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Caminando-con-Jesus

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Asunto:[caminando-con-jesus] MISA DIARIA 8 DE OCTUBRE DE 2008
Fecha:Martes, 7 de Octubre, 2008  23:06:42 (-0400)
Autor:Caminando con Jesus <caminandoconjesus @...net>

MISA DIARIA


 

 

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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

www.caminando-con-jesus.org     -   www.caminando-con-maria.org      -  caminandoconjesus@vtr.net

Desde el 26 de febrero de 2002, en Internet - Santiago de Chile-Chile

Suscriptores

Fecha

Edición Nº

Tiempo

Ciclo

Semana

Salterio

10.459

08-10-2008

MD 1956

ORDINARIO

A

XXVII

III

Las peticiones de oración, están en la parte de debajo de la pagina

Si desea escribir, solo hágalo a:  caminandoconjesus@vtr.net

Messenger: psadonoso@hotmail.com

Pedro Donoso Brant | Facebook

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Est 13, 9-11

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra, y todo lo que está bajo el firmamento. Tú eres el Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que en el exceso de tu amor superas los méritos y los deseos de quienes te invocan, derrama sobre nosotros tu misericordia, hasta perdonar las faltas que inquietan nuestra conciencia y concediéndonos aún aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA Gál 2, 1-3. 6-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Cuando subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando conmigo a Tito, lo hice en virtud de una revelación divina, y les expuse el Evangelio que predico entre los paganos, en particular a los dirigentes para asegurarme que no corría o no había corrido en vano. Pero ni siquiera Tito, que estaba conmigo y era de origen pagano, fue obligado a circuncidarse. En cuanto a los dirigentes –no me interesa lo que hayan sido antes, porque Dios no hace acepción de personas – no me impusieron nada más. Al contrario, aceptaron que me había sido confiado el anuncio del Evangelio a los paganos, así como fue confiado a Pedro el anuncio a judíos.

Porque el que constituyó a Pedro apóstol de los judíos, me hizo también a mí apóstol de los paganos. Por eso, Santiago, Cefas y Juan –considerados como columnas de la Iglesia– reconociendo el don que me había sido dado, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé, en señal de comunión, para que nosotros nos encargáramos de los paganos y ellos de los judíos. Solamente nos recomendaron que nos acordáramos de los pobres, lo que siempre he tratado de hacer.

Pero cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible. En efecto, antes que llegaran algunos enviados de Santiago, él comía con los paganos, pero cuando éstos llegaron, se alejó de ellos y permanecía apartado, por temor a los partidarios de la circuncisión. Los demás judíos lo imitaron, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por su simulación. Cuando yo vi que no procedían rectamente, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas delante de todos: “Si tú, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas a los paganos a que vivan como los judíos?”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Pablo narra el acuerdo alcanzado entre los miembros de la comunidad para que la Buena Noticia sea proclamada tanto a paganos como a judíos. Sin embargo, la convivencia entre estos dos grupos es difícil; el mismo Pedro se resiste a aceptar completamente la comunión con los paganos. Pablo, en cambio, se mantiene firme en sostener que la salvación traída por Jesús nos lleva a dejar de lado estas diferencias, de procedencia o nivel de cumplimiento de las prácticas piadosas, para vivir todos en una nueva condición.

SALMO SaI 116, 1-2

R. / Vayan por el mundo y anuncien el evangelio!

¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R. Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.

ALELUYA Rom 8, 15

Aleluya. Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abbá!, ¡Padre! Aleluya.

EVANGELIO Lucas 11,1-4

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. El les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Para Jesús, la oración es hablar cara a cara con el Padre y nos enseña a hacerlo del mismo modo. Por tanto nuestra oración, es una súplica al Padre pidiendo la presencia del Reino sobre todos los hombres, y que atienda a nuestras necesidades materiales y espirituales, así como un padre hace con sus hijos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, recibe este sacrificio que tú has instituido, y por estos sagrados misterios que celebramos con la devoción debida a tu servicio, dígnate realizar en nosotros la obra santificadora de tu redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. I Cor 10, 17 Hay un solo pan, y nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque participamos de ese único pan y del único cáliz.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos que seamos transformados en aquello que recibimos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Reflexión Bíblica

 

"Señor, enséñanos a orar"

Lc 11, 1-4”

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos". Él les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación".

Cuando nos dirigimos al Padre en oración, levantamos los ojos a El, nuestro corazón se inflama y se apasiona porque nos dirigimos a quien más nos ama, y decimos tiernamente “Padre”, porque somos sus hijos, el nos ha creado, somos de su patrimonio, y con gran convicción, decimos Padre Nuestro, en plural, de este modo nos involucramos todos porque para El somos hermanos, y deseamos ante El ser hermanos.

Y levantamos los ojos, rezamos “Que estas en los cielos”, "Los cielos publican la gloria de Dios"; (Sal 18,2), el cielo está en donde ya no hay culpa y donde no hay ningún temor a la muerte, entonces nos elevamos a El y lo separamos de las cosas terrenas. San Agustín decía: Dios, habita en el corazón de los hombres justos, complementado con la idea del cielo, es entonces el cielo una idea más allá de todo lo que el hombre puede imaginar.

Dice el Señor en este Evangelio, “Santificado sea tu nombre”; Porque Dios es santidad pura, incorruptible, principio de todo lo bueno, y pedimos que sea santificado en nosotros su nombre, como auxilio para abstenernos de toda maldad y para que la santificación pueda venir en nosotros. Por tanto, esta es una expresión que nos compromete a buscar la santidad, para que Dios tenga hijos dignos recordando al salmista que dice: “Sea conocida tu santidad en todo el mundo, y te alaba dignamente, porque alabarte es de justos (Sal 32,1)

Nos enseña Jesús, “que venga tu reino”; Para que el poder y la seducción y el reino de este mundo pasajero sean desterrados, sobre todo, el pecado, que reina en nuestra vida terrenal. De este modo también pedimos a Dios que nos libre de la corrupción y nos preserve de la muerte. También queremos decir venga el Espíritu Santo sobre nosotros para que nos purifique. El Reino de Dios viene cuando alcanzamos gracia; porque El mismo dice (Lc 17,21): "El reino de Dios está dentro de vosotros". Para que Dios reine en nuestras vidas, así entonces en todos nuestros pensamientos, palabras y acciones.

Y sin entristecernos por el Plan de Dios en nosotros, le pedimos a Dios que se hágase su voluntad aquí en la tierra como en el cielo; Es una súplica para que nos permita imitar la vida del cielo, y porque nosotros deseamos aceptar lo que El quiere. Le pedimos de este modo, que nuestra vida humana sea buena y semejante a la que tendremos después de la resurrección, por tanto ya queremos disponernos a llevar un modo de vida en este mundo, que esté conforme con la que esperamos en el otro.

“Danos cada día nuestro pan cotidiano”; Danos hoy nuestro pan de cada día: Jesucristo es el Pan de Vida Eterna. El pan de nuestras almas es la virtud divina, que trae sobre ellas la vida eterna del mismo modo que el pan que nace de la tierra conserva la vida temporal. El pan divino que ha venido y el que ha de venir, le rogamos nos conceda hoy, con todo su sabor. También concédenos esto haciendo que el Espíritu Santo habite en nosotros, produciendo una virtud que aventaja a toda virtud humana, como la humildad, la bondad y el amor.

Perdona nuestros pecados, perdona nuestras ofensas: “Misericordia Señor, nos comprometemos a no faltarle, sin embargo caemos, pero El, bueno al extremo, nos perdona y luego volvemos a caer, entonces le suplicamos que suspenda el castigo que merecemos, y El tan bueno, lo hace. Pero en cuanto vemos que por su confianza en nosotros El mira para otro hermano, volvemos a caer nuevamente”. Jesus nos enseño a tener confianza por nuestras buenas obras, y nos enseñó a implorar el perdón de nuestros pecados, porque, no existiendo nadie sin pecados, no nos privemos de la participación de los beneficios divinos por los pecados humanos. Así pues, al ofrecer, como debemos, a Cristo, quien hace que el Espíritu Santo habite en nosotros, la santidad perfecta, habremos de reprendernos si no hemos conservado la pureza de su templo. Este defecto se enmienda por la bondad de Dios, perdonando a la humana debilidad el castigo de sus pecados.

Y decimos lo enseñado por Jesús, “porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden”; Así es Dios, lleno de piedad por los pecadores, si lo es El con nosotros, tenemos que serlo del mismo modo con los demás y, si no es así, somos unos hipócritas. Esto los hacemos con toda justicia por el Dios justo. Cuando nosotros perdonamos a nuestros deudores; esto es, a los que nos han ofendido y confiesan su ofensa. Conociendo nosotros esto, debemos dar gracias a nuestros deudores; porque son para nosotros la oportunidad y la causa de nuestro mayor perdón. Además dando poco alcanzamos mucho; porque nosotros debemos muchas y grandes deudas a Dios y estaríamos perdidos si nos pidiésemos una pequeña parte de ellas.

También nos enseñó el Señor, pedir para que El no nos dejes caer en la tentación: Pedimos a Dios que no nos deje caer en el pecado, esto es fuerza, amor, decisión, voluntad para enfrentar este diarios combate "entre la carne y el espíritu", capacidad para evitar las ocasiones de pecar. Si queremos que Dios permanezca en nuestro corazón, tenemos que protegerlo de la tentación.

En efecto, es imposible no dejarnos tentar, los santos fueron tentados, muchos sufrieron esta prueba, por eso le pedimos a Dios que no nos deje caer en la tentación, esto es, que no permita que suframos la prueba de las tentaciones inclinada a los placeres de los sentidos. Jesucristo conociendo nuestra debilidad, mandó que orásemos para que no cayésemos en la tentación; pero cuando alguno se ve en ella, conviene que pida a Dios la virtud de resistirla, para que se cumpla en nosotros lo que dice San Mateo (10,22): "El que persevera hasta el fin, se salvará".

Por este motivo, rogamos que nos libre del mal, del “maléfico”, y sus sinónimos, la mentira, el crimen, el robo, la xenofobia, la discriminación, la desidia, la irreverencia, el egoísmo, la envidia, la pereza, la maldad, la dureza de corazón, la incomprensión, irresponsabilidad, y tantas más que son el deleite de Satanás.

San Agustín nos dice que cada uno pide ser librado del mal (esto es, del demonio y del pecado); pero el que confía en Dios, no teme al mal. Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Rom 8,31).

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

Santoral de hoy: 8 de Octubre

 

SANTAS TAIS Y PELAGIA

Figuras de pecadoras que se arrepintieron, con dos historias que cautivaron la imaginación de la antigüedad: Tais, la meretriz de Alejandría, y Pelagia, bailarina de Antioquía, de quien decía un obispo: Esta joven es una lección para nosotros, ¡si pusiéramos tanto afán en cuidar de nuestras almas y de nuestra grey como ella de su cuerpo y de su baile!

Pafnucio, monje del desierto, fue a Alejandría para convertir a Tais, así lo cuenta en su cándido latín Roswita, y la cortesana más bella y rica de Egipto hizo una pira con su palacio y se recluyó en un convento de la Tebaida para hacer penitencia hasta su muerte (es patrona de Alejandría, y sus emblemas son un espejo y una sarta de perlas, la coquetería y el lujo a los que renunció por Dios).

Más novelesco es aún lo que se cuenta de Pelagia (o Margarita, en latín, perla, también por sus collares), que una vez bautizada fue a Jerusalén y vivió tres años en un monasterio del Monte de los Olivos bajo disfraz de hombre y haciéndose llamar fray Pelagio. Es patrona de cómicas y arrepentidos, y tiene por atributo una máscara teatral.

En sus vidas hay parte de leyenda, es posible que Pelagia (que en griego significa mar) tenga que ver con la diosa Afrodita, quizá Tais derive más de la literatura edificante que de la realidad, pero estos ejemplos tienen una límpida belleza que no ha conseguido empañar el humor volteriano de Anatole France, quien escarneció la historia de Tais y Pafnucio en una novela hoy justamente olvidada.

Entrevemos a estas dos pecadoras de Oriente entre fulgores de perlas y asfixiantes perfumes voluptuosos, hasta su caída en las redes de Dios, Tais abriendo la puerta a un supuesto cliente que cambiará su vida, Pelagia purgando sus culpas sin dejar de ejercer sus dotes de actriz, disfrazada, aunque ahora su ficción sea la verdad del Camino.

Preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo

CORREOS RECIBIDOS CON SOLICITUD DE ORACIÓN POR LOS ENFERMOS

 

Pedido de oración por Ariel Salim. Esta muy dolorido de una operación muy delicada.  gracias hermanos por sus oraciones. Carmen  

decafau [decafau@herrera.unt.edu.ar]

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