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lunes,
mayo 11, 2009
domingo 10 de mayo de 2009,
23:11
Están ligados a las nuevas pautas culturales. Una de cada diez mujeres
padece algún trastorno alimentario.
En la actualidad muchos jóvenes luchan por el físico ideal, para ello
emulan a los estereotipos brindados desde la televisión, las revistas,
siguen dietas estrictas y en muchas ocasiones copian pautas alimentarias
que en su propia casa son erróneas. En Argentina, de cada 10 mujeres, una
padece trastornos alimentarios: bulimia, anorexia, cuando no ambas.
Estos trastornos alimentarios son las alteraciones más comunes de la
conducta en el acto de comer. Aunque se refiere al acto de comer no tiene
relación directa con la comida.
La problemática sigue predominando en la adolescencia, aunque también se
registran en la edad adulta y durante la infancia, cabe destacar que la
tendencia apunta a aparecer cada vez más temprano y que sigue habiendo un
predominio de mujeres en estos casos.
Las pautas culturales de los últimos años han determinado que la delgadez
sea un sinónimo de éxito social. Son muchos los jóvenes que luchan por
lograr "el físico ideal", todo esto motivado por la imagen que
devuelven las modelos, artistas o la publicidad comercial.
Muchos de ellos creen sinceramente que "el mundo es de los
flacos".
Otros, cuyo peso natural excede el standard de delgadez que la sociedad
impone, se deprimen, se auto -critican y se sienten perdedores y desvalorizados.
"Ser flaco es sinónimo de éxito" o "si soy flaco todo será
más fácil", es lo que la mayoría cree firmemente y esto hace que
todos los esfuerzos se centren en una "dieta mágica".
En coincidencia con este análisis, la doctora Elena Barrera, nutricionista
del Hospital Regional, comentó que es consecuencia de “una
corriente o moda que propone mujeres delgadas” y se ve
constantemente en los medios, en la publicidad y que no es casual que se
dé durante la adolescencia “ya que es una etapa de muchos cambios
en donde las personas están muy sensibles”.
El trastorno de la conducta alimentaria no es un problema solamente
nutricional sino que es una consecuencia de esto. “Así como cada
uno exterioriza sus inseguridades, sus miedos, sus cambios de otra manera
como puede ser una úlcera, hay personas que los hacen a través de la
alimentación”, agregó.
Cualquiera sea la restricción alimentaria que se adopte, se ha dado el
primer paso hacia el abismo. A la Anorexia Nerviosa y a la Bulimia se
llega siempre por el camino de la dieta. La presión social es muy grande,
tanto que no hay reunión en la que no se toque el tema del
"peso", de los "kilitos de más" o de "la dieta
de moda".
Toda la población en general está preocupada por la figura. El culto al
cuerpo es el caldo de cultivo donde la enfermedad brota y se expande. Los
datos alarman: uno de cada veinticinco jóvenes argentinos sufre de
Bulimia o Anorexia.
“Es importante que tomemos conciencia de lo que estos porcentajes
reflejan, y que intentemos detectar qué pasa a nuestro alrededor, en
nuestra familia y en la escuela, qué pasa con nuestros hijos y con los
amigos de nuestros hijos”, sostienen los especialistas.
Para ellos hay que estar atentos a lo que sucede en especial con los
niños, adolescentes y jóvenes. En este sentido, hay que tener en cuenta
que el tratamiento no es específicamente del profesional nutricionista
sino que trabaja en equipo con psicólogos o psiquiatras que cumplen un
rol central. El paciente suele no tener conciencia de la enfermedad, no
estar interesado en curarse, no sincerar sus síntomas, no cumplir con las
prescripciones médicas. Es fundamental estar atento a lo que sucede a
nuestro alrededor.
NORMATIVA SOBRE LA PATOLOGÍA
El 12 de Agosto del año pasado el Senado de la Nación aprobó la ley
26.396 denominada "Ley de Trastornos Alimentarios", difundida
como "Ley de Obesidad", estableciendo en el artículo 2: "
Entiéndase como trastornos alimentarios a la obesidad, a la bulimia y a
la anorexia nerviosa, y a las demás enfermedades que la reglamentación
determine, relacionadas con inadecuadas formas de ingesta
alimenticia". En su artículo 15 establece que la cobertura del
tratamiento integral de los trastornos alimentarios queda incorporada en
el Programa Médico Obligatorio. En este sentido, Rearte resaltó la
importancia de la sanción de esta ley y comentó que previo a la sanción
de la ley, "el 80 % de las obras sociales reconocían la bulimia y la
anorexia como casos excepcionales".
SIGNOS DE ALERTA
Los padres de adolescentes deberían estar atentos a los comportamientos
de los hijos para detectar a tiempo la bulimia o la anorexia. Los
profesionales señalan que “hay que sospechar cuando cambian
bruscamente su alimentación".
Otros indicios pueden ser los momentos en que los adolescentes suprimen
alimentos por "engordantes" o se hacen vegetarianos; si dicen
que ya comieron en la escuela o con los amigos y se niegan a alimentarse
en el hogar frecuentemente.
El uso del baño después de las comidas, el consumo de laxantes y
diuréticos, el estar atentos a la balanza, pueden ser otros
comportamientos.
Generalmente, los adolescentes con estos trastornos están pálidos, no
quieren salir, bajan de peso abruptamente y hasta llegan a robar dinero
para ir a comprarse laxantes.
En las chicas, la falta de menstruación por tres meses puede ser un
síntoma. Los varones suelen hacer ejercicio físico compulsivamente.
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