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Asunto:[caminando-con-jesus] MISA DIARIA 23 DE JULIO DE 2008
Fecha:Martes, 22 de Julio, 2008  23:04:32 (-0400)
Autor:Caminando con Jesus <caminandoconjesus @...net>

MISA DIARIA


 

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

 

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

www.caminando-con-jesus.org   -   www.caminando-con-maria.org

caminandoconjesus@vtr.net

Desde el 26 de febrero de 2002, en Internet

Santiago de Chile-Chile

 

Suscriptores

Fecha

Edición nº

Tiempo

Ciclo

Semana

Salterio

10.450

23-07-2008

MD 1887

ORDINARIO

A

XVI

IV

Porque había sanado a tantos, que todos los enfermos se echaban sobre El para tocarlo, todos los que padecían de dolencias graves. Y los espíritus inmundos, al verlo, se postraban delante de El y daban voces gritando “Tú eres el Hijo de Dios.” (MC 3:10-11)

ir a Correos, peticiones de oración por enfermedad

 

SANTA BRÍGIDA, RELIGIOSA

ANTÍFONA DE ENTRADA    Sal 53, 6. 8

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu nombre, porque es bueno.

ORACIÓN COLECTA 

Señor, sé bondadoso con tus servidores y acrecienta en ellos los dones de tu gracia, para que fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad, perseveren siempre y fielmente en el cumplimiento de tus preceptos. Por nuestro Señor Jesucristo.

O bien, de santa Brígida

Señor Dios nuestro, que has manifestado a santa Brígida secretos celestiales mientras meditaba la pasión de tu Hijo; concédenos a nosotros, tus siervos, gozarnos siempre en la manifestación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA   Jer 1, 1. 4-10

Lectura del libro de Jeremías.

Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, uno de los sacerdotes de Anatot, en territorio de Benjamín. La palabra del Señor llegó a mí en estos términos: “Antes de formarte en el vientre materno, Yo te conocía; antes de que salieras del seno, Yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones”. Yo respondí: “¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven”. El Señor me dijo: “No digas: «Soy demasiado joven», porque tú irás adonde Yo te envíe y dirás todo lo que Yo te ordene. No temas delante de ellos, porque Yo estoy contigo para librarte —oráculo del Señor—”. El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo: “Yo pongo mis palabras en tu boca. Yo te establezco en este día sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

El llamado de Dios a los profetas es siempre para realizar una misión en medio del pueblo. El profeta tendrá que plantar la buena semilla de la palabra, pero también tendrá que extirpar de raíz el mal que se extiende en el pueblo. A esta misión profética fuimos llamados todos el día de nuestro bautismo, cuando, al ser ungidos con el santo crisma escuchamos las palabras: “Para que seas con Cristo sacerdote, profeta y rey”.

SALMO    Sal 70, 1-4. 5-6. 15. 17

R. ¡Mi boca anunciará tu salvación, Señor!

Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme! Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.

Sé para mí una roca protectora, Tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque Tú eres mi Roca y mi fortaleza. ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.

Porque Tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.

Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación. Dios mío, Tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

Aleluya

Aleluya. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.

EVANGELIO   Mt 13, 1-9

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces, Él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: “El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y éstas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!”

Palabra del Señor.

COMENTARIO

La parábola del sembrador ejemplifica el ancho campo del mundo, con sus malezas, terrenos fértiles y otros difíciles de sembrar. La semilla de la palabra debe ser siempre anunciada, pero el resultado dependerá de la respuesta que libremente darán quienes la reciben.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Dios, que reemplazaste la variedad de los sacrificios de la antigua Ley con el único y perfecto sacrificio de Jesús, recibe el sacrificio de tus fieles servidores y santifícalos como bendijiste los dones de Abel, para que la ofrenda de cada uno en honor de tu majestad, aproveche para la salvación de todos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN    Apoc 3, 20

Dice el Señor: “Estoy junto a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos”.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, ayuda con bondad a tu pueblo y, colmado con este sacramento celestial, concédele pasar de la antigua servidumbre del pecado a la vida nueva de la gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Reflexión Bíblica

 

¡El que tenga oídos, que oiga!

Mt 13, 1-9

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Jesús está en Cafarnaúm, según el Evangelio salió de la casa, en San Mateo 4, 13 se dice; Dejando a Nazaret, se fue a morar en Cafarnaúm, por Tanto Jesús debe haber salido de su casa. Dice el evangelista: Una gran multitud se reunió junto a él, haciéndonos ver el atractivo que produce el Señor en las gentes. Luego agrega que: de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Nos imaginamos una gran muchedumbre que se reúne cerca de El para oírle, y debe haber sido quizás todo el día, porque el fragmento del evangelio dice: Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas.

Nos preguntamos ahora, ¿cuanto tiempo disponemos para Jesús? ¿Qué atractivo tiene para nosotros oír sus enseñanzas? ¿Tenemos interés en conocer su palabra?, me hago la pregunta en razón de que es cierto que conocemos a personas que muestran antipatía por saber que decía el Hijo de Dios.

Jesús les decía: "El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. En aquella época, en las costumbres agrícolas eran sembrar primero y luego se araba todo el terreno, incluidos los pequeños caminos de las parcelas, por eso dice el Señor que algunas cayeron al borde de el. La misma explicación vale para la frase: Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; se esta precisando bien la profundidad de la tierra fértil, para luego indicar que: cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron.

He leído, de que los cardos palestinos crecen junto al Lago, y luego alcanzan en pocos meses un metro de altura, por tanto concretamente “ahogan” la semilla al desarrollarse. Es así como la parábola sigue: Otras cayeron entre espinas, y éstas, al crecer, las ahogaron.

Pero también hay semillas que tienen más éxito y cae en buena tierra, y así dice Jesús: Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: Los que hayan vivido en el campo, saben mejor que otros cuanto rinde un sembrado, en aquellas tierra se decía que rendía de tres a cuatro por uno, y era bueno obtener un diez por uno, pero en la parábola Jesús dice: unas cien, otras sesenta, otras treinta.

Finalmente Jesús les dice: ¡El que tenga oídos, que oiga! Para algunos puede significar el esmero con el cual se oye la Palabra del Señor. Para llamar la atención a alguien se le dice te entra por un oído y sale por el otro.

Pero la frase de Jesús es más bien, un anticipo, un toque de alerta. Un llamado a meditar.

Entonces, con la parábola del sembrador, tenemos que preguntarnos como somos nosotros en cuanto a tierra de cultivo, sabemos que la semilla es de primera calidad, y germinará según se comporte el suelo que la reciba.

Puede que la semilla no llegue a nosotros; algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron, nuestro caminar materialista, inspirado en la soberbia, vanidad, avaricia o envidia y el nulo interés en oír lo bueno, nos incapacita para recibir la semilla de la Palabra.

Otras brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron, ¿Cuál es nuestra disposición al oír la palabra del Señor?, si somos como una roca, la semilla no echará raíces, si nuestro suelo no se riega no germinará la semilla, y este se riega con lo esencial, el amor, por que el amor es contrario a la muerte, es vida, y este amor busca habitar en nuestro corazón, por tanto si la semilla que es la Palabra, no haya ambiente en nuestro corazón, no fecundará.

Otras cayeron entre espinas, y éstas las ahogaron; en efecto, en un corazón rencoroso la Palabra no alcanza a fecundar, en un alma odiosa, dominada por las pasiones humanas, no es eficiente, entonces es preciso que el alma este liberada y por encima de esas tensiones.

Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta; Jesús, nos aclara que depende de la disposición que tengamos, es como da frutos la semilla, es así como, siempre dependerá de cómo sea aceptada, de cómo sea oída, de cómo están nuestros sentimientos. Entonces se hace necesario que nuestro terreno de cultivo este bien preparado, para que la siembra sea eficaz en nosotros, esto es, sensible en el espíritu a esa semilla, a esa Palabra.

¡El que tenga oídos, que oiga!" El que tenga disposición, esto es voluntad de oír, el que este dispuesto a recibir lo que el Señor nos ofrece, el que sea limpio de corazón, el que viva de acuerdo a las enseñanzas de Cristo, el que cumpla con su compromiso con nuestra fe cristiana, el que haga meritos para recibir el Espíritu de Dios, ése, entenderá la Palabra de Dios.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Santoral de hoy: 23 de julio

 

SANTA BRÍGIDA ¿1303?-1373

 Brígida Persson pertenecía, tanto por su nacimiento (1303), como por su matrimonio (1316), a la alta sociedad sueca. Madre de ocho hijos, solícita por su educación, llevó junto con su marido Ulf Gudmarsson una vida sumamente piadosa y consciente de sus obligaciones comunes. Hicieron juntos la peregrinación a Compostela, pero, a la vuelta murió Ulf (1344). Pronto empezó Brígida a recibir revelaciones que la introdujeron íntimamente en el misterio de la Pasión: «No podía pensar en ella sin derramar lágrimas. Experimentaba una dulzura tal al contemplar las Alas del Salvador, que se sentía a veces abrasada por completo de amor» (Birger de Upsal). Pero también recibía en esas revelaciones iluminaciones sobre la forma de proceder de la política europea y de la Iglesia, que le llevaban a invitar a los reyes de Francia e Inglaterra a que concluyeran la paz, y al papa Clemente IV a que dejara Avignon para volver a Roma. En 1350, Brígida fue a Roma como peregrinación del Año Santo. Iba a permanecer allí el resto de su vida, en medio de una voluntaria pobreza, del estudio y la oración, esperando la aprobación por parte del Papa de la Orden de San Salvador que pretendía fundar en Vadstena. Pero tal fundación no llegaría a ver la luz sino después de su muerte (1373), bajo la dirección de su hija Santa Catalina de Suecia.

Murió en Roma de vuelta de una peregrinación a Tierra Santa, y al año siguiente su hija Catalina trasladó sus restos a la Suecia natal. El libro de sus revelaciones, publicado póstumamente, fue muy discutido, «por haberle querido tachar y reprender algunos teólogos, que midiendo las cosas divinas con prudencia humana, no acaban de entender que Dios reparte sus gracias a quien Él es servido», pero al fin tuvo la aprobación del sapientísimo cardenal dominico fray Juan de Torquemada.

 Si fueras a vivir en una isla desierta, ¿qué tres cosas te llevarías contigo? Aunque las respuestas varían grandemente, la mayoría de la gente cogería un Ebro de uno u otro tipo.

Los libros eran tan importantes para Santa Brígida de Suecia que se hallaban exentos de las restricciones de la pobreza. Fundadora de una comunidad religiosa que admitía tanto a hombres como a mujeres (aunque en recintos separados), mantenía la estricta regla de que a fin de año todo exceso en los ingresos debía ser dado a los pobres. La única excepción era que todo monje o monja podía tener tantos libros como quisieran.

Los libros son el gran escape. Como dice Emüe Dickinson: «No hay fragata como un libro para llevarnos a tierras lejanas.»

Santa Brígida cogía indudablemente la fragata de un libro una y otra vez. No sólo tenía que dirigir un monasterio, sino que tenía hijos de los que ocuparse. Antes de entrar en la vida religiosa, había estado Felizmente casada durante veintiocho años. Ella y su esposo, Ulf, tuvieron ocho hijos, uno de los cuales se convirtió en santo (Catalina de Suecia), y varios de los cuales deben haberle dado quebraderos de cabeza. Una hija se casó con un hombre al que Brígida llamaba el Bandolero, y mientras se hallaba en Nápoles su hijo favorito se juntó con la Reina Juana I, pese a que el tercer esposo de ella estaba viviendo en España y la esposa de él en Suecia.

No es sorprendente que Brígida dijese a sus religiosos que podían tener todos los libros que desearan. ¡Leyendo no podían meterse en problemas!.

 

CORREO CON SOLICITUD DE ORACIÓN POR ENFERMOS

 

 

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