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miércoles, 31 de mayo de
2006
Frase del día
¿Por qué buscais la felicidad, oh, mortales, fuera de vosotros
mismos?
Anicio
Manlio Torcuato Severino BOECIO
Nació en Roma entre los
años 470 y 480, en el seno de una antigua familia (los Anicios) de la que
provenían dos emperadores y un papa. Estudió en Atenas y fue filósofo, teólogo y
hombre de Estado, ocupando el cargo de cónsul y, luego, de ministro principal
junto al rey ostrogodo Teodorico I, por entonces también señor de Roma. Pero su
suerte cambió cuando lo acusaron infundadamente de conspirar contra el rey.
Boecio fue encarcelado, sus bienes fueron confiscados y, luego de un año, fue
decapitado (524).
Durante los meses que pasó
en prisión, Boecio escribió la que sería su obra más famosa, De Consolatione
Philosophiae, una de las obras más leídas durante la Edad Media. En ella Boecio
dialogaba con la Filosofía, personificada en una mujer, abordando temas tales
como el bien y el mal, el destino, el sentido, del conocimiento que Dios tiene
de nuestros actos y la libertad humana.
Su proyecto era traducir al
latín las obras de Platón y Aristóteles, demostrando a su vez que ambos
coincidían en lo esencial. Sin embargo, sólo conocemos su traducción de las
Categorías y del Peri hermeneias de Aristóteles y de la Isagoge de Porfirio. A
él pertenecen también varios escritos de Lógica, Música, Aritmética y Teología.
Gilson afirma que Boecio fue, en base a sus traducciones, comentarios y
escritos, el profesor de Lógica de la Edad Media hasta el momento en que, en el
siglo XIII, fue traducido al latín y comentado directamente el Organon completo
de Aristóteles. Puede afirmarse también que él fue el medio por el que llegaron
a Occidente, antes del siglo XIII, una serie de conceptos de la lógica y la
metafísica aristotélicas (acto, potencia, accidente, universal, substancia,
especie, etc.). De todos modos, esto no debe llevarnos a ver en Boecio a un
"aristotélico puro". Por el contrario, la influencia platónica y estoica en su
pensamiento es evidente. Incluso su obra principal, De Consolatione
Philosophiae, tiene grandes similitudes con el Timeo de Platón. Además recoge y
transmite conceptos estoicos, como los de "Naturaleza", "ley natural" y
"realidad" entendida como corporalidad; y temas estoicos, como los del destino y
la providencia divina. En su obra principal realiza la distinción, que luego
sería central para la escolástica, entre id quod est (todo el ente) y quo est o
esse (aquello que hace que el ente sea).
Superando la herencia
platónica, aristotélica y estoica, y siguiendo en ello a Agustín, entiende que
Dios es un ser personal. Y afirma que Dios es el mismo ser (ipsum esse) y que
todo lo demás es fundado y recibe el ser de Él. Dios es forma absol uta, forma
sin materia. De todos modos estas palabras no deben llevarnos a pensar que se
encuentra ya en él la distinción tomista entre esencia y existencia (esse). Para
Boecio el esse o la forma es la esencia universal. Al respecto dice Hirschberger
que la forma boeciana es al mismo tiempo esencia y existencia, aunque
necesitada de un sujeto, la materia, para realizar (en concreto) su ser, para
ser este ser.
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