral más contundente que experimenté en mi vida. Y disfruto la alegría de la experiencia. Y de ponerle una etiqueta, como maldita costumbre tengo de siempre. Y claro, apenas hecho, este Yo volvió dentro de este otro Yo.

    Joderse.
 
    Sin embargo, ya lo decían los antiguos maestros de Oriente: ¡cuidado con los siddhis! (los fenómenos). Eso no es lo importante. ¿Qué es importante, entonces?. Pues para mí, el sentimiento intensísimo de comunión, de común - unión con los tres hermanos. Y cuando reptando salí a la luz del Sol, el sentimiento latía dentro de mí, y sigue haciéndolo hasta hoy. Este ritual, por encima de todo, me inculcó Fraternidad. Tlacozamati (Gracias). Habría otros que lo harían con la Voluntad, la Humildad y otras "pequeñeces" pero esa será otra historia.
 




Todas las lecciones anteriores del
Curso de Esoterismo Práctico
pueden descargarse desde la web:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/ficheros/2


Lección EP Nº 01: Quirología Científica 1.
Lección EP Nº 02: Quirología Científica 2.
Lección EP Nº 03: Quirología Científica 3.
Lección EP Nº 04: Infografía ampliada de la mano.
Lección EP Nº 05: Infografía mejorada de la mano. Seminario de Técnicas Adivinatorias (I).
Lección EP Nº 06: Seminario de Técnicas Adivinatorias (II).
Lección EP Nº 07: Seminario de Técnicas Adivinatorias (III).
Lección EP Nº 08: La utilidad de estudiar la Sabiduría Antigua y su inserción en la “Nueva Era” (parte 1).
Lección EP Nº 09: El estético Sexto Sentido.
Lección EP Nº 10: El Árbol de la Vida.
Lección EP Nº 11: La Sabiduría de la Kabballah.
Lección EP Nº 12: Kirón, la Estela de la Sombra.
Lección EP Nº 13: La luz interior y la Noche Oscura.
Una acotación (tal vez de interés) a nuestra última lección de Esoterismo Práctico, en AFR Nº 136.
Lección EP Nº 14: El concepto de Analogía en la Práctica Esotérica.
Lección EP Nº 15: La Energía Vital Universal oPräna, su voibración y el buen empleo de estos ciclos.
Lección EP Nº 16: La ¿aniquilación? del Ego.
Lección EP Nº 17: Antakharana: El puente de comunión mística con lo espiritual.
Lección EP Nº 18: Illuminati: Inquisidores de la Nueva Era.
Lección EP Nº 19: La Transmutación Alquímica del Yo.
Lección EP Nº 20: La Psicomitología Personal.
Lección EP Nº 21: Psicomitología: Ahondando el Conocimiento de los Arquetipos Personalizados del Inconciente.
Lección EP Nº 22: Evolución Espiritual y Desengaños Afectivos.
Lección EP Nº 23: En Conexión con las Energías Telúricas.
Lección EP Nº 24: El Anillo
Manásico y el Conocimiento Akhásico.
Lección EP Nº 25: Esoterismo y Compromiso Social.
Lección EP Nº 26: Familia y Aborto: Las "Brasas Ardientes" del Esoterismo.
Lección EP Nº 27: El Hombre Es Su Proceder.
Lección EP Nº 28: Los Cascarones Astrales.
Lección EP Nº 29: Las Costras Astrales.
Lección EP Nº 30: Las Leyes de Fernández.
Lección EP Nº 31: El Ritual Tezcatlipoca.

Descargar: http://www.egrupos.net/grupo/afr/ficheros/2

 

 

En números anteriores de Al Filo de la Realidad:


AFR Nº 181:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/163/
Solicitar por email: afr-get.163@egrupos.net
La Experiencia Iniciática del Laberinto
    por Gustavo Fernández
Danza
del Laberinto
    por Pablo Runa

AFR Nº 182:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/170/
Solicitar por email: afr-get.170@egrupos.net
TWA 800: Otra Mentira Illuminati
    por Gustavo Fernández
OVNIS en España: ¿Intervención Silenciosa?
    por Débora Goldstern

AFR Nº 183:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/173/
Solicitar por email: afr-get.173@egrupos.net
EDICIÓN ESPECIAL - Armstrong en "La Aurora": ¿Sí o No? (y un final quizás penoso)

AFR Nº 184:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/178/
Solicitar por email: afr-get.178@egrupos.net
Gustavo Fernández en México: Un ensueño entre serpientes y jaguares (parte 1). Chalcatzingo. Temazcal.

AFR Nº 185:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/179/
Solicitar por email: afr-get.179@egrupos.net
Gustavo Fernández en México: Un ensueño entre serpientes y jaguares (parte 2). Teopanzolco. Tepoztlán.

AFR Nº 186:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/180/
Solicitar por email: afr-get.180@egrupos.net
Gustavo Fernández en México: Un ensueño entre serpientes y jaguares (parte 3). Xochicalco.











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