La Buhardilla de José

N°32                            julio  2006


¡¡Bienvenidos!!

Aquí está lo que algunos amigos han dado en llamar "el formato tradicional de la buhardilla". A no temer, pasen trimestres, años o quinquenios, aquí estará, firme y vetusto como el contenido de una verdadera buhardilla.

¡Cuantas cosas han sucedido, o hemos recordado, o nos han ocasionado pesadillas en estos meses sin abrir la buhardilla! Procesadores de doble núcleo ya en el mercado (ideales para trabajar en dos tonterías al mismo tiempo sin que la velocidad  de una afecte a la otra, y así poder cumplir con dos objetivos tontos simultáneamente en forma eficaz y a la mitad del costo), papeleras y pasteras listas para exterminarnos, papel electrónico de inminente salida a la venta (y al diablo con gigantescas pasteras y papeleras en un futuro relativamente cercano) , monocultivo de eucaliptos (con gran demanda de agua al punto de literalmente secar al Uruguay) , 20 años de Borges  , más y más guerras en Medio Oriente, misiles intercontinentales Norcoreanos, 20 años de Chernobyl, Mundial de Fútbol en Alemania,  huecas declamaciones sin ton ni son, aquí y allá, en fin...

“Las palabras que caen, no se sabe dónde, no se sabe de dónde, gotas de silencio a través del silencio”.


(El innombrable, Samuel Beckett)

 

La poesía, como una balsa , nos espera lista en el muelle para cuando la necesitemos. Estamos listos para lanzarnos a surcar las aguas del sinsentido, en busca de tierras más firmes...

Ahí vamos.


 

CORAZÓN QUE NO VE

 

        el que mató su sueño

        no supo lo que hacía

 

        el que mató un microbio como quien pisa polvo del camino

        no supo lo que hacía

 

        el que ha matado un piojo un ácaro una larva

        el que mató una pulga no supo lo que hacía

 

        el que mata una mosca el que mata una araña

        el que pisa una hormiga  un bichito pequeño perdido en el asfalto

        los que dejan morir la capa fértil

        no saben lo que hacen

 

        el niño de la siesta 

        que a ramalazos destrozaba alas de mariposas

        el que sacaba lombrices de la tierra

        por curiosidad o por juego

        el que mataba jilgueritos o gorriones

        porque eran aventura fascinante

        el poder de la honda, la trampera y la flecha;

        no sabía

        no supo lo que hacía en su edad cruel

 

        ¿y el que inventó la dinamita?

        ¿el que arrojó la bomba en Hiroshima?

 

       ¿quién ama lo que hace?

       ¿quien vive lo que sabe hasta más vida?

 

        poco dice la muerte cotidiana al ojo confundido y apurado

        poco dice la vida al mercader

        poco dice el amor al que ama poco

 

       el tiempo suele dar un sobretiempo

       como esperando un cambio de conciencia

       un rescate sensible

       donde la vida de uno se sume a toda vida

 

       pero también el sobretiempo acaba

 

                                                                    Rubén Vedovaldi

 


 

Artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute

del tiempo libre, a una limitación razonable de

la duración del trabajo y a vacaciones periódicas

pagadas.

 


 

Los dos lamentables mochileros se tiraron en el andén a tomar el sol, y Fiore extrajo su guitarra, hizo un punteo y rasgueó una vieja melodía:

- Fernández, recoge tus cosas y largo de aquí, en nombre de Cristo no quieras seguir.

- Si nadie me acepta - amigo Fiore- okey ya me iré, estoy esperando que llegue mi tren.

El tren se los llevaría para siempre.

("Fernández", Jorge Fernández Díaz, Ed. Sudamericana)


 

Hawking pregunta en Internet sobre el destino del hombre y recibe más de 16 mil correos electrónicos.

El científico británico analiza sus dudas junto a miles de internautas. "¿Cómo puede sobrevivir cien años más la raza humana en un mundo que se encuentra en caos?". En un evento en Hong Kong, deslizó que la solución sería encontrar refugio en alguna otra parte del espacio.

Vivir en La Luna dentro de 20 años según Stephen Hawking, vivir en Marte próximamente  según Bradbury.

No se... también podríamos buscar espacios creativos en alguna otra parte del  cerebro...


http://neurona-salvaje.blogspot.com  

02 abril 2006

SLOW DOWN - CONCEPTO EUROPEO


Vale la pena tomarse unos minutos y leerlo con detenimiento...
*******************************************************

Ya van 18 años que estoy aquí en la Volvo, compañía sueca. Trabajar con ellos es una convivencia, por lo menos, interesante. Cualquier proyecto tarda dos años para materializarse aquí, aún cuando la idea sea brillante y simple. Es regla. En los procesos globales, en nosotros los efectos por los resultados inmediatos (brasileño, americano, australiano, asiático) causan una ansiedad generalizada, sin embargo, nuestro sentido de la urgencia no produce ningún efecto en este período. Los suecos discuten, discuten, hacen las reuniones de "n" balances...Trabajan un esquema "slow down". Al final, acaba siempre cuando se da la madurez de la tecnología y de la necesidad: muy poco se pierde aquí...

Hay que considerar que:

1. El país es del tamaño del Estado São Paulo (en Brasil)
2. El país tiene 9/10 millones de habitantes;
3. Su ciudad más grande, Estocolmo, tiene 500.000 habitantes
4. Compañías de capital sueco: Volvo, Scania, Ericsson, Electrolux, ABB, Nokia, NobelBiocare... ¿Nada mal, no?

Para tener una idea, la Volvo fabrica los motores de propulsión para los cohetes de la NASA. Digo a nuestros grupos globales; el sueco puede estar incorrecto, pero él es el que paga nuestros salarios. Sin embargo, debo precisar que no conozco a gente que tenga una cultura más colectiva sobre eso...

Voy a contarles algo para que tengan una noción...

La primera vez que fui para allá - en 1990 - uno de los colegas suecos me recogía del hotel todas las mañanas. Era septiembre, hacía frío y caía una leve nevisca. Llegamos temprano a la Volvo y él estacionó el coche lejos de la puerta de entrada (son 2000 empleados con coche). El primer día no le dije nada, el segundo tampoco, ni el tercero... Más adelante, con un poco más de confianza, le pregunté: "¿Este es tu lugar para estacionarte? He notado que como llegamos temprano el estacionamiento está vacío y dejas el coche en el extremo... y me contestó así de simple: "es que llegamos temprano, entonces nosotros tenemos tiempo para caminar. Para quiénes llegan después es mejor que estén más cerca de la puerta. ¿No piensas lo mismo?" ¡imaginen la vergüenza que me dio! - Esto me hizo revisar mis conceptos.

En Europa por estos tiempos tiene lugar un gran movimiento llamado "Slow Food". La asociación internacional del alimento lento, cuyo símbolo es un caracol, tiene su base en Italia. El movimiento "Slow Food" pregona que la gente debe comer y beber los alimentos saboreando, "bronceando" su preparación, compartirlos con la familia, los amigos, sin rapidez y con calidad.

La idea está en oposición a los alimentos de preparación rápida y que representan un estilo de vida. La sorpresa, sin embargo, es que este movimiento del alimento lento es una parte de la base del movimiento llamado "Slow Europe" como precisó Business Week en su última edición europea.

La base de todo consiste en la cuestión de la "rapidez" y la "locura" generada por la globalización, para mí lo asocio a la "cantidad que tiene" en contraposición a la calidad de la vida o a la "calidad del". Según Business Week, los trabajadores franceses, incluso trabajando menos horas (35 por semana), son más productivos que sus colegas americanos o ingleses.

Los alemanes, que en muchas compañías habían instituido una semana de 28.8 horas de funcionamiento, han modificado su productividad para no crecer nada menos del 20%. Esta llamada "actitud lenta" está llamando la atención incluso de los americanos, apologistas del "Fast" y del "Do it now".

Sin embargo, esta "actitud sin prisa" no significa hacer poco, ni poca productividad. Significa hacer las cosas y trabajar con más "calidad" y "productividad" con una perfección más grande, con atención a los detalles y con menos "tensión". Significa volver a tomar los valores de la familia, de los amigos, del tiempo libre, del ocio y de las comunidades pequeñas. Del "local", presente y concreto, en contraposición al "global" indefinido y anónimo. Significa volver a tomar los valores humanos esenciales, los placeres pequeños de lo cotidiano, de la simplicidad de vivir y convivir y la religión y la fe. Significa un ambiente de trabajo menos coercitivo, más alegre, "leve" y, por lo tanto, más productivo, donde los seres humanos felices hacen, con placer, lo que saben hacer mejor.

Esta semana, quisiera que usted pensara un poco en esto. ¿Será que los viejos dichos "Caminando despacio se puede llegar lejos" o "la rapidez sigue siendo el enemigo de la perfección" no merecen otra vez nuestra atención en estas épocas de locura salvaje? - ¿Será que nuestras compañías tendrían que pensar también en programas serios de "calidad sin prisa" incluso para aumentar la productividad y calidad de nuestros productos y servicios sin la pérdida necesaria de la "calidad del ser"?

La película Perfume de mujer, tiene una escena exquisita, en la cual un personaje ciego (interpretado por Al Pacino) saca a bailar a una mujer joven y ella contesta: "no puedo, porque mi novio va a llegar en unos minutos. Él responde "pero en un momento se vive una vida", conduciéndola en un paso de tango. Esta escena pequeña es el momento más bonito de la película.

Alguna gente vive en función del tiempo, pero parece que solamente lo alcanza cuando muere infartada, o algo similar... Para otros, el tiempo tarda en pasar; están ansiosos con el futuro y se olvidan de vivir el presente, que es lo único que existe. El tiempo lo tienen todos por igual. Nadie tiene más ni menos que 24 horas por día. La diferencia es lo que cada uno hace con su tiempo.
Necesitamos saber aprovechar cada momento, porque, como John Lennon dijo... "la vida es lo que sucede mientras hacemos planes para el futuro".

Felicitaciones por leer hasta el final... Muchos no irán a leer este mensaje hasta el fin porque no pueden "perder" su tiempo en este mundo globalizado.

Piensa y reflexiona: ¿Hasta qué punto vale la pena negarse ciertos gustos como estar con su familia - estar con la persona amada - ir al templo los domingos en la mañana - ir a pescar en el fin de semana - hacer fondo los sábados - tomarse un refresco, helado, con los amigos, etc, etc?...

Después podría ser demasiado tarde...


***********************
Me llegó sin autor (Lito)
***********************

"El miedo y el abandono enferman mucho más que las bacterias"
Dr. Florencio Escardó (1904-1992)

"ELEGÍ: Pasá tus días muerto de miedo... o vivo de amor"
Angel "Lito" Magistris
 

http://neurona-salvaje.blogspot.com  


Al final, cuando corría la voz de que faltaban horas para el primer franco y, a la vez, de que los licenciarían hasta la baja, y también de que los enviarían directamente a defender el canal de Beagle, la compañía formó un cuadro y el subteniente volvió a mirar el cielo, estudió las nubes y dijo en un tono tortuoso e inaudible: Si mañana llueve nos quedamos una semana más. Si sale el sol volvemos a los cuarteles. Los conscriptos tenían su mirada al frente, pero Fernández no pudo con su genio y torció un centímetro la cabeza para verle la sonrisa al maldito de hojalata.

 

 

("Fernández", Jorge Fernández Díaz, Ed. Sudamericana)

 


 

Bahía Blanca, sábado 8 de Abril de 2006

CON LAS FORMAS DEL AYER

El Londres


     Hace 25 años, en abril de 1981, abandonó su tradicional emplazamiento, frente a la plaza Rivadavia, el bar, restaurante y confitería Londres, todo un clásico de la ciudad.
     "La veredita del sol" le decían sus habitués al espacio público ubicado frente a las vidrieras del restaurante, vecino además al café Número 1, otro sitio de encuentro de cientos de bahienses que todavía tenían su espacio para compartir una mesa de café, donde se arreglaba el mundo, se discutía de política, de fútbol y de los más variados temas.
     El Londres era sucesor de La Cosechera, una confitería que desde la segunda década del siglo pasado congregaba a lo más selecto de la sociedad, con sus cientos de mesas ocupadas durante todo el día, mientras una orquesta amenizaba la reunión.
     El Londres adoptó como fecha inaugural de funcionamiento la del 11 de abril de 1928, más allá de que desde apenas iniciado el siglo funcionó un bar Londres en O'Higgins y Chiclana, en el salón de planta baja del hotel homónimo. Por eso causó conmoción la necesidad de mudarse de su clásica ubicación, ante la decisión de los propietarios del inmueble de ponerlo en venta.
     "Durante muchos años, el Londres se constituyó en el lugar obligado para la charla amena o de negocios, sitio elegido por empresarios, empleados, obreros y estudiantes", señalaron en 1981 los integrantes de la firma Mutti, Peral y Marinsalta, titulares del comercio.
     El Londres se estableció entonces en la avenida Colón 232, donde conservó su nombre hasta abril de 1982. En esa fecha, conmovidos todos por la guerra de Malvinas, tomó la designación de restaurant "2 de abril". Con ese nombre cerró su historia, en una fecha difícil de precisar.
 

la nueva provincia


Nostromo Editores
Nueva colección : primera entrega
Libros presentados en caja o estuche
Un puñado de títulos :

Alguna memoria, Apostillas al Hule Negro, Bradbury escucha al último marciano, Cabo Ballard, Ciudad demolida, Diálogos encontrados, El desertor, El Diablo entre las Rosas, Fragmentos de Heráclito, Fundido encadenado, Gibson, Hopper, Picado contrapicado, Pictórica, Propaga, Soñando juntos sueños distintos

Conozca quiénes son sus autores visitando


http://www.geocities.com/nostromo_editores/cajas.html
 


Sábado, 20 de Mayo de 2006

Pagina 12

“En el rock todo pasa por el dinero”

El histórico baterista de Pappo’s Blues y Pescado Rabioso, de todos modos, reconoce su responsabilidad: “Los músicos de mi generación no somos constantes”

Por Cristian Vitale

Foto uno: Black recostado en los bosques de Palermo, a sol puro, y con Carlos Cutaia, David Lebón y Luis Alberto Spinetta a su izquierda. Es 1973, época de Pescado II, y los cuatro posan para una de sus tapas. Foto dos: Black mostrándole al Flaco los primeros acordes de Me gusta ese tajo, que había sacado en una guitarra criolla. Sería su debut como autor: después co-firmaría Amame peteribí, Señorita zapada, Hola pequeño ser y, solo, Sombra de la noche negra. Foto tres: Black preso con Pappo, luego de ser detenidos comiendo panchos en Chacarita, y mirando cómo el Carpo escribía Adónde está la libertad en la derruida pared del calabozo, puntapié inicial de uno de los temas clave del Pappo’s Blues I, que grabarían juntos. Foto cuatro: Black otra vez con Pappo –en la era Blues local–, teloneando a B.B. King. Un álbum que podría extenderse mucho más e instala al baterista como personaje central de la historia del rock argentino. Tal vez haya muchos que lo inmortalicen así, categoría setenta. Pero Black siguió agitando parches toda la vida. Y llegó a los 55 lo suficientemente entero como para grabar un buen disco de blues-rock “dedicado a la memoria de Pappo”, en el que no sólo acredita seis canciones, sino que refrenda su pertinaz amor por una forma de vivir. No es poco. “A esta altura ya no puedo escribir sobre alcoholismo, putas o cabarets. Soy un hombre grande. Quiero relatar mis vivencias de a pedacitos”, arranca.

Black está acompañado por Gabriela, una mujer de pelo lacio y rubio que hace 13 años da clases de psicoanálisis en la Universidad de Lomas y, cuando puede, le da una mano con su carrera. Es algo así como la manager más confiable del mundo. Durante la nota se sienta a su derecha y va apuntando datos cuando el batero se pierde. Por ejemplo, la dirección de El Condado –Niceto Vega 5542–, donde Black presenta Concarán hoy a las 22. O el nombre del hacedor de una de las mejores tapas en lo que va del año: Gonzalo Moras Raño. El impacto que provoca ver a Black sentado en un banquito de madera, con saco y corbata, y un fondo tipo Chicago en los ’50, anticipa visualmente lo que el oído escuchará: un mix de sonidos de época –shuffle, boggie woogie y blues rock– que conecta prohombres del rock como Javier Martínez y el mismo Spinetta con viejos maestros del género como Elmore James, Muddy Waters y Johnny Johnson. “Es una síntesis de la música que toqué y escuché siempre, la que mamé. Aunque nunca había tocado con contrabajo... tal vez será que a los 55 años los ruidos me molestan y prefiero disfrutar de otras sutilezas”, describe.

Concarán no alude a ningún condado de Chicago, sino al lugar donde nació su padre. Es un pueblo de San Luis que le debe el nombre al cacique Concara, distante 20 kilómetros de las Sierras Comechingones y 40 de Merlo, donde viven 6 mil habitantes y al que Black piensa mudarse “alguna vez” con Gaby. “Tengo una casa de dos hectáreas y estamos pensando en irnos”, desea. La razón deviene de su pluma rústica y concreta. “El obrero está perdido / y no encuentra su canción / Quizá sea porque el hombre/ ya violó su condición / pero yo ya sé cuál es la solución.” “Es el primer boogie woogie que se escribe en el país, con aires aborígenes”, señala.

–¿Y Blues de otoño qué es?

–Mi primer blues. A dos meses de la muerte de Pappo, estaba en el balcón de casa mirando cómo se deshojaba un árbol y se me ocurrió una frase: “Mis amigos se fueron en un bondi que va al cielo”. La completé pensando en mi edad... ya puedo contemplar y ver la vejez.

–¿La muerte de Pappo fue envejecer un poco más rápido?

–Me pegó fuerte. Juan, mi hijo, me dio la noticia: “Prendé la tele, murió Pappo”. Nunca pensé que Pappo podía morir. Lo sueño todo el tiempo hablándome. ¡Pensar que cuando hicimos Pappo’s Blues I teníamos 19 años! Me cayó una gran ficha: “Estás más viejo, Black. Te vas a morir también”.

–¿Cómo la vivió internamente, luego de tantas batallas musicales juntos?

–Profundo, porque conocí al Pappo tímido, divertido y cariñoso, no al personaje que se juntaba con gente pesada. Lo que más me entristece es que no pudimos cumplir el sueño de llegar a los 60, de freak y cobrando 100 mangos para que vieran a estos dos viejos tocando blues podrido.

–¿Le mostró a Spinetta la versión de Me gusta ese tajo?

–Fui a la casa y le dije: “Mirá lo que hizo tu baterista de Pescado Rabioso”. Y me respondió: “Es la mejor versión que escuché”. Después escuchó el disco y me deseó suerte como letrista.

–La pregunta del millón: ¿para cuándo el retorno de Pescado? Junto a Los Gatos, es la única banda grande de los ’70 que nunca regresó.

–Por suerte estamos todos vivos, pero depende de Luis... Yo lo entiendo. Es cierto que si se llega a juntar Pescado revienta todo, pero no podemos hacerlo sólo para saber cuánta plata juntamos. Pasa más por el lado del sentimiento y las ganas de tocar juntos. Si se llega a dar esa combinación, ocurrirá. Es lo que dijo el Flaco. Por ahora, tenemos nuestros propios caminos. Aunque nunca se sabe... A lo mejor una productora pone 2 palos verdes y tocamos (risas).

–La versión de Blues de la amenaza nocturna, de Manal, respeta el clima de época, incluso la voz ríspida de Diego Czainik se parece a la de Javier Martínez...

–Decidí hacerla con slide y un sonido más denso. Diego es fanático de Manal... Yo le decía que la cante con su voz, pero la había cantado tanto en pubs que se le pegaron los fraseos de Javier. Está hecha con mucho respeto.

–The Spider and the Fly, el rescate de Jagger-Richards, no tiene nada que ver con la lectura de los Stones que hacen las bandas de rock chabón.

–Como dijo una vez Charlie Watts, el verdadero rock and roll es el de Chuck Berry. Y yo, cuando tenía 17 años y tocaba covers de los Stones con Héctor Starc, sabía de dónde provenía la historia. Por eso suena pura.

–¿Cuánto le costó editar el disco...? Es el problema de la mayoría de los músicos de su generación.

–Hoy, en el rock todo pasa por el dinero. En los sellos te preguntan cuánta gente metés: si son 2 mil, la firma es segura; si son 200, te dicen: “Está buena tu música, te felicito... Pero gracias, paso”.

–¿Es la única razón?

–No. Nosotros también tenemos culpa. No somos constantes. Yo no puedo pensar que si grabo un disco se me abren todas las puertas, ya pasaron muchos años. El músico de esa generación abandona rápido sus proyectos. Otro tema son los medios. Jamás escucharás algo de Emilio Del Guercio, Edelmiro Molinari o Litto Nebbia en esa radio que dice difundir nuestro rock.

–Además, la intervención de corporaciones que lucran con festivales en los cuales, si no tocás, parece que no existís. Es como arreglar un partido de fútbol antes que empiece. ¿Cómo lo tolera?

–Puteando en casa. Igual me siento bien porque toco lo que quiero, elijo el lugar donde tocar y también los músicos. Sé que no voy a llenar un River, pero me sigo haciendo un lugar. Pienso que en un país donde un pibe muere de hambre, el que se siente estrella es un idiota.

Miércoles, 14 de Junio de 2006

 


El día de la verdad había una multitud en la planta baja, así que Fernández esperó pacientemente su turno. Un cabo le pidió que se desvistiera por completo y se pusiera una bata, y se quedó en pelotas y al frío una hora y media en un consultorio. Después vinieron a buscarlo con una camilla, lo pasearon por recovecos y ascensores, lo volvieron a dejar a la espera en un lugar público. Más tarde lo pasaron a una antesala, y junto a un conscripto de la clase 58. Fernández estaba panza arriba y dijo "fimosis", y el veterano con prórroga estaba panza abajo, y dijo "hemorroides". Y así estuvieron charlando de camilla a camilla un buen rato, hasta que dos tipos metieron a Fernández en el quirófano y le quitaron la bata. Hacía un calor asfixiante, y los cirujanos estaban escuchando a Barry Manilow y coqueteando con las enfermeras y las instrumentistas.

("Fernández", Jorge Fernández Díaz, Ed. Sudamericana)


 

OPINION

Mi abuelo honorario

Por Abril Sosa *

Cuando elegí el nombre de Cuentos Borgeanos para mi banda fue un homenaje a mi “abuelo honorario”, el queridísimo Borges, pero no quedó sólo en eso, porque incluimos citas literarias en nuestras letras. Para nosotros la literatura es un hábito, algo natural, pero no nos juntamos por ser lectores; de hecho, lo descubrimos cuando empezamos a conocernos más. Todos leemos cosas distintas, pero lo de Borges es por mi amor por él y su literatura. Para mí, Borges no sólo es un escritor admirable sino también uno de los grandes pensadores del siglo XX. Su forma de ver el mundo ha sido muy importante en mi vida. A los 12 años, un amigo me regaló un ejemplar medio destruido de Ficciones, que todavía conservo. No entendí el 90 por ciento de los datos históricos o religiosos, pero sí me llegó la esencia de esos cuentos. Me resulta cosa de todos los días –y un placer total– consultar algún libro de Borges, escuchar alguna entrevista o una conferencia, porque como orador también era fascinante. No podría elegir un libro suyo como favorito, pero sí a “Ruinas circulares” como mi cuento favorito, porque me maravillo cada vez que lo releo. Aunque también están “Funes, el memorioso”, “El sur”, El aleph... ¡tendría que nombrarlos a todos! Es que se hace imposible evadir a Borges para cualquiera que ame la literatura, más allá de cualquier controversia política. Bien podríamos decir que Borges es inevitable.

* Cantante y guitarrista de la banda Cuentos Borgeanos.

Pagina 12


Mi vínculo con la lectura se dió a través de la atmósfera que se vivió en mi casa, en donde mis padres fueron (y son) grandes lectores. Las bibliotecas en las casas en las que crecí estuvieron siempre atiborradas de libros expectantes y ávidos de ser leídos. Ver a mis padres que apilaban libros de tan variada naturaleza en sus mesitas de luz, y que los discutían en la mesa, mientras nosotros éramos observadores, fue un llamador sistemático tanto para mi hermana como para mí. El paso del tiempo me hizo más selectivo, pero aún hoy leo todo lo que puedo, en forma más anárquica, ciclotímica y errática, pero leo. Siempre leo. Adrián Paenza.


SOCIEDAD
ENTREVISTAMOS AL INFELIZ QUE INVENTO LO DE “BAHIA, CHACRA ASFALTADA”

Tal como rememoró la publicación “Sexta Sección” el desaparecido semanario “Siete Días” en su edición del 17 de Mayo de 1971 dedicó una nota a Bahía Blanca bajo el insultante título de “Una Chacra Asfaltada”, artículo que provocó una profunda indignación en todo el pueblo y que muchos ciudadanos hoy recuerdan amargamente. La peyorativa sentencia responde a las declaraciones de un vecino llamado Emiliano Spabatto, empleado de 35 años, que según la publicación “gastaba su ocio destilando su fastidio por la ciudad” en la primera cuadra de la calle Donado.

"Es inútil,- dijo Spabatto en aquella oportunidad - siempre seremos un pueblo de provincia. Aquí no hay dónde ir. Los cines dan siempre las mismas películas. En la plaza Rivadavia todavía se sigue dando la vuelta al perro. Las chicas andan desesperadas buscando un candidato para toda la vida. Vea... esto es una chacra asfaltada" (“Siete Días” Editorial Abril – 17/05/1971 – pag. 57 a 61).-

Tras una ardua investigación que incluyó detectives privados, pinchaduras de teléfonos y cámaras ocultas, “El Cangrejo Gaviotero” pudo dar la semana pasada con el autor de esas palabras. Emiliano Spabatto es en la actualidad un ex – empleado de 70 años. Fue encontrado por nuestro corresponsal destilando su fastidio por la ciudad en la primera cuadra de calle Donado. "Es inútil,- afirma Spabatto, 35 años después de aquella nota- siempre seremos un pueblo de provincia y ahora... ¡contaminado!. Aquí no hay dónde ir que no sea el Shopping y cuando vas para allá te paran todos los semáforos. Los cines nunca dan las mismas películas y para peor debo 4 cuotas del DVD en Lucaioli. La plaza Rivadavia está llena de perros. Las chicas andan desesperadas buscando un candidato oficialista para usarle la tarjeta por el resto del mandato. Vea... esto es una chacra asfaltada, llena de baches y ni un tomate”.
 

http://elcangrejogaviotero.blogspot.com/


Mientras volvía a la Capital, envuelto en lágrimas y dolores, se dió cuanta que Bas había cambiado de opinión para liberarlo de aquel libro que no se escribiría nunca. Un libro trabado que se había ido enfriando a lo largo de los años. Tuvo también la impresión de que el poeta se perdería en la oscuridad, y al dormirse contra el vidrio frío y empañado de la ventanilla, lo asaltó por primera vez un sueño que luego se repetiría durante años. Fernández, Bas, Fiore, Guinzberg, Colombi, Serra y siete amigos más de Palermo Pobre flotaban en un mar abierto y embravecido. El barco que los llevaba se había hundido y eran náufragos desesperados en medio del agua y el viento. Llevaban chalecos salvavidas y trataban de mantenerse unidos, agarrados de las manos, pero cada tanto una ola arrastraba a uno, y los demás lo veían alejarse y luego desaparecer. Al principio, ésos eran momentos desgarradores; luego la costumbre y la resignación los volvían tristes y calmos. De pronto, los amigos se veían separados y se miraban a los ojos mientras el mar los alejaba. A veces incluso sonreían con la mirada como si se estuvieran recordando telepáticamente los instantes gloriosos que habían vivido  y las claves secretas de la amistad. Gestos mínimos antes de ser devorados por la inexorable ley del mar, por el injusto monstruo del tiempo.

("Fernández", Jorge Fernández Díaz, Ed. Sudamericana)


 

Nos vemos en primavera. Fue un gusto conversar mate por medio con Miriam en Mercedes, aunque sea por poco tiempo. Esta Buhardilla esta dedicada a mi reencuentro con Cesar Bernard, con quien supimos compartir música, literatura, riesgos y botas locas a fines de los 70. Casi 30 años después, Cesar me encontró en la Red y ya tiene la maldición de estar suscripto a la buhardilla. Mini vacaciones con charlas con cuñados, suegras, tíos y tías, sobrinos, taxistas, libreros y gremialistas duros y blandos, mis compañeros de trabajo. Vimos "Wisky Romeo Zulú", excelente e inquietante. Leímos "Fernández", muy buena novela de Jorge Fernández Díaz sobre las verdades que no son ni negras ni blancas.

30/07/06

Si encuentran ustedes este mundo malo,
deberían ver algunos de los otros.
Philip K. Dick