|
SAN
JUAN CRISÓSTOMO, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA.
PREFACIO DE PASTORES.
ANTÍFONA DE ENTRADA Ecli 15, 5
El
Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, ha abierto sus
labios en medio de la asamblea, y lo revistió de su gloria.
ORACIÓN
COLECTA
Dios,
fortaleza de los que esperan en ti, que esclareciste al obispo san Juan
Crisóstomo por su admirable elocuencia y por su firmeza en las
tribulaciones; concédenos que instruidos por sus enseñanzas, seamos
fortalecidos por el ejemplo de su inquebrantable constancia. Por nuestro
Señor Jesucristo.
PRIMERA
LECTURA 1Cor 10, 14-22
Lectura
de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.
Queridos
míos, eviten la idolatría. Les hablo como a gente sensata; juzguen ustedes
mismos lo que voy a decirles. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es
acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es
comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros,
aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese
único pan. Pensemos en Israel según la carne: aquéllos que comen las
víctimas, ¿no están acaso en comunión con el altar? ¿Quiero decir con esto
que la carne sacrificada a los ídolos tiene algún valor, o que el ídolo es
algo? No, afirmo sencillamente que los paganos ofrecen sus sacrificios a
los demonios y no a Dios. Ahora bien, yo no quiero que ustedes entren en
comunión con los demonios. Ustedes no pueden beber de la copa del Señor y
de la copa de los demonios; tampoco pueden sentarse a la mesa del Señor y a
la mesa de los demonios. ¿O es que queremos provocar los celos del Señor?
¿Pretendemos ser más fuertes que él? Palabra de Dios.
COMENTARIO
La exhortación de Pablo a la
comunidad de Corinto es a la mutua preocupación frente al peligro de la
idolatría. La común unión de todos se fundamenta en el banquete eucarístico
compartido, que es presencia del resucitado, y que los hace fuertes ante la
tentación de ir tras el culto a los dioses de moda.
SALMO
Sal 115, 12-13. 17-18
R.
¡Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza!
¿Con
qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la
salvación e invocaré el Nombre del Señor. R.
Te
ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el Nombre del Señor.
Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.
ALELUYA
Jn 14, 23
Aleluya.
«El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él»,
dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO
Lc 6, 43-49
Evangelio
de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús
decía a sus discípulos: No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol
malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto. No se
recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. El hombre
bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo
saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla su
boca. ¿Por qué ustedes me llaman: «Señor, Señor», y no hacen lo que les
digo? Yo les diré a quién se parece todo aquél que viene a mí, escucha mis
palabras y las practica. Se parece a un hombre que, queriendo construir una
casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la
inundación, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no
pudieron derribarla, porque estaba bien construida. En cambio, el que
escucha la Palabra y no la pone en práctica se parece a un hombre que
construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se
precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino
a esa casa fue grande.
Palabra
del Señor.
COMENTARIO
La vida de los creyentes se
fundamenta en el Cristo total del Evangelio. Por eso sirven sólo una fe
interior y un culto separado del amor y de la vida. Cristo se ha hecho
presente entre los hombres a través de su Evangelio, y sólo quien lo vive
se apoya sobre la roca.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Dios,
acepta el sacrificio que gozosamente te ofrecemos en la conmemoración de
san Juan Crisóstomo y que a ejemplo suyo te alabemos y nos entreguemos por
entero a ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA
DE COMUNIÓN Lc 12, 42
El
administrador fiel y previsor a quien el Señor ha puesto al frente de su
personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios
misericordioso, concédenos que el sacramento recibido en la conmemoración
de san Juan Crisóstomo, nos confirme en tu amor y nos convierta en fieles
testigos de tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.
|
|

"El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien
está en su corazón”
Lc 6, 43-49
Autor: Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant
El
Evangelio de hoy, nos invita a descubrirnos, es decir nos motiva a
reflexionar la diferencia entre un autentico seguidor de Jesucristo y quién
no lo es. ¿ en que lugar estaremos?
Jesús
decía a sus discípulos: No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol
malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto. No se
recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.”
Jesús
nos invita a confrontar dos cosa que podemos tener a la vista para observar
sus diferencias y sus semejanzas, y de esta relación de semejanza o de
parecido entre dos o más cosas distintas, poder entender quien es el buen
seguidor de sus enseñanzas, y quien no lo es.
Entonces
Jesús, como buen maestro y para que entendamos mejor, hace la comparación
del árbol bueno, que produce frutos buenos, esto representa al que pone en
práctica las palabras de Señor, y el árbol malo, que personifica aquel que
lo invoca, lo menciona, se ampara en el y dice respaldarse en su palabra,
pero no llega a cumplir lo que dice.
Con
esto entendemos que para ser buenos cristianos, debemos poner en práctica
nuestra condición de seguidores del Señor, y para eso es necesario
acercarse a Jesús, empaparse de El, relacionarse muy bien con El, oír con
atención sus palabras, atesorarlas en nuestro corazón, dejar que ellas nos
transformen y hacer de ella nuestra vida. De este modo, lograremos luego
comportarnos como Jesús con todos nuestros semejantes.
“El
hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El
malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla su
boca.”
Jesús
dice el hombre bueno. ¿Quien es un hombre bueno? Cierto es, que un hombre
bueno es la persona que tiene cualidades morales que se consideran
positivas, pero aparte de eso se debe ser especial en el trato con los
demás. El hombre bueno, es el que es capaz de tener en su corazón una
inclinación natural a hacer el bien, de sentimientos humanos, caritativos y
misericordiosos. Bueno es el que sin distinción trata a todos afablemente.
Bueno es el que tiene atesorado en sí el carácter de una persona que conoce
la dulzura, la suavidad y la amabilidad, y por esas cualidades, ama a su
prójimo.
Pero
Jesús nos habla también del hombre malo, y ¿Quién es malo? El que aprecia
el rencor, el de sentimientos diabólicos, el que guarda resentimientos, es
decir a aquel que no tiene las cualidades propias de su naturaleza, aquel
que nos es conveniente como amigo, por su carácter perjudicial, nocivo y de
consecuencias negativas, y también aquel que es capaz de hacer hechos que
avergüenzan al hombre ante Dios.
Jesús
nos dice que el modo de actuar revela la realidad interior de cada uno, y
así es como al final no cuentan las palabras, sino las obras y el resultado
de ellas.
El
hombre bueno se rige por los Evangelios, porque es el anuncio del mensaje
de Jesucristo, la buena noticia que es caridad, es amor, es verdad, paz y
justicia, en cambio el hombre malo, se rige más por el egoísmo y como
consecuencia de ello, tenemos una vida de discordia, de odios y envidias,
de injusticia, donde la mayoría tiene tan poco y la minoría mucho.
Jesús,
nos hace un llamado de atención diciéndonos: ¿Por qué ustedes me llaman:
"Señor, Señor", y no hacen lo que les digo?. El Señor nos ha
dicho ámense, ¿Y nos amamos?. Jesús nos ha enseñado a orar y nos ha dado
ejemplo, ¿Y oramos con frecuencia?, nos ha llamado para que le sigamos, ¿Y
de que forma hemos respondido a su llamado?.
Jesús
no busca admiradores, no necesita que lo sigan porque nos parece una
persona amable, lo que El que quiere son fieles seguidores, capaces de
obrar según su criterio y su voluntad y sin tener en cuenta otras
opiniones, porque solamente El es la verdad, solo El tiene palabras de vida
eterna.
Jesús
dice: “Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí,
escucha mis palabras y las practica.”
Jesús
nos dice como somos, y si somos semejantes a El. Algo que debemos alcanzar
con el esfuerzo diario, es construir en nosotros algo bien fundamentado,
con sólidos principios, esto es con una base apoyada en El. Jesús, nos pide
seriedad y formalidad como persona, buen comportamiento y responsabilidad
en el cumplimiento de lo que se debe hacer y si esto lo hacemos así,
estamos pisamos tierra firme.
Es
así como Jesús no enseña que “el escucha y practica sus palabras, se
parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y
puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la inundación, las aguas se
precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla,
porque estaba bien construida, y en lo principal bien fundada.
Pero
para poner en practica las palabras de Jesús, no basta que oigamos la
Palabra de Dios, no es suficiente aceptarla, es necesario hacerla el
oxigeno de nuestra vida, es asumirla con responsabilidad, tenemos que
vivirla y tendremos un buen apoyo para nuestra vida
“En
cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica se parece a un
hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas
se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que
sobrevino a esa casa fue grande.”
El
Evangelio hay que oírlo con atención, es Jesús quien nos habla, pero no
solo oírlo, sino que hacer de su mensaje nuestra vida. En cambio, esto es,
si no ponemos en práctica las enseñanzas del Señor, si no hacemos nuestra
La Palabra de Dios, es decir es, si el mensaje nos entra por un oído y nos
sale por el otro y si no lo practicamos como El nos indica, nuestra vida
será poco segura, poco firme, como pisar en arenas movedizas, donde el
hundimiento moral es una realidad.
El
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
|
|

SAN JUAN CRISÓSTOMO 347-407
El 14 de
septiembre del año 404, Juan I Crisóstomo («Boca de oro»), patriarca de
Constantinopla, moría de agotamiento en Comana (Turquía), en camino hacia
el exilio que le había supuesto su firmeza en la enseñanza de la moral evangélica
ante la emperatriz Eudoxia. Con frecuencia suele ocurrir que, en la vida de
una gran personalidad, la función que desempeñaba en el momento de su
muerte deja en el olvido todo su pasado. Así, San Juan Crisóstomo ha
quedado para la posteridad como el obispo cuya vigorosa palabra fustigaba
el lujo insolente a de los pobres: de los ricos y defendía sin desfallecer
la causa de los pobres: "«Ten un asilo para Cristo. Di: esta es la
habitación de Cristo. Hay un lugar reservado para los carros, y para Cristo
errante. ninguno». Siendo todo esto verdad, no hay que olvidar que el
episcopado de Juan no duró más que seis años (398-404). Antes había
ejercido el ministerio pastoral en Antioquía durante doce años. Allí fue
donde comenzó a dar su medida como predicador. Muchas de sus homilías
fueron predicadas en Antioquía. Hay que recordar, en fin, que Juan había
superado los treinta años cuando recibió el diaconado (381). Había conocido
con anterioridad, en Antioquía, donde naciera hacia el 349 una feliz infancia
junto a su madre y hermana, y, más tarde, la alegría del descubrimiento de
una gran sabiduría y la mayor aún de hallar en la soledad la intimidad
divina.
No hay nada
como pinchar una conciencia culpable para que una persona se sienta
ofendida. Cuando tu conciencia te incomoda, de repente todo comentario
parece ir dirigido directamente hacia ti.
La emperatriz
Eudoxia debía tener una conciencia culpable porque cuando San Juan
Crisóstomo predicó contra la vanidad y el derroche entre las mujeres de la
corte e hizo comparaciones con la tristemente famosa Jezabel, Eudoxia (y
otra serie de personas) supuso que se refería a ella. Como muchas personas
con conciencia culpable, Eudoxia imaginó que el modo más fácil de quitarse
de encima los pinchazos era eliminando la persona que tenía la aguja.
Dispuso el modo de eliminar a San Juan Crisóstomo; éste murió mientras
viajaba hacia el Mar Negro.
¿Qué haces
cuando tu conciencia te incomoda? ¿Tratas de ignorarla o le prestas
atención? A veces pensamos que el único propósito de la conciencia es el de
hacernos sentir culpables, pero, en realidad, una conciencia es nuestra
guía interna que nos aleja del peligro y nos dirige a la seguridad. Es un
poco como las luces de advertencia en el salpicadero del coche. Cuando la
gasolina disminuye o baja la presión del aceite, se encienda una luz para
alertarte. Del mismo modo, tu conciencia trata de alertarte cuando estás
tomando decisiones que no son convenientes para ti. Trata de enviarte una
advertencia cuando te mueves en direcciones dañinas a tu crecimiento y
desarrollo espiritual, de modo que puedas pararte a tiempo para tomar una
decisión mejor y más productiva.
Anastasio.
Murió el 13 de septiembre de 1640. Fue beatificada el 14 de noviembre de
1976.
Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo
|