Profesor de química en la Universidad de Estrasburgo en 1847-1853, Louis
Pasteur fue decano de la Universidad de Lille en 1854; en esta época estudió los
problemas de la irregularidad de la fermentación alcohólica. En 1857 desempeñó
el cargo de director de estudios científicos de la Escuela Normal de París, cuyo
laboratorio dirigió a partir de 1867. Desde su creación en 1888 y hasta su
muerte fue director del Instituto que lleva su nombre.
Las contribuciones de Pasteur a la ciencia fueron numerosas, y se iniciaron
con el descubrimiento de la isomería óptica (1848) mediante la cristalización
del ácido racémico, del cual obtuvo cristales de dos formas diferentes, en lo
que se considera el trabajo que dio origen a la estereoquímica.
Estudió también los procesos de fermentación, tanto alcohólica como
butírica y láctica, y demostró que se deben a la presencia de microorganismos y
que la eliminación de éstos anula el fenómeno (pasteurización). Demostró el
llamado efecto Pasteur, según el cual las levaduras tienen la capacidad de
reproducirse en ausencia de oxígeno. Postuló la existencia de los gérmenes y
logró demostrarla, con lo cual rebatió de manera definitiva la antigua teoría de
la generación espontánea.
En 1865 Pasteur descubrió los mecanismos de transmisión de la pebrina, una
enfermedad que afecta a los gusanos de seda y amenazaba con hundir la industria
francesa. Estudió en profundidad el problema y logró determinar que la afección
estaba directamente relacionada con la presencia de unos corpúsculos –descritos
ya por el italiano Cornaglia– que aparecían en la puesta efectuada por las
hembras contaminadas. Como consecuencia de sus trabajos, enunció la llamada
teoría germinal de las enfermedades, según la cual éstas se deben a la
penetración en el cuerpo humano de microorganismos patógenos.
Después de 1870, Louis Pasteur orientó su actividad al estudio de las
enfermedades contagiosas, de las cuales supuso que se debían a gérmenes
microbianos infecciosos que habrían logrado penetrar en el organismo enfermo. En
1881 inició sus estudios acerca del carbunco del ganado lanar, y consiguió
preparar una vacuna de bacterias desactivadas, la primera de la historia.
La continuación de sus investigaciones le permitió desarrollar la vacuna
contra la rabia, o hidrofobia, cuyo virus combatió con una vacuna lograda
mediante inoculaciones sucesivas en conejos, de las que obtenía extractos menos
virulentos. La efectividad de esta vacuna, su última gran aportación en el campo
de la ciencia, se probó con éxito el 6 de julio de 1885 con el niño Joseph
Meister, que había sido mordido por un perro rabioso y, gracias a la vacuna, no
llegó a desarrollar la hidrofobia. Este éxito espectacular tuvo una gran
resonancia, así como consecuencias de orden práctico para el científico, quien
hasta entonces había trabajado con medios más bien precarios.
El apoyo popular hizo posible la construcción del Instituto Pasteur, que
gozaría a partir de entonces de un justificado prestigio internacional. En 1882
fue elegido miembro de la Academia Francesa.
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