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ANTÍFONA
DE ENTRADA
Todo
depende de tu voluntad, Señor, y nadie puede resistirse a ella. Tú has
hecho los cielos y la tierra y las maravillas que contienen. Tú eres el
Señor del universo.
ACTO
PENITENCIAL
Defensor
de los pobres: Cuando defraudamos tus expectativas.
Señor,
ten piedad.
Consuelo
de los afligidos: Cuando nos angustiamos y no recurrimos a la oración.
Cristo,
ten piedad.
Salvador
de todos: Cuando no te ponemos en el centro de nuestra vida.
Señor,
ten piedad.
SE
DICE GLORIA.
ORACIÓN
COLECTA
Oremos:
Padre
lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y deseamos,
perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas gracias
que no hemos sabido pedirte y tú sabes que necesitamos.
Por
nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
PRIMERA
LECTURA
El
Señor se lamenta, porque el pueblo que tanto ama y ha cuidado no produce
buenos frutos.
Lectura
del libro del profeta Isaías (5, 1-7)
Voy
a cantar, en nombre de mi amado, una canción a su viña.
Mi
amado tenía una viña en una ladera fértil. Removió la tierra, quitó las
piedras y plantó en ella vides selectas; edificó en medio una torre y
excavó un lagar.
El
esperaba que su viña diera buenas uvas, pero la viña dio uvas agrias. Ahora
bien, habitantes de Jerusalén y gente de Judá, yo les ruego, sean jueces
entre mi viña y yo. ¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera?
¿Por
qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?
Ahora
voy a darles a conocer lo que haré con mi viña; le quitaré su cerca y será destrozada.
Derribaré su tapia y será pisoteada. La convertiré en un erial, nadie la
podará ni le quitará los cardos, crecerán en ella los abrojos y las
espinas, mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.
Pues
bien, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los
hombres de Judá son su plantación preferida. El Señor esperaba de ellos que
obraran rectamente y ellos, en cambio, cometieron iniquidades; él esperaba
justicia y sólo se oyen reclamaciones.
Palabra
de Dios.
Te
alabamos, Señor.
SALMO
RESPONSORIAL SALMO 79
Tomando
conciencia de la decepción de Dios, el salmo le suplica conmovido.
Participamos de esta oración, aclamando. La viña del Señor es la casa de
Israel.
La
viña del Señor es la casa de Israel.
Señor,
tú trajiste de Egipto una vid, arrojaste de aquí a los paganos y la
plantaste; ella extendió sus sarmientos hasta el mar y sus brotes llegaban
hasta el río.
La
viña del Señor es la casa de Israel.
Señor,
¿por qué has derribado su cerca, de modo que puedan saquear tu viña los que
pasan, pisotearla los animales salvajes, y las bestias del campo destrozarla?
La
viña del Señor es la casa de Israel.
Señor,
Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la
cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste.
La
viña del Señor es la casa de Israel.
Ya
no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder.
Restablécenos, Señor, Dios de los ejércitos, míranos con bondad y estaremos
a salvo.
La
viña del Señor es la casa de Israel.
SEGUNDA
LECTURA
San
Pablo describe con amplitud los frutos que se esperan del cristiano.
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses (4, 6-9)
Hermanos:
No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones
a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de
Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus
pensamientos en Cristo Jesús.
Por
lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de
justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y
merezca elogio.
Pongan
por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y
me han visto hacer; y el Dios de la paz estará con ustedes.
Palabra
de Dios.
Te
alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya,
aleluya.
Yo
los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto, y su
fruto permanezca.
Aleluya.
EVANGELIO
Los
profetas y Jesús nos trajeron el proyecto de Dios. Nos acecha el riesgo de
rechazar ese proyecto.
†
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (21, 33-43)
Gloria
a ti, Señor.
En
aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo
esta parábola: “Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo
rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el
vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado
el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los
frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon
a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros
criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.
Por
último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’.
Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Este
es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’. Le
echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
Ahora,
díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos
viñadores?” Ellos le respondieron: “Dará muerte terrible a esos
desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos
a su tiempo”.
Entonces
Jesús les dijo: “¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que
desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del
Señor y es un prodigio admirable?
Por
esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le
dará a un pueblo que produzca sus frutos”.
Palabra
del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Se
dice Credo.
ORACIÓN
DE LOS FIELES
A
cada intención pedimos
Restáuranos,
Señor, y seremos salvados.
Para
que todos los que en la iglesia cuidan la “Viña del Señor”
experimenten la alegría de su misión. Oremos.
Para
que todos los sectores sociales trabajen con generosidad para el bien
común. Oremos.
Para
que los que sufren necesidades sean aliviados por nuestras buenas obras. Oremos.
Para
que nuestra comunidad produzca abundantes frutos de fe, esperanza y
caridad. Oremos.
Por
los enfermos (nombrar si hay), para que el señor les traiga consuelo en su
enfermedad. Oremos
Por
los difuntos (nombrar si hay), para que el señor les de la vida eterna. Oremos
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Cristo estuvo presente en su palabra, pronto lo estará
también en su eucaristía. Por eso, junto al pan y el vino, presentemos los
esfuerzos y sacrificios que hacemos trabajando por el Reino
Acepta,
Señor, este sacrificio de alabanza que tu mismo instituiste, y realiza en
nosotros la obra de santificación que con su muerte nos mereció tu Hijo, que
vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
PREFACIO
DOMINICAL VII
Cristo nos ha elegido para que vayamos y demos fruto.
Por eso, junto al celebrante, demos gracias al Señor, nuestro Dios, porque
nos llama a cooperar con el trabajo cotidiano en el proyecto de la creación.
La
salvación por la obediencia de Cristo
El
Señor esté con ustedes.
Y
con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo
tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es
justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque
tu amor al mundo fue tan misericordioso, que no sólo nos enviaste como
redentor a tu propio Hijo, sino que lo quisiste en todo semejante a
nosotros, menos en el pecado, para poder así amar en nosotros lo que en él
amabas.
Y
con su obediencia nos devolviste aquellos dones que por nuestra
desobediencia habíamos perdido.
Por
eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los
santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo…
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Bueno
es el Señor con los que en él confían, con aquellos que no cesan de
buscarlo.
Cristo es la piedra fundamental de nuestra fe. En él
buscamos la fortaleza para producir frutos de amor. Con alegría, vayamos a
recibir el Pan de Vida.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Oremos:
Que
esta comunión, Señor, sacie nuestra hambre y nuestra sed de ti y nos
transforme en tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los
siglos.
Amén.
Queridos amigos: Alegres, porque el
Señor nos eligió para dar frutos abundantes, nos retiramos cantando.
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