eGrupos Logo
Inicio > Mi Página > Mis Grupos > agartha > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 161 al 180 
AsuntoAutor
La Cristiandad ant david_ke
Re: PAUTAS ELEC. C persepho
NUEVA TECNOLOGIA Isis Isi
Crónicas Subterrán blackang
No estamos solos e david_ke
FUEGO EN EL CIELO. david_ke
La clave de la sal david_ke
El poder del pensa david_ke
Re: El poder del p Antonio
boikot asesino de david_ke
Vampirísmo psíquic Isis Nut
El apego. david_ke
Alternativa 3. david_ke
LAS EMOCIONES Isis Nut
TRANSFORMAN LA MAD Isis Nut
Louse Hay - Usted david_ke
Re: Louse Hay - Us Ismael E
LA MEMORIA RAM DEL Isis Nut
NUESTRO UNIVERSO Isis Nut
EL ADN ES INFLUENC Isis Nut
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
CIENCIA Y CREENCIA

Mostrando mensaje 221     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[agartha] El apego.
Fecha: 10 de Marzo, 2008  17:12:22 (+0200)
Autor:david_kether <david_kether @.......com>

El apego
William Hart
      Hay varios tipos de apego. Tenemos en primer lugar el apego al hábito de buscar gratificación sensual. Un adicto se droga porque desea experimentar la sensación agradable que la droga le produce, a sabiendas de que haciéndolo refuerza su adicción. De la misma forma somos adictos a la condición de desear, tan pronto satisfacemos un deseo, generamos otro. El objeto es secundario, el hecho es que tratamos de mantenernos en un estado constante de deseo porque nos produce una sensación agradable que queremos prolongar.
Desear se convierte en un hábito que no podemos romper, en una adicción, y de la misma manera que un toxicómano va desarrollando gradualmente tolerancia hacia la droga elegida y cada vez necesita una dosis mayor para intoxicarse, nuestros deseos se aprestan a robustecerse cuanto más tratamos de satisfacerlos. Así nunca ponemos fin al deseo, y, en tanto sigamos deseando, no podremos ser felices.
Otro gran apego es el «yo», el ego, la imagen que tenemos de nosotros mismos. Para cada uno, ese «yo» es la persona más importante del mundo. Nos comportamos como un imán rodeado de limaduras de hierro que automáticamente las ordenará en torno a sí mismo. Tratamos instintivamente, con la misma falta de reflexión, de ordenar el mundo con arreglo a nuestro gusto, buscando atraer lo agradable y repeler lo desagradable. Pero nadie está solo en el mundo, cada «yo» está abocado a entrar en conflicto con otro «yo». El modelo que cada cual intenta crear se ve perturbado por los campos magnéticos de los otros, e incluso nosotros mismos llegamos a convertirnos en objetos de atracción o repulsión. El resultado no puede ser otro que infelicidad, sufrimiento.
Además, no limitamos el apego al «yo», sino que lo ampliamos a lo «mío», a lo que nos pertenece. Todo el mundo desarrolla un gran apego a sus posesiones, porque las asocia consigo mismo, porque sustentan la imagen de su «yo». Este apego no nos causaría problemas si lo que llamamos «mío» fuese eterno y el «yo» durase eternamente para disfrutarlo. Pero lo cierto es que, tarde o temprano, el «yo» se separa de lo «mío»; ese momento no tiene más remedio que llegar y, cuando llegue, el sufrimiento será tanto más grande cuanto mayor sea el apego al «mío».
Pero el apego todavía va más lejos, se extiende a las opiniones y creencias. No importa cual sea su contenido, no importa si son correctas o erróneas, si estamos apegados a ellas, con toda certeza nos harán infelices.
Todos estamos convencidos de que nuestro criterio y tradiciones son óptimos y nos sentimos trastornados cuando oímos que los critican. Nos trastornamos de nuevo si intentamos explicarlos y no nos los aceptan, pues no acertamos a reconocer que cada persona tiene sus propias creencias. Es de todo punto fútil discutir sobre qué opinión es la correcta, sería mucho más provechoso desechas todas las ideas preconcebidas y tratar de ver la realidad, pero nuestro apego a los puntos de vista nos impide hacerlo, manteniéndonos en un estado de infelicidad.
Nos queda, por último, el apego a los formalismos y ceremonias religiosas. Tenemos tendencia a enfatizar las expresiones externas de la religión en detrimento de su significado fundamental y a pensar que quien no realiza esas ceremonias no puede ser una persona verdaderamente religiosa. Olvidamos que, sin su esencia, el aspecto formal de la religión es una cáscara vacía. La piedad en los rezos o en la realización de ceremonias no tiene ningún valor si la mente sigue llena de ira, pasión y malevolencia. Para ser de verdad religiosos, debemos desarrollar el talante religioso: pureza de corazón, amor y compasión por todos. Pero nuestro apego a las formas externas de la religión nos lleva a conceder más importancia a la letra que al espíritu. Olvidamos la esencia de la religión y así seguimos siendo desgraciados.
Todos nuestros sufrimientos, sean cuales sean, van asociados a uno u otro de estos apegos. Apego y sufrimiento van indisolublemente unidos.
William Hart, "La Vipassana. El Arte de la Meditación Budista", Edaf, Madrid, 1994.


Inicio | Apúntate | Blogs | Bazar | Grupos | Gente | Fotos | Videos | Quienes somos | Privacidad de Datos | Contacta

eGrupos es un servicio de AR Networks
Copyright © 1999-2006 AR Networks, Todos los derechos reservados
Terminos del Servicio