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Caminando-con-Jesus
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| | Asunto: | [caminando-con-jesus] MISA DIARIA 29 DE JUNIO DE 2009.doc | | Fecha: | Lunes, 29 de Junio, 2009 02:36:10 (-0400) | | Autor: | CAMINANDO CON JESUS <caminandoconjesus @...net>
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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Desde el 26 de febrero de 2002 en Internet – Santiago
de Chile-Chile
La página de Misa Diaria, Reflexión Bíblica y Santoral, mas
antigua de Internet
www.caminando-con-jesus.org
www.caminando-con-maria.org
www.caminandoconjesus.cl
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Suscriptores
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Fecha
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Edición Nº
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Tiempo
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Ciclo
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LINK L. HORAS
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11.122
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29-06-2009
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MD 2221
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ORDINARIO
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B
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I LUNES
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Si desea escribir, solo debe hacerlo a: caminandoconjesus@vtr.net Por favor, no enviar cadenas, no
presentaciones que excedan en mas de 1Mb.
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Lunes, San Pedro y San Pablo
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ANTÍFONA DE ENTRADA
Demos gracias a Dios en esta
festividad de san Pedro y san Pablo, que con su sangre fecundaron a la
Iglesia, participaron de la pasión del Señor y se convirtieron en amigos
suyos.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Oremos: Dios nuestro, que nos
llenas de santa alegría con la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y
Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de estos
Apóstoles, de quienes recibió el primer anuncio de la fe.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro
de los Hechos de los Apóstoles (12, 1-11)
En aquellos días, el rey Herodes
mandó apresar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó pasar
a cuchillo a Santiago, hermano de Juan, y viendo que eso agradaba a los
judíos, también hizo apresar a Pedro. Esto sucedió durante los días de la
fiesta de los panes Azimos.
Después de apresarlo, lo hizo
encarcelar y lo puso bajo la vigilancia de cuatro turnos de guardia, de
cuatro soldados cada turno. Su intención era hacerlo comparecer ante el
pueblo después de la Pascua.
Mientras Pedro estaba en la cárcel,
la comunidad no cesaba de orar a Dios por él. La noche anterior al día en que
Herodes iba a hacerlo comparecer ante el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre
dos soldados, atado con dos cadenas y los centinelas cuidaban la puerta de la
prisión.
De pronto apareció el ángel del
Señor y el calabozo se llenó de luz. El ángel tocó a Pedro en el costado, lo
despertó y le dijo: “Levántate pronto”.
Entonces las cadenas que le
sujetaban las manos se le cayeron. El ángel le dijo: “Cíñete la túnica
y ponte las sandalias”, y Pedro obedeció. Después le dijo: “Ponte
el manto y sígueme”. Pedro salió detrás de él, sin saber si era verdad
o no lo que el ángel hacía, y le parecía más bien que estaba soñando.
Pasaron el primero y el segundo
puesto de guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la calle. La
puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y caminaron hasta la esquina
de la calle y de pronto el ángel desapareció.
Entonces, Pedro se dio cuenta de lo
que pasaba y dijo: “Ahora sí estoy seguro de que el Señor envió a su
ángel para librarme de las manos de Herodes y de todo cuanto el pueblo judío
esperaba que me hicieran”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL SALMO 33
El Señor me libró
de todos mis temores.
Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se
alegre su pueblo al escucharlo.
El Señor me libró de todos mis
temores.
Proclamemos la grandeza del Señor y
alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me
libró de todos mis temores.
El Señor me libró de todos mis
temores.
Confía en el Señor y saltarás de
gusto, jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de
los pobres y los libra de todas sus angustias.
El Señor me libró de todos mis
temores.
Junto a aquellos que temen al Señor
el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es
el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en él.
El Señor me libró de todos mis
temores.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la
segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4, 6-8. 17-18)
Querido hermano: Ha llegado para mí
la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien
en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe.
Ahora sólo espero la corona
merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente
a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
Cuando todos me abandonaron, el
Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara
claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos.
Y fui librado de las fauces del
león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará sano y
salvo a su Reino celestial.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya, aleluya. Tú eres Pedro y
sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no
prevalecerán sobre ella, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO
† Lectura
del santo Evangelio según san Mateo (16, 13-19)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús
a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos:
“¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le
respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías;
otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó: “Y
ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le
dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces:
“¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado
ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que
tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
Los poderes del infierno no
prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo
lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la
tierra quedará desatado en el cielo”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Celebrante: En la solemnidad de San
Pedro y San Pablo, oremos junto a toda la Iglesia por el mundo y por los
hombres y digamos con fe: Te lo pedimos, Señor.
Que la Iglesia sea fiel a la
apostólica y a impulsos del Espíritu tenga una presencia significativa en
medio del mundo. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Que los cristianos bendigamos
constantemente al Señor, proclamemos su fidelidad y anunciemos con ilusión el
Evangelio. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Que el Papa experimente el auxilio
del Espíritu Santo y cuente con la colaboración de los obispos y consagrados.
Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Que los cristianos, piedras vivas
de la única Iglesia de Cristo, trabajemos por desterrar del mundo el egoísmo
y la desconfianza, y seamos instrumentos de paz y reconciliación. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Que los que son perseguidos por
creer en Jesucristo y por anunciarlo, experimenten la ayuda de Dios que los
libra del peligro y los salva. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Que nosotros y todos los cristianos
del tercer milenio seamos fieles al mandato evangelizador y hagamos de
nuestras vidas un anuncio positivo de la cercanía y fidelidad de Dios. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Celebrante: Escucha, Señor,
nuestras oraciones, edifica nuestra comunidad en Jesucristo, y haz que al
compartir nuestra fe en el Evangelio experimentemos cómo se fortalece nuestra
esperanza y se aviva nuestra caridad.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te
presentamos y, por intercesión de san Pedro y san Pablo, concédenos celebrar
este sacrificio íntimamente unidos a ti en la fe y en el amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
PREFACIO PROPIO
La doble misión de san Pedro y san
Pablo en la Iglesia.
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la fiesta de tus santos
Apóstoles nos llena de júbilo.
Pedro es nuestro guía en la fe que
profesamos; Pablo, expositor preclaro de tus misterios. Pedro consolidó la
Iglesia primitiva con los israelitas que creyeron; Pablo
fue preceptor y maestro de los
paganos, que Dios quería llamar a su Iglesia.
Así, después de haber congregado
por caminos diversos a la familia de Cristo, esa misma familia los asocia
ahora en su veneración con una sola corona.
Por eso, con todos los ángeles y
santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Dijo Pedro a Jesús: Tú eres el
Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: Tú eres Pedro y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Oremos: Tú que nos has alimentado
con esta Eucaristía, haz, Señor, que la participación perseverante en el
memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, y la fidelidad a la doctrina
de los Apóstoles nos conserven unidos en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Link Reflexiones Bíblicas Pedro S.A.Donoso Brant: homiletica.org
Link para Homilía de Fr.
Julio González Carretti OCD.
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“Tú
eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Mt 16,
13-19
Autor:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
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1.
“¿QUIÉN DICE LA GENTE QUE ES EL HIJO DEL HOMBRE?”
Al llegar a la región de Cesárea de
Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del
hombre? ¿Quién dicen que es?
Es en este lugar de Cesárea de
Filipo, es el momento cuando Jesús, dirigiéndose a los discípulos, les hace
abiertamente esta pregunta: ¿Quién dice la gente que soy yo? Jesús no lo
ignoraba por su conocimiento sobrenatural, pero también lo que pensaba la
gente de El lo sabía, como los apóstoles, por el rumor popular. ¿Por qué les
pregunta primeramente a ellos lo que piensan de El las gentes?
2.
JESÚS, PARA UNOS, ERA JUAN BAUTISTA,
El contacto de los apóstoles con
las muchedumbres a causa de la predicación y milagros de Jesús les había
hecho recibir toda clase de impresiones en torno a esto. Las que recogieron
eran éstas: Jesús, para unos, era Juan Bautista, sin duda resucitado, como
sostenía el mismo Antipas. Pues esta opinión había cobrado cuerpo entre el
pueblo, ya que Lc mismo dice que Antipas estaba preocupado con la presencia
de Jesús, puesto que algunos decían que era Juan, que había resucitado de
entre los muertos (Lc 9:7).
3.
OTROS, QUE ELÍAS; OTROS, QUE JEREMÍAS
Para otros, Jesús era Elías. Lc
recoge en otro lugar esta creencia popular. Jesús era, para diversos grupos,
Elías, que había aparecido (Lc 9:8). Según la estimación popular, Elías no
había muerto, y debía venir para manifestar y ungir al Mesías 12.
Otros piensan que fuese Jeremías
(Mt). El profeta Jeremías era considerado como uno de los grandes protectores
del pueblo judío, sobre todo por influjo del libro II de los Macabeos
(2:1-12). Pero no pasaba por un precursor del Mesías. Mateo ya hizo
referencia a él (2:17). Acaso se lo cita por el simple prestigio que tenía en
el judaísmo, y del que se podrían esperar cosas extraordinarias.
Por último, sin saber a ciencia
cierta quién sea, para muchos era algún profeta de los antiguos, que ha
resucitado (Lc). Era el poder milagroso de Jesús el que los hacía creer en la
resurrección de un muerto (Mt 14:2; Mc 6:14).
4.
¿QUIÉN DICEN QUE SOY?
No deja de extrañar el que los
apóstoles no citen, tomado de la opinión de las gentes, el que El fuese o
pudiese ser el Mesías.
Así fue como ellos le respondieron:
Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno
de los profetas. Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?
Por eso, después de oír lo que las
gentes pensaban de El, se dirige a los apóstoles para preguntarles
abiertamente qué es lo que, a estas alturas de su vida y de su contacto de
dos años con El, han captado a través de su doctrina, de su conducta, de sus
milagros. Era un momento sumamente trascendental. Si no fuera que Jesús tenía
un conocimiento de todo por su ciencia sobrenatural, se diría que esperaba
impaciente la respuesta de sus apóstoles.
5.
TÚ ERES EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS VIVO
Los tres sinópticos no dicen la
respuesta que hayan podido tener éstos. Sólo recogen la respuesta que le
dirigió Pedro. Todos los detalles se acumulan en la narración de Mateo para
indicar no sólo la precisión que interesa destacar, sino con ella acusar la
solemnidad del momento y la trascendencia del acto.
Mientras Mc-Lc presentan sin más a
Pedro, Mateo lo precisa ya de antemano como Simón Pedro. En efecto, Pedro
tenía por nombre Simón (Mateo 4:18 y par.). En Juan se lee que Jesús, al ver
por vez primera a Simón, le anunció que será llamado Pedro (Jn 1:42). Ya
desde un principio, Jesús puso en Simón la elección para Pedro, para ser
piedra El conservar aquí los dos nombres es sumamente oportuno.
La confesión de Simón Pedro es
expresada así: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Aquí se confiesa por
Pedro la mesianidad y la divinidad de Jesús. Al decir que es el Mesías,
indica su relación supereminente de autoridad con Dios — el Padre
— que lo envía.
6.
FELIZ DE TI, SIMÓN, HIJO DE JUAN
Pedro, desde su primer encuentro
con Jesús, deja al descubierto, por una parte, la amistad no disimulada del
Maestro, y por otra, la entrega sin reservas a su servicio o compañía, es así
como Pedro sabe quien es Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios.
Y Jesús le dijo: Feliz de ti,
Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la
sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
La respuesta de Jesús tiene dos
partes bien marcadas: la primera es una felicitación a Pedro por la
revelación tenida. La felicitación de Jesús a Simón es porque esta confesión
no se la reveló ni la carne ni la sangre, con la que se expresa el ser
humano. Tal era la grandeza de este misterio, que su revelación se la hizo su
Padre celestial. Se trata, pues, de un misterio desconocido a Pedro, y un
misterio que no podía, sin revelación, ser alcanzado por la carne y sangre
— el hombre — Entonces, este conocimiento no es por su capacidad
humana, es un don de Dios. En efecto, Pedro alcanzó este conocimiento por la
fe.
7.
TÚ ERES PEDRO, Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA
Jesús, volviéndose a Simón, le
dice: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y Jesús lo
eligió como la roca para construir sobre ella su Iglesia y le confirió los
poderes para llevar a la salvación a todos los hombres. Pedro es la roca, en
el sentido de que la fe y los creyentes no pueden tener otra fe que la de los
apóstoles y profetas, que son los que enseñan esa verdad, que está construida
sobre la piedra angular de Jesús, y así es, como luego dice; y el poder de la
Muerte no prevalecerá contra ella. Es decir, no podrá vencer a la Iglesia,
pues ésta está firme y estable, porque está construida sobre la roca firme,
que es Jesús.
8.
YO TE DARÉ LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS
Dice Jesús: Yo te daré las llaves
del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el
cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo. La
promesa es que ese atar y desatar sobre la tierra tendrá su automática
ratificación en el cielo. Todo lo relacionado con esta misión — cuanto
permita o prohíba en el reino, todo eso será también ratificado en el cielo.
Y eso garantizado por Jesús.
Así, Pedro como Mayordomo de la
Casa de Dios, ha recibido el poder para admitir o excluir, según el Evangelio
y de administrar la comunidad, en Pedro recaerán las responsabilidades de la
doctrina y de la moral, el podrá decidir lo que es bueno y licito para su
Iglesia y sus miembros, sentencia que será ratificada Por Dios en lo alto de
los cielos.
Así, como Pedro en épocas de la
Iglesia naciente, hoy el Papa, su sucesor, es el encargado de animar la fe en
nuestra comunidad creyente, el es en nombre de Jesucristo Pastor y guía de la
Iglesia.
9.
ACOGER AL SUCESOR DE PEDRO
Como Pedro en los orígenes y ahora
le ha correspondido a Benedicto XVI, hasta hace poco a Juan Pablo II,
fundamento visible de la unidad y de la caridad de la Iglesia.
A través del Evangelio, podemos
comprender como Jesucristo, nos invita a acoger al sucesor de Pedro, y a
mirarlo con los ojos de la fe.
Este es un día especial, para rezar
por el Papa y es una buena ocasión para apoyar su inmensa obra a favor de la
comunidad cristiana y de toda la humanidad. Dios le Bendiga
La Paz de Cristo
Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant
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LECTIO DIVINA
(Link
para leer sobre la Lectio Divina)
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“Y ustedes,
¿quién dicen que soy yo?
Jesús le pregunta a sus amigos: “Y
ustedes, ¿quién dicen que soy yo?, Simón Pedro tomó la palabra y le dijo:
“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esta confesión ya la
habían realizado los discípulos cuando los vieron caminar sobre las aguas
“Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo:
Verdaderamente eres Hijo de Dios. (Mt 14,33). Ahora nos corresponde
pronunciarnos, desde lo mas escondido, ¿Quién decimos nosotros quien es Jesús
y que es Jesús para nosotros?, Talvez igual como le dijo en una ocasión
Marta: Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba
a venir al mundo. (Jn 11,27)
¡Dichoso tú,
Simón, hijo de Juan!
Porque esto no te lo ha revelado
ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos!. Antes ya Jesús les
había dicho: Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a
pequeños. (Mt 11,25). ¿Y quien es Pedro?. Un hombre simple, de trabajos
sencillo, uno de esos pequeños al cual el Padre le ha revelado sus misterios.
Pedro no era un sabio teólogo, no era un doctor o un maestro, sin embargo el
pudo sentir quien era Jesús, don que le entrego el Padre. Dice el Señor: Todo
me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre,
ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo
quiera revelar. (Mt 11, 27). Este don que Dios le entregó a Pedro, es el que
quisiéramos tener. También estamos llamados a conocer bien a Jesús, para que
nos revele sus misterios.
Yo te daré las
llaves del Reino de los cielos
Yo te daré las llaves del Reino de
los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo
lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. Esto es todo los
que se reconcilie en la tierra, llegará reconciliado al Cielo. Este es
nuestro gran trabajo aquí en la tierra, dejarnos reconciliar con Dios, como
también es la gran tarea para a los que se les ha encomendado la ayuda en la
reconciliación. Quiero preguntarme: ¿Qué hay de mi reconciliación con mi
Padre?
Bendiciones
Pedro Sergio
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SANTORAL
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SAN
PEDRO Y SAN PABLO S. I
Celebramos hoy la solemnidad de
los santos apóstoles Pedro y Pablo. Simón, hijo de Juan, pescador del
lago de Galilea, elegido por Cristo el primero entre los Doce para ser
servidor de todos y confirmar en la fe a sus hermanos; apellidado por
Cristo «Pedro» para ser la piedra visible, fundamento de la unidad de la
Iglesia; designado por Cristo pastor para apacentar todo el rebaño de
Dios.
"Llévame a él". En
estas palabras del fogoso Pedro a su hermano Andrés que le habla del
Maestro, está sintetizada toda su vida. Pedro no hace como Natanael que
duda si de Nazaret puede salir cosa buena, sino que desde el primer
momento creyó en Jesús, se fió de él y le amó con toda su alma.
No sabemos cuándo nació Pedro,
pero sí sabemos que era de Betsaida, una aldea campesina y marinera al
lado del Lago de Genesareth. Allí vivía compartiendo su trabajo con su
padre y hermano Andrés. Estaba casado y el Señor, cuando ya forme parte
de sus más íntimos, curará a su suegra de una enfermedad.
Quizá heredó de su padre Jonás
la rudeza de su carácter y la prontitud de su genio. Lo cierto es que
Pedro, como nos lo presenta el Nuevo Testamento, era vehemente y
francote, un tanto presumidillo y un poco infantil en sus reacciones.
En el primer encuentro de Pedro
con Jesús ya queda al descubierto por una parte la amistad no disimulada
del Maestro, y por otra la entrega sin reservas de Pedro a su servicio o
compañía. Desde ahora "será pescador de hombres". Pero el
momento cumbre de Pedro nos lo recuerda San Mateo en el capítulo 16
cuando dialoga el Maestro con los Apóstoles: ¿"Quién dice la gente
que es el Hijo del Hombre"?... "Pues unos..." "Y
vosotros, ¿quién decís que soy yo?". Entonces Pedro tomando la
palabra, en nombre de todos sus compañeros, dice: "Tú eres el Hijo
de Dios vivo". Y viene la paga de Jesús a aquella bien acertada y
valiente definición: "Y yo te digo, tú eres Cefas, Pedro, y sobre
esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Infierno no podrán
prevalecer contra ella". Desde este momento Pedro ya ocupa el primer
lugar entre los compañeros. En las listas que traen los evangelistas, lo
traen el primero, hasta a veces, lo especifican diciendo, "Pedro, el
primero".
Pedro, de ahora en adelante,
recibirá muestras de especial cariño de parte del Maestro. Esta promesa
de Jesucristo de nombrarle "piedra" o ''fundamento'' de la
iglesia, se cristalizará después de la Resurrección de Jesús junto al
lago de Genesareth., según nos recoge San Juan en el capítulo 21 de su
evangelio. La escena no puede ser más hermosa. Tres veces le ha negado en
su Pasión. Ha sido cobarde. Ahora el Señor, antes de hacerle entrega del
tesoro más bello que nos deja, el Sacramento de salvación que es la
Iglesia, quiere estar seguro del arrepentimiento y amor de su Vicario y
por tres veces le examina en el amor hacia él. "Pedro ¿me amas?...
¿"Me amas más que estos"? La afirmación es categórica y firme:
"Sí, Señor, tú sabes que te amo..."
Aunque le haya negado en la
noche más triste de toda la historia, después llorará su pecado y dirá la
tradición que hasta se formaron unas cavidades en sus mejillas de tanta
lágrima. Correrá en compañía de Juan al sepulcro a ver al Maestro... Y
Jesús se le aparecerá y dirá a los demás que den el mensaje a Pedro... Le
mandará que camine sobre las aguas del lago...
Desarrolló su actividad
apostólica en Jerusalén, en Antioquía de Siria y definitivamente en Roma,
como primer obispo de aquella comunidad Incipiente. En Roma fue
crucificado el año sesenta y siete, durante la persecución del emperador
Nerón. Dio así testimonio de Jesucristo con su palabra y con su sangre.
Fue sepultado en la colina Vaticana.
Y Pablo, de Tarso, celoso
observante de la ley mosaica, perseguidor de la Iglesia de Dios,
convertido a Cristo en el camino de Damasco, ¡el Apóstol de todas las
gentes!
San Pablo es un hombre nuevo
después de la caída en el camino de Damasco. Y como todos los
convertidos, el fuego le quema las entrañas, y se siente forzado a
comunicarlo a todo el mundo. "Cuando aquel que me llamó por su
gracia, quiso revelar en mí a su Hijo para que lo evangelizase a los
gentiles, sin consultar a la sangre ni a la carne", en seguida se
puso en movimiento. Nadie podrá pararle. Es un volcán en ebullición
permanente.
"Anda, dice el Señor a
Ananías, que éste es instrumento escogido por mí para llevar mi nombre a
los gentiles". Y Pablo se lanza, lleno de divinas impaciencias, por
todos los caminos del imperio. Emprende cuatro viajes apostólicos,
arriesgados, difíciles. Recorre ciudades, funda cristiandades, les deja
discípulos al frente, les escribe cartas, promete llegar hasta España...
Afronta peligros "en tierra, en mar, entre los falsos
hermanos".
Pero no importan los peligros
para el alma enamorada. "Todo lo soporto por los elegidos. La caridad
de Cristo nos interpela. Muy a gusto me gastaré. Hijos míos, otra vez me
causáis dolores de parto, hasta formar a Cristo en vosotros. ¿Quién
enferma sin que yo enferme?".
San Juan Crisóstomo se
lamentaba que muchos no conocían las cartas de San Pablo. Al escuchar su
lectura, afirmaba él, "salto de gozo al oír ese maravilloso clarín
celestial, y me inflamo en deseos, reconociendo una voz muy amiga para
mí, y me parece verle presente ante mis ojos".
En sus diversos pasajes vemos
el anhelo incoercible que siente de predicar el Evangelio, de hacerse
todo para todos, de preocuparse por todas las Iglesias, de sufrirlo todo,
hasta ser anatema por sus hermanos.
"Cuando quiero saber las
últimas novedades, leo a San Pablo", dice León Bloy, a propósito de
la variedad del mensaje paulino. Pero si quisiéramos destacar lo más
peculiar, el eje y punto clave en que se apoya la nueva exigencia de
Pablo, sería por encima de todo, su anhelo por Cristo, su obsesión por
Cristo, hasta el punto de que pide varias veces a sus discípulos que le
imiten a él, sin más, pues sabe que así imitarán a Cristo.
Se podría seleccionar una
especie de Código o Decálogo sobre el cristocentrismo de Pablo: 1) Su
vida es Cristo. 2) Todo lo centra en el amor de Cristo. 3) Sólo quiere
conocer a Cristo. 4) Desea gloriarse en la cruz de Cristo. 5) Su
debilidad encuentra la fuerza en la gracia de Cristo. 6) Colabora con la
gracia de Cristo. 7) Desea únicamente apoyarse en Cristo. 8) Su afán es
estar con Cristo. 9) Se goza en haber sido atrapado por Cristo. 10) Está
seguro que nada le separará del amor de Cristo.
El último viaje de Pablo fue el
viaje a Roma para ser juzgado. Allí sufrió martirio, junto con Pedro, las
dos columnas de la Iglesia, hacia el año 67. Agotado por fin, había
rendido viaje el discípulo fiel. Fue sepultado en el lugar llamado Tre
Fontane, por las tres fuentes que habrían brotado en el momento del
martirio. Sobre aquel lugar se levantaría más tarde la basílica
espléndida que lleva todavía su nombre.
Nuestra comunidad de fe y
esperanza se funda en el mensaje de Pedro y Pablo, testigos del Señor de
la gloria. ¿Alguna vez te precipitas envalentonado? ¿Te descubres a
menudo pegando patadas con la lengua? ¿Haces afirmaciones duras que
posteriormente lamentas? ¿Eres impetuoso, exuberante y lleno del gozo de
vivir? Si es así, te hallas relacionado espiritualmente con San Pedro.
Pedro fue un hombre que nunca
creyó en hacer las cosas a medias. Estaba dispuesto a saltar de las
barcas, caminar sobre el agua y declarar su amor sin fin por su Señor. También
negó a Cristo tres veces, perdió su confianza y casi se ahogó. Todo lo
que hizo, fue con todo su corazón y toda su alma. Cometió errores, pero
se levantó, se secó y siguió su marcha. Pedro estaba lleno de pasión;
pasión por Cristo, pasión por el evangelio, pasión por la vida.
A menudo sorbemos la vida como
si fuera una taza tibia de té débil. San Pedro nos dice que en vez de
tomar pequeños sorbitos, necesitamos atrapar la vida con ambas manos y
engullirla como un vaso helado de agua de manantial en el día más
caluroso del verano.
Hay una máxima que resume la
filosofía de San Pedro: la vida no es un ensayo general. No podemos
aguardar hasta cuando creemos que empieza la noche, para decidir saltar
al escenario. Si así lo hacemos, descubriremos que el espectáculo casi ha
acabado el telón está presto para caer.
SANTORAL
PREPARADO POR LA PARROQUIA DE LA SAGRADA GAMILIA DE VIGO
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PETICION DE ORACION
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S.A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile,
como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro
Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este
servicio, dando gracias a nuestro Dios Padre que tanto nos ama.
ESTA
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