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Asunto:[arguspr] El Dragon Invisible
Fecha:Miercoles, 1 de Noviembre, 2006  11:13:59 (-0800)
Autor:José A. Martínez <jamarech @.....com>

EL FUEGO DEL DRAGON

BOLETIN MENSUAL DE OVNILOGIA

Nº 99 – Noviembre de 2006

 

Editado por Carlos Alberto Iurchuk

La Plata – Argentina

iurchuk@netverk.com.ar

"El Dragón Invisible"

http://dragoninvisible.com.ar

Se permite la reproducción parcial o total, por cualquier medio, de los artículos presentados en este boletín. Si así se hiciere, se agradecerá la notificación al autor del artículo y al editor del boletín.

El miedo viste de negro

 

Gustavo Fernández

Paraná – Argentina

gusfernandez21@yahoo.com.ar

 

Martes, 12 de septiembre de 1978

 

En una época en que, cuando menos en mi país, Argentina, aún no se habían popularizado PC hogareñas, banco de datos comerciales ni otras lindezas, ciertos trabajos, como el de reunir información sobre la solvencia financiera de aquellos interesados en préstamos o créditos bancarios, eran sufragados por empresas privadas conocidas como "de informes comerciales". Pesquisas por derecho propio de la confianza monetaria del prójimo, representaban, a mis ya lejanos veinte años, la única posibilidad cierta de un trabajo estable. Acababa de abandonar la carrera de Ingeniería Aeronáutica en una época oscura para la universidad nacional después de algunas amargas experiencias en los ámbitos académicos de la ciudad de La Plata con las autoridades uniformadas de entonces, y en parte por mi carácter, en parte por mi pasado adolescente de militante fervoroso, era mejor por un tiempo alejarme de las aulas y buscar un trabajo para solventarme. De todas formas, la Ovnilogía en particular y las paraciencias en general seguirían siendo mi válvula de escape intelectual. Así que, con unas modestas habilidades con la máquina de escribir como todo currículum, conseguí un eclipsado puesto en una de esas empresas, situada sobre calle Alsina en Buenos Aires. Y durante un año tipeé páginas y más páginas respecto de pasivos, deudas impagas y ganancias y pérdidas. Fue el único año de mi vida que trabajé bajo relación de dependencia.

El año 1978 había comenzado pleno de actividad ovnilógica para mí: en febrero entregué a la desaparecida Editorial "Cielosur", de Buenos Aires, los originales del que fuera mi segundo libro, "Triángulo Mortal en Argentina" – tema que se reiterará a lo largo de este artículo – participé en numerosas conferencias y viajes de investigación. Pero para junio, las obligaciones de mi incipiente trabajo me habían alejado completamente de la gesta ufológica, excepto por la salida, los primeros días de agosto, al público de "Triángulo..." Y aún así, todo se limitaba a responder las esperables llamadas telefónicas de los amigos, algún que otro comentario en la Editorial y poco más. Es más: la única vez que mi trabajo y los OVNIs se encontraron fue cuando a mi escritorio de "redactor comercial" llegó un expediente sobre "Cuarta Dimensión S.R.L." y pasé a ser de los pocos que saben que Fabio Zerpa no se llama realmente así sino Fabio Pedro Allés. Apenas una anécdota de color.

Por eso, cuando al atardecer de ese día regresé a mi casa – aún vivía con mis padres – me sorprendió encontrar una nota de puño y letra de mi madre sobre la mesa del comedor. Decía algo así como "por nada del mundo le abras la puerta a nadie. Hubo gente rara buscándote. Cuando regresemos te contamos".

El principio de la historia lo conocí en realidad no por mis padres, sino por la encargada del edificio, quien al sospechar que había regresado no pudo frenar su profesional curiosidad de contar y enterarse. Contar que, a media tarde, dos policías uniformados acompañados de un tercero que llevaba sujeto de la correa un perro pastor (¿) y que permaneció dentro del automóvil (un Ford Falcon negro) habíanse introducido en el edificio, secuestrado parte de la correspondencia diaria que por ese entonces solía llegarme y tocado timbre en los departamentos contiguos de mi piso, inquiriendo a los sorprendidos ocupantes respecto de mis hábitos de vida, ocupaciones, visitas, etc. La encargada me dijo que a ella le preguntaron sobre los países de procedencia de las cartas que recibía, además de presionarla respecto a cierto "segundo juego de llaves" que "seguramente" ella debía tener, a lo que la susodicha se negó rotundamente. Hecho esto, y con un velado comentario – a todos – de un prometido regreso, se fueron.

Eso me contó la encargada. Y claro, esperaba algo a cambio, como por ejemplo saber porqué me buscaban. Algo que yo también habría querido saber. Un tanto alejado como estaba de la ovnilogía, me pregunté si se debería a mis antecedentes estudiantiles, o quizás algo vinculado a mi trabajo. Con veinte años, la situación, no me molesta admitirlo, me provocaba mucho miedo. Si lo hubiera vinculado a la ovnilogía, tal vez el miedo hubiera sido mayor.

Esa misma noche mi padre se comunicaba con la seccional de policía a la que correspondía mi domicilio, donde no sólo le manifestaron que no había ninguna solicitud de información respecto de mi persona sino asimismo se mostraron muy extrañados por un procedimiento, aunque fuera perteneciente a alguna otra área de nuestra benemérita Policía Federal, que no les hubiera sido anticipado. Al día siguiente llegué a mi trabajo muy temprano; había recordado que un gerente de la firma tenía fluidos contactos con estamentos superiores de la Policía, y tal vez él pudiera averiguar algo. Negativo. Después de un par de semanas – y me consta que el hombre hizo el mejor esfuerzo, llegando hasta la Superintendencia de la Policía Federal, la ex Coordinación Federal de triste memoria – nadie sabía quiénes eran los policías con auto negro y perro.

Eran épocas oscuras de dictadura militar sin derechos civiles ni "hábeas corpus". Viví – vivimos – con temor un par de semanas. Cierto día, un viernes, cuando la encargada salía a hacer ciertos quehaceres cerca del mediodía, encontró frente al tablero de los "porteros eléctricos" a uno de los policías de la visita anterior. Ahora, quizás menos nerviosa que la vez pasada, me lo pudo describir en detalle: no muy alto (le calculó alrededor de 1,65 m.), muy delgado (sus palabras fueron "el uniforme le quedaba como tres talles por demás grande, y de la gorra, ¡ni hablar!"), la piel oscura, extrañamente cetrina, ojos negros y nariz demasiado ganchuda. Le llamó la atención no distinguir otros uniformados, ni el auto ni, por supuesto, el enigmático can. Dijo que el hombre sólo la miró y en voz baja, casi silbando, espetó:

- ¡No contestan en el "5ºA"! (tal el piso y departamento que ocupábamos entonces).

- Lógico. No hay nadie. Están trabajando – argumentó previsiblemente la empleada.

- Entonces dígale a ese pendejo que se aleje de los OVNIs. – fue cuando el auto negro, con un solo policía manejando (y sin perro) apareció por una esquina, sobre él subió el extraño hombre de la ley, y desaparecieron.

Jamás regresaron.

Tal vez ustedes no me crean si les cuento que fue una nimiedad, una sola palabra en esta respuesta, lo que me hizo sentirme incómodo. Pregunté y repregunté a la pobre mujer el sentido exacto de las palabras empleadas y todas las veces, muy segura, me repitió exactamente las mismas. ¿Policías molestos con un investigador de OVNIs? Absurdo. ¿Con una mascota? Anacrónico. ¿Un auto negro? Fantástico. Pero había un elemento más para estar seguro que no eran policías. Y si bien el vocablo "pendejo" les sería muy propio, en los giros idiomáticos usuales en nuestros regionalismos se diría "que la acabe con los OVNIs", "que la corte con los OVNIs", "que la termine con los OVNIs" pero nunca "que se aleje de los OVNIs". Demasiado estudiado.

Y si ustedes alguna vez leyeron "Triángulo Mortal en la Argentina" (si no lo hicieron; bueno, es una lástima), la aparición inopinada de caballeros vestidos de policías que no son policías en un auto negro y siempre – casi una constante – con algún detalle bizarro y absurdo (aquí el perro) les haría cerrar la ecuación con una sola expresión: MIBs. "Men in Black". U Hombres de Negro, si lo prefieren.

 

Un sainete cósmico

 

Ya lo comenté en otro artículo sobre este mismo tema: dos cosas absolutamente ilógicas parecen signar todas las apariciones de MIBs. La primera, que nunca son los investigadores de primera línea los visitados por ellos. En este sentido, mi anécdota, vista fríamente, más que ensalzar mi ego tendería a deprimirlo: si recibí su visita fue precisamente porque no era tan importante, después de todo. Por supuesto, la tendencia instintiva es a descreer los relatos de desconocidos o semi desconocidos en cuanto a las apariciones de estos seres. Alguna vez, yo mismo creí (hasta que me ocurrió, lógicamente) que se trataban de seguidillas de hechos más o menos casuales vinculantes de personalidades un tanto paranoicas con cuanto loco anda suelto por ahí. Hoy en día, y debo admitir que en buena medida a instancias de las reflexiones que me surgieron a raíz del episodio que viví tan de cerca, sospecho otra cosa: si bien no estoy en condiciones de afirmar que los MIBs sean necesariamente extraterrestres camuflados, todo me señala que forma parte inextricable del fenómeno OVNI, no sólo porque se arrogue tal relación sino por compartir simbólica y formalmente su misma estructura ontológica. El OVNI es un absurdo, qué duda cabe: su comportamiento en los cielos parece destinado a sacudir los fundamentos de las creencias mismas de la humanidad, y muchos autores han teorizado que la Inteligencia que se mueve detrás de ellos se comporta precisamente de forma tan absurda porque, a semejanza de un cósmico koan zen (un acertijo sin respuesta racional que destruye las creencias preestablecidas del estudiante), busca afectar al Inconsciente Colectivo de la humanidad para provocar un salto cuántico en la evolución de su mentalidad. Por ello, los OVNIs no aterrizan de una buena vez en las afueras de la Casa Blanca: porque su efecto demoledor de paradigmas sólo funciona actuando detrás de bambalinas, orillando la credulidad, moviéndose al filo de la realidad cotidiana, sospechosamente intuido pero nunca confirmado. La duda, la ansiedad intelectual, la emocionalidad subyacente que el fenómeno viene generando a través de las décadas es lo que genera el efecto buscado: una variable emotiva distinta en la línea del pensamiento histórico de nuestra especie. Lo que quiero decir es que, si la Inteligencia que se mueve detrás de los OVNIs más que netamente extraterrestre es extradimensional, lo que equivale a hablar de entes de una Realidad paralela, y si a nuestra percepción esos entes no son distintos a lo que históricamente conocemos como "entes espirituales", a esa Inteligencia le será más fructífero a sus fines un cambio gradual pero evidente en la psicología de las masas que en el hecho físico, anecdótico y mediático de aparecerse a las puertas de la ONU. El "para qué" será motivo de otro trabajo.

Y es evidente que el fenómeno MIB comparte esta "ilogicidad" con todo el fenómeno OVNI: al igual que él, no se aparece a los personajes principales del teatro universal, sino a los actores secundarios de los sainetes pueblerinos. No se hace visible ante un presidente que a golpe de decreto puede cambiar la forma de pensar de las masas; se aparece a decenas, a miles de Juanes o Marías cotidianos que en sus relatos, sus sueños subsiguientes y sus creencias aglutinarán en una o dos generaciones un nuevo molde de ideas, a caballo quizás entre lo religioso y lo lógico, entre el demonio y los marcianos.

Esa "absurdidad" de los MIBs campea en sus mensajes, en los aspectos ridículos de los episodios (recuerden al "hombre del cable verde", quienes ya me han leído en otra ocasión), en el vago toque "retro" y hasta "kitsch" de sus personajes, como escapados de una mala película norteamericana de los '50 con estereotipados gángster, para colmo en ocasiones de rasgos orientales (que siempre hicieron el papel de "malos" en esas películas) mezclados, en quién sabe que confusa recepción satelital de nuestras remotas transmisiones de TV, con reportajes en vivo desde el "Coven 13" de MTV.

El informe típico sobre MIBs es más o menos como sigue: poco después de haber observado un OVNI, el sujeto recibe una visita (recuerden los "cuatro hombres de negro" que el 29 de abril de 1996, casi cuatro meses después de ocurridos los sucesos iniciales, visitaron a la familia de las principales testigos del "caso Varginha", en Brasil). Con frecuencia, esto ocurre tan pronto que todavía no se ha concluido ninguna investigación oficial y, en muchas ocasiones, sin estar siquiera precedida por la denuncia del caso. Dicho en otras palabras: los visitantes no pueden haber obtenido de forma normal la información que poseen, sobre todo cuando en esas entrevistas suelen remitirse a experiencias o circunstancias de la vida privada del testigo, en ocasiones remotas en el tiempo y que no son siquiera de conocimiento de sus más cercanos familiares.

La víctima está, casi siempre, sola en el momento de la visita, generalmente en su propia casa. Sus visitantes, que suelen ser tres, llegan en un coche negro. En Estados Unidos, un Cadillac; aquí en Argentina – y es sabido que los MIBs en muchas ocasiones cambian sus atuendos por uniformes militares – en un Ford Falcon, automóvil de triste recuerdo para la memoria colectiva, claro que no color verde como los que acostumbraban cometer tropelías en tiempos de las dictaduras militares, sino negro. Al mismo tiempo, aunque se trata de un automóvil antiguo, lo más frecuente es que esté en perfectas condiciones, que esté escrupulosamente limpio por dentro y reluciente por fuera, y que presente incluso el inconfundible olor a "coche nuevo". Si el sujeto anota el número de matrícula y lo investiga, descubre siempre que se trata de un número inexistente.

Los visitantes son casi siempre hombres; muy raramente aparece una mujer, pero nunca más de una. Su aspecto se ajusta a la imagen estereotipada de un agente de la CIA o de los servicios secretos: llevan trajes oscuros, sombreros oscuros – ¡aún en esta época! – zapatos y calcetines negros, camisas blancas. Los testigos comentan a menudo su aspecto impecable: toda la ropa que llevan parece recién comprada.

Los rostros de los visitantes son descriptos generalmente como vagamente extranjeros, casi siempre, como dijimos, "orientales"; muchas descripciones hablan de ojos almendrados. Cuando su piel no es oscura, suelen estar alternativamente muy tostados o exageradamente blancuzcos. A veces aparecen toques extraños, en varios casos, ¡labios pintados! Vagamente amenazantes, sus insinuaciones parecen ser de aquellas que tantos gustan a los guionistas mediocres de Hollywood: "¡Caramba, señor X, me temo que no me está diciendo la verdad!", o "Si quiere que su esposa siga siendo bonita, le conviene darme esas fotografías".

Todo esto provoca la "sensación imitativa extraterrestre". Unos alienígenas bastante chuscos, decididos a impedir que nuestros heroicos ciudadanos pasen sobre las formalidades burocráticas del gobierno y desvelen el misterio de los OVNIs, deciden infiltrarse entre la población para llevar adelante sus cometidos. Pero, extraterrestres al fin, interpretan de manera confusa una de sus pocas fuentes de información remota sobre nuestra civilización: la películas de TV que, como se saben, viajan a caballo de ondas electromagnéticas hasta los mismos confines de nuestra Galaxia. Allí aprenden cómo deben vestirse los malos, pero, claro, la película le llega con unos cuarenta años de retraso e ignorantes de la frívola modificación de la moda temporada tras temporada, nada les hace sospechar que las costumbres de vestuario han cambiado. Así que se fabrican esas pilchas y de paso unos automóviles a la misma usanza, y quizás por medios extrasensoriales obtienen la información que desean sobre el testigo y su entorno. Se materializan entonces casi a las puertas de su domicilio y progresan con su cometido. Pero en el camino cometen ciertos errores: algún lejano episodio de "Viaje a las Estrellas" les sugiere la conveniencia de algunos detalles como cables que entren y salgan del cuerpo: cautivados por los labios sensuales de tanta actriz de teleteatro, se preguntan porqué, en aras de verosimilitud, no añadir este toque de rouge también. Y en cuanto al lenguaje, si su fuente de información – siempre hipotéticamente – son nuestros medios masivos de comunicación, no sólo es comprensible que sea tan forzadamente estereotipado: sólo espero que no empiecen, en los próximos encuentros, a proferir las barbaridades que escuchamos todos los días.

Más evidencias de estilos pasados de moda: cuando en 1972 el investigador Frank Marne, domiciliado en Pittsburg, Estados Unidos, recibió la visita de tres supuestos militares interesados por sus investigaciones, una de las cosas que más llamó la atención de Marne fue la extrema pulcritud de sus uniformes de gala del Ejército norteamericano... pero con el estilo de la guerra de Corea, unos veinte años antes.

En setiembre de 1976, el doctor Herbert Hopkins, médico e hipnólogo de 58 años de edad, trabajaba como consultor en un caso de teleportación en Maine (Estados Unidos). Una noche en que su esposa e hijos habían salido dejándole solo, sonó el teléfono y un hombre que se identificó a sí mismo como vicepresidente de la Organización de Investigaciones OVNI de New Jersey solicitó entrevistarse con él para discutir el caso. El doctor Hopkins aceptó, pues en aquél momento le pareció lo más natural. Se dirigió a la puerta trasera para encender la luz para que el visitante pudiera encontrar el camino desde el estacionamiento, y vio al hombre que ya estaba subiendo los escalones de la entrada. "No vi ningún coche, pero aunque lo hubiera tenido es imposible que llegara a mi casa con tanta rapidez desde ningún teléfono", comentó más tarde asombrado (es obvio que no eran tiempos de teléfonos celulares).

Pero en aquél momento el doctor Hopkins no experimentó sorpresa alguna, y acogió al visitante. El hombre vestía traje negro, sombrero, zapatos y corbata negros y camisa blanca. Pensó que su aspecto era el de un empleado de una funeraria. Sus ropas eran impecables: el traje, sin arrugas, y la raya de los pantalones, perfecta. Al quitarse el sombreo vio que era completamente calvo, y que carecía de cejas y pestañas. Su palidez era cadavérica, y sus labios eran de un rojo brillante.

En el transcurso de la conversación se frotó los labios con un guante, de ante gris, y el doctor se sorprendió al comprobar que los llevaba pintados.

Sin embargo, fue más tarde cuando el doctor Hopkins reflexionó sobre lo extraño del aspecto y de la conducta de su visitante. En aquél momento siguió la conversación con toda naturalidad, considerando que el episodio formaba parte de su actividad profesional. Cuando concluyó la charla sobre el caso que motivaba la reunión, el visitante afirmó que el doctor tenía dos monedas en el bolsillo relacionadas con el episodio. Le pidió al doctor que pusiera una de las monedas en su mano y él así lo hizo. El extraño dijo al doctor que mirara la moneda, no a él; mientras lo hacía la moneda pareció desenfocarse y luego se desvaneció gradualmente. "Ni usted ni nadie más en este planeta volverá a ver esta moneda otra vez", dijo el visitante.

Después de hablar un rato más de los tópicos acerca de los OVNIs, el doctor Hopkins advirtió que el visitante hablaba más despacio. El hombre se levantó tambaleándose y dijo muy despacio: "Mi energía se está agotando, debo irme ahora. Adiós". Se encaminó vacilante hacia la puerta y bajó los peldaños con inseguridad, de uno en uno. Hopkins vio una luz brillante en la carretera, una luz blanco – azulada y de brillo distinto a la de los faros de un auto. En aquél momento, sin embargo, supuso que se trataba del coche del extraño, aun cuando ni lo vio ni oyó.

Más tarde, cuando regresó la familia del doctor, examinaron la carretera, encontrando señales que no podían pertenecer a un coche, pues estaban en el centro de la calzada. Al día siguiente, y aunque el camino no se había utilizado, las marcas ya no estaban.

El doctor Hopkins quedó sumamente alarmado por la visita, sobre todo desde que empezó a plantearse lo extraordinario de la conducta de su visitante. De ahí que siguiera al pie de la letra las instrucciones de aquel hombre; borró las cintas de las sesiones hipnóticas que estaba realizando en relación al caso que le ocupaba, y aceptó abandonar el mismo.

Tanto en casa del doctor Hopkins como en la de su hijo mayor, siguieron ocurriendo incidentes curiosos. Hopkins supuso que tenían alguna relación con la extraña visita, pero nunca supo nada más de su visitante. En cuanto a la Organización de Investigaciones OVNI de New Jersey, tal institución no existía.

El 24 de setiembre, pocos días después de la abracadabrante visita, su nuera Maureen recibió la llamada de un hombre que pretendía conocer a John, su esposo, y preguntó si les podía visitar con un acompañante.

John citó al hombre en un restaurante de la localidad y lo llevó a su casa con el acompañante del mismo, una mujer. Ambos parecían tener entre treinta y cuarenta años, y vestían prendas pasadas de moda. La mujer resultaba particularmente chocante: tenía los pechos muy bajos, y cuando se levantaba daba la impresión de que las articulaciones de sus caderas eran raras. Los dos extraños caminaban con pasos muy cortos, y avanzaban como si tuvieran miedo de caerse.

Aceptaron unas gaseosas, pero casi ni las probaron. Se sentaron torpemente el uno junto al otro en el mismo sofá, y el hombre disparó varias preguntas muy personales a John y Maureen: ¿veían mucha televisión? ¿Qué clase de libros leían? ¿De qué hablaban? Continuamente el hombre manoseaba y acariciaba a su compañera, preguntando a John si todo eso estaba bien y si lo hacía correctamente.

John abandonó la sala por un momento y el hombre trató de persuadir a Maureen para que se sentara junto a él. También le preguntó "cómo estaba hecha", y si tenía alguna foto de ella desnuda.

Poco después la mujer se levantó y dijo que deseaba marcharse. El hombre también se levantó, pero no hizo ningún movimiento para irse. Estaba entre la puerta y la mujer, y parecía que para ella el único camino para llegar a la puerta era andando en línea recta, directamente a través de él. Al final la mujer se volvió hacia John y le dijo: "Por favor, muévalo, yo no puedo". De repente, el hombre se movió, seguido de la mujer; ambos caminaban en línea recta. No dijeron nada más; ni siquiera se despidieron.

 

¿Rostros orientales dijimos?

 

Octubre de 1932. Poblado esquimal de Anjiku (mil millas al norte de la ciudad de Churchill, Canadá).

Luego de casi tres semanas de no haber recibido los pueblos mineros y pesqueros cercanos ninguna visita de esquimal alguno de esta aldea de menos de cincuenta habitantes (casi todos parientes, con abundancia de matrimonios intrafamiliares), una patrulla de la Policía Montada de Canadá se desplazó hasta la misma en la presunción que hubieran sido víctimas de alguna catástrofe, como una epidemia. Al llegar al lugar, encontraron la más absoluta desolación: la aldea estaba desierta, pero una gran huella de pisadas – que permitió calcular la desaparición en apenas unos días antes de la fecha – se dirigía rectamente hasta un páramo a algunos centenares de metros de la choza más alejada, como si todos los lugareños hubieran caminado en grupo, hasta detenerse y desplazarse, al parecer durante largo tiempo, en forma errática pero sin salir jamás de un círculo de unos cien metros de diámetro. No se halló cadáver alguno. Las armas estaban en sus lugares (ningún esquimal se alejaría de su vivienda sin su arpón, cuchillo y fusil). Los rescoldos del fuego y los calderos con restos descompuestos de comida señalaban que las mujeres habían abandonado en pleno sus quehaceres domésticos, impresión que se veía ratificada por los dos sacones de piel con agujas de hueso de foca aún atravesadas, en una costura abandonada imprevistamente a medio hacer. Los perros, desfallecientes y temerosos, seguían atados a sus cadenas, las canoas en sus apostaderos. Como en el Mary Celeste todo era como una postal congelada en el tiempo de la vida cotidiana, pero donde se hubiera suprimido a sus protagonistas.

Hombres de negro de tez aceitunada, narices ganchudas, orientales...

 

La conexión psíquica

 

Si nos detenemos en este punto tendremos dos opciones: o tirar por la borda la totalidad de los testimonios (aún aquellos bien documentados y acreditados) por considerarlos un atado de sandeces sin sentido alguno; o preguntarnos si detrás de esa apariencia ridícula se esconde algo más. Obviamente, voy por esta segunda opción. Porque si bien es dable esperar que todo fraude, toda historia propia del día de los inocentes muestre la hilacha de ciertas características absurdas, la verdadera avalancha de tales matices en estos testimonios es precisamente y a mi juicio, lo que los hace más sugestivos: si sólo se tratara de una sarta de invenciones, se disimularían más fácilmente si sus aspectos fueran, digamos, más cotidianos. Esas concatenaciones de detalles ersatz es lo que me sugiere que hay una extraña realidad común detrás de todos ellos.

Y aquí regreso a lo enunciado párrafos atrás: su absurdidad es tan evidente que es parte de su naturaleza, una "pauta de comportamiento", vamos. Una absurdidad que tiene más que ver con la naturaleza de las reacciones que provoca en los destinatarios que con la estructura del fenómeno en sí (¿recuerdan el ejemplo del "koan" zen?). Una absurdidad pletórica de componentes místicos: apariciones y desapariciones fantasmales, poltergeist sistemáticos (que acompañan los días de las víctimas inmediatamente posteriores a las visitas), objetos que aparecen y desaparecen (los estudiosos del budismo tibetano conocen de sobra las técnicas de "tulpas", literalmente "formas de pensamiento", mediante el cual los iniciados logran concentrarse tan intensamente en determinadas imágenes que terminan éstas haciéndose visibles y hasta tangibles incluso para observadores escépticos, objetivos y experimentados; verdaderos "fantasmas de la mente" que sobreviven en ocasiones durante días cuando sus creadores se han desentendido de ellas)...

Ya en 1976, el investigador argentino profesor Oscar Adolfo Uriondo, en un meduloso artículo inserto en la ya desaparecida revista "Ovnis: un desafío a la ciencia" señalaba la molesta – cuando menos para los integrantes del pelotón de tuercas y tornillos – pero irrebatible irrupción de la fenomenología parapsicológica dentro del campo de la casuística OVNI. Si bien no es muy procedente tratar de explicar un misterio mediante otro misterio, tampoco sería ético negar las implicancias paranormales que suelen ser el marco de las apariciones de estos objetos; negación que respondería más a un compulsivo deseo de evitar discusiones ríspidas con la ciencia mecanicista que alejara al ovnílogo aún más de ser aceptado en sus templos, que como una honra a la exactitud de la información. Porque cuando aún no se hablaba de channeling ni de maestros ascendidos, cuando Vallée apenas esbozaba tímidamente su teoría del monitoreo desde una Realidad Alternativa, ya entonces, decíamos era evidente un ámbito de superposición referente a ciertas pautas de comportamiento de las entidades asociadas a OVNIs, pautas asociadas a lo que se espera de "apariciones" o, vulgarmente, "fantasmas". Mi razonamiento, a partir de allí, es el siguiente: si se admite la realidad casuística de fenomenología paranormal dentro del contexto de la temática OVNI, en testimonios de indiscutible verosimilitud, ¿quién estaría en condiciones de definir el límite exacto de ambos campos? ¿Quién puede lícitamente arrogarse el derecho de decidir hasta qué punto se aceptan manifestaciones parapsicológicas dentro de lo ovnilógico y a partir de qué punto no, excepto cuando ese territorio desdibujado opaca, por su invasión, los juicios apriorísticos de quien, atado desde el vamos a ciertas hipótesis preestablecidas sobre su origen, ve así amenazada su creencia?

Los investigadores de OVNIs y las personas que los han visto no son de ningún modo los únicos que reciben visitas de hombres vestido de negro. Quienes investigaron la resurrección religiosa de 1905 en el norte de Gales, describen las fantasmagóricas apariciones de tres hombres vestidos íntegramente de negro – en contadas ocasiones uno solo – en los (adivinen dónde) dormitorios de líderes religiosos de esas comunidades. Los mismos que relatan, avalados por numerosos testigos, que durante sus manifestaciones multitudinarias extrañas "luces" multicolores revoloteaban sobre la multitud. Una de las predicadoras más reconocidas, Mary Jones, relata en sus memorias como cierta noche, en que una de estas inquietantes visitas se apersonó en el vano de la puerta de su alcoba y le increpaba, una "luz" esférica, blanco azulada, se materializó sorpresivamente dentro de la habitación y descargó un "rayo" sobre el ser, vaporizándolo. Todo esto parece una fantasía delirante, si no fuera por el hecho de que existen evidencias probadas de algunos de los fenómenos relatados, muchos de los cuales fueron presenciados por varios testigos independientes, algunos de ellos abiertamente escépticos. A lo que apunto es que lo que sabemos acerca de las manifestaciones actuales de Hombres de Negro puede ayudarnos a comprender sus apariciones en el pasado, y viceversa. De una forma u otra, aparecen en el folklore de todos los países, y periódicamente pasan de la leyenda a la vida cotidiana. El 2 de junio de 1603 un joven campesino se confesó culpable, frente a un tribunal del sudoeste de Francia, de varios actos provocados por su transformación en lobo; había acabado secuestrando y comiendo a un niño. El "hombre lobo" afirmó que estaba actuando bajo las órdenes del Dios del Bosque, del cual era esclavo, un hombre alto y moreno, vestido todo de negro y montado en un caballo negro.

¿Y qué decir del silencioso y no menos misterioso visitante que golpeó a las puertas de la residencia de Mozart para encargarle un Réquiem, con una espléndida paga en efectivo y la consigna de no preguntar sobre su destinatario, réquiem que quedó inconcluso por la muerte del compositor, sospechoso en los últimos momentos que como una broma macabra el réquiem había sido encargado, precisamente, para él? Y es obvio que si en la vida de Mozart debemos buscar razones para su acoso, las mismas seguramente no estarán en sus creaciones sino, quizás, en su filiación masónica.

Todos los evidentes elementos simbólicos en sus apariciones han llevado a algunos autores a postular que los Hombres de Negro no son criaturas de carne y hueso, sino construcciones mentales proyectadas desde la imaginación de quien la percibe, y que adoptan una forma que combina la leyenda tradicional con las imágenes contemporáneas. Sin embargo, no es tan simple como parece: la mayoría de los relatos aseguran que se trata de criaturas reales que se mueven en el mundo real y físico.

En diciembre de 1979, en la ciudad de la entonces Alemania occidental de Tirschenreuth, en el alto Palatinado, por varias semanas la gente no se atrevió a salir de noche de sus casas. Los padres prohibían a sus hijos que fueran por las calles una vez caído el sol; las mujeres, por motivos de seguridad, hacían que sus amigos o parientes fueran a buscarlas al lugar de trabajo. Y todo porque numerosos habitantes se vieron enfrentados a un fenómeno verdaderamente siniestro.

Una y otra vez, aterrorizados testigos acudían a la policía para denunciar el mismo hecho: de la oscuridad surgía repentinamente un coche con las cortinas en las ventanillas laterales, del cual descendían tres hombres vestidos de negro que, ante la mirada de los espeluznados transeúntes, abrían la portezuela trasera y extraían un féretro, abriéndolo en ocasiones. En este punto, los involuntarios testigos recuperaban el control de sus piernas y salían disparados, aunque algunos alcanzaban a atisbar en el interior del ataúd, totalmente vacío, lo que hacía aún más incomprensible y tétrica la actitud de los silenciosos individuos. Varias mujeres tuvieron que ser hospitalizadas en estado de shock, y un par de muchachos con presencia de ánimo para detenerse a algunas decenas de metros y mirar hacia atrás, manifestaron que el enigmático vehículo parecía "desaparecer fundiéndose con las sombras".

Así que con estas anécdotas y estos parámetros, y puesto a hipotetizar sobre su origen, creo que puede circunscribirse su naturaleza a:

 

Agentes extraterrestres infiltrados en busca de silenciar testigos que entorpezcan sus ominosos planes para con nuestra Humanidad.

Secuaces diabólicos de un inmarcesible Belcebú que usan al satánico fenómeno OVNI para vehiculizar sus innobles propósitos.

Agentes federales, de organismos gubernamentales o militares, deseosos de monopolizar en aras de su belicismo innato los secretos que puedan llegar a arrancarse al OVNI.

Una sociedad secreta.

 

La primera posibilidad es posible pero no probable. Ciertamente, lo que ha silenciado a la gente no han sido los Hombres de Negro sino el propio miedo de los destinatarios. Y en el caso de los que hicieron caso omiso (entre ellos, un servidor), bueno, aquí estamos y seguimos. La segunda opción, de neto corte fundamentalista, ha sido en realidad propuesta por grupos evangélicos – generalmente de filiación pentecostal – y está, a mi criterio, más emparentado con el usufructo del miedo a lo desconocido inherente a los bajos estratos sociales en función de un proselitismo ideológico, que a una cabal identificación de estos oscuros personajes. Para refutar esta posibilidad que, como exótico renacimiento medieval, aún he escuchado en fechas cercanas – permítaseme señalar dos detalles: si de entidades espirituales demoníacas se tratara, toda esa parafernalia a lo Bugsy Malone carecería de sentido: simplemente, una vaporosa y sulfurosa aparición en la intimidad del destinatario de la amenaza y a otra cosa, mariposa. En segundo lugar – y le cabe el sayo de la hipótesis anterior – un demonio, por subalterno que fuere, que no materializara sus maléficos propósitos no sólo perdería autoridad; se expondría al ridículo, situación a la que, como es de público conocimiento, el Príncipe de las Tinieblas no es muy afecto.

¿La tercera opción? ¿Federales o militares pintándose los labios, clavándose los extremos de un hilo de cobre en las pantorrillas, manoseando a sus parejas en público como para ser detenidos por ofensa al pudor o metiéndose en los detalles íntimos de quienes visitan – a quienes, generalmente, sólo amenazan al final de la entrevista – arriesgándose a un fenomenal puñetazo de un marido celoso... o expuesto in fraganti delito? Los que hemos vivido y padecido épocas de autoritarismo militar sabemos que los mismos, cuando así quieren proceder, no se andan con chiquitas, y si muchos testigos de las apariciones de MIBs no fueran de por sí individuos altamente confiables, personas honestas y respetadas en la comunidad, interlocutores válidos en cualquier instancia judicial, testigos creíbles para cualquier jurado, todo esto habría que echarlo por la borda de lo probable.

Me quedo, entonces, con la tercera posibilidad: una sociedad secreta, que a través de centenares de años ha influido para evitar el avance del conocimiento de la humanidad sobre determinados temas: ayer, logros científicos. Hoy, el contacto abierto con fraternidades extragalácticas, contacto que necesariamente debe ir precedido de la aceptación pública del mismo.

Una sociedad que, por su naturaleza y desarrollo fuertemente emparentado con lo que conocemos como Ciencias Herméticas y Ocultas, le ha puesto en poder de determinadas facultades extrasensoriales o el acceso a fuentes de energías no físicas. Una sociedad secreta puesta al servicio de ciertas entidades – quizás más extradimensionales que extraterrestres – deseosas de impedir un salto cuántico en la evolución de esta Humanidad, y seguramente de otras también. Quizás por una simple cuestión de supervivencia...

Existe un movimiento, a través de la Historia y los gobiernos, que opera desde las sombras para impedirle a la Humanidad progresar demasiado velozmente o en determinadas direcciones, un poder particularmente deseoso de cercenarnos espectaculares progresos científicos y tecnológicos que en distintas confluencias de los tiempos pasados, remotos o cercanos, estuvieron casi al alcance de la mano y que hubieran provocado, de ser reconocidos y alentados, un "salto cuántico" en la historia de nuestra especie. Este Poder detrás del Poder, a quienes llamo los "Barones de las Tinieblas" – y que volveremos a encontrar inquietantemente afines a las motivaciones o aparentes objetivos de cierta clase de visitantes cósmicos – están en permanente conflicto con otra sociedad secreta – llamémosla los "Guardianes de la Luz" – afines a seres extraterrestres o extradimensionales benéficos para con la especie humana.

Sin embargo, sé que puede resultar una tarea ímproba y casi imposible demostrar, más allá de toda duda plausible, la existencia de esa "sociedad secreta". Simplemente por el hecho que cuanto más fuerte y más clandestina es, menos evidencias habrá dejado de su paso, y ni que pensar en registros escritos u otras de similar tenor. O dicho de otra manera; cuánto más éxito haya tenido en permanecer secreta, aunque parezca una verdad de Perogrullo, más ímprobo resultará demostrar su existencia. Así que la pauta para probar su realidad dependerá de aplicar el razonamiento que si a través del tiempo podemos encontrar personas aunadas por idénticos procederes y objetivos, reivindicando intereses comunes, o eventos o personas, físicas o jurídicas, manipuladas por igualmente extrañas circunstancias que en todos los casos conlleven a consecuencias concomitantes con los objetivos de los sujetos mencionados en primer término, podrá entonces colegirse con bastante fundamentos que los segundos serán víctimas de las maniobras de los primeros, a su vez, hermanados en una mística común; la que sólo puede responder a la fraternización dentro de una organización unívoca.

Porque el accionar de los Barones de las Tinieblas ha apuntado, cíclica, persistentemente – y debo admitir que con éxito – a frenar la evolución de la especie humana. ¿Con qué fines? Tal vez vayamos desvelándolos a lo largo de otras páginas, pero convengan conmigo que de suyo se impone el más obvio: una humanidad ignorante de sus potencialidades, alejada de descubrimientos que podrían provocar un "salto cuántico" en su evolución, es fácilmente manipulable. Distraídos de lo Trascendente, encolumnados detrás de espurias metas ilusorias, recuerdan aquel comentario de Charles Fort: "¿Acaso las ovejas saben cuándo y cómo van al matadero?"

Y precisamente porque su accionar ha sido exitoso, es que nos resulta muy difícil tomar conciencia de cuánto nos hemos alejado de un camino de crecimiento interior y exterior, cuán lejos podríamos estar en el camino a las estrellas si en ciertos quiebres de la historia, en ciertas curvas de la ruta, no se nos hubiese empujado a tomar desvíos que, en lugar de incómodos, traumáticos pero efectivos atajos, eran en realidad sofisticadas, atractivas y cómodas autopistas hacia la Nada.

De los ejemplos que he mencionado, está llena nuestra crónica. Sobre la que, si les interesa, sabremos regresar.

No obstante, permítanme un último comentario. La hipótesis de una sociedad secreta de origen milenario, dotadas de facultades supranaturales y con fines más psíquicos y espirituales que materiales, casa perfectamente con el modus operandi de los Hombres de Negro. Son necesariamente atemorizantes para el testigo y simultáneamente poco creíbles, de forma que el destinatario sienta hasta vergüenza de dar detalles de su odisea. Porque si fuesen mafiosos típicos o paramilitares puntillosos, la verosimilitud de la historia no sólo desencadenaría investigaciones policíacas y gubernamentales profundas sino que por carácter transitivo daría credibilidad al "episodio OVNI" de ese testigo. Pero si éste, ya sospechado de delirante por haber visto "platillos volantes", encima declara haber sido visitado por seres vestidos de negro que aparecieron de la nada, con baterías que se descargan, una libido incontrolada, voyeuristas cósmicos de fotos desnudas de la esposa de usted o ese toque femenino de carmín, el delirio es total, el absurdo campea por sus dominios y el testigo es despedido entre risotadas y burlas crueles. Al igual que todo el fenómeno OVNI, es otra "koan": están pero no se ven, influyen sin interferir, marcan la Consciencia Colectiva pero nadie ve a los manipuladores. Se mueven (no podría ser de otra forma) al filo de la realidad.

EL FUEGO DEL DRAGON

BOLETIN MENSUAL DE OVNILOGIA

Nº 96 – Agosto de 2006

 

Editado por Carlos Alberto Iurchuk

La Plata – Argentina

iurchuk@netverk.com.ar

"El Dragón Invisible"

http://dragoninvisible.com.ar

Se permite la reproducción parcial o total, por cualquier medio, de los artículos presentados en este boletín. Si así se hiciere, se agradecerá la notificación al autor del artículo y al editor del boletín.

Ovnis: ¿Y si vienen de otras dimensiones?

(Primera parte)

 

Moisés Garrido Vázquez

Huelva – España

moises_garrido@yahoo.es

 

Que el Fenómeno OVNI existe, pocas personas que estén medianamente informadas lo ponen ya hoy en duda. Pero su "realidad", extraordinariamente compleja y ambigua, no puede ser definida bajo los parámetros que manejamos en nuestro mundo cotidiano, hasta el punto de que resulta verdaderamente imposible llegar a conocer el origen y naturaleza de esos extraños "objetos" que sobrevuelan nuestros cielos. Su esquiva presencia, su desconcertante comportamiento y sus rasgos anómalos le han convertido, entrado el siglo XXI, en uno de los mayores enigmas a los que se ha enfrentado el Hombre desde sus orígenes. Cuando se profundiza en su estudio, caemos en la cuenta de que la clásica HET (Hipótesis Extraterrestre) tiene grandes limitaciones para explicar las múltiples maneras que tienen los OVNIs de manifestarse en nuestro entorno: los hay de todas las formas y tamaños; aparecen y desaparecen bruscamente; aparentan ser objetos materiales aunque de improviso se convierten en objetos plasmoides o gaseosos; a veces son captables en fotografías y otras no; llegan a ser vistos por unos testigos mientras que otros no llegan a percibirlos; hay ocasiones en que se dejan ver mientras que en otras se muestran huidizos; suele existir una comunicación telepática entre los "ufonautas" – que también son de aspectos heterogéneos – y los testigos; en ciertos casos, tales "entidades" atraviesan puertas y paredes sin ningún problema, etc. De ahí que el destacado ufólogo John A. Keel considerase que los OVNIs "no son físicos, pero dejan huellas". Un atributo que nos recuerda, curiosamente, a los ectoplasmas, fantasmas y otras supuestas "entidades" incorpóreas. "Puesto que los avistamientos y los raptos tienen tantas similitudes con los encuentros con demonios, ángeles, duendes, hadas, brujas y otros fenómenos, el investigador debe familiarizarse con el folklore tradicional", sugiere el especialista Peter M. Rojcewicz. Hasta el propio Dr. Allen Hynek, que tuvo el mérito de ser el impulsor de la investigación científica de los OVNIs, reconoció en los últimos años de su vida, a pesar de haber defendido la HET, que dicho fenómeno tiene importantes implicaciones psicológicas y parapsicológicas.

Cierto es que a pesar de su apariencia física, el Fenómeno OVNI parece moverse en un "nivel de realidad" completamente diferente del nuestro. Los encuentros cercanos, las abducciones, las "visitas de dormitorio" y las experiencias que protagonizan determinados "contactados" contienen elementos que más bien nos recuerdan el complejo y oscuro mundo de los sueños: escenarios absurdos, pérdida de la noción espacio-tiempo, parálisis del cuerpo, luces que lo inundan todo, sensación de ingravidez, visión de seres luminosos y translúcidos, etc. "Los OVNIs – afirma el filósofo Michael Grosso – parecen moverse entre el sueño y la realidad". Y, obviamente, esta particularidad nos lleva a plantearnos una pregunta: ¿Qué papel juega el psiquismo humano en tales experiencias?... "Si el Fenómeno OVNI fuese un fenómeno exclusivamente psíquico o, por el contrario, solamente físico, no nos habría llamado tanto la atención, y en seguida le habríamos encontrado una explicación", sostiene Dennis Stillins, director de la Asociación "Archaeus Projet" que tiene, entre otros objetivos, el estudio de la conciencia humana y su interrelación con los fenómenos anómalos. Algunos eruditos vinculados a este centro de investigación proponen que los OVNIs pudieran ser "formas de pensamiento materializadas", algo similar a los "tulpas" de los que hablan los tibetanos. De hecho, si analizamos el enigma de los "no-identificados" teniendo en cuenta la importancia del "factor humano", comprobaremos que la ecuación OVNI / MENTE está más que justificada, siendo difícil seguir defendiendo aquella vieja ley ufológica según la cual el Fenómeno OVNI tiene una existencia independiente de la del observador...

 

Visiones "o(v)niricas"

 

Margarita Lopetegui es una mujer que ha protagonizado numerosas experiencias anómalas desde hace más de 20 años. Durante este tiempo no han faltado en su vida las proyecciones astrales, clarividencia, clariaudiencia, psicografías, apariciones, avistamientos, etc. Todo ello la ha llevado a interesarse por cuestiones metafísicas y por asistir a cursillos de meditación y respiración holotrópica. Hace un par de años protagonizó una sorprendente experiencia OVNI. Como en otras ocasiones, me telefoneó para ponerme al corriente de lo que le había sucedido y quedé en entrevistarla en unos días. "Me encontraba sentada en la cumbre de Aracena, cerca del castillo, cuando veo venir una nave como un plato invertido, de unos 8 ó 9 metros de diámetro – comienza a relatarme –. De pronto, de la nave surge una rampa de luz. La nave se quedó delante de mí a unos cinco metros de altura. No me sentí entrar por la rampa, pero al instante me vi dentro de la nave. Había mucha claridad en su interior. Allí había una mesa y al lado un ser anciano con una túnica blanca. De improviso aparecen tres seres vestidos con trajes plateados y ajustados que traen una camilla. Sus rostros no los recuerdo bien, pero parecían personas como nosotros... Me ayudaron a ponerme en la camilla. En ese momento, surgió vapor por todos sitios y perdí el conocimiento. No sé el tiempo que duró aquello. Luego volvió todo a la normalidad y me ayudaron a bajar de la camilla. Bajé por la rampa, y de nuevo me encontré en la cumbre de Aracena. Aquella rampa de luz se desintegró y la nave se fue…" Sin duda, este caso contiene todos los ingredientes de una presunta abducción, de no ser por un detalle fundamental: Nuestra protagonista estuvo en todo momento acostada en su casa, en Huelva, a más de 100 kilómetros de Aracena. ¿Sueño lúcido? ¿Proyección astral?... Fuese lo que fuese, aquella experiencia no tuvo lugar en la realidad física que todos conocemos. Pero sin embargo ella recuerda todo aquello como algo objetivamente real, no como un sueño.

Un caso similar es recogido por Peter Brookesmith en su documentado libro "Alien abductions". El inglés David Howard, gerente de una fábrica de productos químicos, fue llevado desde su cama al interior de un OVNI, a través de un túnel inundado de una brillante luz. El hecho tuvo lugar a finales de 1983. Una vez dentro de la nave, inundada toda de niebla, se vio tendido en una mesa desprovisto de ropas. Hasta él se acercaron dos criaturas grisáceas de 1,2 metros de estatura y con grandes ojos negros. Iban vestidas con trajes muy ajustados de color azul. Le sometieron a dolorosos exámenes médicos hasta devolverlo a su cama. Esta angustiosa experiencia se repitió durante años. Sin embargo, Howard es víctima de una enfermedad llamada narcolepsia, que hace que la persona caiga fulminantemente en un profundo sueño varias veces al día y tenga visiones oníricas muy vívidas. Todas sus abducciones tuvieron lugar durante esas crisis narcolépticas. El mismo reconoce que sus episodios de abducción "parecen haber ocurrido de manera objetiva, pero lo cierto es que nada ocurrió fuera de mi mente"...

Otro singular sueño con OVNIs, aunque distinto a los anteriores, fue protagonizado por el abogado J. M., de 36 años. Así me narró su experiencia: "En la prensa y en la televisión se anunciaba que había un avistamiento increíble cerca de la playa, en Punta Umbria. Hasta allí me dirigí y me impresionó ver a tanta gente reunida en una amplia zona. Primero se vio en el cielo, a lo lejos, una luz difusa, entre tinieblas, y luego apareció el OVNI. Era un objeto discoidal con muchas ventanillas, perfectamente definido. Tuve cierta sensación de pánico. Después el OVNI desapareció y quedó una secuela entre los allí presentes. Durante varios días la gente tuvo mucho miedo y no quería dormir sola..."

He recogido muchos otros relatos de sueños relacionados con OVNIs y con "entidades" asociadas a los mismos. Sueños que no son fáciles de olvidar para quienes los tienen. Suelen ser muy característicos de las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas, así como de los llamados "terrores nocturnos". Son vivencias subjetivas que les marcan tanto como si hubieran sido reales y que incluso, ocasionalmente, pueden provocar efectos físicos. Elizabeth D., de 18 años, observó un extraño ser con aspecto de lagarto que intentaba atacarla. La experiencia fue de lo más aterradora. "Lo que más me impresionó de su rostro fueron los ojos... eran muy blancos y saltones. Las manos eran largas y sus uñas también... Su cuerpo estaba cubierto de escamas..." El "ente" de apariencia zoomorfa rozó con sus uñas la pierna de Elizabeth provocándole unos arañazos y un enrojecimiento en la piel que le duraron varios días, y que nos dio tiempo de fotografiar. Las marcas y cicatrices constituyen para algunos ufólogos la prueba de que los casos de "visitantes de dormitorio" son físicamente reales. Pero no podemos obviar la capacidad que tiene nuestro psiquismo, en una situación emocionalmente tensa, para autoprovocarse de forma inconsciente alguna "dermografía", un fenómeno bien estudiado por la Parapsicología.

En el fondo, todas estas visiones oníricas, muy significativas desde un punto de vista psicoanalítico, nos demuestran algo a tener muy en cuenta: que el Fenómeno OVNI se ha convertido, a estas alturas, en un nuevo mito cultural (aunque analizado a fondo descubrimos que contiene "arquetipos" ancestrales). Se ha instalado en nuestro "inconsciente colectivo", adquiriendo una estructura mitológica, por la influencia que en estas décadas pasadas han ejercido los medios de comunicación, el cine y la ciencia-ficción. En nuestra era tecnológica, los dioses antiguos han sido sustituidos por los modernos alienígenas, un estereotipo que se acomoda más a las necesidades del hombre actual. El célebre psicólogo suizo Carl Jung llegó a escribir sobre esos "signos que se ven en los cielos" que "han llegado a convertirse en un mito vivo. Tenemos aquí la oportunidad de ver cómo nace una leyenda y cómo se forma una fábula maravillosa sobre la invasión, o por lo menos la aproximación de potencias celestes extraterrestres, en una época oscura y difícil de la historia humana". Es normal, pues, que los OVNIs y sus tripulantes también se manifiesten en nuestros sueños, uno de los medios más utilizado por nuestro inconsciente, personal y colectivo, para expresar su contenido simbólico. Y es que el Fenómeno OVNI, tenga o no una base física, ya forma parte de la naturaleza humana, siendo muy posible que esté intentando revelarnos algo, no sobre las estrellas, sino sobre nosotros mismos, sobre nuestra propia realidad...

Respuestas generales sobre el tema OVNI

 

Oscar Sierra Quintero

San José – Costa Rica

okicartoon@yahoo.com

 

Diferentes personas me han hecho llegar, vía Internet, sus preguntas e inquietudes sobre el fenómeno OVNI. El texto que sigue a continuación es un resumen de las respuestas más claves y representativas que le he enviado a través del correo electrónico, en el curso de los últimos meses.

 

¿Qué es un OVNI?

 

El término OVNI describe todo objeto volador no lo suficientemente identificado que se ve desplazar por los cielos (muchas veces se les ha visto también desplazarse bajo la superficie de las aguas y en este caso se les llama OSNIS o sea, Objeto Submarino No Identificado). Por lo mismo, no necesariamente los Ovnis tienen que ser naves espaciales venidas de otros mundos. Después de analizar ciertos casos de avistamientos, muchos OVNIs han resultado ser OVIs o sea, Objetos Voladores Identificados (como globos, satélites, aviones, etc.) cuando no planetas o estrellas vistos bajo determinadas condiciones atmosféricas. El típico OVNI entraña en su comportamiento cualidades y características que rompen con los esquemas de los objetos celestes conocidos y los artefactos aéreos fabricados por el hombre, como quedarse detenido en el aire y partir bruscamente a velocidades de vértigo o cambiar de ruta en ángulo recto o hacerlo en zigzag. Por otra parte, algunos investigadores como el científico Jacques Valleé toman en consideración la posibilidad de que este fenómeno sea parte de un "megasistema" que opera en este planeta; megasistema que bien puede ser de origen natural o artificial. Pone como ejemplo de "megasistema" el que regula el clima mundial o sea, un megasistema natural. Y el Internet sería en este caso uno de los más efectivos megasistemas artificiales creados por el hombre, al tratarse de una extensa y compleja red que regula y conecta a miles de millones de computadoras alrededor del planeta. Si el megasistema OVNI fuera de origen artificial, sería obviamente de origen foráneo e inteligente.

Otros investigadores piensan que los OVNIs pueden ser una forma de vida atmosférica que no ha podido ser debidamente detectada por la ciencia, como los llamados rods registrados por los videos aficionados en los últimos años. Si bien esta teoría explica algunos de los casos de ovnis, no satisface todas las variantes de este fenómeno. Otros científicos proponen que los ovnis podrían venir de un universo paralelo al nuestro es decir, desde otra dimensión en el espacio y el tiempo y algunos otros teorizan que los ovnis pueden ser obra de los mismos seres humanos pero provenientes del futuro; viajeros del tiempo que de esta forma investigan el pasado de la humanidad. Esta teoría podría explicar el hecho de que algunos de los supuestos tripulantes de ovnis no quieran entrar en contacto con la gente, esto con el fin de no alterar el futuro del cual provienen. La teoría de las naves de tecnologías extraterrestres tripuladas es una de las más populares y tiene sus buenos fundamentos, pero TAMPOCO explica todos los casos de apariciones de ovnis. En síntesis, a mi parecer el fenómeno OVNI obedece a la suma de los varios fenómenos propuestos por estas diversas teorías, más o menos como cuando vemos pasar por una gran vía camiones, buses, autos deportivos, motos, bicicletas, carretas con bueyes, mulas y hasta transeúntes de a pie. Todos se desplazan por el mismo lugar pero tienen diversos orígenes, fines y naturaleza.

 

¿Son o no son extraterrestres? Si lo son, ¿de dónde han venido?

 

De si son extraterrestres ya dijimos que una parte de las apariciones ovni pueden explicarse desde este punto de vista. La sonda soviética Fobos, por ejemplo, fotografió un ovni descomunal, de 10 kilómetros de largo, en las cercanías de Marte, en abril de 1989. Sobre su procedencia también son muchas las propuestas. Desde hace algunos años se habla de que los EEUU mantienen intercambio tecnológico secreto con unos seres provenientes de un planeta de la constelación Zeta Retículo ubicado a 40 años luz de la Tierra. En los años 70 se hizo famoso el informe Ummo: una serie de documentos que recibieron por correo muchos científicos, remitidos por los supuestos habitantes de un planeta llamado Ummo que habrían llegado a nuestro planeta en los años 50 y se habían camuflado entre los habitantes terrestres por su gran parecido con nosotros. El planeta Ummo supuestamente está ubicado en órbita de una estrella de la constelación del Lobo. Algunos investigadores hablan de naves tripuladas por seres – de actitudes no muy nobles – provenientes de un planeta de la estrella Rigel, ubicada en la constelación de Orión. Y muchos de los llamados "contactados" aseguran que seres altos y rubios, de nobles actitudes, provienen de planetas que orbitan algunas de las estrellas del cúmulo de las Pléyades. Aquí ya se responde de si son buenos o malos: algunos aparentemente lo son y otros no. Estos últimos, los llamados "grises" son de los que se dice que han establecido acuerdos con los militares de algunas potencias, EE.UU. entre ellas. Muchos abducidos hablan de las actitudes frías y despiadadas de estos seres cuando los someten a análisis físicos y operaciones de implantes a bordo de sus naves.

 

¿Por qué se resisten a mostrarse abiertamente a la humanidad? (Particularmente a la comunidad científica, ya que es lógico suponer que sea la parte de la humanidad que tenga más en común con estos seres, puesto que ellos son seres aparentemente "científicos")

 

La razón que explica el por qué no se muestran abiertamente muchos de estos supuestos seres de otros mundos se explica tomando en cuenta el actual estado evolutivo de la humanidad: Vivimos una sociedad global fragmentada, dividida y enfrentada por intereses económicos, hegemónicos, religiosos, políticos e ideológicos, en donde la violencia y el atropello a los derechos de pueblos, países y ciudadanos comunes están a la orden del día. La violenta y sangrienta invasión de Irak por parte de la potencia más grande de la Tierra aún pasándole por encima a la ONU, al derecho internacional y el parecer del mismo Papa Juan Pablo II, demuestra lo anterior con creces. Y la alocada fabricación de armas de destrucción masiva por parte de muchos países, de nuevo encabezados por los EEUU, aún después de concluida la guerra fría hace 15 años, es algo que pone los pelos de punta al más indiferente. En su obra Cosmos el inolvidable astrónomo Carl Sagan dice al respecto:

¿Cómo explicaríamos la carrera global de armas a un observador extraterrestre desapasionado? ¿Cómo justificaríamos los desarrollos desestabilizadores más recientes de los satélites asesinos, las armas con rayos de partículas láser, bombas de neutrones, misiles de crucero y la propuesta de convertir áreas equivalentes a pequeños países en zonas donde esconder misiles balísticos intercontinentales entre centenares de señuelos? ¿Afirmaríamos que 10.000 cabezas nucleares con sus correspondientes objetivos pueden aumentar nuestras perspectivas de supervivencia? ¿Qué informe presentaríamos (a un visitante extraterrestre) sobre nuestra administración del planeta Tierra?

Está claro que ningún antropólogo se atrevería a mostrarse abiertamente ante una tribu de feroces caníbales, ni mucho menos se atrevería a meterse en su aldea y tratar de interactuar con ellos. En lugar de eso, inteligentemente se limitaría a estudiarlos y fotografiarlos a la distancia y nada más. Lo mismo haría una raza inteligente proveniente del cosmos: ante una sociedad tan violenta e injusta como la que habita nuestro planeta (en la que la mitad de la humanidad se muere de hambre mientras que la otra mitad despilfarra los recursos en armamentos y otras cosas nefastas), sería un suicidio tratar de establecer un contacto abierto, encima de que nada positivo lograrían ellos con tomar una actitud tal y más bien causarían el pánico y el desconcierto entre grandes masas de la población, cuando no que las superpotencias les confisquen las naves para tratar de apropiarse de la avanzada tecnología que poseen, para aplicarlas a sus fines bélicos.

Sobre su contacto con los científicos, ya dijimos que algunos informes hablan de intercambios tecnológicos con el ejército norteamericano por parte de algunos seres tecnológicamente avanzados pero de nivel moral muy bajo. Pero los seres mas evolucionados de los que supuestamente nos visitan, tampoco harían contacto con los científicos por cuanto los más brillantes son rehenes de los sistemas políticos y militares, que los tienen trabajando a su servicio en el desarrollo de nuevos sistemas de armamentismo de destrucción masiva destinados a mantener el dominio mundial. Y a los científicos independientes que tratan de denunciar la realidad del fenómeno ovni son perseguidos y hasta asesinados, como fue el reciente caso de un catedrático de la Universidad de Harvard llamado John Mack, quien había avalado las regresiones hechas a los llamados "abducidos" como pruebas reales de contacto con entidades extraterrenas por parte de habitantes de la Tierra. Ese brillante catedrático fue duramente criticado y atacado por su posición y recientemente murió "atropellado" por un automóvil en Londres.

 

¿Poseen creencias, religiones, política, arte, sexualidad, historia?

 

Si son seres tan evolucionados que, como dice el doctor Sagan, han aprendido a sobrevivir al desarrollo de su tecnología, convivir con ellos mismos y alcanzado un nivel de desarrollo tecnológico que les permite viajar entre las estrellas, por supuesto que deberían tener, por antonomasia, un arte, una ciencia, una política, una religión, una historia y una sexualidad superior incluso a la nuestra.

 

¿Persiguen algún objetivo utilitario con la humanidad, económico o de supervivencia?

 

De los llamados "grises" provenientes de Zeta Retículo y Rigel que han establecido acuerdos con el ejército de los EEUU, se dice que son una raza condenada a desaparecer en un plazo de mil años, debido a que, por el abuso que hicieron de su avanzada tecnología, tienen atrofiado su sistema biológico y emocional y, por lo mismo, no pueden ya reproducirse de forma natural. El interés que tendrían con nosotros es el de extender su supervivencia como especie, realizando cruces genéticos con la especie humana. Al respecto existen muchos testimonios que hablan de mujeres abducidas que han sido embarazadas y luego les han quitado el feto a los 4 meses de gestación. El libro "Intrusos" del investigador norteamericano Budd Hopkins trata detalladamente de este caso en particular.

El interés de los rubios pleyadinos, de intenciones en ninguna forma malévolas, sería el de ayudar y guiar a la especie humana en su evolución ética y espiritual, en un desarrollo paralelo a su evolución tecnológica, de forma tal que la libere de su propia autodestrucción. Por esto mismo, algunos de los llamados contactos se refieren a estos seres en particular como los "hermanos mayores".

 

¿Son una o varias razas las que nos visitan? ¿Desde cuándo sucede esto? ¿Han tenido estos seres (si existen) alguna papel en la historia humana?

 

El investigador español Juan José Benítez afirma que existe un registro en los EE.UU. que estima en varios miles las razas extraterrenas que visitan y/o han visitado nuestro planeta desde tiempos tan lejanos que se ubican incluso antes de la aparición del hombre, como parece demostrarlo la huella de un zapato hallado en un estrato geológico de Nevada (EEUU) con una antigüedad de millones de años. El papel que han podido haber jugado estos seres en la historia de la humanidad lo encontramos en las leyendas de dioses, ángeles y seres divinos que existen en todas las culturas del mundo. En todos los libros sagrados se habla de la influencia y la guía de estos seres misteriosos en la organización de la civilización humana alrededor del globo (Viracocha en Perú, Quetzalcoalt en México, Ohannes en Medio Oriente etc.) pasando por la misteriosa entidad "divina" que guió e inspiró a Juana de Arco en su guerra contra los ingleses y la misma Virgen de Fátima en Portugal, entre muchos otros casos.

 

Si son varias razas ¿qué relación tienen entre ellos? ¿Cuál es el alcance de su ciencia? ¿Por qué no la comparten con el hombre?

 

Algunos de los llamados "contactados" hablan de una "liga de razas espaciales", una especie de federación interestelar que reúne en un objetivo común a las civilizaciones de varios sistemas estelares, a imagen y semejanza de la que aparece en la trama argumental de la desaparecida serie de televisión "Viaje a las estrellas". Esta liga de razas protegería a planetas "jóvenes" como el nuestro de las incursiones de los seres negativos que operan al margen de las leyes cósmicas. Una prueba que parece corroborar esta fantástica afirmación, la encontramos en un video filmado desde el transbordador espacial, en el cual se ve cómo a un objeto misterioso que trata de entrar a la atmósfera terrestre, le disparan un rayo desde el interior de un manto de nubes, lo que hace que este objeto retroceda y se pierda en el espacio profundo.

El alcance de la ciencia E.T. se deduce del simple hecho de que sus naves puedan cruzar, sin problemas aparentes, las grandes distancias que separan a nuestro planeta de sus mundos de origen, del orden de los muchos años luz de distancia. El astrónomo soviético Nikolai Kardachev catalogó las posibles civilizaciones galácticas en tres fases. Las de fase 1 consumen la energía de todo un planeta. En este caso la nuestra estaría a punto de alcanzar este nivel. Las de fase 2 consumen toda la energía de su estrella madre. Este seria el caso de una gran parte de las civilizaciones que supuestamente nos visitan. Las de fase 3 consumen la energía de toda una galaxia. Aquí ya estaríamos hablando de civilizaciones cuyos representantes jugarían el papel de auténticos "dioses tutelares y creadores", quizás los mismos que aparecen en todos los libros sagrados de las diferentes religiones y que son incluso sugeridos en la película "2001 una odisea del espacio" del director Stanley Kubrick y basada en una novela del escritor y científico británico Arthur Clarcke.

El por qué no compartirían su avanzadísima ciencia con el hombre se explica en el hecho de que, según explica en investigador y "hombre contacto" Enrique Castillo Rincón y muchos otros investigadores, el repentino contacto de nuestra civilización tecnológica emergente con otra que le lleve cientos o miles de años de adelanto, produciría un "schock" global que quebraría la médula! espinal de progreso humano, al encontrarnos con que todo lo que tenemos y hemos creado (aviones, estaciones espaciales, automóviles, computadoras, etc.) quedaría obsoleto de la noche a la mañana y ya no habría nada que hacer e inventar por cuanto la avanzadísima tecnología E.T lo vendría a sustituir todo en su gran generalidad. De esta forma nos convertiríamos en poco menos que en un "apéndice" de los foráneos. El supuesto "intercambio tecnológico" que lleva a cabo el ejército de EEUU con algunos "grises", denunciado por algunos investigadores, no lo sería en el sentido amplio del término sino de forma limitada y parcial, toda vez que una ciencia y una tecnología como la nuestra no tiene nada que ofrecerle a cambio a otra que nos lleve miles de años de ventaja. Se dice que los EE.UU. permiten que las naves de los grises operen desde el territorio norteamericano para llevar a cabo desde ahí sus incursiones de secuestros de personas y animales. A cambio, ellos les ofrecen lo que los militares norteamericanos pueden asimilar de su avanzadísima tecnología. En eso y sólo en eso se fundamentaría el tal "intercambio".

 

Si los norteamericanos comenzaron en los 60s con experimentos de "Levitación magnética" o ley de Lenz como medio de propulsión, ¿qué pueden haber logrado producir a la fecha? ¿No serán los Ovnis un resultado de estos experimentos?

 

El fenómeno Ovni no es muy moderno ni mucho menos: hay pinturas rupestres en algunas cavernas de Francia, Africa y Australia en las que aparecen dibujados estos misteriosos artefactos, muchos de ellos con la clásica forma con la que hoy día se reportan y fotografían (y ni que decir de su registro en crónicas del antiguo Egipto y la Roma imperial y hasta en pinturas de la Edad Media).

Aparte de lo anterior, los ovnis han sido fotografiados no sólo en la Tierra sino en la Luna (por los astronautas del proyecto Apolo) y hasta en Marte. En este último caso por la sonda soviética Fobos, en abril de 1989, cuando fotografió cerca de este planeta un objeto de ¡¡más de 10 kilómetros de largo!! O sea muchísimo más grande que la Mir o la misma Estación Espacial Internacional. Después de registrar esta espectacular fotografía – que se publicó en toda la prensa mundial – la sofisticada sonda, construida por la URSS y 14 países más, Francia entre ellos, inexplicablemente perdió todo contacto con la Tierra y nunca más se supo de su paradero.

Si los ovnis fueran tecnología norteamericana ¿cómo se explica entonces que la NASA siga dependiendo, para realizar sus viajes tripulados al espacio, de los vetustos y ya de por si peligrosos transbordadores espaciales que han hecho explosión dos veces en un lapso de 15 años entre uno y otro, matando a 14 astronautas? ¿Cómo se explica que, después de estas grandes tragedias humanas, económicas y tecnológicas que han mancillado el cacareado prestigio norteamericano de "gran potencia espacial", esta nación siga anclada en tierra, disponiendo de las naves rusas para ir a la estación espacial? ¿No resulta obvio que los norteamericanos, por puro orgullo nacional, ya estuvieran utilizando sus supuestos avanzados ovnis (si es que son ellos sus fabricantes) para no seguir pasando por la humillación que ahora están afrontando a nivel mundial, dependiendo de sus antiguos enemigos los rusos para ir al espacio y viendo impávidamente como sus otros competidores, los chinos, les están ya prácticamente "pisando los talones" en la conquista del espacio?

Es muy cierto que los norteamericanos vienen experimentando, desde hace ya muchos años, con sistemas de propulsión de antigravitación (como el Lightcraf, conocido como "El ovni de la NASA") pero la cosa sigue todavía en fase experimental, tal y como ocurre con el famoso motor de plasma del Dr. Franklin Chang Díaz. Por lo tanto decir que los ovnis que se ven y fotografían en todo el planeta y hasta en el espacio exterior (y de dimensiones tan descomunales como el que fotografió la sonda Fobos), son producto de estos experimentos norteamericanos, resulta ser un gran absurdo. Absurdo que se corrobora con lo que el simple sentido común descarta de primera entrada, por todo lo explicado en estas líneas.

 

Es de suponer que los viajeros interestelares extraterrestres deben cansarse de pensar en todos los lugares por visitar en medio de la inmensidad del Universo ¿afrontarán ese problemas o se fijarán un límite?

 

Los sitios a visitar en el universo por parte de las civilizaciones espaciales alienígenas dependerían de los objetivos de cada investigación. De hecho los mismos programas espaciales de nuestra emergente civilización tecnológica determinan los objetivos de sus programas. Así mientras ciertas sondas estudian cometas y asteroides, otras viajan y aterrizan en los planetas y sus lunas y otras orbitan el sol a diferentes distancias. Los astrónomos terrestres ya tienen bien clasificadas los diferentes tipos de estrellas que existen el universo. Esta clasificación les da un criterio muy práctico cuando las estudian desde los grandes observatorios y aún desde telescopios espaciales. Y esto pese a que las estrellan se cuentan en el orden de los miles de millones. Lo mismo harían las civilizaciones estelares al escoger el tipo de estrellas o nebulosas a visitar. Por otra parte, en su obra Cosmos el desaparecido astrónomo Carl Sagan habla de las alianzas a las que necesariamente tienen que llegar estas civilizaciones cósmicas cuando entran en contacto entre ellas en sus viajes de exploración por el universo. Al formar grupos o federaciones de trabajo, las diferentes civilizaciones estelares se "repartirían" de esta forma tan ingente labor de investigación, a imagen y semejanza en que las agencias espaciales de nuestro planeta, como NASA norteamericana, la ESA europea y la Agencia Espacial Rusa, establecen alianzas para llevar a cabo proyectos conjuntos, como la construcción y el ensamblaje en órbita terrestre de la Estación Espacial Internacional o el estudio de Saturno y su luna Titán, por ejemplo.

 

¿Cómo lograr evitar el "caer" dentro de una estrella por ejemplo, cuando se aventuran a lugares donde aún ningún ser ha viajado?

 

Las leyes de la gravitación y de la mecánica celeste operan en todo el vasto universo por igual. De esta forma, al conocer las propiedades de cada estrella según su tamaño y densidad, no tienen por que sufrir riesgos ni sorpresas, como no lo sufren, en su gran mayoría, las naves y sondas que los científicos terrestres lanzan al sistema solar y más allá, por cuanto, en base a las citadas leyes, lo tienen todo calculado por anticipado.

 

¿Viajaran en el tiempo?

 

Es lo más seguro. De hecho, toda nave estelar que alcance o se acerque a la velocidad de la luz, necesariamente ya esta viajando en el tiempo. Veamos lo que al respecto nos dice, una vez más, Carl Sagan en su obra Cosmos:

Supongamos que una nave espacial acelera a 1 g. acercándose cada vez más a la velocidad de la luz hasta el punto medio del viaje; y que luego se le da vuelta y desacelera a 1 g hasta llegar a su destino, Durante la mayor parte del viaje la velocidad será muy próxima a la de la luz y el tiempo se hará enormemente lento. Un objetivo para una misión de cercanía y un sol con posibles planetas es la estrella de Barnard, situada a unos 6 años luz de distancia. Se podría llegar a ella en unos 8 años medidos por el reloj de a bordo; al centro de la Vía Láctea en 21 años, a M31, la galaxia de Andrómeda, en 28 años, No hay duda que quienes se quedarían en Tierra verían las cosas diferentes. En lugar de 21 años para llegar al Centro de la Galaxia, mediarían un tiempo transcurrido de 30.000 años. Cuando volvamos a casa no quedarían muchos amigos para darnos la bienvenida. En principio un viaje así, con los puntos decimales más próximos todavía a la velocidad de la luz nos permitirla dar la vuelta al Universo conocido en unos 56 años del tiempo de la nave. Regresaríamos a decenas de miles de millones de años en el futuro y encontraríamos a la Tierra convertida en un montón de cenizas, y al sol muerto.

El vuelo espacial relativista hace el universo accesible a civilizaciones avanzadas, pero únicamente a quienes participan del viaje. No parece que haya ningún modo de conseguir que la información llegue a los que se quedan en casa, a una velocidad superior a la de la luz.

 

Si una inteligencia externa usara un agujero de gusano para llegar hasta aquí salvando largas distancias ¿por qué no usar el mismo sistema para transportarse dentro de la Tierra usando pequeños agujeros de gusano y así lograr viajar sin perder la vista panorámica a la "velocidad aparente" que uno desee y sin problemas de grandes aceleraciones o desaceleraciones?

 

Sobre el uso de agujeros de gusano para viajar en el perímetro de la Tierra no resultaría factible por cuanto, para generar un agujero de gusano hay que producir antes un agujero negro. Y la creación de un agujero negro exigiría un enorme caudal de energía y una espantosa fuerza de gravitación que afectaría un gran sector del planeta, si acaso no a toda su estructura, lo que a la zaga produciría un cataclismo planetario. Lo que sí podría ser viable y factible sería una especie de "tele transportación" de un lugar a otro del planeta. La tele transportación, que sólo se veía como una idea fantástica en series como "Viaje a las estrellas", ya tomó visos de realidad desde cuando un grupo de científicos israelíes logró tele transportar, hace unos hace años, átomos de un determinado elemento, de un lugar a otro.

 

¿Se han podido haber dado encuentros de Ovnis terrestres experimentales con otros extraterrestres?

 

Los Nazis estuvieron experimentando – en la década de los 40 – con naves de forma circular parecidas a platillos voladores pero no de levitación magnética y tenían, además, un desplazamiento demasiado lento. Los EE.UU. llegaron a construir aeroplanos experimentales con forma circular o de torta, pero siempre usando los impulsos conocidos de la aviación convencional. La levitación magnética solo se ha usado hasta ahora en artefactos voladores experimentales a escala (casi juguetes) pero nunca jamás han alcanzado las velocidades, el tamaño y las proezas propias de los ovnis "convencionales" reportados por todo el mundo a lo largo de muchas décadas. A escalas mayores, la levitación magnética es utilizada solamente por el llamado "Tren Bala" japonés – y algunos trenes europeos – cuya estructura no descansa sobre el riel sino que flota a unos centímetros sobre él, deslizándose sobre una "colchón magnético" con lo que, al no haber roce con el metal de riel, este tipo de trenes alcanzan velocidades de hasta 500 kilómetros por hora.

 

¿Se puede llegar a la conclusión de que la levitación electromagnética es el medio más popular de transporte tridimensional a nivel galáctico o intergaláctico?

 

Eso no se puede aún asegurar. Se especula que la levitación electromagnética sería utilizada por naves de avanzada tecnología (Ovnis) sólo para volar muy cerca de la superficie de un planeta como la Tierra, que posee un fuerte campo magnético el cual seria aprovechado por este tipo de naves para impulsarse a velocidades variables.

Para viajar grandes distancias por el espacio interestelar, científicos como Allan Guth, del Instituto Tecnológico de Massachussets, proponen que civilizaciones de fase 3 (la nuestra se cataloga como de fase 1) utilizarían pequeños agujeros negros creados artificialmente para viajar a través de ellos como "agujeros de gusano" para salvar de esta forma, grandes distancias en tiempos muy breves; mismas que le tomaría a la luz muchos años recorrer.

 

Si alguien le pregunta si existe la vida extraterrestre ¿qué contestaría Usted?

 

El astrónomo Frank Drake, responsable del primer intento de rastreo de señales inteligentes provenientes del cosmos (Proyecto Ozma, año 1960) es el autor de una famosa ecuación llamada "La ecuación Drake" por medio de la cual se deduce que el número de planetas en nuestra galaxia habitados por civilizaciones tecnológicamente avanzadas llega a cifras de cientos de miles. Y ni qué decir del número de planetas habitados por cualquier forma de vida no necesariamente tecnológicamente avanzada. Pretender que en un universo poblado por cientos de miles de trillones de estrellas con sus planetas, sólo el nuestro está habitado, resulta mucho más absurdo que pretender que un solo grano de arena de una extensa playa tenga bacterias viviendo en su superficie. El hallazgo de moléculas orgánicas en los espacios interestelares hace inevitable la existencia de formas de vida a todo lo largo y ancho del universo.

 

¿Que implica eso a nivel religioso? ¿Pueden coexistir la religión y los extraterrestres? ¿Dios omnipotente se limitó a crear la vida en un solo planeta?

 

El sentimiento religioso que manifiestan todos los pueblos y culturas de la Tierra ante el misterio y la grandiosidad del universo, sin duda deben experimentarlo las posibles inteligencias que habitan otros mundos.

Pensar que un Dios omnipotente (sea la forma en que cada pueblo, raza o cultura lo conciba) creó la vida sólo en una "mota de polvo" como lo es nuestra diminuta Tierra, es caer en un provincialismo planetario rayano en la más asombrosa ingenuidad no propia de una época de grandes avances tecnológicos y científicos como la actual.

EL FUEGO DEL DRAGON

BOLETIN MENSUAL DE OVNILOGIA

Nº 97 – Septiembre de 2006

 

Editado por Carlos Alberto Iurchuk

La Plata – Argentina

iurchuk@netverk.com.ar

"El Dragón Invisible"

http://dragoninvisible.com.ar

Se permite la reproducción parcial o total, por cualquier medio, de los artículos presentados en este boletín. Si así se hiciere, se agradecerá la notificación al autor del artículo y al editor del boletín.

El origen del mito

Un aporte para la reflexión

 

Milton W. Hourcade

Fairfax – Estados Unidos

milwash@cox.net

 

Como digo en mi libro "Elementos de Ovnilogía", antes que un relato, antes que una "denuncia de Ovni" – el "UFO report" al que solía referirse Hynek – lo que tenemos delante nuestro es un ser humano que ha visto algo. Ahora, ese ser humano, no es alguien sacado de una caja de cristal, incólume e impoluto. Ese ser humano está inmerso en una sociedad y cultura que le moldean e influyen, de modo que – de acuerdo a mi experiencia en la investigación de campo – puedo afirmar que la inmensa mayoría de los testigos son personas honestas, que describen con exactitud lo que observaron, pero que interpretan su observación según pautas que les han sido instiladas a través de los de elementos mediáticos (TV, diarios, radio, conferencias, libros, revistas, películas, Internet).

Hynek llegó a escribir – con un candor digno de mejor causa – que curiosamente la gente no reportaba elefantes volando, sino que sus informes eran comparables y consistentemente reiteraban en términos generales las mismas formas y comportamiento de lo avistado. Por supuesto que tenía que ser así y no de otra manera.

Crear pequeñas histerias colectivas, especialmente en EE.UU., con un público muy susceptible, maleable y crédulo, es lo más fácil del mundo. El antecedente del falso problema con envases de Pepsi ocurrido hace pocos años, es un buen ejemplo de ello. Claro, la "locura" duró poco, porque la compañía inmediatamente puso sus recursos para tirar abajo versiones infundadas y en ese caso, malintencionadas. Pero ¿qué hubiera pasado si nadie hubiese hecho nada?, pues probablemente la empresa habría enfrentado serios problemas económicos por una baja sustancial en sus ventas debido a esas falsas noticias.

A partir de un "caso" – que era falso – empezaron a haber otras denuncias de gente que también decía encontrar elementos extraños dentro de la bebida.

La campaña mediática sobre los OVNIS y la HET para "infundir o introducir insensiblemente en el ánimo, una doctrina, un afecto, etc." (segunda acepción de la palabra "instilar" según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia) fue tremenda. Desde el inicio, fue el factor clave para hacer que millones de personas en todo el mundo empezaran a mirar el cielo, y a falta de explicaciones sobre una serie de fenómenos naturales y cosas artificiales que se podían ver, comenzara a encajar sus observaciones según los "patrones" que se le proveían generosamente como elementos interpretativos.

Así por ejemplo, la visión de un astro cerca del horizonte, con descomposición de la luz por refracción y con aparentes movimientos erráticos creados por la atmósfera, daban un estupendo "caso OVNI". Se trataba sin duda de un objeto "más grande que las estrellas o planetas"... (sic), visto a baja altura, que tenía luz propia, que cambiaba de colores, y que de momentos permanecía quieto y de pronto se trasladaba hacia uno u otro lado, o subía un poquito y luego volvía a su lugar de origen para quedarse otro rato quieto. Además el "fenómeno fue observado por múltiples testigos, todos los cuales son ampliamente conocidos como personas de bien en su ciudad". ¿Qué tal? Suena familiar, ¿verdad?.

¡Pobre el Ufólogo que luego de investigar y estudiar el caso, salía a decir que lo que habían visto era nada más que Venus, o Sirio, bajo tales y cuales condiciones!

En cambio, triunfaban los "charlatanes de feria", los inescrupulosos que han vivido del tema y lo han comercializado, quienes tomaban ese "caso" al cual de pronto también "investigaban", esto es, iban a grabarle a la gente lo que ésta declaraba sugiriéndole ciertas respuestas, y luego con fotos del lugar, de la gente e ilustraciones que reproducían el "caso", cobraban suculentas entradas para dar conferencias, en las cuales se referían al "comportamiento anómalo", una "característica repetida" del objeto avistado. Hablaban de los cambios de colores y las "maniobras inteligentes" para demostrar la "alta tecnología de los extraterrestres".

Pero también estaban los investigadores "serios", aún científicos, que sin reparos reproducían el "caso" (tomado de algún órgano irresponsable como la "Flying Saucer Review", que a su vez lo sacaba de algún recorte de prensa) y lo incorporaban a sus libros, como si todo ello tuviese alguna validez. Y las copias y reproducciones de informes erróneos, ha sido uno de los campos más fértiles de que se nutrió la Ufología. Creo que en ese sentido, el error de describir al F-51 "Mustang" del Capitán Mantell, como "avión a reacción", lo repitieron como loros muchos que se han reputado de "serios", simplemente por no averiguar en lo más mínimo en forma directa los detalles del caso, sino simplemente copiar de otros libros, o revistas, que daban semejante versión.

Entonces, el meollo de la cosa, estaría en demostrar – con diversos ejemplos y a lo largo del tiempo – por un lado cómo los Ufólogos y/o las instituciones ufológicas, se esmeraron en difundir ideas de forma, tamaño, características, comportamiento, etc., para que el público absorbiera esa información. Cómo se usaron ciertos elementos, por ejemplo "los objetos fueron captados por radar" (lo que – superficialmente – indicaría de que se trataba efectivamente de algo material que estaba allí) para dar más valor a los casos, o el falso argumento de que "nadie experimentaría un artefacto en territorio extranjero" – para descartar la hipótesis terrestre sobre el origen de ciertas cosas vistas por la gente.

A propósito de las captaciones radáricas, si los Ovnis fuesen la expresión concreta de una tecnología superior, la misma estaría atrasada, pues ¡los limitados seres humanos hemos inventado la tecnología "stealth"!...

Hay un punto histórico en el tiempo y en la geografía donde todo comenzó, y se puede apreciar cual fue la gradación en la que se fueron añadiendo nuevos factores al tema, y cómo todo termina casi abruptamente, cuando ya no hay más necesidad de mantener el mito, pero cómo a su vez, quienes han vivido del mito, necesitan mantenerlo vivo, y cómo, ciertos organismos oficiales creados ante la presunción de algo raro en los cielos, ahora tienen que de alguna manera justificar su existencia para continuar siendo, so pena de que les pase como al de Chile, que recibió la orden de ser cerrado.

Documentación de la voluntad de instilar tal idea, está en mi libro "OVNIS: La Agenda Secreta", que espera el coraje de algún editor con agallas para publicarlo (*).

Keyhoe es el primer individuo excelentemente utilizado con ese propósito. Luego vendrán la NICAP y la APRO, y más adelante otras organizaciones en Estados Unidos y en otras partes del mundo. Curiosamente me encontré con un par de situaciones en que individuos civiles puestos a investigadores de ovnis, tenían sus lazos con policía o con fuerzas armadas. Un caso en Perú, el otro en Brasil. Estoy hablando de los años 1960.

No me cabe duda que se hacen "documentales" sobre el tema a pedido y paladar de inteligencia, así como que el surgimiento de ciertas películas, se debe a la adjudicación de fondos para producirlas, no procedentes de los medios artísticos, precisamente.

Hay elementos suficientes para demostrar que la "idea OVNI", y la asociación o ecuación "plato volador" = "nave extraterrestre", estuvo desde el principio y se explotó al máximo. Al punto de que sus propios inventores, lamentaron haberla gestado (Panel Robertson). Pero ya no pudieron parar la máquina, ésta había adquirido vida propia y los superó.

La punta de la madeja que revela cómo se cocinó todo por la inteligencia del entonces Ejército del Aire de los Estados Unidos, está simplemente en el libro de Keyhoe "Platos Voladores de Otros Mundos", Populibros La Prensa, México, 1955, 320 páginas.

En primer lugar, ¿de dónde se obtiene la idea de extraños objetos?, pues... hay que agarrarse fuerte: de la Biblia.

El Director del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea, Mayor General John A. Samford va a dar una conferencia de prensa, para referirse por primera vez, a los OVNIs.

Relata Keyhoe que estuvo en dicha conferencia de Prensa en el Pentágono: "Tras mencionar los informes sobre extraños objetos vistos desde los tiempos bíblicos, Samford dejó la conferencia abierta a todas las preguntas que se le quisieran dirigir" (Pág. 101).

Más adelante, cuando para finalizar le preguntaron a Samford qué era lo que pensaban los militares, responde – y creo que hay que sopesar muy bien sus palabras – "Creo que lo más probable es que se trate de fenómenos asociados con intereses intelectuales y científicos que estamos en vías de conocer mejor, pero que en ellos no hay nada relacionado con materiales, vehículos o proyectiles dirigidos contra los Estados Unidos" (Pág. 106).

En la página 126 de su libro, Keyhoe cuenta la emoción que sintió cuando Albert Chop (Oficial de Información Pública de la USAF) le entregó un grupo de informes de observaciones no explicadas, y aún le dijo: "Más adelante vendrán mayores informes del Servicio de Inteligencia".

Y, muy importante, el propio Keyhoe en la página 127 se pregunta a si mismo y reflexiona:

"¿Por qué el Servicio de Inteligencia me los había proporcionado (los informes) a mí particularmente? Chop debe haber contado con permiso del director para dármelos; nadie se atrevía a entregar esos documentos contrariando los deseos del general Samford. Sin embargo, cualquiera podría ver que creaban interpretaciones del todo opuestas a las conclusiones de la conferencia de prensa".

Ya está la bi-polaridad planteada, por un lado el SI y por otro el NO, todo saliendo de la misma fuente. Keyhoe estaba en lo cierto, pero justamente, en eso consiste – por ejemplo – un trabajo de inteligencia. La creación de la controversia, el manejar desde un mismo puesto central puntos de vista encontrados. Es parte del operativo. Y Keyhoe iba a servir a los propósitos del mismo de manera estupenda. Era – sin duda – el hombre para la tarea. Lo eligieron bien. Tanto, que ni él mismo – quizás – sabía cuál era el verdadero papel que le estaban haciendo jugar.

Keyhoe se transformó desde entonces en el adalid apasionado de la idea de las naves extraterrestres. El mero título del libro ya lo decía todo. Lo que para nosotros era una hipótesis de trabajo – entre tantas otras – para Keyhoe era un axioma.

Pero… ¿de dónde había surgido la idea de que realmente había "naves extraterrestres" visitando nuestro planeta? Y aquí me encontré con la perla que en mi primera lectura del libro, a mis 18 años, no me llamara la atención.

El libro de Keyhoe estaba basado en un material que la Oficina de Prensa de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, a cargo de Albert M. Chop, entregó a Keyhoe. Una lista de casos por entonces no explicados satisfactoriamente, y... la idea básica que Keyhoe abrazó por sí mismo, o que se comprometió – como parte de su función – a llevar adelante y a hacer progresar, convenciendo a cuantos pudiera.

Esa idea básica, partió de la Fuerza Aérea, y de un hombre en particular. Y para eso, voy a transcribir la parte sustancial del libro que se refiere a ella. Escenario: la Oficina de Prensa de la Fuerza Aérea. Personajes: Al Chop y Keyhoe. Y el relato en la página 289 dice así:

"Abriendo un cajón de su escritorio, extrajo un sobre. Al abrirlo, vi varias hojas escritas a máquina.

-- Este documento – dijo recalcando bien las palabras – ha sido autorizado para su publicación... con una condición. Cuando termines de leerlo, te diré cuál es.

Me entregó los papeles y leí el título:

EL PLANETA TIERRA, ANFITRION DE LA VIDA EXTRATERRESTRE

Miré a Al y luego leí el principio. Los párrafos principales repetían una declaración formulada por varios hombres de ciencia: en un futuro distante, cuando la Tierra se enfríe o nuestro Sol se expanda, la única posibilidad que tiene el hombre de sobrevivir, será escapar a otro planeta. Esta situación, proseguía el documento, puede acontecer en cualquier planeta habitado.

Una línea pareció saltar de la página a mis ojos: "Suponiendo que seres superinteligentes de otro Sistema Solar, busquen un planeta propicio para establecer en él un segundo hogar, ¿por qué habrían de excluir la Tierra?

Asombrado, volví los ojos a Chop:

-- Esto es dinamita. ¿Quieres decir que la Fuerza Aérea desea que este documento sea dado a publicidad?

-- No es una declaración oficial – dijo enseguida.

-- ¿Entonces, qué es?

-- La opinión de una persona; de un señor de nombre W. C. Odell.

-- ¿El coronel Odell, del Servicio de Inteligencia?

-- Bueno... sí. Pero su relación con la Fuerza Aérea no puede utilizarse en ningún sentido".

Me quedó muy claro entonces de qué manera le plantearon las cosas a Keyhoe, y el trabajo de convencimiento y de provocación de entusiasmo, como para que él se lanzara a cumplir el papel que otros habían decidido que era el candidato ideal para llevarlo a cabo: ser el estupendo difusor para el gran público, de los "platillos extraterrestres".

Era evidente además, que una idea así sólo podría proceder de círculos de inteligencia, y no sólo la de la Fuerza Aérea. Si acaso necesitaba una corroboración más acerca de este "juego" en que hicieron "entrar" a Keyhoe, me bastó con dar vuelta la página. En la 290 hay un jugoso diálogo, que protagonizan Al Chop y Keyhoe, y que éste comienza de esta manera:

"-- ¿Quieres que muestre esto a la revista True, verdad?

Sí o a cualquier otra revista donde escribas. Pero recalca que el rango de Odell, en la Fuerza Aérea, no debe mencionarse.

-- Mira, Al; tengo que saber qué hay en el fondo. ¿Quiere la Fuerza Aérea que se la considere como una de las respuestas posibles?

Al sacudió negativamente la cabeza.

-- Ya te dije que es la idea personal. Su publicación fue aprobada por la Sección de Seguridad. Es cuanto sé.

Puso el documento en un sobre, junto con los casos de febrero cuya publicación había sido autorizada.

-- Muéstraselas a tus editores y comunícame sus reacciones en cuanto puedas".

Pasando raya: ¿qué se saca en limpio de todo esto?

 

Hay un interés deliberado y oficial de la Fuerza Aérea en difundir lo más que se pueda este tipo de ideas, sustentadas por una lista de casos.

No es una cuestión meramente personal (una idea del Coronel Odell). Eso lo evidencia el hecho de que "su publicación fue aprobada por la Sección Seguridad". Se midió o calculó el impacto que eso podría tener, y se lanzó para verificarlo en la realidad.

Keyhoe iba a servir de mensajero y propagador de la idea.

 

¿Qué sucedió cuando Keyhoe fue con el documento a la revista True? El mismo lo cuenta así, en las páginas 298 y 299:

"A la mañana siguiente, llevé el documento de Odell a la revista True. Ken Purdy estaba fuera de la ciudad, así que se lo mostré a John DuBarry.

-- Es una idea asombrosa – dijo – Pero me atemoriza la forma en que han autorizado su publicación. De no ser por el grado de Odell, se nos acusaría de publicar una historia alarmista, escrita por un autor chiflado. Francamente no entiendo la situación. ¿Qué pasa en la Fuerza Aérea?"

La reacción de uno de los directores de True no sólo es totalmente lógica, su mismo asombro y su pregunta final ponen de relieve de manera transparente, lo que he venido sosteniendo respecto al manejo del tema por Inteligencia.

Para que toda la trama funcione bien, la idea de que hay objetos voladores no identificados que muy posiblemente proceden de otro sistema solar, hay que trabajarla en forma bipolar. Es decir, los mismos organismos de inteligencia que generan la idea de naves extraterrestres, serán los que se encargarán de entablar la batalla también pública, con otros individuos que serán utilizados – al igual que Keyhoe – para sostener lo contrario.

Pero la puerta siempre hay que dejarla entreabierta, la duda siempre tiene que quedar pendiente, si no, el asunto se finiquita, y no sirve a los propósitos para lo que todo ha sido creado y planificado.

Estas cosas las leímos los ufólogos de entonces, y se nos pasaron por alto. Un poco tal vez por el entusiasmo que el propio libro provocaba. Después de todo ese era el propósito de haberlo publicado. Pero por otro lado (y estas transcripciones lo ponen claramente de manifiesto) porque cuando se lee un libro, se lee en el orden en que está, página tras página. Y estas cosas están esparcidas en distintos lugares de la obra. De modo que hay que ir rastreándolas y unirlas todas para que cobren sentido, y entonces ¡vaya si lo cobran!

Lo mismo pasa con el excelente libro de Edward J. Ruppelt, "The Report on Unidentified Flying Objects". Está escrito de esa manera. Entonces los datos que importan, se pierden en medio de otros temas, relatos de casos, etc.

A manera de colofón, cabe agregar que sobre la misma base de los casos dados a Keyhoe para que escribiera su libro, se hizo una película documental llamada en español "El Enigma del Aire", y en inglés simplemente "UFO", de 1956.

 

(*) El libro fue publicado hacia fines de 2005 por la Fundación Anomalía, por haber obtenido el Premio Internacional Zurich, en Noviembre de 2004.

Ovnis: ¿Y si vienen de otras dimensiones?

(Segunda parte)

 

Moisés Garrido Vázquez

Huelva – España

moises_garrido@yahoo.es

 

Encuentro con lo extraordinario

 

No obstante, el Fenómeno OVNI no puede reducirse por completo a un simple mito nutrido de elementos cosmogónicos fantásticos. El propio Jung, en el prefacio de su obra "Un Mito Moderno" (1958) – en la que precisamente recoge muchos sueños relacionados con "platillos volantes" –, advierte que "el fenómeno, notoriamente complejo, posee junto a un posible fundamente físico también un esencial componente psíquico". Algo en lo que también está de acuerdo el conocido folklorista Hilary Evans al asegurar que "junto con el verdadero fenómeno OVNI, coexiste el mito OVNI". Además, cuando se habla de "mito" no hay que referirse necesariamente a algo imaginario o ficticio, pues también puede expresar verdades simbólicamente profundas. El conocido historiador de las religiones Mircea Eliade deja bien claro en su obra "Lo Sagrado y lo Profano" (1957) que el mito "no habla sino de realidades, de lo que sucedió realmente, de lo que se ha manifestado plenamente". En este sentido, hemos de aceptar que, aunque haya personas que tengan visiones oníricas con OVNIs, hay muchas otras que no están soñando ni alucinando cuando protagonizan algún episodio de este tipo. Es innegable que algo misterioso les ocurre. Otro problema es saber si lo que dicen haber visto es lo que realmente han visto, o si la interpretación que hacen a lo que han visto es correcta. No hay que olvidar que en estos casos, las creencias y los condicionamientos sociales y culturales del testigo pueden influir notablemente tanto en la percepción como, posteriormente, en la descripción del estímulo visual.

Hecha esta aclaración, hemos de empezar a plantearnos nuevos interrogantes: si aceptamos que existe un estímulo real y exógeno al ser humano, ¿tiene éste un origen parafísico? ¿o tal vez, interdimensional?... Entramos, sin duda, en un terreno resbaladizo cuando intentamos mezclar lo paranormal y los OVNIs y encima pretendemos resolver dicho enigma con otro misterio: la posible existencia de otras dimensiones. Ni mucho menos intentamos llegar a conclusiones sobre un fenómeno tan ramificado y de tal magnitud. Sin embargo, creemos que las características intrínsecas de un considerable número de experiencias OVNI parecen ajustarse mucho mejor a los atractivos planteamientos de la física de vanguardia, como luego veremos. No olvidemos, además, que en muchos encuentros cercanos con OVNIs están presentes el "factor PSI" y los llamados "Estados Modificados de Conciencia", experimentando el sujeto tras el incidente una inusual actividad paranormal y una sorprendente transformación interior (muy parecida a la que tienen aquellos que han protagonizado una ECM). El Dr. Kenneth Ring, profesor de Psicología y autor del "Proyecto Omega", considera a este respecto que "las personas que han experimentado una ECM, y también los que han tenido encuentros con OVNIs, al pasar por sus experiencias sufren ciertos cambios que afectan a su funcionamiento fisiológico, su sistema nervioso, su cerebro y sus procesos mentales, de manera que permiten que se manifieste un nivel superior de la naturaleza humana".

Así, no es extraño que nos topemos con algún abducido o con alguien que haya tenido un encuentro cercano con OVNIs, que tras su insólita vivencia comience a experimentar un desarrollo de su memoria o de su intelecto, o bien, sienta que algunas facultades parapsíquicas, como la telepatía o la clarividencia, empiezan a manifestárseles de forma reiterada.

Hace años entrevisté en Gerona a la conocida abducida Próspera Muñoz, quien dice haber sido secuestrada a la edad de 7 años por dos pequeños seres que la introdujeron en el interior de un extraño "objeto". El singular caso tuvo lugar en Jumilla (Murcia) en 1947. Durante la distendida charla hice hincapié en el "factor PSI" y en el posible "despertar de conciencia" tras recordar aquella experiencia (en este caso, treinta años después de suceder el hecho). Aunque reacia a hablar de ello, Próspera reconoció que ciertamente aquel episodio ha sido enriquecedor en su vida, transformándola interiormente, y llevándola a interesarse por cuestiones filosóficas y esotéricas. Incluso ha llegado a protagonizar ciertas historias relacionadas con la ESP (Percepción Extrasensorial). "Estas apariciones (OVNIs) sirven como un estímulo para que abramos más nuestras mentes", me dijo finalmente esta entrañable mujer.

 

Anomalías post-contacto

 

Mª Antonia Aranda, es auxiliar administrativa de 56 años y natural de Sevilla. En el invierno de 1978 tuvo una sobrecogedora experiencia en esa zona gris entre el sueño y la vigilia, conocida como estado crepuscular. "Me encontraba dormida y fui despertada por una fuerte respiración – me cuenta sin disimular su angustia –. Al abrir los ojos vi a un ser alto, de dos metros, vestido de negro y que llevaba sobre la cabeza algo parecido a una escafandra (...) Medio dormida aún, noté un aire muy frío y desagradable que me daba en la cara. Al abrir de nuevo los ojos veo una bola metálica, luminosa, flotando sobre mí, que me echaba ese aire... Segundos después, el ser se acercó hasta mi cama y me dijo: "¡Te estoy regenerando...!" Luego volví a quedarme profundamente dormida..." En todo momento, Mª Antonia tuvo sus miembros paralizados, siendo infructuosos sus intentos por moverse (la parálisis muscular suele ser frecuente en este tipo de sucesos). A raíz de aquella experiencia cuasi-onírica, la protagonista tuvo otros episodios anómalos, desde sueños premonitorios hasta avistamientos OVNIs. Incluso ha vuelto a tener dos nuevos encuentros con el mismo "ser" de la escafandra. Pero quizás, lo que más le ha afectado han sido sus reacciones adversas a los aparatos eléctricos impidiéndole llevar una vida con normalidad. Pasar ante un televisor, una lavadora o una máquina fotocopiadora, o tener cerca un teléfono móvil, le provoca molestos trastornos psicofisiológicos (vértigos, jaquecas, dolor de garganta, opresión torácica...) Ha visitado a un buen número de médicos, ha sido sometida a un sinfín de exámenes neurológicos y pruebas psicológicas (a las que hemos tenido acceso), pero hasta ahora, salvo que se ha descartado que la paciente sufra alguna psicopatología, no ha recibido una respuesta aclaratoria y mucho menos una solución a su molesto problema.

Hay muchos casos parecidos al anterior, en los que el sujeto, tras vivir un encuentro OVNI, una experiencia de "visitantes" o también una ECM, advierte una notable sensibilidad a las condiciones ambientales o a los aparatos electromagnéticos. Una mujer de 43 años que desde pequeña ha tenido frecuentes visiones oníricas con "alienígenas" confiesa que: "Soy extremadamente sensible a las altas frecuencias; no puedo llevar relojes de cuerda. No funcionan cuando están sobre mi cuerpo. Continuamente tengo problemas con los coches y sus sistemas eléctricos. Tengo anomalías eléctricas en casa, teniendo que usar docenas de bombillas al aumentar el voltaje..." Hay estudios muy interesantes al respecto realizados por los doctores Michael Persinger – con su recurrida teoría sobre el lóbulo-temporal –, David Gotlib y el citado Kenneth Ring. Este último sugiere que "semejantes cambios pueden, de hecho, formar parte de un patrón general de transformación psicofísica subsiguiente a los encuentros extraordinarios y no ser una preocupante condición médica". Recordemos las palabras que transmitió el extraño "visitante" a Mª Antonia Aranda. Curioso ¿verdad?...

 

El aspecto paranormal

 

Por otra parte, no deja de ser significativo el hecho de que muchas personas que han tenido encuentros con OVNIs o con "entidades" vinculadas a los mismos, hayan protagonizado otras experiencias anómalas desde edad muy temprana o tengan antecedentes en su familia. Es una asignatura que los ufólogos ortodoxos prefieren ignorar porque les incomoda el binomio OVNI – MENTE. Pero los casos están ahí. En la medianoche del 31 de agosto de 1999, Julia García presenció, al igual que otros testigos, una enorme estructura triangular que se desplazaba lentamente por los cielos de Huelva capital. El OVNI realizaba leves zigzag y volaba a una altura inferior a 100 metros. Pero no era la primera vez que Julia se enfrentaba con "lo inexplicable". Desde los ocho años ya oía extrañas voces y sentía a su alrededor la presencia de "seres luminosos". Y con el tiempo, ha vivido en sus propias carnes algunos encuentros con "visitantes de dormitorio" y ciertos hechos relacionados con la clarividencia y los "viajes astrales".

Otros individuos, sin embargo, manifiestan un desarrollo de sus facultades PSI o viven fenómenos paranormales tras el contacto OVNI. Es el caso de la célebre abducida Betty Hill, que años después del increíble encuentro que sufrió, junto a su marido, cerca de Portsmouth (EE.UU.) comenzó a tener premoniciones y a sentir extraños ruidos (raps) en su propia casa; o el del contactado catalán Luis José Grifol, que, tras sus primeros avistamientos en la montaña de Montserrat, experimentó involuntariamente algunos "desdoblamientos astrales" y ciertas visiones futuras que solían cumplirse. Asimismo, el israelí Uri Geller, célebre por sus habilidades psicocinéticas, atribuye sus poderes a los extraterrestres. Al menos, un avistamiento OVNI que tuvo de pequeño pudo haber sido el detonante. El mismo lo cuenta en su autobiografía "Mi Fantástica Vida" (1975): "...De súbito, empezó a sonar en mis oídos una especie de timbre agudo (...) Algo me indujo a levantar la mirada al cielo. Lo recuerdo muy bien. Había una plateada masa de luz (...) Aquella luminosidad estaba demasiado cerca de mí. Luego descendió más, lo recuerdo, se me aproximó extraordinariamente. El color era brillante. Tuve la impresión de que un golpe me lanzaba hacia atrás. Noté en la frente un dolor penetrante. Entonces me quedé sin sentido. Perdí por completo el conocimiento..."

¿Por qué existe esa estrecha simbiosis entre los OVNIs y lo paranormal?... No es fácil responder a esta pregunta, pero parece que algo en la conciencia humana se pone en funcionamiento cuando ésta se enfrenta a un encuentro extraordinario, haciendo que el sujeto sea más proclive a protagonizar otros "fenómenos anómalos" a lo largo de su vida. Es probable que su mente inconsciente haya conectado con otros "planos de la realidad" a los que ya, ocasionalmente, puede acceder con total facilidad y de forma espontánea. Por eso, es importante hacer un seguimiento continuado de la persona que afirma haber vivido un encuentro cercano, una abducción o una experiencia de "visitantes", ya que no suelen ser fenómenos que vengan aislados...

En su obra "Nuevo Universo... La ‘otra’ Realidad" (1994), el parapsicólogo José María Casas-Huguet, reflexionando precisamente sobre el aspecto anómalo del Fenómeno OVNI y su relación directa con el "factor PSI", llega a formular una hipótesis tremendamente sugestiva: "El Fenómeno OVNI asume tal tipo de comportamiento que nos obliga, a los investigadores, a plantearnos de manera casi forzosa la opción de atribuirle unas características que le vinculan a posibles tipos de realidad o entidad ‘hiper-espacial’ o ‘trans-dimensional’ (...) Puede proceder de una ignota Realidad, integrada por ‘dimensiones’, ‘ámbitos’ o ‘planos’, que no se corresponderían con los de nuestro Universo tridimensional-espacio/temporal".

 

Los reinos de Magonia

 

Casas-Huguet no ha sido el primero en plantear esta revolucionaria hipótesis alternativa. Ya en los años 70, la Paraufología, rama heterodoxa de la Ufología creada por Jerome Clark – y que contó con el apoyo de reconocidos ufólogos como John Keel, Scott Rogo o David Tansley –, tanteaba con la teoría de los "universos múltiples" para explicar el posible origen de los "no-identificados". Idea que también fascinaría al astrónomo y matemático Jacques Vallée, una de las mentes más cualificadas en materia OVNI. En su obra "Dimensions: A Casebook of Alien Contact" (1988), se expresa así de rotundo: "Creo más bien que el fenómeno ovni es una indicación de la existencia de otras dimensiones más allá del espacio-tiempo. Puede que los ovnis no procedan del espacio sino de un multiverso que nos rodea y cuya inquietante realidad hemos persistido en refutar a pesar de las pruebas que tenemos desde hace siglos. Una teoría semejante es necesaria para explicar al mismo tiempo los casos modernos y las crónicas de Magonia, las abducciones y la componente psíquica". A su misma conclusión están llegando otros especialistas que coinciden en considerar insatisfactoria la HET para explicar toda la variada y complejísima fenomenología OVNI, cuya paradójica naturaleza trastoca radicalmente nuestro concepto de la realidad.

Las anomalías espacio-temporales a las que se refiere la Cosmología moderna (al referirse a los "agujeros negros" o a los "agujeros de gusano") y la Física Cuántica (al referirse a la naturaleza de las partículas elementales) tienen también su reflejo en los encuentros cercanos con OVNIs y en las abducciones. El testigo parece traspasar un umbral que le lleva a un "mundo paralelo" donde el tiempo y el espacio se rigen de forma muy diferente a como lo hacen en nuestro mundo tridimensional...

Uno de los casos OVNIs más populares en cuanto a distorsión temporal fue el que protagonizó el cabo del ejército chileno Armando Valdés durante la madrugada del 25 de abril de 1977. El militar se encontraba de patrulla con otros siete soldados en la zona de Pampa Lluscuma, cerca de la ciudad de Putre. En un momento dado, divisaron en el cielo dos potentes "luces" que descendían hasta una loma cercana. Una de ellas pareció aproximarse más hacia el lugar donde se encontraba la patrulla. Ante el estupor y nerviosismo de los soldados, el cabo Valdés tuvo el atrevimiento de acercarse a la extraña "luz" hasta desaparecer de la vista de sus compañeros. 15 minutos después reapareció ante sus subordinados perdiendo al instante el conocimiento. Pero lo que verdaderamente asombró a los soldados fue ver que el cabo Valdés lucía una barba muy crecida, como de varios días, pese a que unos instantes antes de iniciar la patrulla se había afeitado. Cuando recobró el conocimiento, a eso de las siete de la mañana, dijo no recordar nada de lo que le había pasado y sólo se preocupó de dar prisa a sus hombres, porque según él ya eran las cuatro y media de la madrugada. Ante las caras de sorpresa de los soldados, el cabo Valdés reparó en que su reloj se había quedado detenido a esa hora, justo cuando finalizó su encuentro con la "luz". Pero había otro detalle inquietante: el calendario de su reloj marcaba el 30 de abril, es decir, cinco días más tarde de la fecha en la que realmente se encontraban. ¿Dónde estuvo el cabo Valdés durante ese tiempo? ¿Por qué en nuestro marco físico sólo transcurrió un cuarto de hora?... El veterano ufólogo Antonio Ribera, en su clásica obra "Secuestrados por Extraterrestres" (1981), escribe respecto a este misterio que "el cabo Valdés fue sacado de nuestro espacio normal – y de su tiempo – y llevado a otro espacio y a otro tiempo, donde o bien éste transcurría más deprisa, o bien se trataba de un universo paralelo en el que la flecha del tiempo incluso podría ir hacia atrás..."

El Fenómeno OVNI también cuenta con ejemplos donde está presente la posible manipulación de nuestro espacio tridimensional. Un raro incidente de supuesta "teleportación" (traslación instantánea de un lugar a otro sin causas físicas conocidas) tuvo lugar el 31 de mayo de 1974, muy cerca de Umvuma, en Zimbabwe. Una joven pareja, "Peter" y "Frances" (nunca quisieron revelar sus verdaderos nombres), se dirigía en automóvil hacia la provincia de Sudáfrica cuando algo en el cielo les atrajo la atención. Se trataba de un extraño "objeto" luminoso que se desplazaba en la misma dirección y a la misma velocidad que ellos. Segundos después, las luces del vehículo perdían intensidad hasta apagarse, la radio comenzó a sufrir interferencias y los mandos dejaron de responder a las desesperadas maniobras que realizaba el conductor. Ambos comenzaron a sentir un intenso frío. Aún así, pudieron parar en Fort Victoria para echar gasolina y tranquilizarse un poco. En esos momentos, dejaron de ver el OVNI. Poco después de reiniciada la marcha, el "objeto" volvió a aparecer, colocándose sobre la vertical del vehículo y acompañándoles nuevamente durante el viaje. Tras la confusión, la pareja se percató de que la carretera por la que circulaban, completamente recta y rodeada de abundante vegetación, era muy distinta de la carretera por la que tendrían que ir durante ese intervalo del trayecto, con muchas curvas y localizada en una zona muy árida. Además, notaron un extraño silencio en la zona. Atónitos, alcanzan Beit Bridge, dándose cuenta que han cubierto casi 300 kilómetros en muy poco tiempo, que el coche sólo ha consumido menos de dos litros de gasolina y que sus relojes tienen una hora de atraso...

David Böhm, profesor de Física Teórica, nos revela un Universo a modo de un gigantesco holograma, cuyas partes están interconectadas entre sí. Es la "Teoría del Orden Implicado", que se vio respaldada con las investigaciones del neurocirujano Karl Pribam sobre el "cerebro holográfico". La fusión de ambas teorías constituyeron el llamado "Paradigma Holográfico", según el cual la conciencia humana puede interaccionar con otras "dimensiones transpersonales". ¿Podemos aplicar este original modelo científico a determinados fenómenos ufológicos como los anteriormente descritos?... Nuestra respuesta es afirmativa.

Precisamente algo parecido a un "holograma" fue lo que observaron José Antonio R. y Manuel A., aficionados a la caza. Una noche de septiembre de 1993 se encontraban en un campo cercano a la localidad de Cazalla de la Sierra (Sevilla) cuando de improviso se materializó ante ellos un "objeto" muy luminoso y bidimensional, es decir, completamente plano, sin volumen alguno. Se mantuvo flotando cerca del suelo durante un rato sin reflejar luminosidad ni producir sombras en los árboles cercanos. Ante el estupor de los dos testigos, la "proyección holográfica", el "vórtice energético" o lo que fuese aquello, desapareció en un abrir y cerrar de ojos sin dejar el más mínimo rastro. ¿Surgió aquel insólito fenómeno desde un plano interdimensional? ¿Conectaron las mentes de los protagonistas con el "nivel implicado" del que habla Böhm?...

Hoy, la teoría de los "universos multidimensionales", ampliamente desarrollada por renombrados físicos como Kip S. Thorne, Paul Halpern o Sidney Coleman, está arrojando sin proponérselo bastante luz sobre esas desconcertantes características parafísicas que definen a los OVNIs y a los "visitantes", aludidas a lo largo del presente artículo. Si provienen de otros "multiversos" – donde materia, tiempo y espacio no son como aquí lo entendemos – no debería extrañarnos que se comporten como lo han venido haciendo hasta ahora, desafiando nuestras leyes físicas elementales. Algo que, sin embargo, sería impensable si se tratase de "alienígenas" procedentes de cualquier rincón intergaláctico de nuestro mismo espacio-tiempo, por muy avanzados que estuviesen...

 

Agentes interdimensionales

 

Si finalmente existe una inteligencia interdimensional tras los OVNIs, como puede sospecharse a tenor de las evidencias, ¿obedece su irrupción en nuestro mundo tridimensional a un propósito concreto? ¿qué intencionalidad podría esconderse tras ese alucinante "festival del absurdo" que se monta en nuestros cielos?... Uno de los escasos investigadores que se ha atrevido a dar una respuesta precisa sobre la desafiante presencia OVNI es el sevillano Ignacio Darnaude, principal artífice de la llamada Transufología (una parcela de la investigación OVNI que se centra en cuestiones más profundas que la simple recogida de casos). Estas fueron sus palabras cuando le planteamos los anteriores interrogantes: "Escenifican sus muy elaboradas exhibiciones como, cuando y ante quien quieren, con el fin de inducir creencias – falsas, aunque útiles y pedagógicas – acerca de Ellos mismos y moldear nuestro sistema ideológico en una dirección más universal y altruista (...) Los OVNIs están aquí por ser ‘agentes ultradimensionales de desconstrucción cultural’, como nos avisa Carl Raschke, con la aviesa intención de hacernos desaprender toda la basura intelectual y emocional que nos han inculcado desde la infancia, en la esperanza de que la troquemos por concepciones universalistas, que son las que coinciden con la realidad: un macrocosmos multidimensional con infinitos mundos paralelos interpenetrados y por supuesto habitados..."

El reto está servido. Si no avanzamos en otras áreas del conocimiento, si carecemos de una visión holística, vamos a fracasar en nuestro intento de recomponer todas las piezas del rompecabezas OVNI. El investigador debe eliminar sus prejuicios y enfrentarse a los hechos. Unicamente persiguiendo "luces" en los cielos – algo que se viene haciendo desde hace 50 años – no conseguiremos una respuesta global al misterio OVNI. La interacción del testigo, la componente paranormal y la existencia de otras "realidades" nos obligan a tomar nuevos derroteros en la Ufología del siglo XXI. Ahora es el lector quien tiene la última palabra...

 

Abducciones imaginarias y recuerdos perinatales

 

En 1977 se hizo público un experimento que convulsionó a la Ufología mundial. Aquellos investigadores que defendían la autenticidad del fenómeno "abducción" – el rapto de seres humanos por presuntas criaturas extraterrestres – pusieron el grito en el cielo cuando conocieron los resultados de las pruebas realizadas en el Hospital de Anaheim (California) por el profesor Alvin H. Lawson en colaboración con el Dr. W. C. McCall, especialista en hipnosis clínica. Tales pruebas consistieron en hipnotizar a 16 voluntarios con escaso o nulo conocimiento sobre el tema OVNI, para inducirles un escenario de rapto imaginario. Durante el trance hipnótico, los individuos fueron interrogados uno a uno acerca de su presunta experiencia de abducción para que revelaran detalles concretos de la misma. Los expertos descubrirían asombrados que sus relatos contenían situaciones e imágenes que no se diferenciaban lo más mínimo de las supuestas abducciones "reales". Este hecho llevó a los especialistas a concluir que las experiencias de rapto son una especie de alucinaciones mal interpretadas. Pero eso no era todo. "Más adelante descubrimos que las imágenes y los sucesos que aparecen en los informes sobre raptos por OVNIs no sólo se parecen a las imágenes y los sucesos de varios procesos psicológicos, sino que también son llamativamente similares a los relatos de aquellas personas que, por alguna causa, han revivido los recuerdos de su nacimiento", confiesa Alvin H. Lawson. Fue así como en 1981 propuso la Hipótesis de los Recuerdos Perinatales (HRP), que se vio respaldada con las investigaciones sobre drogas psicodélicas efectuadas por el psiquiatra checo Stanislav Grof. Esta hipótesis establece que una experiencia de abducción no es sino una historia involuntaria y fantasiosa cuyo contenido – eminentemente arquetípico – está basado en los recuerdos perinatales inconscientes del sujeto. Al parecer, los 300 informes conocidos sobre abducciones están repletos de imágenes perinatales. Así, para estos estudiosos no es de extrañar que los alienígenas raptores presenten tanta semejanza a los fetos humanos, que el interior del OVNI nos recuerde la placenta, las puertas del OVNI el cuello uterino, los haces de luz el cordón umbilical, etc., etc.

Uno de los máximos críticos de esta hipótesis es David M. Jacobs, profesor de historia en la Temple University (Pensilvania), quien sostiene que los voluntarios del experimento de Lawson, a diferencia de los abducidos "reales", no sintieron emoción alguna durante la hipnosis. Respecto a la HRP, en su obra "Secret Life" (1992) apunta que "los abogados de esta teoría no explican por qué los salidos del vientre materno por medio de la cesárea relatan lo mismo que el resto. Tampoco explican cómo encaja cualquier otro material sobre raptos en el escenario de la teoría del trauma del nacimiento".

El profesor Lawson se defiende de estas acusaciones argumentando que para probar la falsedad de su hipótesis sólo se necesita una serie de casos de abducción verificables que no contengan ningún elemento perinatal. "Los casos sobre raptos por OVNIs que carecen de datos perinatales son tan escasos como los extraterrestres mismos – asegura convencido –. Como resultado de esto, la proporción entre evidencias perinatales y raptos es de 300 a cero a favor de las probables alucinaciones perinatales y en contra de los raptos verificados".

No hay duda de que los trabajos de Lawson nos ofrece un nuevo y sugerente dilema difícil de descifrar, como tantos otros que nos plantea el enigma OVNI...

EL FUEGO DEL DRAGON

BOLETIN MENSUAL DE OVNILOGIA

Nº 98 – Octubre de 2006

 

Editado por Carlos Alberto Iurchuk

La Plata – Argentina

iurchuk@netverk.com.ar

"El Dragón Invisible"

http://dragoninvisible.com.ar

Se permite la reproducción parcial o total, por cualquier medio, de los artículos presentados en este boletín. Si así se hiciere, se agradecerá la notificación al autor del artículo y al editor del boletín.

"El Código Da Vinci" y las mutilaciones de ganado

 

Gustavo Fernández

Paraná – Argentina

gusfernandez21@yahoo.com.ar

 

Algunas personas (de ésas que si se muerden la lengua morirían envenenadas) tendrían derecho (¿tendrían derecho?) a suponer que escribir, ahora, un artículo sobre el bestselleresco "El código da Vinci" es parte de un oportunismo mediático. Sin duda, y a caballito de la repercusión obtenida por Dan Brown con su librito, muchos lectores a quienes la mención del gran Leonardo en el pasado les resultaría indiferente se verán tentados a sumergirse, cuando menos, en una lectura superficial de este artículo. Pero asimismo, la resonancia mundial obtenida por las ideas planteadas en esta novela requiere detenerse a mirar, desde una perspectiva alternativa, qué intereses se ponen en juego desde cada parte y hacia dónde pueden conducirnos en la puja por la credibilidad.

Leí, casi a las semanas de salir a la calle, el dicho "Código...". Y mi opinión – que he expresado en algún que otro trabajo – es que resulté francamente decepcionado. No porque me incomodara ciertas inexactitudes históricas que el propio autor reconoció. Ni porque hubiera evidencia insuficiente para sustentar la teoría dominante en el libro (de hecho, nadie espera encontrar "evidencias" en lo que, desde el vamos, se sabe y se supone una novela). Me molestó cierta demagogia cobarde del escritor, por ejemplo. ¿Cuál? La que muchos críticos de la obra parecen haber obviado, ya sea porque no llegaron al final o porque, precisamente, les resulta conveniente a sus fines no llamar la atención sobre ella.

Es graciosa la reacción histérica de ciertos funcionarios clericales de la Iglesia Católica cuando se ofuscan ante el ataque en la misma a un miembro conspicuo (un obispo) o el propio Opus Dei siendo que, en verdad, al final de la novela, los malos ya no son malos y algún que otro bueno pasa a ser el asesino misterioso. En resumida síntesis: el obispo católico que desde el comienzo de la trama parece ser el responsable de conspiraciones y asesinatos, empleando a un sicario fanático del Opus y empeñados en la persecución de Robert Langdon (el protagonista norteamericano) y su compañera, éstos a su vez protegidos por un historiador y amante del arte inglés, aparentemente acumula (el obispo) hechos inescrupulosos que en el último capítulo y con muy poca imaginación (inconsistente con el resto del libro) Dan Brown transforma en un piadoso, amable y caritativo siervo de Dios (sí, el mismo obispo), el asesino un pobre loco carente de afecto y en esta descripción final, casi tierno (que muere violentamente para expiación de sus irredimibles pecados, como en cualquier mala película de suspenso hollywoodense) y el malo de la acción resulta ser... el amigo inglés y herético asesor del protagonista.

Realmente, molestia es decir poco. ¿Asco, les suena mejor? Me imaginé a un Dan Brown obligado – tal vez en alguna reunión editorial, por ejemplo – a modificar entre gallos y medianoche el final de su novela o, por qué no, a un "acuerdo" bien disimulado con el Vaticano el cual, para cuidar las apariencias, lógicamente, debe rasgarse las vestiduras y recomendar a sus fieles la "no lectura" del mismo, con lo cual se devolvía a la editorial el "favor" de morigerar el final original del autor estimulando la polémica y las ventas porque, ya se sabe, nada motiva tanto como lo prohibido.

Pero puesto a reflexionar sobre las consecuencias y la polvareda que sigue levantando (ahora, además del libro, la película), no puedo evitar algunos pensamientos. Podría evitar compartirlos con ustedes pero, ya lo saben, eso es exactamente lo que no va con mi estilo. Así que veamos:

 

  • En el reciente festival de Cannes, los críticos, unánimemente, calificaron la película como "porquería". ¡Vamos! Ciertamente "porquerías de película" hay muchas, pero, desde el punto de vista de factura técnica, presupuesto invertido y actuación, ninguna de ellas llega a Cannes. Es más; desafío a cualquiera a demostrarme cuándo, alguna vez, un crítico en Cannes trató a algún film como "porquería". ¿Por qué en esta ocasión? Tiene a mi ver, mucho de "operación", orquestada con obvios fines descalificatorios. Cualquiera de nosotros ya la hemos visto y puede habernos gustado o no, aburrido, trillado lo obvio, pero... ¿"porquería"?

  • Es interesante constatar que aún las asociaciones de "escépticos mediáticos profesionales" salen a buscar el pelo en el huevo, criticando las inexactitudes históricas (por ejemplo: en http://ar.groups.yahoo.com/group/Red_Alpha_1). Ya saben, no voy a extenderme demasiado: que la "Línea Rosa" no era el meridiano de tiempos merovingios, que el recorrido de Venus en la eclíptica es cada cuatro años, cuando en realidad es en ocho, que el apellido de Leonardo no era "da Vinci", que... Todo esto es cierto. Pero se pierde de vista algo igualmente importante: en medio de tantas "correcciones", el autor (de esta crítica; podría referirme a decenas de otras) desliza mentiras como verdades. Por ejemplo, dice que Constantino, como emperador, no tuvo "nada que ver" en la redacción final de la Biblia (que existiría desde mucho antes) cuando en realidad sí tuvo mucho que ver, ya que él convocó al primer Concilio que, en definitiva, decidió cuáles de todos los Evangelios pasaban a ser los Canónicos. Miente el crítico cuando dice que "basta contar las copas en la "Ultima Cena" (el famoso cuadro del escándalo) para constatar que son trece", cuando, si uno mira con atención el cuadro... ¡precisamente no hay ninguna copa! (más a favor de la sugerencia que la "copa" o "grial" es el propio Jesús... o la Magdalena). Miren con atención: hay trozos de pan, cacharros pequeños, platos, pero ninguna copa, no de las usadas en el Renacimiento ni las que por constancia arqueológica sabemos se empleaban en épocas del Nazareno. Miente cuando dice que la imagen de Jesús besando en la boca a María se debe a la propia iconografía gnóstica (la de los evangelios donde se encuentra) porque "entre los gnósticos era simplemente una señal de reconocimiento entre compañeros, ya que los gnósticos, a diferencia de la Iglesia Católica, rechazan el sexo". ¡Doble mentira! Cualquier que conozca algo de Gnosis sabe que si hay algo que no rechazan, es, precisamente, el sexo. Y cualquiera asimismo que escuche a la Iglesia Católica sabe que si hay algo que rechazan, precisamente, es el sexo.

 

¿A qué quiero llegar con todo esto? Existen básicamente estas lecturas del Código da Vinci:

 

Que lo que propone, más allá de la circunstancia episódica de las aventuras del pobre Langdom, es real;

Que todo es fruto de la imaginación del escritor, en función de un éxito comercial.

 

Bien, ya sabemos que Brown paseó por Francia e Inglaterra para documentarse, pero el preciosismo histórico no es su fuerte. Y que no tuvo empacho en robar la idea a los autores de "Holy Blood, Holy Grial" (editado en castellano por Martínez Roca bajo el título "El enigma sagrado"). Así que tomó una idea construida y fundamentada en un ensayo anterior, la decoró con el pintoresquismo de sus viajes y desvirtuó ciertos hechos históricos para ajustarlos al "timming" de la narración.

Por otra parte, quién puede negar que es un negocio millonario. Y que para ser tal, necesitó, sí o sí, de la complicidad eclesial.

Pero también debemos advertir que la novela, si bien popularizó una idea hasta entonces reservada solamente a los profundos entusiastas del revisionismo histórico (lo del matrimonio y paternidad de Jesús) corre el riesgo de producir un efecto inverso: si la embestida de críticos y clericales destruye la "credibilidad" de la novela (resultaría gracioso si no fuera patético: ¿desde cuándo una novela debe tener credibilidad?) por carácter transitivo destruye la credibilidad de la idea. Y aquello tan bien fundamentado por los autores de "El enigma sagrado" (¿cuántos lectores de Brown y, más aún, cuántos críticos superficiales, se habrán tomado el trabajo de leerlo?) queda, por efecto colateral de esta polémica mediática, sepultado en el descrédito. Hay sólo una cosa peor que olvidar en el desván de las teorías perdidas una hipótesis: es ponerla violentamente a la luz, desviar la atención con medias verdades y destruyendo éstas, destruir aquella.

Quien recuerde mi artículo "El síndrome de Pedrito" (publicado en "Al Filo de la Realidad"), sabrá a lo que me estoy refiriendo. En esa oportunidad, planteé que las películas sobre "Hombres de Negro", tomadas en solfa y con despliegue de graciosos efectos especiales, acababa de quitarle seriedad al peliagudo problema real de los "Hombres de Negro" dentro del contexto ufológico. Hoy, nadie puede comentar (en una entrevista televisiva, en una conferencia) el tema de los "Men in Black" sin que el idiota de turno comente jocosamente que "él si vio las películas de Tommy Lee Jones y el-morocho-cuyo-nombre-no-recuerdo". Escribí entonces (en el contexto de aquél trabajo, al cual remito) que Hollywood había resultado funcional al Poder en las Sombras, toda vez que había logrado que un tema digno cuando menos de atención policial y judicial además de investigativa pasara a ser figurita de historieta.

Bien. Algo demasiado similar veo detrás del "Código da Vinci". No sé si Dan Brown será consciente de esto – como no creo que los actores de "M.I.B." lo hayan sido – pero lo cierto es que uno no puede ahora comentar la teoría del Jesús casado, del Jesús papá, sin que algún pelafustán acote: "¡Ah, sí. El Código da Vinci!" Y falta muy poco para que, definitivamente destrozado en la liviana conciencia popular, por extensión toda posibilidad mediática de poner nuevamente sobre el tapete la discusión de aquella hipótesis se caiga por su propio peso.

Por esta razón lo revulsivo del título de esta nota (que habrá escandalizado a más de uno). Porque como demostramos oportunamente en "Al Filo de la Realidad", cuando la oleada mutilatoria de ganado en Argentina en el 2002 hubo toda una operatoria de fuentes paragubernamentales que buscó primero estimular la imaginación mediática en relacionar las mutilaciones con apariciones de OVNIs y luego (en parte infructuosamente, para otros no tanto; todo depende del cociente intelectual del opinador de turno) al explicar "naturalmente" las primeras con el famoso "ratón hocicudo rojizo", lograron que, por libre asociación, los "cerebros" de la prensa vernácula descalificaran a los segundos. El mismo procedimiento (vamos a ponerle un nombre: a ver... a ver... ¡ya está!: El Síndrome A.T.E.P.P.I. (Asociación Temático – Epistemológica Plausible Para Imbéciles)) visible claramente (bueno, cuando menos para este servidor) en la relación MIBS testificables – MIBs cinematográficos y, ahora, entre El Enigma Sagrado y El Código da Vinci.

Hay una verdadera, permanente y multinivel campaña de condicionamiento cultural de la humanidad. Donde todos los ítems susceptibles de estimular un cambio colectivo de Paradigma, de mentalidad, son sistemáticamente torpedeados. Qué duda cabe: extraterrestres entre nosotros o una poderosísima religión como la católica al servicio histórico de oscuras manipulaciones son temas capaces de provocar una conmoción intelectual que alcanzaría a todos los estratos sociales. De allí al cuestionamiento de los poderes casi subliminalmente aceptados desde siempre – desde la Iglesia hasta las academias, pasando por políticos y el sempiterno, omnipresente y corrupto "señor doctor" – hay sólo un paso. Los agentes del Poder en las Sombras son muchos: funcionarios clericales ansiosos de no perder ascendente sobre las masas, escépticos mediáticos limosneando las migajas de la consideración universitaria que no supieron ganarse en otras lides, "periodistas" que deben a su gracejo, su "pinta gardeliana", su desinhibición en la cama o sus buenas amistades el estar frente a una cámara de televisión o un micrófono de radio haciendo como que saben lo que es ser comunicador social... Miren, por ejemplo, televisión. Pero vean también, que no es lo mismo. Discovery Channel, siempre tan "científicos" ellos, propalando un serial sobre "casa embrujadas" donde, siempre, dejan de serlo sólo porque intervienen sacerdotes exorcistas. Sólo sacerdotes. O The History Channel y NatGeo poniendo en sintonía el mismo día y sólo con una hora de diferencia (como para que si se lo perdió en uno, no le escape al otro) "documentales" desvirtuando Roswell. ¿Sólo casualidades?

Y si me permiten una acotación, no creo que lo que verdaderamente preocupe a ese Poder Oculto sea que se sepa o acepte masivamente el matrimonio de Jesús o su descendencia. En "El Enigma Sagrado" pasa casi desapercibido su capítulo final: en él, los autores, con verdadera maestría, construyen una hipótesis sorprendente. Jesús, más que "hijo de Dios", ¡ciertamente quería ser reconocido como verdadero "rey – sacerdote" entre los judíos! No me extenderé aquí, los remito al libro. Pero, ¿qué pasaría si esto fuera cierto? ¿Qué significaría que los primitivos cristianos realmente buscaran un poder temporal que siempre se le negó a Jesús – con la misma liviandad como desde siempre se estimagtizó como "prostituta" a Magdalena, cuando no emana ello de la Biblia? Y, ¿qué significaría que todavía hoy hubiera un linaje de descendientes que podrían exigir prebendas o derechos precisamente sobre una zona tan convulsionada del mundo como Medio Oriente?

Me detendré, hoy, aquí. Sólo recordando, con mezcla de pena y bronca, a ese sacerdote que ante las cámaras de televisión, consultado sobre la película, afirmaba con una sonrisa canchera que si se descubriera que Jesús estaba casado, "¿qué problema habría?" Sí, claro. Qué problema. Por ejemplo, descubrir que el estúpido celibato tan ardientemente defendido durante dos mil años ("ardientemente" en el sentido más amplio de la palabra, por cierto, muchos conocieron la hoguera por contravenirlo) había sido una pérdida de tiempo. O que las dos mujeres más "famosas" del Nuevo Testamento (María, la madre de Jesús y María, la de Magdala) son, una virgen y la otra, puta. Qué dicotomía. Lo que hizo estragos en la cultura popular machista: el noventa por ciento de los varoncitos latinos y católicos fueron educados desde bebés por tíos, papás, hermanos mayores y primos en el axioma que "toda las mujeres son yiros, salvo tu mamá y tu hermana que, claro, son santas".

A través de las épocas, por las más variadas formas masivas – desde bardos y trovadores hasta televisión y periódicos – estamos siendo condicionados, pautados, monitoreados. A veces, sin embargo, el sistema se "tilda". Y alcanzamos a percibir las irregularidades. Qué sirva de algo.

¿Qué es un OVNI?

El reportaje del periodista argentino Rodolfo Barros

 

Milton W. Hourcade

Fairfax – Estados Unidos

milwash@cox.net

 

A primeros días de abril [2004], el periodista argentino Rodolfo Barros, que escribe para una muy conocida revista bonaerense, me envió por correo electrónico una serie de preguntas a manera de reportaje, las cuales oportunamente contesté.

Habiendo transcurrido más de un mes, considero propicio el momento para dar a conocer sus preguntas y mis respuestas, en la seguridad de que serán de provecho para los lectores.

Lic. Milton W. Hourcade

 

¿Qué es un OVNI?

 

La pregunta así planteada implica de suyo un enfoque ontológico que debería admitir una única respuesta. O sea, sería como decir "Un OVNI es tal cosa".

Pero, bajo el categorema OVNI caben múltiples entes, por lo cual la pregunta necesita ser modificada. Me parece que tal vez fuese más acertado preguntar ¿a qué se le llama OVNI?

Y esto nos lleva de la mano al origen. En primer lugar, la palabra OVNI es una sigla que significa Objeto Volador No Identificado. Ni más, ni menos que eso.

Es una traducción del original en inglés U.F.O., designación inventada en 1952 por un militar de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el Capitán Edward J. Ruppelt.

En su libro "The Report on Unidentified Flying Objects" (Doubleday & Company, Nueva York, 1956, 315 páginas) Ruppelt explica: "UFO es el término oficial que yo creé para remplazar las palabras ‘platos voladores’" (Pág. 13).

Como una connotación al margen, pero que no hay que dejarla de tener en cuenta cuando esto se pone en el contexto de la entonces Guerra Fría, la pronunciación de UFO, es you foe, que significa "Ud. enemigo". Digo esto porque de un punto de vista práctico, y tremendamente importante para la defensa de Estados Unidos en aquellos tiempos, algo "no identificado" en el cielo podía ser eventualmente una nave o misil soviético y por tanto, implicar que se era espiado o se estaba bajo ataque.

Tan fue esto así, que la propia Fuerza Aérea creó el Ground Observers Corp, el Cuerpo de Observadores Terrestres (noviembre de 1951), que reunía a ciudadanos que voluntariamente se ofrecían para observar el cielo y – siguiendo un preciso manual de instrucciones – denunciar el avistamiento de cualquier cosa que les pareciera extraña.

Con el transcurrir del tiempo, muchos ufólogos (ovnílogos) se dieron cuenta que la sigla era insuficiente o no podía aplicarse estrictamente a la realidad, por cuanto se habla de "objeto" y muchas veces se trata de manifestaciones energéticas. Se habla de "volador", pero a veces hay cosas en tierra.

Finalmente, la parte más interesante de la sigla son las dos últimas palabras "no identificado". Inmediatamente hay que preguntarse: ¿por quién?, ¿cuándo?, y hasta ¿dónde?

¿Quién es la persona o la institución que identifica? ¿Qué conocimientos tiene o de cuáles dispone para hacer la identificación? ¿Qué procedimientos de investigación y estudio ha aplicado para lograr la identificación? ¿Se ha seguido el método científico, se ha usado el sentido común?

En segundo lugar, ¿cuándo se hace esa identificación? Porque lo que en 1947, ó 1955, ó 1968 podía clasificarse como "OVNI" (no queriendo con ello decir más que lo que la sigla en sí misma significa) hoy puede tener una explicación, porque la ciencia ha avanzado, documentos secretos han perdido el carácter de tales y el conocimiento es mayor, y muchas cosas que entonces no se sabían hoy se saben y por tanto se está en condiciones de identificar lo que antes no se pudo.

¿Dónde se realiza la investigación y el estudio? A veces hay factores económicos limitantes. No se dispone de los medios, de los instrumentos, de los laboratorios, etc., donde realizar ciertos análisis, procesar cierta información.

O simplemente, supóngase el caso de un avión experimental extranjero de características no-convencionales, sobrevolando territorio de otra nación, a altísima velocidad, a muy gran altura.

Difícilmente quien investigue el caso va a tener una respuesta. Es muy posible que el propio país sobrevolado no haya sido informado del experimento, de modo que todo puede concluir en un "no identificado" en función del lugar en que ocurrió, pero no porque no hubiera en realidad una explicación.

A lo largo de los años, individuos e instituciones han dado diferentes definiciones de "OVNI".

Para la Fuerza Aérea de Estados Unidos, OVNI es "cualquier objeto aéreo que el observador es incapaz de identificar". Cuando se identificaba, el caso quedaba explicado y cerrado. Si no se identificaba, la USAF lo catalogaba como "Unknown": desconocido.

Yo he listado 10 definiciones distintas de OVNI. Para algunos, es el objeto o fenómeno observado, para otros es la percepción del objeto o luz vistos, y para otros el informe de lo percibido. Para unos es lo que el testigo no pudo identificar, para otros es lo que no se pudo identificar después de una investigación y estudio sobre bases científicas.

En general se ha adoptado por esta segunda postura. Nosotros en CIOVI "clasificamos un caso como correspondiente a OVNI luego de un proceso de investigación, estudio y análisis exhaustivos, aplicando el método científico, mediante el cual ha sido imposible adscribir lo observado y/o registrado, y/o detectado originalmente, a nada artificial o natural conocido".

Por otra parte, la propia insuficiencia de la sigla ha llevado a que diversas instituciones optaran por otras. La Aerial Phenomena Research Organization (APRO) usó la sigla UAOs (en inglés), por Objetos Aéreos No-convencionales. El Dr. William K. Hartmann prefirió hablar de EFOs (en inglés) por Objetos Voladores Extraordinarios. El organismo oficial de investigación en Francia les llamó PAN (en francés) por Fenómenos Aeroespaciales No-identificados. En Argentina se les ha llamado FAI, por Fenómenos Aéreos Inusuales; OANI, por Objetos Aéreos No Identificados; FAD, por Fenómenos Aéreos Desconocidos; FIDE, por Fenómenos Insólitos Del Espacio; MANI, por Manifestaciones Aéreas No Identificadas; y FANC, por Fenómenos Aéreos No Convencionales.

Si se sigue usando principalmente la sigla OVNI, es más porque se ha hecho habitual, y sin duda la más aceptada, pero no porque sea la mejor.

Ningún investigador o grupo culmina un caso que le resulte inexplicable calificando a lo observado como "desconocido", sino como OVNI.

Pero hay que reconocer que "OVNI es en último término, una declaración de perplejidad o de ignorancia, pero en manera alguna una afirmación, por cuanto de serlo, la propia sigla se transformaría en una incongruencia conceptual" (de mi trabajo "Una aproximación adecuada al tema OVNI", usado oportunamente por Profesores de Astronomía como texto guía para el tratamiento del tema en clase, en Enseñanza Secundaria de Uruguay).

Catalogar a un caso como correspondiente a OVNI, indica que se ha llegado al último paso de un proceso.

Como escribió hace años el distinguido ufólogo argentino Prof. Oscar Adolfo Uriondo: "OVNI es una categoría no susceptible de reducción ulterior", para el momento en que se efectuó, me permito agregar.

Porque el método científico indica que hay que estar abierto a una revisión, por lo que en realidad se trata de una clasificación operativamente final.

 

¿Por qué se los "confunde" con naves extraterrestres?

 

Se los confunde, porque ese ha sido el deliberado propósito de los organismos de inteligencia aérea que necesitaron crear una "cortina de humo", o una "historia de cobertura", que ocultara las actividades de experimentación u operación de ciertos aparatos aéreos – no sólo aviones – de formas y performances no habituales, para fines de defensa, estratégicos y de espionaje, durante la Guerra Fría.

Es necesario recalcar que el tema surge en 1947 con la Guerra Fría, y muere cuando ésta termina.

A los mismos organismos de inteligencia ya no les es necesario apelar a la fantasía de la gente haciéndole creer que hay "VEDs" – Vehículos Extraterrestres Dirigidos – como algún "sabiondo" gusta decir por ahí, o naves "extraterrestres", porque lo que antes había que hacer desde el aire, ahora se hace desde el Espacio.

La inteligencia militar se encargó de crear un ámbito bi-polar, en el cual, funcionaban bajo su control los "creyentes" y los "escépticos", la mayoría de los cuales adoptó posiciones honestamente, no teniendo conciencia de que formaban parte de un juego en que otros ponían las reglas.

Se engañó deliberadamente al público. Pero, puede aceptarse que dadas las circunstancias fue un mal menor necesario, y se apeló al mismo.

A la creación del mito de los extraterrestres, han convergido científicos pagos para lanzar tales ideas, más algunos inocentones, y fundamentalmente el uso masivo, sostenido y persistente de todos los medios de comunicación: espectáculos teatrales, conferencias audiovisuales, diarios, revistas, libros, cine, televisión, viajes a ciertos lugares, casetes, videos, CDs, DVDs, y la Internet.

Una vez echada a rodar al bola de nieve, ésta tomó impulso por sí misma y se incrementó a proporciones que ni sus inventores esperaron, quizás.

De paso y como puede suponerse, hay quienes han obtenido pingüe ganancias de todo esto, porque vieron la veta a explotar comercialmente, e hicieron del tema su "modus vivendi". Esa es la gente que autotitulándose de "ovnílogos" (única forma de buscar hacer valer sus temerarias aserciones) siempre va a vincular su actividad a la generación de ganancias.

Ese es el mismo tipo de personas que cuando no pasa nada, pues inventa un "caso", o paga a alguien para que haga declaraciones sensacionales, o fuerza un acontecimiento que de otro modo tendría una explicación racional, para darle un tono fantástico. Filmaciones y fotos mediante, todo queda luego listo como material para un próximo libro o para un espectacular "show".

Esto ha ocurrido en Estados Unidos, en España, en Perú, y en la Argentina, para citar algunos ejemplos y para que se entienda que el tema de "cómo hacer plata con los platos voladores" ha sido un desgraciado mal universal.

Es necesario que la gente analice estas cosas. Que no sea tan crédula. Que se haga la pregunta: esta persona, ¿saca alguna ganancia monetaria de todo esto que hace?

En mi libro "Elementos de Ovnilogía" (ed. Mano a Mano, Montevideo, Uruguay, 1989, 102 páginas) digo en la primera frase del Prefacio, como para poner las cosas bien en claro: "Un Ovnílogo es alguien que no vive de los OVNI, sino para los OVNI".

Afortunadamente, tanto en el campo de la Ovnilogía oficial en algunos países, como de la privada, hay gente sacrificada y honesta, que se ha dedicado al tema por un genuino interés intelectual. A esa gente, el tema OVNI le ha costado y le sigue costando dinero, horas sacadas al sueño, al descanso, a la familia. Más allá o más acá de que sus posiciones en torno al tema puedan haberse quedado en los años 40 o estén actualizadas, merecen respeto.

¿Cómo se sabe quiénes son? Muy fácil. Esa gente no hace dinero a costas del tema. No lo usa como mercancía.

Que no haya extraterrestres paseándose por nuestro planeta un día sí y otro también, no quiere decir que en la inmensa vastedad del cosmos no puedan existir otras formas de vida evolucionadas, aún en grado superior al nuestro. Pero las distancias entre galaxias son tan enormes, que hacen que semejante visita diaria y reiterada, sea imposible.

El argumento a veces usado de que "si nosotros fuimos capaces de ir a la Luna, ¿por qué alguien no puede venir a la Tierra?" es totalmente falaz o revela una astronómica ignorancia. Quienes pretendidamente "vienen" de visita, no procederían de una distancia tan corta como de la Luna a la Tierra. Ni siquiera de una distancia como desde Plutón a la Tierra. Estamos hablando de distancias de miles de millones de kilómetros. Distancias tan grandes que si los visitantes enviaran a su planeta de origen un mensaje diciendo "llegamos a destino", pasarían milenios antes que fuese recibido.

Nuestro planeta es otro desde 1957 en adelante. La humanidad de hoy no es la de la década de los 40 e inicios de los 50. Hoy tenemos en torno a nuestro planeta una vigilancia permanente de satélites tripulados y automáticos, que con cámaras infrarrojas, sistemas de rayos láser, y lentes de extraordinaria perfección, pueden detectar objetos de apenas centímetros, a centenares de kilómetros de altura. No hay absolutamente nada que pueda atravesar esa red de detección y transmisión de datos, sin ser captado. Y no hay nada que la haya atravesado en esa condición.

No existe posibilidad de que gobiernos de ideologías y sistemas totalmente diferentes, se pongan de acuerdo en una confabulación mundial a tan vasta escala, que mantuviesen en secreto una situación de planeta sitiado por la presencia de una inteligencia extraña.

La NASA tiene un protocolo preciso a seguir para el caso de que se diese un contacto con una civilización inteligente extraterrestre. Ese protocolo jamás fue necesario ponerlo en práctica.

Ya quien en vida llegase a ser un buen amigo del CIOVI, el Dr. Joseph Allen Hynek (considerado la máxima autoridad en materia de OVNI a nivel mundial) lo había dicho en Montevideo, en la reunión con científicos y técnicos organizada por CIOVI en la Agrupación Universitaria, en 1984, y previamente lo había escrito en el libro del cual fuera co-autor con Jacques Vallée, titulado "The edge of Reality" (El filo de la realidad), publicado en 1975. Y cito textualmente a Hynek, en la página 252: "Pero esas malditas cosas se ajustan perfectamente bien a nuestro planeta. Este es un punto importante que a menudo es pasado por alto". En Montevideo, Hynek subrayó el hecho de esa adecuación a la atmósfera, a la presión atmosférica, y a la gravedad de nuestro planeta, como razones fundamentales que le llevaban a rechazar el origen extraterrestre de los OVNI (grabación en archivos del CIOVI).

He podido estar al lado del F-117 "Stealth", el caza bombardero más moderno del mundo, equipado con "bombas inteligentes". Yo les aseguro, que (antes de que se difundiera su imagen por los diversos medios de comunicación) si no supiéramos de su existencia, y nos encontrásemos de golpe con uno de estos aparatos negros, parado en un campo, y lo miramos de frente (ni qué decirles si es de noche) no sólo nos llevamos el susto de nuestra vida, sino que cualquiera lo denunciaría como OVNI.

Algo más: uno de los pilotos con los que conversé, me decía que cuando ellos estuvieron volando una escuadra de esos aviones, en vuelos nocturnos, en una zona secreta al Oeste de Estados Unidos, surgieron denuncias locales de que la gente había visto OVNIs. Y riéndose, culminó diciéndome: "La gente no sabía que éramos nosotros".

 

¿Cuáles son los fenómenos naturales y no naturales más comunes que son tratados como OVNIS?

 

La contestación a esta pregunta llevaría a hacer una lista muy extensa de fenómenos naturales y artificiales, lo cual sería muy tedioso.

En los naturales, y de carácter óptico y astronómico, tenemos los meteoritos, los parhelios y parselenos (fenómenos ópticos luminosos que muchas veces se ven "acompañar" el vuelo de aviones), las variaciones cromáticas y paralácticas que presentan astros muy brillantes vistos a baja altura angular debido a refracción atmosférica, halos, espejismos, inversiones de temperatura que provocan reflejos de superficies metálicas detectables en radar, "duendes y chorros" (espectaculares formaciones plasmáticas en la alta atmósfera, de coloración roja, verde o azulada, que la ciencia reconoció de mediados a fines de la década pasada), rayos azules (rayos de ese color que también se les conoce como "rayos revertidos" porque parten de una nube hacia arriba y no hacia abajo), rayos globulares (de formas y colores variados, y de duración que va desde segundos a varios minutos), formaciones de plasma iónico en torno a líneas de alta tensión, fuegos de San Telmo, y lo que aún está en estudio con muy interesantes características, el fenómeno que se agrupa bajo la designación de "luces terrestres", geometeoros o luces telúricas, que se da en zonas de fallas geológicas, zonas propensas a terremotos, zonas montañosas, y cerca de cursos de agua.

En los artificiales: Rreentrada de satélites, caída de chatarra espacial.

Disparos de cohetes (cuando los rusos lanzaban cohetes desde su base en Baikonur, los mismos trazaban una trayectoria que les hacía sobrevolar la Antártida y el Cono Sur donde quemaban una de las etapas. Se veían entonces puntos luminosos de color rojo anaranjado que luego se expandían formando una enorme voluta de color verdoso azulado. Algunos pilotos denunciaron que "el OVNI se me vino encima").

Experimentos en la ionósfera. Por ejemplo la Argentina realizó desde dos de sus bases el lanzamiento de cohetes que expandían nubes de gases de bario o de sodio. Como esos lanzamientos se efectúan luego de la puesta de sol, mientras ya hay oscuridad, los rayos tangenciales del astro hacen que esas nubes brillen en el cielo. Las nubes que adoptan extrañas formas se expanden. La gente tiene la sensación de que se les acercan. Más de una vez fueron denunciados como "OVNIS", y el aparente acercamiento fue interpretado como "una maniobra inteligente".

Experimentos con rayos láser. Una vez en Buenos Aires se efectuó uno desde el Planetario de Palermo, y mucha gente denunció ver un OVNI que hacía maniobras en el cielo. Lo mismo ocurrió una vez sobre la rambla de Pocitos en Montevideo.

Reflejos de faros o reflectores en capas de nubes.

Experimentos con microondas que pueden provocar alucinaciones al afectar la base física (neurológica) del cerebro.

 

¿Podría explayarse en el caso de nuevos diseños de aviones?

 

Si me explayo, corro el riesgo de que el reportaje no se publique por demasiado extenso.

Baste señalar que los nuevos diseños de la tecnología "stealth" (uso de formas, materiales, pinturas, inserción de los motores, modificación en toberas) hace que los aviones más modernos de uso militar sean prácticamente no-detectables por el radar.

Aprovecho para señalar que uno de los argumentos más preferidos por los ovnílogos para demostrar la existencia de extraños artefactos en el cielo (que los ha habido y seguirá habiendo, pero de tecnología humana) era que "los radares los detectan". Si esos aparatos extraños fuesen extraterrestres, habría que concluir que su tecnología está atrasada respecto de la humana. Y si es así, ¿cómo se explicaría que llegaran hasta nosotros?

Hay aviones sin cola, que usan lo que se llama "canards", superficies planas, y toberas vectoriadas para hacer sus maniobras, como el X-36 de la Boeing, y el MANTA, de la Northrop-Grumman.

Vendrán los aviones a reacción de "ala caja", que son aviones bi-planos, donde las alas superiores están curvadas hacia atrás, y las inferiores hacia delante, o viceversa, juntándose en los bordes.

También vendrán los aviones de Cuerpo de Ala Combinada. Las empresas Lockheed Martin, Airbus y otras ya tienen sus proyectos. Son verdaderas alas volantes gruesas, que se funden con la cabina del avión y pasan a ser parte de la misma, pudiendo llevar de 400 a 800 pasajeros. Unos monstruos del aire.

Está también el proyecto de avión de combate de ala variable, que se extiende totalmente o se pliega hacia atrás, y por supuesto, el Falcon, que es un proyecto estadounidense para disponer de un avión de combate hipersónico que partiendo del territorio continental de ese país, pueda efectuar un ataque en cualquier parte del mundo en cuestión de dos horas para el 2025. Es un verdadero triángulo volante. Y a prepararse, pues dadas sus características, es imposible que los modelos experimentales sólo puedan sobrevolar territorio estadounidense. Necesariamente volarán sobre otros países, los cuales ni se van a enterar.

Pero mención especial y aparte – con o sin características "stealth" – merecen los Vehículos Aéreos No-Tripulados (UAVS, por su sigla en inglés), los Vehículos Aéreos No-Tripulados de Combate (UCAVS), y los Rotores Aéreos No-Tripulados (UARS). Particularmente los dos primeros, son triángulos o alas volantes, de tamaños medianos a pequeños, de color negro mate, que en lugar de metal usan materiales compuestos, y que son dirigidos desde tierra a control remoto, por computadoras.

A ello cabe agregar dos modelos por ahora experimentales de formas totalmente insólitas. Uno es el UCAV X-47 "Pegasus", de la Northrop-Grunman, un trapecio volante que de frente parece un "plato volador".

El otro es el "Bird of Prey" (Ave de Rapiña) de la Boeing. Un aparato demostrador de tecnología cuya existencia se reveló públicamente el 18 de octubre de 2002, ¡luego de 10 años de mantenerlo en secreto! Materiales compuestos, diseño virtual tridimensional por computadora, sin cola, con alas quebradas, cualquiera que lo llegase a ver puede pensar cualquier cosa menos que se trata de un avión. Ya realizó casi 40 vuelos de prueba.

El "Bird of Prey" es un excelente ejemplo que derriba otro argumento usado por los "ovnílogos" para hacer descartar la posibilidad de que algo terrestre y extraño pueda ser experimentado en territorio extranjero.

Este aparato de la Boeing fue experimentado en el Pacífico Sur y sobre Chile.

Con formas como dos globos superpuestos, caso del Sentinel canadiense, o de un anillo volante, caso de Cypher, hay toda una gama de aparatos que pueden permanecer flotando en el aire, y de pronto desplazarse en forma vertical u horizontal, capaces de confundir al ocasional observador.

También vale la pena mencionar la existencia de globos súper presurizados de ultra alta duración. Más de 100 días en el aire, a decenas de kilómetros de altura, atravesando continentes. Y atención, ¡se han lanzado desde la Antártida! Esos globos vistos al crepúsculo, iluminados por los rayos solares, o a pleno día – dado que su superficie es plateada brillante – han dado lugar a denuncias de OVNI, concretamente, en Australia.

 

¿Qué opina de ovnílogos como Fabio Zerpa?

 

Mi opinión sobre auténticos ovnílogos, y los que se autotitulan de tales, ya la expresé más arriba.

Respecto del actor sobre el cual Ud. me pregunta, dejo que la opinión sobre el mismo la den los cronistas de espectáculos. Yo no lo soy.


 



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