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Se destaca que
lo que esta enmarcado, son los elementos que puede utilizar quien sirva de
guía en la Santa Misa
ANTÍFONA
DE ENTRADA Sal 24,1-3
A
ti, Señor, elevo mi alma: Dios mío, yo pongo en ti mi confianza. ¡Que no
tenga que avergonzarme ni se rían de mí mis enemigos! Ninguno de los que
esperan en ti tendrá que avergonzarse.
ACTO
PENITENCIAL
-
Tú que vas al encuentro de los que practican la justicia. Señor, ten
piedad.
-
Tú que nos mantendrás firmes hasta el fin. Cristo, ten piedad.
-
Tú que vienes a llenarnos de esperanza. Señor, ten piedad.
ORACIÓN
COLECTA
Dios
todopoderoso, concede a tus fieles el deseo de acudir, con sus buenas
obras, al encuentro de Cristo que viene a nosotros, para que, colocados a
su derecha, merezcan poseer el Reino de los Cielos. Por nuestro Señor
Jesucristo.
LITURGIA
DE LA PALABRA
El pueblo israelita
acude a Dios para que baje a salvarlo, recordándole que es nuestro Padre y
Redentor.
PRIMERA
LECTURA Is 63, 16-17. 19; 64, 2-7
Lectura
del libro de Isaías.
¡Tú,
Señor, eres nuestro padre, “nuestro Redentor” es tu Nombre
desde siempre! ¿Porqué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces
nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus
servidores y a las tribus de tu herencia! ¡Si rasgaras el cielo y
descendieras, las montañas se disolverían delante de ti! Cuando hiciste portentos
inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo
vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan
en él. Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan
de tus caminos. Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre
fuimos rebeldes contra ti. Nos hemos convertido en una cosa impura, toda
nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el
follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento. No hay nadie que
invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque tú nos
ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas. Pero tú,
Señor, eres nuestro padre; nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro
alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos!
Palabra
de Dios.
COMENTARIO
Por primera vez un profeta
atribuye a Dios los títulos de ‘Padre” y
‘Redentor”. Este lenguaje tiene su origen en la experiencia del
clan: el padre es la fuente de la vida del clan; el ‘redentor”
es el miembro de la familia encargado de vengar o rescatar un miembro del
clan asesinado o hecho esclavo. Pero el pueblo vive en el exilio una
esclavitud de tal modo radical, que el clan no ofrece ya ningún recurso de
rescate. Entonces Dios mismo será el Padre y el Redentor.
SALMO
Haciéndose eco
de este clamor el salmo es una vehemente súplica a Dios, Pastor de Israel,
para que venga a salvarnos. Participamos de esta oración, aclamando:
Restáuranos, Señor del Universo.
Sal
79, 2. 3. 15-16. 18-19
R.
Restáuranos, Señor del universo.
Escucha,
Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, reafirma tu
poder y ven a salvarnos. R.
Vuélvete,
Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira; ven a visitar tu
vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.
Que
tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste, y
nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
R.
SEGUNDA
LECTU RA
Dios es fiel.
Mientras esperamos la venida definitiva de Cristo no nos falta ningún don
de la gracia.
Lectura
de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto. 1Cor
1,3-9
Hermanos:
Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del
Señor Jesucristo. No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia
que él les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido
colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del
conocimiento, en la medida en que el testimonio de Cristo se arraigó en
ustedes. Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor
Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia. El los mantendrá firmes
hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de
nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en
comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Palabra
de Dios.
COMENTARIO
Pablo saluda a la comunidad,
deseándoles ‘la gracia y la paz”, que proceden del Padre y de
Jesús el Señor. Luego agradece a Dios por las maravillas obrada en la
comunidad cristiana por medio de su Hijo, y alienta a todos a dejarse guiar
por el Padre quien los conducirá a la comunión total con el Hijo.
ALELUYA
Sal 84, 8
Aleluya.
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! Aleluya.
EVANGELIO
El Señor nos
exhorta a vivir en una responsable vigilancia esperando su venida gloriosa.
Evangelio
de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos. Mc 13, 33-37
Jesús
dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben
cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su
casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda
al portero que permanezca en vela.
Estén
prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa: si
al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue
de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo
a todos: ¡Estén prevenidos!”.
Palabra
del Señor.
COMENTARIO
Este relato es paralelo al de
Mateo 24, 37- 44. Aquí Marcos presenta una versión personal de las
parábolas de la vigilancia; insiste sobre el rol del portero y hace una
discreta alusión a la falta de vigilancia de Pedro en el ‘Huerto de
los Olivos” (vv. 35- 36). Por tanto, el cristiano que vive a la espera
de su Señor o en la presencia de su Señor, debe asumir sus propias
responsabilidades. Para Marcos la vigilancia es una cualidad exigida sobre
todo a los responsables. Esta vigilancia a la que está invitado el
cristiano se explicita en la oración, en la sobriedad, en la fe, en la
caridad infatigable y en la resistencia al mal.
SE
DICE CREDO
ORACIÓN
DE LOS FIELES
(Después
de la invitación del celebrante).
A
cada intención, pedimos: Ayúdanos a salir a tu encuentro. ¡Ven, Señor Jesús!
Para
que la Iglesia en América Latina siga alimentando la esperanza de los
oprimidos y marginados. Oremos.
Para
que los gobernantes de nuestro continente cuiden con esmero la «Casa del
Señor» que es cada nación. Oremos.
Para
que los pobres, débiles y enfermos descubran en nuestra solidaridad, al
Señor que viene. Oremos.
Para
que cada institución y grupo parroquial se ocupe en la tarea asignada por
el Señor para bien de la Iglesia. Oremos.
(Añadir
y/o sustituir intenciones dando lugar a otras que reflejen las necesidades
del momento y/o de la comunidad).
LITURGIA
EUCARÍSTICA
Presentación de
las ofrendas
Cristo enviado
del Padre para nuestra salvación, es nuestra gran ofrenda a Dios. Unidos a
él, presentemos nuestro propósito de preparar su venida con abundantes
obras de caridad.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Señor,
te pedimos que aceptes estos dones recibidos de tu generosidad, y lo que
nos permites realizar mediante nuestra piedad en la tierra, se convierta
para nosotros en premio de redención en el cielo. Por Jesucristo nuestro
Señor.
PREFACIO
1 DE ADVIENTO
LAS
DOS VENIDAS DE CRISTO
(Después del
«Amén» de la Oración sobre las ofrendas)
Queremos acudir
al encuentro de Cristo que viene. Por eso con aclamaciones y el canto
participemos en la gran acción de Gracias que recita el celebrante porque
con Jesucristo se han cumplido las promesas del Padre.
El
Señor esté con ustedes.
Y
con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo
tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es
justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias,
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno:
Por
Jesucristo nuestro Señor.
Quien,
al nacer en el mundo compartiendo nuestra naturaleza humana, nos abrió el
camino de la salvación que desde antiguo anunciaron los profetas; para que,
cuando vuelva al fin de los tiempos en la majestad de su gloria, podamos
obtenerla resurrección eterna que ahora con fe y esperanza confiamos
alcanzar.’
Por
eso, con los ángeles y los arcángeles, cantamos sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA
DE COMUNIÓN Sal 84, 13
El
Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos.
COMUNIÓN
Jesús sigue
viniendo en la eucaristía y en cada hermano necesitado. Al acercarnos a
comulgar digamos con fe: ¡Ven, Señor, Jesús!
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor,
te pedimos que fructifique en nosotros la celebración de estos misterios
con los que, mientras peregrinamos entre lo transitorio, nos enseñas a amar
y adherirnos a los bienes eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.
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