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Al Filo de la Realidad

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Asunto:[AFR] Revista Al Filo de la Realidad Nº 169
Fecha:Lunes, 28 de Mayo, 2007  02:07:19 (-0300)
Autor:CAI - Centro de Armonización Integral <afreditor @.....com>


 
___________________________________________________________________________
OCULTISMO                                         OVNIs                                      PARAPSICOLOGÍA
 
      Año 8                           Lunes 28 de mayo de 2007                        N° 169            
AL FILO DE LA REALIDAD
"Disiento con lo que dices, estoy en total desacuerdo con ello,
pero defendería con mi vida tu derecho a decirlo". Voltaire.
 
((( Fundada el 10-5-2000 )))
                                                                                                                      
                                                                                                                      
 
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En este número de AFR:
 
— HOMEOPATÍA Y ESOTERISMO
     por Gustavo Fernández
— ESOTERISMO Y PODER POLÍTICO EN ARGENTINA (Primera parte)
     por Gustavo Fernández
— LAS INVESTIGACIONES DE OSCAR FONCK SIEVEKING
     por Juan Guillermo Aguilera Rodríguez
 

 
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AL FILO DE LA REALIDAD
El encuentro semanal con lo desconocido.
Conduce: Gustavo Fernández
 
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OVNIs Sobre las Torres Gemelas
Ediciones KAN
 
de Gustavo Fernández
con la colaboración de Tomás Latino
Prólogo de Alberto Marzo
Diseño de portada: Leonardo Guazzo  ( lguazzo@adinet.com.uy )
Formato: 22 x 15 cm
Páginas: 80
Ilustraciones: más de 100 (pliego central color)
Tapa: Cartulina plastificada a todo color
 
Abstract:
 
    El trágico atentado del 11 de setiembre de 2001 no sólo marcó un antes y un después en la Historia contemporánea. También estuvo (como en tantas otras ocasiones) acompañado —aunque esto sospechosamente se disimule— de una parafernalia de eventos extraños, paranormales, misteriosos. Eventos que tal vez no son ajenos a la trama oculta detrás de la caída del World Trade Center.
   
Las apariciones de ovnis están más que autentificadas, y ello se
 profundiza en este libro que, repetimos, no presenta
 material de dudoso origen escondido detrás de un
sospehoso "secreto profesional". No. Es el producto del
análisis de horas y horas de grabación en vivo y en directo el
mismo día del atentado, antes que una censura evidente
impidiera que usted pudiera, desde el día siguiente, volver a
ver ciertas imágenes, ciertos enfoques (¿o no se percató
que, desde entonces, cada vez que se proyectan
imágenes de la tragedia son siempre las mismas?). Pero
hubo más, mucho más. Fenómenos parapsicológicos
captados por las cámaras. E, increíblemente, la aparición de
un "ente alado" en plena tragedia, que para los atentos
lectores nos remite al "Mothman", el "hombre polilla" de los '60 y la tragedia de Point Pleasant.
 
    ¿Vigilantes extraterrestres? ¿O aparatos de monitoreo de una sociedad secreta que es el verdadero Poder en las Sombras en el mundo, los Illuminati, controlando que todo saliera según lo planeado?
 
    Estos no son hechos de ficción: es historia. Puede parecerle fantástico, pero usted no ha leído el libro. Si piensa así, admítalo: lo suyo es un prejuicio. Si por el contrario acepta que cosas más extrañas ocurren a nuestro alrededor, no se prive de conocer la Verdad.
 
 
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Banco de la Nación Argentina,
Caja de Ahorro Nº 2650-3907270516
(Sr. Alberto Enrique Marzo)
o por contrarreembolso
 
 
Resto del Mundo:
Transferencia por Western Union
a nombre de:
Gustavo Mario Fernández
DNI 12.154.716
Estación Sosa 2035
3100 Paraná provincia de Entre Ríos
Argentina
 
 
En ambos casos notificar número de depósito o transferencia asignado, por este medio.
 
 
Quienes deseen abonarlo con tarjeta de crédito pueden hacerlo desde DineroMail (www.dineromail.com).
 
 
 
    Y si desea contar con la presencia de Gustavo Fernández en su localidad (para presentar este libro en el marco de una conferencia ilustrada, así como para el dictado de talleres o cursillos sobre Autodefensa Psíquica, Parapsicología Aplicada, Filosofía y Práctica del Esoterismo, Control Mental Oriental, Geometría Sagrada, etc.)
 
escriba y proponga su idea: caintegral@yahoo.com.ar
 
 

 
NUEVO LIBRO DE GUSTAVO FERNÁNDEZ
e-Book "CHAMANES DE LAS ESTRELLAS"
 
Editorial Lulu
 
Libro "Chamanes de las Estrellas"

Un trabajo de siete años de investigación. En el terreno, en el escritorio, en la soledad de la reflexión el autor resume magistralmente su particular concepción filosófica de lo que es el fenómeno OVNI. Las observaciones, descubrimientos y evidencias con que usted quizás ni había soñado, en un trabajo absolutamente original, que complementa admirablemente su línea de pensamiento anticipada a través de decenas de trabajos en la revista digital "Al Filo de la Realidad".
Finalmente, todas las respuestas. Nada más (Pero también: nada menos).
 
Contenido:
- Introducción
- Capítulo I: OVNIs "a la moda"
- Capítulo II: Nuevas reflexiones sobre el origen extradimensional de los OVNIs
- Capítulo III: OVNIs materializados mentalmente
- Capítulo IV: Cuando las Inteligencias aparecen
- Capítulo V: Hay una Luz al final del túnel
 
 
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"CHAMANES DE LAS ESTRELLAS"
de Gustavo Fernández
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HOMEOPATÍA Y ESOTERISMO

 

escribe: Gustavo Fernández

 

 

 

    Desde que me dedico a la investigación —quizás con más fruición que a la aplicación— de las Terapias Alternativas o Complementarias, ha venido sistemáticamente llamando mi atención el “fenómeno homeopático”. No, no, me temo que están equivocados: no me refiero a la probada eficiencia de este abordaje. Estoy hablando del supino desconocimiento que los médicos practicantes de la misma tienen sobre las causas de su efectividad.

 

    En efecto, he tenido el gusto de sentarme a charlar café de por medio con algunos especialistas, probos hombres de Academia que, a mi ladina pregunta sobre porqué —jugando de abogado del diablo, sicario eventual del materialismo dialéctico— la Homeopatía funciona (ya saben, si se supone que las sucesivas “diluciones” exceden el número de Avogadro, desapareciendo todo elemento físico o químico susceptible de actuar sobre la fisiología) encontrarme con un rictus mezcla discepoliana de confusión e incomodidad, más la frase: “Y... algo habrá de quedar... porque funciona”.

 

    Estamos aviados. Entre médicos homeópatas incapaces de construir una teoría estructural de aquello que aplican todos los días y escépticos militantes que critican sin estudiarla, lo maravilloso no es que la Homepatía funcione. Maravilloso es que todavía se la practique.

 

    Así que aquí llegamos nosotros, herejes consuetudinarios a tiempo completo, decididos a escandalizar —aún más, para variar— al mundillo científico proponiendo, no una explicación físico-química de aquella, sino una esotérica.

 

 

Entrando en materia

 

    El interés y los resultados de la Homeopatía se deben a la posibilidad de encarar en forma individual a cada enfermo, integrando sus distintos problemas en una estructura dinámica y no en una suma de diagnósticos diferentes. Este abordaje holístico y personalizado es su sello distintivo, aun más que las características de sus preparados.

 

    Es necesario que se comprenda bien la importancia que tiene para la Homeopatía el concepto de “remedio único”, pues es un tema que lamentablemente no ha sido comprendido por muchos médicos homeópatas y ello ha generado la división en Unicistas, Pluralistas y Complejistas, según que receten habitualmente un solo remedio (unicistas), de dos a cuatro (pluralistas) o muchos a la vez (complejistas), que son los conocidos “frasquitos” en que están mezclados cantidad de remedios.

 

    El proceso es sencillo. El resultado de la dilución y sucusión (agitación) de una sustancia en su solvente constituye lo que se denomina una dinamización homeopática. Se puede obtener un medicamento homeopático a partir de cualquier sustancia de origen vegetal, mineral o animal. Es importante recordar que para que una sustancia pueda servir homeopáticamente es necesario que haya sido experimentada en el hombre sano.

 

    Muchos de los principales remedios homeopáticos constitucionales tienen su origen en sustancias que no se utilizan en la terapéutica clásica por no tener efectos medicinales en dosis ponderable, pero que preparados homeopáticamente ponen de manifiesto profundas propiedades curativas. El ejemplo más clásico es Natrum Muriático, que es cloruro de sodio, o sea, la sal común que se ingiere diariamente con los alimentos. Esta sustancia en Homeopatía resulta un remedio fundamental para muchos organismos, por la sintomatología constitucional que tiene Natrum Muriático, que corresponde a importantes trastornos físicos y anímicos que es capaz de curar.

 

    Para la preparación del remedio homeopático se siguen actualmente los mismos principios que empleó Hahnemann[1] y que tantas críticas y burlas le significaron. La técnica de preparación varía según la sustancia a utilizar sea soluble o no en agua o alcohol.

 

    En el caso de la sustancias solubles, o de las “tinturas”, se diluye una parte en noventa y nueve partes de alcohol al 70 %, que luego se agita repetidas veces, con lo cual se obtiene la primera dinamización hahnemanniana centesimal.

 

    Para preparar la segunda dinamización, se procede exactamente de la misma manera, o sea, se toma una parte de la primera y se mezcla con noventa y nueve partes de alcohol, que a su vez se agita repetidas veces y así sucesivamente se preparan las demás dinamizaciones.

 

    Cuando la sustancia a emplear es insoluble en agua o alcohol, Hahnemann resolvió el problema, con una técnica propia totalmente original, que consistía en triturar en un mortero una parte de la sustancia a emplear, mezclada con noventa y nueve partes de lactosa, con lo cual se obtiene la primera trituración centesimal. De la misma manera se prepara la segunda y tercera trituraciones.

 

    Una vez efectuada la tercera trituración, Hahnemann observó que ya no había problemas de solubilidad, por lo cual preparaba la cuarta dilución y las sucesivas con la misma técnica que para las sustancias solubles.

 

    Actualmente se utilizan también diluciones mucho más elevadas, como ser la Mil, 10 Mil, 50 Mil y 100 Mil, que son preparadas mediante técnicas mecánicas mediante unos aparatos denominados “dinamizadores”.

 

    Es importante tener presente que si bien el origen de la técnica de las dinamizaciones sucesivas fue inicialmente para evitar los efectos tóxicos; el motivo de que se efectúen dinamizaciones elevadas ha sido que a través de la experiencia clínica se ha comprobado fehacientemente que cuanto más se dinamiza la solución mayor es la fuerza con que actúa y la duración del efecto curativo del remedio homeopático. Ejemplo: una dinamización 30 de Natrum Muriático tiene una profundidad de acción y una fuerza mucho menor que una dinamización de 10 Mil, la cual a su vez tiene menos fuerza que una de 50 Mil. Habitualmente esta característica es difícilmente comprendida, pues es justamente todo lo contrario a lo que ocurre con el medicamento clásico. Es decir que el medicamento homeopático cuando más dinamizado más fuerte es, en tanto que el medicamento alopático cuanto más concentrado mayor es su efecto.

 

    Una de las experiencias más conocidas es la efectuada por Lise Wurmser, quien intoxicando cobayos con arsénico o bismuto, observa que el tóxico se va eliminando por la orina hasta detenerse su eliminación, quedando una importante cantidad retenido en las vísceras del animal. Si después de varias semanas de haberse detenido la eliminación se inyecta una dinamización “7 Centesimal” de arsénico a los animales que fueron intoxicados con el mismo, se observa la reaparición de la eliminación del arsénico que había quedado retenido en el organismo. Si se efectúa una prueba cruzada, es decir, se inyecta bismuto 7c a los animales intoxicados con arsénico o viceversa, no se produce ninguna eliminación, con lo cual se demuestra la acción sobre el animal del remedio homeopático y la especificidad de su efecto.

 

    Considera la Homepatía que la salud es un estado de equilibrio de nuestra fuerza vital, en tanto que la enfermedad significa la rotura de este equilibrio por diferentes factores, resultando entonces un desequilibrio dinámico que se manifiesta clínicamente en los distintos síntomas mentales y físicos que caracterizan la enfermedad.

 

    Citamos la obra cumbre de Hahnemann, “Organón”, Parágrafo 9: “En el estado de salud, la fuerza vital (autocrática) que dinámicamente anima el cuerpo material (organismo) gobierna con poder ilimitado y conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital, tanto respecto a las sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros puede emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos para los más altos fines de nuestra existencia”.

 

    Parágrafo 11: “Cuando una persona cae enferma, es solamente la fuerza vital inmaterial y activa por sí misma y presente en todas las partes del organismo la que sufre desde luego la desviación que determina la influencia dinámica del agente morbosohistil a la vida; el principio vital únicamente, en estado anormal, es el que puede dar al organismo las sensaciones irregulares que llamamos enfermedad...”.

 

 

Pero vayamos por partes

 

    Párrafos atrás he mencionado el Número de Avogadro. ¿De qué se trata? Se enuncia así: “El número de moléculas que hay en un volumen se denomina número de Avogadro. El número o constante de Avogadro NA —por Amedeo Avogadro— es una constante utilizada en química y física para establecer una relación entre la masa o el volumen y la cantidad de materia.” (según la Wikipedia).

 

    O para ponerlo más sencillo: cuando la cantidad de moléculas está por debajo de ese número, la materia, como tal, deja de existir. En altas diluciones (mil o más) en consecuencia, ya no queda ningún elemento físico ni química que pudiera producir el efecto que se dice produce. Esta es la razón por lo que la medicina alopática, ortodoxa, descree de la Homeopatía. Sin embargo, centenares de miles de pacientes pueden dar fe de su efectividad. Entonces, ¿qué?.

 

    Pues, volver a leer a Hahnemann. Cuando habla de “energía vital”, de manera clarividente anticipó una conexión, si se quiere parapsicológica —en un sentido energético— o, más bien, radiónica, energética, entre el conocimiento redivivo del antiguo Esoterismo a la luz de las Terapias Complementarias o Alternativas contemporáneas. Porque, de hecho, lo que queda en el “soporte” —el agua, alcohol, etc.— es la impronta energética de la materia física o química terapéutica. Y si, al decir hahnemanniano, “lo semejante cura lo semejante”, podemos agregar nuestro antiguo y sapiente “lo microcósmico refleja lo macrocósmico”, “la parte del Todo está en todo”. La Homeopatía, la académica, acartonada, funcional al Sistema pese a sus discrepancias, marketineada en las farmacias integradas a los sistemas de salud, funciona por imposición taxativa del milenario, ocultista Principio de Correspondencia.

 

 


[1] Christian Friedrich Samuel Hahnemann (Meissen, Alemania, 10 de abril de 1755 - París, 2 de julio de 1843), mejor conocido como Samuel Hahnemann, fue un médico sajón , fundador de la medicina homeopática.

 

 


 

 

 

ESOTERISMO Y PODER POLÍTICO EN ARGENTINA

 

 

escribe: Gustavo Fernández

 

 

 

    Parecía apenas un hecho político más, teñido de la habitual demagogia y violencia intransigente que suele jalonar la historia partidista en Argentina. Era un 17 de octubre pero del año 2006 y  el cadáver del ex presidente por tres veces en nuestro país, General Juan Domingo Perón era trasladado desde el cementerio de Chacarita (ciudad de Buenos Aires) hasta la que fuera su quinta de descanso en la localidad bonaerense de San Vicente, donde reposaría finalmente en un mausoleo erigido ad hoc junto al de su segunda esposa, Eva Duarte.

 

 

Juan Perón                  Eva Duarte de Perón     
        Juan Perón                                   Eva Duarte de Perón
 
    Nuestro país tiene una larga deuda con sus personajes en eso de no dejarlos en paz para la eternidad. San Martín descansó en estas tierras recién más de treinta años después de muerto. Rosas tuvo que esperar un poco más: ciento veinte años. Con Perón, finalmente, parecía cerrarse una historia extraña. Pero aún faltaba algo: la violencia se desató en las calles, motivos aparentemente despreciables llevaron a bandos en pugna dentro del mismo movimiento supuestamente peronista a enfrentarse hasta a balazos. La crónica policial es, de todos modos, conocida.
 
    Lo que no es tan conocido es que hubo una cara oculta en esta crónica. Que a la hora en que el catafalco debía ingresar al mausoleo, y a tenor de las versiones echadas a correr por muchos místicos y espiritualistas en todo el mundo, un ignoto y "poderosísimo rayo ultravioleta llegado desde las profundidades el Universo" alcanzaría de lleno la Tierra el mismo día, multiplicando "un millón de veces" los pensamientos (y, lógicamente, eventos) que entonces se realicen.
 
    Me adelanto: creo que fue una tontería más de los iluminados contactistas de siempre. En verdad, aparte del hecho de vivir de por sí inmersos en un campo de radiación ultravioleta, el impacto de un “rayo” de estas características podría, supongo, ser perfectamente detectable por nuestros aparatos de medición. Y si los seudo espiritualistas que se creen estas cosas salen a la palestra a sostener que otra vez estoy criticando con la razón “lo que sólo puede ser percibido con el corazón y el espíritu” les recuerdo que habrán sido ellos, no yo, quienes hablaron de “rayo ultravioleta”. Y si es ultravioleta, es perfectamente detectable.
 
    Entonces, ¿a qué viene esta observación de quien no cree que esto tuviera alguna importancia? A la casualidad de que, pese a ser siempre el 17 de octubre la principal efeméride de esta vertiente política (por conmemoración del día en que las multitudes inundaron la Plaza de Mayo, allá por 1945, catapultando a Perón a la historia argentina) éste, además, conlleva el hecho importantísimo para la iconografía peronista no sólo del traslado de los restos sino de la reunión (re-unión) de dos personajes ya casi elevados a los altares de millones de argentinos, llegando e iniciándose la ceremonia a la hora indicada de comienzo del “evento cósmico”. Sospecho que no es casual, y que habla a las claras de que la especie es conocida por quienes deambulan en el poder y mueven hilos esotéricos dentro del peronismo, más allá de López Rega, los astrólogos de Perón, el robo de sus manos y las logias masónicas siempre a la sombra de su poder.
 
 
 
El “brujo” López Rega
 
 
    José López Rega pasó de ser un simple cabo de policía y custodio de Perón a su secretario privado y personal y, ya con María Estela Martínez de Perón —la tercera esposa del General— en el poder, Ministro de Bienestar Social de la Argentina. El “hermano Daniel”, como se le llamaba en círculos esotéricos mezclaba todo: umbanda, astrología, contactos con la Masonería, fundó la Logia “Anäel”, visitas al “hermano Miguel” de la “Escuela Irma de Maresco” (un sincretismo de catolicismo, devociones populares y espiritismo kardecista), vudú, numerología, fascinación por el Antiguo Egipto (creía que él y Perón habían sido, vaya a saberse en qué Dinastía, uno Faraón y el otro Gran Visir. Aún flota en el recuerdo de los testigos excepcionales la lamentable escena de un Perón yaciente muerto y, entre el dolor de los presentes, un López Rega que se abre paso, asegura en voz alta “que lo hará resucitar” y, tironeándole de los pies, grita una y otra vez: “¡Despierta, Faraón!, ¡Despierta, Faraón!”. El Faraón siguió durmiendo el sueño eterno.
 
 
De vieja data

 

    La relación entre las creencias esotéricas y la política argentina no es cosa reciente. Recorriendo archivos, uno detecta la especial fascinación que el presidente Hipólito Irigoyen profesaba por el espiritismo así como el diputado socialista Alfredo Palacios y, aún más atrás, la filiación masónica de un Rivadavia o un San Martín. La de éste, junto con Simón Bolívar, fue la que posibilitó el Pacto de Guayaquil y ya el Libertador de tres naciones cumplía específicas instrucciones de su logia cuando, en lugar de constituir en su cruzada libertaria un megapaís, sienta las bases de tres naciones independientes entre sí: Argentina, Chile y Alto Perú (luego fraccionado en Bolivia y Perú). En tiempos de rozagantes monarquías, un país casi continental sería presa fácil de intentonas imperiales, endógenas o exógenas. Y es de todos sabido —más aún en esos tiempos apenas post Revolución Francesa— la poca sintonía entre la Masonería y lo mayestático.

 

 

         Irigoyen   Palacios
Irigoyen                          Palacios
 

 

 

Apagando velitas por dos

 

    Sin embargo, sería erróneo suponer que la influencia de sociedades secretas, iniciáticas y probacionistas en la historia argentina siempre respondió a fines altruistas, casados con aquello de “libertad, igualdad, fraternidad”. Al igual que en tiempos más modernos sirvieron de mascarada de estafadores y delincuentes (como la P2 de Licio Gelli, para citar un recordado ejemplo mediático), la filiación de algunos “patriotas” a órdenes no tan transparentes trajo más sangre que gloria. De Cornelio Saavedra, integrante y cabeza visible de la Primera Junta que el 25 de mayo de 1810 se hizo con el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata (pretérito nombre de Argentina) se escribió que estaba vinculado a los carbonarios italianos. Endeudados éstos con prestamistas españoles, la “Revolución” del 25 de mayo fue más un boicot comercial que otra cosa. Ese día, no nos independizamos de los españoles: campeaban tiempos en que el rey Fernando VII había sido desplazado de su  autoridad por las tropas napoleónicas —era la familia de Bonaparte quien medraba en “la piel de toro”— y el grito libertario rioplatense no buscaba crear una nación libre y soberana: en verdad, sólo reivindicaba su fidelidad al monarca español en el ostracismo y reivindicar la autoridad aduanera única de Buenos Aires, gran negocio de los comerciantes hispanos entonces radicados aquí así como de las “coimas” a la sombra del contrabando. Por eso, los argentinos, con un nacimiento ya fenicio y mercenario, festejamos el 25 de mayo como “Día de la Libertad”... económica. Habría que esperar ¡seis años! para que, el 9 de julio de 1816, nos atreviéramos a proclamar la Independencia. El dulce gusto de la autonomía había agigantado la brecha con la Madre Patria en esos tiempos y lo que se había iniciado como un guiño hacia los Borbones se acentuó —más por mérito de los caudillos de provincia que por la oligarquía porteña— hasta transformarse en decisión de romper cadenas. Así que aquí estamos: extraño país éste, para el cual, así como toda excusa para decretar “días feriados” es siempre bienvenida, apagamos esquizofrénicamente velitas dos veces por año como nación, en lugar de una.

 

    San Martín llega a la Argentina en 1812 como oficial del ejército español (héroe de la batalla de Bailén, entre otras) pero, primero fiel a la Orden, instituye la ya citada Logia Lautaro y se revuelve contra sus antiguos empleadores. Lleva el proyecto masón allende las fronteras pero confronta al punto tal con los agentes carbonarios locales que el 11 de febrero de 1824 se exilia definitivamente en Europa.
 
 
José de San Martín
José de San Martín
 
 
    Por supuesto, los carbonarios no se quedarían con esa deuda y en 1838 enviaron al “hermano” Giusseppe Garibaldi a invadir las costas argentinas por el Río Uruguay.
 

Garibaldi

Garibaldi

 

 

    Y en 1865, la patria masónica del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia y sus herederos, Carlos López y Francisco Solano López, la República del Paraguay, conoció la pesada factura carbonaria en la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay). A Solano López, también masón, le tocaría defender a sangre y fuego un proyecto alternativo que permitió a la patria de los guaraníes erigir el primer alto horno de Sudamérica, tener 400 escuelas sobre una población de 400.000 habitantes (impensable en la región de mediados del siglo XIX), dos plantas elaboradoras de papel para imprimir periódicos bilingües (castellano-avagneé, “guaraní” es la etnia) y trazar los primeros ferrocarriles, en sendos emprendimientos del Estado. Fue la hora trágica de la guerra. Pagando y haciendo pagar un alto precio, el Paraguay fue aniquilado. Brasileños y uruguayos arreglarán con sus conciencias. Los argentinos, convenientemente olvidadizos, aún no hemos pedido perdón por tamaña cobardía al servicio de logias europeas.

 

 

Rodríguez de Francia

Rodríguez de Francia

 

 

Siglo XX cambalache

 

    Pero fue entrado el siglo XX donde el contubernio entre el Esoterismo (bien o mal entendido, que a cada uno le quepa su sayo) y el poder político argentino alcanzó no sólo cotas inimaginables sino una exposición descarada. El peronismo, es un ejemplo paradigmático. El peronismo de toda hora, porque así como Juan Domingo era gran amigo y aconsejado del “Hermano Lalo” (Hilario Fernández —sin ningún parentesco con este autor, aclaremos antes que oscurezca— un inmigrante español fundador de la “Escuela Científica Basilio”, una agrupación neoespírita de desmedido crecimiento en esos tiempos, al punto de que, cuando Perón se enfrenta con la Iglesia Católica, los de la Basilio acceden a multitudinarias asambleas en el Luna Park[1]) en su primera y segunda presidencias, en la tercera —y casi todos los años de su exilio en España— medró a su sombra, como un hongo venenoso, el “brujo” por antonomasia, José López Rega. Pero también se abrazaba a Licio Gelli, su “gran amigo” a quien prometió concederle el control de las exportaciones del país cuando fuera nuevamente presidente cosa que, se sabe, no ocurrió. Gelli se vengó, dicen, de una manera esotérica: se sospecha de él que fue quien encargó el robo de las manos del cadáver del General, para dificultar su tránsito al Parnaso espiritual[2]. Mutilación post mortem con consecuencias traumáticas en el más allá que por 1969 el astrólogo búlgaro-uruguayo Cristo Cristoff Naumova (nom de guerre Boris Cristoff) le habría sugerido cuando en calidad de “consejero astrológico” tuvo a su cargo la redacción de la Carta Natal del padre del Justicialismo (partido político) argentino.

 

Boris Cristoff

 

Vieja foto de Boris Cristoff

 

 

 

    Ni los serios “desarrollistas” se salvaban. Ricardo Frondizi, fallecido en 1973 y hermano del ex presidente Arturo Frondizi, fundó en 1967 la Asociación Argentina de Sky Scouts “preparados para el contacto cósmico”, y poco después otra organización donde contaba con el apoyo y los contactos de su hermano: la Hermandad Cósmica Cruz del Sur.

 

    Astrólogos, masones. Son constantes de la historia política argentina. El doctor Luis Sobrino Aranda, ex diputado en dos períodos, está compenetrado a tal punto con la horoscopía que ha publicado incluso varios libros (el último de ellos titulado “Astrología Política Mundial”, Editorial Dunken, Buenos Aires, 2004)[3]. Masones más astrólogos. Eduardo Emilio Massera, de oscura memoria, miembro de la Junta que impuso la dictadura militar en 1976, ideólogo de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, paradigma del centro clandestino de detención, tortura, y asesinato de esos años) tenía como astrólogo personal al entonces conocido Profesor Herfais (que alternaba su colaboración en el proyecto “político” del militar con sus columnas en revistas frívolas y la edición de Anuarios Astrológicos), seudónimo de Héctor Ricardo Faisal, que de subteniente (RE) del Ejército Argentino pasó a oráculo de Massera. Cuando éste cayó en desgracia, Faisal no se amilanó: emigró a Perú, donde pasó a revistar como astrólogo de cabecera de otro oscuro personaje: Vladimiro Montesinos[4], Director del Servicio de Inteligencia Nacional en ese país y brazo ejecutor del “trabajo sucio” de don Alberto Fujimori de quien, se sabe, era (¿seguirá siendo?) gran admirador del “contactado” y escritor platillista Sixto Paz Wells (doscientas personas y yo lo escuchamos proclamar la “misión cósmica” del ex mandatario durante una conferencia en la ciudad argentina de Santa Fe) y a quien, se dice, Fujimori tenía en alta estima. Claro que “contactados con extraterrestres” y políticos tienen en Argentina también su reflejo que es... casi una pinturita.

 

 

Montesinos   Massera

Montesinos                  Massera

 

 
 
Arte extraterrestre
    Hablamos ahora de Alberto Rodríguez Saá, hermano del sempiterno gobernador de San Luis —y presidente de la Argentina por un puñado de días— Adolfo Rodríguez Saá. “El Alberto” es un convencido de estar en contacto con extraterrestres, así como de poseer cierta clarividencia cósmica que le permite conocer paisajes interplanetarios. Fruto de esa canalización son sus pinturas de panorámicas de Xilium, un planeta que, según el oportuno (¿u oportunista?) divulgador-investigador uruguayo Fabio Pedro Allés (porque lo de Fabio Zerpa es el “nombre artístico” que arrastra desde sus épocas de “actor de carácter” en la rutilante cinematografía argentina de fines de los ’50 y principio de los ’60) “orbita alrededor de Sirio y podría haber sido la cuna de la humanidad”. Zerpa conoce “al Alberto” desde 1978 y, por su intermedio, “al Adolfo”. Dicen que en esos tiempos don Fabio le hizo una predicción: “Usted será presidente”. “El Adolfo”, años después, seguramente se habrá debatido entre el agradecimiento por lo exacto del vaticinio (recordemos que en diciembre de 2001 las pujas de un país en la debacle lo sentaron en el sillón presidencial) y el resentimiento por lo avara de la profecía (Zerpa no “vio” que sólo duraría una semana).
 
Alberto Rodríguez Saá
Alberto Rodríguez Saá
 
 
    Alberto Rodríguez Saá nunca ratificó ni rectificó ante los medios de prensa sus contactos cósmicos, comidilla periodística aun en tiempos en que era Senador Nacional. Semejante ambigüedad puede haber tenido como objetivo por un lado no “embarrar la cancha” de sus aspiraciones políticas pero, por el otro, sobrevaluar su obra pictórica: en el mercado de las galerías de arte, las pinturas de Rodríguez Saá se cotizan entre quinientos y ocho mil dólares. Entre esto y las denuncias por “enriquecimiento ilícito”, ¿cómo no habría de llamar a su residencia en Punta del Este, precisamente, “Xilium”?
 
    Algunos opositores sostienen en cambio que la especie de los “contactos telepáticos con extraterrestres” del Alberto fueron originados como una operación de descalificación por gente afín al doblemente ex presidente Carlos Saúl Menem. Ahora bien, considerando los “antecedentes esotéricos” de éste (desde el crédito público dado a su “vidente personal”, la señora Azucena Agüero Blanch, hasta su adhesión a las utopías seudo espiritualistas del chileno Carlos Livio Arter Goldaker, alias Carlos Warter, mezcla de instructor de Control Mental para señoras gordas adineradas con Jorge Bucay trasandino. Fue el que, en una entrevista concedida por el periodista Bernardo Neustadt en “Tiempo Nuevo” (1992), sostuvo que “Menem es un agente extraterrestre”. Tal vez un espíritu extraterrestre lo haya poseído en algún momento luego del desalojo compulsivo que su giro ideológico de la “patria socialista” preelectoral hacia un neoliberalismo salvaje al llegar al poder le impuso a otro espíritu, pero en este caso del caudillo riojano decimonónico Facundo Quiroga, a quien Menem creía incorporar con frecuencia y, cuando no, lo llamaba a gritos en los jardines de su residencia de Anillaco.
 
 
Carlos Saúl Menem
Carlos Saúl Menem
 
Hacia el socialismo en un OVNI
 
    Si se tiene la errónea percepción de que los devaneos metafísicos corresponden a la derecha del espectro político pues eso será, precisamente, lo erróneo. La izquierda vernácula aportó lo suyo. Homero Cristali, líder del Partido Obrero Revolucionario Troskista, creía que los extraterrestres, en virtud de un materialismo dialéctico, tenían que haber superado tiempo ha las luchas de clases. Así que proponía electoralmente la acción mancomunada del proletariado para construir “refugios nucleares comunitarios” donde protegerse tras la inminente (!) guerra nuclear y hasta tanto llegaran los OVNIs a rescatar a los elegidos.
 
    Mucha más seria ha sido la propuesta de Mario Rodríguez Cobo, un mendocino internacionalmente conocido por su apelativo: Silo. Desde un mítico sermón en Punta de Vacas en 1969, a cuarenta kilómetros del Aconcagua donde se sostiene, insistentemente, que fueron observados objetos voladores no identificados. Silo lanzó una propuesta mezcla de pacifismo utópico con socialismo cristiano. Perseguido por las dictaduras ideológicas de entonces, emigró a México y luego a otros países desde donde generó un movimiento espiritualista, “La Comunidad”, que en distintas naciones desembarcaría con suerte diversa en forma de acción política: el Partido Humanista.
 
 
Silo
Silo
 
Si el Norte fuera el Sur...
 
    Año 2003. Sube al poder Néstor Kirchner. Un dato menor para la sociedad, mayor para el simbolismo esotérico. Ordena al orfebre Juan Carlos Pallarols tallar un nuevo bastón presidencial. Éste debe tener empuñadura de plata, no de oro. Interpretación: Argentina proviene de “Argentum”, el país “vibra” con ese metal y hay que tenerlo en un puño. Y hace colocar en su interior una cápsula con tierra patagónica. Aún más; cuando lo recibe de manos del bonaerense Eduardo Duhalde, lo hace girar casi con arte de bastonera yankie para que el Sur (el “abajo”) domine al Norte (Buenos Aires, el “arriba”). Kirchner no inventa nada: la técnica es milenaria y transmitida por los chamanes mapuches.
 
 
Kirchner (izqda.) recibe el bastón de mando
de manos de Duhalde.
 
 
    Y los ejemplos continuarían, quizás con regionalismos poco atractivos para el público masivo. ¿Qué gobernador, ministro, diputado o senador provincial, concejal, funcionario gubernamental de todas y cada una de nuestras provincias no visita a su vidente, su parapsicólogo de confianza, su tarotista? Doy fe (ah, si nuestros archivos hablaran...).
 
 

[1] Meca de las actividades deportivas en Buenos Aires, un “Madison Square Garden” del subdesarrollo.
 
[2] Se impone aquí una reflexión para quienes argumentan que la “mascarada esotérica” es sólo una pantomima de los poderosos intelectuales de las finanzas para hacerse con la “captación de la voluntad” de otros poderosos (pero crédulos y poco racionalistas): los políticos y militares. Si para Gelli las “artes espirituales” carecieran de valor empírico, no se justificaría destinar recursos ingentes y comprometerse gravemente en una tarea tan macabra como ésta. Si ordenó hacerlo, es porque estaba firmemente convencido de su efectividad.
 
[3] El mismo autor escribe sobre su libro: “La prognosis desde el 2004 al 2050 sobre la evolución de los países gravitantes, el inicio de una nueva civilización con la agonía del imperio anglo-americano, el surgimiento de China como líder con el apoyo de una triple alianza de Alemania, Francia y la Federación Rusa. La conducción de Latinoamérica pasa por Brasil y una Argentina que enfrentará su crisis global muy dura con un posterior cambio total. El nuevo Oriente y el cambio de Occidente, el futuro de nuestro mundo y sus grandes transformaciones, el nacimiento de una nueva civilización bajo la égida de Acuario-Plutón”.
[4] Faisal tenía otro “trabajito”: ducho en Internet, durante el gobierno de Fujimori debía generar espacios internáuticos para atacar y desprestigiar a opositores al régimen. Actualmente cumple en Perú arresto de tres años por “peculado y asociación ilícita”, luego de un sonado caso donde apareció involucrada la INTERPOL local por haber “hecho desaparecer” las fichas con las huellas dactilares del astrólogo argentino.
 
 

 

 

 

LAS INVESTIGACIONES DE

OSCAR FONCK SIEVEKING

 

(Abuelo de Cecilia Bolocco de Menem)

 

 

escribe: Juan Guillermo Aguilera Rodríguez

 

 

 

 

    Oscar Fonck Sieveking, fallecido en 1997, fue uno de los más destacados pioneros en la investigación del tema extraterrestre y la presencia de antiguas civilizaciones en Sudamérica antes que los españoles, este verdadero Erich von Däniken de las tierras australes, de un país que mantiene secretos que cuando salen a la luz dejan a todos con la boca abierta en diversas partes del mundo, ya sea por el caso del cabo Armando Valdés Garrido, por la isla Friendship, por el chupacabras o las gárgolas del norte, Chile es una caja llena de misterios que van surgiendo de a poco, con incontables personas con dotes paranormales, un país donde las fuerzas naturales son muy intensas. Una de las cordilleras más grandes del mundo y la potencia del océano pacífico, hacen de estas tierras una reserva de misterios.

 

    Tal vez por ello la proliferación de sectas, por un marcado pensamiento mágico de la población de Chile, que viene desde antaño, cualidades que ni el alcohol, las drogas o la política materialista que convierte a Chile en un paradigma del capitalismo en América Latina, con su consumismo y alterante exigencia lograron borrar aún.

 

    Oscar Fonck, es uno de esos tesoros perdidos en Chile, un investigador dedicado al que se merece rescatar y destacar por su labor.

 

    Oscar Fonck era el abuelo de la Miss Universo Cecilia Bolocco, quien se casara con el ex presidente de Argentina, Carlos Saúl Menem.

 

    Si bien ahora hay grupos como los Nazis u otros sectores nacionalistas que pretenden acaparar estas investigaciones como respaldo de sus tendencias políticas, hay que obtener esa información que Oscar nos brinda y dejarla fuera de ese contexto ideológico y tomar los hechos en forma objetiva, y que luego cada uno saque sus propias conclusiones, como para que no se malinterprete que se está haciendo una apología de tal o cual manera de pensar en política internacional.

 

    A continuación presento el material que se ha difundido sobre Oscar Fonck, con los correspondientes derechos de cada autor en los links en que dicho material está incluido en determinados sitios de Internet:

 

 

CONSTRUYAMOS ARCAS:
LA OBRA DE OSCAR FONCK SIEVEKING

Rafael Videla Eissmann

http://alertaaustral.cl/ediciones2006/edicion07ago2006/articulofonck.html

 

Sobre las más altas cumbres de las montañas deberían colocarse
reproducciones de los conocimientos
más importantes para el ser humano,
en depósitos protegidos, con el objeto de que estos
que han sido tan difíciles de perfeccionar,
no se pierdan en pocas generaciones
a consecuencias de una catástrofe
que tiene que ser prevista.
Oscar Fonck Sieveking.

Oscar Fonck Sieveking

Oscar Fonck Sieveking

 

I. LOS CATACLISMOS CÍCLICOS Y MIGRACIONES REMOTAS.
 
    Los trabajos desarrollados por el investigador chileno de origen germano Oscar Fonck Sieveking (1901-1997) se centran en el estudio de las catástrofes geológicas, los misteriosos comienzos de la cultura humana, las islas y continentes desaparecidos, la salvación de los sobrevivientes y las expresiones culturales remanentes, entre otras notables temáticas. Su primera obra se tituló Construyamos Arcas. Los Enigmas del Pasado (1965), donde señala como consecuencia de los cataclismos que asolan al planeta, movimientos migratorios a escala planetaria, siguiendo la teoría del naturalista francés Cuvier, según la cual nuestra tierra debe sufrir periódicamente grandes catástrofes que aniquilan a la mayoría de los seres vivientes y que en esa forma propenden a renovar y remozar las distintas formas de vida existentes (P.86) y las catástrofes cósmicas propugnadas por Hanns Hörbiger (P.144), quien postula la existencia de cataclismos cíclicos, como el que produjo el hundimiento de Atlantis (o Poseidonis), siendo esta isla el centro desde el cual se esparció la civilización al Mediterráneo y a América (P.39) [1].
 
    Según Fonck, estas catástrofes planetarias se hayan registradas en numerosos relatos míticos de los diferentes continentes, como asimismo en los escritos sagrados de los Caldeos, en el Mahabarata, Ramayana, Zend Avesta, los Edda (Volüspa y Ragnaroek), la leyenda de Phaeton (Metamorfosis de Ovidio), la Epopeya de Gilgamesch y la salvación diluvial de Noé (P.89-91). Atlantis, Mu, Lemuria y Hiva figuran en los relatos legendarios como continentes desaparecidos a consecuencia de las catástrofes que han forzado la migración a escala global de los sobrevivientes, hecho que se refleja, por ejemplo, en la composición étnica de la América Precolombina, en la cual existían representantes de la raza negra, cobriza, amarilla y blanca, lo que ha sido demostrado por estudios y descubrimientos antropológicos posteriores (P.105). En Construyamos Arcas, Fonck establece la existencia de un arco protohistórico existente entre el Tiahuanacu, Atlantis y la antigua Troya, comprobado por medio de la metalurgia y los símbolos (P.163 y ss). Estas relaciones intercontinentales entre la América Aborigen y el Mediterráneo fueron también establecidas por Donelly a través del alfabeto maya de Diego de Landa, el egipcio y el fenicio. Estas relaciones habrían sido interrumpidas por los cataclismos que asolaron al planeta y que significaron el movimiento de los polos y el cambio de posición del eje de la Tierra que tendría como consecuencia rápida la inundación de muchas costas y de países situados a bajo nivel; en seguida, una modificación casi instantánea en el clima de casi todo el mundo, con pocas excepciones; después, el crecimiento lento, pero ininterrumpido del nivel de todos los mares, con mayor intensidad a la altura del nuevo ecuador, y reduciéndose, a medida de acercarse las zonas a los nuevos polos. Por consiguiente, en la línea del nuevo ecuador el nivel de los mares sería mayor, decreciendo en altura hacia los nuevos polos (P.137). A través de sus extraordinarias investigaciones, Fonck plantea interesantes apreciaciones sobre estudios lingüísticos, simbólicos y mitología comparada entre diversas culturas.
 
    De acuerdo a Fonck, la antigüedad del Hombre es remota (P.301 y 321), como lo son también varias Civilizaciones que se han visto asoladas por los cataclismos: la escritura humana ya existió antes del último diluvio. Todo lo hace pensar así. Solamente existe la imposibilidad de demostrarlo por medio de documentos o de inscripciones de aquellos tiempos. Pero va a llegar el día en que nuestros infatigables investigadores presentarán las pruebas respectivas (P.204), señalando a continuación que todo nos indica que la civilización humana es antiquísima y que no ha podido mantenerse a través de los milenios, sencillamente, porque el destino no lo ha permitido (P.251). Son las catástrofes cíclicas descritas en las Antiguas Tradiciones, como las expresadas en los Textos Sagrados de la India: los hindúes hablan de catástrofes producidas por el hecho de que cada 25.800 años norte se hace sur y sur se hace norte (P.251), reforzando la idea expresada por Fonck de que las leyendas acentúan en el investigador la convicción de que nuestro planeta ha sufrido enormes cambios en el pasado, y de que estos pueden repetirse en el futuro (P.105). Vestigios de los tiempos antediluvianos serían los Mounds (Túmulos) esparcidos por Norteamérica (P.257) y las edificaciones del tipo pirámide y torre halladas en Perú, similares a las encontradas en la India, Egipto, Mesopotamia y Centroamérica. De una época igualmente remota es Tiahuanacu, cuya Puerta del Sol es un calendario descifrado por Edmund Kiss y reproducido por Fonck en su obra. En Construyamos Arcas, el autor establece la presencia de Gigantes en el pasado remoto de la Tierra, basándose en el trabajo de Denis Saurat, “Atlantis y el dominio de los Gigantes”, teoría sustentada en el factor gravitacional de la Luna Terciaria sobre el planeta y los seres vivos, lo que habría significado un mayor tamaño de estos últimos (P.276), siguiendo los postulados expuestos en la Cosmogonía Glacial de Hörbiger. Fonck precisa que el género humano existe sobre la faz de la Tierra desde hace millones de años, y que siempre trató de mantener un nivel cultural superior, pero las catástrofes que caían sobre él en períodos regulares, no le permitieron mantener el progreso alcanzado, lo que ha hecho que el hombre haya tenido que volver una y otra vez a las armas primitivas de madera, de piedra y de hueso, como también a los utensilios de barro (P.321). Asimismo, cimienta la teoría del movimiento de los continentes, fortalecida por el hecho que las zonas de temblores y terremotos, coinciden con aquellos territorios de las más altas cordilleras, territorios que se encuentran en movimiento (P.321), tendiendo a desplazarse a la actual línea ecuatorial. Las épocas glaciales coinciden con los cambios en la posición del eje de la Tierra, siendo estos cambios provocados por la acción perturbadora de las grandes cadenas de montañas y masas de territorios que tratan de acercarse a la línea ecuatorial, impulsadas por la fuerza de gravedad (P.355).
 
 

La Atlántida. Mapa de Athanasius Kircher c.1600. El Sur (actual) es el Norte.

La Atlántida. Mapa de Athanasius Kircher c.1600. El Sur (actual) es el Norte.

 

Fonck determina sus postulados en:

 

1.      Las épocas glaciales no serían otra cosa que capas polares que han cambiado de sitio.

2.      Los diluvios, producidos por la desaparición de las mencionadas capas polares y que harían subir todos los mares en un determinado nivel.

3.      El aumento de la actividad volcánica, consecuencia de las enormes modificaciones geológicas que un cambio en el eje terrestre tiene que producir. Esto explicaría las noches egipcias, la desaparición temporal del sol, luna y estrellas, etc.

4.      Determinado por el contenido del presente libro y por los detalles que dan las leyendas y mitos de los llamados pueblos primitivos, es el de la antigüedad del género humano y de su cultura, la que es prediluvial y, si no ha podido permanecer en el mismo nivel, no ha sido por falta de desarrollo intelectual ni por falta de inteligencia de los hombres, sino que por el implacable destino que ha sumido a nuestro mundo en las tinieblas de las catástrofes (P.362 y 363).

 
 
II. CIVILIZACIONES Y PODERES PERDIDOS.
    Su segunda obra se titula En busca del Homo Sapiens (1969), una novela humorística que detalla la ardua búsqueda de esta especie humana en la sociedad. Luego publica Ra Tapu Mana. Una mirada al mundo invisible que nos rodea (1971), donde abarca una amplia visión en torno al conocimiento esotérico, la parapsicología y las remotas Civilizaciones del Pasado. Indica a la Atlántida como una antigua potencia central, desde donde habrían surgido los gérmenes de posteriores culturas tras el gran cataclismo, las cuales se transformaron en las más antiguas civilizaciones conocidas de Asia, Europa y la América Aborigen (P.III). Ello explica, según Fonck, las sorprendentes relaciones existentes entre Pascua, Mohenjo Daro, Harappa y la India (P.18), cuyo origen sería una súpercultura antigua, prediluvial (P.19), indicando a continuación que las grandes migraciones habían sido consecuencia del último diluvio universal, el que habría trastocado totalmente la geografía, haciendo aparecer nuevos continentes e islas, mientras que parte de otros continentes e islas enteras sucumbían a su avasalladora fuerza destructora (P.29).
    Fonck establece la existencia de un pueblo prediluvial que mantuvo lazos de amistad con muchos otros pueblos (P.36), basándose en los innumerables símbolos, mitos y leyendas de gran similitud entre diversas culturas del planeta. Describe los lazos de contacto entre la Isla de Pascua, la India y Egipto, como también entre la Polinesia y América, como lo demuestran ciertos objetos arqueológicos encontrados en estas regiones y asimismo las concepciones cíclicas del Tiempo (P.53), expresando por ejemplo, la conexión entre el nombre Shiva, muy parecido al nombre del país del que provenía Hotu Matúa´a, el primer rey de los isleños de Rapa Nui, o sea, “Hiva” (P.22). En relación con Rapa Nui, Fonck señala: Es indudable que los pascuenses estuvieron en el Perú, o los peruanos en dicha isla, ya que existe en Pascua un moai con características análogas a la cultura que se ha denominado “Tiahuanacu”. Estos contactos deben haber sido preincaicos, ya que los incas prohibían escribir, mientras los pascuenses poseían un idioma escrito con más de 750 distintos símbolos o combinados (P.27). Establece asimismo el posible origen atlante de los Mayas de Yucatán (P.48) y la presencia de población vikinga precolombina en Hvitramannaland y la Gran Irlanda: esto es, la Tierra de los Hombres Blancos, es decir, la América Aborigen (P.57). En su conjunto, esta obra comprende un gran espectro que abarca las Runas, la Radiestesia, los escritos de Paramahansa Yogananda, la Telequinesis, los Horóscopos y la respiración rítmica y profunda del Yoga.
 
III. EL GRAN VIAJE.
    Su cuarto trabajo es Rapa Nui: el último refugio. El origen de los Pascuenses (1973), en el cual refiere los grados de perfección cultural y evolución esotérica (P.13) que alcanza la Humanidad tras largos períodos de Tiempo. Abordando el estudio de la misteriosa Isla de Pascua, sus habitantes y su enigmática cultura, Fonck señala que los primeros habitantes de la isla son los primeros sobrevivientes de la primera raza del mundo. De color amarillo, muy altos, de largos brazos, con una gran capacidad torácica, con orejas enormes pero sin el lóbulo distendido, cabellos rubios, cuerpo brillante desprovisto de vellos. No conocían el fuego. Eran los Hanau Eepe. Esta raza existía antiguamente sobre otras dos islas polinésicas. Llegaron en barcos de una tierra situada detrás de América (¿Atlántida?) (P.92).
    Nuevamente, establece la realidad en el pasado de una Cultura-Raíz, señalando que en tiempos prediluviales, desde la isla Atlántida irradió una cultura universal hacia todos los continentes adyacentes (P.44) cuyos nexos se rastrean por ejemplo, en la toponimia, indicando que en Asia los nombres de pueblos a menudo terminan en stán (Hindustán, Pakistán, Afganistán, Beluchistán, Nuristán, etc.) mientras que en México, la expresión para país o tierra es tlan. Y en Noreuropa para la misma expresión, la palabra es land. Si comparamos las tres expresiones: stán, tlan y land, podríamos suponer que es una y la misma palabra pronunciada por distintos pueblos de distinta manera (P.45). Estas similitudes se explican por los movimientos migratorios de los pueblos primitivos en tiempos protohistóricos, acaecidos como una consecuencia de los enormes cambios geográficos producidos por el último diluvio (P.59), cuyas considerables modificaciones geográficas y, podría decirse, geológicas de hace alrededor de 11.500 años, fueron producidas por el diluvio universal, el que, a su vez, provino de un cambio de posición del eje de la tierra con sus consiguientes trastornos: los océanos se salieron de sus anteriores posiciones para anegar y hacer desaparecer continentes enteros como la Atlántida, Mu, Mapu, Gondwana, haciendo aparecer continentes hasta entonces sumergidos, y produciendo, además, el cambio en la posición de los casquetes polares (P.172), determinando la gran antigüedad del género humano en la tierra (P.275) y las catástrofes cíclicas referidas anteriormente, de la cual algunos sobrevivientes poblaron Hawaii y Pascua (P.212).
    Según Fonck y otros autores citados en su obra, los primigenios habitantes de Rapa Nui eran totalmente distintos a las actuales poblaciones: Los primeros investigadores que llegaron a la isla establecieron que, según la tradición, hubo en tiempos anteriores muchos nativos que tenían la tez blanca, ojos azules y cabello rubio. Los actuales recuerdan todavía a varias personas, muertas a fines del siglo pasado y a comienzos de este siglo, que tenían estas características (P.138-139), apreciación reforzada por las palabras de William E. Thomson, quien señaló en 1886 que algunos hombres tenían barbas largas, un hecho desconocido tanto entre los indios americanos como entre los polinesios. Estos relataban que sus antepasados habrían llegado en grandes barcos desde el este, un país montañoso, siguiendo siempre el sol poniente (P.170). Además, Fonck refiere a los moai kawa kawa que ostentan barbitas que demuestran que entre los isleños o en su prehistoria hubo seres barbudos (P.177 y P.240-241). La tesis de población indoeuropea en Oceanía se sustenta luego por medio de numerosos argumentos científicos, basados en el estudio de la morfología, de la filología, de tradiciones y mitos, de su flora (seguramente importada en su mayor parte), de sus artes y de su escritura (como sucede por excepción en nuestra isla de Pascua), ha hecho que los sabios den por establecido que algunas tribus de las islas oceánicas son de origen racial indoeuropeo (P.220). Se expresa además que ciertos pueblos oceánicos son indudablemente de origen indoeuropeo y que, venidos sin duda de las regiones altas de la India, han alcanzado, de isla en isla, aquella en que se les ha encontrado (Samoa, Tonga, Tahití, Nueva Zelanda, Pascua, etc.). Esta migración hacia el este está apoyada por argumentaciones científicas numerosas (etnología, lingüística, leyendas históricas, etc.) (P.223).
 

 Los monumentales Moais de la Isla de Pascua

Los monumentales Moais de la Isla de Pascua

 

 

    Las conexiones intercontinentales entre América, Isla de Pascua, Asia y Egipto (P.170) son ejemplificadas a lo largo de la obra, determinando notables similitudes entre la escritura cretense o minoica, los glifos egipcios, hititas, la escritura de Harappa y Mohenjo Daro, China y la Isla de Pascua (P.184-185), ramas de una remota cultura que levantó los monumentos megalíticos en Europa, África, Asia Menor y Asia en general, se internó posteriormente al Océano Pacífico, y por qué no suponerlo, llegaron también a América, donde igualmente abundan los monumentos megalíticos que en su mayor parte son de procedencia desconocida (P.208-209).

    Fonck precisa un conjunto de similitudes intercontinentales, entre las que destaca la semejanza del dios pascuense Tu y el Odín nórdico, ambas deidades de un solo ojo, como lo es a su vez el dios barbado Bochica (P.222). Además, refiere a los registros de los Incas llamados quipus, conocidos asimismo en la Polinesia (P.222) y los contactos entre América y la India (P.245), estableciendo el posible origen en la India de los antiguos pascuenses, al provenir estos de la Tierra de Hiva, es decir, la Tierra de Shiva (P.254), y poseer la casta sacerdotal de ambos lugares considerables parecidos (P.296), o bien la relación entre las runas de los indogermanos llevadas a la India (P.184) y los petroglifos de Rapa Nui llamados Rona (P.135), lo que refuerza las conexiones entre los sistemas de escritura de Pascua, la escritura primitiva china, la de los Andes, la más antigua de los textos indostánicos y Egipto (P.308). Citando a Stephen-Chauvet concluye que los polinesios, en especial los pascuenses, han debido provenir del interior de la India, y que estaban relacionados con culturas del Asia Menor, incluso, tal vez, con los egipcios (P.230).

    Es el Gran Viaje, la gran ruta de las tribus norafricanas descendientes de los Atlantes, hasta llegar al “Último refugio”, es decir, la Isla de Pascua (P.237) concluyendo que esa cultura tan lejana estaba unida a su cultura matriz a través de una especie de cordón invisible que no fue cortado, representado por esas fuerzas esotéricas (P.308). Fonck sintetiza sus argumentaciones en las similitudes etimológicas entre norafricanos (bereberes) y polinesios (Ako Ako - Aku Aku; quahuna - kahuna), la semejanza en la toponimia de la India y Pascua, como también en las creencias religiosas y esotéricas, y las formas de escrituras.

    En Kahunas. Los Poseedores del Secreto (1975), Fonck desarrolla el estudio de la misteriosa secta sacerdotal de Hawaii, los Kahuna, descendientes de un antiguo grupo proveniente de Noráfrica, junto a otras interesantes expresiones del conocimiento, como la Radiestesia, las facultades de la autosugestión, el Inconsciente Colectivo de C.G. Jung, el Yoga y Hatha Yoga, las extraordinarias actividades de Paramahansa Yogananda y las experiencias del médium Jaime Galté, entre otros notables temas, promoviendo la recuperación de cualidades perdidas en el Hombre actual: Creo sinceramente que las fuerzas mentales son las que van plasmando nuestro futuro, y no sólo el nuestro, sino que también en cierto sentido el de nuestros semejantes (P.15). O bien: Quiera el destino que las fuerzas esotéricas, materia de este libro, queden en manos de una élite de sabios y de científicos que sepan emplearlas en beneficio de nuestra convulsionada humanidad, ya que su empleo podrá ser algún día de una influencia decisiva para el porvenir de nuestro planeta (P.14).

    Los Kahunas o sumos sacerdotes poseían fuerzas esotéricas tan estupendas, que podían caminar con los pies desnudos sobre ascuas, sin sufrir quemaduras. Además, eran capaces de sanar a enfermos graves a través de prácticas diversas, aplicando una dosis de energía vital que sabían almacenar dentro de sí (lomi-lomi), obteniéndola de fuentes ignoradas por el hombre blanco. Otra característica estaba en su clarividencia, con la cual pronosticaban hechos por ocurrir o establecían cosas que estaban sucediendo a gran distancia (P.11). La obra describe la extensa migración de las doce tribus bereberes habitantes de la zona de los Montes Atlas y del desierto del Sahara (en Noráfrica central y occidental), de las cuales once tribus tomaron la determinación de trasladarse a un grupo de islas situadas en el Océano Pacífico, donde podrían conservar sus conocimientos psíquicos, llamados huna, y que coinciden con los hawaianos. Los componentes de estas tribus fueron aparentemente los que llegaron a colonizar las islas de Oceanía y que son conocidos actualmente bajo el nombre de polinesios (P.310).

    En Kahunas, el autor propone la existencia de un arco entre las culturas hindúes y pascuenses, como lo dispone a través de la presencia en la India de los santuarios llamados stupas, mientras que los pascuenses construyeron torres llamadas tupa. La diferencia se explica por el hecho de que los polinesios no empleaban la letra “S”. Otras demostraciones residen en el hecho de que los rishis hindúes han encontrado en Pascua el nombre de arikis y de que, si tratamos de traducir el nombre de Brama al pascuense, nos encontramos con la sorpresa de que Raa, significa “sol” (¿o Dios?) y ma΄a es sinónimo de “que sabe”, lo que podría interpretarse como: “El Dios que sabe” (P.210). Señala luego que los sacerdotes en Pascua eran llamados ariki, en Hawaii ali ii y en la India rishis (P.332). Fonck ventura asimismo vínculos durante remotas edades entre la Isla de Pascua, China y la India (P.268).

    Este grupo primitivo presente en Rapa Nui poseyó una cualidad o poder oculto en la actualidad, conocido como Mana, pues los prepascuenses o pascuenses primitivos han debido contar con medios extraordinarios para mover y levantar sus moais, los que incluso debían portar esas pesadas coronas de piedra roja sobre sus cabezas, otro misterio difícil de resolver. Por ello, creo que el mana ha sido, como lo determina el padre Sebastián Englert con su interpretación: “una fuerza espiritual, poder misterioso, creador” (P.266). De acuerdo a Fonck, la migración de los bereberes parte desde el desierto del Sahara hasta la India (Pakistán Oriental), y desde ahí, a través de las Malayas, Sumatra, Java, Borneo y las Célebes, a Nueva Guinea y al Pacífico, para llegar finalmente a su objetivo final, a Rapa Nui (P.327). El autor señala que incluso los bereberes prosiguieron hasta América y tuvieron una fuerte influencia sobre los pueblos americanos, ya que he podido comprobar tribus amazónicas que han dejado nombres en su toponimia, traducibles perfectamente a base del idioma pascuense (P.329). El conocimiento de los Kahunas se remonta a una cultura antiquísima que tal vez se remonte a tiempos antediluvianos (Atlántida) (P.323).

    En Hombres y Estrellas (1979), Fonck propugna un estadio superior de la Humanidad en épocas pasadas, a diferencia de los postulados de Erich von Däniken, quien expone a lo largo de su obra el origen extraterrestre de la civilización y la cultura en la Tierra.

 

IV. ARRIBO A HVITRAMANNALAND.

    En Vikingos y Berberiscos. Los más osados conquistadores (1978), posiblemente uno de sus trabajos más notables, Fonck determina el arribo a costas chilenas de embarcaciones libio-egipcias-berberiscas dirigidas por Maui y Rata, específicamente en el balneario de Rocas de Santo Domingo, desde donde remontaron a Tinguiririca, siguiendo el curso del Río Rapel (P.25), bajo el reinado de Ptolomeo III (P.118). Añade Fonck, que éstas poblaciones norafricanas no se limitaron a la región de San Fernando, ya que en Arica volvemos a encontrar toponimias polinésicas (P.26). Fonck refuerza sus postulados por medio de vestigios arqueológicos, especialmente en Rocas de Santo Domingo, como por ejemplo, tortugas y cabezas de pájaros esculpidos en roca, talismanes líticos, trozos de una columna y un sarcófago (P.61 y ss), y la extraordinaria Piedra del Sol, un menhir calendárico de cinco metros de altura, como asimismo por medio de toponimia pascuense en la zona: Tinguiririca, Rengo, Requinoa, Chimbarongo, etc.

 

La Piedra del Sol en Santo Domingo

La Piedra del Sol en Santo Domingo

 

 

    Vikingos y Berberiscos, destacan por su osadía y espíritu aventurero que los llevó a remotos lugares. Ambos grupos, comparten un origen en común: los Indoeuropeos, extendidos por Europa, Asia y Oriente Medio (P.91), determinando que los Vikingos dominaron los mares en el Hemisferio Norte; y sus primo-hermanos, los Egipcio-Berberiscos, por su parte, el Hemisferio Sur (P.91, 109, 144 y 146), ambos descendientes de un tronco común (P.160), como explica Fonck, por el hecho de que las razas germánicas de distintos orígenes influenciaron las culturas mediterráneas, con lo que puede explicarse que los berberiscos y los tuareg parcialmente eran rubios, de ojos azules y piel blanca, naturalmente que tostada por el implacable sol del desierto (P.115), lo que es reforzado por estudios lingüísticos y culturales entre ambos grupos culturales (P.38).

    El autor reitera su noción de que en épocas prediluviales, haya existido un gran pueblo como el de los atlantes, que influenció indudablemente a los demás conglomerados étnicos con sus creencias, su idioma, sus costumbres y sus industrias, en forma que éstos, una vez desaparecida la gran isla, siguieron sustentando esas creencias y ese modo de vivir, el cual naturalmente tuvo que ir variando en contacto con pueblos que tal vez hubiesen vivido aislados, en islas o en extremos inaccesibles de algunos continentes (P.111), agregando que tal vez el origen de todos estos pueblos haya estado en la legendaria isla Atlantis de la que informó en forma escueta y verídica el gran sabio griego Platón. Así podría comprenderse el gran número de toponimias en Europa y en multitud de países en Europa, Asia, África y América, como también en Polinesia. De este modo, establece el posible arribo de tribus celtas o sus descendientes a Chile, como ha podido rastrear en algunas construcciones estilo menhir (P.127). Los Vikingos llamaron a América la Tierra de Hvitrama, es decir, La Tierra de los Hombres Blancos, gobernado por hombres de su estirpe, blancos y de ojos azules, de pelo rubio (P.137), señalando también la existencia de los indios blancos en Sudamérica, en países como Venezuela, Colombia, Brasil y Chile (P.138).

 

Figura barbada encontrada en el Sur de Chile

Figura barbada encontrada en el Sur de Chile

 

 

V. CONSIDERACIÓN FINAL.

    Recientemente, un libro póstumo de Oscar Fonck Sieveking ha sido publicado: Apaches, Comanches y Mapuches (2002), donde propugna la posibilidad del origen común entre los habitantes de la América Precolombina y Asia.

    Se podría concluir que Fonck a lo largo de sus trabajos establece las bases para una revisión de la real antigüedad del Hombre y de las culturas del planeta —a la luz de la Concepción de las Catástrofes Cíclicas— descendientes de los remotos sobrevivientes de los Diluvios y de los grandes cataclismos, como asimismo de las capacidades mentales y materiales que la Humanidad porta en sí. Su extraordinaria obra vislumbra un pasado poco conocido de la Historia Preglacial de la Humanidad, alcanzando las puertas del Imperio de Atlantis.

 

RAFAEL VIDELA EISSMANN
11 de Noviembre, 2005
Santiago de Chile.

 

 

BIBLIOGRAFÍA
 
1. Fonck S., Oscar. Construyamos Arcas. Los Enigmas del Pasado. Editorial Orbe. Santiago, 1965.
2. En busca del Homo Sapiens. Editorial del Pacífico. Santiago, 1969.
3. Ra Tapu Mana. Una mirada al mundo invisible que nos rodea Editorial del Pacífico. Santiago, 1971.
4. Rapa Nui: el último refugio (El origen de los Pascuenses). Editorial Zig-Zag. Santiago, 1973.
5. Kahunas. Los Poseedores del Secreto. Editorial Zig-Zag. Santiago, 1975.
6. Hombres y Estrellas. Editorial Distar Libros S.R.L. Buenos Aires, Argentina.
7. Vikingos y Berberiscos. Los más osados conquistadores. Editora Nacional Gabriela Mistral. Santiago, 1978.
8. Apaches, Comanches y Mapuche. Santiago, 2002.
9. Mandujano López, Sergio. Una Historia jamás contada. Piedra del Sol. Intihuatana de Santo Domingo. S/E. 2003.
10. Videla Eissmann, Rafael. La Piedra el Sol y los Monumentos Megalíticos en Santo Domingo. Ediciones Riapantú. Santiago de Chile, 2005.
 
 
 
Centro Informativo de ALERTA AUSTRAL
Santiago de Chile, 2006
 
 
    Fonck Sieveking, nació en Santiago de Chile el 9 de diciembre de 1901 y es autor de obras como "Construyamos Arcas", "Rapa Tapu Mana", "En busca del Homo Sapiens", "Rapa Nui, el último refugio", "Kaunas los poseedores de Secreto", "Hombres y estrellas", "Vikingos y Berberiscos", etc.
 
    Este insigne autor e inquieto investigador, es un pionero en Chile de las investigaciones de "civilizaciones antiguas", aportando nuevas ideas y planteamientos respecto al origen de muchos pueblos antiguos que poblaron nuestra América precolombina. Es así como propuso en su obra "Vikingos y Berberiscos" que seguramente una avanzada de navegantes egipcios y berberiscos habría llegado a costas chilenas el año 233 a.c. Esta avanzada de navegantes de tierras tan lejanas habría sido bajo el reinado de Ptolomeo III y su esposa Berenice.
 
    Como dato importante añade que en el año 1885 cuando se desarrollaban prospecciones mineras en el Valle de Tingiririca, al interior de San Fernando, se descubrió una cueva con una extraña escritura, la cual fue identificada por el doctor Kart Stolp y Barry Fell, ambos de la Universidad de Harvard como signografía egipcia.
 
    En este escrito se menciona a un navegante de nombre Maui quien anexaba cuatro mil millas de este territorio a la corona egipcia.
 
    Aunque Fonck Sieveking, tuvo una gran inquietud literaria, cultural, e histórica al respecto, la denominada ciencia oficial, nunca aportó su parecer ni intenciones de estudiar las teorías y planteamientos de este insigne investigador. Luego con el tiempo se han ido aceptando estas inmigraciones de pueblos enteros a lejanas tierras en nuestro planeta, y el desconocimiento actual del origen de muchos de nuestros pueblos de antaño.
 
    Su labor como pionero en interpretar ciertos ritos y comportamientos de pueblos tan diversos, e incluso determinar la importancia de la parapsicología en la vida actual de las personas, y preguntarse sin rubor si pudiera existir una influencia en el desarrollo de algunas culturas nuestras por extraterrestres, lo hace de por sí un escritor polémico, rupturita y un librepensador, totalmente contrapuesto a la mentalidad de la época que vivió.
 
    Ahora en este nuevo libro “Apaches, Comanches, Mapuches”, Fonck Sieveking nos hace reflexionar y pensar —según el autor— que el innegable parentesco entre estos pueblos nos indica que, a pesar de estar separados entre sí por miles de años y gran distancia geográfica tienen un origen común, ya que su llegada habría sido a América por el Estrecho de Bering, antes del término de las glaciaciones sobre el Norte de Europa, o sea, hace más de 11.550 años, cuando aún existía tierra firme entre Asia y Norteamérica.
 
    Recurriendo a vocablos antiguos, semántica lingüística y otros antecedentes, nos sumerge en una historia desconocida de estos pueblos, que nos hacen replantearnos muchos aspectos de los conocimientos actuales respecto a nuestros orígenes.
 
    Dada su convicción innata y valiente en los planteamientos de Oscar Fonck Sieveking, el IIEE de Chile comenzó sus primeros pasos a mediados del año 2003 tratando de reconstruir en ciertos aspectos algunos planteamientos de este investigador en el terreno. En estos momentos estamos en trámites de esta acción, lo cual indica, que este chileno inquieto de origen alemán interesó plenamente a mentes inquietas como las nuestras.
 
    Creemos sinceramente que su trabajo tuvo efecto. "Despertó la curiosidad entre personas en estos temas que casi siempre pasan al olvido". Por lo tanto, su objetivo principal está cumplido. Enhorabuena por el autor y su nuevo trabajo recopilado en este nuevo libro.
 
    Como vemos hasta aquí, es mucho el material que existe sobre el trabajo de este pionero, por lo que ahora estoy tratando de mostrarlo para que junto con el esfuerzo ya realizado por los que publicaron este material en sus respectivos sitios web pueda —con mi habilidad para difundir la información por la red— aportar un granito más de arena, mostrando cómo alguien que llegó a Chile en los años 90 y que pudo ver su enorme proceso de transformación que sigue su curso con las terribles dificultades de la sociedad actual, pero que conserva y potencia todo ese caudal de misterios, que hereda desde hace cientos de años, y si nos remontamos a las investigaciones de pioneros como Oscar Fonck, tal vez más atrás en el tiempo.
 
    Ya despejadas algunas dudas simplistas sobre la supuesta relación entre los moais de la Isla de Pascua o Rapa Nui y el tema extraterrestre, a medida que se va conociendo esa cultura surgen misterios mayores que tienen que ver con las dotes paranormales y espirituales del ser humano, aunque las circunstancias dramáticas que rodearon su construcción tengan más bien que ver con una lucha de clases y el término catastrófico que tuvo para toda la isla, tanto en el plano ecológico como en el de las relaciones humanas, algo similar a lo que pasó con otras culturas antiguas como la Maya y la Azteca cuando la gente se reveló ante sus clases dominantes que las sometían.
 
    Esto para que se tenga siempre en cuenta el factor humano como primordial, hasta por sobre lo místico o lo divino mal entendido...
 
    Rescatemos las lecciones del pasado, de personas que eran como usted o como yo, algunos con dotes especiales como sucede hoy —sólo que éstas permanecen ocultas— no como antes, que eran llevadas a los templos como sacerdotes, adivinos, sanadores, chamanes y otros.
 
    Este es el legado de Oscar Fonck, el abuelo de Cecilia Boloco de Menem...
 
 

[1] Poblando la América Aborigen como es el caso de la Península de Yucatán (Toltecas) y las Civilizaciones de Sudamérica (P.202). De acuerdo a Fonck, algunas figuras de estos períodos prediluviales son los dioses Bochica, Viracocha, Quetzalcoatl y Parr.
 

 


 
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