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Lecciones de Esoterismo Práctico y un Podcast.
EL
RITUAL TEZCATLIPOCA
Dispuesto
- Chilam Ix -
a mi Tonatzin amada
que me sujeta la fe
Fuensanta González
fuen29@prodigy.net.mx
(fragmento)
Me
habló la tierra
desde
su vientre;
comí
la semilla que aún restaba
bajo
la raíz de las piedras
inmóviles
a esas vistas
secas,
a ese musgo que las teñía
de
un verde esmeralda
de
nueva vida,
verde
esperanza que de blanco vestiría
la trama gris de los tiempos sin rimas.
(ver el poema completo en zona de Ficheros)
En un artículo anterior (AFR
Nº 184) mencioné que mi último viaje a México tenía un valor
agregado inexcusable: el aprendizaje esotérico. En el sentido más lato
de la expresión, "eisoteo", literalmente "abrir una puerta".
Porque más allá de los aprendizajes exotéricos, de boca a oído, de ojos
a cerebro, hubo personas, circunstancias y disparadores que, como me
gusta decir, me ubicaron un escalón más allá de donde estaba, espero
que "más arriba". Entre ellos, los rituales fuertemente ancestrales en
los que tuve la fortuna de ser introducido.
En rápida enumeración, la
lista comenzaría con un temascal terapéutico que, bajo la conducción de
mi amigo y maestro Edgar Vargas Olvera
me permitió exteriorizar mecanismos profundos y personales que operaban
en lo astral de mi naturaleza. Dije, en ese artículo, que por ser
personales e intransferibles, no tenía mucho sentido abundar sobre
ello. Más aún porque, seguramente, no encontraré las palabras precisas
para describirlo. Sólo, por consiguiente, recomendar seguir el mismo
camino, atravesar la misma experiencia.
Luego, dos temascales
"guerreros": sobre ellos abundaré en otro trabajo. Y allí, en el medio,
éste: el ritual Tezcatlipoca.
Como escribiera en esa
misma ocasión, la Conquista —y la historia "oficial" que vino después—
nos quiso convencer de que Quetzalcoátl, Tezcatlipoca y otros "entes"
eran dioses, cebada esta concepción en una errónea lectura politeísta y
sacrifiicial de la cultura nahuatl y maya. En el caso del segundo, se
lo supone —por los mal informados— dios del inframundo, del caos y la
destrucción. Quiero detenerme una vez más en este punto para aclarar
algunos conceptos. Porque la única relación entre lo infernal y
Tezcatlipoca, a la mente embrutecida de los conquistadores españoles,
pasaba por su relación con el ocaso, con el Occidente. Esto era ignorar
que a título metafórico, cada una de estas "emanaciones" del Increado,
Inmanifestado, Ipalnemohuani, se vincula con una
"dirección" (cardinal). Y repasemos lo que escribí en esa ocasión:
Por sobre todo, por estar en el Todo
y ser el Todo, está IPALNEMOHUANI ("aquello por lo que vivimos"),
Inmanifestado. Esta "inmanifestación" subyace como el "manas"
polinésico, el "chi" del Celeste Imperio, el Atman teosófico. Pero el
Uno deviene en Dos, y emana en OMETEÓTL (la Dualidad), las dos Fuerzas
Creadoras que hacen Manifiesto lo Inmanifestado. Yin y Yang. El Dos
deviene en Cuatro (fuerzas que trabajan en la Creación): QUETZALCOÁTL
(que es el rumbo Este), TEZCATLIPOCA (oeste), XIPEC - TOTEC (Norte) y
HUITZILOPOZTLI (sur).
Admitámoslo. Es un concepto apasionante. De allí dimana que en
realidad estas culturas eran fuertemente monoteístas. Mucho más que una
Iglesia Católica que así se llama y no lo es. Porque esa Iglesia tiene
tres personajes que son uno, y una larga serie de personas que elevadas
a categorías santificadas, fungen de intermediarios: santos y beatos,
por ejemplo, además de una pléyade de entidades menores o mayores:
arcángeles, y ángeles. Y así como se dice que griegos y romanos eran
politeístas (pese a que en ambas Zeus y Júpiter eran los dioses
principales seguidos por una pletórica jerarquía de deidades menores)
esta Iglesia católica también tiene su estructura piramidal en el
Parnaso. Y además, por haber sido los "santos" humanos como usted y yo
pero ahora intermediaristas, esta Iglesia católica, aunque le repugne,
es formalmente espiritista. Y después se mira a los ancestros
americanos como bárbaros.
Pero no nos vayamos por las
nubes, que parece que el Vaticano ha rentado todos los apartamentos
disponibles allí.
Así que Tezcatlipoca es una
emanación que expresa y se manifiesta en distintos grados. Su nombre
significa "espejo de obsidiana humeante (o empañado)" y de
hecho en su culto se empleaban grandes espejos de esa piedra volcánica
sobre las cuales los sacerdotes focalizaban su atención hasta disparar
fenómenos de percepción extrasensorial. No puedo menos que recordar,
insistentemente, el "espejo negro" del mago John Dee, el mismo que
recibiera "de los ángeles" el "idioma enoquiano". Y más allá de este
recurso parapsicológico, Tezcatlipoca representa el inconsciente, ése
que tiene una imagen de sí mismo como la que nos devuelve el espejo
empañado. Y al "invocar" a Tezcatlipoca, el inconsciente se hace
presente. Su ritual, por lo tanto, saca a la luz los miedos, los
temores, las dudas, las inseguridades. Es, si se me permite, un "campo
de entrenamiento" para otras experiencias más duras que vendrán
después, sobre las que regresaré.
La oportunidad estuvo en
manos de dos de las personas que en este camino encuentro como hermanos
y maestros. Sus nombres: Marco Hernández y su
colaborador Antonio Torres. Ambos pertenecen al
calpulli —fraternidad indígena— Koakalco, "Danzantes del Sol" del
Centro de Investigación para la Difusión de las Raíces Culturales del
Ser Humano (www.culturaenred.org/atekokolkal_li),
teléfono (045) 3313 82781, con sede en las afueras de Teotihuacán. Fue
unos días antes de acceder y conocer este fantástico lugar, cuando con
Edgar llegamos a su sede, donde se nota en cada detalle el esfuerzo, la
honestidad y la calidez puesta en funciones con un objetivo expreso en
su nombre. Un temascal, una nutridísima biblioteca, área de reuniones,
un equipo de médicos que en sumatoria a la medicina y farmacopea
antigua atienden casos llegados de todo el orbe, simples pero
funcionales habitaciones donde incluso se alojan estudiosos y hermanos
de distintas partes del mundo, una cocina abierta a toda hora para
cualquiera y, en la planta alta, un cómodo observatorio-sala de
meditación-oratorio. El potente telescopio apuntando a la Pirámide del
Sol (desde donde realizan, como sus remotos antepasados, sus
concienzudos estudios astronómicos y calendáricos) junto al altar donde
ya muy viejos instrumentos y elementos quizás propios de un museo
arqueológico pero tan en funciones hoy como ayer (y, por ello,
dotados de un poder especial) conservan, a mi modo de ver, esa
magicidad propia de los templos-observatorios de la antigua
mexicanidad, donde el sacerdote era el científico al mismo tiempo.

De izquierda a derecha: Antonio
Torres, Marco Hernández
y Egar Vargas Olvera, en el "calpulli"
Desde el observatorio. A la
distancia, la pirámide del Sol y la de la Luna
En el techo del observatorio, la
claraboya repite el fenómeno
astronómico de Xochicalco, ya tratado en el Nº
186 de AFR.
El altar.
Fue Marco quien me desaznó
sobre tantos conceptos grabados a cal y canto por la educación primaria
y secundaria de mi niñez y adolescencia. Por ejemplo, nos detuvimos
largamente en el concepto de los sacrificios humanos. ¿Realmente
existieron? Varias observaciones son dignas de considerar:
- Cuando se estudian las
crónicas de la época, se obseva que los representantes del clero, pese
a tener buenos intereses en descalificar las creencias autóctonas,
nunca refieren haber visto sacrificios. Sólo se remiten a comentarios
de terceros, del tipo "dicen que dicen...". Los únicos que sí
hablan de sacrificios, que refieren "montones de cadáveres", "pilas de
cabezas" (de donde, sin duda, tomó Mel Gibson el alimento pra su
racismo en "Apocalypto") y "arroyos de sangre chorreando por las
escalinatas" (de donde se deduce que la sangre aborigen tenía que estar
licuada, porque nunca correría la sangre así sin coagularse primero),
los únicos, repito, son los cronistas militares, es decir, los que
acompañaban a las expediciones militares. Y fuera que la historia la
escribe siempre el vencedor, realmente, no parecen fuentes confiables.
Más aún: consulten a cualquier anatomista o médico cirujano, y
pregúntenle si es tan sencillo extraer el corazón de una víctima
humana. ¿Un golpe del cuchillo, un tajo, meter la mano y extraer el
corazón?. En absoluto. Y si bien esto no demuestra por sí mismo que los
sacrificios no existieron, pone por lo menos un paño frío a esa
concepción de sacerdotes automatizados en el
golpear-tajear-extraer-arrojar...
- Puede señalarse también que
muchos frisos muestran escenas de sacrificios. Cierto. Tan cierto como
que los libros de Alquimia del Medioevo y el Renacimiento hablan de "quemar
el cadáver de la esposa y mezclar sus cenizas", o "devorar a
los hijos", o "desmembrar el cuerpo de una virgen".
Entendemos que todo ello es metafórico. ¿Ustedes se imaginan a los
alquimistas europeos descuartizando al prójimo? Claro que no. Se
sobreentiende que esas descripciones y dibujos son simbólicos.
Entonces, ¿por qué no pueden ser simbólicos los americanos? ¿Porque son
de piel cobriza, pequeños y andaban desnudos?
Pero además de enseñarme
estas y unas cuantas cosas más —y sí, ya sé, es quizás lo que a ustedes
principalmente les interesa— llegó el momento de hacer el ritual. Y
partimos los cuatro, primero en un vehículo hasta la montaña, y luego a
pie, doscientos, trescientos metros más. Suerte de mis años acumulados
de montañismo. Allá íbamos, esquivando las agudas espinas de tunas y
cardales propios para enhebrar elefantes, mientras Marco nos relataba
el último encuentro con una cascabel, días antes en el interior de su
propio carro. Sudando (bah, ninguna novedad a lo largo de todo ese mes)
llegamos a la cavidad, entre la maleza. Con sumo cuidado y una sonrisa
un tanto aprensiva, Marco se deslizó en el interior, por si había
"visitantes indeseados", mientras Antonio, parsimoniosamente, comenzaba
a preparar los elementos del ritual. Y no esperen aquí fotos del mismo.
Porque la ecuación es sencilla: ritual que se fotografía, ritual que no
es ritual, sino simplemente un "show" para los gringos. El
ritual es un espacio de lugar y de tiempo sagrado, y el estar
fotografiándolo y filmándolo con mero afán exhibicionista —por más que
trate de disfrazarse de academicismo antropológico— es una falta de
respeto: así lo viven los cultores de la ancestralidad. Marco mismo me
comentó con pragmatismo envidiable: cuando los "gringos" (ya saben, los
yankees) quieren show, pues algunos hermanos literalmente se disfrazan
y por unos cientos de dólares por cabeza le dan las fotos que luego
seguramente mostrarán como quien colecciona patos embalsamados de
cacería. Yo mismo, en distintos museos de México, he visto a estos
extranjeros riéndose a carcajadas, tomándose fotografías que ellos
pensarán risueñas y yo veo como ridículas gesticulando frente
antiquísimas esculturas, tarareando raps mientras observan
entre extrañados e indiferentes. Seguramente habrá excepciones. Yo no
tuve la suerte de tropezarme con ninguna.
Así que, como les decía, no
habrá fotos. Apenas ésta que me autorizaron a tomar: la entrada a un
túnel excavado en la misma tierra, que en forma de "U" se extiende unos
veinte metros dentro de la montaña, rematado al final por una cámara
donde llevamos a cabo el ritual. A propósito, mientras me arrastraba al
interior, en el preciso momento en que mi mano izquierda se apoyaba en
el umbral de acceso —ni veinte centímetros antes, ni después— una
sensación eléctrica, poderosa y persistente, recorrió todo mi brazo. Mi
primera reacción fue pensar en un mal movimiento o haberme recargado
sobre una piedra. Miré. Nada. Me apoyé en la mano derecha. Nada. Volví
a hacerlo sobre la izquierda. El "golpe eléctrico" otra vez.
Observación: los conocedores del Tzolkin piensen en qué significa la
articulación de la mano izquierda.
Sospecho que habrá alguno
que dirá que, si no tengo evidencias fotográficas, tal vez esté
inventando esto del ritual. Con el mismo argumento, si mostrara fotos
podrían decir que están montadas para la producción. Y en definitiva,
si alguien duda de ello, me importa un bledo. Sólo —perdonen mi
solipsismo— importa saber que allí estuvimos, como han estado otros, y
que uno cree haberse ganado un derecho: el de poder saludarse con otros
hermanos, ahora llamarlos así, con ese cruce de antebrazos que se
desliza luego en la misma mano apoyada en el hombro derecho del
compañero, con ambos brazos entrelazados como dos serpientes, mientras
se repite aquél: "Ometeotl, in'lakesh".
Ometeotl: refiere a esa
Dualidad Masculina Femenina, casi con significado mántrico presente en
toda afirmación de convicción. In'lakesh: "Yo soy tu Otro Yo.
Si te daño, me daño. Si me dañas, te dañas".
La boca de acceso a la caverna
donde se realizó el ritual.
Los cánticos a
Tezcatlipoca, la ceremonia de fumar el tabaco consagrado, la ofrenda a
Tonatzintlalli, la Madre Tierra, nuestra Pachamama sureña, derramando
un poco de "pulque" (bebida fermentada de la savia del maguey) o meoctli
sobre la tierra. Y luego, la ingesta de ¡tres cazos del alcohólico
brebaje! No tengo demasiada cultura alcohólica, debo admitirlo, así que
mientras la bastante fragante bebida se deslizaba en mi garganta, temía
por mi equilibrio y cordura en las horas subsiguientes. Increíblemente,
no tuve ninguna consecuencia, y estoy seguro que menos de la mitad de
esa cantidad, fuera de ese contexto sagrado, me habría sumido en un
aburrido sueño etílico.
"Tiagüi" ("adelante")
y la voz de Marco nos animaba a presentarnos y decir aquello que
surgiera de nuestro ser interior. El copal —incienso sacro de
la región— chisporroteaba en el brasero con una luminosidad
sorprendente. Abro curioso mis ojos y la mirada se desliza a las
sombras en las paredes. Esa es la sombra de Edgar. A su lado, la de
Marco. ¿Pero qué pasa? No son Edgar y Marco. Son individuos de cráneo
muy alargado, el perfil de la sombra de Marco presenta una nariz
prominente y curvada. ¿Son mis amigos? Los miro: sí, son mis amigos
pero claro, el rapto de racionalidad cobra su cuota y cuando vuelvo a
mirar las paredes ahora sí son las sombras de Edgar y Marco. La de los
supuestos antiguos que creí ver han desaparecido. Pero a la decepción
de haberme perdido ese "túnel del tiempo" se le suma, cuando menos, la
tranquilidad de que no se tratara de una distorsión provocada por mi
flojera con la bebida.
Cierro los ojos, Marco
arremete con su huehuet (tambor). Qué ecos extraños. Ahora
suena frente a mí. Ahora detrás y a la izquierda. Ahora a mi derecha
(¿cómo diablos hizo para pasar sobre mí sin siquiera rozarme?). Ahora
otra vez delante pero al mismo tiempo por detrás y por encima... y de
pronto tomo conciencia de que la cavidad es demasiado pequeña para que
Marco se ponga de pie y menos para que se desplace a tanta velocidad en
distintas direcciones sin atropellarnos a todos. Y con cada golpe del
huehuet, mi cuerpo comienza a ser recorrido por espasmos violentos. No
cedo a la tentación analítica y decido dejarme llevar por el ritmo, a
ver qué pasa. Y pasa lo que tenía que pasar: de pronto Yo estoy aquí,
pero hay otro Yo tan Yo como este Yo... un metro quizás a la izquierda
(no veo por qué se quejan: Si no lo entienden, ¿ahora comprenden por
qué no podía describir la experiencia en el temascal de Edgar?). El
desdoblamiento astral más contundente que experimenté en mi vida. Y
disfruto la alegría de la experiencia. Y de ponerle una etiqueta, como
maldita costumbre tengo de siempre. Y claro, apenas hecho, este Yo
volvió dentro de este otro Yo.
Joderse.
Sin embargo, ya lo decían
los antiguos maestros de Oriente: ¡cuidado con los siddhis! (los
fenómenos). Eso no es lo importante. ¿Qué es importante, entonces?.
Pues para mí, el sentimiento intensísimo de comunión, de común
- unión con los tres hermanos. Y cuando reptando salí a
la luz del Sol, el sentimiento latía dentro de mí, y sigue haciéndolo
hasta hoy. Este ritual, por encima de todo, me inculcó Fraternidad.
Tlacozamati
(Gracias). Habría otros que lo harían con la Voluntad, la Humildad y
otras "pequeñeces" pero esa será otra historia.
Lección EP Nº 01: Quirología Científica 1.
Lección EP Nº 02: Quirología Científica 2.
Lección EP Nº 03: Quirología Científica 3.
Lección EP Nº 04: Infografía ampliada de la mano.
Lección EP Nº 05: Infografía mejorada de la mano. Seminario de Técnicas
Adivinatorias (I).
Lección EP Nº 06: Seminario de Técnicas Adivinatorias (II).
Lección EP Nº 07: Seminario de Técnicas Adivinatorias (III).
Lección EP Nº 08: La utilidad de estudiar la Sabiduría Antigua y su
inserción en la “Nueva Era” (parte 1).
Lección EP Nº 09: El estético Sexto Sentido.
Lección EP Nº 10: El Árbol de la Vida.
Lección EP Nº 11: La Sabiduría de la Kabballah.
Lección EP Nº 12: Kirón, la Estela de la Sombra.
Lección EP Nº 13: La luz interior y la Noche Oscura.
Una acotación (tal vez de interés) a nuestra última lección de
Esoterismo Práctico, en AFR Nº 136.
Lección EP Nº 14: El concepto de Analogía en la Práctica Esotérica.
Lección EP Nº 15: La Energía Vital Universal oPräna, su voibración
y el buen empleo de estos ciclos.
Lección EP Nº 16: La ¿aniquilación? del Ego.
Lección EP Nº 17: Antakharana: El puente de comunión mística con
lo espiritual.
Lección EP Nº 18: Illuminati: Inquisidores de la Nueva Era.
Lección EP Nº 19: La
Transmutación Alquímica del Yo.
Lección EP Nº 20: La
Psicomitología Personal.
Lección EP Nº 21: Psicomitología:
Ahondando el Conocimiento de los Arquetipos Personalizados del
Inconciente.
Lección EP Nº 22: Evolución
Espiritual y Desengaños Afectivos.
Lección EP Nº 23: En Conexión
con las Energías Telúricas.
Lección EP Nº 24: El Anillo Manásico y el Conocimiento
Akhásico.
Lección EP Nº 25: Esoterismo y
Compromiso Social.
Lección EP Nº 26: Familia y Aborto: Las "Brasas Ardientes" del
Esoterismo.
Lección EP Nº 27: El Hombre Es
Su Proceder.
Lección EP Nº
28: Los Cascarones Astrales.
Lección EP Nº
29: Las Costras
Astrales.
Lección EP Nº
30: Las Leyes de Fernández.
Lección EP Nº 31: El Ritual Tezcatlipoca.
Descargar: http://www.egrupos.net/grupo/afr/ficheros/2
En
números anteriores de Al Filo de la Realidad:
AFR Nº 181:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/163/
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email: afr-get.163@egrupos.net
La Experiencia Iniciática del Laberinto
por Gustavo Fernández
Danza del Laberinto
por Pablo
Runa
AFR Nº 182:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/170/
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email: afr-get.170@egrupos.net
TWA 800: Otra Mentira Illuminati
por Gustavo Fernández
OVNIS en España: ¿Intervención Silenciosa?
por Débora Goldstern
AFR Nº 183:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/173/
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email: afr-get.173@egrupos.net
EDICIÓN ESPECIAL - Armstrong en "La Aurora": ¿Sí o No? (y un final
quizás penoso)
AFR Nº 184:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/178/
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Gustavo Fernández en México: Un ensueño entre serpientes y jaguares
(parte 1). Chalcatzingo. Temazcal.
AFR Nº 185:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/179/
Solicitar por
email: afr-get.179@egrupos.net
Gustavo
Fernández en México: Un ensueño entre serpientes y jaguares (parte 2).
Teopanzolco. Tepoztlán.
AFR Nº 186:
http://www.egrupos.net/grupo/afr/archivo/indice/161/msg/180/
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email: afr-get.180@egrupos.net
Gustavo
Fernández en México: Un ensueño entre serpientes y jaguares (parte 3).
Xochicalco.
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