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ANTÍFONA
DE ENTRADA Sal 41, 2-3
Como
la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti,
mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente.
ORACIÓN
COLECTA
Señor,
que por la acción de tu Espíritu elegiste a santa Teresa para que mostrara
a la Iglesia el camino de la perfección; te pedimos que nos alimentemos siempre
con sus enseñanzas celestiales y seamos inflamados por el deseo de la
verdadera santidad.
Por
nuestro Señor Jesucristo.
LECTURA
Gál 5, 18-25
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.
Hermanos:
Si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley. Se sabe
muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y
libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y
violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias,
ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza.
Les
vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas, no poseerán el Reino de
Dios. Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz,
magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia.
Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a
Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.
Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.
Palabra
de Dios.
COMENTARIO
Si vivimos la fe como una
verdadera unión con Dios, dice san Pablo a los gálatas, la gracia del Señor
hará que demos frutos de amor, paz, solidaridad, justicia. Es Dios quien
obra en nosotros en cuanto nosotros abrimos el corazón y no nos cerramos a
esa posibilidad.
SALMO
Sal 1, 1-4. 6
R.
El que sigue al Señor, tendrá la luz de la vida.
¡Feliz
el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino
de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace
en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.
Él
es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su
debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá
bien. R.
No
sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque
el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina
mal. R.
ALELUYA
Jn 10, 27
Aleluya.
“Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”,
dice el Señor.
Aleluya.
EVANGELIO
Lc 11, 42-46
Evangelio
de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Jesús
dijo a los fariseos: “¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto
de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y
el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Ay de
ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las
sinagogas y ser saludados en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como
esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin
saber!”. Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo:
“Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros”.
Él le respondió: “¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás
cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un
dedo!”.
Palabra
del Señor.
COMENTARIO
Jesús se sabe con la suficiente
autoridad y libertad como para denunciar la hipocresía religiosa y la
incoherencia de vida. Sin dejar de cumplir la Ley de Dios, ésta debe estar
orientada al servicio del prójimo. Pero cuando se utiliza la Ley de Dios
como escudo para ocultar intereses personales, entonces se recibe la
reprobación del mismo Jesús.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Señor,
que nuestros dones te sean agradables, ya que tanto te agradó el homenaje
lleno de fervor de santa Teresa. Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA
DE COMUNIÓN Sal 88, 2
Cantaré
eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor,
que saciaste con el pan celestial a esta familia tuya; concédenos que, a
ejemplo de santa Teresa, podamos alegrarnos cantando eternamente tu amor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
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¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de
la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la
justicia y del amor de Dios!
Lc 11, 42-46
Autor: Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant
Los
fariseos son escrupulosos en las normas insignificantes, mientras
desprecian cosas esenciales. A ellos les encanta aparecer como personas
irreprochables, para ser honrados y considerados como hombres piadosos.
Estos doctores de la ley, personifican la soberbia, son arrogantes, se auto
califican en sus hechos de grandiosos, magníficos, o estupendos, y
disfrutan placenteramente en la contemplación de sus cualidades propias,
con menosprecio a los demás.
Jesús,
constantemente censura a los fariseos, pero también los descubre,
especialmente cuando muestran una encubierta apariencia de ser hombres
buenos, algo que no es natural en ellos. Del mismo modo Jesús les reclama:
“¡Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.”, La Ley por
la letra, o por el espíritu, no tienen porque ser dos propuestas
contradictorias, al contrario estas deben unir o armonizar para lograr un
fin, esto es cumpliendo al letra, pero animadas por el espíritu.
Nosotros
debemos valorar las cosas según su importancia, esto es, no despreciemos lo
pequeño por ser así, ni lo grande por ser de otra forma, concentremos
nuestro esfuerzo en lo fundamental, la justicia, el amor a Dios y nuestro
prójimo.
La
claridad para decir las cosas esta siempre presente en Jesús, aunque los
ejemplos estén en metáforas, que es un recurso habitual en todos los
evangelios, o como en muchos casos utilizando expresiones conocidas en la
expresión popular, “el grano de mostaza”, o simples analogía de
relación de semejanza o de parecido entre dos o más cosas distintas, pero
fin del ejemplo, es recurrir a una cita para ilustrar o respaldar lo que se
dice, de cualquier forma, Jesús se sabe hacer entender, para que todo quede
bien claro.
Jesús,
es incansable en la búsqueda de la verdad. Todas las represiones que les
hace a los fariseos, buscan descubrir la maldad de estos, algo que ellos
disimulaban con engañosas apariencias de bondad.
Jesús
siempre nos esta indicando, que es lo mas importante, “La
Justicia”, es importante en la Ley, porque para que esta tenga valor,
ha de ser justa, respetuosa de los derechos de todos, pero antes que nada,
debe respetar y cumplir los de Dios, porque está por encima de todo.
Con
todo, no olvidemos ser justos con el prójimo, no pensemos solo en los
deberes que ellos deben cumplir, ellos también tienen derechos, y algunos
sobre nosotros, y si somos capaces de admitir esto, junto con los derechos
de Dios, podremos pensar en que somos justos.
Juntos
con guardar la justicia, tenemos que hacerlo con la misericordia, otro
aspecto importante para Jesús en la observancia de la Ley, esto es que
nuestro prójimo, al aplicarle la Ley, debemos ser misericordiosos, eso
supone una actitud con un buen corazón, compasivo, comprensivo y con mucha
bondad, esto es para Jesús algo esencial en la Ley.
La
fidelidad, es parte de la Ley, esta supone una aceptación incondicional de
la Palabra de Dios, fidelidad a la voluntad de Dios, a los Planes de Dios,
y a toda misión que el Señor nos haya encomendado.
!"
Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: "Maestro, cuando
hablas así, nos insultas también a nosotros". El Señor Jesús, no se
reprime, el expresa con nitidez sus sentimientos, para poner freno a las
actitudes indignas, y dice: "¡Ay de ustedes también, porque imponen a
los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con
un dedo!”. Aquí Jesús no pone su lenguaje de metáforas, pero del
mismo modo deja al descubierto la falta de sinceridad habitual en los
fariseos.
Nuestra
salvación, no pasa por saber mucho, sino en cumplir lo que se sabe, no pasa
por imponer cargas sobre los demás, sino en ayudar a los necesitados a
llevar su propia carga.
También
recordemos que los fariseos acostumbran a las exterioridades, a las
apariencias, pero descuidan lo que es verdaderamente significativo y
valedero, lo interior, el fondo del alma. Para Dios, no tiene importancia
lo que aparentemos, si no lo que verdaderamente seamos.
Jesús
les hace notar a los de ayer y al mundo de hoy, que no debemos olvidarnos
de la justicia y del amor de Dios y es algo que debemos practicar si
descuidar ni el deber para con Dios ni para con el prójimo, porque el que
ama de verdad a Dios y a su prójimo es verdaderamente justo y camina hacia
la santidad.
El
Padre Alberto Hurtado, hombre de corazón sensible, sufría y se indignaba al
ver la miseria de tantos compatriotas y hermanos, que, privados de un techo
y de un abrigo, habían de pasar las noches, incluso las frías de invierno,
a la intemperie, entonces su alma de apóstol y fiel seguidor de Jesucristo,
le hizo ver en ellos, como espíritu de fe, al mismo Jesucristo que predicó
con su palabra ejemplar el precepto del amor. Este santo, entendió
verdaderamente de lo que había de preocuparse, y como apóstol enamorado de
Jesucristo, emprendió una obra y cruzada evangélica de caridad que hoy nos
asombra.
El
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
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