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DIA DEL
AMOR, DIA DE LA AMISTAD, DIA DE LOS ENAMORADOS
14 de
Febrero
Autor:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1.
El amor cubre todas las faltas. (Proverbios (SBJ) 10,12)
Muchas personas esperan celebrar
este 14 de Febrero a San Valentín, sin embargo la Iglesia celebra a San
Cirilo, monje, y san Metodio, obispo. La Antífona de Entrada de la Misa de
hoy es: “Estos son los santos que llegaron a ser amigos de Dios, y
recibieron la gloria por el anuncio de la verdad divina”. No obstante
aprovechando que en muchos lugares se celebra el día del amor y la amistad, también
el día de los enamorados”, me parece bien pensar en este día como es el
“amor” o como es la “amistad” en mí vida cristiana.
Ciertamente, hoy, 14 de febrero, a
este día del amor se le denomina, para hacerlo mas comercial, el “día
de los enamorados”, y así expresar el día de los que sienten mutuo amor.
Pero este día del amor, me estimula a hacer una reflexión un poco distinta a
la invitación que me hace el mundo comercial con el cual se celebra la fecha,
y la hago mirando un poco al interior de nuestra comunidad cristiana y en
especial, la católica, haciendo un análisis crítico y consciente sobre una
verdad dura cuando reflexionamos con sinceridad sobre nuestro modo de amar a
los hombres.
2.
¿Habéis visto al amor de mi alma? (Cantar de los Cantares (SBJ) 3,3)
Jesús nos ha dejado un
“mandamiento” y “nuevo”: el amor al prójimo. Este
mandato de Jesús es “nuevo,” porque no es el amor al simple y
exclusivo prójimo judío, cómo era el amor en Israel; “Amarás a tu
prójimo como a ti mismo.” (cf. Lev 19:18), sino que es amor universal y
basado en Dios: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a
ustedes…. Ámense los unos a los otros, como yo los he amado” (Jn
15).
¿Cómo fue el amor de Jesús?, En los
Evangelios encontramos la fuerza del amor de Jesús, es un libro abierto para
descubrir como fue el amor de Jesús, “En esto Conocerán todos que sois
mis Discípulos, si tenéis amor los unos por los otros” (Jn, 13-35),
“Como el Padre me Amó, también yo os he amado; permaneced en mi
amor” (Jn 14-9), “Si Guardáis mis mandamientos, permaneceréis en
mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y
permanezco en su amor”, (Jn 14-10) “Este es mi mandamiento: que
os améis los unos a los otros, como yo os he amado” (Jn 14-12),
“Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus
amigos” (Jn 14-13) “Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo
daré a conocer Todavía, para que el amor con que me has amado esté en ellos,
y yo en ellos." (Jn 17-26)
3.
Con amor y lealtad se repara la falta; con el temor de Dios se evita el
mal. (Proverbios (SBJ) 16)
A través de sus Evangelios, Nuestro
Señor Jesucristo, nos hace ver que Dios nos tiene un amor extremadamente
incondicional, a pesar de todas nuestras faltas y miserias. Este amor es lo
más grande que tenemos, porque quien siente y se da cuenta que es amado por
Dios y que le ama tal cual es, con todos sus defectos, se complace
absolutamente y vive contento.
Estamos rodeados y muchas veces sin
saberlo de personas que leen y siguen los Evangelios, aprenden de esta buena
noticia del Reino, escuchan al Maestro y en silencio cumplen los mandatos de
Dios, es decir, en todo, aceptan con amor la voluntad de Dios, esto es una inmensa
alegría para nuestro mundo. Pero también es cierto que entre nosotros hay
mucha gente que lee la Sagradas Escrituras habitualmente, y les encanta hacer
saber a los demás de que son asiduos a esta lectura, incluso recuerdan bien y
utilizan como muletilla algunos versículos, no obstante, frecuentemente
desprecian a sus hermanos, hablan mal del prójimo o hacen acepciones entre
los hombres. Me he preguntado esto muchas veces, ¿Es posible dormirse cada
noche con los Evangelios en las manos y al día siguiente salir de casa y ser
indiferente con el vecino, el conserje, el hombre que barre la calle, el
compañero de trabajo o pasar indiferente al lado del que sufre?
4.
Que yo en tu amor confío; en tu salvación mi corazón exulte. ¡Al Señor
cantaré por el bien que me ha hecho (Salmos (SBJ) 13,6)
Cuenta San Jerónimo que San Juan,
cuando era ya anciano y no podía andar, hacía que sus discípulos le llevasen
a la iglesia, y en el camino les repetía siempre el mismo consejo:
"Hijitos míos, amaos los unos a los otros". Ellos le preguntaron:
"Maestro, ¿Por qué nos das siempre el mismo consejo?" Y el apóstol
respondió: "Porque es mandato del Señor, y si lo cumplís, él solo
basta." Por cierto, si alguien quiere imitar a Jesús, aunque no supiese
que la caridad es el mandamiento más importante, igual la viviría, porque
está plasmada en todo el Evangelio y Jesús es su perfecto exponente. San
Jerónimo lo tenia muy claro, ese debe ser el motivo por que Dios lo hizo
santo, por cierto, lo más grande que nos enseña la Biblia es: “el amor
a Dios y el amor al prójimo”.
En todo caso, no basta con conocer
la Biblia y cada una de sus citas, números, fechas, nombres de memoria. Es
sabido que el demonio conoce la Biblia mejor que cualquiera de los mejores
lectores de ella, acordémonos que el enfrento a Jesús, y le lanzó textos bíblicos
(Mt. 4, 1-11). ¿Y de que le sirve al demonio conocer las Sagradas
Escrituras?, el demonio no ama a Dios, tampoco ama a los hombres. Pero tengo
una pregunta un poco mas dura: ¿de que le sirve a muchos leer las Escrituras
si no tiene amor por los semejantes, esto es por todos los hombres de la
tierra, de que le sirve?
Por otra parte, no basta tener fe,
es necesario complementarlas con obras
de amor, San Pablo nos enseña: “la fe se hace eficaz por el amor”
(Gal. 5, 6)
5.
Mas yo, por la abundancia de tu amor, entro en tu Casa; (Salmos (SBJ)
5,8)
¿Es éste un mundo de mentirosos? ¿Cuantos
dicen que aman a Dios y luego habla mal del prójimo?, ¿Quién es el que no
ama?, el que no conoce a Dios (1Jn 4, 20), y “No todos los que dicen
Señor, Señor, van a entrar en el reino de los cielos, sino los que hacen la
voluntad de mi Padre Celestial” (Mt 7,21). “Si alguno dice: “Amo
a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a
su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” (1 Jn,
4,20)
En efecto, así es, a diario vemos
hombres muy devotos, no faltan nunca a misa, cumplen y repiten cada oración
durante la Eucaristía, ¿pero de que le sirve esto a un hombre si luego no es
capaz de amar a otro sin importar su creencia, idea, situación social,
económica, cultural o educacional?. “Gloria, honor y paz a todo el que
obre el bien;….no hay acepción de personas en Dios. (Rom 2, 10-11)
Es verdad, los fariseos de los que
relata la Biblia eran hombres muy devotos, muy observantes de la ley y
cumplía sin faltar con los diezmos, ¿Y que hicieron luego?, hicieron sufrir
mucho a Jesús y finalmente lo llevaron a la muerte en la cruz, ¿de que les
servía ser muy devoto? Le servia para aparentar, así es como muchos hoy
guardan las apariencias, por el que dirán, que al parecer, es lo que mas les
importa.
“Si yo no tengo amor, yo nada
soy” Corintios. 13, 2?, Y de nada me sirve leer los evangelios, de nada
me sirve ir al templo, de nada me sirve santiguarme, hacer oraciones,
rosarios, peticiones, de nada me sirve ser católico, si no tengo amor, porque
lo más grande de nuestra religión es el Amor, y Dios es amor, y el que no ama
no está en Dios, (Juan 4, 7.)
6.
Todas las sendas del Señor son amor y verdad para quien guarda su
alianza y sus dictámenes. (Salmos (SBJ) 25,10)
Un día un maestro de la ley se
acercó a Jesús y le preguntó: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?”,
Jesús le contestó: “El primer mandamiento es: Oye, Israel, el Señor
nuestro Dios es el único Señor. Ama pues al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es
el primer mandamiento. Y el segundo es parecido, y es: Ama a tu prójimo como
te amas a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que éstos”
(Mc. 12, 28-31).
“Dios es amor”,
“El amor viene de Dios”. Todo el da amor es hijo de Dios y seguro
que lo conoce, (Cfr Jn 4, 7-16) “El que vive en el amor vive en Dios y
Dios vive en él”
Si alguno necesita una prueba de
amor, búsquela en Jesucristo. El se entregó por amor a nosotros y derramó
hasta la última gota de su sangre por salvarnos.
Pero debemos tener cuidado, el amor
al prójimo no es solamente amar a su esposa, hijos, padre, hermanos, amigos,
la novia, el novio. Dice el Señor: “Tengan amor para sus enemigos,
bendigan a los que les maldicen, hagan bien a los que les odian, oren por los
que les insultan y les maltratan... Pues si ustedes aman solamente a los que
les aman a ustedes, ¿qué premio van a recibir por eso? Hasta los pecadores
hacen eso. Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué de bueno hacen?, pues
hasta los que no conocen a Dios hacen eso”, (Mt, 5, 44-47).
7.
Sea tu amor, Señor, sobre nosotros, como está en ti nuestra esperanza.
(Salmos (SBJ) 33,22)
Finalmente, sabemos y
experimentamos que esto de amar al prójimo no es algo fácil, no obstante, para
ser hijo de Dios, para seguir los pasos de Cristo, tenemos que mirar a los
hombres con los ojos de El Señor, es así como en este día del amor, día de la
amistad, tratemos de hacerlo. También es buen día para pedir por cada uno de
los hombres que menos sentimientos guardamos hacia ellos, y si nos falta
alguna dosis de amor para hacer esto, pidamos a Jesús que nos la entregue,
dediquemos este día a la sinceridad, dediquemos este día a no condenar a
nadie, renunciemos a cualquier acto de venganza, escuchemos a quien necesite
una palabra de aliento.
Dice el Señor: “Vengan
ustedes, los que han sido bendecidos de mi Padre, reciban el Reino que está
preparado para ustedes, pues tuve hambre y ustedes me dieron de comer, tuve
sed y me dieron de beber; anduve como forastero y me dieron alojamiento... En
verdad les digo que cualquier cosa que hicieron por uno de estos mis
hermanos, por humilde que sea, a mí me lo hicieron”. (Mt 25, 34)
8.
Escrútame (descúbreme), Señor, ponme a prueba, pasa al crisol mi
conciencia y mi corazón; está tu amor delante de mis ojos, y en tu verdad
camino. (Salmos (SBJ) 26, 2-3)
El Señor nos dijo que el mandamiento
más importante es: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con
toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primer
mandamiento. El segundo, semejante a éste, es: Amarás al prójimo como a ti
mismo.” (Mt 22: 37-40) ¿Debo preguntarme si los he cumplido?
Lo que tenemos seguro es que
llegará el día de nuestra muerte terrenal y tendremos que dar un gran paso, para
el que nos hemos preparado por muchos años, con el bautismo, la comunión, la
confirmación, con el matrimonio o el sacramento del orden, entonces seremos
examinados y debemos estar bien preparados. ¿Examinados de que?, esta es una
respuesta que debe nacer desde el corazón de cada uno. El santo padre san
Juan de Cruz, nos dice que este examen será sobre el amor; "Al final de
tu vida serás examinado en el amor". Esto es, no nos preguntarán si
hemos hecho muchas cosas en lo profesional o pastoralmente, tampoco si hemos
realizado grandes obras, o hemos vivido una vida religiosa dominical, ni nos
sacaran la cuenta de cuanta limosna hemos dado, solo seremos examinados en el
amor que hemos podido dar.
9.
Lectura de 1 Juan 4,10-21
Si alguno dice: “Amo
a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso”
En esto consiste el amor: no en que
nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo
como propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta
manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha
visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor
ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en
él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.
“Y nosotros hemos visto y damos
testimonio de que el Padre envió a su Hijo, como Salvador del mundo. Quien
confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y
nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él.
Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.
En esto ha llegado el amor a su
plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio, pues
como él es, así somos nosotros en este mundo. No hay temor en el amor; sino
que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien
teme no ha llegado a la plenitud en el amor. Nosotros amemos, porque él nos
amó primero. Si alguno dice: “Amo a Dios”, y aborrece a su
hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no
puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento:
quien ama a Dios, ame también a su hermano”.
1 Juan (SBJ) 4,10-21)
Nada ni nadie nos
puede apartar del amor de Dios
Feliz día y que el
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
Escrito en Febrero
del año 2001
Textos de la
Sagrada Biblia de Jerusalén (SBJ)
www.caminando-con-jesus.org
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