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Asunto:[caminando-con-jesus] MISA DIARIA 1 DE JULIO DE 2009.doc
Fecha:Miercoles, 1 de Julio, 2009  01:00:14 (-0400)
Autor:CAMINANDO CON JESUS <caminandoconjesus @...net>

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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Desde el 26 de febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile

La página de Misa Diaria, Reflexión Bíblica y Santoral, mas antigua de Internet

www.caminando-con-jesus.org      www.caminando-con-maria.org     www.caminandoconjesus.cl

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Fecha

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LINK L. HORAS

11.123

1-07-2009

MD 2223

ORDINARIO

B

I MIERCOLES

Si desea escribir, solo debe hacerlo a: caminandoconjesus@vtr.net  Por favor, no enviar cadenas,  no presentaciones que excedan en mas de 1Mb. 

Semana 13º , miércoles, verde


 

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 46, 2

Que todos los pueblos aplaudan y canten a Dios con alegría.

ORACIÓN COLECTA

Señor, que por la gracia de adopción quisiste hacernos hijos de la luz, concede que no seamos envueltos por las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA Gén 21, 3. 5. 8-20

Lectura del libro del Génesis.

En el tiempo anunciado por Dios, Sara concibió y dio un hijo a Abraham, que ya era anciano. El niño creció y fue destetado, y el día en que lo destetaron, Abraham ofreció un gran banquete. Sara vio que el hijo de Agar, la egipcia, jugaba con su hijo Isaac. Entonces dijo a Abraham: “Echa a esa esclava y a su hijo, porque el hijo de esa esclava no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac”. Esto afligió profundamente a Abraham, ya que el otro también era hijo suyo. Pero Dios le dijo: “No te aflijas por el niño y por tu esclava. Concédele a Sara lo que ella te pide, porque de Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y en cuanto al hijo de la esclava, Yo haré de él una gran nación, porque también es descendiente tuyo”. A la madrugada del día siguiente, Abraham tomó un poco de pan y un odre con agua y se los dio a Agar; se los puso sobre las espaldas, y la despidió junto con el niño. Ella partió y anduvo errante por el desierto de Berseba. Cuando se acabó el agua que llevaba en el odre, puso al niño debajo de unos arbustos, y fue a sentarse aparte, a la distancia de un tiro de flecha, pensando: “Al menos no veré morir al niño”. Y cuando estuvo sentada aparte, prorrumpió en sollozos. Dios escuchó la voz del niño, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo: “¿Qué te pasa, Agar?”, le dijo. “No temas, porque Dios ha oído la voz del niño que está ahí. Levántate, alza al niño y estréchalo bien en tus brazos, porque Yo haré de él una gran nación”.

En seguida Dios le abrió los ojos, y ella divisó un pozo de agua. Fue entonces a llenar el odre con agua y dio de beber al niño. Dios acompañaba al niño y éste fue creciendo. Su morada era el desierto, y se convirtió en un arquero experimentado.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

La relación de Yahvé con su pueblo es el gran tema en la historia de los patriarcas. Yahvé es el que permanece fiel a su palabra. Vela siempre por el cumplimiento de sus promesas sin excluir a nadie de sus bendiciones. Isaac será el hijo de la promesa, pero Ismael es también amado por él.

Para Yahvé toda vida tiene un valor y un destino. Sara es madre tras una larga vida de esterilidad. El orgullo de madre exagera los celos por Ismael, el hijo de la esclava, en el que ve un rival para Isaac, el hijo de sus entrañas. Estos celos provocan la expulsión de Agar con su hijo, pero los dos niños serán portadores de la promesa de Yahvé a Abraham y su descendencia.

SALMO Sal 33, 7-8. 10-13

R. El Señor escucha al pobre que lo invoca.

Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. R.

Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen. Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor. ¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices? R.

ALELUYA Sant 1, 18

Aleluya. El Padre ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación. Aleluya.

EVANGELIO Mt 8, 28-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?”. A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: “Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara”. Él les dijo: “Vayan”. Ellos salieron y entraron en los cerdos: éstos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Dos hombres violentos hacen de las suyas. Sembraban por toda la región un terror semejante al del legendario “lobo de Gubia”. Nadie se atrevía a pasar por ese camino. Jesús predicaba por allí y esta circunstancia le hizo vivir de cerca la situación para demostrar su poder sobre el mal.

Mateo hace de este episodio uno de los primeros presentimientos de la pasión: el Maestro puede triunfar fácilmente de las fuerzas demoníacas, pero le cuesta vencer la resistencia de los hombres que lo condenan y lo crucifican.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, concede que nuestro culto sea digno de estos sagrados dones, ya que eres tú quien bondadosamente das eficacia a tus sacramentos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 102, 1

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, vivifícanos por esta Víctima divina que hemos ofrecido y recibido, para que unidos siempre a ti por el amor, demos fruto duradero.

Por Jesucristo, nuestro Señor.


Link Reflexiones Bíblicas Pedro S.A. Donoso Brant: homiletica.org

Link para Homilía de  Fr. Julio González Carretti OCD.

 

“¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios?”

Mt 8, 28-34

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

 

1.        FUERON A SU ENCUENTRO DOS ENDEMONIADOS

Cuando Cristo desembarca en esta región, le salen estos endemoniados, al parecer llevaban así muchos años. Se decía del que pernoctaba en los sepulcros, que en el habita el espíritu inmundo. También se dice que la ferocidad de estos endemoniados era tal que, para evitar que se hiciesen daño a sí mismos o a otros, ya que atacaban a los caminantes como dice aquí Mateo, les ataban con cadenas, pero como en otras ocasiones, talvez aquí la las habían roto.

Los rabinos atribuían en ocasiones la enfermedad a influjo mágico o a vejación de demonios, entonces se utilizaba medios mágicos o exorcismos y hasta acciones supersticiosas, o por repetición de palabras sin sentido para extraer los demonios. Contrario a este procedimiento, Cristo usa para curar a estos endemoniados su mandato.

2.        ¿QUÉ QUIERES DE NOSOTROS, HIJO DE DIOS?

Este Evangelio también lo relata Marcos y Lucas. En Mc se describe al endemoniado viendo y conociendo a Cristo desde lejos; viene corriendo y se postra ante él. Y gritando le dijo: Jesús, Hijo de Dios Altísimo ¿qué hay entre tú y yo? Te conjuro en nombre de Dios que no me atormentes

La expresión Dios Altísimo es usada en los escritos rabínicos para denominar al Dios de los judíos. El expresar ¿qué hay para ti y para mí? significa que no tienen que ver nada entre ellos. Y también le dice que no le atormente. El endemoniado le conjura por Dios. Manifiestamente este endemoniado cree en la virtud del nombre de Dios, máxime sobre Cristo, del que reconoce su grandeza y santidad al llamarle Hijo de Dios. El endemoniado quiere contener a Cristo, como si éste viniese a alterar los planes permisivos de Dios.

3.        ¿HAS VENIDO AQUÍ A ATORMENTARNOS ANTES DE TIEMPO?

En Marcos y Lucas pide el endemoniado que no le atormente. ¿En qué sentido? Mateo es el que da la explicación: ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo? La tradición judía reconocía que los demonios estaban condenados en el infierno, pero admitía que algunos podían ejercer de tentadores y atormentadores de los hombres (Job 1:10.12; 2:4). Sólo a la hora del juicio final será terminada esta obra de tentación y daño a los hombres (2 Pe 2:4). Pero la venida del Mesías comenzaba a contener esta obra demoníaca, como Cristo mismo dijo (Mt 12:28). Esta libertad condicionada de que gozaban antes del juicio final y días mesiánicos, pero de la que ahora ya no van a gozar o la tienen muy constreñida, es por lo que se encuentran atormentados. Y al tener su limitación antes del juicio final, es lo que les hace quejarse y temer que Cristo haya venido antes de tiempo a atormentarles.

4.        SI VAS A EXPULSARNOS, ENVÍANOS A ESA PIARA

Relata el Evangelio: A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara Los judíos tenían prohibida la cría del cerdo, como animal impuro, pero no por la Ley, sino por la tradición rabínica, aunque se ha hecho ver que, en la práctica, esta prescripción era frecuentemente violada. Este gran piara hace suponer una población en gran parte pagana. Se sabe que en las ciudades de Gadara e Hippos, de la Decápolis, había muchos gentiles, hasta incluso no ser judíos la mayor parte de las gentes de esta región. Aunque la misión de Cristo estaba destinada inmediatamente a los judíos, la excepción benéfica en otras gentes se podía dar, como en el caso de la cananea (Mc 7:24, ).Dos preguntas se suelen hacer a este propósito: ¿Por qué los demonios piden entrar en los cerdos? ¿Por qué Cristo permite aquí el daño anejo a sus propietarios?

5.        LA SUPREMA AUTORIDAD DE CRISTO SOBRE LOS ESPÍRITUS IMPUROS.

Si los demonios piden, al ser expulsados de los endemoniados, no ser obligados a ir al abismo, es decir, a cesar en su tarea de enemistad y odio al establecimiento del reino de Dios, y cuya prueba de su llegada, como Cristo dijo, es la expulsión de los demonios de los poseídos (Mt 12:28, par.), piden también entrar en la manada de los cerdos. Era una transacción benéfica para los hombres. Pero, sin duda, pretendían, al impulsarlos con una carrera desenfrenada a despeñarse y ahogarse en el lago, provocar una reacción hostil de las gentes contra Cristo, con las ventajas que de esto pudieran derivarse para su obra de mal. Pero se ve, por otra parte, que su acción en esta piara acusa, de modo más sensible, el movimiento diabólico de, literariamente, expulsión e ingreso, destacándose así la suprema autoridad de Cristo sobre los espíritus impuros.

6.        JESÚS EJERCÍA EL PODER DE DIOS

El daño que se seguiría en los propietarios no debía de ser tan cuantioso como a primera vista pudiera parecer, ya que no supone que fuese toda la manada propiedad de un solo dueño, sino, como es ordinario, se habrían agrupado los ganados de diversos dueños. Naturalmente, no podrá darse una razón concreta de la permisión de este daño en aquellos dueños. Pudo ser por castigo moral, para quitar un excesivo apego a los bienes. Siempre son razones de providencia. ¿Por qué permite Dios o quiere una inundación, donde se destruirán bienes, se ahogarán rebaños y morirán personas? Pero lo que tiene más valor es la enseñanza teológica que se desprende de esta autorización o permisión de Cristo. Los evangelistas valoran la importancia de las cosas según un ideal espiritual. Nadie tiene el derecho de imponer a su prójimo el cambio de un bien temporal por un bien espiritual, pero Dios tiene ese derecho: él había permitido a Satán herir a Job en sus bienes e incluso en su carne. Los evangelistas podían recordarse de esto, y se puede concluir que, en su pensamiento, Jesús ejercía el poder de Dios.

Así esta escena viene a presentar a un tiempo a Cristo como Mesías (Mt 12:23.28) y como ejerciendo poderes de Dios: tanto sobre los bienes materiales como sobre el disponer del destino de los demonios en permitirles una acción temporal tentadora o en recluirlos definitivamente en el abismo (Lc).

7.        LE ROGARON QUE SE FUERA DE SU TERRITORIO.

Los pastores, despavoridos ante aquel suceso, en que no podían responder de la custodia de los ganados, partieron a la ciudad y a los campos a dar la noticia. Ante tal suceso, la gente se presentó en el lugar. Se describe en Lucas y Marcos el asombro de la gente al encontrarse al endemoniado sentado a los pies de Jesús, vestido y cuerdo. Ante el asombro, no de la curación del endemoniado, sino de la manada despeñada y ahogada, le rogaron que se retirase de su región, pues estaban sobrecogidos de un gran temor (Lc). Y el ruego debió de ser repetido e insistente, como lo describe Marcos. No deja de ser extraña esta petición. Admitido el milagro, ¿por qué se obra así? Probablemente por el temor a que pudiese haber nuevas pérdidas en sus bienes materiales. ¿Acaso vieron en él a un profeta judío que castigaba así el animal para ellos prohibido?

8.        JESÚS DERROTA ESOS PODERES QUE LUCHAN CONTRA EL REINO DE DIOS

Este Evangelio destaca la grandeza de Cristo sobre los endemoniados. Del mismo modo como en el Evangelio anterior se demostró el poder de Jesús sobre los elementos naturales como el viento y el mar, ahora se da a conocer el poder del Señor sobre los poderes vivos que luchan contra el Reino, se muestra el poder de Cristo sobre las fuerzas del mal.

Talvez no sea fácil comprender este Evangelio, donde Jesús derrota esos poderes que luchan contra el Reino de Dios, aún más, ¿como comprender a esos cuidadores que asombrados temieron la presencia del Señor Jesús y que luego huyeron?, de todas maneras, es mejor confiar en Jesucristo, en su protección que temer al demonio y mientras permanezcamos junto al Señor, no seremos tentados en nuestras fuerzas.

9.        SEPAMOS VER EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR JESÚS, A EL SALVADOR, A NUESTRO REDENTOR.

Démonos cuenta cuando parece molesta la presencia de Jesús, en que ocasión de nuestras vidas, seguramente cuando la tenemos demasiada cómoda, cuando por la presencia de El, tenemos que darnos al que lo necesite en desmedro de lo nuestro, nos estorba la presencia de Jesús cuando tenemos que enfrentar nuestro egoísmo, especialmente para que no nos haga ver como somos frente los mas necesitados.

En efecto, para muchos, Jesús es una complicación porque estamos obligados a actuar bajo el bien.

Pero para nosotros, lo más hermoso es vivir en compañía del Señor, le pedimos que no se aleje y que se quede con nosotros, porque sin El nada somos y nada podemos esperar y para eso estamos dispuestos a todo, dispuestos a ser desprendidos porque nada es digno de El, pues es Jesús la mayor riqueza y la mayor alegría a la que podemos aspirar.

Así nosotros suplicamos, quédate con nosotros Jesús, para que puedas santificarnos y para que nos ayudes a cumplir con la voluntad de Nuestro Padre

La Paz de Cristo

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

LECTIO DIVINA

(Link para leer sobre la Lectio Divina)

 

Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino

Mateo nos retrata a dos endemoniado muy feroces, crueles, talvez quiera decirnos inhumanos. Nadie podía pasar por ese camino. Todo es sucedía antes de que llegara Jesús a la otra orilla donde estaban estos endemoniados. Es la amenaza del mal, es la intimidación a las personas, que las lastima y enloquece a las personas. Es una fuerza maligna, amenazadora, que trata de quitar  la paz de la gente y dar miedo.

¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios?

Pero cuando llega Jesús, toda esta maldad se siente amenazada, se derriba y se descompone. Y entonces se preguntan ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?” Ellos tenían todo el dominio del sector, de tal modo que nadie podía pasar por ese camino. Ante Jesús, el mal se da cuenta que pierde todo su poder. En efecto, la fuerza del mal, en presencia de Jesús, ya no tiene libertad ni es sólida. Nosotros le pedimos además que nos libre del mal. ¿Pero, estamos convencido del poder de Jesús?. El que cree en Nuestro Señor Jesucristo, no tiene que temer. No teman dice el Señor. El ha vencido todo mal.

Le rogaron que se fuera de su territorio.

Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio. ¿Estaban molestos porque se quedaron sin sus cerdos?. ¿No fue para ellos mas importante la expulsión de los demonios?. Jesús derrota esos poderes que luchan contra el Reino de Dios y la llegada del Reino de Dios simbolizó la llegada de un poder más contra todo mal. Los Evangelios no muestran la victoria de Cristo sobre el demonio, el pecado y sobre la muerte. Por eso no le rogamos a Jesús que se aleje, al contrario que se quede con nosotros, porque sin El nada somos y nada podemos esperar y para eso estamos dispuestos a todo, dispuestos a ser desprendidos porque nada es digno de El. Jesús la mayor riqueza y la mayor alegría a la que podemos aspirar.

Bendiciones

Pedro Sergio

SANTORAL

 

 

Beato Junípero Serra, (1713-1784)

1 de Julio

“Siempre adelante, nunca hacia atrás”. Este fue el lema de Junípero Serra, cuyas dotes intelectuales, celo misionero, bondad y paciencia produjeron sus frutos en su nativa Mallorca, en México y en los Estados Unidos.

Nacido en Petra (Mallorca) el 24 de noviembre de 1713, Miguel José fue hijo de Antonio Serra y Margarita Ferrer, agricultores. Después de la enseñanza primaria en los Franciscanos de Petra, Miguel marchó a Palma, la Capital, e ingresó en los Frailes Menores en 1730, tomando el nombre de Junípero en honor de uno de los primeros seguidores de San Francisco. Ordenado de sacerdote en 1737, Serra fue destinado a enseñar filosofía. Entre sus alumnos hubo dos que fueron sus últimos colaboradores en el Nuevo Mundo, Francisco Palou y Juan Crespí. Tras doctorarse en Teología en la Universidad del Beato Ramón Llull en 1742, Serra continuó enseñando filosofía y teología y adquirió gran fama como predicador.

En 1749, en unión de Palou, partió para el Colegio de San Fernando, en la Ciudad de México. Temiendo comunicar a sus padres su próxima partida, Serra pidió a un fraile compañero suyo que les informara sobre el particular. “Yo quisiera poder infundirles la gran alegría que llena mi corazón”, decía. “Si yo pudiera hacer esto, seguro que ellos me instarían a seguir adelante y no retroceder nunca”. Les pedía que comprendieran su vocación misionera y prometía recordarlos en la oración.

Poco después de su llegada a México, Serra sufrió la picadura de un insecto que le produjo la hinchazón de un pie y una úlcera en la pierna de la que le resultó una cojera para el resto de su vida. Tras unos meses en el Colegio de San Fernando, Serra fue destinado a las misiones de Sierra Gorda al nordeste de la ciudad de México. Allí trabajó durante ocho años, tres de ellos como presidente de las misiones. Llamado a la Ciudad de México, fue maestro de novicios durante nueve años y continuó su predicación en las zonas alrededor de la capital. En 1767 los jesuitas fueron expulsados de México y sus misiones de la Baja California fueron encomendadas al Colegio de San Fernando. Serra fue nombrado presidente de esas misiones, cuya cabecera estaba en la Misión de Loreto.

En 1769, la Corona de España decidió colonizar la Alta California (hoy Estado de California en los EE.UU.). Serra fue nombrado nuevamente presidente; supervisó la fundación de las nueve misiones: San Diego (1769), San Carlos Borromeo (1770), San Antonio de Padua (1771), San Gabriel Arcángel (1771), San Luis Obispo (1772), San Francisco de Asís (1776), San Juan de Capistrano (1776). Santa Clara de Asís (1777) y San Buenaventura (1782).

En 1773 Junípero fue a la Ciudad de México para entrevistarse con el Virrey Bucarelli y tratar de resolver los problemas que habían surgido entre los misioneros y los representantes del Rey en California. La Representación de Serra (1773) ha sido llamada «Carta de los Derechos» de los indios; una parte decretaba que «el gobierno, el control y la educación de los indios bautizados pertenecerían exclusivamente a los misioneros». Durante esta visita a la Ciudad de México Serra escribió a su sobrino, el Padre Miguel Ribot Serra diciéndole: “En California está mi vida y allí, si Dios quiere, espero morir”.

Ni siquiera el martirio del Padre Luis Jaime en la Misión de San Diego (1775) apagó el deseo de Serra de añadir nuevas misiones a la cadena de las ya existentes a lo largo de la costa de California. En todas estas misiones, Junípero y los frailes enseñaron a los indios métodos de cultivo más eficaces y el modo de domesticar a los animales necesarios para la alimentación y el transporte. Cuando fue capturado el indio que dirigía a los rebeldes en la Misión de San Diego, Serra escribió al Virrey, pidiéndole que perdonara la vida del indio. Los que fueron capturados, fueron eventualmente perdonados. En la misma carta al Virrey, Serra pedía que “en el caso de que los indios, tanto paganos como cristianos, quisieran matarme, deberían ser perdonados”. Serra explicaba: “Debe darse a entender al asesino, después de un moderado castigo, que ha sido perdonado y así cumpliremos la ley cristiana que nos manda perdonar las injurias y no buscar la muerte del pecador, sino su salvación eterna”.

Serra pasó los últimos años de su vida ocupado en las tareas de la administración, la necesidad de escribir muchas cartas a las otras misiones y a la Iglesia y a los oficiales del gobierno en la Ciudad de México, y con el ansia de fundar las misiones necesarias. Sin embargo, trabajó con gran fe y tenacidad, aunque le iban faltando las fuerzas. Los indios le pusieron de apodo “el viejo”, porque tenía 56 años cuando llegó a la Alta California, pero Serra trabajó constantemente hasta su muerte el 28 de agosto de 1784 en la Misión de San Carlos Borromeo, que había sido su cuartel general y se convirtió en el lugar de su descanso definitivo. Los indios y los soldados lloraron la muerte de Serra y lo llamaban “Bendito Padre”. Muchos se llevaban un trozo de su hábito como recuerdo; otros tocaban medallas y rosarios a su cuerpo.

Poco tiempo después de la muerte de Serra, el Guardián del Colegio de San Fernando escribía al Provincial de los Franciscanos en Mallorca: “Murió como un justo, en tales circunstancias que todos los que estaban presentes derramaban tiernas lágrimas y pensaban que su bendita alma subió inmediatamente al cielo a recibir la recompensa de su intensa e ininterrumpida labor de 34 años, sostenido por nuestro amado Jesús, al que siempre tenía en su mente, sufriendo aquellos inexplicables tormentos por nuestra redención. Fue tan grande la caridad que manifestaba, que causaba admiración no sólo en la gente ordinaria, sino también en personas de alta posición, proclamando todos que ese hombre era un santo y sus obras las de un apóstol”.

El 14 de septiembre de 1987, el Papa Juan Pablo II tuvo un encuentro con los Indios nativos americanos en Fénix, Arizona, durante el cual alabó los esfuerzos de Serra para proteger a los indios contra la explotación. Tres días más tarde el Papa visitó la tumba de Serra en la Misión de S. Carlos Borromeo y recordó la Representación de Serra en 1773 en favor de los indios de California. Juan Pablo II dijo que Serra y sus misioneros compartían la convicción de que “el Evangelio es un asunto de vida y de salvación. Ellos estimaban que al ofrecer a Jesucristo a la gente, estaban haciendo algo de un valor, importancia y dignidad inmensos”. Esta convicción los sostenía “frente a cualquier vicisitud, desazón y oposición”.

El mismo Juan Pablo II beatificó solemnemente en Roma a Fray Junípero el 25 de septiembre de 1988.

 

PETICION DE ORACION

 

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S.A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio, dando gracias a nuestro Dios Padre que tanto nos ama.

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