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Caminando-con-Jesus
| | Asunto: | [caminando-con-jesus] MISA DIARIA 6 DE OCTUBRE DE 2008 | | Fecha: | Domingo, 5 de Octubre, 2008 23:14:29 (-0400) | | Autor: | Caminando con Jesus <caminandoconjesus @...net>
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MISA DIARIA
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MISA
DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
www.caminando-con-jesus.org -
www.caminando-con-maria.org - caminandoconjesus@vtr.net
Desde el
26 de febrero de 2002, en Internet - Santiago de Chile-Chile
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Suscriptores
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Fecha
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Edición Nº
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Tiempo
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Ciclo
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Semana
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Salterio
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10.458
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06-10-2008
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MD 1954
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ORDINARIO
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A
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XXVII
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III
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Las peticiones
de oración, están en la parte de debajo de la pagina
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Si desea
escribir, solo hágalo a: caminandoconjesus@vtr.net
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Messenger:
psadonoso@hotmail.com
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Pedro
Donoso Brant | Facebook
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San
Bruno, Fundador de la Orden de los Cartujos
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LECTURAS
DE LA LITURGIA
PRIMERA
LECTURA: Gálatas 1, 6-12
"No
he recibido ni aprendido de ningún hombre el Evangelio, sino por revelación
de Jesucristo"
Hermanos:
Me sorprende que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó a la gracia
de Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro
evangelio, lo que pasa es que algunos os turban para volver del revés el
Evangelio de Cristo. Pues bien, si alguien os predica un evangelio distinto
del que os hemos predicado-seamos nosotros mismos o un ángel del cielo-,
¡sea maldito! Lo he dicho y lo repito: Si alguien os anuncia un evangelio
diferente del que recibisteis, ¡ sea maldito! Cuando dijo esto, ¿busco la
aprobación de los hombres, o la de Dios?; ¿trato de agradar a los hombres?
Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo.
Os
notifico, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de origen
humano; yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por
revelación de Jesucristo.
Palabra
de Dios
SALMO
RESPONSORIAL: 110
"El
Señor recuerda siempre su alianza"
Doy
gracias al Señor de todo corazón, / en compañía de los rectos, en la
asamblea. / Grandes son las obras del Señor, / dignas de estudio para los
que las aman. R.
Justicia
y verdad son las obras de sus manos, / todos sus preceptos merecen
confianza: / son estables para siempre jamás, / se han de cumplir con
verdad y rectitud. R.
Envió
la redención a su pueblo, / ratificó para siempre su alianza, / su nombre
es sagrado y temible. / La alabanza del Señor dura por siempre. R.
EVANGELIO:
Lucas 10, 25-37
"¿Quién
es mi prójimo?"
En
aquel tiempo se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a
prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida
eterna?" El le dijo: "¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en
ella?" El letrado contestó: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con todo tu ser. Y
al prójimo como a ti mismo" El le dijo: "Bien dicho. Haz esto y
tendrás la vida" Pero el letrado, queriendo aparecer como justo,
preguntó a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?" Jesús le dijo:
"Un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos
bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo
medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al
verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a
aquel sitio: al verlo, dio un rodeo y pasó de largo.
Pero
un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio
lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y,
montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó en una posada y lo cuidó. Al
día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo:
"Cuida de él, y lo que gastes de más, yo te lo pagaré a la vuelta.
¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en
manos de los bandidos?" El letrado contestó: "El que practicó la
misericordia con él" Díjole Jesús: "Anda, haz tu lo mismo".
Palabra
del Señor
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Reflexión
Bíblica
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“Entonces Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo». Lc 10, 25-37
Autor: Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant
Ciertos
doctores de la ley, no perdían la oportunidad de buscar formas para ver si
podían hacer entrar en contradicción a Jesús con la ley, hacían eso que hoy
llamaríamos “hacer pisar el palo”, o hacer caer en la trampa a
Jesús. Esto lo hacían porque acusaban al Señor de predicar que la ley de
Moisés era inútil, y lo que más les incomodaba, era que al mismo tiempo
enseñaba nuevas doctrinas.
Así
fue como uno de estos doctores de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús
para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la
Vida eterna?"
Lo
que este doctor de la ley busca con la pregunta, es seducir a Jesús para
que hablase algo en contra de la ley de Moisés, y además se presenta
tentándole, llamándole maestro, pero al Señor, por mucho que lo llamen así,
no es posible ser engañado.
Jesús
acostumbraba a hablar de la vida eterna a todos los que venían a El, por
eso el doctor de la ley se sirvió de sus propias palabras y piensa que así
lo tentara, seguramente estaba convencido que actuaba con astucia y que no
sería descubierto por pasarse de listo. El Señor sabe que este tipo de
doctor de la ley no oye otra cosa que lo que Moisés había enseñado y que
además era uno de aquellos que creían conocer la ley, pero saben de ella
por la letra, pero que ignoran el espíritu, tal como lo que el texto mismo
de la ley les prueba y que la ignoran, ley que les anunció desde el
principio al Padre, al Hijo y el misterio de la encarnación del Señor.
Entonces
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en
ella?"
Este
doctor de la ley le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu
corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y
a tu prójimo como a ti mismo".
"Has
respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".
En
otra palabras Jesús le ha dicho con esta respuesta, conoces bien lo que
debes hacer para salvarte. Pero nos basta con conocerlo en teoría para
llegar a la salvación, es preciso vivir lo que se conoce para llegar a
ella.
La
soberbia de los jactanciosos, los motiva siempre a buscar la justificación
de los que hacen o dicen, por eso este doctor de la Ley, para justificar su
intervención, le hizo una nueva pregunta: "¿Y quién es mi
prójimo?"
Como
respuesta, Jesús nos pone una bellísima parábola, que se ha convertido en
una narración que es ya “clásica” en todos nosotros, la del
buen Samaritano. Esta parábola, nos invita a darnos ese precepto de amar a
nuestro prójimo y, lo más prójimo o próximo que tenemos, esta en nosotros
mismos, nuestro corazón, morada preferida del Señor, allí donde el amor se
expresa más intensamente.
Para
mejor entender esta parábola, comentamos previamente que las relaciones de
los judíos con lo samaritanos no era buena ni cordial, existían antiguos
odios entre ellos, de tiempos muy remotos. Sucedió que cuando los judíos
regresaban del destierro de Babilonia, estos no aceptaron la ayuda de los
samaritanos, cuando se dispusieron a la reconstrucción del Templo de
Jerusalén, porque lo consideraban algo idólatras, entonces se creo la división,
a tal punto que cuando viajaban a Galilea, donde era necesario pasar por
Samaria, evitaban todo contacto con ellos.
Jesús,
mostrándonos al samaritano que se inclina el pobre judío, herido y
abandonado a la orilla del camino y cuidándolo como hermano, nos enseña
quien es nuestro prójimo, que no son solo nuestros parientes, ni nuestro
amigos, sino que todo hombre, sin pensar en su nacionalidad, raza, color,
etnia, condición económica o social, por tanto nuestra caridad es con todo
los hijos de Dios, esto es sin ninguna exclusión.
Jesús,
quiere que nos amemos de corazón y cuando decimos con todo el corazón, es
con todo lo nuestro, sin reservas, con todo tipo de sacrificios, con todo
lo que nos hace vivir. También el Señor quiere que lo hagamos con el alma
y, cuando decimos con toda el alma, es con toda la sensibilidad del amor
divino, y cuando dice con todas tus fuerzas es ardientemente y no con
tibieza, y añadimos para que no falte nada, con todo nuestro entendimiento,
con toda nuestra mente, con la inteligencia y la reflexión
Pero
el amor divino no se aprende. En efecto, no aprendemos de otro a amar la
vida, ni amar a nuestros padres, ni a nuestros amigos, ni mucho menos
podemos aprender las reglas del amor divino. Hay que hacer una vida para
Dios. Hay en nosotros cierto sentimiento íntimo que nos inclina a amar a
Dios. Todo el que obedece este sentimiento y practica la doctrina de los
divinos preceptos, llega a la perfección de la divina gracia. Así entonces,
amamos naturalmente el bien; amamos también a nuestros prójimos y
parientes, y además damos espontáneamente a los hombres de bien, todo
nuestro afecto.
Así
es, como Dios es bueno, y todos deseamos lo bueno y lo que se perfecciona
por nuestra voluntad reside naturalmente en nosotros. A El, aunque no le
conozcamos, aunque no le veamos, por su bondad y porque procedemos de El,
tenemos obligación de amarle sobre todo y por encima de todo, este es
nuestro principio. Es también mayor bien de todos los que se aman
naturalmente. El primero y principal mandamiento es, por consiguiente, el
del amor a Dios. El segundo, que completa al primero y es completado por
El, nos manda amar al prójimo. Por eso decimos "Y a tu prójimo como a
ti mismo".
En
la oración permanente, en el contacto intimo y personal con Dios,
recibiremos las fuerzas necesarias para cumplir este precepto de amor. Nada
hay tan conforme con nuestra naturaleza como el amar a los demás,
comunicarse con los demás, favorecerse mutuamente y amar a los parientes y
amigos y todo aquel que es hijo de Dios.
El
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
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Santoral
de hoy: 6 de Octubre
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SAN
BRUNO
Fundador
de los Cartujos
6 de
Octubre
Año
1101
Bruno
significa: "fuerte como una coraza o armadura metálica" (Brunne,
en alemán es coraza).
Este
santo se hizo famoso por haber fundado la comunidad religiosa más austera y
penitente, los monjes cartujos, que viven en perpetuo silencio y jamás
comen carne ni toman bebidas alcohólicas.
Nació
en Colonia, Alemania, en el año 1030. Desde joven demostró poseer grandes
cualidades intelectuales, y especialísimas aptitudes para dirigir
espiritualmente a los demás. Ya a los 27 años era director espiritual de
muchísimas personas importantes. Uno de sus dirigidos fue el futuro Papa
Urbano II.
Ordenado
sacerdote fue profesor de teología durante 18 años en Reims, y Canciller
del Sr. Arzobispo, pero al morir éste, un hombre indigno, llamado Manasés,
se hizo elegir arzobispo de esa ciudad, y ante sus comportamientos tan
inmorales, Bruno lo acusó ante una reunión de obispos, y el Sumo Pontífice
destituyó a Manasés. Le ofrecieron el cargo de Arzobispo a nuestro santo,
pero él no lo quiso aceptar, porque se creía indigno de tan alto cargo. El
destituido en venganza, le hizo quitar a Bruno todos sus bienes y quemar varias
de sus posesiones.
Dicen
que por aquel tiempo oyó Bruno una narración que le impresionó muchísimo.
Le contaron que un hombre que tenía fama de ser buena persona (pero que en
la vida privada no era nada santo) cuando le estaban celebrando su funeral,
habló tres veces. La primera dijo: "He sido juzgado". La segunda:
"He sido hallado culpable". La tercera: "He sido
condenado". Y decían que las gentes se habían asustado muchísimo y
habían huido de él y que el cadáver había sido arrojado al fondo de un río
caudaloso. Estas narraciones y otros pensamientos muy profundos que bullían
en su mente, llevaron a Bruno a alejarse de la vida mundana y dedicarse
totalmente a la vida de oración y penitencia, en un sitio bien alejado de
todos.
Teniendo
todavía abundantes riquezas y gozando de la amistad de altos personajes y
de una gran estimación entre la gente, y pudiendo, si aceptaba, ser
nombrado Arzobispo de Reims, Bruno renunció a todo esto y se fue de monje
al monasterio de San Roberto en Molesmes. Pero luego sintió que aunque allí
se observaban reglamentos muy estrictos, sin embargo lo que él deseaba era
un silencio total y un apartamiento completo del mundo. Por eso dispuso
irse a un sitio mucho más alejado. Iba a hacer una nueva fundación.
San
Hugo, obispo de Grenoble, vio en un sueño que siete estrellas lo conducían
a él hacia un bosque apartado y que allá construían un faro que irradiaba
luz hacia todas partes. Al día siguiente llegaron Bruno y seis compañeros a
pedirle que les señalara un sitio muy apartado para ellos dedicarse a la
oración y a la penitencia. San Hugo reconoció en ellos los que había visto
en sueños y los llevó hacia el monte que le había sido indicado en la
visión. Aquel sitio se llamaba Cartuja, y los nuevos religiosos recibieron
el nombre de Cartujos.
San
Bruno redactó para sus monjes un reglamento que es quizás el más severo que
ha existido para una comunidad. Silencio perpetuo. Levantarse a media noche
a rezar por más de una hora. A las 5:30 de la mañana ir otra vez a rezar a
la capilla por otra hora, todo en coro. Lo mismo a mediodía y al atardecer.
Nunca
comer carne ni tomar licores. Recibir visitas solamente una vez por año.
Dedicarse por varias horas al día al estudio o a labores manuales
especialmente a copiar libros. Vivir totalmente incomunicados con el
mundo... Es un reglamento propio para hombres que quieren hacer gran
penitencia por los pecadores y llegar a un alto grado de santidad.
San
Hugo llegó a admirar tanto la sabiduría y la santidad de San Bruno, que lo
eligió como su director espiritual, y cada vez que podía se iba al convento
de la Cartuja a pasar unos días en silencio y oración y pedirle consejos al
santo fundador. Lo mismo el Conde Rogerio, quien desde el día en que se
encontró con Bruno la primera vez, sintió hacia él una veneración tan
grande, que no dejaba de consultarlo cuando tenía problemas muy graves que
resolver. Y aun se cuenta que una vez a Rogerio le tenían preparada una
trampa para matarlo, y en sueños se le apareció San Bruno a decirle que
tuviera mucho cuidado, y así logró librarse de aquel peligro.
Por
aquel tiempo había sido nombrado Papa Urbano II, el cual de joven había
sido discípulo de Bruno, y al recordar su santidad y su gran sabiduría y su
don de consejo, lo mandó ir hacia Roma a que le sirviera de consejero. Esta
obediencia fue muy dolorosa para él, pues tenía que dejar su vida retirada
y tranquila de La Cartuja para irse a vivir en medio del mundo y sus
afanes. Pero obedeció inmediatamente. Es difícil calcular la tristeza tan
grande que sus monjes sintieron al verle partir para lejanas tierras.
Varios de ellos no fueron capaces de soportar su ausencia y se fueron a
acompañarlo a Roma. Y entonces el Conde Rogerio le obsequió una finca en
Italia y allá fundó el santo un nuevo convento, con los mismos reglamentos
de La Cartuja.
Los
últimos años del santo los pasó entre misiones que le confiaba el Sumo
Pontífice, y largas temporadas en el convento dedicado a la contemplación y
a la penitencia. Su fama de santo era ya muy grande.
Murió
el 6 e octubre del año 1101 dejando en la tierra como recuerdo una
fundación religiosa que ha sido famosa en todo el mundo por su santidad y
su austeridad. Que Dios nos conceda como a él, el ser capaces de apartarnos
de lo que es mundano y materialista, y dedicarnos a lo que es espiritual y
lleva a la santidad.
Que
sean pocas tus palabras (S. Biblia).
FUENTES:
EWTN
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CORREOS RECIBIDOS CON SOLICITUD DE ORACIÓN POR LOS
ENFERMOS
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en http://www.egrupos.net/grupo/misadiaria/alta
o
http://www.egrupos.net/grupo/caminando-con-jesus/alta
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