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ANTIFONA
DE ENTRADA
Ven,
Señor, y no tardes, ilumina los secretos de las tinieblas y manifiéstate a
todas las naciones.
ORACION
COLECTA
Oremos:
Que
tu gracia, Señor, prepare nuestros corazones para que, cuando venga tu Hijo
Jesucristo, nos encuentre dignos de sentarnos a su mesa y de recibir de sus
propias manos el pan del cielo.
Por
nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
PRIMERA
LECTURA
Lectura
del libro del profeta Isaías (25, 6-10)
En
aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con
platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos
exquisitos, y manjares sustanciosos. El arrancará en este monte el velo que
cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las
naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las
lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su
pueblo.
Así
lo ha dicho el Señor.
En
aquel día se dirá: “Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que
nos salvara; alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae, porque la
mano del Señor reposará en este monte”.
Palabra
de Dios.
Te
alabamos, Señor.
SALMO
RESPOSORIAL SALMO 22
Habitaré
en la casa del Señor toda la vida.
El
Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y
hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas.
Habitaré
en la casa del Señor toda la vida.
Por
ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque
camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y
tu cayado me dan seguridad.
Habitaré
en la casa del Señor toda la vida.
Tú
mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la
cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
Habitaré
en la casa del Señor toda la vida.
Tu
bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré
en la casa del Señor por años sin término.
Habitaré
en la casa del Señor toda la vida.
ACLAMACION
ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya,
aleluya.
Ya
viene el Señor para salvar a su pueblo. Dichosos los que estén preparados
para salir a su encuentro.
Aleluya.
EVANGELIO
†
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (15, 29-37)
Gloria
a ti, Señor.
En
aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del mar de Galilea, subió al monte y
se sentó. Acudió a él mucha gente, que llevaba consigo tullidos, ciegos,
lisiados, sordomudos y muchos otros enfermos. Los tendieron a sus pies y él
los curó. La gente se llenó de admiración, al ver que los lisiados estaban
curados, que los ciegos veían, que los mudos hablaban y los tullidos
caminaban; por lo que glorificaron al Dios de Israel.
Jesús
llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente, porque
llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en
ayunas, porque pueden desmayarse en el camino”. Los discípulos le
preguntaron: “¿Dónde vamos a conseguir, en este lugar despoblado,
panes suficientes para saciar a tal muchedumbre?” Jesús les preguntó:
“¿Cuántos panes tienen?” Ellos contestaron: “Siete, y
unos cuantos pescados”.
Después
de ordenar a la gente que se sentara en el suelo, Jesús tomó los siete
panes y los pescados, y habiendo dado gracias a Dios, los partió y los fue
entregando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Todos comieron
hasta saciarse, y llenaron siete canastos con los pedazos que habían
sobrado.
Palabra
del Señor.
Gloria
a ti, Señor Jesús.
ORACION
SOBRE LAS OFRENDAS
Te
pedimos, Señor, que este sacrificio, signo de nuestra total entrega a ti,
te sea ofrecido siempre, para que realice la intención que tuviste al
instituir este sacramento, y lleve a cabo plenamente en nosotros tu
salvación.
Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
PREFACIO
DE ADVIENTO III
Cristo,
Señor y juez de la historia
El
Señor esté con ustedes.
Y
con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo
tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es
justo y necesario.
En
verdad es justo darte gracias, es nuestro deber cantar en tu honor himnos
de bendición y de alabanza, Padre todopoderoso, principio y fin de todo lo
creado.
Tú
nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, tu Hijo, Señor y juez de
la historia, aparecerá, revestido de poder y de gloria, sobre las nubes del
cielo.
En
aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este mundo y nacerán los
cielos nuevos y la tierra nueva.
El
mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria viene ahora a
nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo
recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la espera dichosa de
su reino.
Por
eso, mientras aguardamos su última venida, unidos a los ángeles y a los
santos, cantamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
ANTIFONA DE LA COMUNION
He
aquí que el Señor vendrá con gran poder e iluminará los ojos de sus
siervos.
ORACION
DESPUES DE LA COMUNION
Oremos:
Que
esta Eucaristía nos purifique, Señor, de toda mancha y nos prepare así a
celebrar dignamente la Navidad ya próxima.
Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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