La Buhardilla de José

N°3 24 Marzo del 2000

 

Hola amigos. Saludos a todos en este comienzo del otoño. Esta vez nos demoramos un poco en subir a la buhardilla, así que la cerradura estaba comenzando a herrumbrarse. Hubo que ventilar y acomodar el desorden, aunque no demasiado.

Cuestiones mundanas- pero impostergables- han impedido que accedamos antes a este espacio de encuentro; los recuerdos, viñetas y viejos baúles comenzarán ahora a dar sus señales.

Los espaciamientos en las apariciones de "la buhardilla" se irán acortando a medida que vayamos envejeciendo. Es decir, rápidamente.

A propósito de recuerdos:

 

Apareció delante de su vista la casa donde jugó con sus hermanos y en la que se inició en su adolescencia.

Ausencias, pasos desvanecidos, lo condujeron al territorio en que no cabe el presente.

La memoria(ese error de los hombres), el falso parcelamiento de lo real, trató de atraerlo en su señuelo.

Se defendió:

Sólo existía el instante intransferible e innegable de la ininterrumpida actualidad.

La infinita inmediatez de la vida.

No debía demorarse en el espacio artificial de lo inhabitado.

La casa se esfumó ante sus ojos:

Había aprendido la lección.

 

Fernando Elizalde ( Cuentos Zen)

 

Caza de citas

 

Nosotros estamos en ese territorio libre y salvaje y delicado donde la poesía es posible. Cortázar.

 

Toda biblioteca narra la historia del que la ha reunido. Ricardo Piglía

 

La lluvia es saludable y triste. Raúl Gonzáles Tuñón

 

Todos estamos tan rematadamente locos, que no estar loco es estar loco de otra clase de locura. Blas Pascal

 

No es la verdad lo que engrandece al hombre, sino el hombre lo que engrandece a la verdad. Confucio

 

Aquel que camina una sola legua sin amor,

Camina amortajado hacia su propio funeral. Whitman.

 

No es la alegría sino la falta de alegría la que es la madre de todos los vicios. Nietzsche.

 

Por lo menos una vez al día deberíamos escuchar una pequeña canción, leer una buena poesía, ver un bello cuadro, y, de ser posible, hablar algunas palabras cuerdas. Goethe.

 

Toma tus terráqueas y ásperas sogas

Y despréndete humildemente de tu trono.

Luis Alberto Spinetta

 

Para agregar percances a la aparición de estas notas, les cuento que un rayo - producto de una tormenta de 10 minutos - ha entrado en nuestros cables, dando cuenta del monitor (escribo en uno prestado) y el módem. Es decir que no se cuanto tardaremos en restaurar nuestra conexión a la red, pero por lo menos ya tendremos listas estas palabras para su envío. Tampoco podemos ver "La mirada de Ulises" que nos recomienda Miguel Grinberg en su último mail : la video también sufrió el alto voltaje de la naturaleza y está en reparación. Cosas del paisaje circundante.

 

Para bajar a un pozo de estrellas

 

Elementos necesarios

Un espejo; un sitio descubierto (puede ser una azotea); una noche oscura y estrellada.

Instrucciones

  1. Se toma el espejo y se sube a la azotea.
  2. Se pone el espejo en el suelo, boca arriba.
  3. Se tiende uno al lado del espejo.
  4. 4Se acerca la cabeza al espejo, pero no demasiado: sólo lo suficiente para ver las estrellas allá en el fondo.
  5. Se mira con atención la más cercana, hasta poder calcular con exactitud a qué distancia está; luego se cierran los ojos.
  6. Se lleva despacio un pie hacia esa estrella: después de tocarla hay que asegurarse de que se ha asentado bien el pie.
  7. Asiéndose con una mano del borde del pozo, se busca con el otro pie una nueva estrella, y se la pisa con firmeza.
  8. Se busca con la mano libre otra estrella, y se la encierra en la palma.
  9. Se suelta entonces la boca del pozo y se busca entonces con esa mano una estrella más. Al encontrarla y sujetarla, se mueve el pie que había pisado la primera. Así, descolgándose de estrella en estrella, se continúa hasta llegar hasta el fondo del pozo.
  10. Para salir del pozo, se tapa el espejo con la mano y se abren los ojos.

 

 Marcial Souto

 

¡Ya el otoño! Pero por qué tener nostalgia de un sol eterno, si estamos comprometidos en el descubrimiento de la claridad divina, - lejos de la gente que muere mientras pasan las estaciones.

El otoño. Nuestra barca alzada entre brumas inmóviles toma rumbo hacia el puerto de la miseria, la ciudad enorme en el cielo tiznado de fuego y de barro. ¡Ah! ¡Los harapos putrefactos, el pan mojado por la lluvia, la ebriedad, los mil amores que me han crucificado! ¡No terminará nunca este vampiro que reina sobre millones de almas y de cuerpos muertos y que serán juzgados! Me sueño con la piel roída por el barro y la peste, llenos de gusanos los cabellos y las axilas y lleno de gusanos todavía más gruesos el corazón, tendido entre desconocidos sin edad, sin sentimientos... Podría haber muerto.

¡ Omniosa evocación! Execro la miseria.

¡ Y temo al invierno porque es la estación de la comodidad!

Algunas veces veo en el cielo playas infinitas, cubiertas de naciones blancas gozosas. Una gran embarcación, por encima de mí, agita sus pendones multicolores con las brisas de la mañana. He creado todas las fiestas, todos los triunfos, todos los dramas. Ensayé inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas. Creí adquirir poderes sobrenaturales. ¡ Y bien! ¡ Debo enterrar mis imaginaciones y mis recuerdos! ¡ Una bella gloria de artista y narrador desechada!

¡ Yo¡ Yo que he sido llamado mago o ángel, dispensado de toda moral, soy devuelto al suelo, para buscar un deber, y para abarcar la realidad rugosa!

¡ Aldeano!

¿ Estoy equivocado? ¿ La caridad será hermana de la muerte, para mí?

Finalmente, pediré perdón por haberme nutrido de mentira. Y adelante.

¡ Pero ni una mano amiga! ¿ y dónde podría obtenerla ?

 

Arthur Rimbaud. Una temporada en el infierno 

 

Otoño

 

Las hojas caen, caen desde muy alto,

como marchitas en el cielo, en lejanos jardines,

caen: y es como si con un ademán fueran rechazadas.

 

Y en las noches cae la pesada tierra

más allá de las estrellas, en la soledad.

 

Todos caemos. Cae mi mano.

Y mirad las otras: también ellas caen.

 

Sin embargo hay alguien que con dulzura infinita

detiene con sus manos esas caídas.

 

Rainer María Rilke

 

1909

Otoño enfermo y adorado

Tú morirás cuando el huracán sople en las rosaledas

Cuando la nieve caiga

Sobre los huertos

 

Pobre otoño

Mueres con la blancura y la riqueza

De la nieve y de los frutos maduros

En el fondo del cielo

Unos gavilanes vuelan

Sobre las sencillas nixas de breves cabellos verdes

Que nunca han amado

 

En los lejanos confines

Braman los ciervos

 

Y cuando amo oh estación amo tus rumores

Los frutos que caen y nadie los recoge

El viento y el bosque que lloran

Todas sus lágrimas en otoño hoja a hoja

Las hojas

Pisadas

Un tren

Que pasa

La vida

Se desliza

 

Guillaume Apollinaire (Alcoholes)

 

Recuerdos de infancia. El otoñal poema que antecede, era parte (sin autorización del autor) de una pequeña publicación que hiciéramos con Ale allá por el 78 ; se llamaba "Vivir la Esencia" y el número 1 eran unas hojas amarillas impresas en una especie de offset económico de aquella época. Se distribuía por correo y era un salvoconducto que nos permitía intercambiar poesía y amistades mediante otros papeles que llegaban a Mercedes de todo el país. Algunos de ustedes están en condiciones de recordar aquella mesa de la cocina de la casa de Alejandra llena de papeles, fotocopias, cartas, recortes, la máquina de escribir Adler de letras pequeñas, y de vez en cuando, alguna visita que provenía de Capital o el Gran Buenos Aires con los bolsillos llenos de poemas y alguna publicación casera propia. Me estoy acordando de Roberto Coluccio, Daniel Serra, Gato Argel, Arturo Antequeda, Marcelo Marcolín, Alberto Nigro, Carlos Barbarito, Daniel Mourelle, Alberto Viola, Jorge Magallanes, Alejandra Arévalo, César Lalla, Carlos Gonzáles, Miriam Giani; Joselo Luna; Horacio Sacco...

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Hemos leído en los diarios que está funcionando una red electrónica de espionaje que controla e-mails, teléfonos y faxes. Liderada por EEUU, Gran Bretaña, Australia, Canadá; y Nueva Zelandia (Je, los yanquis siempre se rodean de compinches para diluir sus culpas, "inocente caradurez" al decir de Henry Miller) La cosa que mediante distintas antenas espían las comunicaciones y a nuestra latinoamericana zona la vigilan desde una base militar ubicada al noroeste de la isla caribeña de Puerto Rico. LA red se llama Echelon y dicen que es sólo espionaje con fines comerciales y económicos. Pero quién le hace entender eso a los militares que la manejan...

Parece que el nombre de una mujer y su número de teléfono terminaron en la base de datos de Echelon como una posible terrorista, depués que mantuvo una conversación con una amiga a la que contó que su hijo hizo un papelón durante una obra de teatro en el colegio, usando una expresión en inglés ("he bombed", puso una bomba). La computadora detectó la conversación. El analista no estaba muy seguro de qué estaban hablando, entonces, inclinándose por el lado de la precaución, enlistó a la mujer. (Clarín 27-02-00)

Me pregunto si cuando reemplacen al analista humano por otra computadora con inteligencia artificial, nos irá mejor o pero. Por ahora para defenderme se me ocurre enviar este mensaje personal:

-Echelon, fuckyou

 

Más Citas

 

Me baso muy poco en los guiones. Improviso y filmo de acuerdo a cómo siento a mis personajes. Me gusta el realismo pero con toques surrealistas y fantásticos. En el fondo, estos elementos son claves en la vida y en la cultura gitana, un pueblo que pasa su existencia esperando un tiempo que nunca parece llegar.

Emir Kusturica (Underground, Sueños de Arizona)

 

Todos los hombres que no tienen nada importante para decir, hablan a los gritos.

Enrique Jardiel Poncela

 

Hay que sacar al cine de la teatralidad. Agresti

 

Siempre he tratado de seguir una emoción por su propio rumbo, sin cambiarlo. Esto necesita el instinto más fino imaginable, mucho más fino que el de un artesano.

D.H.Lawrence

Confieso que siempre me siento un poco incómodo cuando debo presentar mis filmes. Porque, por naturaleza, soy incapaz de teorizar sobre mis cosas y no me sale hacer una construcción crítica de mis filmes, me sentiría mucho más cómodo si en vez de preguntarme sobre lo que hice me invitaran a hablar de lo que haré, o sea, contarles otra historia.

Federico Fellini (1960, en ocasión de presentar La Dolce Vita)

Yo escribo letras, pero mis amigos dicen que son poemas. Jacques Prevert

La vida es interesantísima, siempre y, si uno quiere, puede deslumbrarse todos los días. Estoy seguro de que la muerte debe ser muy aburrida.

Bioy Cáseres

Soy un escritor que tiene la ventaja sobre Dante de habitar simultáneamente el paraíso, el purgatorio y el infierno.

Carlos Fuentes

No creas saber quien eres, debes saber quien eres.

Morpheus a Neo, en Matrix.

Desdichado el pueblo que necesita héroes. Bertolt Brecht (en Galileo)

Un poeta es como cualquier hombre, pero cualquier hombre no es un poeta.

Raúl Gonzáles Tuñón

Vivo en familia, entre personas muy buenas y afectuosas, más extraño que un extraño.

Franz Kafka

 

Para poder recordar, tenemos que ser capaces de olvidar.

Borges (Funes, el memorioso)

 

 

Gracias Santana ("Y pensar que me creían un viejo acabado") Gracias Hernán Montenegro y Gabriela Sabatini por volver un ratito a las canchas. Gracias Luisa, por esos ñoquis. Gracias Italo Calvino, por las " Seis propuestas para el próximo milenio" ("la literatura como función existencial, la búsqueda de la levedad como reacción al peso de vivir") Gracias Cybill. Gracias otoño.

25-03-00