OVNIs Sobre las Torres
Gemelas
Ediciones KAN
de Gustavo Fernández
con la colaboración de Tomás Latino
Prólogo de Alberto Marzo
Formato: 22 x 15 cm
Páginas: 80
Ilustraciones: más de 100 (pliego central
color)
Tapa: Cartulina plastificada a todo
color
Abstract:
El trágico atentado del 11 de setiembre de
2001 no sólo marcó un antes y un después en la Historia contemporánea. También
estuvo (como en tantas otras ocasiones) acompañado —aunque esto sospechosamente
se disimule— de una parafernalia de eventos extraños, paranormales, misteriosos.
Eventos que tal vez no son ajenos a la trama oculta detrás de la caída del World
Trade Center.

Las apariciones de ovnis están más que autentificadas,
y ello se
profundiza en este libro que, repetimos, no
presenta
material de dudoso origen escondido detrás de un
sospehoso "secreto profesional". No. Es el producto del
análisis de horas y horas de grabación en vivo y en directo el
mismo día del atentado, antes que una censura evidente
impidiera que usted pudiera, desde el día siguiente, volver a
ver ciertas imágenes, ciertos enfoques (¿o no se
percató
que, desde entonces, cada vez que se proyectan
imágenes de la tragedia son siempre las
mismas?). Pero
hubo más, mucho más. Fenómenos parapsicológicos
captados por las cámaras. E, increíblemente, la aparición de
un "ente alado" en plena tragedia, que para los atentos
lectores nos remite al "Mothman", el "hombre
polilla" de los '60 y la tragedia de Point Pleasant.
¿Vigilantes extraterrestres? ¿O aparatos
de monitoreo de una sociedad secreta que es el verdadero Poder en las Sombras en
el mundo, los Illuminati, controlando que todo saliera
según lo planeado?
Estos no son hechos de ficción: es
historia. Puede parecerle fantástico, pero usted no ha leído el libro.
Si piensa así, admítalo: lo suyo es un prejuicio. Si por el contrario acepta que
cosas más extrañas ocurren a nuestro alrededor, no se prive de conocer la
Verdad.

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Práctica del Esoterismo, Control Mental Oriental, Geometría Sagrada,
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NUEVO LIBRO DE GUSTAVO FERNÁNDEZ
e-Book "CHAMANES DE LAS ESTRELLAS"
Editorial Lulu

Un trabajo de siete años de investigación. En
el terreno, en el escritorio, en la soledad de la reflexión el autor resume
magistralmente su particular concepción filosófica de lo que es el fenómeno
OVNI. Las observaciones, descubrimientos y evidencias con que usted quizás ni
había soñado, en un trabajo absolutamente original, que complementa
admirablemente su línea de pensamiento anticipada a través de decenas de
trabajos en la revista digital "Al Filo de la Realidad".
Finalmente, todas las respuestas. Nada más
(Pero también: nada menos).
Contenido:
-
Introducción
- Capítulo I: OVNIs "a
la moda"
- Capítulo II: Nuevas
reflexiones sobre el origen extradimensional de los
OVNIs
- Capítulo III: OVNIs
materializados mentalmente
- Capítulo IV: Cuando
las Inteligencias aparecen
- Capítulo V: Hay una
Luz al final del túnel
De obsequio: una "vista
previa" introductoria
"CHAMANES DE LAS ESTRELLAS"
de Gustavo Fernández
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HOMEOPATÍA Y
ESOTERISMO
escribe: Gustavo
Fernández
Desde que me
dedico a la investigación —quizás con más fruición que a la aplicación— de las
Terapias Alternativas o Complementarias, ha venido sistemáticamente llamando mi
atención el “fenómeno homeopático”. No, no, me
temo que están equivocados: no me refiero a la probada eficiencia de este
abordaje. Estoy hablando del supino desconocimiento que los médicos practicantes
de la misma tienen sobre las causas de su efectividad.
En
efecto, he tenido el gusto de sentarme a charlar café de por medio con algunos
especialistas, probos hombres de Academia que, a mi ladina pregunta sobre porqué
—jugando de abogado del diablo, sicario eventual del materialismo dialéctico— la
Homeopatía funciona (ya saben, si se supone que las sucesivas “diluciones”
exceden el número de Avogadro, desapareciendo todo elemento físico o químico
susceptible de actuar sobre la fisiología) encontrarme con un rictus mezcla
discepoliana de confusión e incomodidad, más la frase: “Y... algo habrá de quedar... porque
funciona”.
Estamos
aviados. Entre médicos homeópatas incapaces de construir una teoría estructural
de aquello que aplican todos los días y escépticos militantes que critican sin
estudiarla, lo maravilloso no es que la Homepatía funcione. Maravilloso es que
todavía se la practique.
Así que aquí
llegamos nosotros, herejes consuetudinarios a tiempo completo, decididos a
escandalizar —aún más, para variar— al mundillo científico proponiendo, no una
explicación físico-química de aquella, sino una esotérica.
Entrando en materia
El interés y los
resultados de la Homeopatía se deben a la posibilidad de encarar en forma
individual a cada enfermo, integrando sus distintos problemas en una estructura
dinámica y no en una suma de diagnósticos diferentes. Este abordaje holístico y
personalizado es su sello distintivo, aun más que las características de sus
preparados.
Es necesario que se
comprenda bien la importancia que tiene para la Homeopatía el concepto de
“remedio único”, pues es un tema que lamentablemente no ha sido comprendido por
muchos médicos homeópatas y ello ha generado la división en Unicistas, Pluralistas y Complejistas,
según que receten habitualmente un solo remedio (unicistas), de dos a cuatro (pluralistas) o muchos a la vez (complejistas), que son los conocidos
“frasquitos” en que están mezclados cantidad de remedios.
El proceso es sencillo. El
resultado de la dilución y sucusión
(agitación) de una sustancia en su solvente constituye lo que se denomina una dinamización homeopática. Se puede
obtener un medicamento homeopático a partir de cualquier sustancia de origen
vegetal, mineral o animal. Es importante recordar que para que una sustancia
pueda servir homeopáticamente es necesario que haya sido experimentada en el
hombre sano.
Muchos de los principales
remedios homeopáticos constitucionales tienen su origen en sustancias que no se
utilizan en la terapéutica clásica por no tener efectos medicinales en dosis
ponderable, pero que preparados homeopáticamente ponen de manifiesto profundas
propiedades curativas. El ejemplo más clásico es Natrum Muriático, que es cloruro de
sodio, o sea, la sal común que se
ingiere diariamente con los alimentos. Esta sustancia en Homeopatía resulta un
remedio fundamental para muchos organismos, por la sintomatología constitucional
que tiene Natrum Muriático, que corresponde a importantes trastornos físicos y
anímicos que es capaz de curar.
Para la preparación del
remedio homeopático se siguen actualmente los mismos principios que empleó
Hahnemann
y que tantas críticas y burlas le significaron. La técnica de preparación varía
según la sustancia a utilizar sea soluble o no en agua o alcohol.
En el
caso de la sustancias solubles, o de las “tinturas”, se diluye una parte en
noventa y nueve partes de alcohol al 70 %, que luego se agita repetidas veces,
con lo cual se obtiene la primera dinamización hahnemanniana
centesimal.
Para
preparar la segunda dinamización, se procede exactamente de la misma manera, o
sea, se toma una parte de la primera y se mezcla con noventa y nueve partes de
alcohol, que a su vez se agita repetidas veces y así sucesivamente se preparan
las demás dinamizaciones.
Cuando la
sustancia a emplear es insoluble en agua o alcohol, Hahnemann resolvió el
problema, con una técnica propia totalmente original, que consistía en triturar
en un mortero una parte de la sustancia a emplear, mezclada con noventa y nueve
partes de lactosa, con lo cual se obtiene la primera trituración centesimal. De
la misma manera se prepara la segunda y tercera trituraciones.
Una vez efectuada la
tercera trituración, Hahnemann observó que ya no había problemas de solubilidad,
por lo cual preparaba la cuarta dilución y las sucesivas con la misma técnica
que para las sustancias solubles.
Actualmente se utilizan
también diluciones mucho más elevadas, como ser la Mil, 10 Mil, 50 Mil y 100
Mil, que son preparadas mediante técnicas mecánicas mediante unos aparatos
denominados “dinamizadores”.
Es importante tener
presente que si bien el origen de la técnica de las dinamizaciones sucesivas fue
inicialmente para evitar los efectos tóxicos; el motivo de que se efectúen
dinamizaciones elevadas ha sido que a través de la experiencia clínica se ha
comprobado fehacientemente que cuanto más se dinamiza la solución mayor es la fuerza con que actúa y la
duración del efecto curativo del remedio homeopático. Ejemplo: una
dinamización 30 de Natrum Muriático tiene una profundidad de acción y una fuerza
mucho menor que una dinamización de 10 Mil, la cual a su vez tiene menos fuerza
que una de 50 Mil. Habitualmente esta característica es difícilmente
comprendida, pues es justamente todo lo contrario a lo que ocurre con el
medicamento clásico. Es decir que el medicamento homeopático cuando más
dinamizado más fuerte es, en tanto que el medicamento alopático cuanto más
concentrado mayor es su efecto.
Una de las experiencias
más conocidas es la efectuada por Lise Wurmser, quien intoxicando cobayos con
arsénico o bismuto, observa que el tóxico se va eliminando por la orina hasta
detenerse su eliminación, quedando una importante cantidad retenido en las
vísceras del animal. Si después de varias semanas de haberse detenido la
eliminación se inyecta una dinamización “7 Centesimal” de arsénico a los
animales que fueron intoxicados con el mismo, se observa la reaparición de la
eliminación del arsénico que había quedado retenido en el organismo. Si se
efectúa una prueba cruzada, es decir, se inyecta bismuto 7c a los animales
intoxicados con arsénico o viceversa, no se produce ninguna eliminación, con lo
cual se demuestra la acción sobre el animal del remedio homeopático y la
especificidad de su efecto.
Considera la Homepatía que
la salud es un estado de equilibrio de nuestra fuerza vital, en tanto que la
enfermedad significa la rotura de este equilibrio por diferentes factores,
resultando entonces un desequilibrio dinámico que se manifiesta clínicamente en
los distintos síntomas mentales y físicos que caracterizan la
enfermedad.
Citamos la obra cumbre de
Hahnemann, “Organón”, Parágrafo 9: “En el
estado de salud, la fuerza vital (autocrática) que dinámicamente anima el cuerpo
material (organismo) gobierna con poder ilimitado y conserva todas las partes
del organismo en admirable y armoniosa operación vital, tanto respecto a las
sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que
reside en nosotros puede emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos
para los más altos fines de nuestra existencia”.
Parágrafo 11: “Cuando una persona cae enferma, es
solamente la fuerza vital inmaterial y activa por sí misma y presente en todas
las partes del organismo la que sufre desde luego la desviación que determina la
influencia dinámica del agente morbosohistil a la vida; el principio vital
únicamente, en estado anormal, es el que puede dar al organismo las sensaciones
irregulares que llamamos enfermedad...”.
Pero vayamos por partes
Párrafos atrás he
mencionado el Número de Avogadro. ¿De qué se trata? Se enuncia así: “El número
de moléculas que hay en un volumen se denomina número de Avogadro. El número o
constante de Avogadro NA —por Amedeo Avogadro— es una constante utilizada en
química y física para establecer una relación entre la masa o el volumen y la
cantidad de materia.” (según la Wikipedia).
O para ponerlo más
sencillo: cuando la cantidad de moléculas está por debajo de ese número, la
materia, como tal, deja de existir. En altas diluciones (mil o más) en
consecuencia, ya no queda ningún elemento físico ni química que pudiera producir
el efecto que se dice produce. Esta es la razón por lo que la medicina
alopática, ortodoxa, descree de la Homeopatía. Sin embargo, centenares de miles
de pacientes pueden dar fe de su efectividad. Entonces, ¿qué?.
Pues, volver a leer a
Hahnemann. Cuando habla de “energía vital”, de manera clarividente anticipó una
conexión, si se quiere parapsicológica —en un sentido energético— o, más bien,
radiónica, energética, entre el
conocimiento redivivo del antiguo Esoterismo a la luz de las Terapias
Complementarias o Alternativas contemporáneas. Porque, de hecho, lo que queda en
el “soporte” —el agua, alcohol, etc.— es
la impronta energética de la materia física o química terapéutica. Y si, al
decir hahnemanniano, “lo semejante cura lo semejante”,
podemos agregar nuestro antiguo y sapiente “lo
microcósmico refleja lo macrocósmico”, “la
parte del Todo está en todo”. La Homeopatía, la académica,
acartonada, funcional al Sistema pese a sus discrepancias, marketineada en las
farmacias integradas a los sistemas de salud, funciona por imposición taxativa del
milenario, ocultista Principio de Correspondencia.
Juan Perón Eva
Duarte de Perón
Nuestro país
tiene una larga deuda con sus personajes en eso de no dejarlos en paz para la
eternidad. San Martín descansó en estas tierras recién más de treinta años
después de muerto. Rosas tuvo que esperar un poco más: ciento
veinte años. Con Perón, finalmente, parecía cerrarse una historia extraña. Pero
aún faltaba algo: la violencia se desató en las calles, motivos aparentemente
despreciables llevaron a bandos en pugna dentro del mismo movimiento
supuestamente peronista a enfrentarse hasta a balazos. La crónica policial es,
de todos modos, conocida.
Lo que no es tan conocido es que hubo una cara oculta en esta crónica. Que a la
hora en que el catafalco debía ingresar al mausoleo, y a tenor de las versiones
echadas a correr por muchos místicos y espiritualistas en todo el mundo, un
ignoto y "poderosísimo rayo ultravioleta
llegado desde las profundidades el Universo" alcanzaría de lleno la Tierra
el mismo día, multiplicando "un millón de
veces" los pensamientos (y, lógicamente, eventos) que entonces se
realicen.
Me adelanto: creo que fue una tontería más de los iluminados contactistas de
siempre. En verdad, aparte del hecho de vivir de por sí inmersos en un campo de
radiación ultravioleta, el impacto de un “rayo” de estas características podría,
supongo, ser perfectamente detectable por nuestros aparatos de medición. Y si
los seudo espiritualistas que se creen estas cosas salen a la palestra a
sostener que otra vez estoy criticando con la razón “lo que sólo puede ser
percibido con el corazón y el espíritu” les recuerdo que habrán sido ellos, no
yo, quienes hablaron de “rayo ultravioleta”. Y si es ultravioleta,
es
perfectamente detectable.
Entonces, ¿a qué viene esta observación de quien no cree que esto tuviera alguna
importancia? A la casualidad
de que, pese a ser siempre el 17 de octubre la principal efeméride de esta
vertiente política (por conmemoración del día en que las multitudes inundaron la
Plaza de Mayo, allá por 1945, catapultando a Perón a la historia argentina)
éste, además, conlleva el hecho importantísimo para la iconografía peronista no
sólo del traslado de los restos sino de la reunión (re-unión) de dos personajes ya casi
elevados a los altares de millones de argentinos, llegando e iniciándose la
ceremonia a
la hora indicada de comienzo del “evento cósmico”. Sospecho
que no es casual, y que habla a las claras de que la especie es conocida por
quienes deambulan en el poder y mueven hilos esotéricos dentro del peronismo,
más allá de López Rega, los astrólogos de Perón, el robo de sus manos y las
logias masónicas siempre a la sombra de su poder.
José López Rega
pasó de ser un simple cabo de policía y custodio de Perón a su secretario
privado y personal y, ya con María Estela Martínez de Perón —la tercera
esposa del General— en el poder, Ministro de Bienestar Social de la Argentina.
El “hermano Daniel”, como se le llamaba en círculos esotéricos mezclaba
todo: umbanda, astrología, contactos con la Masonería, fundó la Logia “Anäel”,
visitas al “hermano Miguel” de la “Escuela Irma de Maresco” (un sincretismo de
catolicismo, devociones populares y espiritismo kardecista), vudú, numerología,
fascinación por el Antiguo Egipto (creía que él y Perón habían sido, vaya a
saberse en qué Dinastía, uno Faraón y el otro Gran Visir. Aún flota en el
recuerdo de los testigos excepcionales la lamentable escena de un Perón yaciente
muerto y, entre el dolor de los presentes, un López Rega que se abre paso,
asegura en voz alta “que lo hará resucitar” y, tironeándole de los pies,
grita una y otra vez: “¡Despierta, Faraón!, ¡Despierta, Faraón!”.
El Faraón siguió durmiendo el sueño eterno.
De
vieja data
La relación entre las
creencias esotéricas y la política argentina no es cosa reciente. Recorriendo
archivos, uno detecta la especial fascinación que el presidente Hipólito
Irigoyen profesaba por el espiritismo así como el diputado socialista
Alfredo Palacios y, aún más atrás, la filiación masónica de un
Rivadavia o un San Martín. La de éste, junto
con Simón Bolívar, fue la que posibilitó el Pacto de Guayaquil
y ya el Libertador de tres naciones cumplía específicas instrucciones de su
logia cuando, en lugar de constituir en su cruzada libertaria un megapaís, sienta las bases de tres
naciones independientes entre sí: Argentina, Chile y Alto Perú (luego
fraccionado en Bolivia y Perú). En tiempos de rozagantes monarquías, un país
casi continental sería presa fácil de intentonas imperiales, endógenas o
exógenas. Y es de todos sabido —más aún en esos tiempos apenas post Revolución
Francesa— la poca sintonía entre la Masonería y lo mayestático.
Irigoyen
Palacios
Apagando velitas por
dos
Sin embargo, sería erróneo
suponer que la influencia de sociedades secretas, iniciáticas y probacionistas
en la historia argentina siempre respondió a fines altruistas, casados con
aquello de “libertad, igualdad,
fraternidad”. Al igual que en tiempos más modernos sirvieron de mascarada de
estafadores y delincuentes (como la P2 de Licio
Gelli, para citar un recordado ejemplo mediático), la filiación de
algunos “patriotas” a órdenes no tan transparentes trajo más sangre que gloria.
De Cornelio Saavedra, integrante y cabeza visible de la Primera
Junta que el 25 de mayo de 1810 se hizo con el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata
(pretérito nombre de Argentina) se escribió que estaba vinculado a los carbonarios italianos.
Endeudados éstos con prestamistas españoles, la “Revolución” del 25 de mayo fue
más un boicot comercial que otra cosa. Ese día, no nos independizamos de los
españoles: campeaban tiempos en que el rey Fernando VII había sido desplazado de
su autoridad por las tropas
napoleónicas —era la familia de Bonaparte quien medraba en “la piel de toro”— y
el grito libertario rioplatense no buscaba crear una nación libre y soberana: en
verdad, sólo reivindicaba su fidelidad al monarca español en el ostracismo y
reivindicar la autoridad aduanera única de Buenos Aires, gran negocio de los
comerciantes hispanos entonces radicados aquí así como de las “coimas” a la
sombra del contrabando. Por eso, los argentinos, con un nacimiento ya fenicio y
mercenario, festejamos el 25 de mayo como “Día de la Libertad”... económica. Habría que esperar ¡seis
años! para que, el 9 de julio de 1816, nos atreviéramos a proclamar la
Independencia. El dulce gusto de la autonomía había agigantado la brecha con la
Madre Patria en esos tiempos y lo que se había iniciado como un guiño hacia los
Borbones se acentuó —más por mérito de los caudillos de provincia que por la
oligarquía porteña— hasta transformarse en decisión de romper cadenas. Así que
aquí estamos: extraño país éste, para el cual, así como toda excusa para
decretar “días feriados” es siempre bienvenida, apagamos esquizofrénicamente
velitas dos veces por año como nación, en lugar de una.
San Martín llega
a la Argentina en 1812 como oficial del ejército español (héroe de la batalla de
Bailén, entre otras) pero, primero fiel a la Orden, instituye la ya citada Logia
Lautaro y se revuelve contra sus antiguos empleadores. Lleva el proyecto masón
allende las fronteras pero confronta al punto tal con los agentes carbonarios
locales que el 11 de febrero de 1824 se exilia definitivamente en
Europa.
José
de San Martín
Por supuesto, los
carbonarios no se quedarían con esa deuda y en 1838 enviaron al “hermano” Giusseppe Garibaldi a invadir las
costas argentinas por el Río Uruguay.

Garibaldi
Y en 1865, la patria
masónica del doctor José Gaspar
Rodríguez de Francia y sus herederos, Carlos López y Francisco Solano López, la República
del Paraguay, conoció la pesada factura carbonaria en la Guerra de la Triple
Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay). A Solano López, también masón, le tocaría
defender a sangre y fuego un proyecto alternativo que permitió a la patria de
los guaraníes erigir el primer alto horno de Sudamérica, tener 400 escuelas
sobre una población de 400.000 habitantes (impensable en la región de mediados
del siglo XIX), dos plantas elaboradoras de papel para imprimir periódicos
bilingües (castellano-avagneé, “guaraní” es la etnia) y trazar los primeros
ferrocarriles, en sendos emprendimientos del Estado. Fue la hora trágica de la
guerra. Pagando y haciendo pagar un alto precio, el Paraguay fue aniquilado.
Brasileños y uruguayos arreglarán con sus conciencias. Los argentinos,
convenientemente olvidadizos, aún no hemos pedido perdón por tamaña cobardía al
servicio de logias europeas.

Rodríguez de Francia
Siglo XX cambalache
Pero fue entrado el siglo XX donde el
contubernio entre el Esoterismo (bien o mal entendido, que a cada uno le quepa
su sayo) y el poder político argentino alcanzó no sólo cotas inimaginables sino
una exposición descarada. El peronismo, es un ejemplo paradigmático. El
peronismo de toda hora, porque así como Juan Domingo era gran amigo y aconsejado
del “Hermano Lalo” (Hilario Fernández —sin ningún
parentesco con este autor, aclaremos antes que oscurezca— un inmigrante español
fundador de la “Escuela Científica Basilio”, una agrupación neoespírita de
desmedido crecimiento en esos tiempos, al punto de que, cuando Perón se enfrenta
con la Iglesia Católica, los de la Basilio acceden a multitudinarias asambleas
en el Luna Park)
en su primera y segunda presidencias, en la tercera —y casi todos los años de su
exilio en España— medró a su sombra, como un hongo venenoso, el “brujo” por
antonomasia, José López Rega. Pero
también se abrazaba a Licio Gelli,
su “gran amigo” a quien prometió concederle el control de las exportaciones del
país cuando fuera nuevamente presidente cosa que, se sabe, no ocurrió. Gelli se
vengó, dicen, de una manera esotérica: se sospecha de él que fue quien encargó
el robo de las manos del cadáver del General, para dificultar su tránsito al
Parnaso espiritual.
Mutilación post mortem con consecuencias traumáticas en el más allá que por 1969
el astrólogo búlgaro-uruguayo Cristo
Cristoff Naumova (nom de guerre
Boris Cristoff) le habría sugerido
cuando en calidad de “consejero astrológico” tuvo a su cargo la redacción de la
Carta Natal del padre del Justicialismo (partido político) argentino.

Vieja foto de Boris Cristoff
Ni los serios “desarrollistas” se salvaban. Ricardo Frondizi, fallecido
en 1973 y hermano del ex presidente Arturo Frondizi, fundó en 1967 la
Asociación Argentina de Sky Scouts “preparados para el contacto cósmico”, y poco
después otra organización donde contaba con el apoyo y los contactos de su
hermano: la Hermandad Cósmica Cruz del Sur.
Astrólogos, masones. Son constantes de la historia política argentina. El doctor
Luis Sobrino Aranda, ex diputado en
dos períodos, está compenetrado a tal punto con la horoscopía que ha publicado
incluso varios libros (el último de ellos titulado “Astrología Política Mundial”, Editorial
Dunken, Buenos Aires, 2004).
Masones más astrólogos. Eduardo Emilio
Massera, de oscura memoria, miembro de la Junta que impuso la dictadura
militar en 1976, ideólogo de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada,
paradigma del centro clandestino de detención, tortura, y asesinato de esos
años) tenía como astrólogo personal al entonces conocido Profesor Herfais (que alternaba su
colaboración en el proyecto “político” del militar con sus columnas en revistas
frívolas y la edición de Anuarios Astrológicos), seudónimo de Héctor Ricardo Faisal, que de
subteniente (RE) del Ejército Argentino pasó a oráculo de Massera. Cuando éste
cayó en desgracia, Faisal no se amilanó: emigró a Perú, donde pasó a revistar
como astrólogo de cabecera de otro oscuro personaje: Vladimiro Montesinos,
Director del Servicio de Inteligencia Nacional en ese país y brazo ejecutor del
“trabajo sucio” de don Alberto
Fujimori de quien, se sabe, era (¿seguirá siendo?) gran admirador del
“contactado” y escritor platillista Sixto Paz Wells (doscientas personas y
yo lo escuchamos proclamar la “misión cósmica” del ex mandatario durante una
conferencia en la ciudad argentina de Santa Fe) y a quien, se dice, Fujimori
tenía en alta estima. Claro que “contactados con extraterrestres” y políticos
tienen en Argentina también su reflejo que es... casi una pinturita.

Montesinos
Massera
Arte
extraterrestre
Hablamos ahora de Alberto
Rodríguez Saá,
hermano del sempiterno gobernador de San Luis —y presidente de la Argentina por
un puñado de días— Adolfo
Rodríguez Saá.
“El Alberto” es un convencido de estar en contacto con extraterrestres,
así como de poseer cierta clarividencia cósmica que le permite conocer paisajes
interplanetarios. Fruto de esa canalización son sus pinturas de panorámicas de
Xilium,
un planeta que, según el oportuno (¿u oportunista?) divulgador-investigador
uruguayo Fabio
Pedro Allés
(porque lo de “Fabio
Zerpa”
es el “nombre artístico” que arrastra desde sus épocas de “actor de carácter” en
la rutilante cinematografía argentina de fines de los ’50 y principio de los
’60) “orbita alrededor de Sirio y podría haber sido la cuna de la
humanidad”. Zerpa conoce “al Alberto” desde 1978 y, por su
intermedio, “al Adolfo”. Dicen que en esos tiempos don Fabio le hizo una
predicción: “Usted será presidente”. “El Adolfo”, años después,
seguramente se habrá debatido entre el agradecimiento por lo exacto del
vaticinio (recordemos que en diciembre de 2001 las pujas de un país en la
debacle lo sentaron en el sillón presidencial) y el resentimiento por lo avara
de la profecía (Zerpa no “vio” que sólo duraría una semana).

Alberto
Rodríguez Saá
Alberto Rodríguez Saá
nunca ratificó ni rectificó ante los medios de prensa sus contactos cósmicos,
comidilla periodística aun en tiempos en que era Senador Nacional. Semejante
ambigüedad puede haber tenido como objetivo por un lado no “embarrar la
cancha” de sus aspiraciones políticas pero, por el otro, sobrevaluar su obra
pictórica: en el mercado de las galerías de arte, las pinturas de Rodríguez Saá
se cotizan entre quinientos y ocho mil dólares. Entre esto y las denuncias por
“enriquecimiento ilícito”, ¿cómo no habría de llamar a su residencia en Punta
del Este, precisamente, “Xilium”?
Algunos opositores sostienen en cambio que la especie de los “contactos
telepáticos con extraterrestres” del Alberto fueron originados como una
operación de descalificación por gente afín al doblemente ex presidente
Carlos
Saúl Menem.
Ahora bien, considerando los “antecedentes esotéricos” de éste (desde el crédito
público dado a su “vidente personal”, la señora Azucena
Agüero Blanch,
hasta su adhesión a las utopías seudo espiritualistas del chileno Carlos
Livio Arter Goldaker, alias
Carlos
Warter,
mezcla de instructor de Control Mental para señoras gordas adineradas con Jorge
Bucay trasandino. Fue el que, en una entrevista concedida por el periodista
Bernardo
Neustadt
en “Tiempo Nuevo” (1992), sostuvo que “Menem es un agente
extraterrestre”. Tal vez un espíritu extraterrestre lo haya poseído en algún
momento luego del desalojo compulsivo que su giro ideológico de la “patria
socialista” preelectoral hacia un neoliberalismo salvaje al llegar al poder le
impuso a otro espíritu, pero en este caso del caudillo riojano decimonónico
Facundo
Quiroga,
a quien Menem creía incorporar con frecuencia y, cuando no, lo llamaba a gritos
en los jardines de su residencia de Anillaco.

Carlos
Saúl Menem
Hacia
el socialismo en un OVNI
Si se tiene la errónea percepción de que los devaneos metafísicos corresponden a
la derecha del espectro político pues eso será, precisamente, lo erróneo. La
izquierda vernácula aportó lo suyo. Homero
Cristali,
líder del Partido Obrero Revolucionario Troskista, creía que los
extraterrestres, en virtud de un materialismo dialéctico, tenían que haber
superado tiempo ha las luchas de clases. Así que proponía electoralmente la
acción mancomunada del proletariado para construir “refugios nucleares
comunitarios” donde protegerse tras la inminente (!) guerra nuclear y hasta
tanto llegaran los OVNIs a rescatar a los elegidos.
Mucha más seria ha sido la propuesta de Mario
Rodríguez Cobo,
un mendocino internacionalmente conocido por su apelativo: Silo.
Desde un mítico sermón en Punta de Vacas en 1969, a cuarenta kilómetros del
Aconcagua donde se sostiene, insistentemente, que fueron observados objetos
voladores no identificados. Silo lanzó una propuesta mezcla de pacifismo utópico
con socialismo cristiano. Perseguido por las dictaduras ideológicas de entonces,
emigró a México y luego a otros países desde donde generó un movimiento
espiritualista, “La Comunidad”, que en distintas naciones desembarcaría con
suerte diversa en forma de acción política: el Partido
Humanista.
Silo
Si
el Norte fuera el Sur...
Año 2003. Sube al poder Néstor
Kirchner.
Un dato menor para la sociedad, mayor para el simbolismo esotérico. Ordena al
orfebre Juan
Carlos Pallarols
tallar un nuevo bastón presidencial. Éste debe tener empuñadura de plata, no de
oro. Interpretación: Argentina proviene de “Argentum”, el país “vibra” con ese
metal y hay que tenerlo en un puño. Y hace colocar en su interior una cápsula
con tierra patagónica. Aún más; cuando lo recibe de manos del bonaerense
Eduardo
Duhalde,
lo hace girar casi con arte de bastonera yankie para que el Sur (el
“abajo”) domine al Norte (Buenos Aires, el “arriba”). Kirchner no
inventa nada: la técnica es milenaria y transmitida por los chamanes
mapuches.
Kirchner
(izqda.) recibe el bastón de mando
de
manos de Duhalde.
Y los ejemplos continuarían, quizás con regionalismos poco atractivos para el
público masivo. ¿Qué gobernador, ministro, diputado o senador provincial,
concejal, funcionario gubernamental de todas y cada una de nuestras provincias
no visita a su vidente, su parapsicólogo de confianza, su tarotista? Doy fe (ah,
si nuestros archivos hablaran...).
LAS INVESTIGACIONES
DE
OSCAR FONCK SIEVEKING
(Abuelo de Cecilia Bolocco
de Menem)
escribe: Juan Guillermo Aguilera
Rodríguez
Oscar Fonck Sieveking, fallecido en 1997, fue uno de los más destacados pioneros
en la investigación del tema extraterrestre y la presencia de antiguas
civilizaciones en Sudamérica antes que los españoles, este verdadero Erich von
Däniken de las tierras australes, de un país que mantiene secretos que cuando
salen a la luz dejan a todos con la boca abierta en diversas partes del mundo,
ya sea por el caso del cabo Armando Valdés Garrido, por la isla Friendship, por
el chupacabras o las gárgolas del norte, Chile es una caja llena de misterios
que van surgiendo de a poco, con incontables personas con dotes paranormales, un
país donde las fuerzas naturales son muy intensas. Una de las cordilleras más
grandes del mundo y la potencia del océano pacífico, hacen de estas tierras una
reserva de misterios.
Tal vez por ello la proliferación de
sectas, por un marcado pensamiento mágico de la población de Chile, que viene
desde antaño, cualidades que ni el alcohol, las drogas o la política
materialista que convierte a Chile en un paradigma del capitalismo en América
Latina, con su consumismo y alterante exigencia lograron borrar aún.
Oscar
Fonck, es uno de esos tesoros perdidos en Chile, un investigador dedicado al que
se merece rescatar y destacar por su labor.
Oscar
Fonck era el abuelo de la Miss Universo Cecilia Bolocco, quien se casara con el
ex presidente de Argentina, Carlos Saúl Menem.
Si
bien ahora hay grupos como los Nazis u otros sectores nacionalistas que
pretenden acaparar estas investigaciones como respaldo de sus tendencias
políticas, hay que obtener esa información que Oscar nos brinda y dejarla fuera
de ese contexto ideológico y tomar los hechos en forma objetiva, y que luego
cada uno saque sus propias conclusiones, como para que no se malinterprete que
se está haciendo una apología de tal o cual manera de pensar en política
internacional.
A
continuación presento el material que se ha difundido sobre Oscar Fonck, con los
correspondientes derechos de cada autor en los links en que dicho material está
incluido en determinados sitios de Internet:
CONSTRUYAMOS
ARCAS:
LA OBRA DE OSCAR FONCK SIEVEKING
Rafael Videla
Eissmann
http://alertaaustral.cl/ediciones2006/edicion07ago2006/articulofonck.html
Sobre las más altas cumbres de las montañas
deberían colocarse
reproducciones de los conocimientos
más importantes
para el ser humano,
en depósitos protegidos, con el objeto de que
estos
que han sido tan difíciles de perfeccionar,
no se pierdan en pocas
generaciones
a consecuencias de una catástrofe
que tiene que ser
prevista.
Oscar
Fonck Sieveking.

Oscar Fonck Sieveking
I. LOS CATACLISMOS CÍCLICOS Y
MIGRACIONES REMOTAS.
Los trabajos desarrollados
por el investigador chileno de origen germano Oscar Fonck Sieveking (1901-1997)
se centran en el estudio de las catástrofes geológicas, los misteriosos
comienzos de la cultura humana, las islas y continentes desaparecidos, la
salvación de los sobrevivientes y las expresiones culturales remanentes, entre
otras notables temáticas. Su primera obra se tituló Construyamos Arcas. Los Enigmas del
Pasado (1965), donde señala como consecuencia de los cataclismos que asolan
al planeta, movimientos migratorios a escala planetaria, siguiendo la teoría del
naturalista francés Cuvier, según la cual
nuestra tierra debe sufrir periódicamente grandes catástrofes que aniquilan a la
mayoría de los seres vivientes y que en esa forma propenden a renovar y remozar
las distintas formas de vida existentes (P.86) y las catástrofes cósmicas
propugnadas por Hanns Hörbiger (P.144), quien postula la existencia de
cataclismos cíclicos, como el que produjo el hundimiento de Atlantis (o
Poseidonis), siendo esta isla el centro
desde el cual se esparció la civilización al Mediterráneo y a América
(P.39).
Según Fonck, estas
catástrofes planetarias se hayan registradas en numerosos relatos míticos de los
diferentes continentes, como asimismo en los escritos sagrados de los Caldeos,
en el Mahabarata, Ramayana, Zend Avesta, los Edda (Volüspa y Ragnaroek), la
leyenda de Phaeton (Metamorfosis de Ovidio), la Epopeya de Gilgamesch y la
salvación diluvial de Noé (P.89-91). Atlantis, Mu, Lemuria y Hiva figuran en los
relatos legendarios como continentes desaparecidos a consecuencia de las
catástrofes que han forzado la migración a escala global de los sobrevivientes,
hecho que se refleja, por ejemplo, en la composición étnica de la América
Precolombina, en la cual existían representantes de la raza negra, cobriza,
amarilla y blanca, lo que ha sido demostrado por estudios y descubrimientos
antropológicos posteriores (P.105). En Construyamos Arcas, Fonck establece la
existencia de un arco protohistórico existente entre el Tiahuanacu, Atlantis y
la antigua Troya, comprobado por medio de la metalurgia y los símbolos (P.163 y
ss). Estas relaciones intercontinentales entre la América Aborigen y el
Mediterráneo fueron también establecidas por Donelly a través del alfabeto maya
de Diego de Landa, el egipcio y el fenicio. Estas relaciones habrían sido
interrumpidas por los cataclismos que asolaron al planeta y que significaron el
movimiento de los polos y el cambio de
posición del eje de la Tierra que tendría como consecuencia rápida la
inundación de muchas costas y de países situados a bajo nivel; en seguida, una
modificación casi instantánea en el clima de casi todo el mundo, con pocas
excepciones; después, el crecimiento lento, pero ininterrumpido del nivel de
todos los mares, con mayor intensidad a la altura del nuevo ecuador, y
reduciéndose, a medida de acercarse las zonas a los nuevos polos. Por
consiguiente, en la línea del nuevo ecuador el nivel de los mares sería mayor,
decreciendo en altura hacia los nuevos polos (P.137). A través de sus
extraordinarias investigaciones, Fonck plantea interesantes apreciaciones sobre
estudios lingüísticos, simbólicos y mitología comparada entre diversas
culturas.
De acuerdo a Fonck, la
antigüedad del Hombre es remota (P.301 y 321), como lo son también varias
Civilizaciones que se han visto asoladas por los cataclismos: la escritura humana ya existió antes del
último diluvio. Todo lo hace pensar así. Solamente existe la imposibilidad de
demostrarlo por medio de documentos o de inscripciones de aquellos tiempos. Pero
va a llegar el día en que nuestros infatigables investigadores presentarán las
pruebas respectivas (P.204), señalando a continuación que todo nos indica que la civilización humana
es antiquísima y que no ha podido mantenerse a través de los milenios,
sencillamente, porque el destino no lo ha permitido (P.251). Son las
catástrofes cíclicas descritas en las Antiguas Tradiciones, como las expresadas
en los Textos Sagrados de la India: los
hindúes hablan de catástrofes producidas por el hecho de que cada 25.800 años
norte se hace sur y sur se hace norte (P.251), reforzando la idea expresada
por Fonck de que las leyendas acentúan en
el investigador la convicción de que nuestro planeta ha sufrido enormes cambios
en el pasado, y de que estos pueden repetirse en el futuro (P.105).
Vestigios de los tiempos antediluvianos serían los Mounds (Túmulos) esparcidos por
Norteamérica (P.257) y las edificaciones del tipo pirámide y torre halladas en
Perú, similares a las encontradas en la India, Egipto, Mesopotamia y
Centroamérica. De una época igualmente remota es Tiahuanacu, cuya Puerta del Sol
es un calendario descifrado por Edmund Kiss y reproducido por Fonck en su obra.
En Construyamos Arcas, el autor
establece la presencia de Gigantes en el pasado remoto de la Tierra, basándose
en el trabajo de Denis Saurat, “Atlantis y el dominio de los Gigantes”, teoría
sustentada en el factor gravitacional de la Luna Terciaria sobre el planeta y
los seres vivos, lo que habría significado un mayor tamaño de estos últimos
(P.276), siguiendo los postulados expuestos en la Cosmogonía Glacial de
Hörbiger. Fonck precisa que el género
humano existe sobre la faz de la Tierra desde hace millones de años, y que
siempre trató de mantener un nivel cultural superior, pero las catástrofes que
caían sobre él en períodos regulares, no le permitieron mantener el progreso
alcanzado, lo que ha hecho que el hombre haya tenido que volver una y otra vez a
las armas primitivas de madera, de piedra y de hueso, como también a los
utensilios de barro (P.321). Asimismo, cimienta la teoría del movimiento de
los continentes, fortalecida por el hecho
que las zonas de temblores y terremotos, coinciden con aquellos territorios de
las más altas cordilleras, territorios que se encuentran en movimiento
(P.321), tendiendo a desplazarse a la actual línea ecuatorial. Las épocas glaciales coinciden con los
cambios en la posición del eje de la Tierra, siendo estos cambios provocados por
la acción perturbadora de las grandes cadenas de montañas y masas de territorios
que tratan de acercarse a la línea ecuatorial, impulsadas por la fuerza de
gravedad (P.355).

La Atlántida. Mapa de Athanasius Kircher c.1600. El Sur (actual) es el
Norte.
Fonck determina sus postulados
en:
1.
Las épocas
glaciales no serían otra cosa que capas polares que han cambiado de
sitio.
2.
Los
diluvios, producidos por la desaparición de las mencionadas capas polares y que
harían subir todos los mares en un determinado nivel.
3.
El aumento
de la actividad volcánica, consecuencia de las enormes modificaciones geológicas
que un cambio en el eje terrestre tiene que producir. Esto explicaría las noches
egipcias, la desaparición temporal del sol, luna y estrellas, etc.
4.
Determinado
por el contenido del presente libro y por los detalles que dan las leyendas y
mitos de los llamados pueblos primitivos, es el de la antigüedad del género
humano y de su cultura, la que es prediluvial y, si no ha podido permanecer en
el mismo nivel, no ha sido por falta de desarrollo intelectual ni por falta de
inteligencia de los hombres, sino que por el implacable destino que ha sumido a
nuestro mundo en las tinieblas de las catástrofes (P.362 y 363).
II. CIVILIZACIONES Y PODERES
PERDIDOS.
Su segunda obra
se titula En busca del Homo Sapiens
(1969), una novela humorística que detalla la ardua búsqueda de esta especie
humana en la sociedad. Luego publica Ra
Tapu Mana. Una mirada al mundo invisible que nos rodea (1971), donde abarca
una amplia visión en torno al conocimiento esotérico, la parapsicología y las
remotas Civilizaciones del Pasado. Indica a la Atlántida como una antigua potencia central, desde donde
habrían surgido los gérmenes de posteriores culturas tras el gran cataclismo,
las cuales se transformaron en las más antiguas civilizaciones conocidas de
Asia, Europa y la América Aborigen (P.III). Ello explica, según Fonck, las
sorprendentes relaciones existentes entre Pascua, Mohenjo Daro, Harappa y la India
(P.18), cuyo origen sería una súpercultura antigua, prediluvial
(P.19), indicando a continuación que las grandes migraciones habían sido consecuencia
del último diluvio universal, el que habría trastocado totalmente la geografía,
haciendo aparecer nuevos continentes e islas, mientras que parte de otros
continentes e islas enteras sucumbían a su avasalladora fuerza destructora
(P.29).
Fonck establece
la existencia de un pueblo prediluvial
que mantuvo lazos de amistad con muchos otros pueblos (P.36), basándose en
los innumerables símbolos, mitos y leyendas de gran similitud entre diversas
culturas del planeta. Describe los lazos de contacto entre la Isla de Pascua, la
India y Egipto, como también entre la Polinesia y América, como lo demuestran
ciertos objetos arqueológicos encontrados en estas regiones y asimismo las
concepciones cíclicas del Tiempo (P.53), expresando por ejemplo, la conexión
entre el nombre Shiva, muy parecido al nombre del país del que
provenía Hotu Matúa´a, el primer rey de los isleños de Rapa Nui, o sea,
“Hiva” (P.22). En relación con Rapa Nui, Fonck señala: Es indudable que los pascuenses estuvieron
en el Perú, o los peruanos en dicha isla, ya que existe en Pascua un moai con
características análogas a la cultura que se ha denominado “Tiahuanacu”. Estos
contactos deben haber sido preincaicos, ya que los incas prohibían escribir,
mientras los pascuenses poseían un idioma escrito con más de 750 distintos
símbolos o combinados (P.27). Establece asimismo el posible origen atlante
de los Mayas de Yucatán (P.48) y la presencia de población vikinga precolombina
en Hvitramannaland y la Gran Irlanda: esto es, la Tierra de los
Hombres Blancos, es decir, la América Aborigen (P.57). En su conjunto, esta obra
comprende un gran espectro que abarca las Runas, la Radiestesia, los escritos de
Paramahansa Yogananda, la Telequinesis, los Horóscopos y la respiración rítmica
y profunda del Yoga.
III. EL GRAN VIAJE.
Su cuarto
trabajo es Rapa Nui: el último refugio.
El origen de los Pascuenses (1973), en el cual refiere los grados de perfección cultural y evolución
esotérica (P.13) que alcanza la Humanidad tras largos períodos de Tiempo.
Abordando el estudio de la misteriosa Isla de Pascua, sus habitantes y su
enigmática cultura, Fonck señala que los primeros habitantes de la isla son los
primeros sobrevivientes de la primera raza del mundo. De color amarillo, muy
altos, de largos brazos, con una gran capacidad torácica, con orejas enormes
pero sin el lóbulo distendido, cabellos rubios, cuerpo brillante desprovisto de
vellos. No conocían el fuego. Eran los Hanau Eepe. Esta raza existía
antiguamente sobre otras dos islas polinésicas. Llegaron en barcos de una tierra
situada detrás de América (¿Atlántida?) (P.92).
Nuevamente,
establece la realidad en el pasado de una Cultura-Raíz, señalando que en tiempos prediluviales, desde la isla
Atlántida irradió una cultura universal hacia todos los continentes
adyacentes (P.44) cuyos nexos se rastrean por ejemplo, en la toponimia,
indicando que en Asia los nombres de
pueblos a menudo terminan en stán (Hindustán, Pakistán, Afganistán, Beluchistán,
Nuristán, etc.) mientras que en México, la expresión para país o tierra es tlan.
Y en Noreuropa para la misma expresión, la palabra es land. Si comparamos las
tres expresiones: stán, tlan y land, podríamos suponer que es una y la misma
palabra pronunciada por distintos pueblos de distinta manera (P.45). Estas
similitudes se explican por los movimientos migratorios de los pueblos primitivos en tiempos protohistóricos,
acaecidos como una consecuencia de los
enormes cambios geográficos producidos por el último diluvio (P.59), cuyas
considerables modificaciones geográficas
y, podría decirse, geológicas de hace alrededor de 11.500 años, fueron
producidas por el diluvio universal, el que, a su vez, provino de un cambio de
posición del eje de la tierra con sus consiguientes trastornos: los océanos se
salieron de sus anteriores posiciones para anegar y hacer desaparecer
continentes enteros como la Atlántida, Mu, Mapu, Gondwana, haciendo aparecer
continentes hasta entonces sumergidos, y produciendo, además, el cambio en la
posición de los casquetes polares (P.172), determinando la gran antigüedad
del género humano en la tierra (P.275) y las catástrofes cíclicas referidas
anteriormente, de la cual algunos sobrevivientes poblaron Hawaii y Pascua
(P.212).
Según Fonck y
otros autores citados en su obra, los primigenios habitantes de Rapa Nui eran
totalmente distintos a las actuales poblaciones: Los primeros investigadores que llegaron a
la isla establecieron que, según la tradición, hubo en tiempos anteriores muchos
nativos que tenían la tez blanca, ojos azules y cabello rubio. Los actuales
recuerdan todavía a varias personas, muertas a fines del siglo pasado y a
comienzos de este siglo, que tenían estas características (P.138-139),
apreciación reforzada por las palabras de William E. Thomson, quien señaló en
1886 que algunos hombres tenían barbas
largas, un hecho desconocido tanto entre los indios americanos como entre los
polinesios. Estos relataban que sus antepasados habrían llegado en grandes
barcos desde el este, un país montañoso, siguiendo siempre el sol poniente
(P.170). Además, Fonck refiere a los moai kawa kawa que ostentan barbitas que demuestran que entre los isleños o en su
prehistoria hubo seres barbudos (P.177 y P.240-241). La tesis de población
indoeuropea en Oceanía se sustenta luego por medio de numerosos argumentos científicos, basados en
el estudio de la morfología, de la filología, de tradiciones y mitos, de su
flora (seguramente importada en su mayor parte), de sus artes y de su escritura
(como sucede por excepción en nuestra isla de Pascua), ha hecho que los sabios
den por establecido que algunas tribus de las islas oceánicas son de origen
racial indoeuropeo (P.220). Se expresa además que ciertos pueblos oceánicos son indudablemente
de origen indoeuropeo y que, venidos sin duda de las regiones altas de la India,
han alcanzado, de isla en isla, aquella en que se les ha encontrado (Samoa,
Tonga, Tahití, Nueva Zelanda, Pascua, etc.). Esta migración hacia el este está
apoyada por argumentaciones científicas numerosas (etnología, lingüística,
leyendas históricas, etc.) (P.223).

Los
monumentales Moais de la Isla de Pascua
Las conexiones
intercontinentales entre América, Isla de Pascua, Asia y Egipto (P.170) son
ejemplificadas a lo largo de la obra, determinando notables similitudes entre la
escritura cretense o minoica, los glifos egipcios, hititas, la escritura de
Harappa y Mohenjo Daro, China y la Isla de Pascua (P.184-185), ramas de una
remota cultura que levantó los monumentos
megalíticos en Europa, África, Asia Menor y Asia en general, se internó
posteriormente al Océano Pacífico, y por qué no suponerlo, llegaron también a
América, donde igualmente abundan los monumentos megalíticos que en su mayor
parte son de procedencia desconocida (P.208-209).
Fonck precisa un
conjunto de similitudes intercontinentales, entre las que destaca la semejanza
del dios pascuense Tu y el Odín nórdico, ambas deidades de un solo
ojo, como lo es a su vez el dios barbado Bochica (P.222). Además, refiere a los
registros de los Incas llamados quipus, conocidos asimismo en la
Polinesia (P.222) y los contactos entre América y la India (P.245),
estableciendo el posible origen en la India de los antiguos pascuenses, al
provenir estos de la Tierra de Hiva,
es decir, la Tierra de Shiva (P.254),
y poseer la casta sacerdotal de ambos lugares considerables parecidos (P.296), o
bien la relación entre las runas de los
indogermanos llevadas a la India (P.184) y los petroglifos de Rapa Nui llamados
Rona (P.135), lo que refuerza las conexiones entre los sistemas de escritura
de Pascua, la escritura primitiva china, la de los Andes, la más antigua de los
textos indostánicos y Egipto (P.308). Citando a Stephen-Chauvet concluye que los polinesios, en especial los pascuenses,
han debido provenir del interior de la India, y que estaban relacionados con
culturas del Asia Menor, incluso, tal vez, con los egipcios (P.230).
Es el Gran
Viaje, la gran ruta de las tribus norafricanas descendientes de los Atlantes,
hasta llegar al “Último refugio”, es decir, la Isla de Pascua (P.237)
concluyendo que esa cultura tan lejana
estaba unida a su cultura matriz a través de una especie de cordón invisible que
no fue cortado, representado por esas fuerzas esotéricas (P.308). Fonck
sintetiza sus argumentaciones en las similitudes etimológicas entre norafricanos
(bereberes) y polinesios (Ako Ako - Aku Aku; quahuna - kahuna), la semejanza en
la toponimia de la India y Pascua, como también en las creencias religiosas y
esotéricas, y las formas de escrituras.
En Kahunas. Los Poseedores del Secreto
(1975), Fonck desarrolla el estudio de la misteriosa secta sacerdotal de Hawaii,
los Kahuna, descendientes de un antiguo grupo proveniente de Noráfrica, junto a
otras interesantes expresiones del conocimiento, como la Radiestesia, las
facultades de la autosugestión, el Inconsciente Colectivo de C.G. Jung, el Yoga
y Hatha Yoga, las extraordinarias actividades de Paramahansa Yogananda y las
experiencias del médium Jaime Galté, entre otros notables temas, promoviendo la
recuperación de cualidades perdidas en el Hombre actual: Creo sinceramente que las fuerzas mentales
son las que van plasmando nuestro futuro, y no sólo el nuestro, sino que también
en cierto sentido el de nuestros semejantes (P.15). O bien: Quiera el destino que las fuerzas
esotéricas, materia de este libro, queden en manos de una élite de sabios y de
científicos que sepan emplearlas en beneficio de nuestra convulsionada
humanidad, ya que su empleo podrá ser algún día de una influencia decisiva para
el porvenir de nuestro planeta (P.14).
Los Kahunas o
sumos sacerdotes poseían fuerzas
esotéricas tan estupendas, que podían caminar con los pies desnudos sobre
ascuas, sin sufrir quemaduras. Además, eran capaces de sanar a enfermos graves a
través de prácticas diversas, aplicando una dosis de energía vital que
sabían almacenar dentro de sí
(lomi-lomi), obteniéndola de fuentes ignoradas por el hombre blanco. Otra
característica estaba en su clarividencia, con la cual pronosticaban hechos por
ocurrir o establecían cosas que estaban sucediendo a gran distancia (P.11).
La obra describe la extensa migración de las doce tribus bereberes habitantes de
la zona de los Montes Atlas y del desierto del Sahara (en Noráfrica central y
occidental), de las cuales once tribus
tomaron la determinación de trasladarse a un grupo de islas situadas en el
Océano Pacífico, donde podrían conservar sus conocimientos psíquicos, llamados
huna, y que coinciden con los hawaianos. Los componentes de estas tribus fueron
aparentemente los que llegaron a colonizar las islas de Oceanía y que son
conocidos actualmente bajo el nombre de polinesios (P.310).
En Kahunas, el autor propone la existencia
de un arco entre las culturas hindúes y pascuenses, como lo dispone a través de
la presencia en la India de los santuarios llamados stupas, mientras que los pascuenses
construyeron torres llamadas tupa. La diferencia se explica por el hecho de que
los polinesios no empleaban la letra “S”. Otras demostraciones residen en el
hecho de que los rishis hindúes han encontrado en Pascua el nombre de arikis y
de que, si tratamos de traducir el nombre de Brama al pascuense, nos encontramos
con la sorpresa de que Raa, significa “sol” (¿o Dios?) y ma΄a es sinónimo de
“que sabe”, lo que podría interpretarse como: “El Dios que sabe” (P.210).
Señala luego que los sacerdotes en Pascua
eran llamados ariki, en Hawaii ali ii y en la India rishis (P.332). Fonck
ventura asimismo vínculos durante remotas edades entre la Isla de Pascua, China
y la India (P.268).
Este grupo
primitivo presente en Rapa Nui poseyó una cualidad o poder oculto en la
actualidad, conocido como Mana, pues los
prepascuenses o pascuenses primitivos han debido contar con medios
extraordinarios para mover y levantar sus moais, los que incluso debían portar
esas pesadas coronas de piedra roja sobre sus cabezas, otro misterio difícil de
resolver. Por ello, creo que el mana ha sido, como lo determina el padre
Sebastián Englert con su interpretación: “una fuerza espiritual, poder
misterioso, creador” (P.266). De acuerdo a Fonck, la migración de los
bereberes parte desde el desierto del
Sahara hasta la India (Pakistán Oriental), y desde ahí, a través de las Malayas,
Sumatra, Java, Borneo y las Célebes, a Nueva Guinea y al Pacífico, para llegar
finalmente a su objetivo final, a Rapa Nui (P.327). El autor señala que
incluso los bereberes prosiguieron hasta
América y tuvieron una fuerte influencia sobre los pueblos americanos, ya que he
podido comprobar tribus amazónicas que han dejado nombres en su toponimia,
traducibles perfectamente a base del idioma pascuense (P.329). El
conocimiento de los Kahunas se remonta a una cultura antiquísima que tal vez se
remonte a tiempos antediluvianos (Atlántida) (P.323).
En Hombres y Estrellas (1979), Fonck
propugna un estadio superior de la Humanidad en épocas pasadas, a diferencia de
los postulados de Erich von Däniken, quien expone a lo largo de su obra el
origen extraterrestre de la civilización y la cultura en la Tierra.
IV.
ARRIBO A HVITRAMANNALAND.
En Vikingos y Berberiscos. Los más osados
conquistadores (1978), posiblemente uno de sus trabajos más notables, Fonck
determina el arribo a costas chilenas de embarcaciones
libio-egipcias-berberiscas dirigidas por Maui y Rata, específicamente en el
balneario de Rocas de Santo Domingo, desde donde remontaron a Tinguiririca,
siguiendo el curso del Río Rapel (P.25), bajo el reinado de Ptolomeo III
(P.118). Añade Fonck, que éstas poblaciones norafricanas no se limitaron a la región de San Fernando,
ya que en Arica volvemos a encontrar toponimias polinésicas (P.26). Fonck
refuerza sus postulados por medio de vestigios arqueológicos, especialmente en
Rocas de Santo Domingo, como por ejemplo, tortugas y cabezas de pájaros
esculpidos en roca, talismanes líticos, trozos de una columna y un sarcófago
(P.61 y ss), y la extraordinaria Piedra del Sol, un menhir calendárico de cinco
metros de altura, como asimismo por medio de toponimia pascuense en la zona:
Tinguiririca, Rengo, Requinoa, Chimbarongo, etc.

La
Piedra del Sol en Santo Domingo
Vikingos y
Berberiscos, destacan por su osadía y espíritu aventurero que los llevó a
remotos lugares. Ambos grupos, comparten un origen en común: los Indoeuropeos,
extendidos por Europa, Asia y Oriente Medio (P.91), determinando que los
Vikingos dominaron los mares en el Hemisferio Norte; y sus primo-hermanos, los
Egipcio-Berberiscos, por su parte, el Hemisferio Sur (P.91, 109, 144 y 146),
ambos descendientes de un tronco
común (P.160), como explica Fonck, por el hecho de que las razas germánicas de distintos orígenes
influenciaron las culturas mediterráneas, con lo que puede explicarse que los
berberiscos y los tuareg parcialmente eran rubios, de ojos azules y piel blanca,
naturalmente que tostada por el implacable sol del desierto (P.115), lo que
es reforzado por estudios lingüísticos y culturales entre ambos grupos
culturales (P.38).
El autor reitera
su noción de que en épocas prediluviales,
haya existido un gran pueblo como el de los atlantes, que influenció
indudablemente a los demás conglomerados étnicos con sus creencias, su idioma,
sus costumbres y sus industrias, en forma que éstos, una vez desaparecida la
gran isla, siguieron sustentando esas creencias y ese modo de vivir, el cual
naturalmente tuvo que ir variando en contacto con pueblos que tal vez hubiesen
vivido aislados, en islas o en extremos inaccesibles de algunos continentes
(P.111), agregando que tal vez el origen
de todos estos pueblos haya estado en la legendaria isla Atlantis de la que
informó en forma escueta y verídica el gran sabio griego Platón. Así podría
comprenderse el gran número de toponimias en Europa y en multitud de países en
Europa, Asia, África y América, como también en Polinesia. De este modo,
establece el posible arribo de tribus celtas o sus descendientes a Chile, como
ha podido rastrear en algunas construcciones estilo menhir (P.127). Los Vikingos
llamaron a América la Tierra de Hvitrama, es decir, La Tierra de los Hombres
Blancos, gobernado por hombres de su
estirpe, blancos y de ojos azules, de pelo rubio (P.137), señalando también
la existencia de los indios blancos
en Sudamérica, en países como Venezuela, Colombia, Brasil y Chile (P.138).

Figura barbada encontrada en el Sur de Chile
V. CONSIDERACIÓN FINAL.
Recientemente,
un libro póstumo de Oscar Fonck Sieveking ha sido publicado: Apaches, Comanches y Mapuches (2002),
donde propugna la posibilidad del origen común entre los habitantes de la
América Precolombina y Asia.
Se podría
concluir que Fonck a lo largo de sus trabajos establece las bases para una
revisión de la real antigüedad del Hombre y de las culturas del planeta —a la
luz de la Concepción de las Catástrofes Cíclicas— descendientes de los remotos
sobrevivientes de los Diluvios y de los grandes cataclismos, como asimismo de
las capacidades mentales y materiales que la Humanidad porta en sí. Su
extraordinaria obra vislumbra un pasado poco conocido de la Historia Preglacial
de la Humanidad, alcanzando las puertas del Imperio de Atlantis.
RAFAEL
VIDELA EISSMANN
11 de Noviembre, 2005
Santiago de Chile.
BIBLIOGRAFÍA
1. Fonck S., Oscar.
Construyamos Arcas. Los Enigmas del Pasado. Editorial Orbe. Santiago,
1965.
2. En busca del Homo Sapiens.
Editorial del Pacífico. Santiago, 1969.
3. Ra Tapu Mana. Una mirada al
mundo invisible que nos rodea Editorial del Pacífico. Santiago, 1971.
4. Rapa Nui:
el último refugio (El origen de los Pascuenses). Editorial Zig-Zag. Santiago,
1973.
5. Kahunas.
Los Poseedores del Secreto. Editorial Zig-Zag. Santiago, 1975.
6. Hombres y
Estrellas. Editorial Distar Libros S.R.L. Buenos Aires, Argentina.
7. Vikingos y
Berberiscos. Los más osados conquistadores. Editora Nacional Gabriela Mistral.
Santiago, 1978.
8. Apaches,
Comanches y Mapuche. Santiago, 2002.
9. Mandujano
López, Sergio. Una Historia jamás contada. Piedra del Sol. Intihuatana de Santo
Domingo. S/E. 2003.
10. Videla
Eissmann, Rafael. La Piedra el Sol y los Monumentos Megalíticos en Santo
Domingo. Ediciones Riapantú. Santiago de Chile, 2005.
Centro Informativo de ALERTA
AUSTRAL
Santiago de Chile, 2006
Fonck Sieveking, nació en Santiago de
Chile el 9 de diciembre de 1901 y es autor de obras como "Construyamos Arcas",
"Rapa Tapu Mana", "En busca del Homo Sapiens", "Rapa Nui, el último refugio",
"Kaunas los poseedores de Secreto", "Hombres y estrellas", "Vikingos y
Berberiscos", etc.
Este insigne autor e inquieto
investigador, es un pionero en Chile de las investigaciones de "civilizaciones
antiguas", aportando nuevas ideas y planteamientos respecto al origen de muchos
pueblos antiguos que poblaron nuestra América precolombina. Es así como propuso
en su obra "Vikingos y Berberiscos" que seguramente una avanzada de navegantes
egipcios y berberiscos habría llegado a costas chilenas el año 233 a.c. Esta
avanzada de navegantes de tierras tan lejanas habría sido bajo el reinado de
Ptolomeo III y su esposa Berenice.
Como dato importante añade que en el año
1885 cuando se desarrollaban prospecciones mineras en el Valle de Tingiririca,
al interior de San Fernando, se descubrió una cueva con una extraña escritura,
la cual fue identificada por el doctor Kart Stolp y Barry Fell, ambos de la
Universidad de Harvard como signografía egipcia.
En este escrito se menciona a un navegante
de nombre Maui quien anexaba cuatro mil millas de este territorio a la corona
egipcia.
Aunque Fonck Sieveking, tuvo una gran
inquietud literaria, cultural, e histórica al respecto, la denominada ciencia
oficial, nunca aportó su parecer ni intenciones de estudiar las teorías y
planteamientos de este insigne investigador. Luego con el tiempo se han ido
aceptando estas inmigraciones de pueblos enteros a lejanas tierras en nuestro
planeta, y el desconocimiento actual del origen de muchos de nuestros pueblos de
antaño.
Su labor como pionero en interpretar
ciertos ritos y comportamientos de pueblos tan diversos, e incluso determinar la
importancia de la parapsicología en la vida actual de las personas, y
preguntarse sin rubor si pudiera existir una influencia en el desarrollo de
algunas culturas nuestras por extraterrestres, lo hace de por sí un escritor
polémico, rupturita y un librepensador, totalmente contrapuesto a la mentalidad
de la época que vivió.
Ahora en este nuevo libro “Apaches,
Comanches, Mapuches”, Fonck Sieveking nos hace reflexionar y pensar —según el
autor— que el innegable parentesco entre estos pueblos nos indica que, a pesar
de estar separados entre sí por miles de años y gran distancia geográfica tienen
un origen común, ya que su llegada habría sido a América por el Estrecho de
Bering, antes del término de las glaciaciones sobre el Norte de Europa, o sea,
hace más de 11.550 años, cuando aún existía tierra firme entre Asia y
Norteamérica.
Recurriendo a vocablos antiguos, semántica
lingüística y otros antecedentes, nos sumerge en una historia desconocida de
estos pueblos, que nos hacen replantearnos muchos aspectos de los conocimientos
actuales respecto a nuestros orígenes.
Dada su convicción innata y valiente en
los planteamientos de Oscar Fonck Sieveking, el IIEE de Chile comenzó sus
primeros pasos a mediados del año 2003 tratando de reconstruir en ciertos
aspectos algunos planteamientos de este investigador en el terreno. En estos
momentos estamos en trámites de esta acción, lo cual indica, que este chileno
inquieto de origen alemán interesó plenamente a mentes inquietas como las
nuestras.
Creemos sinceramente que su trabajo tuvo
efecto. "Despertó la curiosidad entre personas en estos temas que casi siempre
pasan al olvido". Por lo tanto, su objetivo principal está cumplido. Enhorabuena
por el autor y su nuevo trabajo recopilado en este nuevo libro.
Como vemos hasta aquí, es mucho el
material que existe sobre el trabajo de este pionero, por lo que ahora estoy
tratando de mostrarlo para que junto con el esfuerzo ya realizado por los que
publicaron este material en sus respectivos sitios web pueda —con mi habilidad
para difundir la información por la red— aportar un granito más de arena,
mostrando cómo alguien que llegó a Chile en los años 90 y que pudo ver su enorme
proceso de transformación que sigue su curso con las terribles dificultades de
la sociedad actual, pero que conserva y potencia todo ese caudal de misterios,
que hereda desde hace cientos de años, y si nos remontamos a las investigaciones
de pioneros como Oscar Fonck, tal vez más atrás en el tiempo.
Ya despejadas algunas dudas simplistas
sobre la supuesta relación entre los moais de la Isla de Pascua o Rapa Nui y el
tema extraterrestre, a medida que se va conociendo esa cultura surgen misterios
mayores que tienen que ver con las dotes paranormales y espirituales del ser
humano, aunque las circunstancias dramáticas que rodearon su construcción tengan
más bien que ver con una lucha de clases y el término catastrófico que tuvo para
toda la isla, tanto en el plano ecológico como en el de las relaciones humanas,
algo similar a lo que pasó con otras culturas antiguas como la Maya y la Azteca
cuando la gente se reveló ante sus clases dominantes que las sometían.
Esto para que se tenga siempre en cuenta
el factor humano como primordial, hasta por sobre lo místico o lo divino mal
entendido...
Rescatemos las lecciones del pasado, de
personas que eran como usted o como yo, algunos con dotes especiales como sucede
hoy —sólo que éstas permanecen ocultas— no como antes, que eran llevadas a los
templos como sacerdotes, adivinos, sanadores, chamanes y otros.
Este es el legado de Oscar Fonck, el
abuelo de Cecilia Boloco de Menem...