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Caminando-con-Jesus

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Asunto:[caminando-con-jesus] MISA DIARIA 2 DE OCTUBRE DE 2008
Fecha:Jueves, 2 de Octubre, 2008  06:31:05 (-0400)
Autor:Caminando con Jesus <caminandoconjesus @...net>

MISA DIARIA


 

 

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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

www.caminando-con-jesus.org     -   www.caminando-con-maria.org      -  caminandoconjesus@vtr.net

Desde el 26 de febrero de 2002, en Internet - Santiago de Chile-Chile

Suscriptores

Fecha

Edición Nº

Tiempo

Ciclo

Semana

Salterio

10.458

02-10-2008

MD 1950

ORDINARIO

A

XXVI

II

Las peticiones de oración, están en la parte de debajo de la pagina

Si desea escribir, solo hágalo a:  caminandoconjesus@vtr.net

Messenger: psadonoso@hotmail.com

Pedro Donoso Brant | Facebook

SANTOS ANGELES CUSTODIOS

Angel de mi guarda,

mi dulce compañía,

no me desampares

ni de noche ni de día,

hasta que me pongas

en los brazos de Jesús, José y

María.

 

Oración

Dios, Padre misericordioso, que, en tu providencia inefable, te has dignado enviar, para nuestra guarda, a tus santos ángeles, concede a quienes te suplican ser siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.-

 

 

ANTÍFONA DE ENTRADA

Ángeles del Señor, bendecid al Señor; alabadlo y glorificadlo eternamente.

ORACIÓN COLECTA

Oremos:

Dios nuestro, que con amorosa providencia has enviado a tus santos ángeles para que nos guarden, concédenos experimentar su protección aquí en la tierra y disfrutar, junto con ellos, la felicidad del cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo...

Amén.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Job (19, 21-27)

Job tomó la palabra y dijo:

“Tengan compasión de mí, amigos míos, tengan compasión de mí, pues me ha herido la mano del Señor. ¿Por qué se ensañan contra mí, como lo hace Dios, y no se cansan de escarnecerme?

Ojalá que mis palabras se escribieran; ojalá que se grabaran en láminas de bronce o con punzón de hierro se esculpieran en la roca para siempre.

Yo sé bien que mi defensor está vivo y que al final se levantará a favor del humillado; de nuevo me revestiré de mi piel y con mi carne veré a mi Dios; yo mismo lo veré y no otro, mis propios ojos lo contemplarán. Esta es la firme esperanza que tengo”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL Salmo 26

No me abandones, Dios mío.

Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión; el corazón me dice que te bus que y buscándote estoy.

No me abandones, Dios mío.

No rechaces con cólera a tu siervo, tú eres mi único auxilio; no me abandones ni me dejes solo, Dios y salvador mío.

No me abandones, Dios mío.

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía.

No me abandones, Dios mío.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Aleluya, aleluya.

Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores fieles que cumplen su voluntad.

Aleluya.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (18, 1-5. 10)

Gloria a tÍ Señor.

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:

“Quién es más grande en el Reino de los cielos’?”

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: “Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo”.

Palabra del Señor.

Gloria a tí Señor Jesús.

Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la festividad de tus santos ángeles, y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos guíe a la vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

PREFACIO DE LOS ÁNGELES

Venerar a los ángeles es glorificar a Dios

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabarte, celebrando a tus ángeles y arcángeles, ya que el honor que tributamos a los que te fueron fieles, redunda en tu gloria y proclama tu grandeza; pues, si es digna de admiración la creatura angélica, lo es inmensamente más aquel que la creó. Por Cristo nuestro Señor. Por él, adoran tu majestad todos los ángeles, y nosotros, a una con ellos, te adoramos llenos de júbilo, diciendo:

Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

En presencia de los ángeles cantaremos, Dios nuestro, tu alabanza.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Oremos:

Señor, tu que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor, condúcenos por medio de tus santos ángeles, al encuentro glorioso con Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

 

Reflexión Bíblica

 

“Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”

Mt 18, 1-4

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

En aquel tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?". Encontramos en diversos fragmentos del Evangelio, estos celos y ambiciones de los apóstoles por los primeros puestos en el reino. Aún son aquellos hombres que fueron pescadores, hombres de trabajos de Galilea y tierras judías, que a su modo se imaginan el Reino de los Cielos. En otra ocasión, la madre de Juan y Santiago le pedirá a Jesús los dos primeros puestos en su reino, ante esto, los otros 10 apóstoles elevaron su reclamo. Y en la hora de la última cena, Jesús, le da una hermosa lección de humildad, lavando los pies de cada uno de ellos.

Si nos damos cuenta a leer con detenimiento este fragmento del Evangelio de Mateo, vemos que la pregunta no es para saber quien de ellos va a ser mas santo en el Reino, sino quién de ellos tendrá una mayor dignidad o un puesto de mayor privilegio. Según entendemos en el Evangelio según san Marcos, Jesús se sentó, ya que venían de camino y había que descansar, y de este modo les responde con una magistral lección, un bellísima parábola, llamó a un niño, lo puso en medio de ellos, es decir también, delante de ellos y dijo: “Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”.

Es la gran lección que da el Señor sobre la ambición y los honores. Como complemento a esta enseñanza, les dice luego: El que se haga pequeño como este niño será el más grande en el Reino de los cielos. Recordemos que los fariseos, se creían con derecho al Reino, pero este privilegio se da como don gratuito de Dios. Esta es la lección. Y se lo ha de recibir con la actitud de los niños, no tanto por sus condiciones morales, sino por su inocencia y simplicidad. Entonces Jesús nos enseña que hay que tener, pues, esta actitud moral para recibir el reino: no como exigencia, sino como don gratuito de Dios.

La respuesta de Jesús es nuevamente desconcertante en aquel tiempo para los discípulos y hoy para muchos adultos, talvez los apóstoles debieron quedar desilusionados, para Jesús, el hacerse niño no es sólo condición para alcanzar la mayor grandeza en el Reino, sino incluso, y así se los dice, si ustedes no cambian y no se hacen, expresando que es requisito indispensable para ser admitido en el Reino.

¿Porque ser como un niño y hacerse pequeño? El niño es un ser débil y humilde, que no posee nada, no tiene ambición, no conoce la envidia, no busca puesto privilegiados, no tiene nada que decir en la codicia de los adultos, el niño tiene conocimiento de su pequeñez y su debilidad. Es así como nos hace saber Jesús, que el más humilde será el más grande ante el Padre, como vemos, de nada importa el nivel, la jerarquía o el rango y papel que se desempeñe en la sociedad.

El niño al igual que el pobre recibe con alegría lo que se le entrega cuando su necesidad depende de los demás. Ese es el sentido de ese “hacerse como los niños”, hacerse humilde y sencillo de corazón, empequeñecido en la sociedad respecto a los puestos de jerarquía, esa es condición de Jesús para seguirlo, “El que no renuncie a si mismo, no puede ser mi discípulo”

Tenemos claridad que esa es nuestra situación ante Dios, es así como Jesús quiere que sus discípulos, sus apóstoles, y todos nosotros seamos receptivos, sencillos y humildes, con capacidad o disposición favorable para recibir y aceptar y la grandeza espiritual en el servicio que El nos pide, esta es la conversión que nos hará distintos y nos transformará en niños, pero al igual que ellos, entendiendo que la que la niñez espiritual es una actitud interior de dependencia y confianza en el Señor y todo esto, debemos hacerlo con gestos concretos en el servicio a los más humildes, porque en cada pobre esta Cristo y el que acoge a uno acoge a Jesús.

En efecto, no olvidemos, que el que acoge al indefenso, al humillado, al marginado, esto es, todo lo que hacemos por un hermano los hacemos también por Cristo.

Ser como niños, es suprimir en el corazón la ambición y muchas veces esa envidia por querer un puesto mayor, Pero la humildad no resulta fácil para muchos de nosotros, porque ello implica renunciar a ciertos deseos de poder, de dominar lo que erráticamente creemos necesitar, por tanto el ejemplo que nos dio Jesús en el niño es esa humildad como manifestación pura que tiene la infancia al estar exento de poder, pero si necesitados de un cuidado amoroso.

Confiemos esta protección a Dios y recordemos que por mucha edad que tengamos, jamás dejamos de ser niños para nuestra madre, es así como confiemos en María, Madre de Dios y Madre Nuestra, pidámosle a ella, ser como los niños que espera Jesús de nosotros.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

Santoral de hoy: 2 de Octubre

 

LOS SANTOS ANGELES CUSTODIOS

Autor: JESUS MARTI BALLESTER

LOS SANTOS ANGELES PREDICADOS POR LOS PADRES DE LA IGLESIA

Decía Orígenes: "Los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja", pues el salmo 90: " Dios ha dado órdenes a sus ángeles, para que te guarden en tus caminos". Y Jesús: "Cuidad de no escandalizar a ninguno de estos pequeñuelos, porque sus ángeles están siempre contemplando el rostro de mi Padre Celestial". Y Judit libertadora de Betulia afirmaba: "El ángel del Señor me acompañó en el viaje de ida, en mi permanencia allí y en el viaje de vuelta". Cuando San Pedro sale de la cárcel y  llama a la puerta de la casa donde estaban reunidos los discípulos de Jesús, ellos creen que no es Pedro sino " su ángel" (Hech 12, 15). En realidad era el ángel el que le había librado de las cadenas. San Agustín afirma que «el Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y quiere vernos ocupar en el cielo las sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes».

Orígenes en el siglo III: «Cada uno de nosotros tenemos un ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras». San Gregorio Magno dice: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles».San Bernardo en un sermón sobre el ángel Custodio, comentando estas tres frases: Respetemos su presencia, portándonos como es debido. Agradezcámosle sus favores, que son muchos más de los que nos podemos imaginar. Y confiemos en su ayuda, que es muy poderosa porque es superior en poder a los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que nos traicionan.

Ya en el año 800 se celebraba en Inglaterra una fiesta a los Ángeles de la Guarda.

DOCTRINA DE SANTO TOMAS

Santo Tomás de Aquino divide los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: «Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados protegen a los reinos y naciones; los Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres».

ORACIONES TRADICINALES A LOS ANGELES

"Ángel del Señor, que por orden de su piadosa providencia eres mi guardián, custódiame en este día ilumina mi entendimiento, dirige mis afectos, gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda a Dios Señor. Amen.

«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva, que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».

EL HIMNO DE LAUDES SINTETIZA EL SENTIDO DE LA FIESTA

«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho, tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva, que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».

Os quiero hacer una pregunta. ¿Sabéis lo que no me gusta de este poema, aun concediendo al autor la libertad que corresponde a los poetas?  "Las alas de nácar y oro". Pero resulta que a Santa Teresita del Niño Jesus, en cuya fiesta estoy escribiendo esto, también desagradaba la irrealidad de algunas expresiones materializadas del mundo sobrenatural. Así se expresaba ya en su lecho de muerte. Una de sus hermanas de comunidad se le acercó para consolarla. «Los ángeles, le decía la monja, descenderán del cielo vestidos de blanco, resplandecientes, hermosos y alegres, para llevar su alma a la gloria». Teresita, por su parte, respondió con una sonrisa en los labios: «Esas imágenes no me causan la menor impresión. No puedo nutrir mi espíritu más que con la verdad. Dios y sus ángeles son espíritus puros; nadie puede ver con los ojos del cuerpo lo que son en la realidad. Por eso yo no he deseado nunca esas gracias extraordinarias de visiones corporales. Prefiero esperar a la visión eterna» (U.C. 5.8.4).Sencillez, diafanidad, ortodoxia y al mismo tiempo una delicada intimidad, son las notas de la angelología de santa Teresita de Lisieux. Particular interés para conocer la angelología de santa Teresita, llamada por los carmelitas «El Angel Custodio del Carmelo». El catecismo de la Iglesia católica dice que son espíritus puros y su misión es ser mensajeros. Como criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad, no cuerpo alguno, y son inmortales. En la Escritura aparecen innumerables testimonios de la existencia y presencia de los ángeles, aunque bien poco es lo que se conoce de sus funciones y naturaleza, fuera de que son mensajeros de Dios en momentos extraordinarios de la Historia de la Salvación. Entre los ángeles buenos está el Angel de la Guarda, que Dios da a cada hombre en este mundo para conducirlo por el camino del bien (Mt 18, 10). En el pensamiento de santa Teresita de Lisieux, tanto en su autobiografía «Historia de un Alma», en sus poesías, particularmente en su recreación piadosa «Los Angeles del Pesebre», en las cartas, como en sus Ultimas Conversaciones aparecen mencionados con sencillez muy repetidas veces los ángeles como mensajeros, compañeros, interlocutores, todo lo cual hace suponer que la Santa asumió la doctrina católica sobre los ángeles, tal como entonces se enseñaba en los colegios católicos. Se refiere a ellos con sencillez de niña contemplando sus figuras en estampas que le daban sus hermanas mayores; los invoca con frecuencia; los invita a «dar un magnífico concierto» a Jesús durante la acción de gracias de su comunión (A 80r). Se presenta ante los ángeles y los santos como un niña pequeña y frágil necesitada de su protección (8 4r).Teresa, quien de jovencita perteneció en su colegio a la asociación «De los Santos Angeles», conservó siempre devoción a ellos, particularmente a su Angel Custodio: «Casi inmediatamente después de mi entrada en la Abadía fui recibida en la Asociación de los Santos Angeles. Las prácticas de devoción que la asociación me imponía eran muy de mi gusto, pues sentía particular incli­nación a invocar a los bienaventurados espíritus del cielo, especialmente al que el Buen Dios me ha dado por compañero de mi destierro» (A 40v). Hay un dato muy peculiar en la angelología teresiana: ella profesaba particular devoción a sus hermanitos muertos prematuramente, e incluso los llamaba «angelitos», los invocaba y a ellos atribuyó la curación de una misteriosa enfermedad (A 44r). El pensamiento maduro, neto, de santa Teresita en la representación de los ángeles, lo encontramos la víspera de su muerte. Estaba en su lecho de muerte, cuando una de sus hermanas de comunidad se le acercó para con­solarla. «Los ángeles, le decía la monja, descenderán del cielo vestidos de blanco, resplandecientes, hermosos y alegres, para llevar su alma a la gloria». Teresita, por su parte, respondió con una sonrisa en los labios: «Esas imágenes no me causan la menor impresión. No puedo nutrir mi espíritu más que con la verdad. Dios y sus ángeles son espíritus puros; nadie puede ver con los ojos del cuerpo lo que son en la realidad. Por eso yo no he deseado nunca esas gracias extraordinarias de visiones corporales. Prefiero esperar a la visión eterna» (U.C. 5.8.4).

Sencillez, diafanidad, ortodoxia y al mismo tiempo una delicada intimidad, son las notas de la angeología de santa Teresita de Lisieux                        

La Iglesia celebra la fiesta de los ángeles custodios desde el Siglo XVII, instituida por el Papa Clemente X, que en 1608 extendió su fiesta a toda la Iglesia.

SAN JUAN BOSCO EXHORTA A SUS MUCHACHOS A INVOCAR AL ANGEL DE LA GUARDA

San Juan Bosco narra que un dos de octubre, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel Custodio y que en esa semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y se vinieron abajo. Uno de ellos recordó el consejo oído y exclamó: "Ángel de mi guarda!". Cayeron sin sentido. Fueron a recoger al uno y lo encontraron muerto, y cuando levantaron al segundo, al que había invocado al Ángel Custodio, recobró el sentido y subió corriendo la escalera del andamio como si nada le hubiera pasado. Dijo: "Cuando vi que me venía abajo invoqué a mi Ángel de la Guarda y sentí como si me pusieran por debajo una sábana y me bajaran con suavidad. Y ya no recuerdo más". Así lo narra el santo.

EL ANTIGUO Y EL NUEVO TESTAMENTO

El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento hablan de su acción prodigiosa en favor de los hombres: Un ángel avisa a Lot del castigo Sodoma. Un ángel conforta a la criada de Abrahán, Agar caminando despedida por el desierto. Un ángel socorre al Profeta Elías y le alimenta con pan y agua por dos veces cuando huye de la reina Jezabel. San Rafael acompaña al joven Tobías y cura a Sara y a su padre de la ceguera, como leemos en el libro de Tobías. También en el Nuevo Testamento aparece el ángel liberando a Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel. Los Salmos hablan con frecuencia de los Ángeles. Jesucristo se refirió en varias ocasiones a la misión de estos Espíritus puros.

LOS ANGELES EN LA VIDA DE LOS SANTOS

En las vidas de los Santos, tanto antiguos, Santa Inés, y en la Edad Media, San Francisco de Asís, como modernos, San Francisco de Sales, Santa Micaela del Smo. Sacramento, Santa Gema Galgani y  el Beato Manuel Domingo y Sol... La presencia del Ángel de su Guarda en sus vidas es normal. Es doctrina de la Iglesia que cuando nacemos, el Señor nos señala un ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada nación tienen su propio ángel. Para corresponder nosotros al Ángel, que tanto hace por nosotros, hemos de obedecer a Dios que nos dice en el Éxodo: «Respétale y escucha su voz... Si oyes su voz y ejecutas cuanto te ordene, seré enemigo de tus enemigos».

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