La Buhardilla de José

N°30                             diciembre  2005


Llegamos al fin de año!!!

El calor agobiante de hoy , pone en serio peligro de extinción a  las pocas luces que podrían ser usadas para comunicarnos en forma coherente o interesante. Esperamos, al menos, hilvanar un par de ideas.

Bueno, eso si  no se nos cae el vitral de la catedral en la cabeza mientras rezamos, o no se derrumban las lámparas de la sala de cirugía justo antes de la intervención, o  el diputado que votamos en las últimas elecciones  no se nos cambia de partido unos minutos antes de asumir, o  el  tren que íbamos a tomar en Haedo no se ve envuelto en llamas... En fin, si no acontece nada  que pudiera sobresaltar la precaria paz de nuestro espíritu argentino,  haremos un esfuerzo.

Si ocurriera alguna de estos hechos imprevistos y desagradables, esta introducción podría quedar trunca. Pero  todas estas cosas son tan poco probables e inverosímiles, que podemos estar bien tranquilos y comenzar a leer la buhardilla.


¿Dónde está la vida que perdimos viviendo?
¿Dónde, la sabiduría que perdimos al conocer?
¿Dónde, el conocimiento que perdimos en la información?

-T. S. Eliot -


 

Me esfuerzo en escribir de una forma egoísta, pensando en mí, tratando de contar las cosas como quiero contarlas, pero con la preocupación, de alguna forma, de llegar a los demás. Joan Manuel Serrat

Lo peor de la desinformación es la desorientación. Lo sabemos. Un hombre desorientado es un hombre perdido. Paul Virilio

 


Casualidad


En el preciso instante
que una estrella
cae
el poema incendia
la llanura
 

Anahí Lazaroni


 

Si me preguntan mi profesión digo que soy escritor, pero si alguien quiere saber mi especialidad, tengo que decir: desmonizar.  Günter Grass

 


 

Carlos Barbarito





HACE TREINTA AÑOS QUE ESCRIBO


Lo que no significa gran cosa. O sí, al menos, que la locura pasajera de la que hablaban algunos se transformó, hace mucho, en locura crónica. Nunca creí que la literatura es la más alta forma de arte - como se supone, casi siempre desde el lado de los escritores -, esta concepción me parece tan vanidosa como desacertada. En mi caso, soy escritor por fatalidad, destino final luego de una larga y infructuosa aventura por la pintura, la música e, incluso, el teatro. Nunca logré escribir un cuento. Estoy imposibilitado para narrar. En una carta, José Kozer me decía que en mi correspondencia había mucho de narración y me alentaba a convertir ese material en cuento o novela. Pero no, en las contadas ocasiones que lo intenté acabé por hacer prosa poética. Mis ocasionales intervenciones en el ensayo, sobre todo de pintura y fotografía, obedecen a un intento por satisfacer un deseo, darme un gusto e, incluso, y sobre todo, hablar de la obra de algunas personas a quienes admiro y quiero.

Si bien publiqué varios libros, no escribo para publicar. Es decir, escribo para justificarme, desahogarme, comunicarme, esquivar la muerte, hacer que otros me quieran, no dejar nunca de ser un niño del todo. Al cabo de prolongados lapsos de escritura, algo me dice que es hora de reunir lo escrito en un libro. Esta recolección me lleva mucho tiempo de dudas, a veces son meses e, incluso, años en los que cambio títulos, varío el orden, corrijo los poemas, prueba de ello son mis numerosas versiones de obras que están diseminadas en Internet &mdash,la red, desde hace tiempo constituye para mí un laboratorio previo a la edición en papel —.

En un texto del pintor Miguel Ocampo, publicado en el catálogo de su más reciente muestra, aparece una idea en la que jamás antes había reparado. Se trata del asunto de la moda. En ese texto la moda es vista como un referente, un estado de las cosas, algo a lo que observar para situar la propia obra dentro de un contexto. No como barco al que subirse y abandonar por otro barco cuando así lo indica la marea, que quede claro. En las tres décadas en las que escribí no dejé de tener presente tendencias, modos y modas, pero siempre seguí mis voces y urgencias interiores. Si a alguien fui fiel en estos años fue a mí mismo. Esta tozudez, que un poeta amigo, Oscar Portela, definió una manera que llegó a asustarme - se trata de un destino, dijo- me empujó hacia un lugar un tanto excéntrico, marginal dentro de la poesía argentina. Sos un poeta raro, lo escribió una poeta hace ya mucho cuando ella y yo éramos cachorros. Esta rareza no deja de fascinarme y angustiarme.

¿Mis influencias? Varias y diversas. La primera, de la que me libré luego de años de dura lucha, fue César Vallejo. Lo que no impidió que un crítico ya fallecido, acaso acostumbrado a la presencia del peruano en mis poemas, calificara como vallejiano uno de mis libros que no lo era en absoluto. Durante mi vida literaria acusé influjos de Eliot, Montale, Michaux, Artaud, Borges, Quasimodo, Wallace Stevens, Frost, Dylan Thomas; algunos ya no frecuentan mis obras, otros, sobre todo los dos primeros, sí. Pero hay un cúmulo de influencias no literarias, desde la pintura, tanto clásica como de vanguardia, hasta el cine y la fotografía; desde la alquimia hasta la física, fruto de tantas lecturas durante tantos años, que alumbran y alimentan mis poemas. No olvido nombrar aquí a Alejandro González Gattone, allá en Pergamino donde nací y viví durante décadas, a Raúl Gustavo Aguirre, con quien mantuve frondosa y nutricia correspondencia durante mi adolescencia, a ellos debo cosas de las que tengo conciencia y, acaso otras que aún hoy ni siquiera sospecho.

¿Una frase favorita? Extrañamente le pertenece a Yves de Saint-Laurent: No hay nada más bello que un cuerpo desnudo. Lo dice alguien que cimentó fama y fortuna precisamente yendo en dirección contraria.


© Carlos Barbarito, Muñíz, Buenos Aires, 14 de enero de 2003

Publicado en Artes Poéticas

http://d-sites.net/barbarito
 


 

"Aunque no estoy ahí, nunca me fui"

el_yacare@hotmail.com

3 de enero de 2005

 

Allá, a principios de 80 tomé un par de ropas, un pequeño bolso y recorrí por ultima vez las polvorientas calles de Sierra Grande rumbo a la terminal. Mientras unas matas rodaban por la calle Novillo, un nudo en la garganta crecía a medida que me alejaba de tantos seres queridos y tantas vivencias que aun hoy, despues de 25 años, perduran en mi mente y en mi corazón. Esperé pacientemente el "bondi" de larga distancia en la vieja terminal y cuando apareció por la ruta 3 del lado del Sur, no aguanté y me largué a llorar.

Desde entonces, pasaron 25 años, 25 navidades lejos de "mi hogar", de mis amigos, del amor aquel, el imposible, de mis afectos y de los lugares que gravaron a fuego mi juventud. Por este medio, al que siempre leo y que recién hoy me anime a escribir, quisiera saber de aquellos amigos/as, compañeros de la secundaria, amigos del boliche (el unico que habia), aquellos con quien me juntaba a esperar las noches en la confitería "Sinatra" (existirá?), aquellos con quienes compartía compeonatos de fútbol 5 en el Elefante Azul o nuestras tardes de bowling. Alguno me recordará seguramente y también se que esbozarán una sonrisa al recordar al "loco Polo".

Soy el mismo, el tiempo no me ha cambiado (salvo el paso del tiempo inexorable con alguna hebra de algodón en el cabello). Ahora sólo afloran las ansias de esperar impaciente tener noticias de aquellos a quien siempre como un tesoro acuné en el alma.

Gracias Río Negro.

Mi E-mail: el_yacare@hotmail.com  elyacare2324@yahoo.com.ar

3400 - Corrientes Capital -

 


 

LA MACROTRANSICION DE NUESTRA ÉPOCA

 

Miguel Grinberg

 

 

La etapa precursora

 

Innovaciones en las tecnologías hard (herramientas, máquinas, sistemas operativos) aportaron una mayor eficiencia en la manipulación de la Naturaleza para fines humanos.

 

Este fue el período de construcción: aproximadamente duró de 1860 a 1960.

 

La etapa de transformación

 

Las innovaciones en las tecnologías hard cambiaron irreversiblemente las relaciones sociales y ambienta- les, produciendo sucesivamente:

 

Ø    un nivel más alto de producción de recursos

Ø    crecimiento más veloz de la población

Ø    mayor complejidad social

Ø    impacto creciente en el ambiente social y natural

 

Este es el período de globalización, promovido a partir de 1960 y continuando hasta el día de hoy.

 

La etapa crítica

 

Las relaciones sociales y ambientales transformadas presionan a la cultura dominante, cuestionando los valores, las cosmovisiones, la ética y las ambiciones de las personas – en una palabra, su conciencia. La flexibilidad y la creatividad de la cultura dominante deciden cuál de los caminos alternativos de desarrollo seguirá la Macrotransición.

 

Hipótesis (a): La etapa del colapso

 

Los valores y la visión de la masa crítica de las personas de nuestras sociedades son resistentes al cambio, o se modifican con excesiva lentitud. Nuestras instituciones líderes son demasiado rígidas para permitir la transformación oportuna-. La complejidad social, ligada a un ambiente en degeneración, crea tensiones incontrolables; el orden social queda expuesto a una serie de crisis. Tras algunos años de inestabilidad, incertidumbre y descontento creciente, el conflicto degenera en violencia y el orden social establecido entra en colapso.

 

Si la humanidad es torpe, o apenas miope, este sería el período de destrucción final que nos esperaría en la segunda década del siglo XXI, con consecuencias imprevisibles para los años siguientes.

 

o en cambio...

 

Hipótesis (b): La etapa de irrupción

 

La conciencia de una masa crítica de personas en el mundo de hoy evoluciona en tiempo útil, y la visión y los valores emergentes cambian la cultura dominante de la sociedad rumbo a un modo más adaptado. A medida que dicha nueva cultura es aceptada, el orden social –perfeccionado y dictado por valores más ajustados y por una visión evolucionada– se establece en las condiciones socioeconómicas y ecológicas globalizadas de la humanidad.

 

Si somos suficientemente previsores y flexibles, este será el período en que superaremos la macrotransición de hoy, desplegándose en la segunda mitad del siglo XXI.

 

 


DE : VEDOVALDI

ASUNTO:  CARTA DE JULIO CORTÁZAR AL POETA ROBERTO JUARROZ
 

Amigo  Juarroz:

 

Perdóneme que haya tardado tanto en contestarle,pero no hace mucho que volví a París después de unos meses de trabajo en Viena. Hace tiempo que quería decirle que la revista me es muy preciosa en la medida en que puede hacerme oír desde tan lejos las voces nuevas y jóvenes de la argentina. Pero ahora le escribo  por otra razón más imperiosa: acabo de terminar la lectura de "SEGUNDA POESÍA VERTICAL" y estoy todavía maravillado, sin dar ese paso atrás que inevitablemente damos después que un poeta nos ha hecho avanzar un poco más hacia la gran verdad de su mundo, del mundo. Sus poemas me  parecen de lo más alto y lo más hondo (lo uno por lo otro, claro) que se ha escrito en español en estos años. Todo el tiempo he tenido la sensación de que usted logra asomarse a lo que busca con esa visión totalmente

libre de impurezas ( verbales, dialécticas, históricas) que en el alba de nuestro mundo tuvieron los poetas presocráticos, esos que los profesores llaman filósofos: Parménides, Tales,Anaxágoras, Heráclito. A usted (y a ellos) le basta mirar en torno para que toda visión prosaica caiga en pedazos ante ese apoderamiento total del ser por la poesía. He leído en alta voz los poemas que más entiendo( otros se me escapan o me reclaman una interpretación, que es quizás un auto-consuelo por no poder intuirlos de una sola vez), y en cada caso se ha repetido esa sensación prodigiosa de extrañamiento, de rapto, de acceso. Siempre he amado una poesía que procede por inversión de signos; el uso de la ausencia en Mallarmé, algunas "anti-esencias" de Macedonio, los silencios en la música de Weber. Pero usted potencia hasta lo increíble esas inversiones que en otras manos suelen acabar en juegos de palabras. Y entonces, esa mirda que ve y la mirada que no ve, una vez retorcidas en un mismo hilo, son algo prodigiosamente fecundo, una invención de ser.

Hacía mucho que no leía poemas que me extenuaran y me exaltaran como los suyos, y se lo digo así al galope y sin releer, porque al final uno se pone tonto y le dan miedo tantas palabras sonoras. Pero siento que usted me creerá, y que ya somos amigos, y un abrazo.

  

                                                             JULIO CORTÁZAR 

 


----- Original Message -----

From: Vedovaldi

 

Sent: Monday, October 31, 2005 10:50 PM

Subject: sobre poesía


 

"Ayúdenme a escribir / abran las puertas / que hasta el orden conducen / y rescaten mi alma / de esta jaula / en que mi voluntad / brama entre rejas." (Malcom Lowry, Rilke y Yeasts).

"Un poema no ha de significar sino ser" (Archibald MacLeish, Ars poteica).

A mi también me disgusta; hay cosas que son importantes, más que todo este violines. / Leyéndola, no obstante, con perfecto desprecio, / se descubre que hay / en ella, después de todo, lugar para lo genuino". (Marianne Moore, La Poesía)

"El poema de la mente en el acto de hallar / lo que dé plenitud. No debió buscar siempre: / la escena estaba pronta: repetía simplemente las letras del libreto. / Después el teatro fue cambiado / en alguna otra cosa. Su pasado en recuerdo. / Ahora debe vivir, debe aprender la lengua del lugar. / Tiene que dar la cara al hombre de este tiempo, descubrir / las mujeres de este tiempo, pensar acerca de la guerra / y descubrir aquello que le dará lucidez." (Wallace Stevens, De la Poesía moderna)

"No para el orgulloso que se aísla / escribo desde la rabiosa luna / sobre estas páginas / revueltas / ni para el engolado muerto / con sus ruiseñores y salmos / sino para los amantes, sus brazos / ceñidos al dolor de los siglos, / que no pagan con loas ni dinero / ni se preocupan de mi oficio o torvo arte". (Dylan Thomas, En mi oficio o torvo arte)

"En una de las mas ampliamente divulgadas antologías de la rima presente, un discurso, la peroración auténtica de un hombre condenado a morir / está incluida en el texto junto a los más ejemplares abstrusos de los poemas modernos. El mal ingles de Vanzetti visto en el contexto de la literatura consciente en compañía de obras de talentos privilegiados con toda naturalidad, arguye una nueva confusión Por qué filosofía el antologista intenta hacer de esta cosa trágica de martirio un huésped de la causa literaria es, en cierto sentido, nuestro asunto presente". (Karl Shapiro, Ensayo sobre la rima)

"Dices tu que el gran escritor, Flaubert por ejemplo, es el que saca y deja fuera de su obra lo que un Perico de los Palotes cualquiera metería en ellas. Buenos, si, tal vez, pero no olvides, Scott, que un gran escritor no es solo un sacador sino un metedor, y que Shakespeare y Cervantes y Dostoievski eran grandes metedores, mejores metedores, después de todo, que sacadores; y que se les recordará por lo que metieron, se les recordará, me atrevo a afirmarlo, tanto tiempo como pueda recordarse a Monsieur Flaubert por lo que sacó" (Thomas Wolfe en carta a Scott Fitzgerald)

"Oh Dios, oh Venus, Mercurio, patrón de los ladrones / préstame una tiendita de tabaco, / o instálame en alguna profesión / que no sea esta maldita profesión de escribir / donde uno necesita su cerebro / todo el tiempo" (Ezra Pound, La isla en el lago).

"A veces en las tardes una cara / nos mira desde el fondo de un espejo; / el arte debe ser como ese espejo / que nos revela nuestra propia cara." (Jorge Luis Borges, Arte Poética).

"¿Qué es el fondo esa historia de encontrar un reino milenario, un edén un otro mundo? Todo lo que se escribe en estos tiempos y vale la pena leer está orientado hacia la nostalgia (...) La tacita de café es blanca, el buen salvaje es marrón. Planck era un alemán formidable. Detrás de todo eso (siempre es detrás, hay que convencerse de que es la idea clave del pensamiento moderno) El Paraíso, el otro mundo, la inocencia hollada que oscuramente se busca llorando, la tierra de Hurgalya. De una manera u otra todos la buscan, todos quieren abrir la puerta para ir a jugar ". (Julio Cortázar, Rayuela).

"Sin mito ? ya lo hemos repetido ? no se da poesía: faltaría la inmersión en el abismo de lo indistinto, que es condición indispensable para la poesía inspirada. No queremos tentar ahora una tipología de la inspiración, de los símbolos narrativos de nuestro tiempo, que se resolvería en una historia, aunque sumaria, de toda la narrativa contemporánea. Queremos, simplemente, recordar que en cada cultura y en cada individuo el mito es, por naturaleza, monocorde, recurrente, obsesivo". (Césare Pavese, Narrar es monótono)

"Se trataba de encontrar un lenguaje que no fuera literario". (Julio Cortázar, Rayuela)

"Ninguna importancia, dijo Morelli; mi libro se puede leer como a uno le dé la gana. Liber Fulfuralis, hojas mánticas, y así va. Lo más que hago es ponerlo como a mí me gustaría releerlo. Y en el peor de los casos si se equivocan, a lo mejor queda perfecto. Una broma de Hermes Bakú, hacedor de triqueñuelas y añagazas". (Julio Cortázar, Rayuela)

"Hoy crear es crear peligrosamente. Toda publicación es un acto, y este acto nos expone a las pasiones de un siglo que nada perdona. La cuestión no está, pues, en saber si eso es o no perjudicial al arte. Para todos los que no pueden vivir sin el arte y lo que éste significa, la cuestión está sólo en saber como entre guardias de tantas ideologías (Cuántas Iglesias, que soledad) sea posible la extraña libertad de la creación. (Albert Camus, Discurso en la Universidad de Upsala).

 


Ocho años atrás...




CHICAGO.- Hace exactamente 8 años, estuvimos en este mismo mítico estadio donde un tal Michael Jordan frotaba a cada rato la lámpara mágica con la franela que le alcanzaba su lugarteniente Scottie Pippen. Fue la primera visita al cautivante mundo de la NBA. Eran las finales de 1997 frente al Utah Jazz de los recordados Karl Malone y John Stockton. Todo era novedoso. Deslumbrante. No alcanzaban los ojos para asimilar tantos detalles desconocidos y cumplir con la cobertura periodística. Todo sorprendía: la música, el show de luces, las payasadas de la mascota de los Bulls, el baile de las porristas y las creaciones de Su Majestad.

También hubo que sacarse la foto de rigor junto a la famosa estatua del mejor basquetbolista del mundo que parecía volar por el aire en la vereda del majestuoso United Center. Una imagen que hoy luce algo antigua en un rincón de nuestra biblioteca.

¡Qué salto, por Dios! Inmenso, increíble. Conmovedor. El de los argentinos, claro. Anteanoche, en el mismo escenario, los ojos no alcanzaban para contar las banderas celeste y blanca. Sí, tal cual. Y cada vez que alguien de la tribuna gritaba "¡Vamos Chapu!" o "¡Bien Manu!", darse vuelta y buscar a ese argentino alocado fue un gesto automático. Hinchas con la camiseta blanca de los Spurs N° 20 y fanáticos con la blaquiceleste de la selección de fútbol por todos lados. No se podía creer. Fue en el mismo célebre parquet que Mister Jordan utilizó para alucinar con sus dobles insólitos donde anteayer se disfrutó de la potencia de Chapu, del protagonismo ganador de Manu y se esperó, sin suerte, el ingreso de Fabricio, el pibe de Las Varillas.

"Perdón, puedo hacer una nota con usted, soy Marlen, periodista del Chicago Tribune." El gesto de sorpresa trajo la inmediata aclaración. "Sí, para hablar de lo que significa en su país que haya tres argentinos en un partido de la NBA", respondió la colega. Y accedimos al reportaje. Pensar que en 1997 casi no nos acreditan, no sabían de dónde veníamos. Todo cambió mágicamente por obra y gracia de esta generación dorada que en 8 años hasta nos hizo olvidar de renovar la foto con la estatua de fondo de ese tal Jordan.



Miguel Romano

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/754729

Miércoles 9 de noviembre de 2005
 


Dada mi manía de eliminar palabras superfluas de mis textos, mi norma es recurrir sólo a las palabras que mejoren el silencio. Eduardo Galeano


Ciberespacio imperial


Por Leonardo Moledo


Finalmente, los Estados Unidos retuvieron el control de Internet. La verdad, no es para sorprenderse mucho: puesto que controlan el mundo, no se entiende por qué no habrían de controlar Internet. Con un PBI que oscila entre un cuarto y un tercio del PBI mundial, y una fuerza militar que supera a las diez que la siguen juntas, y que, si se cumplen los grandiosos planes imperiales de expansión, para el año 2010 va a superar las fuerzas militares de todos los países juntos, sería sorprendente que largaran algo tan rentable como Internet. Sería como firmar el Protocolo de Kioto.
Porque, además, hay una confusión que usualmente suele atacar a los usuarios de la red de redes, esa verdadera maravilla de la tecnología, que nos han brindado las últimas décadas. El espacio virtual verdaderamente no es tal, o por lo menos no es tan virtual: tiene una entidad material bien concreta, materializada en 13 supercomputadoras que regulan el tráfico de bits, y redes de satélites y cables que transportan impulsos eléctricos: no es algo distinto, sino sencillamente un nuevo soporte; no es un espacio nuevo abierto a la exploración cuyo límite está en todas partes y su centro en ninguna, sino que se trata de algo muy contante y sonante y, sobre todo, material. Del mismo modo que se puede (o no) creer que existe un “espacio epistolar”, pero el soporte es el correo, y se puede o no creer que existe un “espacio literario” no material, pero que no se concreta sin las editoriales. Así, pues, el “espacio virtual” es una cosa codiciable y no hay que sorprenderse si se apoderan de él los más fuertes y prepotentes.
No está mal discutir con los poderosos, pero hay que saber desde el vamos que lo son y que las chances de ganar son pocas, en especial con un imperio que recién se está formando y acomodando sus piezas, y al que todavía le falta para alcanzar el momento de mayor esplendor.
Así, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) que se desarrolla en Túnez también es una pieza del rompecabezas global que se está armando. Sería interesante replantear y pensar las posibilidades de autonomía y libertad en ese marco, sin la ilusoria creencia de que el imperio tiene grietas.
Internet, ese espacio virtual que produce la ilusión de libertad, es una de las más preciadas joyas de la corona imperial. Porque es privado, no lo olvidemos. Y sus propietarios no la iban a entregar así nomás.

Pagina 12 , Jueves 17 de Noviembre de 2005

 


----- Original Message -----

From: Viviana Kuhn

To: Ale&José

 

Sent: Saturday, November 26, 2005 4:28 PM

Subject: Rv: [Buhardilla] Fw: PESSOA


 José:

Tengo aquí conmigo un libro que me llega aún cuando en su mayor parte no comprendo: la poesía nos ilumina muchas veces con su oscuridad. Es una edición bilingüe de Mensagem (Emecé, 2004. Traducción de Rodolfo Alonso).
 Transcribo algo.

 

Ulisses

 

O mito é a nada que é tudo

O mismo sol que abre céus

Ë un mito brilhante e mudo -

O corpo morto de Deus,

Vivo e desnudo.

 

Este, que aquí aportou,

Foi por näo ser existindo.

Sem existir nos bastou.

Por näo ter vindo foi vindo

E nos criou.

 

Assim a lenda se escorre

A entrar na realidade,

E a fecundá-la descorre.

Em baixo, a vida, metade

De nada, morre.

 

Ulises

 

El mito es nada que es todo.

El mismo sol que abre el cielo

es mito brillante y mudo:

el cuerpo muerto de Dios,

vivo y desnudo.

 

Éste, que aquí arribó,

fue por no ser existiendo.

Sin existir nos bastó.

Por no venir fue viniendo

y nos creó.

 

Así mana la leyenda

entrando en la realidad.

Y a fecundarla transcurre.

La vida, abajo, mitad

de nada, muere.


Héctor Yánover

 

Escribir es jugarse la vida

y quizá perderla en el primer encuentro.

Es dar un grito en la calle,

sesenta puñaladas en el propio cuerpo.

Se puede no volver, pero no ir,

es andar como una rata muerta.

Que nadie diga sí o no.

Que no me juzgue nadie.


 

Música de esta Buhardilla calurosa:   Hots Rats, Frank Zappa (1969)   Gino Vanelli, Pauper in Paradise, en vivo en Toronto, (1975 ?)  Rare Earth, Apróntate (1972 ?).  Michael Petrucciani, Au Theatre des Champs Elysees.

Nos vemos en la próxima.

Jose Luis