La Buhardilla de José

N°11 mayo 2001

 


Es Viernes Santo. Llueve. Estoy solo en casa. ¿Cómo no estar escuchando a Bill Evans, "B Minor Waltz (for Ellaine)" ? La música me lleva hacia zonas del recuerdo, mientras hurgo en los polvorientos baúles y estantes de la buhardilla.

Recuerdo la lluvia del día de mi casamiento y aquellas gitanas de la suerte ; la lluvia sobre mi capa de soldado, en el Estrecho de Magallanes; la lluvia sobre mis primeros cultivos de cebada, en los mejores suelos agrícolas del mundo. La lluvia el día que murió mi viejo; la lluvia en los días que jugábamos a las cartas , al TEG, al Arkanoid .La lluvia que caía mientras leíamos poesía, grabábamos raros discos de vinilo prestados o escribíamos cartas a los amigos. O la lluvia sobre nuestras cabezas a través de las goteras del taller. ¡Maldición, la lluvia sobre nuestro trabajo! La lluvia sobre nuestras carpas, en Sierra de la Ventana, con los fantasmas de los caciques pampas y de Darwin rondando, mojados, en los oscuros pinares de las laderas. La lluvia que inundaba la calle de tierra, allá por l985. La lluvia que mojaba la leña. O las lluvias que caían en esos días de vacaciones en Monte Hermoso, en que caminábamos por la playa desierta, buscando a Alfonsina. La lluvia sobre las mochilas al sur de Bariloche. La lluvia en Paris, en los empedrados del barrio Latino. La lluvia en Rothemburg. La lluvia en las vetustas ventanas de la pensión-hotel Martinez, de Avenida de Mayo, en 1978. La misma, exactamente, hermosa lluvia.

Por momentos, la lluvia es intensa. Y lava de nostalgias las ya amarillas hojas de los fresnos.

Cambiaron los ministros de economía, pero la lluvia sigue siendo gratis.

 

(aplausos para Bill Evans en los Capitol Studios, Hollywood, Agosto 1977)

 


 

¡PIU AVANTI!

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

Almafuerte

(Pedro Bonifacio Palacios, 1854-1917)

 


ELPAIS-ESPAÑA 

EDICIÓN IMPRESA > INTERNACIONAL 

Miércoles, 14 de marzo de 2001

LA SITUACIÓN EN ARGENTINA
Irse de aquí


La degradación en la subsistencia y el desencanto con el
Gobierno impulsan un nuevo exilio argentino




C. A. | Buenos Aires

El argentino se cuenta a sí mismo una versión de la
creación, cuando Dios modelaba el mundo y le daba un poco
de todo a ese país que en los cielos eternos ya llamaban
Argentina por su brillo de plata. San Pedro, a espaldas del
maestro, murmuró: "Los cuatro climas, las pampas fértiles,
la cordillera, cataratas, glaciares, bosques, selva, ríos
cristalinos, mar, ¡Dios, es injusto!" El Señor, sintiéndose
aludido, sin necesidad de volverse ni de elevar el tono de
voz para que se hiciera su voluntad de ser escuchado, le
dijo: "Tranquilo, Pedrito, ahora le pongo la gente".

"Vete ya", aconsejan hoy, con el corazón roto, los padres a
los hijos que educaron en ese país de ensueño. "Búscate
algo en otro lado, hijo, aquí no hay futuro". Los sondeos
de opinión confirman aquellos de los que se habla en los
bares, en la calle, en el interior de las familias. Dos de
cada tres jóvenes sueñan con marcharse a estudiar o
trabajar fuera de Argentina. Hay tres palabras de moda en
el lenguaje popular que reflejan el inconsciente colectivo.
Las esperanzas de la mayoría de las personas se redujeron a
"salvarse", "durar", "zafar". Los jóvenes se resignan. "Es
lo que hay", dicen. Un abuelo o un pariente directo que
permita obtener el pasaporte comunitario europeo son objeto
de deseo y vividos como una auténtica bendición para el
beneficiario.

Tómese a un argentino urbano promedio, rescáteselo del
quinto subsuelo de su ánimo y hágaselo atravesar como en un
videoclip los últimos cincuenta años de la historia del
país para tratar de entender la consistencia sólida sobre
la que se ha construido su escepticismo. Desde los golpes
de Estado que sucedieron al que aceleró la decadencia del
peronismo en 1955, cada uno más sanguinario y cruel que el
anterior, hasta desembocar en el encabezado por Videla hace
ahora 25 años.

Se percibe en las cartas de los lectores de periódicos, en
el tono de voz de los oyentes que llaman a los programas de
radio, en la levedad y el optimismo forzado de los
programas de televisión, en el cinismo de los comentarios,
en el humor feroz y descarnado, en la ironía, en esa
ansiedad permanente de partida, de fuga, raje, evasión, de
salida, de irse, irse, "irse de aquí, ahora, ya", que se
agazapa en las entrañas de la ciudad. Cada día se abre paso
en el espeso caldo de una mufa donde se revuelve y se
debate todavía la dictadura militar de los años setenta, la
derrota en la guerra de las Islas Malvinas, el desencanto
político de los ochenta y la demolición económica de los
noventa.

Sin proyecto de reconstrucción

Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, los indultos,
la impunidad consagrada, el dramático índice de desempleo
creciente después de la liquidación de los bienes del
Estado que debía asignar más recursos a educación, salud,
justicia y seguridad y sólo provocó un aumento sideral de
la deuda externa, todo ello sumado a la incapacidad de los
líderes sociales para convocar al menos a un proyecto épico
de reconstrucción, dejaron a los ciudadanos huérfanos de
ilusión y proyecto colectivo. Los sondeos recogen un
altísimo índice de incredulidad en las instituciones, los
dirigentes y los discursos. El Gobierno, en conjunto,
recoge apenas un 27,4% de opiniones favorables; los
sindicatos, el 18,1%, y los partidos políticos, menos del
10%.

Si le acercas la oreja al pecho de la mayoría, si traduces
el rumor de sus deseos más íntimos, oirás una y otra vez:
"Hay que irse, irse de aquí". Irse, partir, marchar,
salirse del cuerpo, del territorio, de la historia, del
pasado, de los muertos, del drama, del desengaño, de la
mentira. Irse. Irse ya.

A orillas de la ciudad, en el puerto, frente al río
contaminado, espeso, del color del café cortado con leche,
se levanta todavía imponente el Hotel de los Inmigrantes,
inaugurado en 1911 y cerrado en 1953 y al que ahora van a
reciclar en museo. En las gigantografías pegadas a las
paredes del comedor de la planta baja pueden verse los ojos
de algunos de los pasajeros recién llegados que cada día,
durante los siguientes cinco posteriores a su desembarco,
comían allí en cuatro turnos. Miran a la cámara. Hay
baúles, pasaportes y recuerdos en los escaparates. En los
ordenadores se pueden consultar los datos recogidos por los
empleados de inmigración. Allí estaba el registro de la
abuela de este corresponsal, Isabel Saiz, 26 años; puerto
de origen, Bilbao.

Entre 1880 y 1950, este país acogió a más de siete millones
de inmigrantes que venían a "hacer las Américas". El poeta
Rubén Darío agradeció en sus versos a la Argentina que dio,
"por sus virtuosas leyes, hogar a todos los humanos". Pero
la mezcla no resultó. Tiempo después, Jorge Luis Borges
describió a los argentinos como italianos que hablan
español, son educados por ingleses y quieren ser franceses.

Ahora, todos, los argentinos y los nuevos inmigrantes que
desembarcaron en los últimos diez años sin saber adónde
llegaban, parecen estar aquí a la espera o en tránsito: los
diez o doce borrachos rusos que sobreviven juntos bajo el
toldo de una improvisada tienda a un lado de las vías del
tren carguero que surca como una mueca triste la cara del
barrio de la Boca, al sur de la ciudad; las niñas bosnias o
kosovares que tocan cuatro notas de una misma melodía con
acordeones pequeños en los bares o en la calle Florida, la
peatonal céntrica; las mujeres rumanas de mirada perdida
con los hijos abrazados, cruzados al cuerpo o colgando del
cuello, que deambulan entre los coches detenidos ante el
semáforo detrás de la Casa Rosada, sede del Gobierno; las
patéticas putas dominicanas vestidas con minifaldas de
colores brillantes que desencajan en las mañanas y entre
las vecinas de los barrios de Palermo o Constitución; los
buscas (vendedores ambulantes) coreanos, bolivianos,
peruanos o supervivientes de provincia llegados de la
Argentina profunda al noroeste del país, que ofrecen
baratijas chinas a los melancólicos porteños de postal que
resisten horas con un cortado, acodados a una mesa junto a
la ventana de un bar. Todos, a la espera o en tránsito
hasta que, de un modo u otro, puedan irse de aquí.



© DIARIO EL PAÍS, S.L. 

 


¿Sobran políticos? ¿Faltan políticos?

¿Cuál será la verdad? Ambas preguntas, ¿no estarán dando el mismo mensaje, naciendo de una misma angustia, originándose en idéntica incertidumbre?

Lo cierto es que 8 de cada 10 personas en Argentina piensa que la política es poco seria. Y esto parece ser un concepto generalizado en todo el mundo.

Y es cierto. La indiferencia y la falta de participación puede transformarnos en nuestro propio verdugo. Pero no es únicamente la política la vía para velar por el bien común. La cultura, la comunicación, las ONG, las religiones, las artes, la ciencia...

"Res non verba" (Cosas, no palabras) decían los antiguos romanos. Basta ver los gigantescos acueductos de piedra que tienen 2000 años en pié, al lado de los cuales uno se siente una insignificante hormiga desorientada, para entender el significado de estas palabras.

¿Qué modelo de político me gusta? Hace poco escuché un relato por radio de alguien que había estado en Finlandia. Le llamó la atención un diputado que iba de overoll a la cámara. No era una pose ni una payasada. El hombre trabajaba como operario en una fábrica de automóviles, y al culminar su jornada laboral- eso sí, bastante más temprano que nosotros- se iba a cumplir con sus funciones políticas. Tendría su personal en el congreso, seguramente, pero él se ganaba el sueldo en su trabajo de toda la vida. No trabajaba de político ni cobraba por ello ni le interesaba hacerlo. Pero cumplía con su función, para la que había sido votado. ¿Gastos reservados? Ni siquiera creo que existan allí. Simplemente, eso es vocación de servicio.

Las personas que tienen poco tiempo para resolver los problemas, son más eficientes y efectivas. Quizá esta sea la clave que nos libere de los políticos full-time a sueldo.

(Mientras nosotros hablamos , catorce personas por hora pierden su empleo en Argentina.)


Siempre seré como un niño para tantas cosas, pero uno de esos niños que desde el comienzo llevan consigo al adulto, de manera que cuando el monstruito llega verdaderamente a adulto ocurre que a su vez éste lleva consigo al adulto, y nel mezzo del camin se da una coexistencia pocas veces pacífica de por lo menos dos aperturas al mundo(...)

Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia; si viviendo alcanzo a disimular una participación parcial en mi circunstancia, en cambio no puedo negarla en lo que escribo puesto que precisamente escribo por no estar o estar a medias. Escribo por falencia, por descolocación. Y como escribo desde un intersticio, estoy siempre invitando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el jardín donde los árboles tienen frutos, que den por supuesto, piedras preciosas. El monstruito sigue firme.

Julio Cortázar . La vuelta al día en 80 mundos

 


YO, ARGENTINO

Al estallar la guerra del ´14 era presidente Roque Sáenz Peña, quien proclamó la
neutralidad de nuestro país. Al sucederlo dos años después, Hipólito Yrigoyen
continuó esa política y la sostuvo con mayor rigor. Eran  tiempos en que muchos
miembros de la alta sociedad argentina, artistas y escritores acostumbraban
pasar largas temporadas recorriendo Europa. La guerra los sorprendió allí sin
que muchos se arriesgaran a cruzar nuevamente el Atlántico. Ante cualquier
dificultad que se les presentaba con las autoridades de los bandos en pugna,
esos "anclados" forzosos, exhibían el pasaporte acompañado de la frase "Yo,
argentino". La expresión fue motivo de chistes y monólogos de nuestros teatros
de revistas. Y, pasada la guerra, quedó como declaración de prescindencia.
Cuando alguien no quiere verse en una situación capaz de comprometerlo asegura:
"Yo, argentino". Una frase que confiere la mejor de las visas para el
desentendimiento.


de TRES MIL HISTORIAS de frases y palabras que decimos a cada rato,
Héctor Zimmerman, Aguilar, 1999

http://groups.yahoo.com/group/motcy

 


El arte es un espejo, pero un espejo que a veces adelanta. Franz Kafka

Cada día soy más cínico y más escéptico. Lo único que quiero es apartarme. Que sigan tirándose piedras entre ellos. Que sigan con el odio y el rencor de por vida. Pero a mi que no me jodan más, que no me golpeen más en nombre de esto y de aquello. Yo lo que necesito es cuatro dólares en el bolsillo y un poco de amor y compasión en mi corazón. Pedro Juan en "Animal Tropical", novela de Pedro Juan Gutiérrez

Creo que no ha habido ninguna otra época, ciertamente no en mi vida, en que la gente haya estado tan desencantada con su gobierno, no importa qué gobierno. Sean Connery

Después de Borges no se puede escribir, pero podemos intentarlo. Lars Gustafsson, novelista sueco invitado a la Feria del Libro, Buenos Aires, otoño 2001.

No iremos muy lejos sin objetivos y sin brújula. No podemos seguir esperando que algún dirigente "iluminado" alce el estandarte. No olvidemos a don Macedonio Fernández: "los pueblos inexistentes son malsanos" Miguel Grinberg

El poeta siempre se asocia con el que dice la palabra nueva de la tribu. Es una palabra que, por lo general, se opone a la vieja y que puede llegar a ponerla en crisis. Jorge Accame

Las cosas que nunca hemos tenido han perdurado, las que hemos tenido, han huido. Allen Ginsberg

Toda cosa que se dice, siempre dice algo de quien lo dice. Jorge Antar

La lectura es una ausencia agradable de sí mismo. Alfonso Karr

La mejor manera de llegar a alguien es observarlo en silencio. Proverbio Zen

Hablar y escribir, contar y pensar, es transcurrir, ir de un lado a otro. Escribir y hablar es trazar un camino: inventar, recordar, imaginar una trayectoria, ir hacia. Al escribir emitimos sentidos y luego corremos tras ellos. El sentido es aquello que emiten las palabras y que está más allá de ellas, aquello que se fuga entre las mallas de las palabras y que ellas quisieran retener, o atrapar. El sentido no está en el texto, sino afuera. Ir a la busca de ese sentido es su sentido. Octavio Paz

La últimas 4 citas son del libro "¿Cómo lo escribo?" de J.C. Kreimer, Planeta

 


Recuerdos de París

( "en un país donde naturaleza y arte se confunden como en ningún otro, y dónde incluso los grandes carteles publicitarios parecen puestos en su sitio por un Utrillo" Eugenio Montale, Fuera de Casa)

Caminábamos por la Avenida de los Campos Elíseos, con sus anchas veredas repletas de plátanos y cafés. Cuando las intermitentes lloviznas y el esporádico sol lo permitieron, nos sentamos en uno de los generosos bancos, a ver pasar Europa.

Entusiasmados y exhaustos por los prolongados paseos, no advertimos la aproximación de una chica. Nos habló en francés primero, y luego en inglés. "Soy una refugiada de Bosnia". Tenía el aspecto de una joven estudiante de La Sorbona, pero con la mirada de quien había conocido el espanto, no precisamente por los reportes de la CNN.

Como vió que no la entendíamos, nos explicó en alemán que necesitaba dinero para poder sobrevivir. Buscamos en los bolsillos y le dimos lo que nos parecía suficiente en francos, aunque confundimos los cambios y las cantidades, un poco por la aprehensión de vivir un tenso momento que , creíamos, sólo existía en las pantallas de las cadenas televisivas mundiales. La chica quedó esperando, entre desilucionada y desconcertada. Se sumó nuestro propio desconcierto y al cabo de unos momentos, nos devolvió el dinero diciendo: "Gracias, pero no me alcanza". Y se marchó tan sigilosamente como había llegado. Evidentemente, por nuestra confusión, le habíamos dado una suma insignificante. Cuando advertimos el error, la buscamos, pero infrutuosamente.

Así, nuestros universos paralelos fueron acercados hasta casi tocarse, gracias a la globalización. Los viajes en avión y las comunicaciones, más accesibles ahora que en ninguna otra época, nos acercan, al punto de que podemos oir el latido del último mortal al otro lado del mundo, o ver como el barrendero trabaja en Praga a traves de una Webcam o hacer un chat con un argentino que vive desde hace 30 años en Israel. Pero nuestras mentes se siguen resistiendo a comunicarse, a entenderse. A acercarse lo suficiente.

Además de las imprescindibles monedas, hubiéramos querido tener la oportunidad de conversar un momento, con nuestra esporádica amiga. El encuentro nos hubiera enriquecido, mucho más que el desencuentro.

 

La aurora titilando con traje rosa y verde

avanza lentamente por el Sena desierto.

Baudelaire

 


No quiero pintarlo todo negro, pero París es un asqueroso agujero para alguien sin blanca. Hay demasiadas personas, demasiada gente dispuesta a dormir en el suelo en el primer tabuco que encuentra, y es muy difícil alojarse, porque los franceses son unos auténticos cerdos...En suma, París no me atrae nada en absoluto. Beat Hotel, William Burroughs, 1957, carta a Ginsberg.

Es un milagro haber vivido tanto tiempo, poder regresar a la calle Git-le-Coeur, volver a ver el hotel donde Burroughs y Corso escribieron, donde yo empecé Kaddish, donde se realizó todo ese trabajo cuyo efecto perdura todavía... Allen Ginsberg

En este momento tengo una habitación bonita, da a un patio ciego pero de tres metros cuadrados. La calle Victor-Cousin hace esquina con la plaza de la Sorbona por el café del Bajo Rin, y da a la calle Souflott por la otra punta. Allí, bebo agua toda la noche, no veo la mañana, no duermo, me ahogo.Arthur Rimbaud.Carta a Ernest Delahaye, Hotel Cluny, 1872.

Rejuvenecí quince años al ir a París, pero recuperé diez años de vida al abandonar dicho ambiente. James Joyce, Hotel de l'Elysée. 1923, Cartas de París.

Aquí yace un adolescente que murió enfermo del pecho: sabéis por qué. No recéis por él. Isidore Ducasse (Lautréamont) 1870. Hotel de Montmartre.

Hemos velado toda la noche, mis amigos y yo, bajo lámparas de mezquita cuyas cúpulas de cobre, tan caladas como nuestras almas, tenían sin embargo corazones eléctricos. Y mientras arrastrábamos nuestra natural pereza sobre opulentas alfombras persas, hemos discutido en las últimas fronteras de la lógica y garabateado en el papel textos demenciales. Un inmenso orgullo henchía nuestros pechos... Filipo Tommaso Marinetti, 1909, Le Grand Hotel, Manifiesto del Futurismo publicado en Le Figaro.

Era domingo, llamaron despacito a la puerta de la habitación; Breton, bastante inquieto, abrió la puerta. Vimos adelantarse, muy tímidamente, a un mocetón con uniforme de oficial o suboficial de intendencia. El visitanmte, enviado por Jean Paulhan, nos ofreció hojas rosas y verdes, con poemas, titulados Poemas por la Paz . "Me llamo Eugene Grindel, pero firmo Paul Eluard", dijo. Soupault, Memorias. Hotel Des Grands Hommes

¡Vengo a su casa directamente desde París!¡La ciudad me ha desagradado tanto que a punto estuve de perder la razón! ¿Qué no habré visto? Ante todo, en el hotel que me alojaba, había treinta y seis parejas, diecinueve de ellas ilegítimas. Eso me repugnó terriblemente... Leon Tostoi, 1857. Al llegar a casa de una tía en Ginebra. Se refiere a Hotel Meurice.

Hay hoteles por todos lados, para conejos, perros, piojos, emperadores, ministros, prestamistas, etc. Y casi uno de cada dos es un "Hotel de l'Avenir". Lo que te pone todavía más histérico. ¡Tantos hoteles del futuro! No hay hoteles en participio pasado, ni modos subjuntivos, ni conjuntivos. Todo es antiguo, horrible, erizado de júbilo, henchido de futuro, como un flemón. Henry Miller, Hotel Orfila.

Hoteles Literarios(Viaje alrededor de la Tierra) Nathalie de Sain Phale. Alfaguara

 


Ya pueden ver nuestras fotos de París, en los álbunes 4 y 5 en el sitio

http://ar.photos.yahoo.com/joseluisluca


DOY UN GOLPE DE ARCO

La memoria nació de un bastonazo. El templo fue profanado por los que
trabajaban con las manos, por los que trabajaban con los pies. Y se hizo la mañana, y se hizo la noche para los que tienen hambre, para los que sueñan y para los que tienen razones del corazón.

Yo me pongo a salvo. Tomadlo como queráis: el milagro está allí, detrás de
la puerta. Después de la guerra vino la guerra y hoy sigue la guerra, que es la lucha sin cuartel de los cocodrilos bajo la bóveda craneana. Destrozan por todas partes las imágenes de seda y oro, tienen sueños de bondad, marchan sobre los pájaros. ¡Y qué silencio!

Tristán Tzara.

(Le monde qui nous entoure)



Lo he visto todo, he visto la oscuridad
He visto lo que escogí y he visto lo que necesito
Y eso es suficiente, querer más, sería codicia
He visto lo que fui y se quien seré
Lo he visto todo - No hay nada más que ver

Lo has visto todo, todo lo has visto
Siempre puedes revisar en tu propia pantallita
Lo brillante y lo oscuro, lo grande y lo pequeño
Has visto lo que fuiste y sabes lo que serás
Lo has visto todo - No hay nada más que ver!

Selma, en Dancer in the Dark

(Björk)


¿Dónde empieza la realidad y termina la ficción?

Leí en estos días, que la productora de Spielberg ha creado unos sitios en Internet para promocionar a su nuevo proyecto AI (Inteligencia Artificial). La película, cuenta las peripecias de una científica, Jeannine Salla, que es experta en un Centro Universitario que se dedica a la temática del desarrollo de la inteligencia electrónica. Este proyecto, alguna vez compartido con en desaparecido Stanley Kubrick (se dice que ambos directores intercambiaron unas 700 hojas de fax para darle forma a la trama), llegará a la luz el 4 de julio próximo en EEUU. Entre tanto, una invasión de sitios web, aparentemente inconexos y con diferentes aspectos, se encarga de aumentar la tensión de los interesados en la película. En ellos uno encuentra información sobre ese centro de estudios, datos sobre la Dra. Jeannine y hasta teléfonos, a los que si se llama atienden contestadores dando paraderos y acertijos sobre la ubicación actual de la misteriosa científica.

En el mismo diario y el mismo día, puede leerse la noticia de un científico ruso- del que ahora no recuerdo el nombre pero presiento que todos tendremos noticias de él en breve- ha desarrollado una máquina pensante, siguiendo el modelo de cerebro humano, a la que ha denominado sugestivamente "brainputer". Nos explica que "ahora, el invento está en etapa de aprendizaje, tal cual si fuese un niño. Nuestro desafío es que este tipo de inteligencia desarrolle un sentido de amistad hacia los humanos"

Mientras leía esto, raros escalofríos me corrían por la espina dorsal, a la vez que se me erizaban los vellos de la nuca. Sorpresivamente recordé las palabras de Amacaballo Fat en la novela "Sivainvi" de Philip K. Dick: "Uno de los mayores actos de clemencia de Dios es que nos mantiene en perfecta ignorancia de nuestro destino"

Y también un reportage a Bill Gates, en el Corriere della Sera

-¿Tiene la impresión de haber hecho la mayor parte de lo que sabía o podía hacer?

-Como trabajo, estoy a mitad de camino, pero con el software se pueden hacer todavía cosas extraordinarias por la gente. (...) Por lo tanto diría: The fun stuff is a head (la diversión está por delante) ¿Es la naturaleza humana, no?

 

¿La diversión?

 


Como la luna se helaba tu sangre algunas veces

tu sangre en la insondable noche desplegaba

sus blancas alas sobre las rocas negras

sobre las casas y las figuras de los árboles

con una escasa luz de nuestros años niños.

 

Yorgos Seferis , de Leyenda, 1935

(Premio Nobel 1963)


Mientras nos adentramos en el otoño, estamos llegando al final de esta recorrida por notas, recuerdos e insensatos filosofismos.

Ha partido rumbo a Marte la 2001 Mars Odyssey de la NASA, y tengo la sensación que Bradbury ni se ha percatado, tan ocupado que estaba dando una entrevista a una joven reportera de Clarín. Ojalá esta vez no confundan kilómetros con millas, como en la fallida expedición anterior. Arribará al planeta rojo el 24 de octubre próximo y su principal misión será la detectar la presencia de agua.

Aquí, para ese entonces, la deuda externa argentina, a un crecimiento de 17 millones por día, habrá aumentado en unos 3689 millones de dólares.

Siempre que llovió, paró. Así que trataremos de ser optimistas. Una vez más.

(Ya anochezca, / ya haya luz,/ sigue blanco/ el jazmín. Yorgos Seferis)

Hasta pronto.

01-05-01

 

buhardilladejose@yahoo.com.ar

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