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<title>egrupos.net - catolices</title>
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<description>Lista de los cristianos hispanohablantes.</description>
<language>es</language><copyright>&#169; Copyright 2006, AR Networks. All Rights Reserved.</copyright>
<pubDate>Wed, 23 May 2012 19:53:25 +0200</pubDate><lastBuildDate>Wed, 23 May 2012 19:53:25 +0200</lastBuildDate>
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<title>egrupos.net</title><url>http://www.egrupos.net/pics/en/eListasNet.gif</url><link>http://www.egrupos.net/</link></image>
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 <title>Pentecostés.</title>
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 <pubDate>Wed, 23 May 2012 19:53:25 +0200</pubDate>
 <author>José Portillo Pérez &lt;loli627167575@gmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
   Padre nuestro. 
 
   Domingo, 27/05/2012, Solemnidad de Pentecostés, ciclo B. 
 
   ¿Cómo sabemos que el Espíritu Santo está con nosotros? 
 
   Si vivimos en conformidad con el cumplimiento de la voluntad del Dios
 
Uno y Trino, si somos justos, si evitamos el hecho de pecar, y si
 
tenemos la costumbre de orarles a Nuestro Padre celestial y a sus Santos
 
siervos, no podemos tener dudas, con respecto al hecho de que el
 
Espíritu del Señor habita en nosotros. 
 
   Jesús, según recordamos al meditar el Evangelio de la Solemnidad
 
de la Ascensión de Nuestro Salvador, nos ha encomendado una gran
 
misión que no podemos llevar a cabo por nuestro medio, que podremos
 
realizar perfectamente, si nos dejamos conducir por las inspiraciones
 
del Paráclito o Defensor. 
 
   &quot;Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a
 
la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque
 
no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo:
 
Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que
 
creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será
 
condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre
 
echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las
 
manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño;
 
sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán&quot; (MC. 16, 14-18). 
 
   Creer que Jesús ha resucitado de entre los muertos, no fue fácil
 
para los primeros cristianos, porque, como sabemos, las autoridades de
 
Palestina sobornaron a los soldados que vigilaban el sepulcro de Nuestro
 
Redentor, para que se extendiera el pensamiento de que el cadáver del
 
Hijo de Dios y María había sido robado. 
 
   Aunque los primeros que se dejaron evangelizar creyeron que Jesús
 
había vencido a la muerte de tal manera que hicieron que su vida
 
girara en torno a tan trascendental realidad y misterio de fe, con el
 
paso de las décadas, las persecuciones de que fueron víctimas los
 
creyentes en Jesús, causaron la pérdida de fe de muchos de los
 
tales. Llegó el día en que, para creer en Jesús, los creyentes
 
necesitaban ver físicamente al Mesías, por lo que tuvieron que
 
aprender que, para lograr lo que deseaban, tenían que ver en sus
 
prójimos la encarnación de Dios. Con el paso de los siglos, hemos
 
buscado a Dios en la contemplación de las imágenes del Señor, y se
 
le han construido grandes y lujosos templos, pero pocos son los que han
 
aprendido a ver el reflejo de la imagen de Dios en sus prójimos los
 
hombres. 
 
   A quienes contemplaron la Ascensión de Jesús al cielo, no les fue
 
fácil creer en el testimonio de quienes vieron al Señor resucitado.
 
¿Nos sirven los testimonios de fe que conocemos para creer más en
 
Dios? 
 
   ¿Serán condenados quienes no sean bautizados? Cuando los judíos
 
pensaban que para ser amigos de Dios tenían que cumplir cabalmente la
 
Ley de Moisés, San Pablo, les escribió a los romanos: 
 
   &quot;Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también
 
perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán
 
juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino
 
los hacedores de la ley serán justificados&quot; (ROM. 2, 12-13). 
 
   De la misma forma que San Pablo les explicó a los cristianos
 
romanos que los no judíos debían ser evangelizados porque ello
 
obedecía a la voluntad divina, nosotros creemos que muchos bautizados
 
no merecerán ser salvos, mientras que muchos no creyentes, de quienes
 
se supone que si conocieran a Dios se convertirían al Evangelio
 
gustosamente, alcanzarán la salud de su alma. 
 
   Los cristianos tenemos la misión de evangelizar a la humanidad. Tal
 
misión es un privilegio en el sentido de que nos hace desear
 
ardientemente vincularnos a nuestro Santo Padre, lo cual nos recuerda
 
que debemos sentirnos orgullosos de que Dios nos haya elegido para
 
cumplir su voluntad, pero ello no ha de lograr que nos consideremos
 
superiores a quienes no comparten nuestras creencias, porque, si
 
queremos que cada día seamos más los que adoramos a Nuestro Santo
 
Padre, no podemos predicar henchidos de orgullo, ni menospreciar a
 
quienes no comparten la fe que profesamos. 
 
   ¿Podremos llevar a cabo la misión que Jesús nos ha encomendado?
 
Jesús les dijo a quienes lo vieron ascender al cielo: 
 
   &quot;Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra&quot; (CF. MT. 28,
 
18). 
 
   Jesús ha recibido el poder del Padre en el sentido de que le
 
obedece por humildad, pues no se le somete por causa de su inferioridad
 
con respecto a Nuestro Creador. Si el poder del Señor es pleno, no
 
debemos dudar con respecto a las posibilidades que tenemos de cumplir la
 
misión que nos ha sido encomendada, porque Jesús está en medio de
 
nosotros. 
 
   ¿Cómo podemos resumir el Evangelio que debemos predicarles, tanto
 
a los no creyentes, como a quienes tienen una escasa formación en el
 
conocimiento de la fe que profesamos? 
 
   &quot;Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el
 
Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día; y que se
 
predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en
 
todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois
 
testigos de estas cosas&quot; (LC. 24, 46-48). 
 
   Debemos anunciar el kerigma, e impartir cursos catequéticos
 
avanzados en el caso de encontrar a quienes quieran conocer
 
profundamente a Dios. No debemos desempeñar nuestra misión como
 
quienes se limitan a hacer exposiciones sin interesarse por la acogida
 
que tienen las mismas, sino como testigos de Jesús Resucitado, como
 
quienes acompañaron al Señor en su vida, Pasión, muerte y
 
Resurrección. 
 
   Cuando los Apóstoles de Jesús querían saber si el Señor iba a
 
devolverle a Israel la gloria del reinado de David, el Mesías, les
 
dijo: 
 
   &quot;No os toca a vosotros saber el tiempo o las sazones, que el Padre
 
puso en su sola potestad&quot; (HCH. 1, 7). 
 
   A veces podemos caer en la tentación de querer que Dios cumpla
 
nuestra voluntad, olvidando su designio sobre nosotros, pues todo lo que
 
nos sucede nos acaece por razones que escapan a nuestra humana
 
comprensión, que están relacionadas con la salud de nuestra alma. 
 
   El Señor nos pide que vivamos unidos, y que hagamos nuestros los
 
motivos de dicha y sufrimiento de quienes comparten la ffe que
 
profesamos. Tengamos en cuenta que el Señor se hace presente en el
 
mundo por nuestra mediación, y que no tenemos otro modo de demostrar
 
esta realidad, que haciendo el bien, y viviendo como miembros de la
 
familia del Dios Uno y Trino, con tal de poder ser testigos de Jesús
 
Resucitado. 
 
   &quot;Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el
 
Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea,
 
en Samaria, y hasta lo último de la tierra&quot; (HCH. 1, 8). 
 
   Jesús fue oculto por una nube mientras ascendía al cielo. Como
 
sabemos, en la Biblia, la permanencia de Dios entre sus fieles, es
 
simbolizada por una nube. Jesús se fue al cielo, pero su ida significa
 
que sigue estando presente entre nosotros, en los Sacramentos de la
 
Iglesia, y en quienes cumplen la voluntad de Nuestro Santo Padre. 
 
   &quot;Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le
 
recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los
 
ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se
 
pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales
 
también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando
 
al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo,
 
así vendrá como le habéis visto ir al cielo&quot; (HCH. 1, 9-11). 
 
   La blancura de las vestiduras de los ángeles que aparecen en el
 
texto de San Lucas que estamos considerando brevemente, significa la
 
pureza con que debemos servir al Señor en sus hijos los hombres. 
 
   No debemos pasar la vida dedicados exclusivamente a orar, porque
 
tenemos una misión evangelizadora y caritativa que llevar a cabo, para
 
demostrar que somos cristianos. Es cierto que si no oramos no creemos en
 
Dios, pero, si rezamos, y no hacemos el bien, confundimos la fe que
 
profesamos, con una serie de prácticas esotéricas, cuyo fin es
 
liberarnos de la presión psicológica que podamos sentir en
 
determinadas circunstancias. 
 
   Los Apóstoles de Jesús, recibieron el Espíritu Santo, en la
 
mañana de Pentecostés. 
 
   &quot;Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes
 
juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio
 
que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se
 
les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre
 
cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y
 
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que
 
hablasen&quot; (HCH. 2, 1-4). 
 
   El cambio que se operó en los Apóstoles de Jesús cuando
 
recibieron los dones del Espíritu Santo, fue asombroso. Aquellos
 
hombres que tenían miedo por causa de las represalias que las
 
autoridades religiosas de Palestina podían tomar contra ellos por
 
haber sido seguidores de jesús, se convirtieron en predicadores del
 
Evangelio dignos de inmitar, porque el Espíritu Santo estaba con
 
ellos, y tenían la plena seguridad de que Jesús está vivo. 
 
   Nosotros recibimos el poder del Espíritu Santo cuando fuimos
 
bautizados, pero, como apenas cultivamos nuestra fe, y difícilmente
 
estudiamos la Palabra de Dios, no podemos constatar la presencia del
 
Paráclito en nuestra vida. Desgraciadamente, la religiosidad solo es
 
un sentimiento para muchos de nuestros hermanos, porque vivimos en un
 
mundo en que los placeres tienen una gran importancia, por lo que, en
 
ciertas situaciones, no podemos valorar el hecho de adquirir el
 
compromiso de hacer el bien, porque el mismo nos beneficia a largo
 
plazo, y podemos caer en la tentación de buscar placeres cuyo efecto
 
pueda ser vivido a corto plazo. 
 
   Adquiramos el compromiso de meditar la Palabra de Dios, e intentemos
 
ser como los primeros cristianos, quienes no se cuestionaban la
 
Resurrección de Jesús, y se relacionaban entre sí con tanto amor,
 
que no permitían que nadie tuviera carencias espirituales ni
 
materiales, pues esa es la única forma que tenemos de sentir que el
 
Dios Uno y Trino no nos ha desamparado. 
 
José Portillo Pérez 
 
joseportilloperez@gmail.com 
 
  
 
 
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                 ]]> </description>
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 <title>EL ROSARIO DEL ESPÍRITU SANTO.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1356</link>
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 <pubDate>23 May 2012 05:05:09 +0200</pubDate>
 <author>"Raúl39" &lt;rmorenolz@cablered.net.mx&gt;</author>
 <description><![CDATA[
<div><font size="2" face="Arial">
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 18pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Rosario del Espíritu Santo
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><font face="Times New Roman"><img src="file://C:\DOCUME~1\ADMINI~1\CONFIG~1\Temp\msohtmlclip1\01\clip_image002.jpg" width="126" height="95" v:shapes="_x0000_i1025" alt="" /></font></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><font size="3"><font face="Times New Roman"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">Recita el </span><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">Credo </span><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">y el </span><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">Padrenuestro; </span><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">después, lentamente:
<p></p></span></font></font></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font size="3"><font face="Times New Roman">.Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
<p></p></font></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><font size="3"><font face="Times New Roman"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">.</span><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">. Y <personname productid="la Jaculatoria" w:st="on">la Jaculatoria</personname>: </span><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">¡Padre, Padre, envíanos al Paráclito prometido
por nuestro Señor!..
<p></p></span></font></font></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">PRIMER MISTERIO: Honremos al Espíritu
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Santo y adoremos al amor sustancial que procede del Padre y del Hijo y los
une en una Caridad infinita y eterna.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Luego 10 veces:
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">. Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">SEGUNDO MISTERIO: Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle,
porque hizo Inmaculada a María en su Concepción y la santificó con la plenitud de
su gracia.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Luego se dice 10 veces:
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. 
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">Y enciende en ellos el fuego de tu amor.</span><span style="FONT-SIZE: 11pt">
<p></p></span></font></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="FONT-SIZE: 11pt">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">TERCER MISTERIO: Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle,
porque hizo a <personname productid="la Sant&#65517;sima Virgen" w:st="on">la Santísima Virgen</personname> Madre del Verbo divino en el Misterio de <personname productid="la Encarnaci&#65533;n." w:st="on">la
Encarnación.</personname>
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Luego se dice 10 veces:
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. 
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">CUARTO MISTERIO: Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle,
porque dio la vida a <personname productid="la Iglesia" w:st="on">la Iglesia</personname> en el día glorioso de Pentecostés.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Luego se dice 10 veces:
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles. 
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">QUINTO MISTERIO: Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle,
porque reside de una manera permanente en <personname productid="la Iglesia" w:st="on">la Iglesia</personname> y la asiste, según la
promesa divina, hasta la consumación de los siglos.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Luego se dice 10 veces:
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Ven Espíritu santo, llena los corazones de tus fieles.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">SEXTO MISTERIO: Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque
creó en <personname productid="la Iglesia" w:st="on">la Iglesia</personname> al nuevo Cristo, que es el sacerdote, y confirió la plenitud
del sacerdocio a los Obispos.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Luego se dice 10 veces:
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">SEPTIMO MISTERIO: Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle en la
virtud heroica de los santos en <personname productid="la Iglesia" w:st="on">la Iglesia</personname>, obra secreta y maravillosa del
Santificador Omnipotente.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Luego se dice 10 veces:
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Ven espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Para terminar:
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Oh Dios, envía tu Espíritu y todo será creado.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">Y renovarás la faz de la tierra.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">OREMOS: Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo enseñaste a los fieles la
verdad, concédenos conocerla en el mismo Espíritu y gozar siempre de sus
consuelos celestiales. Por Jesucristo Nuestro Señor. <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Así sea.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font size="3"><font face="Times New Roman">PRECES AL ESPÍRITU SANTO EN FORMA DE LETANÍA
<p></p></font></font></span></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Señor, ten piedad de nosotros.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Cristo, ten piedad de nosotros.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Señor, ten piedad de nosotros.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Padre omnipotente, ten piedad de nosotros.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Jesús, Hijo eterno del Padre y Redentor del mundo, sálvanos.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu del Padre y del Hijo y Amor infinito Uno y del Otro, santifícanos.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Trinidad Santísima, óyenos.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, que procedes del Padre y del Hijo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>...<b style="mso-bidi-font-weight: normal">Ven a nosotros
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Promesa del Padre.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...Ven a nosotros.
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Don de Dios Altísimo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>...Ven a nosotros.
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Rayo de luz celeste.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...Ven a nosotros.
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Fuente de agua viva.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de amor y de verdad.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Fuego abrasador.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Autor de todo bien.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Unción espiritual.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Caridad ardiente.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de sabiduría.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de entendimiento.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de consejo y fortaleza.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de ciencia y de piedad.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de temor del Señor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de gracia y de oración.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de paz y de dulzura.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de modestia y de inocencia.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu consolador.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu santificador.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu que gobiernas <personname productid="la Iglesia." w:st="on">la Iglesia.</personname><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu que llenas el universo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu de adopción de los hijos de Dios.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, imprime en nosotros el horror al pecado.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...Te rogamos,
óyenos.
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, ven a renovar la faz de la tierra.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...Te rogamos,
óyenos.
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, derrama tus luces en nuestra inteligencia.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...Te
rogamos...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, graba tu ley en nuestros corazones.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, abrásanos en el fuego de tu amor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, ábrenos el tesoro de tus gracias.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, enséñanos a orar como se debe.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, ilumínanos con tus inspiraciones celestiales.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, concédenos la única ciencia necesaria, te rogamos óyenos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp;
</span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, inspíranos la práctica de tus virtudes, te rogamos óyenos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp;
</span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, haz que perseveremos en tu justicia, te rogamos óyenos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight:
normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Espíritu Santo, se Tu mismo nuestra recompensa, te rogamos óyenos.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Cordero de Dios que borras los pecados del mundo: envíanos tu Espíritu Santo<b style="mso-bidi-font-weight:
normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Cordero de Dios que borras los pecados del mundo: derrama en nuestras almas
los dones del Espíritu Santo.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">Cordero de Dios que borras los pecados del mundo: infúndenos el Espíritu de
sabiduría y devoción.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span><b style="mso-bidi-font-weight: normal">...
<p></p></b></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">V. Ven ¡Oh Espíritu Santo! llena con tus dones los corazones de tus fieles.
<p></p></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 11pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font face="Times New Roman">R. Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
<p></p></font></span></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 14pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 14pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><font face="Times New Roman"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 14pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">OREMOS</span><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p></p></span></font></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font size="3"><font face="Times New Roman">Señor, que la fortaleza del Espíritu Santo venga en nuestra ayuda para que
se digne lavar las manchas de nuestros corazones y protegernos contra nuestros
enemigos. Por Cristo Nuestro Señor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp; </span>Amén.
<p></p></font></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">Con las debidas licencias</span><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; FONT-SIZE: 10pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p></p></span></font></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></b></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></b></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 14pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">CONSAGRACION AL ESPIRITU SANTO
<p></p></font></span></b></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font size="3"><font face="Times New Roman">Recibe ¡Oh Espíritu Santo de amor!, la consagración perfecta y absoluta de
todo mi ser que te hago en este día, para que te dignes ser en adelante, en cada
uno de los instantes de mi vida y en cada una de mis acciones: mi
<p></p></font></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font size="3"><font face="Times New Roman">Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza, y todo el amor de mi corazón.
<p></p></font></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font size="3"><font face="Times New Roman">Yo me abandono sin reservas a tus operaciones divinas y quiero ser siempre
dócil a tus santas inspiraciones.
<p></p></font></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font size="3"><font face="Times New Roman">Oh Santo Espíritu, dígnate formarme con María, y en María, según el modelo
de nuestro Divino Jesús.
<p></p></font></font></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504">
<p><font size="3" face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c504; mso-bidi-font-family: MSTT31c504"><font size="3"><font face="Times New Roman">Gloria al Padre Creador, Gloria al Hijo Redentor, Gloria al Espíritu
Santificador.
<p></p></font></font></span></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c512; FONT-SIZE: 13pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c512"><font face="Times New Roman">AMAR AL ESPIRITU SANTO Y HACER QUE SEA AMADO...
<p></p></font></span></b></p>
<p style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none" class="MsoNormal"><span style="FONT-FAMILY: MSTT31c4f7; FONT-SIZE: 10pt; mso-bidi-font-family: MSTT31c4f7">
<p><font face="Times New Roman">&nbsp;</font></p></span></p></font></div>




                 ]]> </description>
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<item>
 <title>=?utf-8?Q?Ascensi=C3=B3n_del_Se=C3=B1or.?=</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1355</link>
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 <pubDate>Wed, 16 May 2012 16:14:41 +0200</pubDate>
 <author>=?utf-8?Q?Jos=C3=A9_Portillo_P=C3=A9rez?= &lt;loli627167575@gmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
   Padre nuestro. 
 
   Domingo, 20/05/2012, Solemnidad de la AscensiÃ³n del SeÃ±or,
 
ciclo B. 
 
   Â¿DÃ³nde estÃ¡ JesÃºs? Â¿DÃ³nde estÃ¡n
 
los cristianos? 
 
   Estimados hermanos y amigos: 
 
   JesÃºs fue humilde entre los humildes cuando viviÃ³ en
 
Palestina. NaciÃ³ en el seno de una familia humilde, y, durante los
 
aÃ±os que viviÃ³, fue un pobre mÃ¡s entre los pobres.
 
Nuestro SeÃ±or vino al mundo a realizar una gran obra, y, aunque se
 
manifestÃ³ como enviado de Dios, pues &quot;pasÃ³ por todas partes
 
haciendo el bien y curando a todos los que padecÃ­an oprimidos por
 
el diablo, porque Dios estaba con Ã©l&quot; (CF. HCH. 10, 38), pocos
 
fueron los que se percataron de quiÃ©n es Nuestro Redentor, porque
 
jamÃ¡s intentÃ³ llamar la atenciÃ³n, para que se le
 
reconociera como un gran personaje. 
 
   JesÃºs predicÃ³ el Evangelio intentando que sus oyentes
 
reconocieran la grandeza de Nuestro Santo Padre, con quien se siente
 
plenamente identificado. Esta es la razÃ³n por la que Nuestro
 
Salvador dijo en cierta ocasiÃ³n: 
 
   &quot;El Padre y yo somos uno&quot; (JN. 10, 30). 
 
   A pesar de ser consustancial a Nuestro Santo Padre y al EspÃ­ritu
 
Santo, JesÃºs reconocÃ­a su grandeza, en cuanto vivÃ­a
 
plenamente identificado con el Padre. JesÃºs se sentÃ­a
 
realizado plenamente, no por los logros que alcanzaba, sino por cuanto
 
cumplÃ­a cabalmente la voluntad de Nuestro Creador. Esta es la
 
razÃ³n por la que el SeÃ±or decÃ­a: 
 
   &quot;-Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a
 
cabo su obra de salvaciÃ³n&quot; (JN. 4, 34). 
 
   &quot;-Cuando levantÃ©is en alto al Hijo del hombre (cuando yo sea
 
crucificado), entonces reconocerÃ©is que &quot;yo soy el que soy&quot;
 
(reconocerÃ©is que soy Dios) y que no hago nada por mi propia
 
cuenta; solamente enseÃ±o lo que aprendÃ­ del Padre&quot; (JN. 8,
 
28). 
 
   Los primeros cristianos eran conscientes de que no podÃ­an
 
interpretar la Palabra de Dios desde el punto de vista de la lÃ³gica
 
humana. Ellos estaban convencidos de que JesÃºs habÃ­a
 
resucitado de entre los muertos, y, aunque la mayorÃ­a de los tales
 
no vieron fÃ­sicamente al Hijo de Dios y MarÃ­a, se adaptaban al
 
cumplimiento de la voluntad divina, porque estaban convencidos de que
 
Nuestro Redentor formaba parte de su vida, y de que se manifestaba al
 
mundo por su mediaciÃ³n. 
 
   Entre muchos hijos de la Iglesia primitiva surgiÃ³ la creencia de
 
que el mundo no tardarÃ­a mucho tiempo en acabarse, y por ello
 
vivÃ­an intentando ser miembros del futuro Reino de Dios, cuya
 
instauraciÃ³n entre los cristianos creÃ­an muy cercana. Conforme
 
pasaban las dÃ©cadas, y nuestros antepasados en la vivencia de la fe
 
que profesamos sobrevivieron a periodos de persecuciones intensas por
 
parte de judÃ­os y romanos, vieron que no acontecÃ­a el retorno
 
de JesÃºs, y que por ello sus interpretaciones del fin del mundo
 
deberÃ­an tener un sentido diferente al que le habÃ­an atribuido
 
desde que fue fundada la Iglesia madre de JerusalÃ©n. el hecho de
 
que no acontecÃ­a la ParusÃ­a del SeÃ±or, y de que muchos
 
cristianos eran torturados y asesinados, atentÃ³ contra la fe de
 
muchos creyentes, los cuales empezaron a cuestionarse la
 
ResurrecciÃ³n de JesÃºs, y la presencia del SeÃ±or en su
 
Iglesia, que muchos consideraron que era producto de la mente humana. 
 
   QuizÃ¡ nos cuesta creer que JesÃºs se hizo pobre rechazando
 
la oportunidad de ser rico, que la mayorÃ­a de sus seguidores fueron
 
extremadamente humildes porque el SeÃ±or no comulgÃ³ con la
 
ideologÃ­a de quienes explotaban inmisericordemente a los mÃ¡s
 
necesitados, que renunciÃ³ a formar una familia y se consagrÃ³ a
 
la predicaciÃ³n del Evangelio para demostrarnos que Dios existe
 
realmente y nos ama, que renunciÃ³ a su vida para poder realizar
 
plenamente la misiÃ³n de redimirnos con que vino al mundo, que
 
venciÃ³ a la muerte, y permanece en la presencia de Nuestro Santo
 
Padre, al mismo tiempo que se manifiesta en la vida de sus creyentes, lo
 
cual se demuestra, por las obras benÃ©ficas que llevan a cabo los
 
miembros de la Iglesia, que se esfuerzan para conseguir que su vida sea
 
un reflejo del Ministerio divino del Hijo de Dios y MarÃ­a. 
 
   A pesar de la dificultad que podemos tener para creer en Dios al
 
intentar adaptar los misterios de la fe que profesamos a la lÃ³gica
 
humana, JesÃºs nos dice: 
 
   &quot;Si no entendÃ©is lo que yo digo, es sencillamente porque no
 
querÃ©is aceptar mi mensaje&quot; (JN. 8, 43). 
 
   Desde nuestro punto de vista humano, no podemos comprender los
 
misterios divinos, lo cual no debe servirnos de excusa, para no trabajar
 
en la conversiÃ³n del mundo en una sociedad familiar, en que
 
desaparezcan las barreras de la falta de solidaridad y desconfianza.
 
QuizÃ¡ no nos valoramos teniendo en cuenta la conducta que
 
observamos, sino las riquezas que hemos conseguido. En la Biblia se nos
 
insta a considerar el ejercicio de la caridad cristiana como nuestro
 
mayor tesoro, de hecho, si todos nos amÃ¡ramos como hermanos, el
 
mundo serÃ­a muy diferente. 
 
   La grandeza de la fe que profesamos, no solo se demuestra orando. Es
 
cierto que si no oramos no tenemos fe en Dios, pero, si oramos, y no
 
hacemos el bien, no vivimos como cristianos, sino como quienes practican
 
tÃ©cnicas de relajaciÃ³n, para reducir su estrÃ©s. Esta es
 
la causa por la que San Juan nos instruye, en los siguientes
 
tÃ©rminos: 
 
   &quot;Por nuestra parte, sabemos que Dios nos ama, y en Ã©l hemos
 
puesto nuestra confianza. Dios es amor, y quien ha hecho del amor el
 
centro de su vida, vive en Dios y Dios vive en Ã©l... Si alguno
 
viene diciendo: &quot;Yo amo a Dios&quot;, pero al mismo tiempo odia a su hermano,
 
es un mentiroso. Â¿CÃ³mo puede amar a Dios, a quien no ve, si no
 
  es capaz de amar al hermano, a quien ve?&quot; (1 JN. 4, 16. 20). 
 
   San Pedro, siendo consciente de que muchos se reÃ­an de los
 
cristianos que seguÃ­an creyendo en JesÃºs, a pesar de que no
 
acontecÃ­a la segunda venida del Salvador de la humanidad a concluir
 
la instauraciÃ³n de su Reino en el mundo, escribiÃ³ en su
 
segunda carta: 
 
   &quot;De cualquier modo, queridos hermanos, hay una cosa que no
 
debÃ©is olvidar:  que, para el SeÃ±or, un dÃ­a es como mil
 
aÃ±os, y mil aÃ±os como un dÃ­a. (Dios no estÃ¡ sometido
 
al tiempo como nuestra corta vida, y por ello actuarÃ¡ cuando lo
 
considere oportuno). No es que el SeÃ±or se retrase en cumplir lo
 
prometido, como algunos piensan; es que tiene paciencia con vosotros, y
 
no quiere que ninguno se  pierda, sino que todos se conviertan&quot; (2 PE.
 
3, 8-9). 
 
   Si vemos de una forma positiva el hecho de que Dios no haya concluido
 
la instauraciÃ³n de su Reino en el mundo, nos percatamos de que
 
aÃºn nos es posible creer en El, lo cual significa que tenemos
 
tiempo para reparar el mal que hayamos podido hacer, con el fin de
 
equiparar nuestra vida a la existencia de JesÃºs, para que el
 
SeÃ±or pueda manifestarse al mundo por nuestro medio, y nuestro
 
ejemplo de bondad infinita, haga que muchos no creyentes, se acerquen a
 
la Iglesia, cuya misiÃ³n consiste en evangelizar a la humanidad. 
 
   Desgraciadamente, aÃºn hay mucha gente que espera que este mundo
 
sea destruido, para poder vivir en el Reino de Dios. Han surgido
 
religiones que se dicen cristianas, que enseÃ±an a sus seguidores a
 
odiar a quienes no son sus adeptos. Los primeros cristianos, al ver que
 
no acontecÃ­a la segunda venida de JesÃºs al mundo,
 
comprendieron que la Iglesia de que formaban parte es el Reino
 
espiritual de Dios, lo cual no es contrario a la espera de la
 
conversiÃ³n del mundo en el Reino mesiÃ¡nico, y nos estimula a
 
trabajar en la viÃ±a del SeÃ±or, como si la santificaciÃ³n
 
de la humanidad dependiera de nuestra actividad cristiana. Esta es la
 
causa por la que San Pablo les escribiÃ³ a los cristianos de
 
TesalÃ³nica: 
 
   &quot;En cuanto a la venida gloriosa de nuestro SeÃ±or Jesucristo y al
 
momento de nuestra reuniÃ³n con Ã©l, una cosa os pedimos,
 
hermanos: no perdÃ¡is demasiado pronto la cabeza ni os dejÃ©is
 
impresionar por revelaciones, rumores o supuestas cartas nuestras.
 
Â¡Nada de eso debe haceros suponer que el dÃ­a del SeÃ±or
 
sea inminente!&quot; (2 TES. 2, 1-2). 
 
   Aunque ignoramos cuÃ¡ndo concluirÃ¡ JesÃºs la
 
instauraciÃ³n de su Reino en el mundo, debemos creer el mensaje
 
contenido en el siguiente texto lucano. 
 
   &quot;HabiÃ©ndole preguntado los fariseos cuÃ¡ndo llegarÃ­a el
 
Reino de Dios, les respondiÃ³: Â«El Reino de Dios viene sin
 
dejarse sentir. Y no dirÃ¡n: &quot;Vedlo aquÃ­ o allÃ¡&quot;, porque
 
el Reino de Dios ya estÃ¡ entre vosotros.&quot;&quot; (LC. 17, 20-21). 
 
   El Reino de Dios no ha sido plenamente instaurado en la tierra,
 
porque aÃºn no han sido evangelizados todos los que han sido
 
destinados a ser santos, pero la conversiÃ³n del mundo en el Reinado
 
divino, es una gran obra que estÃ¡ siendo llevada a cabo, desde que
 
JesÃºs fue ascendido al cielo, y, como Hombre, alcanzÃ³ la
 
realeza divina, que siempre lo ha caracterizado, porque es Dios. 
 
   El Reino de Dios se manifiesta en el mundo segÃºn hemos recordado
 
al leer LC. 17, 20, y, al mismo tiempo, es una realidad que no se hace
 
sentir estrepitosamente. En el mundo se llevan a cabo muchas buenas
 
obras, y hay quienes oran muchas horas, y no necesitan publicitarse,
 
para sentirse motivados a ser buenos cristianos, recibiendo el aplauso
 
de los hombres. 
 
   El Reino de Dios es militante. Muchos cristianos intentamos matar a
 
los hombres y mujeres viejos que habitan en nuestro ser, con el fin de
 
asemejarnos a Cristo. 
 
   El Reino de Dios aÃºn es purgante, porque muchas son las almas
 
que esperan ser plenamente santificadas, para poder ser una sola cosa
 
con el Dios Uno y Trino. 
 
   El Reino de Dios es triunfante, porque son muchas las almas que
 
estÃ¡n en la presencia de Nuestro Santo Padre, alabÃ¡ndolo
 
gustosamente, porque han comprendido que estÃ¡n llevando a cabo el
 
propÃ³sito para el que fueron creadas. 
 
   Â¿CÃ³mo podemos experimentar la presencia de JesÃºs en
 
nuestra vida y en el mundo los miembros de la Iglesia militante? 
 
   JesÃºs resucitado se le apareciÃ³ a MarÃ­a Magdalena, y
 
ella no lo conociÃ³, hasta que la llamÃ³ por su nombre. 
 
   &quot;JesÃºs le preguntÃ³: -Mujer, Â¿por quÃ© lloras?
 
Â¿A quiÃ©n estÃ¡s buscando? Ella, creyendo que era el
 
jardinero, le contestÃ³: -SeÃ±or, si te lo has llevado tÃº,
 
dime dÃ³nde lo has puesto y yo misma irÃ© a recogerlo. Entonces
 
JesÃºs la llamÃ³ por su nombre: -Â¡MarÃ­a! Ella se
 
volviÃ³ y exclamÃ³ en arameo: -Â¡RabbonÃ­! (que quiere
 
decir &quot;Maestro&quot;). JesÃºs le dijo: -No me retengas, porque
 
todavÃ­a no he ido a mi Padre; anda, ve y diles a mis hermanos que
 
voy a mi Padre, que es tambiÃ©n vuestro Padre; a mi Dios, que es
 
tambiÃ©n vuestro Dios&quot; (JN. 20, 15-17). 
 
   MarÃ­a confundiÃ³ a JesÃºs con un hortelano. Si no
 
conocemos profundamente el Evangelio predicado por el SeÃ±or, ni
 
somos conscientes de que El muriÃ³ para demostrarnos que Dios nos
 
ama, no podremos valorar suficientemente al MesÃ­as. 
 
   Â¿Somos capaces de hacer el bien por amor a nuestros
 
prÃ³jimos los hombres, evitando llamar la atenciÃ³n? 
 
   Â¿Hacemos el bien por amor a Dios y a sus hijos, o actuamos
 
intentando que los hombres aplaudan nuestras buenas obras? 
 
   JesÃºs fue confundido por MarÃ­a con un hortelano. Cuando
 
estaba entre sus seguidores, JesÃºs no se distinguÃ­a de sus
 
creyentes, aunque destacaba por su ciencia y las obras que realizaba, no
 
para ser estimado sobremanera, sino para cumplir la voluntad de Nuestro
 
Padre celestial. 
 
   MarÃ­a conociÃ³ a JesÃºs cuando el SeÃ±or la
 
llamÃ³ por su nombre. Para los judÃ­os, el hecho de saber el
 
nombre de alguna persona, equivalÃ­a a tener un conocimiento pleno
 
sobre la misma. 
 
   Â¿Le confesamos nuestra vida a JesÃºs, y le pedimos que nos
 
santifique por medio del EspÃ­ritu Santo? 
 
   Â¿Conocemos a JesÃºs y lo consideramos como el mejor de
 
nuestros amigos? 
 
   Â¿Actuamos siempre tal como lo harÃ­a JesÃºs si viviera
 
nuestras circunstancias? 
 
   MarÃ­a querÃ­a experimentar la presencia de JesÃºs tal
 
como lo hizo antes de que el SeÃ±or fuera entregado por Judas a sus
 
enemigos, y Nuestro Redentor le dijo que, aunque no estarÃ­a con
 
ella fÃ­sicamente, podrÃ­a experimentar su presencia en la
 
comunidad creyente, predicando constantemente al Padre de JesÃºs y
 
de los cristianos, al Dios de Nuestro Salvador y los seguidores del
 
Redentor de la humanidad, de hecho, MarÃ­a Magdalena, -la primera
 
misionera del Resucitado-, cumpliÃ³ puntualmente el encargo del
 
MesÃ­as. 
 
   JesÃºs Resucitado se les apareciÃ³ a sus discÃ­pulos, con
 
la excepciÃ³n de TomÃ¡s, que no estaba con sus hermanos de fe.
 
Dado que TomÃ¡s no vio al SeÃ±or Resucitado, no podÃ­a creer
 
que su Maestro estaba vivo. Antes de que finalizara el siglo I de la era
 
cristiana, muchos creyentes querÃ­an ver a JesÃºs
 
fÃ­sicamente para poder creer en el SeÃ±or. Esta fue la
 
razÃ³n por la que Nuestro Salvador le dijo a TomÃ¡s las
 
siguientes palabras, que San Juan escribiÃ³ en su Evangelio en el
 
citado tiempo, para demostrarnos que a JesÃºs no podemos verlo
 
fÃ­sicamente, pero sÃ­ podemos experimentar su presencia entre
 
nuestros hermanos de fe: 
 
   &quot;DespuÃ©s dijo (JesÃºs) a TomÃ¡s: -Trae aquÃ­ tu dedo
 
y mira mis manos; trae tu mano y mÃ©tela en mi costado. Y no seas
 
incrÃ©dulo, sino creyente. TomÃ¡s contestÃ³:
 
-Â¡SeÃ±or mÃ­o y Dios mÃ­o! JesÃºs le dijo:
 
-Â¿Crees porque has visto? Â¡Dichosos los que crean sin haber
 
visto!&quot; (JN. 20, 27-29). 
 
   Es importante pensar que TomÃ¡s no pudo creer en JesÃºs
 
vagando perdido por el mundo recordando al SeÃ±or y sufriendo
 
pensando cÃ³mo se truncÃ³ el proyecto de su Maestro, pero
 
sÃ­ pudo hacerlo entre sus hermanos de fe, aquellos que, junto a El,
 
vivieron el apasionante Ministerio apostÃ³lico, que el mismo
 
JesÃºs les encomendÃ³. 
 
   TomÃ¡s no pudo tocar las llagas de JesÃºs porque el Cuerpo
 
del MesÃ­as Resucitado es espiritual y por ello no estÃ¡
 
sometido al tiempo ni al espacio (recordemos que Dios es ubicuo, es
 
decir, estÃ¡ en todas partes), pero sÃ­ pudo recordar sus
 
vivencias, y pensar en las virtudes que adoptaron El y sus hermanos
 
siguiendo al SeÃ±or, y en los defectos que tenÃ­an que superar,
 
tanto individual como colectivamente. Â¿CuÃ¡l fue el resultado
 
de la citada visiÃ³n de TomÃ¡s? el citado ApÃ³stol del
 
SeÃ±or, palpÃ³ con sus manos la realidad de su comunidad, en la
 
que, a pesar de los defectos que tenÃ­an que superar sus miembros,
 
se percatÃ³ de que JesÃºs estaba presente, no durante el tiempo
 
que se prolongÃ³ la apariciÃ³n del MesÃ­as sobre la que
 
estamos meditando, sino siempre. 
 
   Gracias a San Juan Evangelista, los cristianos que vivieron  al final
 
del siglo I, y quienes creemos en el SeÃ±or despuÃ©s de aquel
 
tiempo, tenemos la oportunidad de no vivir obstinados en ver a
 
JesÃºs fÃ­sicamente, pues estamos convencidos de que, tal como
 
les sucediÃ³ a los primeros cristianos, el Hijo de MarÃ­a se
 
manifiesta en nuestra vida santificÃ¡ndonos, y le vemos en el medio
 
en que vivimos, porque su Iglesia aÃºn trabaja incesantemente para
 
lograr que la humanidad sea santificada por el EspÃ­ritu Santo, en
 
la medida en que crea en el Hijo de Dios. 
 
   Si creemos que JesÃºs se manifiesta en nuestra vida y en el medio
 
en que vivimos, tenemos que eliminar las barreras que nos separan, con
 
tal de experimentar mÃ¡s plenamente la presencia del SeÃ±or. A
 
modo de ejemplo de lo que hemos de hacer, no solo debemos experimentar
 
el perdÃ³n sacramental de nuestros pecados, sino que debemos vivir
 
perdonando y enseÃ±ando a quienes acepten creer en el Evangelio a
 
perdonar. 
 
   JesÃºs les dijo a sus discÃ­pulos cuando se les apareciÃ³
 
en la noche del Domingo de ResurrecciÃ³n: 
 
   &quot;A quienes perdonÃ©is los pecados, les quedarÃ¡n perdonados;
 
a quienes no se los perdonÃ©is, les quedarÃ¡n sin perdonar&quot; (JN.
 
20, 23). 
 
   Si nos han hecho daÃ±o, y no podemos evitar que nos ciegue el
 
rencor, o recordamos con amargura el dolor que nos han causado, ello
 
significa que no hemos aprendido a perdonar, y en nuestro corazÃ³n
 
no pueden subsistir al mismo tiempo el amor de Dios y el odio
 
demonÃ­aco. Si aprendemos a perdonar, el amor de Dios serÃ¡ la
 
llama que alimentarÃ¡ nuestro crecimiento espiritual, pero, si no
 
podemos eliminar el resentimiento, rechazaremos a JesÃºs, y nos
 
impediremos alcanzar la plenitud de la felicidad. 
 
   Poder es querer. Perdonemos, amemos y seamos felices. No vivamos
 
obsesionados esperando el castigo de quienes consideramos malos, porque
 
los hijos de Dios, no deben vivir del odio, ni enseÃ±ar a despreciar
 
a quienes no comparten sus creencias. 
 
   La Palabra de Dios tiene el poder de encender nuestro corazÃ³n
 
para que deseemos ser perfectos imitadores de JesÃºs. Recordemos las
 
siguientes palabras de los discÃ­pulos de JesÃºs, a quienes el
 
SeÃ±or les interpretÃ³ los pasajes del Antiguo Testamento en que
 
se describen su vida, misiÃ³n, PasiÃ³n, muerte,
 
ResurrecciÃ³n y glorificaciÃ³n: 
 
   &quot;Se dijeron uno a otro: Â«Â¿No estaba ardiendo nuestro
 
corazÃ³n dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino  y nos
 
explicaba las Escrituras?Â»&quot; (LC. 24, 32). 
 
   Quienes huyeron desde JerusalÃ©n a EmaÃºs por miedo a las
 
represalias que las autoridades podÃ­an tomar contra los creyentes
 
pensando que JesÃºs estaba muerto, cuando comprobaron que el
 
MesÃ­as estaba vivo, volvieron a la ciudad santa durante la noche,
 
-cuando corrÃ­an mÃ¡s peligro de sufrir percances
 
desagradables-, porque no podÃ­an esperar a que amaneciera, para
 
comunicarles a los creyentes su gozo, con las siguientes palabras: 
 
   &quot;Ellos, por su parte, contaron lo que habÃ­a pasado en el camino
 
y cÃ³mo le habÃ­an conocido en la fracciÃ³n del pan&quot; (LC.
 
24, 35). 
 
   Mientras quienes estudian la Biblia discuten las posibilidades de que
 
JesÃºs fuera conocido por los discÃ­pulos de EmaÃºs por
 
celebrar la EucaristÃ­a con ellos o por su forma de partir el pan,
 
nosotros pensamos que a JesÃºs se le experimenta en una comunidad de
 
hermanos, que medita constantemente la Palabra del MesÃ­as, y que
 
celebra la Cena del SeÃ±or. 
 
   Uno de los discÃ­pulos de EmaÃºs se llamaba CleofÃ¡s,
 
pero el nombre del otro permanece oculto. Cuando San Lucas escribiÃ³
 
su Evangelio, los ApÃ³stoles Pedro y Pablo habÃ­an sido
 
asesinados por causa de la fe que profesaban, y los cristianos
 
habÃ­an sido vÃ­ctimas de grandes persecuciones, como lo fue, -a
 
modo de ejemplo-, la de NerÃ³n. El relato de la ida de los
 
discÃ­pulos de JerusalÃ©n a EmaÃºs, -es decir, el abandono
 
de la comunidad creyente-, y de su encuentro con JesÃºs, cuya
 
presencia experimentaron, y dieron fe de ello al regresar a
 
JerusalÃ©n, -esto es, al insertarse nuevamente en la comunidad de
 
hermanos en la fe de JesÃºs-, describe la experiencia de fe de
 
muchos creyentes. Â¿Nos atrevemos a ser el compaÃ±ero
 
anÃ³nimo de CleofÃ¡s? 
 
   Â¿Experimentamos a JesÃºs Resucitado en nuestra vida, en la
 
Iglesia y en el medio en que vivimos, y nos atrevemos a predicar esa
 
realidad que marca positivamente nuestra vida, tal como lo hicieron los
 
discÃ­pulos de EmaÃºs, a pesar del riesgo que corrieron al
 
regresar a JerusalÃ©n durante la noche? 
 
   Â¿CÃ³mo podemos creer en Dios? 
 
   Â¿CÃ³mo podemos arriesgarnos a creer en realidades cuya
 
existencia no podemos demostrar empÃ­ricamente? 
 
   Al meditar la siguiente historia, podremos responder estas y otras
 
preguntas que muchos se plantean, porque San Pablo decÃ­a que el
 
mensaje de la cruz es una locura para muchos, en la medida que nos
 
cuesta creer en la grandeza del amor de Dios, cuando pensamos en el
 
egoÃ­smo de los hombres. 
 
   â€œJugando a las escondidas 
 
Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades de
 
los hombres en un lugar de la tierra cuando el Aburrimiento
 
...(bostezo)........ reclamo por tercera vez. La Locura, como siempre
 
loca, les propuso: 
 
Â¿Vamos a jugar a las escondidas? 
 
La Intriga levanto la ceja intrigada y la Curiosidad, sin poder
 
contenerse pregunto: escondidas Â¿quÃ© es eso? 
 
Es un juego, explico la Locura, en el que cierro los ojos y comienzo a
 
contar de uno a un millÃ³n mientras ustedes se esconden cuando yo
 
termine de contar; el primero de ustedes que encuentre ocupara mi lugar
 
para continuar el juego. 
 
El Entusiasmo danzÃ³ seguido de la Euforia. La AlegrÃ­a dio
 
tantos saltos que termino de convencer a la Duda y tambiÃ©n a la
 
ApatÃ­a, que nunca se interesaba en nada. 
 
Pero no todos quisieron participar, la Verdad prefiriÃ³ no
 
esconderse, Â¿para que? si al final todos la encontraban. La
 
Soberbia opino que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le
 
incomodaba era que la idea no habÃ­a sido de ella) y la
 
CobardÃ­a prefiriÃ³ no arriesgarse. 
 
- uno, dos, tres, cuatro - comenzÃ³ a contar la Locura. 
 
La primera en esconderse fue la Prisa, que como siempre cayÃ³
 
detrÃ¡s de la primera piedra del camino. La Fe subiÃ³ al cielo y
 
la Envidia se escondiÃ³ detrÃ¡s de la sombra del Triunfo, que
 
por propio esfuerzo habÃ­a conseguido subir a la copa mas alta del
 
Ã¡rbol mas alto. 
 
La Generosidad casi no consigue esconderse, por que cada lugar que
 
encontraba le parecÃ­a maravilloso para alguno de sus amigos: si era
 
un lago cristalino, ideal para la Belleza, si era la copa del Ã¡rbol
 
perfecto para la Timidez, si era el vuelo de una paloma. Lo mejor para
 
la Voluntad, si era una rÃ¡faga de viento, magnifico para la
 
Libertad. AsÃ­ terminÃ³ escondiÃ©ndose en un rayo del sol. 
 
El EgoÃ­smo, al contrario encontrÃ³ un lugar bueno desde el
 
principio,ventilado, cÃ³modo, pero solo para el. La Mentira se
 
escondiÃ³ en el fondo del ocÃ©ano (mentira, en realidad se
 
escondiÃ³ detrÃ¡s del arco iris). Y la PasiÃ³n y el Deseo,
 
en el centro de los volcanes. El Olvido, no recordamos donde se
 
escondiÃ³, pero eso no es lo mas importante. 
 
Cuando la Locura estaba en el nÃºmero 999.999 el AMOR todavÃ­a
 
no habÃ­a encontrado lugar para esconderse, pues todos estaban ya
 
ocupados, hasta que encontrÃ³ un rosal y cariÃ±osamente
 
decidiÃ³ esconderse entre sus flores. 
 
-un millÃ³n. ContÃ³ la Locura y comenzÃ³ la bÃºsqueda.
 
La primera en aparecer fue la Prisa, apenas a tres pasos de una piedra.
 
DespuÃ©s escuchÃ³ a la Fe discutir con Dios, sobre la
 
zoologÃ­a, en el cielo. SintiÃ³ vibrar a la PasiÃ³n y al
 
Deseo en los volcanes. En un descuido, encontrÃ³ a la Envidia y
 
claro pudo deducir donde estaba el Triunfo. 
 
Al EgoÃ­smo no tuvo que buscarlo, el solo saliÃ³ disparado de su
 
escondite que en verdad era un nido de avispas. De tanto caminar
 
sintiÃ³ sed y al aproximarse a un lago, descubriÃ³ a la Belleza.
 
La Duda fue la mas fÃ¡cil de encontrar pues estaba sentada sobre un
 
cerro sin decidir donde esconderse. 
 
AsÃ­ fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca, a
 
la Angustia en una cueva oscura, a la Mentira detrÃ¡s del arco iris
 
(mentira estaba en el fondo del ocÃ©ano) y hasta al Olvido a quien
 
se le habÃ­a olvidado que estaban jugando a las escondidas. 
 
Pero. . . . el AMOR no aparecÃ­a en ningÃºn lugar. La Locura lo
 
busco detrÃ¡s de cada Ã¡rbol, debajo de cada roca del planeta y
 
encima de las montaÃ±as. Cuando estaba a punto de darse por vencida;
 
encontrÃ³ un rosal. Tomo una horquilla y comenzÃ³ a mover sus
 
ramas, cuando en el ultimo momento escuchÃ³ un grito doloroso. las
 
espinas habÃ­an herido al AMOR en los ojos. La Locura no sabia que
 
hacer para disculparse, llorÃ³, rezÃ³, implorÃ³ pidiÃ³
 
perdÃ³n y hasta prometiÃ³ ser su guÃ­a. 
 
Desde entonces, ....desde que por primera vez se jugo a las escondidas
 
en la tierra: 
 
Â¡El AMOR es ciego y la Locura siempre lo acompaÃ±a! 
 
Autor desconocido. 
 
Bendito sea el SEÃ‘OR tu Dios que se agradÃ³ de ti para ponerte
 
sobre el trono de Israel; por el amor que el SEÃ‘OR ha tenido
 
siempre a Israel, te ha puesto por rey para hacer derecho y justicia. I
 
Reyes 10, 9 
Se acordÃ³ del pacto que habÃ­a hecho con ellos y por su gran
 
amor les tuvo compasiÃ³n. Salmo 106, 45 
EnsÃ©Ã±ame, SeÃ±or, tus decretos;Â¡la tierra estÃ¡
 
llena de tu gran amor! Salmo 119, 64 
( 
http://www.egrupos.net/grupo/diosexiste 
). 
 
   Muchos cristianos, equiparados a la locura, dolidos por sentirse
 
corresponsables de la PasiÃ³n y muerte de JesÃºs, intentan hacer
 
el bien, como si ayudando a quienes sufren sanaran las heridas del
 
Crucificado. Â¿Nos atrevemos a hacer el bien para que el Reino de
 
Dios abarque a toda la humanidad? 
 
JosÃ© Portillo PÃ©rez 
 
joseportilloperez@gmail.com 
 
  
 
 
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                 ]]> </description>
</item>

<item>
 <title>Domingo VI de Pascua.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1354</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1354/</guid>
 <pubDate>Wed, 9 May 2012 23:12:29 +0200</pubDate>
 <author>José Portillo Pérez &lt;loli627167575@gmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
   Padre nuestro. 
 
   Domingo, 13/05/2012, Domingo VI de Pascua del ciclo B. 
 
   Que el amor de Jesús nos inspire el deseo de imitar al Señor. 
 
   La vida cristiana consiste básicamente en cumplir los Mandamientos
 
de la Ley de Dios los cuales se dividen en dos grupos, el uno de tres y
 
el otro de siete mandatos, que consisten en tributarle a Dios el culto
 
que le debemos, y, en amar a nuestros prójimos los hombres. Para que
 
podamos vivir como buenos cristianos sin caer en el desaliento, debemos
 
acudir frecuentemente a la oración, la eterna conversación entre
 
Dios y sus hijos. Jesús es para nosotros un buen ejemplo a imitar.
 
Desde que el Señor nació hasta que cumplió los 5 años, estuvo
 
bajo el cuidado de María, la paciente mujer que se esmeró en
 
prepararlo para entregárselo a José, el padre que, desde que Jesús
 
cumplió los 5 años hasta el tiempo en que murió, se comprometió
 
a culminar la educación de su Hijo adoptivo haciendo de Nuestro
 
Salvador un Hombre digno de ser respetado y un carpintero profesional.
 
Desde que los padres del Señor empezaron a ver que el entendimiento
 
del Niño Dios se iba despertando, empezaron a inculcarle a Jesús las
 
frases más relevantes de la Ley de Dios, así pues, cuando Nuestro
 
Salvador fue preguntado por los saduceos con respecto al primer
 
Mandamiento de Moisés, no fue de extrañar la rapidez con la cual les
 
dijo las palabras recogidas por San Mateo en su Evangelio (22, 36-40) 
 
   Nuestra Santa Madre Iglesia empieza a catequisar a los niños cuando
 
estos son muy pequeños considerando que previamente a esa formación
 
que se les inculca a los pequeños los padres han llevado a cabo un
 
gran esfuerzo para que sus hijos aprendan a amar a Dios. Nosotros, desde
 
la niñez más temprana hasta la ancianidad, tenemos que imitar a
 
Jesús en su triple vida de acción formadora, evangelización activa
 
y oración. La formación es el ciclo mediante el cual adquirimos el
 
conocimiento que necesitamos de la Palabra de Dios para que no
 
permitamos que se debilite nuestra fe al permitirle al Espíritu Santo
 
que nos siga inspirando obras y oraciones para alabar a nuestro Padre y
 
Dios (Sal. 9, 14-15; 22, 23-27) 
 
   La acción es la oportunidad que nuestro Padre y Dios nos ofrece
 
para que podamos ser santificados al practicar los dones y virtudes que
 
Dios nos ha concedido a través de la formación y la vivencia de la
 
fe. A mí no me serviría de nada saberme los cuatro Evangelios de
 
memoria si la vida no me hubiera dado la oportunidad de desear
 
ardientemente conocer el significado teológico del dolor. 
 
   Pidámosle a nuestro Padre y Dios que nos ayude a vivir en torno a
 
un ininterrumpido ciclo cristiano de formación, acción y oración
 
continuado que nos ayude a ser santificados. 
 
   Cuando yo estudiaba el ciclo medio de la E. G. B., me gustaba mucho
 
que me leyeran cuentos cuyos personajes principales  podían tomar
 
ciertas decisiones diferentes entre los actos que constituían la trama
 
de los relatos. Como oyente de aquellas lecturas, tenía que decidir lo
 
que habían de hacer los protagonistas en cada momento en que estaban
 
en peligro y tenían que actuar de dos o tres formas diferentes para
 
salvar la piel, pero de esas formas tan solo existía un modo de
 
proceder que hacía que los protagonistas tuvieran un final feliz. Los
 
hombres somos coprotagonistas con Dios de la Historia de la Salvación.
 
Es cierto que nuestro Padre y Dios es más poderoso que nosotros, tengo
 
presente el hecho de que el Señor nos ama más que nosotros lo amamos
 
a El y a nuestros prójimos, pero, si examinamos la Biblia sin
 
detenernos mucho en la lectura de los textos sagrados, podemos constatar
 
que Dios se sirve de nosotros para llevar a cabo su designio
 
salvífico. 
 
   Dios creó un mundo semiperfecto en el cual Adán y Eva eran
 
felices, pero nuestros primeros padres no se sentían realizados
 
sintiéndose felices y nadando en la abundancia, así pues, ellos
 
necesitaban sufrir como nosotros y recuperarse de sus tremendas
 
equivocaciones, para aprender a apreciar la vida, y el amor divino y
 
humano. 
 
   Dios podría haber actuado a través de sus ángeles para librar a
 
Noé y a los suyos y a los animales de los efectos del diluvio
 
universal, pero nuestro Padre quiso servirse de su siervo para firmar un
 
segundo pacto con la humanidad que había de creer en el Dios Amor.
 
Aquel pacto fue firmado con la sangre de los animales que Noé
 
sacrificó para tributarle a Dios el culto a El debido. Por su parte,
 
Dios acojió aquel sacrificio poniendo su arco iris en el cielo, la
 
señal mediante la cual daba a entender que jamás permitiría que la
 
humanidad pereciera bajo el efecto de otro diluvio, pues había sufrido
 
mucho al ver morir a los millares de incrédulos desesperados. 
 
   Dios se sirvió de Abraham para fundar un linaje perpetuo cuya Ley
 
conductual había de ser la vivencia salvadora de la fe, así pues,
 
quienes actúan dejándose inspirar por el Espíritu Santo, llevan la
 
Ley de Dios impresa en sus corazones. Los que continuaron la obra de
 
Abraham fueron su hijo y su nieto Isaac y Jacob. 
 
   José, el más amado de los hijos de Jacob, se sirvió de sus
 
privilegios en Egipto para socorrer al pueblo de Dios de la gran
 
carestía de alimentos y la mortandad que acompañaba a aquella
 
trágica incursión de la miseria. 
 
   Dios quiso servirse de un hombre tartamudo y de su hermano para sacar
 
a los hebreos de la esclavitud de Egipto y guiarlos por el desierto
 
durante cuarenta años en busca de la Tierra prometida fundando un
 
linaje sacerdotal eterno. El sucesor de Moisés fue Josué, a quien le
 
sucedieron los jueces hasta que el Profeta Samuel por deseo del pueblo y
 
mandato divino constituyó a Saúl Rey de Israel. 
 
   Fue nuestro Jesús quien llevó a cabo el designio salvífico de
 
Dios, pero, hermanos, el Señor no murió como Dios, Jesús realizó
 
la obra de Dios siendo perfecto Hombre, según podemos constatar al
 
leer FLP. 2, 6-11. 
 
   Pidámosle a nuestro Padre y Dios que nos ayude a aceptar su
 
designio de amor y verdad. 
 
   Han transcurrido seis semanas desde aquel Domingo de Resurrección
 
en que empezamos a celebrar el Misterio pascual. Nuestro Señor Jesús
 
murió crucificado. Tenemos fe en que nuestro Salvador ha vencido a la
 
muerte, esa es la razón por la cual creemos que también venceremos a
 
la muerte cuando Jesús venga en su Parusía al final de los tiempos. 
 
   Los cuarenta días anteriores al Jueves Santo nos preparamos
 
espiritualmente mediante la celebración del tiempo de Cuaresma para
 
comprender mejor la Pasión, muerte y Resurrección de Jesús para
 
poder así celebrar la Pascua de Resurrección, un tiempo que ya
 
está tocando a su fin. El recuerdo de nuestra doble experiencia de
 
Cuaresma y Pascua ha de mantenernos durante todo el año con la fe
 
despierta para que la voz de nuestro Padre y Dios no se extinga entre
 
nuestros hermanos los hombres. Nuestra necesidad de buscar
 
constantemente la felicidad y nuestro amor para con nuestros prójimos
 
es el compromiso que tenemos de cumplir los Mandamientos de la Ley de
 
Dios. 
 
   Me he comprometido a hacer de mi novia una mujer feliz. Los que sois
 
padres os habéis comprometido a educar a vuestros hijos según
 
vuestras convicciones, y, el Señor Jesús, nos ha dicho: &quot;Seréis
 
mis amigos si hacéis lo que yo os mando&quot;. ¿Cuál es la condición
 
que caracteriza a los hijos del pueblo de Dios? Los cristianos nos hemos
 
de caracterizar por el hecho de que cumplimos los Mandamientos de la Ley
 
de Dios. 
 
(Esta meditación ha sido escrita a partir de fragmentos de
 
meditaciones del año 2003). 
 
José Portillo Pérez 
 
joseportilloperez@gmail.com 
 
  
 
 
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                 ]]> </description>
</item>

<item>
 <title>Domingo V de Pascua.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1353</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1353/</guid>
 <pubDate>Fri, 4 May 2012 23:11:39 +0200</pubDate>
 <author>José Portillo Pérez &lt;loli627167575@gmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
   Padre nuestro. 
 
   Domingo, 06/05/2012, Domingo V de Pascua del ciclo B. 
 
   La importancia de nuestra unión con Jesús. 
 
   Ejercicio a modo de lectio divina. Meditación de JN. 15, 1-8. 
 
 
 
   1. Invoquemos al Espíritu Santo para que ilumine nuestro
 
entendimiento, a fin de que podamos comprender el pasaje evangélico
 
que vamos a considerar, y nos dispongamos a aplicar la enseñanza
 
divina a nuestra vida de cristianos comprometidos con el cumplimiento de
 
la voluntad de Nuestro Santo Padre. 
 
   Meditar la Palabra de Dios consiste en esforzarnos en comprender el
 
designio de Nuestro Santo Padre con respecto a nosotros, y disponernos a
 
cumplir su santa voluntad. 
 
   Meditar la Palabra de Dios consiste en retener y comprender el
 
mensaje que Nuestro Santo Padre nos transmite por medio de la lectura
 
pausada de su Palabra, que podemos leer en la Biblia. 
 
   Meditar la Palabra de Dios consiste en buscar la forma de servirnos
 
de los medios que estén a nuestro alcance para cumplir su voluntad,
 
que consiste en que alcancemos la plenitud de la felicidad, viviendo en
 
su presencia. 
 
   Evitemos que el ruido externo nos distraiga, y que nuestras
 
ocupaciones y preocupaciones interrumpan este tiempo de oración, que
 
ha de servirnos para concienciarnos de que Dios nos ama, y de la
 
necesidad que tenemos de aceptar el cumplimiento de su voluntad, no como
 
una imposición, sino como la oportunidad que nos da para que lo
 
conozcamos, lo aceptemos y lo amemos, con tal de que podamos alcanzar la
 
plenitud de la dicha. 
 
 
 
   Espíritu Santo, amor que procedes del Padre y del Hijo, ayúdanos
 
a alcanzar la plena comprensión del texto evangélico que vamos a
 
meditar, para que comprendamos la necesidad que tenemos de vivir unidos
 
a Jesús, cumpliendo los Mandamientos divinos y eclesiásticos. 
 
   Tú que lo sondeas todo, hasta las profundidades de Dios (1 COR. 2,
 
10), incúlcanos tu sabiduría, para que, al conocer el designio
 
divino sobre nosotros, seamos capaces de adorar al Dios Uno y Trino sin
 
recelo, y de servirlo en nuestros prójimos los hombres. 
 
   Ayúdanos a comprender que eres amor y justicia, para que no
 
inventemos un dios a nuestra medida, y aceptemos que nos purifiques,
 
para que podamos servirte fielmente, y alcanzar la santidad. 
 
   A pesar de que nos cuesta entender la utilidad del dolor, ayúdanos
 
a ser confortados con el júbilo característico de quienes son
 
purificados, cuando nos percatemos de que todos los acontecimientos que
 
vivimos son útiles. 
 
   No podemos alcanzar la dicha por nuestro medio. Ayúdanos a ser
 
buenos imitadores de Jesús, porque ello nos hará conocer el
 
verdadero gozo en esta vida, y nos dispondrá a vivir en la presencia
 
de Nuestro Santo Padre. 
 
   Sin Dios lo perdemos todo, y contigo seremos vivificados y
 
alcanzaremos la felicidad. 
 
   Escucha nuestra humilde oración, pues te lo pedimos porque sabemos
 
que estás con nosotros, y que nos ayudarás a ser buenos hijos de
 
Dios. Así sea. 
 
 
 
   2. Leemos lenta y atentamente el Evangelio de hoy (JN. 15, 1-8). 
 
   &quot;Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 
 
   Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel
 
que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 
 
   Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 
 
   Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede
 
llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco
 
vosotros, si no permanecéis en mí. 
 
   Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y
 
yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada
 
podéis hacer. 
 
   El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se
 
secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 
 
   Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
 
pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 
 
   En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y
 
seáis así mis discípulos&quot; (JN. 15, 1-8). 
 
 
 
   3. Durante unos minutos de silencio, leemos y meditamos el texto
 
evangélico varias veces, intentando memorizarlo, en cuanto nos sea
 
posible hacerlo. 
 
 
 
   4. ¿Qué nos dice Jesús en el texto joánico que estamos
 
considerando? 
 
 
 
   4-1. &quot;Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador&quot; (JN. 15,
 
1). 
 
   En el Antiguo Testamento, Israel es equiparado a una viña.
 
Recordemos un ejemplo de ello. 
 
&quot;Hiciste venir una vid de Egipto; 
echaste las naciones, y la plantaste... 
¿Por qué aportillaste sus vallados, 
y la vendimian todos los que pasan por el camino?&quot; (SAL. 80, 8. 12). 
 
   Los israelitas fueron equiparados a una viña, debido al gran
 
cuidado que requieren las vides. Jesús se define a sí mismo como la
 
vid verdadera, y a nosotros como pámpanos que no pueden producir fruto
 
siendo independientes. 
 
   En el cuarto Evangelio, Jesús dice de Sí mismo que representa
 
todo el bien para nosotros. Para ello, San Juan utiliza las palabras
 
griegas &quot;ego eimi&quot; (yo soy), las cuales han de ser interpretadas como
 
Yahveh, el Nombre del Dios que lo es todo para quienes lo aceptamos.
 
Notemos cómo al decir Jesús lo que es para nosotros, se identifica
 
tanto con quienes lo amamos y servimos en nuestros prójimos los
 
hombres, que también nos dice lo que somos para El. 
 
   Cuando Jesús habló con la samaritana de Sicar, y ella le
 
recordó la venida del Mesías a quien esperaba, el Señor le dijo: 
 
   &quot;Yo soy, el que habla contigo&quot; (CF. JN. 4, 26). 
 
   Una noche en que los Doce navegaban en el mar de Tiberíades y
 
fueron sorprendidos por una tempestad, Jesús se les acercó caminando
 
sobre el agua, y les dijo: 
 
   &quot;Yo soy; no temáis&quot; (CF. JN. 6, 20). 
 
   En su discurso eucarístico, Jesús les dijo a sus oyentes: 
 
   &quot;Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y
 
el que en mí cree, no tendrá sed jamás... Yo soy el pan vivo que
 
descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para
 
siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la
 
vida del mundo&quot; (JN. 6, 35. 51). 
 
   Jesús es la luz del mundo. El Evangelio predicado por Nuestro
 
Salvador, ha de iluminar nuestra inteligencia, para que actuemos como
 
buenos Hijos de Dios. 
 
   &quot;Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas,
 
sino que tendrá la luz de la vida... Entre tanto que estoy en el
 
mundo, luz soy del mundo... Aún por un poco está la luz entre
 
vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan
 
las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.
 
Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos
 
de luz... Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree
 
en mí no permanezca en tinieblas&quot; (CF. JN. 8, 12; 9, 5; 12, 35-36.
 
46). 
 
   Nuestra salvación depende exclusivamente de la aceptación de
 
Jesús, y de nuestra adaptación al cumplimiento de la voluntad de
 
Dios. 
 
   &quot;Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no
 
creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis&quot; (JN. 8, 24). 
 
   Jesús vivió cumpliendo la voluntad del Padre, a quien sirvió
 
voluntariamente, no porque se consideraba inferior a El, sino porque le
 
ama. 
 
   &quot;Les dijo, pues Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre
 
(cuando me veáis crucificado),, entonces conoceréis que yo soy, y
 
que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre,
 
así hablo&quot; (JN. 8, 28). 
 
   Jesús ha existido siempre, porque es Dios. 
 
   &quot;Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham
 
fuese (antes de que existiera el primer Patriarca de Israel), yo soy&quot;
 
(existo desde la eternidad) (JN. 8, 58). 
 
   Jesús es la puerta de acceso a la presencia de Nuestro Santo Padre,
 
y el Buen Pastor que, muriendo y resucitando de entre los muertos, nos
 
ganó la filiación divina. 
 
   &quot;Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo
 
soy la puerta de las ovejas... Yo soy la puerta; el que por mí
 
entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos... Yo
 
soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas... Yo soy
 
el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen&quot; (JN. 10,
 
7. 9. 11. 14). 
 
   Si creemos en Jesús, aunque muramos, resucitaremos, y viviremos
 
eternamente, en la presencia del Dios Uno y Trino. 
 
   &quot;Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en
 
mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en
 
mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?&quot; (JN. 11, 25-26). 
 
   Cuando el Apóstol Tomás quiso conocer cuál es el camino a
 
recorrer para vivir en la presencia de Nuestro Creador, el Señor le
 
dijo: 
 
   &quot;Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino
 
por mí&quot; (CF. JN. 14, 6). 
 
   Nuestro Padre Celestial, Jesús y el Espíritu Santo, son el
 
único Dios verdadero. Si no comprendemos la vinculación de Jesús
 
con el Padre y el Paráclito, porque ello es un misterio, tengamos
 
presentes los signos realizados por Nuestro Redentor, para evitar la
 
tentación de creer en dicha realidad, al considerar que Nuestro
 
Salvador solo fue un hombre común. 
 
   &quot;¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras
 
que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre
 
que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y
 
el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras&quot; (JN. 14,
 
10-11). 
 
   Quienes prendieron a Jesús, al oír que el Mesías se
 
identificó pronunciando el Nombre divino, cayeron a tierra. Jesús no
 
fue arrestado por sus enemigos porque no pudo escapar de ellos, sino
 
porque quiso ponerse en sus manos. San Juan destaca el hecho de que
 
Jesús controló perfectamente todo lo que le acaeció durante las
 
horas que se prolongó su angustiosa Pasión. 
 
   &quot;Habiendo dicho Jesús estas cosas, salió con sus discípulos al
 
otro lado del torrente de Cedrón, donde había un huerto, en el cual
 
entró con sus discípulos. Y también Judas, el que le entregaba,
 
conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido
 
allí con sus discípulos. Judas, pues, tomando una compañía de
 
soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos,
 
fue allí con linternas y antorchas, y con armas. Pero Jesús,
 
sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y
 
les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno.
 
Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le
 
entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra&quot;
 
(JN. 18, 1-6). 
 
 
 
   4-2. &quot;Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo
 
aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto&quot; (JN.
 
15, 2). 
 
   Si Jesús representa la plenitud de la dicha para nosotros, nuestro
 
rechazo del Mesías, equivale a despreciar la felicidad que anhelamos,
 
y que a veces buscamos por caminos que conducen a la perdición. Cuando
 
Jesús nos dice que es el Buen Pastor que requiere de nuestra
 
adhesión para purificarnos y santificarnos, no nos da a entender que
 
desea beneficiarse de nosotros, de hecho, El no nos necesita, porque, al
 
ser Dios, se basta a Sí mismo para lograr lo que se propone. Somos
 
nosotros quienes necesitamos al Hijo de Dios y María, porque no
 
podemos alcanzar la plenitud de la dicha por nuestro medio. 
 
   &quot;Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
 
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas
 
tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para
 
condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en
 
él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,
 
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta
 
es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron
 
más las tinieblas (el pecado) que la luz, porque sus obras eran malas.
 
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz,
 
para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad
 
viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en
 
Dios&quot; (JN. 3, 16-21). 
 
   Recibo muchos correos electrónicos de lectores de las meditaciones
 
que escribo, que desean saber cuál es la razón por la que sufren
 
quienes son ejemplos a imitar, por causa de la buena conducta que
 
observan. Jesús, en el texto joánico que estamos meditando, nos dice
 
que los pámpanos fructíferos de la vid verdadera deben ser
 
purificados, para que produzcan todavía más fruto del que producen,
 
porque muchos tenemos la tentación de ser cristianos mediocres, y, por
 
tanto, de rechazar la purificación, por cuanto es dolorosa. 
 
   La poda de los sarmientos productivos es dolorosa, y necesaria.
 
Aunque quienes nos conocen puedan afirmar rotundamente que somos
 
cristianos dignos de imitar, pueden existir circunstancias que impidan
 
que nos adhiramos plenamente a Jesús. Recordemos que Jesús dio su
 
vida por nosotros, y que nos pide que hagamos lo mismo, no soportando el
 
martirio, sino renunciando al mal, y sirviéndolo en nuestros
 
prójimos los hombres, especialmente en quienes sufren, y necesitan
 
dones espirituales y materiales. 
 
   Pidámosle a Dios que nos fortalezca para renunciar a los vicios que
 
nos impiden ser buenos padres, cónyuges e hijos. Los hijos de Dios no
 
podemos ser esclavos de los vicios, pues los tales nos impiden adoptar
 
la conducta servicial característica de dios y de sus Santos siervos. 
 
   Pidámosle a Dios que nos haga fuertes para renunciar a sentirnos
 
más impotentes de lo que somos en realidad, cuando creemos que no
 
somos capaces de superar las dificultades que tenemos que afrontar y
 
confrontar, las cuales tienen la misión de poner a prueba la fortaleza
 
con que profesamos nuestra fe cristiana. 
 
   Si gozamos de la fama de ser buenos cristianos en el ambiente en que
 
vivimos, pidámosle a Dios que sepamos evitar la tentación de
 
servirlo en nuestros hermanos los hombres buscando el aplauso de quienes
 
conozcan nuestras buenas obras. Hay situaciones en que no nos es posible
 
ser recompensados por Dios y los hombres al mismo tiempo. 
 
   No permitamos que el apego a los bienes materiales nos impida amar a
 
Dios y a nuestros prójimos los hombres. 
 
   No permitamos que la contemplación de nuestras preocupaciones
 
impida que vivamos como buenos cristianos. Resolvamos los problemas que
 
causamos, y pongamos en las manos de Nuestro Santo Padre la solución
 
de las dificultades que nos provocan nuestros familiares, amigos,
 
compañeros de trabajo, y, en ciertas ocasiones, quienes aún no
 
conocemos personalmente. 
 
   No seamos insensibles ante las necesidades de los carentes de
 
dádivas espirituales y materiales, y ayudémosles en conformidad con
 
nuestras posibilidades de servirlos, pues ello nos será útil para no
 
hundirnos meditando sobre nuestras dificultades, porque hay gente que
 
sufre más que nosotros. 
 
 
 
   4-3. &quot;Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado&quot;
 
(JN. 15, 3). 
 
   Jesús purificó a sus Apóstoles por medio de su Palabra, y los
 
dispuso a ser enviados, a evangelizar, primero a sus hermanos de raza,
 
y, posteriormente, al mundo. Es cierto que el Señor fue abandonado por
 
todos sus seguidores excepto Juan cuando fue arrestado, pero El los
 
perdonó, y los volvió a comisionar, para que fundaran su Iglesia, y
 
la extendieran por el mundo. 
 
 
 
   4-4. &quot;Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no
 
puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así
 
tampoco vosotros, si no permanecéis en mí&quot; (JN. 15, 4). 
 
   Cuando Jesús nos pide que permanezcamos en El, nos dice que le
 
demos nuestra adhesión, para que le dejemos conducirnos a la presencia
 
de Nuestro Santo Padre. Si le confiamos nuestra vida al Mesías, el
 
Señor permanecerá en nosotros. 
 
   Si no vivimos vinculados a Jesús, no podremos actuar como buenos
 
cristianos, porque, tal como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
 
son un único Dios, no nos es posible creer en el Padre rechazando la
 
divinidad del Hijo, ni creer en el Hijo, rechazando al Padre. 
 
   &quot;Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado;
 
permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis
 
en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y
 
permanezco en su amor&quot; (JN. 15, 9-10). 
 
 
 
   4-5. &quot;Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en
 
mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí
 
nada podéis hacer&quot; (JN. 15, 5). 
 
   Recordemos las palabras con que San Pablo les escribió a los
 
cristianos de Filipo sobre cómo debe ser nuestra imitación de
 
Jesús. 
 
   &quot;Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún
 
consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto
 
entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo
 
mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.
 
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad,
 
estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no
 
mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de
 
los otros&quot; (FLP. 2, 1-4). 
 
   Jesús vuelve a recordarnos nuevamente que no podemos alcanzar la
 
plenitud de la dicha sin El. Podremos hacer muchas cosas en esta vida,
 
pero, si rechazamos a Jesús, nada que hagamos ni digamos, nos
 
servirá para gozar de la plenitud de la vida divina, que Dios quiere
 
concedernos, por mediación de Nuestro Salvador. 
 
 
 
   4-6. &quot;El que en mí no permanece, será echado fuera como
 
pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y
 
arden&quot; (JN. 15, 6). 
 
   Lo que Dios Padre quiere de nosotros, es que creamos en Jesús, pues
 
Nuestro Señor tiene la misión de concederles la vida eterna a sus
 
seguidores, por medio de su Pasión, muerte y Resurrección. 
 
   Si somos seguidores de Jesús, debemos imitarlo, sirviéndolo en
 
quienes tienen carencias materiales y espirituales. 
 
   &quot;Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he
 
amado&quot; (JN. 15, 12). 
 
   No oremos ni sirvamos a quienes nos necesitan de cualquier manera,
 
sino imitando el amor con que Jesús nos ama a Nuestro Santo Padre y a
 
nosotros. 
 
 
 
   4-7. &quot;Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en
 
vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho&quot; (JN. 15, 7). 
 
   ¿Es cierto que si predicamos el Evangelio y hacemos el bien
 
imitando a Jesús, el Señor nos concederá todo lo que le pidamos en
 
oración? 
 
   &quot;En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré
 
al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me
 
habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios&quot; (JN. 16,
 
26-27). 
 
   Dios no nos concederá lo que le pidamos si ello nos aleja de El.
 
Nuestro Santo Padre nos concederá lo que le pidamos, no cuando creamos
 
que debe acceder a darnos lo que le pedimos, sino cuando deba hacerlo. 
 
   San Pablo nos indica qué hemos de pedirle a Dios en nuestras
 
oraciones. 
 
   &quot;Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y
 
acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos
 
los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en
 
toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de
 
Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos
 
y vengan al conocimiento de la verdad&quot; (1 TIM. 2, 1-4). 
 
 
 
   4-8. &quot;En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto,
 
y seáis así mis discípulos&quot; (JN. 15, 8). 
 
   Jesús vuelve a insistir en el hecho de que produzcamos fruto,
 
porque ha dejado el servicio de quienes tienen carencias espirituales y
 
materiales en nuestras manos, y ha hecho depender de ello, el hecho de
 
que nos hagamos conscientes, de la necesidad que tenemos de ser
 
purificados, y santificados. 
 
   &quot;El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama;
 
y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me
 
manifestaré a él&quot; (JN. 14, 21). 
 
   Pidámosle a Jesús que se nos manifieste en las celebraciones
 
litúrgicas, en la lectura de la Biblia y de los documentos de la
 
Iglesia, en las circunstancias que vivimos, y en el servicio a los
 
carentes de dones espirituales y materiales. 
 
 
 
   5. Si llevamos a cabo esta meditación en grupos de catequesis,
 
intercambiamos con nuestros compañeros los pensamientos que tenemos
 
referentes al texto de San Juan que estamos meditando. 
 
   Si meditamos solos, en unos minutos de silencio, reconstruimos en
 
nuestra mente los versículos del cuarto Evangelio que estamos
 
considerando. 
 
 
 
   6. Respondemos las siguientes preguntas, intentando adaptar el texto
 
evangélico a las circunstancias del entorno en que vivimos. 
 
   JN. 15, 1. ¿Qué significa para nosotros el hecho de que Jesús
 
sea la vid verdadera, y de que Dios Padre sea el labrador? 
 
   ¿Por qué decimos que la Iglesia es la viña del Señor? 
 
   ¿Llevamos a cabo alguna misión de la que pueda deducirse que
 
somos hijos de Dios? 
 
   JN. 15, 2. ¿Por qué deben ser cortados de la vid verdadera los
 
pámpanos improductivos? 
 
   ¿Qué pensamos con respecto a la retención de los pecados por
 
parte de los confesores a quienes no están dispuestos a enmendarse? 
 
   ¿Creemos que la Iglesia debe excomulgar a los pecadores que no
 
deseen corregir su conducta, o consideramos que ello es un castigo duro
 
e ineficaz? 
 
   ¿Por qué sufren los justos? 
 
   ¿Están relacionados nuestros sufrimientos con la conducta que
 
observamos? 
 
   ¿Podemos superar todo lo que nos separa de Dios y debilita las
 
relaciones que mantenemos con nuestros hermanos los hombres? 
 
   JN. 15, 3. ¿Vivimos en estado de gracia, o renunciamos a
 
confesarnos, porque no lo estimamos necesario, o nos creemos incapaces
 
de superar nuestra condición pecadora? 
 
   JN. 15, 4A. ¿Qué significa el hecho de que permanezcamos en
 
Jesús, y de que el Señor viva en nosotros? 
 
   ¿Sentimos que el Dios Uno y Trino se manifiesta en nuestra vida? 
 
   ¿Pueden deducir quienes rechazan la fe que profesamos que actuamos
 
como hijos de Dios? 
 
   ¿Intentamos disimular nuestro cristianismo por vergüenza o temor
 
a no quedar bien en ciertas circunstancias? 
 
   JN. 15, 4b-5. ¿Somos conscientes de que necesitamos dejarnos
 
conducir por Jesús? 
 
   ¿Aceptamos la instrucción de los pastores de la Iglesia, o nos
 
mostramos recelosos con ellos, temiendo que quieran servirse del
 
rebaño que les ha sido encomendado, en vez de servirlo? 
 
   ¿En qué se diferencia la vida de los cristianos practicantes de
 
la vida de quienes no le dan su adhesión a Jesús? 
 
   ¿Por qué insiste Jesús en que no podemos hacer nada separados
 
de El? 
 
   JN. 15, 6. ¿Por qué nos dice Jesús que si no le damos nuestra
 
adhesión no podremos vivir en la presencia de Nuestro Santo Padre? 
 
   ¿Creemos en la existencia del infierno? 
 
   ¿Qué nos sugiere el pensamiento de que los pámpanos
 
improductivos se secarán y serán quemados? 
 
   JN. 15, 7. ¿Tenemos la costumbre de orar? 
 
   ¿Le agradecemos a Dios las dádivas espirituales y materiales que
 
nos concede cuando oramos? 
 
   ¿Oramos todos los días, o dejamos de hacerlo desanimados, cuando
 
nos percatamos de que dios tarda en concedernos lo que le pedimos? 
 
   ¿Le pedimos a Dios lo que deseamos que nos conceda en el Nombre de
 
Jesús? 
 
   ¿Predicamos el Evangelio y hacemos el bien para salvar a quienes
 
nos escuchen anunciar la Palabra divina y se dejen influir por nuestro
 
buen ejemplo, o actuamos como si nuestra salvación dependiera del bien
 
que hacemos, sin considerar que la misma se nos concederá porque Dios
 
nos ama? 
 
   JN. 15-8. ¿De qué manera tenemos que actuar para que Dios tenga
 
la dicha de contarnos entre los discípulos de Jesús? 
 
 
 
   7. Texto bíblico relacionado con la cita evangélica que estamos
 
considerando (COL. 3, 1-17). 
 
   &quot;Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de
 
arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira
 
en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto,
 
y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo,
 
vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis
 
manifestados con él en gloria. 
 
   Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza,
 
pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
 
cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de
 
desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro
 
tiempo cuando vivíais en ellas. 
 
   Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo,
 
malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis
 
los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus
 
hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo
 
creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego
 
ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita,
 
siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Vestíos,
 
pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable
 
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
 
soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno
 
tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así
 
también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor,
 
que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros
 
corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed
 
agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,
 
enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría,
 
cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos
 
y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de
 
hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a
 
Dios Padre por medio de él&quot; (COL. 3, 1-17). 
 
 
 
   8. Contemplemos: 
 
   -A Dios Nuestro Padre, que envió a su Hijo al mundo, para que nos
 
demostrara su amor haciendo el bien, y por medio de su Pasión, muerte
 
y Resurrección. 
 
   -Al Espíritu Santo, que nos ayuda a vencer los obstáculos que nos
 
separan de Dios y nos impiden amarlo y servirlo en nuestros prójimos
 
los hombres, de manera que nos corrige con un amor ejemplar, nos
 
purifica y santifica. 
 
   -A nosotros, que nos falta voluntad para ser buenos cristianos,
 
sentido de pertenencia a la Iglesia que es la fundación de Cristo, y,
 
a veces, confianza, tanto en Dios, como en quienes  predican su Palabra,
 
independientemente de que sean religiosos, o laicos. 
 
 
 
   9. Compromiso. 
 
   Adoptemos el compromiso de aumentar nuestro conocimiento de Jesús,
 
pidiéndole al Espíritu Santo que nos induzca a ser buenos imitadores
 
del Mesías. 
 
 
 
   10. Oración conclusiva. 
 
   Después de disponernos a orar en unos momentos de silencio,
 
recitamos pausadamente la siguiente oración: 
 
&quot;Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, 
Y danos tu salvación. 
Escucharé lo que hablará Jehová Dios; 
Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, 
Para que no se vuelvan a la locura. 
Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, 
Para que habite la gloria en nuestra tierra. 
La misericordia y la verdad se encontraron; 
La justicia y la paz se besaron. 
La verdad brotará de la tierra, 
Y la justicia mirará desde los cielos. 
Jehová dará también el bien, 
Y nuestra tierra dará su fruto. 
La justicia irá delante de él, 
Y sus pasos nos pondrá por camino&quot; (SAL. 85, 7-13). 
 
José Portillo Pérez 
 
joseportilloperez@gmail.com 
 
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                 ]]> </description>
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 <title>Domingo IV de Pascua.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1352</link>
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 <pubDate>Fri, 27 Apr 2012 16:55:09 +0200</pubDate>
 <author>José Portillo Pérez &lt;loli627167575@gmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
   Padre nuestro. 
 
   Domingo, 29/04/012, Domingo IV de Pascua del tiempo Ordinario del
 
ciclo B. 
 
   Jesús es Nuestro Salvador. 
 
 
 
   1. Meditación de la primera lectura (HCH. 4, 8-12). 
 
   En el capítulo tres del libro de los Hechos de los Apóstoles, -el
 
volumen bíblico del que la Iglesia entresaca las primeras lecturas
 
eucarísticas de este tiempo pascual-, se nos cuenta que los
 
Apóstoles Pedro y Juan fueron a orar al Templo de Jerusalén, a la
 
hora novena (HCH. 3, 1), la misma hora en que Jesús expiró en la
 
cruz, consumando el sacrificio por el que nos obtuvo la redención, y
 
Pedro hizo de instrumento del Señor, para curar a un cojo, en nombre
 
del Mesías (HCH. 3, 6-8). 
 
   Pedro y Juan se encontraron a la entrada del Templo con un cojo de
 
nacimiento, que era llevado allí diariamente, para que pidiera limosna
 
(HCH. 3, 2). Este hecho me hace pensar que invertimos mucho tiempo
 
intentando conseguir bienes efímeros, y no pensamos en crecer
 
espiritualmente. Si comparamos los bienes terrenos con los espirituales,
 
vemos que los primeros se pueden equiparar a una limosna, si intentamos
 
igualarlos a los segundos. 
 
   El cojo les rogó a dichos Apóstoles que le dieran limosna (HCH.
 
3, 3), pero Pedro, después de fijar en él sus ojos y pedirle que los
 
mirara (HCH. 3, 4), le dijo: 
 
   &quot;No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de
 
Jesucristo de Nazaret, levántate y anda&quot; (HCH. 3, 6). 
 
   San Pedro le dijo al cojo que su única riqueza es Cristo. Es
 
interesante percatarnos de que San Pedro no le dijo al citado enfermo
 
que Cristo era una de sus riquezas, sino su única riqueza. Este hecho
 
me sugiere el pensamiento de la necesidad que tenemos de desechar de
 
nuestra vida todo lo que no está relacionado con Dios, porque, Nuestro
 
Santo Padre, no desea que seamos cristianos a medias. 
 
   Como el pueblo se maravilló por causa de la curación del cojo,
 
San Pedro les dijo a sus oyentes: 
 
   &quot;Pues bien, por creer en Jesús se le han fortalecido las piernas a
 
este hombre que estáis viendo y que vosotros conocéis. La fe en
 
Jesús le ha curado totalmente, como podéis comprobar&quot; (HCH. 3, 16). 
 
   San Pedro, siendo consciente de que Jesús sanó al cojo por su
 
medio, no quiso atribuirse a sí mismo la curación de dicho enfermo,
 
porque no buscaba ser aclamado por la multitud, deseaba que sus oyentes
 
se hicieran discípulos del Señor. Cuando tengamos la oportunidad de
 
predicar o de hacer el bien, trabajemos para que el Nombre de Dios sea
 
santificado, y olvidémonos de los intereses personales que puedan
 
movernos a trabajar en la viña del Señor, pues El hará que nunca
 
nos falten los bienes indispensables para vivir dignamente. 
 
   Para creer en Jesús, no solo necesitamos sentirnos necesitados de
 
los dones del Espíritu Santo, pues también debemos reconocer nuestra
 
corresponsabilidad en la Pasión y sacrificio de Nuestro Salvador. 
 
   &quot;El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres,
 
ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y
 
negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en
 
libertad... y matásteis al Autor de la vida, a quien Dios ha
 
resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos&quot; (HCH. 3,
 
13. 15). 
 
   San Pedro también les dijo a sus oyentes que aún tenemos tiempo
 
para arrepentirnos del mal que hemos hecho y adaptar nuestra vida al
 
cumplimiento de la voluntad de Nuestro Santo Padre, mientras aguardamos
 
la segunda venida -o Parusía- de Nuestro Salvador Jesucristo. 
 
   &quot;Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados
 
vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de
 
refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado&quot;
 
(HCH. 3, 19-20). 
 
   Los saduceos, molestos por el hecho de que Pedro le recordara al
 
pueblo cómo condenaron a Jesús a muerte, y de que predeicara la
 
resurrección de los muertos, porque ellos no creían en la
 
espiritualidad, lo arrestaron con Juan (HCH. 4, 1-2). 
 
   A pesar de que el pueblo vio cómo fueron arrestados los citados
 
siervos del Señor, ello no impidió que aumentara la cifra de los
 
conversos al Evangelio considerablemente (HCH. 4, 4). Ello nos recuerda
 
que no nos es posible impedirle a Dios que lleve a cabo su propósito
 
de redimir a quienes lo acepten, para que puedan vivir en su presencia. 
 
   Cuando los saduceos iniciaron el interrogatorio de Pedro y Juan, el
 
primero, lleno del Espíritu Santo (HCH. 4, 8), les recordó que la
 
citada sanación fue llevada a cabo por Jesús, a quien ellos
 
condenaron injustamente, porque resucitó de entre los muertos (HCH. 4,
 
10). 
 
   Pedro intentó que los saduceos reconocieran el error que cometieron
 
al condenar al Autor de la vida, diciéndoles las siguientes palabras: 
 
   &quot;Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores
 
(los constructores del edificio espiritual de la fe de los israelitas),
 
la cual ha venido a ser cabeza del ángulo (nuestra salvación depende
 
exclusivamente del sacrificio y Resurrección de Jesús). Y en
 
ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo,
 
dado a los hombres, en que podamos ser salvos&quot; (HCH. 4, 11-12). 
 
   Después de que ambos Apóstoles del Señor fueran amenazados para
 
que no predicaran más en nombre de Jesús (HCH. 4, 18 y 21), la
 
comunidad ckreyente elevó su voz al cielo, diciéndole a Nuestro
 
Santo Padre, las siguientes palabras: 
 
   &quot;Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con
 
todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se
 
hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo
 
Hijo Jesús&quot; (HCH. 4, 29-30). 
 
   ¿Imitamos a los cristianos de la Iglesia primitiva pidiéndole a
 
Dios en oración que ayude a aquellos de nuestros hermanos de fe que
 
viven en países en que son perseguidos? 
 
   ¿Imitamos a los Apóstoles Pedro y Juan a la hora de esforzarnos
 
para dar a conocer el designio de Dios, o no predicamos el Evangelio,
 
porque pensamos que cada cuál debe creer lo que quiera? 
 
   Cuando los Apóstoles de Nuestro Señor fueron fortalecidos por el
 
Espíritu Santo el día de Pentecostés, no reanudaron su actividad
 
de cualquier manera, sino repitiendo las palabras que le oyeron a
 
Jesús, y realizando los prodigios con que el Salvador de la humanidad,
 
les dejó constancia de su Divinidad. 
 
   La clabe para entender los prodigios que fueron realizados por los
 
Apóstoles en nombre de Jesús, se encuentra en la Resurrección de
 
Nuestro Redentor. Gracias al Señor Jesús somos hijos de Dios, y
 
profesamos la fe que nos caracteriza. Gracias a Jesús, si analizamos
 
detenidamente nuestra vida, podemos percatarnos de que Dios hace
 
milagros en nuestro beneficio, aunque la incredulidad que nos
 
caracteriza nos impida percatarnos de ello. 
 
   Dado que no podemos amar lo que desconocemos, al no ser conscientes
 
de cómo Dios nos ama, y al no haber adquirido la capacidad de valorar
 
los esfuerzos y sacrificios en pro de alcanzar una meta difícil,
 
podemos desanimarnos a la hora de profesar nuestra fe, si tenemos en
 
cuenta que la misma puede ser rechazada en nuestro entorno familiar y
 
social. 
 
   ¿Reconocemos abiertamente ante el mundo que celebramos la
 
Eucaristía, y que somos defensores de la vida a ultranza? 
 
   Las siguientes palabras que los Santos Pedro y juan dijeron ante los
 
jueces del Sanedrín, nos permiten recordar cuál ha de ser nuestra
 
postura, a la hora de defender nuestras creencias. 
 
   &quot;Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a
 
Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído&quot; (CF.
 
HCH. 4, 19-20). 
 
   El hecho de que nuestra fe no sea bien acogida en el mundo no debe
 
motivarnos a obviarla. La Iglesia ha sido fortalecida en tiempos de
 
persecución, y las divisiones entre cristianos nos ayudan a los
 
miembros de la fundación de Cristo a profundizar en el conocimiento de
 
Dios y de su Iglesia, porque queremos estar exentos de cometer errores
 
de los que algún día podamos arrepentirnos. 
 
   Jesús les dijo a sus discípulos que, de la misma manera que El
 
fue perseguido y maltratado por sus enemigos, muchos de ellos también
 
correrían su misma suerte. Cuando Pedro y Juan les comentaron lo que
 
les sucedió a los creyentes, ellos vieron en la prisión de dichos
 
Apóstoles del Mesías la continuación de la Pasión de Jesús, y
 
el cumplimiento del citado anuncio del Señor. 
 
   ¿Dejaron los Apóstoles de predicar el Evangelio por causa de la
 
experiencia que tuvieron Pedro y Juan? Los Apóstoles siguieron
 
predicando el Evangelio, porque sabían que el futuro de la Iglesia
 
estaba en manos del Dios que cumple sus promesas. Los Apóstoles eran
 
conscientes de que arriesgaban la vida al predicar el Evangelio, pero no
 
les importaba tanto estar vivos, como el hecho de cumplir el mandamiento
 
de Jesús, de predicar incansablemente su Palabra salvadora. 
 
 
 
   2. Meditación de la segunda lectura (1 JN. 3, 1-2). 
 
   &quot;¡Qué amor tan inmenso el del Padre, que nos proclama y nos hace
 
hijos suyos! Si el mundo nos ignora, es porque no conoce a Dios&quot; (1 JN.
 
3, 1). 
 
   Cuando meditamos sobre el amor de Dios para con nosotros, podemos
 
pensar en las respuestas a las preguntas relacionadas con nuestra
 
existencia que nos planteamos, que no conocemos perfectamente. Nos
 
gustaría que Dios actuara y hablara como lo hacemos nosotros, porque
 
deseamos comprenderlo, pero, dado que muchas veces ignoramos a nuestros
 
familiares y amigos que nos aconsejan, necesitamos adaptarnos a la forma
 
de expresarse y actuar de Nuestro Santo Padre, para comprender su manera
 
de pensar y proceder. 
 
   San Juan nos dice que, si el mundo nos ignora, es porque no conoce a
 
Dios. Quizá no solo somos culpables de que el mundo desconozca a Dios,
 
pues también lo somos de no esforzarnos en conocerlo nosotros. Si el
 
mundo no percibe la acción del Dios que no puede ver en la forma de
 
pensar y actuar de los cristianos, Nuestro Santo Padre no podrá contar
 
con nuestra colaboración, para hacer que la humanidad conozca su
 
Palabra, y anhele alcanzar la salvación. 
 
   &quot;Ahora, queridos míos, somos hijos de Dios, aunque todavía no se
 
ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que el día en que se
 
manifieste seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es&quot; (1
 
JN. 3, 2). 
 
   Aunque aún no hemos superado las pruebas vitales cuya misión
 
consiste en hacernos desear ser purificados y santificados, nuestra
 
humana imperfección, no nos impide ser hijos de Dios, salvo que se
 
dé el caso de que, siendo conocedores de Nuestro Santo Padre, lo
 
rechacemos voluntariamente. 
 
   El día en que Dios concluya la instauración de su Reino de amor y
 
paz entre nosotros, seremos semejantes a El, de la misma manera que
 
podemos ver nuestra imagen en un espejo. 
 
 
 
   3. Meditación del Evangelio (JN. 10, 1-18). 
 
   En esta ocasión celebramos el día de Jesús, el Buen pastor que
 
se entregó a Sí mismo a la muerte, con tal de reconciliarnos con
 
Dios. 
 
   Aunque en la celebración eucarística solo se leen los
 
versículos 11-18 del capítulo 10 del cuarto Evangelio, he creído
 
conveniente meditar los versículos 1-18, para que podamos comprender
 
mejor, lo que Jesús ha hecho por nosotros. 
 
   &quot;De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el
 
redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y
 
salteador&quot; (JN. 10, 1). 
 
   Las puertas de las ciudades eran lugares públicos en que se
 
decidían asuntos importantes, se llevaban a cabo transacciones legales
 
ante testigos, y se examinaban y resolvían los litigios. Cuando
 
Jesús se definió a Sí mismo como la puerta de entrada al redil,
 
-es decir, como el acceso al Reino de Dios-, nos indicó que El es el
 
único mediador entre la Divinidad Suprema y los hombres, pues nadie
 
puede salvarnos por sí mismo. 
 
   &quot;Porque hay un solo Dios, y uno solo es el mediador entre Dios y los
 
hombres: el hombre Cristo Jesús, que entregó su vida para rescatar
 
la libertad de todos. Esta es la gran prueba del plan divino ofrecida en
 
el tiempo prefijado&quot; (1 TIM. 2, 5-6). 
 
   A pesar de que Jesús se definió como puerta de acceso al Reino
 
mesiánico, El fue circuncidado al octavo día de su Nacimiento, fue
 
presentado en el Templo, ofrecido a Yahveh en sacrificio y recuperado
 
por medio del sacrificio de dos tórtolas o pichones, y fue bautizado
 
por San Juan el Bautista, es decir, el Señor actuó como uno de los
 
que creyeron en su Evangelio, como miembro del resto de Israel que, a
 
pesar de las transformaciones que sufrió el Judaísmo oficial con el
 
paso de los siglos, no permitieron que nadie manipulara su fe, lo cual
 
no deja de ser una gran lección para nosotros. 
 
   San Pablo llamaba &quot;puertas abiertas&quot; a las oportunidades que tenía
 
de predicar el Evangelio. 
 
   &quot;Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los
 
adversarios&quot; (1 COR. 16, 9). 
 
   &quot;Perseverad en oración, velando en ella con acción de gracias;
 
orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos
 
abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de
 
Cristo, por el cual también estoy preso&quot; (COL. 4, 2-3). 
 
   En el último libro de la Biblia, Jesús les dijo a los cristianos
 
de Laodicea que, si le abrían las puertas de sus corazones, se
 
convertiría en bendición celestial para ellos. 
 
   &quot;He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre
 
la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo&quot; (AP.
 
3, 20). 
 
   Los rediles son lugares cerrados en que se guarda el ganado menor
 
durante la noche. Los rediles fijos rodeados por un muro de piedra,
 
tenían una puerta de acceso, lo cual justifica el hecho por el que el
 
Señor se define a Sí mismo como la puerta que accede al Reino de
 
Dios. 
 
   Dado que Jesús es la puerta de entrada a la presencia de Nuestro
 
Santo Padre, no debemos buscar otro camino para llegar a Dios, porque
 
tal vía no existe. Quien intenta entrar en el Reino de Dios obviando a
 
Jesús, o inducir a los creyentes poco formados en el conocimiento de
 
la fe que profesamos a hacer lo mismo, son ladrones y salteadores. 
 
   &quot;Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste
 
abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por
 
nombre, y las saca (saca a sus ovejas de las diversas sectas en que se
 
dividió el Judaísmo y las convierte al Cristianismo). Y cuando ha
 
sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le
 
siguen, porque conocen su voz&quot; (JN. 10, 2-4). 
 
   Los rediles tenían vigilantes que cuidaban del ganado durante la
 
noche, los cuales eran los encargados de abrirles la puerta a los
 
pastores, cuando iban a buscar a las ovejas para llevarlas a pastar. 
 
   Las ovejas oyen y conocen las voces de sus pastores. 
 
   ¿Escuchamos y conocemos la voz de Jesús, o la confundimos entre
 
las voces que nos instan  a dejar de creer en Dios? 
 
   ¿Estamos persuadidos de que Jesús nos llama por nuestro nombre, o
 
creemos que se ha olvidado de nosotros, porque no descubrimos su
 
presencia en nuestras vivencias ordinarias? 
 
   ¿Seguimos a Jesús porque conocemos su voz? 
 
   ¿Somos cristianos porque sabemos que Jesús nos amó hasta llegar
 
a entregar su vida por nosotros? 
 
   ¿Caminamos detrás de Jesús? 
 
   ¿Adaptamos nuestra vida al cumplimiento de la voluntad de Dios, o
 
vivimos ateniéndonos a las imposiciones de los detractores de la fe
 
que profesamos? 
 
   &quot;Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no
 
conocen la voz de los extraños&quot; (JN. 10, 5). 
 
   ¿Por qué se compara en la Biblia a los creyentes en Dios con las
 
ovejas? 
 
   -Las ovejas son afectuosas. 
 
   Cuando Dios por medio del profeta Natán le hizo comprender al rey
 
David el pecado que cometió al mantener relaciones maritales con
 
Betsabé, y mandar asesinar a su marido Urías para que no se le
 
pudiera criticar por su mala acción, le expuso una parábola, en que
 
se describe la relación del pobre con su oveja, en la que se deduce el
 
trato que Jesús nos dispensa, compartiendo su vida con nosotros. 
 
   &quot;Pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él
 
había comprado y criado, que había crecido con él y con sus hijos
 
juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en
 
su seno; y la tenía como a una hija&quot; (2 SAM. 12, 3). 
 
   -Las ovejas son dóciles. 
 
   &quot;A Este abre el portero, y las ovejas conocen su voz; y a sus ovejas
 
llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las
 
propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su
 
voz&quot; (JN. 10, 3-4). 
 
   -Las ovejas son mansas. 
 
   En la profecía de Isaías, en el anuncio de la Pasión y muerte
 
del Señor, se afirma: 
 
   &quot;Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue
 
llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores,
 
enmudeció, y no abrió su boca&quot; (IS. 53, 7). 
 
   &quot;Y yo era como cordero inocente que llevan a degollar, pues no
 
entendía que maquinaban designios contra mí, diciendo: Destruyamos
 
el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes,
 
para que no haya más memoria de su nombre&quot; (JER. 11, 19). 
 
   -Las ovejas no pueden conducirse a sí mismas, necesitan de un
 
pastor que las apaciente. 
 
   &quot;El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el
 
rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no
 
esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres&quot; (MI. 5, 7). 
 
   -Las ovejas necesitan ser conducidas. 
 
   &quot;Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón
 
sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante
 
de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de
 
Jehová no sea como ovejas sin pastor&quot; (NM. 27, 16-17). 
 
   Ezequiel denunció enérgicamente la conducta de los pastores de
 
Israel que se aprovecharon de las ovejas del rebaño de Yahveh, en vez
 
de cuidarlas. 
 
   &quot;No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no
 
vendasteis la perniquebrada, no devolvisteis al redil la descarriada, ni
 
buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con
 
dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son
 
presas de todas las fieras del campo, y se han dispersado&quot; (EZ. 34,
 
4-5). 
 
   Tanto los religiosos como los laicos que predicamos el Evangelio,
 
tenemos una gran responsabilidad, pues, si queremos que nuestros oyentes
 
y/o lectores crean en Dios, además de anunciarles el Evangelio,
 
tenemos que ejemplificar, por medio de nuestras obras, cómo deben
 
vivir los buenos cristianos. Al ser portadores de la Palabra de Dios,
 
nos responsabilizamos de la salvación de quienes sufren, y de quienes,
 
después de haber pecado, quieren corregir sus errores, y formar parte
 
de nuestra Santa Madre la Iglesia. 
 
   Debemos ser conscientes de la necesidad que tenemos de abrazar las
 
mismas creencias, para evitar que surjan divisiones entre nosotros.
 
Cuanto más unidos estemos, nos encontraremos más dispuestos a
 
recibir al Señor Jesús en su segunda venida o Parusía, pues El
 
vendrá nuevamente a concluir la plena instauración de su Reino entre
 
nosotros. Si, por el contrario, nos separamos, y no nos esforzamos por
 
mantener una misma fe, le demostraremos al mundo que Dios no existe,
 
pues, nuestra incapacidad para comprendernos, aceptarnos y amarnos,
 
será un fiel testigo de la carencia de fe, que afecta a nuestro mundo. 
 
   &quot;Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué
 
era lo que les decía&quot; (JN. 10, 6). 
 
   En la profecía de Isaías, leemos las siguientes palabras de
 
Yahveh: 
 
   &quot;Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros
 
caminos mis caminos, dijo Jehová&quot; (IS. 55, 8). 
 
   Cuando intentamos responder las preguntas relacionadas con la
 
existencia del mal y el sufrimiento, nos sucede que las conclusiones a
 
que llegamos durante nuestras horas de estudio y meditación no son
 
satisfactorias para nosotros, porque queremos que Dios actúe
 
imitándonos. A diferencia de los padres que les prohiben a sus niños
 
pequeños que lleven a cabo acciones perjudiciales, y permanecen
 
atentos a sus descendientes, para asegurarse de que les van a obedecer,
 
Dios nos prohibe que pequemos, pero, si no le obedecemos, no nos impide
 
incumplir su voluntad, porque nos ha dotado de la libertad que
 
necesitamos, tanto para permanecerle fieles, como para separarnos de El. 
 
   Al crearnos libres, Dios tiene una gran dificultad para hacerse
 
comprender por nosotros. Si nos impide que pequemos, podemos acusarlo de
 
atentar contra nuestra libertad, y, si no impide que hagamos el mal,
 
podemos culparlo porque no impide el mal que perjudica a la humanidad. 
 
   Dios no está relacionado con el mal, y, si decimos que nos castiga
 
cuando pecamos, ello significa que aprovecha nuestras circunstancias
 
vitales para conducirnos a su presencia. 
 
   &quot;Cuando alguno es tentado -nos dice Santiago, el primo hermano de
 
Jesús-, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede
 
ser tentado con el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es
 
tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
 
Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el
 
pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte&quot; (ST. 1,
 
13-15). 
 
   La existencia del mal y el sufrimiento son dos temas que necesitan
 
ser meditados profundamente, por ello los abordaré en otra ocasión,
 
porque, el Domingo IV de Pascua, ha de ser dedicado a meditar, sobre
 
cómo Jesús, Nuestro Buen Pastor, dio su vida por nosotros. 
 
   &quot;Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo
 
soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron,
 
ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas&quot; (JN. 10,
 
7-8). 
 
   Aunque Jesús no fue comprendido por sus oyentes, siguió
 
hablándoles por medio del lenguaje simbólico de las parábolas -o
 
alegorías-, demostrándoles el antagonismo que suele existir entre
 
Dios y el mundo que lo rechaza. 
 
   ¿Quiénes son los ladrones y salteadores de quienes nos habla
 
Jesús en el texto que estamos considerando? 
 
   Dado que el profeta Daniel predijo el Nacimiento del Señor que
 
habría de acontecer en el siglo I de la era cristiana, fueron muchos
 
los falsos mesías que aparecieron en Palestina, unos profesando
 
ideologías religiosas, y otros propugnando movimientos de carácter
 
político. Por otra parte, los saduceos y fariseos adaptaban el
 
Judaísmo a sus creencias, pues los primeros rechazaban la
 
espiritualidad, y los segundos la aceptaban. Las ovejas de las que nos
 
habla Jesús en el texto que estamos considerando, son los judíos que
 
no permitieron que su fe fuera manipulada por nadie, y nunca dejaron de
 
esperar el cumplimiento de las promesas divinas. 
 
   &quot;Yo soy la puerta; el que por mí entrare (en el Reino de Dios),
 
será salvo; y entrará, y saldrá (se librará de la dependencia de
 
su salvación imposible de alcanzar por sí mismo de las prácticas
 
judaicas), y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y
 
matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la
 
tengan en abundancia&quot; (JN. 10, 9-10). 
 
   Mientras que los saduceos mantenían el poder porque colaboraban con
 
las autoridades romanas a la hora de sofocar las rebeliones contra el
 
poder imperial, sin importarles el daño que les causaban a sus
 
hermanos de raza, Jesús vino al mundo para que quienes le aceptaran
 
gozaran de una vida abundante y eterna. 
 
   &quot;Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas&quot;
 
(JN. 10, 11). 
 
   &quot;Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo
 
iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño
 
el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así
 
reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que
 
fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad&quot; (EZ. 34,
 
11-12). 
 
   Jesús es el Buen Pastor que dio su vida por nosotros, y nos reúne
 
como miembros de su Iglesia aunque estemos dispersos por el mundo,
 
mientras aguardamos el día en que concluya la plena instauración de
 
su Reino entre nosotros. 
 
   &quot;Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias
 
las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo
 
arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque
 
es asalariado, y no le importan las ovejas&quot; (JN. 10, 12-13). 
 
   Vivimos un tiempo difícil para mantener la fe que profesamos, que,
 
visto de manera positiva, nos es útil para demostrarnos si
 
verdaderamente creemos en Dios, en quien es fácil creer cuando la vida
 
nos sonríe, pero ello no sucede cuando tenemos dificultades, y cuando,
 
el hecho de ser cristianos, es para nosotros cfuente de diversos
 
problemas, los cuales no son causados por nuestras creencias, sino
 
porque el mundo no nos acepta como somos. En cualquier campo de la vida,
 
las dificultades confirman nuestra aptitud para hacer lo que se espera
 
que llevemos a cabo. 
 
   &quot;Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me
 
conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo
 
mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este
 
redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un
 
rebaño, y un pastor&quot; (JN. 10, 14-16). 
 
   Jesús es el Buen Pastor que dio su vida por quienes lo aceptan como
 
Hijo de Dios. El Señor nos conoce. Jesús perdona nuestros pecados
 
porque es consciente de la dificultad que tenemos para vencer la
 
debilidad que nos caracteriza, y nosotros somos conscientes de su
 
misericordia. 
 
   Tal como se conocen plenamente Nuestro Santo Padre y Jesús, es
 
nuestro conocimiento por parte del Señor, y debemos conocer a Nuestro
 
Salvador, para que nuestra comunión con El sea plena, -es decir, para
 
que podamos vivir como auténticos cristianos-. 
 
   Jesús nos habla de otras ovejas que tiene, que no forman parte del
 
pueblo de Israel, las cuales somos los cristianos no judíos dispersos
 
por el mundo. Nuestro Señor quiere que los judíos y cristianos
 
vivamos como hermanos sin que existan diferencias religiosas entre
 
nosotros, para que podamos ser como un rebaño de ovejas, cuidado y
 
conducido por El, el único Pastor de nuestras almas, que ha sido la
 
víctinma sacrificial, con que hemos sido redimidos, a pesar de que
 
aún no ha concluido nuestro doble proceso de purificación y
 
santificación. 
 
   &quot;Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a
 
tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo
 
poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este
 
mandamiento recibí de mi Padre&quot; (JN. 10, 17-18). 
 
   Hoy celebramos la Jornada Mundial de oración por las vocaciones.
 
Aunque todos los cristianos tenemos la misión de predicar el
 
Evangelio, y de hacer el bien, necesitamos a quienes viven consagrados
 
al cumplimiento de la voluntad de Nuestro Santo Padre. Los laicos
 
estamos divididos entre nuestras responsabilidades familiares y
 
laborales y el cumplimiento de la voluntad de Dios, pero, los
 
religiosos, viven exclusivamente, para servir a Dios, en nuestros
 
prójimos los hombres. 
 
   Los religiosos son amados por Dios, porque renuncian a la posibilidad
 
de tener cónyuge e hijos, y, en virtud de su renuncia, Dios les hace
 
formar parte de su familia universal. Ellos entregan su vida por la
 
salvación de las almas cuyo cuidado les es encomendado, y por ello son
 
partícipes de una dicha, que nadie les puede quitar, porque les es
 
dada por el mismo Dios. 
 
   Agradezcámosles a los predicadores religiosos y laicos la actividad
 
que llevan a cabo con tal de santificarse y conducir a la presencia de
 
Dios a aquellos cuya instrucción les ha sido encomendada. 
 
   Agradezcámosles sus oraciones a quienes añoran la plena
 
instauración del Reino de Dios entre nosotros, pues no dejan de creer
 
que se hará realidad la utopía según la cual llegará el día en
 
que todos podremos vivir como hijos de Dios, sin que existan divisiones
 
que nos separen. 
 
José Portillo Pérez 
 
joseportilloperez@gmail.com 
 
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</item>

<item>
 <title>Domingo III de Pascua.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1351</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1351/</guid>
 <pubDate>Thu, 19 Apr 2012 21:20:27 +0200</pubDate>
 <author>José Portillo Pérez &lt;loli627167575@gmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
   Padre nuestro. 
 
   Domingo, 22/04/2012, Domingo III de Pascua del ciclo B. 
 
   Jesús resucitó de entre los muertos. 
 
   El Cristianismo no es una ideología, sino una manera de vivir. Esta
 
es la causa por la que cometeríamos un error si consideráramos la fe
 
que profesamos como algo independiente de nuestra vida. Si no
 
relacionamos nuestra existencia con la fe que nos caracteriza, nos
 
será imposible cumplir la voluntad de Dios, por lo que, en
 
consecuencia, obviaremos la vivencia de nuestra vocación cristiana. 
 
   No nos limitemos a buscar a Dios fuera de nuestra vida y lejos del
 
mundo, porque El se nos manifiesta en la sencillez de nuestra
 
cotidianidad. San Pablo estaba muy persuadido de esta realidad, y por
 
ello amoldó su vida a la imitación de Cristo, lo cual se prueba,
 
porque les escribió a los cristianos de Galacia: 
 
   &quot;Ya no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí. Mi vida en
 
este mundo consiste en creer en el Hijo de Dios, que me amó y
 
entregó su vida por mí&quot; (GÁL. 2, 20). 
 
   A pesar de tener un notable conocimiento de las Sagradas Escrituras,
 
y de ser un gran predicador, San Pablo era muy humilde. El sabía que
 
tenía que aprovechar el paso de Cristo por su vida para completar su
 
crecimiento espiritual, pues no ignoraba que, cuanto más conozcamos a
 
Dios, lo amaremos más intensamente. Al mismo tiempo que San Pablo
 
instruía a quienes le dejaban evangelizarlos, procuraba mantener viva
 
su fe. Sabemos esto porque dicho Santo les escribió a los cristianos
 
de Corinto, las siguientes palabras: 
 
   &quot;En cuanto a mí, no corro a ciegas , ni lucho como quien da golpes
 
al aire (sé cuál es mi objetivo en la vida). Si golpeo mi cuerpo con
 
rigor y lo someto a disciplina, es porque yo, que he enseñado a otros,
 
no quiero quedar descalificado&quot; (1 COR. 9, 26-27). 
 
   El Sacramento de la Eucaristía es el centro de nuestra vida. Del
 
mismo modo que Cristo se nos entrega como pan partido que hemos de
 
compartir porque somos hermanos, el Señor nos insta a que lo imitemos,
 
sirviéndolo en nuestros prójimos los hombres. Jesús requiere la
 
colaboración de quienes creen en El y lo aceptan como Dios veraz, para
 
que le ayuden a concluir la instauración de su Reino de paz y amor en
 
el mundo. 
 
   En la primera lectura correspondiente a esta celebración
 
eucarística (HCH. 3, 13-15. 17-19), San Pedro nos recuerda que
 
necesitamos ser humildes para creer en Dios, pues, si no nos
 
arrepentimos de haber pecado, no podemos considerar que nuestra
 
conversión al Evangelio de salvación es sincera. Recordemos las
 
siguientes palabras de San Juan: 
 
   &quot;Si alardeamos de no cometer pecado, somos unos ilusos y unos
 
mentirosos. Si, por el contrario, reconocemos nuestros pecados, Dios,
 
que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda
 
iniquidad. Si alardeamos de no haber pecado, dejamos a Dios por
 
mentiroso; además, ponemos en evidencia que no hemos acogido su
 
mensaje&quot; (1 JN. 1, 8-10). 
 
   Si reconocemos nuestros pecados y los confesamos, nos reconocemos
 
responsables de la muerte de Jesús. Se me puede objetar que no hemos
 
clavado a Jesús en la cruz, pero hemos contribuido al sacrificio de
 
Nuestro Salvador, en cada ocasión que hemos pecado. 
 
   El reconocimiento de nuestros pecados y corresponsabilidad en la
 
Pasión y muerte de Jesús, nos hace desear que Dios nos purifique, y
 
por ello Nuestro Santo Padre nos concede el perdón de nuestras
 
ofensas. 
 
   En la segunda lectura correspondiente a esta celebración (1 JN. 2,
 
1-5), San Juan nos recuerda que Dios perdona nuestros pecados. 
 
   &quot;Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Ahora bien, si
 
alguno peca, tenemos un intercesor ante el Padre: Jesucristo, el justo&quot;
 
(1 JN. 2, 1). 
 
   Dios es amor y justicia. Jesús intercede ante el Padre por nosotros
 
para que se nos perdonen nuestros pecados, pero San Juan no nos dice que
 
nuestro intercesor es Jesucristo, pues nos habla de Jesucristo el justo,
 
porque para que se nos conceda el perdón divino necesitamos
 
comprometernos a ser buenos imitadores de Nuestro Señor, esto es lo
 
que llamamos propósito de enmienda. 
 
   ¿Para qué murió Jesucristo? 
 
   &quot;Porque Jesucristo murió para que nuestros pecados sean perdonados;
 
y no sólo los nuestros, sino también los del mundo entero&quot; (1 JN. 2,
 
2). 
 
   De la misma manera que celebramos la Eucaristía con muchos de
 
nuestros hermanos de fe, Dios quiere que deseemos vivir en su presencia.
 
No debemos desear nuestra salvación individual, sino la salud de toda
 
la humanidad. 
 
   ¿Podemos decir que creemos en Dios si reducimos nuestra fe a orar,
 
leer y asistir a las celebraciones de los Sacramentos, y nos abstenemos
 
de beneficiar a nuestros hermanos los hombres? 
 
   &quot;Estamos ciertos de que conocemos a Dios y guardamos sus
 
mandamientos. Quien dice: &quot;Yo le conozco&quot;, pero no guarda sus
 
mandamientos, es un mentiroso y está lejos de la verdad. Si queréis
 
que el amor de Dios se realice verdadera y perfectamente en vosotros, si
 
queréis saber que vivís unidos a él, guardad su palabra&quot; (1 JN. 2,
 
3-5). 
 
   En el Evangelio correspondiente a esta celebración eucarística
 
(LC. 24, 35-48), recordamos la dificultad que tenían los discípulos
 
de Jesús, para creer que el Señor había resucitado de entre los
 
muertos, y se les había manifestado a algunos de ellos. Nosotros
 
también tenemos dificultades para creer en Dios, y, si lo aceptamos,
 
corremos el peligro de intentar amoldarlo al cumplimiento de nuestros
 
deseos, porque nos cuesta creer en la utopía bíblica de la
 
creación de un mundo cuyos habitantes vivan como miembros de una gran
 
familia. 
 
   Jesús Resucitado se les apareció a sus discípulos, les dijo que
 
no es un fantasma, y comió en su presencia, para demostrarles que
 
está vivo. Quizá utilizamos la religión para olvidarnos de
 
nuestras preocupaciones, y no pensamos en vivir en conformidad con el
 
cumplimiento de los mandamientos divinos. Si el Señor está vivo,
 
ello nos demuestra la utilidad de cumplir sus preceptos, y la realidad
 
que debe motivarnos a ser buenos cristianos, la cual es la conversión
 
de la humanidad al Evangelio. 
 
   Los frutos de la Resurrección del Señor son el perdón de
 
nuestros pecados y nuestra conversión al Evangelio. Dado que seremos
 
salvos porque Jesús ha resucitado de entre los muertos y nos ha
 
precedido al entrar en el cielo, la Resurrección del Salvador de la
 
humanidad, es el acontecimiento central de nuestra fe, desde el punto de
 
vista de la Teología. Si ello es cierto y deseamos amoldar nuestra
 
vida al cumplimiento de la voluntad de Dios, nos es necesario seguir el
 
ejemplo que nos dejó Jesús, que conocemos a través del testimonio
 
de los cuatro Evangelistas. 
 
   La hora en que Jesús resucitó de entre los muertos, es el momento
 
en que Dios comenzó a renovarnos espiritualmente. San Pablo nos anima
 
a vivir como buenos discípulos de Nuestro Señor. 
 
   &quot;Por tanto, hermanos míos muy queridos, manteneos firmes y muy
 
constantes; destacad en todo momento por vuestra labor cristiana,
 
seguros de que el Señor no dejará sin recompensa vuestros afanes&quot; (1
 
COR. 15, 58). 
 
   La glorificación de Jesús nos hace esperar la salvación que
 
anhelamos. 
 
   &quot;¡Habéis resucitado con Cristo! Orientad, pues, vuestra vida
 
hacia el cielo, donde está Cristo sentado al lado de Dios, en el lugar
 
de honor. Poned el corazón en las realidades celestiales y no en las
 
de la tierra. Muertos al mundo, vuestra vida está escondida con Cristo
 
en Dios. Cuando Cristo, vida vuestra, se manifieste, también vosotros
 
apareceréis, junto a él, llenos de gloria&quot; (COL. 3, 1-4). 
 
   No hemos de entender que debemos separarnos del mundo para poder
 
vivir en la presencia de Dios, sino que el cumplimiento de la voluntad
 
divina ha de ser la meta a que debemos orientar nuestros pensamientos y
 
actos. 
 
   Antes de ascender al cielo, Jesús nos encomendó a todos los que
 
creemos en El la siguiente misión: 
 
   &quot;Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en
 
el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
 
enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que
 
yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo&quot; (MT. 28,
 
19-20). 
 
   Para que cada día haya más discípulos de Jesús en el mundo,
 
además de predicar el Evangelio, tenemos que demostrar, por medio de
 
nuestra vida ejemplar, que es posible convertir el cumplimiento de la
 
voluntad de Dios en el centro de nuestra vida. 
 
José Portillo Pérez 
 
joseportilloperez@gmail.com 
 
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                 ]]> </description>
</item>

<item>
 <title>DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA. 15 DE ABRIL.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1350</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1350/</guid>
 <pubDate>13 Apr 2012 16:52:23 +0200</pubDate>
 <author>"Raúl39" &lt;rmorenolz@cablered.net.mx&gt;</author>
 <description><![CDATA[
<p align="center"><font face="Arial">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="622" align="center">
<tbody>
<tr>
<td></td>
<td height="50" background="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/nav02.gif" width="463">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="5" width="463" height="40">
<tbody>
<tr>
<td width="26"><font color="#1e236b" face="Arial">&nbsp;</font></td></font />
<td width="396">
<p align="center"><b><font color="#0000ff" size="5" face="Arial">EL CAMINO DE MARÍA</font></b></p></td><font face="Arial">
<td valign="middle" width="11" align="right">
<p align="center"></p></td></font></tr></tbody></table></td></tr>
<tr>
<td bgcolor="#1e236b" valign="top" width="159">
<p align="center"><font face="Arial"><img src="http://santiebeati.it/immagini/Original/20285/20285A.JPG" width="163" height="208" alt="" /></font></p><font face="Arial">
<p align="center"><b><i><font color="#c0c0c0" size="3" face="Arial">Cum Maria contemplemur Christi vultum!</font></i></b></p>
<p align="center"><font color="#c0c0c0" size="2"><i>"Contemplar el Rostro de Cristo, y contemplarlo con María, es el «programa»
que he indicado a la Iglesia en el alba del tercer milenio, invitándola a remar
mar adentro en las aguas de la historia con el entusiasmo de la nueva
evangelización. (Beato Juan Pablo II . Ecclesia de Eucharistia n°7)</i></font></p>
<p align="center"><b><font color="#c0c0c0" size="4" face="Wingdings">¯¯¯</font></b></p>
<div align="justify">
<p align="center"><font color="#c0c0c0"><font size="2" face="Arial"><em>¡Oh María, Madre de Misericordia! Tú conoces como nadie el Corazón de tu
Divino Hijo. Inspíranos con respecto a Jesús la confianza filial que vivieron los
santos, la confianza que animó a SantaFaustina Kowalska, gran apóstol de la
Misericordia divina en nuestro tiempo.</em></font> </font></p>
<p align="center"><font color="#c0c0c0" size="2" face="Arial"><em>Mira con amor nuestra miseria; arráncanos Madre, de las contrastantes
tentaciones de la autosuficiencia y del abatimiento, y alcánzanos la abundancia
de la Misericordia que nos salva</em></font></p>
<p align="center"><em><font color="#c0c0c0" size="2">Juan Pablo II</font></em><font color="#1a408b" size="4" face="Arial"><b><font size="4" face="Arial"> </font></b></font></p>
<div align="center"><font color="#c0c0c0" face="Arial"><a style="COLOR: #0000ff; TEXT-DECORATION: none" href="http://www.juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><font color="#c0c0c0"><img border="0" alt="JESUS, CONFIO EN TI" src="http://juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/Imagen.Divina.Misericordia4.jpg" width="149" height="187" /></font></a></font><font color="#c0c0c0"> </font>
<p><font color="#c0c0c0" size="2" face="Arial"><i>"Ofrezco a los hombres un Recipiente con el que han de venir a la Fuente de
la Misericordia para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen con la firma:
<b>JESÚS, EN TI CONFÍO"</b></i> </font><font color="#c0c0c0">&nbsp; </font></p></div>
<p align="center"><b><font color="#c0c0c0" size="4" face="Wingdings">¯¯¯</font></b></p></div></font>
<p align="center"><font color="#c0c0c0" size="2" face="Arial"><u><font color="#c0c0c0">Newsletter 654</font></u></font></p>
<p align="center"><b><font color="#c0c0c0" size="2" face="Arial">DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA</font></b></p>
<p align="center"><font color="#c0c0c0" size="2" face="Arial">15 de abril de 2012</font></p><font face="Arial">
<p align="center"><font color="#c0c0c0" face="Arial"><img border="0" src="http://www.mariamediadora.com/Oracion/TotusTuos-imagen.jpg" width="71" height="95" alt="" /></font></p>
<p align="center"><font color="#c0c0c0" face="Arial"><img border="0" src="http://www.mariamediadora.com/Oracion/TotusTuos-frase.jpg" width="90" height="70" alt="" /></font></p></font>
<div align="center"><font face="Arial"></font>
<p align="center"><font color="#c0c0c0" face="Arial"><span style="FONT-STYLE: italic"><font size="2">Soy todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi
vida. Dame tu Corazón, oh María</font></span><i><span style="FONT-STYLE: italic"><font size="2" face="Arial">.</font></span></i></font></p><font face="Arial"></font>
<p align="center"><font face="Arial"><i><font color="#c0c0c0" size="2" face="Arial">Soy todo tuyo, María<br />Madre de nuestro Redentor<br />Virgen Madre de Dios, Virgen
piadosa. Madre del Salvador del mundo. Amen.</font></i></font></p></div>
<p align="center"><a href="http://santorosario.info/" target="_blank"><font color="#c0c0c0" face="Arial"><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/icona_rosario_sp.jpg" width="148" height="74" alt="" /></font></a></p>
<p align="center"><a href="http://www.mariamediadora.com/" target="_blank"><font color="#c0c0c0" size="2" face="Arial"><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/logo-small-MariaMediadora.jpg" width="145" height="73" alt="" /></font></a></p>
<p align="center"><font color="#c0c0c0" face="Arial"><a href="http://www.juanpablomagno.org/" target="_blank"><font color="#c0c0c0" size="2"><img id="Fotoimg" src="http://www.encuentra.com/images/upload/JPII.jpg" width="149" height="227" alt="" /></font></a></font></p>
<p align="center"><font face="Arial"><font color="#c0c0c0" size="2"><b>IMPLORAR FAVORES POR INTERCESIÓN DEL BEATO JUAN PABLO II</b><br /><br />Oh Dios Padre
Misericordioso, que por mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre,
la Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo, concediste al
Beato Juan Pablo II la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia
peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de
buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias
de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi
vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que me
concedas por su intercesión el favor que te pido (...) (pídase). <br /><br />A Tí, Padre
Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que vive, Señor del
tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que santifica el universo,
alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos de los siglos. Amén.<br /><br
/>Padrenuestro, Avemaría, Gloria</font></font></p>
<div align="justify">
<p align="center"><font color="#000099"><a href="http://www.mariamediadora.com/Oracion/Peregrinacion.Encarnacion.htm" target="_blank"><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Oracion/Concepcion_Maria_Santisima.jpg" width="149" height="240" alt="" /></a></font> </p></div>
<div align="justify">
<p align="center"><font color="#ffffcd" size="2" face="Arial"><b><font color="#c0c0c0" size="3" face="Arial"><u><a href="http://www.mariamediadora.com/Oracion/Peregrinacion.Encarnacion.htm" target="_blank"><font color="#c0c0c0"><u>PEREGRINACIÓN CON NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACIÓN</u></font></a></u></font></b></font></p></div>
<div align="justify">
<p align="center"><font color="#c0c0c0" size="2" face="Arial Narrow">25 de marzo al 25 de diciembre</font> </p></div>
<div style="WIDTH: 159px; HEIGHT: 735px">
<div align="justify"><font face="Arial">
<div style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; MARGIN-LEFT: 0.02cm">
<div align="center"></div></div></font></div></div></td>
<td bgcolor="#ffffcd" valign="top" width="463" align="left">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="10" width="445">
<tbody>
<tr>
<td>
<p align="center"><font color="#1a408b" face="Arial">&nbsp;</font><a href="http://www.juanpablomagno.org/DivinaMisericordia" target="_blank"><font color="#1a408b"></font><font color="#1a408b"><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia" target="_blank"><img border="0" src="http://juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/HP_Divine_Mercy_07_SP.jpg" width="404" height="441" alt="" /></a></font></a><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia" target="_blank"><img border="0" src="http://juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/HP_Divine_Mercy_07_SP.jpg" width="404" height="441" alt="" /></a></a /></p><font face="Arial"><center>
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<div>
<p align="justify"><b><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">Querido/a Suscriptor/a de <i>"El Camino de María"</i></font></b></p>
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<p align="justify"><b><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">rmorenolz@cablered.net.mx</font></b></p>
<p align="justify"><font color="#000080" size="2" face="Arial">La fiesta que celebramos el segundo Domingo de Pascua es, de entre todas las
formas de la devoción a la Divina Misericordia, la que tiene mayor rango. Jesús
habló por primera vez a Santa Faustina de instituir esta fiesta el 22 de febrero
de 1931 en Plock el mismo día en que le pidió que pintara su imagen y le dijo:<b><i>
“Yo deseo que haya una Fiesta de la Divina Misericordia. Quiero que esta imagen
que pintarás con el pincel, sea bendecida con solemnidad el primer Domingo
después de la Pascua de Resurrección; ese Domingo debe ser la Fiesta de la
Misericordia”.</i></b>&nbsp; Durante los años posteriores, Jesús le repitió a Santa Faustina
este deseo en catorce ocasiones, definiendo precisamente la ubicación de esta
fiesta en el calendario litúrgico de la Iglesia, el motivo y el objetivo de
instituirla, el modo de prepararla y celebrarla, así como las gracias a ella
vinculada.</font></p>
<p align="justify"><font color="#000080" size="2" face="Arial">Por fin, el 30 de abril del año 2000, coincidiendo con la canonización de
Santa Faustina, “Apóstol de la Divina Misericordia”, el Beato Juan Pablo II
instituyó oficialmente la Fiesta de la Divina Misericordia a celebrarse todos los
años en esa misma fecha: Domingo siguiente a la Pascua de Resurrección.</font></p><font size="2" face="Arial">
<div align="justify"><font color="#000080">Luego de su </font><font color="#000099"><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/homilies/2000/documents/hf_jp-ii_hom_20000430_faustina_sp.html" target="_blank"><font color="#000080"><u>Homilía</u><b>,</b></font></a></font><font color="#000080"> el Beato Juan Pablo II</font><font face="Arial"><font color="#000080" size="2"> anunció:</font><i><font color="#000080" size="2"> «En
todo el mundo, el segundo Domingo de Pascua recibirá el nombre de <b>Domingo de la
Divina Misericordia. </b>Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar,
con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que
esperan al genero humano en los años venideros».</font></i></font></div>
<div align="justify"><font color="#000080"></font></div>
<div align="justify"><font color="#000080">Con la institución de esta Fiesta, el Beato Juan Pablo II concluyó la tarea
asignada por Nuestro Señor Jesús a Santa Faustina en Polonia, 69 años atrás,
cuando en febrero de 1931 le dijo:&nbsp; <b><i>“Deseo que haya una Fiesta de la
Misericordia”.</i></b>&nbsp; Dicha Fiesta constituye uno de los elementos centrales del
Mensaje de la Divina Misericordia según le fuera revelado por nuestro Señor a Sor
Faustina.</font></div>
<div align="justify"></div>
<div align="center"><font face="Arial"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Wingdings">¯¯¯</font></b></font></div>
<div align="center"></div></font>
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<div align="justify">
<div align="justify"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">En la meditación antes del rezo del <i><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/angelus/1995/documents/hf_jp-ii_reg_19950423_sp.html" target="_blank"><u>Regina Coeli</u><font color="#1a408b"> del Domingo 23 de abril
de 1995</font></a></i>, Juan Pablo II expresó:<i> </i></font>
<div align="justify"></div>
<div align="justify"><i><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">«</font></i><font size="2"><i><font color="#1a408b" face="Arial">Hoy concluye la octava de Pascua, durante la cual la Iglesia repite con
júbilo las palabras del salmo:<b> «Éste es el día en que actuó el Señor: sea
nuestra alegría y nuestro gozo»</b> (Sal 118, 24). Toda la octava es como un único
día, el día nuevo, el día de la nueva creación. Venciendo la muerte Cristo creó
un mundo nuevo (cf. Ap 21, 5). De la Pascua brotan para los creyentes novedad de
vida, paz y alegría.</font></i><font color="#1a408b"> </font>
<p align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial"><i>Sin embargo, la paz y la alegría de la Pascua no son sólo para la Iglesia:
son para el mundo entero. La alegría es la victoria sobre el miedo, sobre la
violencia y sobre la muerte. La paz es lo contrario de la angustia. Saludando a
los Apóstoles atemorizados y desalentados por su pasión y muerte, el Resucitado
les dice: <b>«La paz con vosotros» </b>(Jn 20, 19). Cuando Cristo se aparece a san
Juan en la isla de Patmos, le dirige esta invitación: <b>«No temas, soy Yo, el
Primero y el Último, el que Vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los
siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno» </b>(Ap 1,
17-18).</i></font></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial"><i>La Pascua vence el miedo del hombre, porque da la única respuesta verdadera a
uno de sus problemas mayores: la muerte. La Iglesia, anunciando la Resurrección
de Jesús, quiere transmitir a la humanidad la fe en la resurrección de los
muertos y en la vida eterna. El anuncio cristiano es esencialmente evangelio de
la vida.</i></font></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial"><i><b>«Dad gracias al Señor porque es bueno»</b> (Sal 118, 1). Este domingo es, de
modo particular, un día de acción de gracias por la bondad que Dios muestra al
hombre en todo el misterio pascual. Por eso se le llama&nbsp; <b>Domingo de la
Misericordia Divina</b>. En su esencia, la Misericordia de Dios, como ayuda a
comprender mejor la experiencia mística de Faustina Kowalska, revela precisamente
esta verdad:<b> el bien vence al mal, la vida es más fuerte que la muerte y el Amor
de Dios es más poderoso que el pecado. </b>Todo esto se manifiesta en el misterio
pascual de Cristo. Aquí Dios se muestra como es: un Padre de infinita ternura,
que no se rinde frente a la ingratitud de sus hijos, y que siempre está dispuesto
a perdonar.</i></font></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial"><i>Debemos experimentar personalmente esta Misericordia, si queremos ser también
nosotros misericordiosos. ¡Aprendamos a perdonar! Sólo el milagro del perdón
puede interrumpir la espiral del odio y de la violencia, que ensangrienta el
camino de tantas personas y de tantas naciones.</i></font></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b"><i>Que María obtenga a toda la humanidad este don de la Misericordia divina,
para que los hombres y los pueblos, tan probados por enfrentamientos y guerras
fratricidas, venzan el odio y adopten actitudes concretas de reconciliación y de
paz"<br /></i></font></p></font></div></div></div></div></div></div>
<p align="center"><strong><i><font size="3" face="Arial"><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><u>DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA</u></a></font></i></strong></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"><font color="#1a408b"><img hspace="10" align="right" src="http://juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/Imagen.Divina.Misericordia4.jpg" width="200" height="254" alt="" /></font>La Iglesia celebra el <b>Domingo de la Divina Misericordia</b>,<i> «una invitación
perenne a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y
pruebas» </i>de la humanidad. <u>La preparación de la fiesta se ha iniciado el Viernes
Santo con el inicio de la </u><b><i><a href="http://www.juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/DivinaMisericordia.Novena.htm" target="_blank"><u>Novena a la Divina Misericordia</u></a></i></b><u><em><a href="http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter71.htm" target="_blank"><font color="#1a408b">.</font></a></em></u></font></p>
<p align="justify"><i><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">"...El Siervo de Dios Juan Pablo II, valorando la experiencia espiritual de
una humilde religiosa, Santa Faustina Kowalska, quiso que el Domingo después de
Pascua estuviera dedicado de una forma especial a la <b>Divina Misericordia</b>; y la
Providencia dispuso que él muriera precisamente en la vigilia de tal día [en las
manos de la Misericordia Divina]. El misterio del Amor Misericordioso de Dios
estuvo en el centro del pontificado de mi venerado Predecesor. Recordemos, en
particular, la Encíclica </font><font color="#000080" size="2" face="Arial"><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0034/_INDEX.HTM" target="_blank"><u><b>DIVES IN MISERICORDIA</b></u></a><font color="#1a408b"> </font></font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">de 1980, y la
dedicación del nuevo Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia, en 2002.
Las palabras que él pronunció en esa última ocasión fueron como una síntesis de
su magisterio, evidenciando que el culto de la Misericordia Divina no es una
devoción secundaria, sino dimensión integrante de la fe y de la oración del
cristiano."</font></i><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"> (Benedicto XVI, Ángelus. Domingo 23 de abril de 2006) .</font></p>
<p align="center"><strong><i><font color="#1a408b" size="3" face="Arial"><u><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><u>DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA</u></a></u></font></i></strong> </p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">Le invitamos a leer en nuestro sitio<font color="#1a408b"> </font><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><u>BeatoJuanPabloII.org</u></a></font><font color="#1a408b"> </font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">los
principales aspectos de la Devoción a la </font><font color="#000099" size="2" face="Arial"><i><u>Divina Misericordia</u></i><a href="http://www.juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><font color="#1a408b">,</font></a></font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"> según
surge de las anotaciones del Diario&nbsp; </font><i><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">"LA DIVINA MISERICORDIA EN MI ALMA"</font></i><font color="#1a408b" size="2"
face="Arial"><strong><i>&nbsp;</i></strong>.&nbsp; Durante la década de 1930, Santa Faustina anotó en su Diario las
enseñanzas recibidas directamente de Nuestro Señor Jesucristo en torno a la </font><font color="#000099" size="2" face="Arial"><font
color="#000099"><i><u>Divina Misericordia</u></i></font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">; sus experiencias místicas, así como
sus reflexiones y oraciones.&nbsp;&nbsp;</font></font></p>
<p align="center"><font size="2" face="Arial"><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/"><u>http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia</u></a></font></p>
<p align="left"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">En dicha dirección podrá leer, meditar e imprimir el siguiente contenido:</font></p>
<p align="center"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">LA NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA<br />LA FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA<br />LA
CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA<br />COMO REZAR LA CORONILLA DE LA DIVINA
MISERICORDIA<br />LA IMAGEN DE LA DIVINA MISERICORDIA<br />LA HORA DE LA DIVINA
MISERICORDIA</font></p>
<p align="center"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Wingdings">¯¯¯</font></b><font color="#1a408b"> </font></p>
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<div align="justify"><font color="#1a408b" size="2"><i>"...</i></font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"><i>Llegue a todos vosotros la voz exultante de la Iglesia, con las
palabras que el antiguo himno pone en labios de María Magdalena, la primera en
encontrar en la mañana de Pascua a Jesús resucitado. Ella corrió hacia los otros
discípulos y, con el corazón sobrecogido, les anunció: «He visto al Señor» (Jn
20,18). También nosotros, que hemos atravesado el desierto de la Cuaresma y los
días dolorosos de la Pasión, hoy abrimos las puertas al grito de victoria: «¡Ha
resucitado! ¡Ha resucitado verdaderamente!».</i></font></div>
<div align="justify"></div>
<div align="justify"><font color="#1a408b" size="2"><i>Todo cristiano revive la experiencia de María Magdalena. Es un encuentro que
cambia la vida: el encuentro con un hombre único, que nos hace sentir toda la
bondad y la verdad de Dios, que nos libra del mal, no de un modo superficial,
momentáneo, sino que nos libra de él radicalmente, nos cura completamente y nos
devuelve nuestra dignidad. He aquí porqué la Magdalena llama a Jesús «mi
esperanza»: porque ha sido Él quien la ha hecho renacer, le ha dado un futuro
nuevo, una existencia buena, libre del mal. «Cristo, mi esperanza», significa que
cada deseo mío de bien encuentra en Él una posibilidad real: con Él puedo esperar
que mi vida sea buena y sea plena, eterna, porque es Dios mismo que se ha hecho
cercano hasta entrar en nuestra humanidad.</i></font><font size="2" face="Arial"><font color="#1a408b"><i>.."</i> </font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"><em><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/urbi/documents/hf_ben-xvi_mes_20120408_urbi-easter_sp.html" target="_blank">(<font color="#0000ff"><u>Del Mensaje Urbi et
Orbi del Santo Padre Benedicto XVI - Pascua 2012</u></font>)</a></em></font></font></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></div></center>
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<div align="justify"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">En la meditación antes del rezo del <i><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/angelus/1995/documents/hf_jp-ii_reg_19950423_sp.html" target="_blank"><u>Regina Coeli</u><font color="#1a408b"> del Domingo 23 de abril
de 1995</font></a></i>, Juan Pablo II expresó:<i> </i></font>
<div align="justify"></div>
<div align="justify"><i><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">«</font></i><font size="2"><i><font color="#1a408b" face="Arial">Hoy concluye la octava de Pascua, durante la cual la Iglesia repite con
júbilo las palabras del salmo:<b> «Éste es el día en que actuó el Señor: sea
nuestra alegría y nuestro gozo»</b> (Sal 118, 24). Toda la octava es como un único
día, el día nuevo, el día de la nueva creación. Venciendo la muerte Cristo creó
un mundo nuevo (cf. Ap 21, 5). De la Pascua brotan para los creyentes novedad de
vida, paz y alegría.</font></i><font color="#1a408b"> </font>
<p align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial"><i>Sin embargo, la paz y la alegría de la Pascua no son sólo para la Iglesia:
son para el mundo entero. La alegría es la victoria sobre el miedo, sobre la
violencia y sobre la muerte. La paz es lo contrario de la angustia. Saludando a
los Apóstoles atemorizados y desalentados por su pasión y muerte, el Resucitado
les dice: <b>«La paz con vosotros» </b>(Jn 20, 19). Cuando Cristo se aparece a san
Juan en la isla de Patmos, le dirige esta invitación: <b>«No temas, soy Yo, el
Primero y el Último, el que Vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los
siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno» </b>(Ap 1,
17-18).</i></font></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial"><i>La Pascua vence el miedo del hombre, porque da la única respuesta verdadera a
uno de sus problemas mayores: la muerte. La Iglesia, anunciando la Resurrección
de Jesús, quiere transmitir a la humanidad la fe en la resurrección de los
muertos y en la vida eterna. El anuncio cristiano es esencialmente evangelio de
la vida.</i></font></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial"><i><b>«Dad gracias al Señor porque es bueno»</b> (Sal 118, 1). Este domingo es, de
modo particular, un día de acción de gracias por la bondad que Dios muestra al
hombre en todo el misterio pascual. Por eso se le llama&nbsp; <b>Domingo de la
Misericordia Divina</b>. En su esencia, la Misericordia de Dios, como ayuda a
comprender mejor la experiencia mística de Faustina Kowalska, revela precisamente
esta verdad:<b> el bien vence al mal, la vida es más fuerte que la muerte y el Amor
de Dios es más poderoso que el pecado. </b>Todo esto se manifiesta en el misterio
pascual de Cristo. Aquí Dios se muestra como es: un Padre de infinita ternura,
que no se rinde frente a la ingratitud de sus hijos, y que siempre está dispuesto
a perdonar.</i></font></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial"><i>Debemos experimentar personalmente esta Misericordia, si queremos ser también
nosotros misericordiosos. ¡Aprendamos a perdonar! Sólo el milagro del perdón
puede interrumpir la espiral del odio y de la violencia, que ensangrienta el
camino de tantas personas y de tantas naciones.</i></font></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b"><i>Que María obtenga a toda la humanidad este don de la Misericordia divina,
para que los hombres y los pueblos, tan probados por enfrentamientos y guerras
fratricidas, venzan el odio y adopten actitudes concretas de reconciliación y de
paz"<br /></i></font></p></font></div></div></div></div></div></div>
<p align="center"><strong><i><font size="3" face="Arial"><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><u>DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA</u></a></font></i></strong></p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"><font color="#1a408b"><img hspace="10" align="right" src="http://juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/Imagen.Divina.Misericordia4.jpg" width="200" height="254" alt="" /></font>La Iglesia celebra el <b>Domingo de la Divina Misericordia</b>,<i> «una invitación
perenne a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y
pruebas» </i>de la humanidad. <u>La preparación de la fiesta se ha iniciado el Viernes
Santo con el inicio de la </u><b><i><a href="http://www.juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/DivinaMisericordia.Novena.htm" target="_blank"><u>Novena a la Divina Misericordia</u></a></i></b><u><em><a href="http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter71.htm" target="_blank"><font color="#1a408b">.</font></a></em></u></font></p>
<p align="justify"><i><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">"...El Siervo de Dios Juan Pablo II, valorando la experiencia espiritual de
una humilde religiosa, Santa Faustina Kowalska, quiso que el Domingo después de
Pascua estuviera dedicado de una forma especial a la <b>Divina Misericordia</b>; y la
Providencia dispuso que él muriera precisamente en la vigilia de tal día [en las
manos de la Misericordia Divina]. El misterio del Amor Misericordioso de Dios
estuvo en el centro del pontificado de mi venerado Predecesor. Recordemos, en
particular, la Encíclica </font><font color="#000080" size="2" face="Arial"><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0034/_INDEX.HTM" target="_blank"><u><b>DIVES IN MISERICORDIA</b></u></a><font color="#1a408b"> </font></font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">de 1980, y la
dedicación del nuevo Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia, en 2002.
Las palabras que él pronunció en esa última ocasión fueron como una síntesis de
su magisterio, evidenciando que el culto de la Misericordia Divina no es una
devoción secundaria, sino dimensión integrante de la fe y de la oración del
cristiano."</font></i><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"> (Benedicto XVI, Ángelus. Domingo 23 de abril de 2006) .</font></p>
<p align="center"><strong><i><font color="#1a408b" size="3" face="Arial"><u><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><u>DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA</u></a></u></font></i></strong> </p>
<p align="justify"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">Le invitamos a leer en nuestro sitio<font color="#1a408b"> </font><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><u>BeatoJuanPabloII.org</u></a></font><font color="#1a408b"> </font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">los
principales aspectos de la Devoción a la </font><font color="#000099" size="2" face="Arial"><i><u>Divina Misericordia</u></i><a href="http://www.juanpablomagno.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><font color="#1a408b">,</font></a></font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"> según
surge de las anotaciones del Diario&nbsp; </font><i><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">"LA DIVINA MISERICORDIA EN MI ALMA"</font></i><font color="#1a408b" size="2"
face="Arial"><strong><i>&nbsp;</i></strong>.&nbsp; Durante la década de 1930, Santa Faustina anotó en su Diario las
enseñanzas recibidas directamente de Nuestro Señor Jesucristo en torno a la </font><font color="#000099" size="2" face="Arial"><font
color="#000099"><i><u>Divina Misericordia</u></i></font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">; sus experiencias místicas, así como
sus reflexiones y oraciones.&nbsp;&nbsp;</font></font></p>
<p align="center"><font size="2" face="Arial"><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/"><u>http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia</u></a></font></p>
<p align="left"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">En dicha dirección podrá leer, meditar e imprimir el siguiente contenido:</font></p>
<p align="center"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">LA NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA<br />LA FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA<br />LA
CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA<br />COMO REZAR LA CORONILLA DE LA DIVINA
MISERICORDIA<br />LA IMAGEN DE LA DIVINA MISERICORDIA<br />LA HORA DE LA DIVINA
MISERICORDIA</font></p>
<p align="center"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Wingdings">¯¯¯</font></b><font color="#1a408b"> </font></p>
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<div align="justify"><font color="#1a408b" size="2"><i>"...</i></font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"><i>Llegue a todos vosotros la voz exultante de la Iglesia, con las
palabras que el antiguo himno pone en labios de María Magdalena, la primera en
encontrar en la mañana de Pascua a Jesús resucitado. Ella corrió hacia los otros
discípulos y, con el corazón sobrecogido, les anunció: «He visto al Señor» (Jn
20,18). También nosotros, que hemos atravesado el desierto de la Cuaresma y los
días dolorosos de la Pasión, hoy abrimos las puertas al grito de victoria: «¡Ha
resucitado! ¡Ha resucitado verdaderamente!».</i></font></div>
<div align="justify"></div>
<div align="justify"><font color="#1a408b" size="2"><i>Todo cristiano revive la experiencia de María Magdalena. Es un encuentro que
cambia la vida: el encuentro con un hombre único, que nos hace sentir toda la
bondad y la verdad de Dios, que nos libra del mal, no de un modo superficial,
momentáneo, sino que nos libra de él radicalmente, nos cura completamente y nos
devuelve nuestra dignidad. He aquí porqué la Magdalena llama a Jesús «mi
esperanza»: porque ha sido Él quien la ha hecho renacer, le ha dado un futuro
nuevo, una existencia buena, libre del mal. «Cristo, mi esperanza», significa que
cada deseo mío de bien encuentra en Él una posibilidad real: con Él puedo esperar
que mi vida sea buena y sea plena, eterna, porque es Dios mismo que se ha hecho
cercano hasta entrar en nuestra humanidad.</i></font><font size="2" face="Arial"><font color="#1a408b"><i>.."</i> </font><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"><em><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/urbi/documents/hf_ben-xvi_mes_20120408_urbi-easter_sp.html" target="_blank">(<font color="#0000ff"><u>Del Mensaje Urbi et
Orbi del Santo Padre Benedicto XVI - Pascua 2012</u></font>)</a></em></font></font></div></div></div></div></div></div></font></td></tr></tbody></table>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="463">
<tbody>
<tr>
<td><a href="mid://00000019/#top"><font color="#1a408b" face="Arial"><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bar.gif" width="463" height="53" alt="" /></font></a></td></tr></tbody></table><form method="post" action="sendmsg.php3">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="10" width="463" height="430">
<tbody>
<tr>
<td height="375"><center>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="443" bgcolor="#edb301">
<tbody>
<tr>
<td width="17"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Arial"><img src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bb.gif" width="17" height="35" alt="" /></font></b></td>
<td>
<p align="center"><b><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">HOMILÍA DEL BEATO JUAN PABLO II&nbsp;</font></b></p></td>
<td width="56"><font color="#1a408b" face="Arial"><img src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bc.gif" width="56" height="35" alt="" /></font></td></tr></tbody></table></center>
<div align="justify">
<div style="MARGIN-BOTTOM: 0cm; MARGIN-LEFT: 0.02cm">
<p align="center"><a href="http://www.beatojuanpabloii.org/DivinaMisericordia/" target="_blank"><img border="0" src="http://www.santiebeati.it/immagini/Original/92639/92639A.JPG" alt="" /></a><font color="#1a408b" face="Arial"> &nbsp; &nbsp;</font></p>
<p align="center"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Arial">JESÚS, EN TÍ CONFÍO!</font></b></p><font face="Arial">
<p class="MsoNormal" align="center"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial"><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/homilies/2001/documents/hf_jp-ii_hom_20010422_divina-misericordia_sp.html" target="_blank"><u>HOMILÍA DURANTE LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA<br />DEL DOMINGO DE LA MISERICORDIA
DIVINA</u></a></font></p>
<p class="MsoNormal" align="center"><i><a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/homilies/2001/documents/hf_jp-ii_hom_20010422_divina-misericordia_sp.html" target="_blank"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">Domingo 22 de abril de 2001</font></a>
<p><font color="#1a408b" size="2"> </font>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="463">
<tbody>
<tr>
<td><a href="mid://00000019/#top"><font color="#1a408b" face="Arial"><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bar.gif" width="463" height="53" alt="" /></font></a></td></tr></tbody></table><form>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="10" width="443">
<tbody>
<tr>
<td><center>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="443" bgcolor="#edb301">
<tbody>
<tr>
<td width="17"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Arial"><img src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bb.gif" width="17" height="35" alt="" /></font></b></td>
<td>
<p align="center"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Arial">JESÚS, EN TI CONFÍO!</font></b></p></td>
<td width="56"><font color="#1a408b" face="Arial"><img src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bc.gif" width="56" height="35" alt="" /></font></td></tr></tbody></table></center>
<div align="justify"><font color="#1a408b" face="Arial">&nbsp; </font>
<div style="WIDTH: 441px; HEIGHT: 48px" align="justify">
<div align="justify">
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<div align="justify">
<p align="justify"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">Queridos hermanos y hermanas.</font></p></div>
<div align="justify">
<div align="justify"><font color="#1a408b"><span style="FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; FONT-SIZE: 12pt; mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font size="2" face="Arial">1.&nbsp;<b><i>"No temas:&nbsp; Yo Soy el Primero y el Último, Yo Soy el que Vive. Estaba
muerto, y ya ves, vivo por los siglos de los siglos"</i> </b>(<i>Ap</i> 1, 17-18).<br /><br />En la
segunda lectura, tomada del libro del Apocalipsis, hemos escuchado estas
consoladoras palabras, que nos invitan a dirigir la mirada a Cristo, para
experimentar su tranquilizadora presencia. En cualquier situación en que nos
encontremos, aunque sea la más compleja y dramática, el Resucitado nos repite a
cada uno:&nbsp;<i> "No temas"; morí en la Cruz, pero ahora "vivo por los siglos de los
siglos"; "Yo Soy el Primero y el Último, Yo Soy el que Vive".</i><br /><br /><i><b>"El Primero",</b></i>
es decir, la fuente de todo ser y la primicia de la nueva creación; "<b><i>el
Último"</i></b>, el término definitivo de la historia; <b><i>"el que Vive"</i></b>, el manantial
inagotable de la vida que ha derrotado la muerte para siempre. En el Mesías
Crucificado y Resucitado reconocemos los rasgos del Cordero inmolado en el
Gólgota, que implora el perdón para sus verdugos y abre a los pecadores
arrepentidos las puertas del cielo; vislumbramos el Rostro del Rey inmortal, que
tiene ya<i> "las llaves de la muerte y del infierno"</i> (<i>Ap</i> 1, 18).<br /></font></span></font><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b"><br
/>2.&nbsp;<i><b>"Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna Su Misericordia"</b></i>
(<i>Sal</i> 117, 1).</font></span></font><font color="#1a408b"> </font></div>
<div align="justify"><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b"><br />Hagamos nuestra la exclamación del salmista, que hemos cantado en el Salmo
responsorial:&nbsp; L<i>a Misericordia del Señor es eterna</i>. Para comprender a fondo la
verdad de estas palabras, dejemos que la liturgia nos guíe al corazón del
acontecimiento salvífico, que une la Muerte y la Resurrección de Cristo a nuestra
existencia y a la historia del mundo. Este prodigio de Misericordia ha cambiado
radicalmente el destino de la humanidad. Es un prodigio en el que se manifiesta
plenamente el Amor del Padre, el cual, con vistas a nuestra redención, no se
arredra ni siquiera ante el sacrificio de Su Hijo unigénito.<br /><br />Tanto los creyentes
como los no creyentes pueden admirar en el Cristo humillado y sufriente una
solidaridad sorprendente, que lo une a nuestra condición humana más allá de
cualquier medida imaginable. La Cruz, incluso después de la Resurrección del Hijo
de Dios,<i> "habla y no cesa nunca de decir que Dios-Padre es absolutamente fiel a
su Eterno Amor por el hombre. (...) Creer en ese Amor significa creer en la
Misericordia"</i> </font><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0034/__P8.HTM" target="_blank"><u><b>(<i>Dives in Misericordia</i><font color="#1a408b">,</font></b><font color="#1a408b">&nbsp;7)</font></u></a><font color="#1a408b">.<br /><br />Queremos dar gracias al
Señor por Su Amor, que es más fuerte que la muerte y que el pecado. Ese Amor se
revela y se realiza como Misericordia en nuestra existencia diaria, e impulsa a
todo hombre a tener, a su vez, "misericordia" hacia el Crucificado. ¿No es
precisamente amar a Dios y amar al próximo, e incluso a los "enemigos", siguiendo
el ejemplo de Jesús, el programa de vida de todo bautizado y de la Iglesia
entera?<br /><br />3.&nbsp;<b>Con estos sentimientos, celebramos el II Domingo de Pascua, que
desde el año pasado, el año del gran jubileo, se llama también D<i>omingo de la
Misericordia</i> D<i>ivina. </i></b>Para mí es una gran alegría poder unirme a todos
vosotros, queridos peregrinos y devotos, que habéis venido de diferentes naciones
para conmemorar, a un año de distancia, la canonización de sor Faustina Kowalska,
testigo y mensajera del Amor Misericordioso del Señor. La elevación al honor de
los altares de esta humilde religiosa, hija de mi tierra, representa un don no
sólo para Polonia, sino también para toda la humanidad. En efecto, el mensaje que
anunció constituye la respuesta adecuada y decisiva que Dios quiso dar a los
interrogantes y a las expectativas de los hombres de nuestro tiempo, marcado por
enormes tragedias. Un día Jesús le dijo a sor Faustina:&nbsp;<b><i> "La humanidad no
encontrará paz hasta que se dirija con confianza a la Misericordia Divina"</i></b>
(</font></span></font><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b"><i>Diario</i>, p. 132). ¡La Misericordia Divina! Este &nbsp;es el don pascual que la
Iglesia recibe de Cristo &nbsp;Resucitado y que ofrece a la humanidad.<br /><br />4.&nbsp;El
Evangelio, que acabamos de proclamar, nos ayuda a captar plenamente el sentido y
el valor de este don. El evangelista San Juan nos hace compartir la emoción que
experimentaron los Apóstoles durante el encuentro con Cristo, después de su
Resurrección. Nuestra atención se centra en el gesto del Maestro, que transmite a
los discípulos temerosos y atónitos la misión de ser ministros de la misericordia
divina. Les muestra sus manos y su costado con los signos de su pasión, y les
comunica:&nbsp; <b><i>"Como el Padre me ha enviado, así también os envío Yo" </i></b>(<i>Jn</i> 20,
21). E inmediatamente después<i> "exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:</i>&nbsp;<b><i>
"Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan
perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos"</i></b>(<i>Jn</i> 20, 22-23).
Jesús les confía el don de "perdonar los pecados", un don que brota de las
heridas de sus manos, de sus pies y sobre todo de Su costado traspasado. <b>Desde
allí una ola de Misericordia inunda toda la humanidad.</b><br /><br />Revivamos este momento
con gran intensidad espiritual. También a nosotros el Señor nos muestra hoy sus
Llagas gloriosas y su Corazón, Manantial inagotable de Luz y Verdad, de Amor y
perdón.</font></span></font><font color="#1a408b"> </font></div>
<div align="justify"><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b"><br />5.<b>&nbsp;¡El Corazón de Cristo! Su Sagrado Corazón</b> ha dado todo a los hombres:&nbsp;
la redención, la salvación y la santificación. De ese Corazón rebosante de
ternura, Santa Faustina Kowalska vio salir dos haces de luz que iluminaban el
mundo.<b><i> "Los dos rayos </i></b>-como le dijo el mismo Jesús-<b><i> representan la Sangre y
el Agua" </i></b>(<i>Diario</i>, p. 132). <b>La Sangre evoca el sacrificio del Gólgota y el
misterio de la Eucaristía; el Agua, según la rica simbología del evangelista San
Juan, alude al Bautismo y al Don del Espíritu Santo (cf. <i>Jn</i> 3, 5; 4, 14).</b><br /><br />A
través del misterio de este Corazón herido, no cesa de difundirse también entre
los hombres y las mujeres de nuestra época el flujo restaurador del Amor
Misericordioso de Dios. Quien aspira a la felicidad auténtica y duradera, sólo en
Él puede encontrar su secreto.</font></span></font></div>
<p><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b">6.<b><i>&nbsp;"Jesús, en Ti confío".</i></b> Esta jaculatoria, que rezan numerosos devotos,
expresa muy bien la actitud con la que también nosotros queremos abandonarnos con
confianza en Tus manos, oh Señor, nuestro único Salvador.<br /><br /><b>Tú ardes del deseo de
ser amado, y el que sintoniza con los sentimientos de Tu Corazón aprende a ser
constructor de la nueva civilización del amor. Un simple acto de abandono basta
para romper las barreras de la oscuridad y la tristeza, de la duda y la
desesperación. Los rayos de Tu Misericordia Divina devuelven la esperanza, de
modo especial, al que se siente oprimido por el peso del pecado.</b><br /><br /><i><b>María, Madre
de Misericordia</b></i>, haz que mantengamos siempre viva esta confianza en tu Hijo,
nuestro Redentor. Ayúdanos también tú, Santa Faustina, que hoy recordamos con
particular afecto. Fijando nuestra débil mirada en el Rostro del Salvador divino,
queremos repetir contigo:&nbsp;<b><i> "Jesús, en Ti confío"</i></b>. Hoy y siempre. Amén</font></span></font><font color="#1a408b"><span style="FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; FONT-SIZE: 12pt; mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font size="2"
face="Arial">.</font></span> </font></p></div></div></div>
<p align="center"><font color="#1a408b" face="Arial">&nbsp;&nbsp;<font size="2" face="Arial"> &nbsp; </font><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Oracion/firmaJPII.gif" width="144" height="40" alt="" /> </font></p></div></div></td></tr></tbody></table></form><form method="post" action="return.php3"><font color="#1a408b"></font></form>
<tr align="left">
<td colspan="2"><a href="mid://00000019/#top"><font color="#000099" face="Arial"><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/nav04.gif" width="622" height="62" alt="" /></font></a></td></tr>
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<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="463">
<tbody>
<tr>
<td><a href="mid://00000019/#top"><font color="#1a408b" face="Arial"><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bar.gif" width="463" height="53" alt="" /></font></a></td></tr></tbody></table></form><form>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="10" width="443">
<tbody>
<tr>
<td><center>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="443" bgcolor="#edb301">
<tbody>
<tr>
<td width="17"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Arial"><img src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bb.gif" width="17" height="35" alt="" /></font></b></td>
<td>
<p align="center"><b><font color="#1a408b" size="4" face="Arial">JESÚS, EN TI CONFÍO!</font></b></p></td>
<td width="56"><font color="#1a408b" face="Arial"><img src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/bc.gif" width="56" height="35" alt="" /></font></td></tr></tbody></table></center>
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<div style="WIDTH: 441px; HEIGHT: 48px" align="justify">
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<p align="justify"><font color="#1a408b" size="2" face="Arial">Queridos hermanos y hermanas.</font></p></div>
<div align="justify">
<div align="justify"><font color="#1a408b"><span style="FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; FONT-SIZE: 12pt; mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font size="2" face="Arial">1.&nbsp;<b><i>"No temas:&nbsp; Yo Soy el Primero y el Último, Yo Soy el que Vive. Estaba
muerto, y ya ves, vivo por los siglos de los siglos"</i> </b>(<i>Ap</i> 1, 17-18).<br /><br />En la
segunda lectura, tomada del libro del Apocalipsis, hemos escuchado estas
consoladoras palabras, que nos invitan a dirigir la mirada a Cristo, para
experimentar su tranquilizadora presencia. En cualquier situación en que nos
encontremos, aunque sea la más compleja y dramática, el Resucitado nos repite a
cada uno:&nbsp;<i> "No temas"; morí en la Cruz, pero ahora "vivo por los siglos de los
siglos"; "Yo Soy el Primero y el Último, Yo Soy el que Vive".</i><br /><br /><i><b>"El Primero",</b></i>
es decir, la fuente de todo ser y la primicia de la nueva creación; "<b><i>el
Último"</i></b>, el término definitivo de la historia; <b><i>"el que Vive"</i></b>, el manantial
inagotable de la vida que ha derrotado la muerte para siempre. En el Mesías
Crucificado y Resucitado reconocemos los rasgos del Cordero inmolado en el
Gólgota, que implora el perdón para sus verdugos y abre a los pecadores
arrepentidos las puertas del cielo; vislumbramos el Rostro del Rey inmortal, que
tiene ya<i> "las llaves de la muerte y del infierno"</i> (<i>Ap</i> 1, 18).<br /></font></span></font><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b"><br
/>2.&nbsp;<i><b>"Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna Su Misericordia"</b></i>
(<i>Sal</i> 117, 1).</font></span></font><font color="#1a408b"> </font></div>
<div align="justify"><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b"><br />Hagamos nuestra la exclamación del salmista, que hemos cantado en el Salmo
responsorial:&nbsp; L<i>a Misericordia del Señor es eterna</i>. Para comprender a fondo la
verdad de estas palabras, dejemos que la liturgia nos guíe al corazón del
acontecimiento salvífico, que une la Muerte y la Resurrección de Cristo a nuestra
existencia y a la historia del mundo. Este prodigio de Misericordia ha cambiado
radicalmente el destino de la humanidad. Es un prodigio en el que se manifiesta
plenamente el Amor del Padre, el cual, con vistas a nuestra redención, no se
arredra ni siquiera ante el sacrificio de Su Hijo unigénito.<br /><br />Tanto los creyentes
como los no creyentes pueden admirar en el Cristo humillado y sufriente una
solidaridad sorprendente, que lo une a nuestra condición humana más allá de
cualquier medida imaginable. La Cruz, incluso después de la Resurrección del Hijo
de Dios,<i> "habla y no cesa nunca de decir que Dios-Padre es absolutamente fiel a
su Eterno Amor por el hombre. (...) Creer en ese Amor significa creer en la
Misericordia"</i> </font><a href="http://www.vatican.va/edocs/ESL0034/__P8.HTM" target="_blank"><u><b>(<i>Dives in Misericordia</i><font color="#1a408b">,</font></b><font color="#1a408b">&nbsp;7)</font></u></a><font color="#1a408b">.<br /><br />Queremos dar gracias al
Señor por Su Amor, que es más fuerte que la muerte y que el pecado. Ese Amor se
revela y se realiza como Misericordia en nuestra existencia diaria, e impulsa a
todo hombre a tener, a su vez, "misericordia" hacia el Crucificado. ¿No es
precisamente amar a Dios y amar al próximo, e incluso a los "enemigos", siguiendo
el ejemplo de Jesús, el programa de vida de todo bautizado y de la Iglesia
entera?<br /><br />3.&nbsp;<b>Con estos sentimientos, celebramos el II Domingo de Pascua, que
desde el año pasado, el año del gran jubileo, se llama también D<i>omingo de la
Misericordia</i> D<i>ivina. </i></b>Para mí es una gran alegría poder unirme a todos
vosotros, queridos peregrinos y devotos, que habéis venido de diferentes naciones
para conmemorar, a un año de distancia, la canonización de sor Faustina Kowalska,
testigo y mensajera del Amor Misericordioso del Señor. La elevación al honor de
los altares de esta humilde religiosa, hija de mi tierra, representa un don no
sólo para Polonia, sino también para toda la humanidad. En efecto, el mensaje que
anunció constituye la respuesta adecuada y decisiva que Dios quiso dar a los
interrogantes y a las expectativas de los hombres de nuestro tiempo, marcado por
enormes tragedias. Un día Jesús le dijo a sor Faustina:&nbsp;<b><i> "La humanidad no
encontrará paz hasta que se dirija con confianza a la Misericordia Divina"</i></b>
(</font></span></font><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b"><i>Diario</i>, p. 132). ¡La Misericordia Divina! Este &nbsp;es el don pascual que la
Iglesia recibe de Cristo &nbsp;Resucitado y que ofrece a la humanidad.<br /><br />4.&nbsp;El
Evangelio, que acabamos de proclamar, nos ayuda a captar plenamente el sentido y
el valor de este don. El evangelista San Juan nos hace compartir la emoción que
experimentaron los Apóstoles durante el encuentro con Cristo, después de su
Resurrección. Nuestra atención se centra en el gesto del Maestro, que transmite a
los discípulos temerosos y atónitos la misión de ser ministros de la misericordia
divina. Les muestra sus manos y su costado con los signos de su pasión, y les
comunica:&nbsp; <b><i>"Como el Padre me ha enviado, así también os envío Yo" </i></b>(<i>Jn</i> 20,
21). E inmediatamente después<i> "exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:</i>&nbsp;<b><i>
"Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan
perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos"</i></b>(<i>Jn</i> 20, 22-23).
Jesús les confía el don de "perdonar los pecados", un don que brota de las
heridas de sus manos, de sus pies y sobre todo de Su costado traspasado. <b>Desde
allí una ola de Misericordia inunda toda la humanidad.</b><br /><br />Revivamos este momento
con gran intensidad espiritual. También a nosotros el Señor nos muestra hoy sus
Llagas gloriosas y su Corazón, Manantial inagotable de Luz y Verdad, de Amor y
perdón.</font></span></font><font color="#1a408b"> </font></div>
<div align="justify"><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b"><br />5.<b>&nbsp;¡El Corazón de Cristo! Su Sagrado Corazón</b> ha dado todo a los hombres:&nbsp;
la redención, la salvación y la santificación. De ese Corazón rebosante de
ternura, Santa Faustina Kowalska vio salir dos haces de luz que iluminaban el
mundo.<b><i> "Los dos rayos </i></b>-como le dijo el mismo Jesús-<b><i> representan la Sangre y
el Agua" </i></b>(<i>Diario</i>, p. 132). <b>La Sangre evoca el sacrificio del Gólgota y el
misterio de la Eucaristía; el Agua, según la rica simbología del evangelista San
Juan, alude al Bautismo y al Don del Espíritu Santo (cf. <i>Jn</i> 3, 5; 4, 14).</b><br /><br />A
través del misterio de este Corazón herido, no cesa de difundirse también entre
los hombres y las mujeres de nuestra época el flujo restaurador del Amor
Misericordioso de Dios. Quien aspira a la felicidad auténtica y duradera, sólo en
Él puede encontrar su secreto.</font></span></font></div>
<p><font size="2" face="Arial"><span style="mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: Times New Roman; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font color="#1a408b">6.<b><i>&nbsp;"Jesús, en Ti confío".</i></b> Esta jaculatoria, que rezan numerosos devotos,
expresa muy bien la actitud con la que también nosotros queremos abandonarnos con
confianza en Tus manos, oh Señor, nuestro único Salvador.<br /><br /><b>Tú ardes del deseo de
ser amado, y el que sintoniza con los sentimientos de Tu Corazón aprende a ser
constructor de la nueva civilización del amor. Un simple acto de abandono basta
para romper las barreras de la oscuridad y la tristeza, de la duda y la
desesperación. Los rayos de Tu Misericordia Divina devuelven la esperanza, de
modo especial, al que se siente oprimido por el peso del pecado.</b><br /><br /><i><b>María, Madre
de Misericordia</b></i>, haz que mantengamos siempre viva esta confianza en tu Hijo,
nuestro Redentor. Ayúdanos también tú, Santa Faustina, que hoy recordamos con
particular afecto. Fijando nuestra débil mirada en el Rostro del Salvador divino,
queremos repetir contigo:&nbsp;<b><i> "Jesús, en Ti confío"</i></b>. Hoy y siempre. Amén</font></span></font><font color="#1a408b"><span style="FONT-FAMILY: 'Times New Roman'; FONT-SIZE: 12pt; mso-ansi-language: IT; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: IT; mso-bidi-language: AR-SA"><font size="2"
face="Arial">.</font></span> </font></p></div></div></div>
<p align="center"><font color="#1a408b" face="Arial">&nbsp;&nbsp;<font size="2" face="Arial"> &nbsp; </font><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Oracion/firmaJPII.gif" width="144" height="40" alt="" /> </font></p></div></div></td></tr></tbody></table></form><form method="post" action="return.php3"><font color="#1a408b"></font></form></td></tr>
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<td colspan="2"><a href="mid://00000019/#top"><font color="#000099" face="Arial"><img border="0" src="http://mariamediadora.com/Cuaresma/index_archivos/nav04.gif" width="622" height="62" alt="" /></font></a></td></tr></tbody></table>
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                 ]]> </description>
</item>

<item>
 <title>Domingo II de Pascua.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1349</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1349/</guid>
 <pubDate>Thu, 12 Apr 2012 18:58:30 +0200</pubDate>
 <author>José Portillo Pérez &lt;loli627167575@gmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
   Padre nuestro. 
 
   Domingo, 15/04/2012, Domingo II de Pascua del ciclo C. 
 
   ¿Influye la Resurrección de Jesús en nuestra vida? 
 
   Meditación de JN. 20, 19-31. 
 
   &quot;Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la
 
semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos
 
estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en
 
medio, les dijo: Paz a vosotros&quot; (JN. 20, 19). 
 
   Jesús resucitó el primer día de la semana. Este hecho es
 
significativo, porque, la hora en que Nuestro Señor venció a la
 
muerte, simboliza el momento en que Nuestro Santo Padre empezó a
 
renovarnos. Si Jesús padeció, nosotros también seremos capaces de
 
sobrellevar el sufrimiento con dignidad, pues, si tenemos fe en el
 
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, ello será posible para nosotros.
 
Si Jesús venció a la muerte, cuando llegue el momento oportuno,
 
también venceremos a la muerte. 
 
   Los discípulos de Nuestro Señor estaban reunidos en la noche del
 
primer día de la semana. A los seguidores de Jesús les costaba creer
 
en la Resurrección de Nuestro Salvador. Como aún no habían
 
recibido el Espíritu Santo, creían en Jesús como en un amigo muy
 
estimado, pero eran incapaces de aceptar al Mesías, tal como Nuestro
 
Señor requiere que lo hagamos todos cuantos afirmamos creer en El. 
 
   Para creer que Jesús ha resucitado de entre los muertos, no es
 
necesario contemplar su tumba vacía, pues, algunos que vieron vacío
 
el sepulcro del Señor, creyeron que habían robado el cadáver del
 
Salvador de la humanidad. 
 
   Para creer que Jesús ha resucitado, no necesitamos ver milagros,
 
porque, cuando el Señor vivió en Palestina, llevó a cabo muchos
 
signos, y fueron pocos los que creyeron que El es el Mesías de Dios. 
 
   Para creer que Jesús ha resucitado, nos es necesario aceptar el
 
Evangelio sin rebatirlo, vivir la doctrina predicada por Nuestro
 
Señor, y esforzarnos en aumentar el número de creyentes, tanto con
 
nuestra predicación, como con el buen ejemplo de cristianos
 
comprometidos, con la plena instauración del Reino de Dios, entre
 
nosotros. 
 
   Quizá no creemos que Jesús ha resucitado de entre los muertos,
 
porque no tenemos suficiente fe en el Señor. Quizá pensamos que
 
Jesús fue un gran hombre, que su solidaridad fue digna de imitar, pero
 
no podemos -o no queremos- aceptarlo como Dios, porque el Cristianismo
 
no se reduce a una ideología, pues es una forma de vivir. 
 
   Los Apóstoles del Mesías estaban reunidos durante la noche, y
 
tenían las puertas cerradas, por miedo a las represalias que las
 
autoridades judías podían tomar contra ellos. No es descartable el
 
hecho de que hayamos decidido aceptar la parte de la doctrina de Jesús
 
que nos interese, si lo único que nos importa de nuestra religión es
 
tomar los elementos necesarios de la misma, para crearnos un dios a
 
nuestra imagen y semejanza. Posiblemente decimos que tenemos fe, pero no
 
hacemos nada, ni para fortalecer nuestra creencia en Dios, ni para
 
favorecer a Nuestro Santo Padre en sus hijos los hombres, porque no
 
amamos a Dios como para dar la cara por la difusión del Evangelio. 
 
   Dios no puede adaptarse a nosotros, pues, siendo El el mayor ejemplo
 
de amor a imitar, debemos ser nosotros quienes cumplamos su voluntad. No
 
podemos ser cristianos a medias. No podemos aceptar las creencias de
 
nuestra religión que nos interesen para creer que Jesús ha vencido a
 
la muerte. 
 
   Jesús se les apareció a sus amigos, a pesar de que estaban
 
cerradas las puertas del lugar en que estaban reunidos. El Cuerpo de
 
Nuestro Señor Resucitado es como el nuestro, pero tiene propiedades
 
espirituales, lo cual se demuestra, por su capacidad de hacerse presente
 
en cualquier lugar, aunque estén cerradas las puertas que acceden al
 
mismo. 
 
   Jesús Resucitado se les apareció a sus discípulos, y se puso en
 
medio del grupo de sus amigos. Este hecho me sugiere el pensamiento de
 
que debemos dejar que la doctrina predicada por Nuestro Salvador sea el
 
centro de nuestra vida. Para vivir plenamente el cumplimiento de la
 
voluntad de Dios, no solo debemos consagrar nuestros esfuerzos a la
 
consecución del alcance de las metas que nos proponemos, pues
 
también hemos de hacerlo, para servir a Dios en nuestros prójimos,
 
intentando solventar las carencias de nuestros hermanos los hombres. Si
 
sustituimos la forma de pensar y actuar que tenemos por la forma de
 
pensar y proceder de Cristo, podremos cumplir la voluntad de Nuestro
 
Santo Padre, que consiste en que alcancemos la plenitud de la dicha,
 
viviendo en su presencia. 
 
   Nuestro Señor les deseó y transmitió su paz a sus amigos.
 
Recordemos que no podemos vivir como buenos hijos de Dios, si no nos
 
esforzamos por vivir en paz, y, en cuanto depende de nosotros, por
 
recuperar el amor, la confianza y el respeto, de aquellos con quienes
 
dejamos de mantener buenas relaciones. La paz cristiana no es compatible
 
con el rencor y la desconfianza. No podemos cumplir la voluntad de
 
Nuestro Santo Padre, si no somos capaces de vencer la turbación, ni de
 
controlar las pasiones que se oponen al ejercicio de la citada virtud. 
 
   No podemos alcanzar la paz cristiana por nuestro medio, pero podemos
 
recibir la misma, porque es una virtud divina, que nos concede el
 
Espíritu Santo, si nos esforzamos en vencer las pasiones que se oponen
 
a ella. Recordemos las siguientes palabras de San Agustín: 
 
   &quot;El que te creó sin ti, no te salvará sin ti&quot;. 
 
   El Espíritu Santo no deja de asistirnos, pero, al mismo tiempo que
 
nos infunde sus dones, es necesario que ejercitemos los mismos, con tal
 
de no perderlos. Dado que Dios nos ha creado libres, no nos puede salvar
 
si no lo dejamos santificarnos, así pues, este es el sentido en que
 
nos es necesario hacer el bien para ser salvos. Viviremos en la
 
presencia de Nuestro Padre común porque Nuestro Criador nos ama, pero,
 
si no cumplimos su voluntad, ello significa que lo rechazamos. 
 
   &quot;Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y
 
los discípulos se regocijaron viendo al Señor&quot; (JN. 20, 20). 
 
   Jesús Resucitado no se nos ha aparecido, pero, por la fe que
 
profesamos, lo recibimos en la Eucaristía, y lo vemos sufriendo con
 
quienes lloran, y gozándose con quienes son felices, de hecho, si no
 
vemos al Señor en nuestros prójimos los hombres, ello significa que
 
la fe que tenemos en Dios no es plena. Tal como Jesús evangelizó a
 
quienes fueron sus Apóstoles, y, después de resucitar de entre los
 
muertos, comenzó a formarlos nuevamente, haciéndoles recuperar la fe
 
perdida, debemos estar dispuestos a seguir creciendo espiritualmente,
 
mediante la vivencia de nuestro ciclo vital de formación, acción y
 
oración. No podremos cumplir la voluntad de dios perfectamente
 
valiéndonos de nuestros medios, pero, en cada ocasión que erremos,
 
el Señor nos ayudará a seguir recorriendo el camino de la
 
salvación. 
 
   &quot;Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió
 
el Padre, así también yo os envío&quot; (JN. 20, 21). 
 
   La aceptación de la Resurrección de Jesús, impulsó a los
 
Apóstoles de Nuestro Señor, a considerar la posibilidad, de
 
reemprender su actividad evangelizadora. 
 
   La Resurrección de Jesús, no es un acontecimiento que celebramos
 
anualmente porque forma parte de una tradición muy antigua, sino
 
nuestro punto de apoyo, para cumplir la voluntad de Nuestro Santo Padre. 
 
   Tal como los Apóstoles de Jesús fueron instruidos por el Señor
 
durante los primeros cuarenta días de Pascua para reanudar su
 
actividad evangelizadora, y enseñados a actuar bajo las inspiraciones
 
del Espíritu Santo, debemos imitar a tales siervos de Nuestro
 
Salvador, formándonos mediante el estudio constante de la biblia y los
 
documentos de la Iglesia, haciendo el bien para ejercitar los dones que
 
hemos recibido del Espíritu Santo, y dedicándole tiempo a la
 
oración, porque, si no oramos, ello significa que no creemos en Dios. 
 
   Jesús nos envía a predicar y hacer el bien de la misma forma que
 
Nuestro Santo Padre lo envió a Palestina a evangelizarnos y
 
redimirnos, pero, ¿cómo podremos cumplir la voluntad de Dios
 
perfectamente? 
 
   &quot;Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu
 
Santo&quot; (JN. 20, 22). 
 
   No podemos cumplir la voluntad de dios perfectamente por causa de
 
nuestra imperfección, pero, si nos dejamos impulsar por el Espíritu
 
Santo, sí podremos hacerlo, en conformidad con el nivel de
 
perfección que alcancemos. 
 
   Dejémonos impulsar por el Espíritu Santo imitando la ciega
 
obediencia de los niños pequeños que no cuestionan la autoridad de
 
sus padres. Dios no quiere salvarnos sin que colaboremos en tan ardua
 
empresa, y desea que le ayudemos a salvar al mundo. Esta es la razón
 
que nos hace pensar que, si queremos que nuestra cruz sea llevadera, es
 
bueno que carguemos con las cruces de nuestros prójimos, porque ello
 
nos ayuda a no desanimarnos, al pensar que hay en el mundo quienes
 
sufren más que nosotros, lo cual nos hace pensar que no debemos perder
 
el tiempo quejándonos, porque tenemos muchas actividades que realizar. 
 
   Jesús depositó una gran confianza en sus Apóstoles, cuando
 
instituyó el Sacramento de la Penitencia. 
 
   &quot;A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se
 
los retuviereis, les son retenidos&quot; (JN. 20, 23). 
 
   Dios perdona nuestros pecados, por medio de sus ministros. La
 
confesión ante nuestros sacerdotes nos ayuda a concienciarnos de la
 
gravedad del pecado, y a comprometernos a vivir cumpliendo la voluntad
 
de Nuestro Santo Padre. Recordemos las siguientes palabras de San Pablo: 
 
   &quot;De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas
 
viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene
 
de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el
 
ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo
 
reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres
 
sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la
 
reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como
 
si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo:
 
Reconciliaos con Dios&quot; (2 COR. 5, 17-20). 
 
   Dado que Jesús sabe que nuestra fe es débil para comunicarnos con
 
Dios, y que corremos el peligro de crearnos una divinidad a nuestra
 
imagen y semejanza, el Señor ha instituido el Sacramento de la
 
Penitencia, para que no nos desviemos del cumplimiento de la voluntad de
 
Nuestro Santo Padre. Dios nos perdona los pecados que cometemos, pero,
 
para que ello suceda, es necesario que nos comprometamos a enmendar los
 
errores que cometemos, y a corregir las conductas inadecuadas. 
 
   &quot;De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado
 
en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en
 
el cielo&quot; (MT. 18, 18). 
 
   Cuando nos confesamos, los sacerdotes no nos perdonan los pecados que
 
cometemos en su nombre, sino en el Nombre de Dios, pues son
 
intermediarios ante Nuestro Santo Padre y nosotros. Hacer esta
 
afirmación, significa que los sacerdotes no nos remiten los pecados
 
por sí mismos, porque es Dios quien actúa por mediación de sus
 
ministros, ya que sabe que nos cuesta percatarnos de su presencia en
 
nuestra vida, por causa de la debilidad de nuestra fe. 
 
   Los poderes de atar y desatar que Jesús les transmitió a sus
 
ministros, son la potestad que los tales tienen de posibilitarnos el
 
hecho de realizarnos cumpliendo la voluntad de Nuestro Santo Padre, y de
 
prohibirnos llevar a cabo las obras que atentan contra la
 
santificación de nuestra alma. 
 
   Quienes no aceptan el hecho de que nos confesemos ante los sacerdotes
 
de Cristo, pueden utilizar el siguiente pasaje bíblico, para apoyar su
 
razonamiento: 
 
&quot;así dice Yahveh: 
Maldito sea aquel que fía en hombre, 
y hace de la carne su apoyo, 
y de Yahveh se aparta en su corazón&quot; (JER. 17, 5). 
 
   Quienes rechazan la confesión sacramental, pueden valerse del
 
citado extracto de la Profecía de Jeremías, para afirmar que son
 
malditos quienes creen que se les remiten sus pecados por medio de los
 
sacerdotes, dado que no son los tales quienes deben perdonarles sus
 
transgresiones en el cumplimiento de la Ley divina, sino Dios. Se puede
 
llegar a este razonamiento, por medio de una instrucción bíblica
 
insuficiente, o a través de la manipulación consciente de la biblia,
 
pues, quienes nos acusan de contradecir a Dios a quienes somos
 
receptores del Sacramento de la Penitencia, omiten de su
 
consideración, este otro versículo de Jeremías: 
 
&quot;Bendito sea quel que fía en Yahveh, 
pues no defraudará Yahveh su confianza&quot; (JER. 17, 7). 
 
   La meditación de los dos versículos de Jeremías correcta, nos
 
induce a pensar que el citado Profeta consideraba malditos a quienes
 
desconfiaban de Dios, y vivían inspirados en sus razonamientos
 
humanos. La meditación de ambos extractos bíblicos separados carece
 
de sentido porque la biblia no se contradice a sí misma, pero, quienes
 
la desconocen, o son partidarios de manipularla para alcanzar sus
 
objetivos, pueden ser inducidos al engaño, o mentir conscientemente. 
 
   En el mismo capítulo de Jeremías del que estamos considerando
 
algunos versículos, se describe implícitamente la razón por la que
 
necesitamos confesarnos. 
 
&quot;El corazón es lo más retorcido; 
no tiene arreglo: ¿quién lo conoce? 
Yo, Yahveh, exploro el corazón, 
pruebo los riñones, 
para dar a cada cual según su camino, 
según el fruto de sus obras&quot; (JER. 17, 9-10). 
 
   En el precursorado de San Juan Bautista, se anunció la futura
 
institución del Sacramento de la Penitencia, por parte de Jesús,
 
Nuestro Señor. 
 
   &quot;Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de
 
arrepentimiento para perdón de pecados. Y salían a él toda la
 
provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por
 
él en el río Jordán, confesando sus pecados&quot; (MC. 1, 4-5). 
 
   San Juan Bautista confesaba a quienes bautizaba, pero no tenía el
 
poder que Jesús les dio a sus Apóstoles, para perdonar pecados, en
 
Nombre de Dios. 
 
   El Sacramento de la Penitencia no es un invento de la Iglesia. 
 
   &quot;Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando
 
cuenta de sus hechos&quot; (HCH. 19, 18). 
 
   Si quienes se confesaban en Efeso le hubieran pedido a Dios perdón
 
secretamente, no hubieran recurrido a la Reconciliación sacramental,
 
porque lo hubieran estimado innecesario. 
 
   En la Carta bíblica de Santiago, también se nos habla de los
 
Sacramentos de la Penitencia y la Extremaunción. 
 
   &quot;¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la
 
iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del
 
Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo
 
levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
 
Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que
 
seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho&quot; (ST. 5,
 
14-16). 
 
   Notemos cómo Santiago les escribió a sus lectores que los
 
Sacramentos no habían de ser administrados por laicos, sino por
 
presbíteros, por causa de su dedicación al cumplimiento de la
 
voluntad del Señor, y de su gran formación, que aventaja el
 
conocimiento de los seglares. 
 
   Los Sacramentos son signos, porque nos permiten captar sus efectos,
 
por medio de la fe que profesamos, de hecho, no podemos captar los
 
frutos sacramentales, valiéndonos del conocimiento científico. 
 
   Quienes conocemos a Dios, lo hemos aceptado, y hemos sido bautizados,
 
solo tenemos un medio para que se nos perdonen los pecados, el cual es
 
el Sacramento de la Penitencia, que también es llamado Sacramento de
 
la conversión, porque, cuando nos arrepentimos sinceramente de haber
 
pecado, realiza sacramentalmente, nuestro retorno a la presencia de
 
Nuestro Santo Padre. Esta es la razón por la que leemos en la Carta
 
bíblica a los Hebreos: 
 
   &quot;Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el
 
conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,
 
sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha
 
de devorar a los adversarios&quot; (HEB. 10, 26-27). 
 
   Si después de haber sido redimidos por Cristo pecamos
 
deliberadamente, ¿qué ha de hacer Dios para perdonarnos, si
 
rechazamos el sacrificio de Jesús? 
 
   Aunque la recepción del Bautismo significa que adoptamos el
 
compromiso de esforzarnos en ser purificados, el hecho de ser
 
imperfectos, es indicativo de que no estaremos exentos de pecar. Si nos
 
arrepentimos sinceramente de pecar, Dios nos perdonará siempre, a
 
pesar de que cometamos los mismos fallos muchas veces. 
 
   Dado que el Sacramento de la Confesión es el único medio de que
 
disponemos para alcanzar el perdón divino, ello significa que nuestros
 
pecados mortales -o graves- no nos serán retenidos si los confesamos,
 
a menos que no podamos recibir este Sacramento, y anticipemos la
 
recepción del perdón de Dios, por medio de la realización de un
 
acto de contrición perfecta, acompañado del propósito de
 
confesarnos, en cuanto nos sea posible hacerlo. La contrición perfecta
 
significa que hemos de sentir rechazo hacia el pecado, no por causa del
 
miedo a ser condenados, ni por el daño ocasionado por nuestras obras,
 
sino por cuanto hemos ofendido a Dios, quien es la personificación de
 
la bondad infinita. No pretendo afirmar que debemos aborrecer el mal
 
solo pensando que ofende a Dios sin importarnos el daño que podemos
 
causar, sino que la ofensa a Dios debe ser nuestra primera prioridad que
 
ha de inducirnos a suplicar su perdón. 
 
   A lo largo de los años que he predicado el Evangelio en Internet,
 
me he encontrado con algunos de mis lectores que no han querido
 
confesarse, temiendo que sus confesores no les concedan el perdón
 
divino. Los confesores solo nos retienen los pecados durante el tiempo
 
que no nos hayan dispuestos a enmendarnos, porque dios no puede estar
 
relacionado con la impureza. Si tenemos el propósito de corregirnos
 
aunque fallemos en nuestro empeño de ser santificados con el paso del
 
tiempo, seremos perdonados por dios, porque Nuestro Santo Padre
 
comprende que actuamos intentando superar nuestra humana debilidad, que
 
es tendente a hacernos fracasar muchas veces, lo cual nos sirve para
 
comprobar la fuerza con que intentamos superarnos en cada ocasión que
 
erramos. 
 
   Después de confesarnos, en cuanto nos sea posible, debemos reparar
 
el daño que hemos hecho, además de cumplir la penitencia que nos
 
imponga nuestro confesor. 
 
   &quot;Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos
 
cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al
 
Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de
 
los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi
 
mano en su costado, no creeré&quot; (JN. 20, 24-25). 
 
   Cuando el padre de San Juan Bautista supo que su mujer concibiría y
 
daría a luz a su hijo, le preguntó al ángel que le hizo tal
 
revelación: 
 
   &quot;¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de
 
edad avanzada&quot; (CF. LC. 1, 18). 
 
   Zacarías no creyó al ángel que se le manifestó, pues le
 
preguntó: ¿Cómo es posible que sea verdad lo que me has dicho, si
 
tanto mi mujer como yo somos ancianos? Es curioso constatar cómo
 
Zacarías, después de haber ejercido el sacerdocio durante muchos
 
años, no tenía fe en Dios, y cómo María, -la Madre de Jesús-,
 
sin tener una buena instrucción religiosa, creía fielmente en
 
Yahveh, pues ella le dijo a San Gabriel, en el episodio de la
 
Anunciación: 
 
   &quot;¿Cómo será esto? pues no conozco varón&quot; (CF. LC. 1, 34). 
 
   Mientras Zacarías le dijo al ángel de su revelación: Lo que me
 
dices no puede ser cierto, Nuestra Santa Madre, le dijo a San Gabriel:
 
¿Cómo será posible que yo pueda ser madre, sin haberme relacionado
 
con ningún hombre? 
 
    Zacarías se negó a creer en Dios, y, Nuestra Santa Madre, sin
 
comprender el designio divino, se arriesgó a creer en Yahveh, porque,
 
el hecho de tener un Hijo, estando comprometida en matrimonio con San
 
José, podía costarle la vida, si, el actual Patrón de nuestra
 
Santa Madre la Iglesia, no quería reconocer al Niño como Hijo. 
 
   Si Jesús accedió a reavivar la fe de Santo Tomás, ello
 
sucedió porque Nuestro Señor sabía que su Apóstol no negaba su
 
Resurrección exigiéndole pruebas a Dios bajo la creencia de que las
 
mismas no se le podrían aportar nunca, sino porque había sufrido, y
 
necesitaba conocer a fondo la realidad, para poder aceptarla. 
 
   Jesús les dijo a los oyentes de su discurso escatológico: 
 
   &quot;Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre,
 
diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán&quot; (MT. 24, 4-5). 
 
   El deseo de Santo Tomás de estar seguro de que Jesús había
 
resucitado no es pecaminoso. También nosotros debemos estar seguros de
 
a quién creemos y de lo que creemos, pues, San Juan Apóstol y
 
Evangelista, escribió en su primera Carta: 
 
   &quot;Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus
 
si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo&quot;
 
(1 JN. 4, 1). 
 
   Quizá nos sucede que asistimos a la celebración de la
 
Eucaristía dominical por tradición y rutina, y no conocemos la fe
 
que afirmamos que profesamos. Tal desconocimiento y la carencia de
 
predicadores que tenemos que consuelen a quienes sufren, es el terreno
 
excelente que encuentran muchos detractores de nuestra fe, que, si no
 
consiguen llevarse a nuestros hermanos a su terreno, hacen que pierdan
 
su débil fe en Dios, y que vaguen por el mundo sin encontrarle sentido
 
a su existencia. Si fuéramos conscientes de la gravedad que supone el
 
desconocimiento de la Palabra de Dios, empezaríamos a comprender la
 
razón por la que tanto la biblia como los documentos de la Iglesia
 
hacen tanto hincapié en el hecho de que conozcamos y amemos a dios, y
 
vivamos cumpliendo su santa voluntad, incesantemente. 
 
   &quot;Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y
 
con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se
 
puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon
 
aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi
 
costado; y no seas incrédulo, sino creyente&quot; (JN. 20, 26-27). 
 
   De la misma manera que Santo Tomás creyó que Jesús había
 
resucitado de entre los muertos al tocar las heridas de Jesús,
 
deberíamos avivar nuestra fe, por medio del estudio de la biblia y los
 
documentos de la Iglesia, el ejercicio de los dones del Espíritu
 
Santo, y la incesante práctica de la oración. 
 
   &quot;Si, pues, habéis resucitado con Cristo, -nos dice San Pablo-,
 
buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de
 
Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
 
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en
 
Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros
 
también seréis manifestados con él en gloria... Y todo lo que
 
hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del
 
Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él&quot; (COL. 3,
 
1-4. 17). 
 
   &quot;Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios
 
mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste;
 
bienaventurados los que no vieron, y creyeron&quot; (JN. 20, 28-29). 
 
   Aunque las palabras que Santo Tomás le dijo a Jesús constituyen
 
una jaculatoria muy útil para aumentar nuestra fe en los ratos de
 
contemplación, para Nuestro Salvador, es más digna de mérito la fe
 
de quienes no le hemos visto, que la credulidad de quienes pudieron
 
tocar su Cuerpo resucitado. 
 
   &quot;Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus
 
discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas
 
se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de
 
Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre&quot; (JN. 20, 30-31). 
 
   Concluyamos esta meditación, pidiéndole a Nuestro Padre común,
 
que el Espíritu Santo siga infundiéndonos sus dones, para que, el
 
cumplimiento de su voluntad, mantenga encendida la llama de nuestra fe,
 
hasta que concluya la plena instauración de su Reino de amor y paz,
 
entre nosotros. Que así sea. 
 
José Portillo Pérez 
 
joseportilloperez@gmail.com 
 
  
 
 
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                 ]]> </description>
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 <title>RE: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1348</link>
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 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1348/</guid>
 <pubDate>Fri, 6 Apr 2012 16:37:58 +0100</pubDate>
 <author>Luis Guerrero Aparicio &lt;luje53@hotmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
 
From: luje53@hotmail.com 
To: catolices@egrupos.net 
Date: Thu, 5 Apr 2012 18:43:06 +0100 
Subject: RE: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO. 
 
 
Solicito el santo Rosario 
Saludos cordiales  
 
Date: Tue, 3 Apr 2012 08:05:21 -0700 
From: alextoco03@yahoo.com.mx 
To: catolices@egrupos.net 
Subject: Re: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO. 
 
Estimado Hermano: 
  
Por favor me podría enviar el Santo Rosario, yo me uno a esta gran
 medi
tación y oración. 
  
 
Bendiciones,  
Alexandra 
 
 
 
 
De: Raúl39 &lt;rmorenolz@cablered.net.mx&gt; 
Para: catolices@egrupos.net  
Enviado: Lunes, 2 de abril, 2012 17:28:33 
Asunto: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO. 
 
 
   
Vamos por todo este viernes santo 
 
 
Hola a Todos, les mando una iniciativa que me llego y la comparto con
 muc
ho gusto. ( Yo estoy puesto y tu?) 
 
Imagínense que podría suceder si todos los católicos del mundo
 rezara
n el Rosario el mismo día!  
 
Tenemos un ejemplo en Octubre de 1573, cuando Europa fue salvada de la
 in
vasión de la poderosa flota turca mediante el rezo del Rosario por parte
 
de todos los cristianos!. Fue la batalla decisiva que terminó con un
 sigl
o de amenaza de acabar con el Cristianismo, y en recuerdo de esa batalla
 
se instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de
 octubre,
 y además todo el mes de octubre se le dedica al rosario. 
 
Este  Viernes Santo, los invitamos a  todos a rezar un Rosario por la
 paz
 en el mundo y por el regreso de los valores morales a nuestras
 comunidades
.  
 
De ser posible, por favor rézalo entre las 12 y las 15 horas.   
 
También, por favor re-envía este mensaje a todos los católicos de
 t
u lista de direcciones y pídeles que lo pasen a todos los católicos en
 
sus listas. 
 
Vamos a unirnos rezando una de las oraciones mas poderosas que existen,
 e
n uno de los días mas santos del año en nuestra Iglesia. 
 
Entonces 
 
Que Dios nos bendiga a todos!!! 
 
GRACIAS PADRE PORQUE SÉ QUE ESTO VA SER POSIBLE¡¡¡¡ 
 
SI QUIERES EL ARCHIVO DEL CUADERNO DE &quot;EL SANTO ROSARIO&quot;, SOLICÍTALO Y
 
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</item>

<item>
 <title>RE: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1347</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1347/</guid>
 <pubDate>Fri, 6 Apr 2012 16:38:38 +0100</pubDate>
 <author>Luis Guerrero Aparicio &lt;luje53@hotmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
 
From: luje53@hotmail.com 
To: catolices@egrupos.net 
Date: Thu, 5 Apr 2012 18:43:06 +0100 
Subject: RE: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO. 
 
 
Solicito el santo Rosario 
Saludos cordiales  
 
Date: Tue, 3 Apr 2012 08:05:21 -0700 
From: alextoco03@yahoo.com.mx 
To: catolices@egrupos.net 
Subject: Re: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO. 
 
Estimado Hermano: 
  
Por favor me podría enviar el Santo Rosario, yo me uno a esta gran
 medi
tación y oración. 
  
 
Bendiciones,  
Alexandra 
 
 
 
 
De: Raúl39 &lt;rmorenolz@cablered.net.mx&gt; 
Para: catolices@egrupos.net  
Enviado: Lunes, 2 de abril, 2012 17:28:33 
Asunto: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO. 
 
 
   
Vamos por todo este viernes santo 
 
 
Hola a Todos, les mando una iniciativa que me llego y la comparto con
 muc
ho gusto. ( Yo estoy puesto y tu?) 
 
Imagínense que podría suceder si todos los católicos del mundo
 rezara
n el Rosario el mismo día!  
 
Tenemos un ejemplo en Octubre de 1573, cuando Europa fue salvada de la
 in
vasión de la poderosa flota turca mediante el rezo del Rosario por parte
 
de todos los cristianos!. Fue la batalla decisiva que terminó con un
 sigl
o de amenaza de acabar con el Cristianismo, y en recuerdo de esa batalla
 
se instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de
 octubre,
 y además todo el mes de octubre se le dedica al rosario. 
 
Este  Viernes Santo, los invitamos a  todos a rezar un Rosario por la
 paz
 en el mundo y por el regreso de los valores morales a nuestras
 comunidades
.  
 
De ser posible, por favor rézalo entre las 12 y las 15 horas.   
 
También, por favor re-envía este mensaje a todos los católicos de
 t
u lista de direcciones y pídeles que lo pasen a todos los católicos en
 
sus listas. 
 
Vamos a unirnos rezando una de las oraciones mas poderosas que existen,
 e
n uno de los días mas santos del año en nuestra Iglesia. 
 
Entonces 
 
Que Dios nos bendiga a todos!!! 
 
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</item>

<item>
 <title>RE: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1346</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1346/</guid>
 <pubDate>Thu, 5 Apr 2012 18:43:06 +0100</pubDate>
 <author>Luis Guerrero Aparicio &lt;luje53@hotmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
Solicito el santo Rosario 
Saludos cordiales  
 
Date: Tue, 3 Apr 2012 08:05:21 -0700 
From: alextoco03@yahoo.com.mx 
To: catolices@egrupos.net 
Subject: Re: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO. 
 
Estimado Hermano: 
  
Por favor me podría enviar el Santo Rosario, yo me uno a esta gran
 medi
tación y oración. 
  
 
Bendiciones,  
Alexandra 
 
 
 
 
De: Raúl39 &lt;rmorenolz@cablered.net.mx&gt; 
Para: catolices@egrupos.net  
Enviado: Lunes, 2 de abril, 2012 17:28:33 
Asunto: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO. 
 
 
   
Vamos por todo este viernes santo 
 
 
Hola a Todos, les mando una iniciativa que me llego y la comparto con
 muc
ho gusto. ( Yo estoy puesto y tu?) 
 
Imagínense que podría suceder si todos los católicos del mundo
 rezara
n el Rosario el mismo día!  
 
Tenemos un ejemplo en Octubre de 1573, cuando Europa fue salvada de la
 in
vasión de la poderosa flota turca mediante el rezo del Rosario por parte
 
de todos los cristianos!. Fue la batalla decisiva que terminó con un
 sigl
o de amenaza de acabar con el Cristianismo, y en recuerdo de esa batalla
 
se instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de
 octubre,
 y además todo el mes de octubre se le dedica al rosario. 
 
Este  Viernes Santo, los invitamos a  todos a rezar un Rosario por la
 paz
 en el mundo y por el regreso de los valores morales a nuestras
 comunidades
.  
 
De ser posible, por favor rézalo entre las 12 y las 15 horas.   
 
También, por favor re-envía este mensaje a todos los católicos de
 t
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</item>

<item>
 <title>EL REGINA COELI. ALABANZA.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1345</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1345/</guid>
 <pubDate>5 Apr 2012 16:32:53 +0200</pubDate>
 <author>"Raúl39" &lt;rmorenolz@cablered.net.mx&gt;</author>
 <description><![CDATA[
<strong><em><font size="2"><font face="Arial">&nbsp;&nbsp;&nbsp;“EL REGINA COELI”
<p></p></font></font></em></strong>
<div style="BORDER-BOTTOM: windowtext 1pt solid; BORDER-LEFT: windowtext 1pt solid; PADDING-BOTTOM: 1pt; PADDING-LEFT: 4pt; PADDING-RIGHT: 4pt; MARGIN-LEFT: 9pt; BORDER-TOP: windowtext 1pt solid; RIGHT: auto; MARGIN-RIGHT: 2.2pt; BORDER-RIGHT: windowtext 1pt solid; PADDING-TOP: 1pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-element: para-border-div">
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; RIGHT: auto; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" id="yui_3_2_0_17_133363529820344" class="MsoNormal" align="center"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 8pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" id="yui_3_2_0_17_133363529820350" lang="en"><strong><em><font size="2" face="Arial"></font></em></strong></span></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; RIGHT: auto; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 8pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">(Oración que se dice en <b style="mso-bidi-font-weight: normal">TIEMPO DE PASCUA</b> en lugar de “EL ANGELUS”.)
<p></p></span></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; RIGHT: auto; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" id="yui_3_2_0_17_133363529820360" class="MsoNormal" align="center"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 8pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">
<p>&nbsp;</p></span></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">Reina del cielo alégrate Aleluya,
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; RIGHT: auto; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="RIGHT: auto; mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" id="yui_3_2_0_17_1333635298203197" lang="en">porque el que mereciste llevar en tu seno, Aleluya.
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">(se dice un Avemaría)
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">
<p>&nbsp;</p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">Resucitó como dijo Aleluya,
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">Ruega a Dios por nosotros, Aleluya.
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">(se dice un Avemaría)
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">
<p>&nbsp;</p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">Gózate y alégrate Virgen María Aleluya,
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">Porque el Señor resucitó en verdad Aleluya.
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">(se dice un Avemaría)
<p></p></span></b></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><b style="mso-bidi-font-weight: normal"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 9pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en">
<p>&nbsp;</p></span></b></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: 269.35pt" class="MsoBlockText"><span style="FONT-SIZE: 9pt; FONT-WEIGHT: normal; mso-bidi-font-size: 10.0pt" lang="en">OREMOS: OH Dios, que por la resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo,
te dignaste regocijar al mundo; concédenos, te suplicamos, que por su Madre la
siempre Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; </span>Por el mismo
Cristo Nuestro Señor.<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>AMEN.
<p></p></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: 269.35pt" class="MsoBlockText"><span style="FONT-SIZE: 9pt; FONT-WEIGHT: normal; mso-bidi-font-size: 10.0pt" lang="en">
<p>&nbsp;</p></span></p>
<p style="BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center; BORDER-LEFT: medium none; PADDING-BOTTOM: 0cm; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; PADDING-LEFT: 0cm; PADDING-RIGHT: 0cm; BORDER-TOP: medium none; BORDER-RIGHT: medium none; PADDING-TOP: 0cm; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; tab-stops: 269.35pt; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt" class="MsoNormal" align="center"><span style="FONT-FAMILY: 'BibleScrT','sans-serif'; FONT-SIZE: 8pt; mso-ansi-language: ES-TRAD" lang="en"><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>(Indulgencia de 10 años, cada vez que se dice)<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>
<p></p></span></p></div>




                 ]]> </description>
</item>

<item>
 <title>Meditaciones para la Vigilia pascual y el día de Pascua.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1344</link>
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 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1344/</guid>
 <pubDate>Wed, 4 Apr 2012 23:12:33 +0200</pubDate>
 <author>José Portillo Pérez &lt;loli627167575@gmail.com&gt;</author>
 <description><![CDATA[
   Padre nuestro. 
 
   Comienza el tiempo de Pascua. 
 
   Sábado, 10/04 y Domingo 11/04/2004, Sábado Santo o de Gloria y
 
Domingo de Resurrección o de Pascua. 
 
   En esta edición de Padre nuestro, encontraréis los siguientes
 
contenidos: 
 
   -Homilía correspondiente a la Vigilia Pascual y al Domingo de
 
Resurrección. 
 
   Nota: Para reducir el número de mensajes que os envío, os detallo
 
las lecturas de la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección y,
 
seguidamente, os expongo la Homilía que será un poco larga, pero
 
creo que será mejor transmitiros todo el mensaje que os he escrito en
 
un sólo envío para que no tengáis que estar leyendo 2 textos al
 
mismo tiempo. 
 
   Vigilia Pascual. 
 
   Lecturas: 
 
   1. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno (GN.
 
capítulos 1 y 2. 
   2. Bendice al Señor, alma mía (SAL. 103). 
   3. El sacrificio de nuestro patriarca Abraham (GN. 22, 1-18). 
   4. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti (SAL. 15). 
   5. Los israelitas entraron en el mar sin mojarse (EX. 14, 15--15, 1. 
   6. Alabemos al Señor por su victoria (SAL. EX. 15). 
   7. Con amor eterno se ha apiadado de ti tu redentor (IS. 54, 5-14). 
   8. Te alabaré, Señor eternamente (SAL. 29). 
   9. Vengan a mí y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza
 
perpetua (IS. 55, 1-11). 
   10. El Señor es mi Dios y salvador (SAL. IS. 12). 
   11. Sigue el camino que te conduce a la luz del Señor (BAR. 3 y 4). 
   12. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna (SAL. 18). 
   13. Los rociaré con agua pura y les daré un corazón nuevo (EZ.
 
36, 16-28). 
   14. Estoy sediento del Dios que da la vida (Salmos 41 y 42). 
   15. Se entona el Gloria y se tocan las campanas si se tiene esa
 
costumbre para indicar que Cristo ha resucitado. 
   16. Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca
 
morirá (ROM. 6, 3-11). 
   17. Se entona el Aleluya. 
   18. ¬Aleluya, Aleluya! (SAL. 117). 
   19. ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? (Lc.
 
24, 1-12). 
 
   Domingo de Resurrección. 
 
   Lecturas: 
 
   1. Hemos comido y bebido con Cristo resucitado (HCH. 10, 34. 37-43). 
   2. Este es el día del triunfo del Señor, Aleluya (SAL. 117). 
   3. Busquen las cosas de arriba, donde se encuentra Cristo (COL. 3,
 
1-4). 
   4. Aleluya, Aleluya. Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido
 
inmolado. Celebremos, pues, la Pascua. 
   5. él debía resucitar de entre los muertos (JN. 20, 1-9). 
 
   Homilía: 
 
   1. Desde que conmemoramos la sepultura de nuestro Señor en la tarde
 
del Viernes Santo, estamos orando con un gran deseo de empezar a
 
celebrar la victoria de nuestro Hermano sobre la muerte. A pesar de que
 
nos hemos acostumbrado a celebrar el Día del Señor todos los
 
domingos, no tenemos en cuenta que todos los sábados deberíamos
 
celebrar el día de nuestra Santa Madre que tanto sufrió por causa de
 
su soledad. José murió poco tiempo antes de que Jesús comenzara su
 
ministerio público, María se sintió sola cuando Jesús se
 
separó de ella para predicar el Evangelio y ella sufrió mucho cuando
 
abrazó a su Hijo por última vez antes de que José de Arimatea y
 
Nicodemo lo depositaran en el sepulcro. 
   2. Durante la Semana Santa celebramos una serie de acontecimientos de
 
la Historia de la Salvación muy importantes, pero todos ellos
 
transcurren muy rápidamente y no tenemos tiempo para meditar tamaños
 
prodigios. 
   ¿Qué hemos celebrado durante la Semana Santa? San Pablo responde
 
esta pregunta en los términos que siguen: &quot;Eliminad todo resto de
 
vieja levadura; vosotros debéis de ser panes pascuales, de masa nueva
 
y sin levadura, porque Cristo, que es nuestra víctima pascual, ya ha
 
sido sacrificado&quot; (1 COR. 5, 7). 
   Jesús es nuestra Pascua, Jesús es Dios Hijo que está junto a
 
nosotros y nos pide que seamos panes nuevos, porque lo viejo ha pasado,
 
el pecado, el error, la enfermedad y la muerte ya no tienen poder sobre
 
nosotros. Naturalmente nosotros no hemos sido transformados a través
 
de la experiencia de la muerte como le ha ocurrido a Jesús, pero
 
sabemos que, cuando Dios lo crea oportuno, nos llegará el día en que
 
el dolor no nos afectará, seremos perfectos y aborreceremos el mal.
 
Nosotros somos panes de masa nueva, nuestras convicciones han sido
 
transformadas por Jesús. No necesitamos tener levadura para
 
convertirnos en panes diferentes porque hemos sido llamados a ser
 
eucaristizados junto a Cristo para que todos nos comulguemos y vivamos
 
en comunión en el amor de nuestro Santo Padre y Dios. Durante los
 
próximos 50 días de Pascua celebraremos que la victoria de Cristo
 
resucitado es nuestra victoria, el triunfo que anhelamos. 
   3. San Pablo les escribió a los Colosenses: &quot;¬Habéis resucitado
 
con Cristo! Orientad, pues, vuestra vida hacia el cielo, donde está
 
Cristo sentado al lado de Dios, en el lugar de honor. Poned el corazón
 
en las realidades celestiales y no en las de la tierra&quot; (COL. 3, 1-2). 
   Las palabras del Apóstol se explican en los siguientes términos
 
del gran predicador de los paganos: &quot;Cuanto hagáis o digáis, hacedlo
 
en nombre de Jesús, el Señor, dando gracias al Padre por medio de
 
él&quot; (COL. 3, 17). 
   El Apóstol no pretende incitarnos a que desatendamos a nuestros
 
familiares y a que olvidemos nuestras obligaciones y que vivamos
 
pensando únicamente en el día en el que podremos ver a Dios, sino
 
que tengamos siempre puesta nuestra esperanza en el Reino de Dios que
 
algún día será instaurado plenamente por Jesús, cuando el
 
Mesías vuelva por segunda vez al mundo para hacer de nuestra tierra su
 
cielo. 
   4. &quot;¿No sabéis que, al ser vinculados a Cristo por medio del
 
bautismo, fuimos también vinculados a su muerte¿&quot; (ROM. 6, 3). 
   Las palabras de San Pablo que estamos meditando son muy
 
contradictorias para quienes se acercan a Dios con la intención de que
 
nuestro Santo Padre les conceda todas las dádivas que ellos desean. 
   Jesús dijo en cierta ocasión: &quot;&quot;He venido a arrojar un fuego
 
sobre la tierra y cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un
 
bautismo tengo que ser bautizado y ¬qué angustiado estoy hasta que
 
se cumpla¬&quot;&quot; (LC. 12, 49-50). 
   El Señor exclamó en otra ocasión: &quot;No creáis que he venido a
 
traer la paz al mundo&quot; (MT. 10, 34). 
   Nos equivocamos si pensamos que Jesús vino al mundo para solucionar
 
nuestros problemas. El Señor vino al mundo para enseñarnos a
 
sobrevivir dignamente a nuestra adversidad. El Mesías no vino al mundo
 
para darme la vista ni para curar vuestras enfermedades ni para resolver
 
nuestros problemas. Nosotros debemos ser santificados antes que nuestro 
Santo Padre nos permita vivir en su Reino sin que la enfermedad ni la
 
muerte puedan afectarnos y el mal no exista. 
   No debemos olvidar las siguientes palabras de Jesús: &quot;El reino de
 
Dios ya está entre vosotros&quot; (LC. 17, 21). 
   Jesús nos confirma que el sueño que albergamos de ver a Dios cara
 
a cara no es una utopía, sino una realidad que se va consumando
 
según le permitimos al Espíritu Santo que habite en nosotros y nos
 
santifique y perfeccione. Según el Apóstol de las gentes:
 
&quot;Injertados en Cristo y partícipes de su muerte, hemos de compartir
 
también su resurrección&quot; (ROM. 6, 5). 
   Para nosotros es muy importante la resurrección de Jesús, así
 
pues, si El no hubiera vencido a la muerte, nosotros no podríamos
 
creer que por la gracia de Dios y la acción del Espíritu Santo que
 
mora en nuestros corazones, podremos vencer nuestra adversidad y
 
viviremos sin ser atribulados cuando nuestro Santo Padre nos haya
 
santificado. 
   ¿Tan importante es la resurrección de Cristo para nosotros? San
 
Pablo les escribió a los Corintios: &quot;Si Cristo no ha resucitado,
 
vuestra fe carece de valor y aún seguís hundidos en el pecado&quot; (1
 
COR. 15, 17). 
   Si Cristo no ha resucitado, pierdo el tiempo al pensar que algún
 
día podré ver. Mi aspiración no es poder ver perfectamente, sino
 
poder contemplar extasiado a Dios pero, si Cristo está muerto,
 
debería replantear mis creencias para no sentir que he cometido un
 
gran fracaso al abrazar la fe católica. 
   Jesús ha resucitado, así pues, meditemos las palabras con que los
 
ángeles se dirigieron a las mujeres que buscaban a Jesús en el
 
sepulcro: &quot;¿Por qué buscáis entre los muertos al que está
 
vivo¿&quot; (LC. 24, 5). 
   Cuando Santa María Iluminada vio a Jesús vivo en el sepulcro,
 
buscó a María Santísima y a los Apóstoles, y les dijo las
 
siguientes palabras: &quot;-He visto al Señor&quot; (JN. 20, 18). Vamos a
 
pedirle a Dios que todos nosotros podamos exclamar algún día con el
 
corazón henchido de gozo: &quot;¬Hemos visto al Señor¬&quot;. Nosotros no
 
podemos ver a Jesús eucaristizado, pero estamos plenamente seguros de
 
que comulgamos a Cristo resucitado, de igual manera que también
 
creemos que nuestro querido Hermano mayor está en nuestros prójimos,
 
que se alegra con los jubilosos y que sufre el dolor, la agonía y la
 
desesperación de quienes son atribulados de diversas formas. Hermanos,
 
Jesús no se limitó a sufrir únicamente durante las horas de su
 
Pasión. No olvidemos que las llagas del Señor estarán impresas en
 
el Cuerpo del Mesías, hasta que el último de los hombres de todos
 
los tiempos sea santificado y sea sanado de sus enfermedades. 
   Jesús Resucitado les dijo a sus discípulos: &quot;Mirad mis manos y
 
mis pies; Soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne
 
y huesos como veis que yo tengo&quot; (LC. 24, 39). 
   Fijaos en este detalle: Jesús resucitado no pasó el Domingo de
 
Resurrección en el cielo celebrando su victoria junto a Dios. ¿Amaba
 
Jesús más a los hombres que al Padre? ¬No¬, el Señor pasó el
 
Domingo de Pascua entre los suyos porque llevaba al Padre y al
 
Espíritu Santo en su corazón. 
   San Pablo nos dice: &quot;Nosotros, por tanto, si hemos muerto con Cristo,
 
debemos confiar en que también viviremos con él. Porque sabemos que
 
Cristo, al resucitar, triunfó de la muerte y es ya inmortal; la muerte
 
ha perdido su dominio sobre él&quot; (ROM. 6, 8-9). 
   Nosotros no hemos sido los únicos que hemos tenido dudas de fe. 
   María Magdalena, cuando encontró el sepulcro del Señor vacío
 
en la madrugada del Domingo de Pascua, no pensó que Cristo había
 
resucitado, sino que alguien había robado su cadáver. Ella les dijo
 
a los Apóstoles Pedro y Juan: &quot;Se han llevado del sepulcro al Señor
 
y no sabemos dónde le han puesto&quot; (JN. 20, 2). 
   Pedro y Juan corrieron al sepulcro. Juan se adelantó a Pedro, pero
 
no sabemos si su miedo o su respeto a la primacía apostólica de
 
Pedro le hizo dudar cuando se asomó a la cueva excavada en la roca &quot;y
 
vio que las vendas de lino estaban allí en el suelo&quot; (JN. 20, 5). 
   Pedro &quot;vio las vendas y se volvió a su casa, asombrado por lo
 
sucedido&quot; (LC. 24, 12) en una segunda visita al sepulcro del Señor. 
   5. Pedro y Juan, emocionados, corrieron a contarles a sus
 
compañeros y amigos lo que habían visto. Ellos corrieron demasiado.
 
Si hubieran permanecido unos minutos junto a María Magdalena, quizá
 
hubieran podido ver a Cristo resucitado. 
   Jesús quiso que su gran amiga se desahogara con los 2 ángeles que
 
aparecieron en el sepulcro antes de que El se dejara ver por la hermana
 
de Marta y Lázaro. Si ella calmaba el dolor de su corazón hablando
 
con los ángeles, podía gozarse doblemente al producirse el encuentro
 
del Señor con ella. María no conoció al Señor cuando lo vio,
 
confundió al Mesías con un hortelano, con aquel profanador de tumbas
 
de quien los seguidores del Nazareno sospechaban que había robado el
 
cuerpo de Jesús . Ella conoció a Jesús cuando el Maestro la
 
llamó por su nombre. 
   ¿Por qué conocemos a Jesús? 
   ¿Por qué oramos? 
   ¡Ojalá conociéramos a Jesús reconociendo que El se ha
 
manifestado en nuestra vida!. ¡Ojalá alberguemos en nuestro
 
corazón la fe de los discípulos de Emaús!. Ellos decían: &quot;&quot;¿No
 
estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba
 
en el camino y nos explicaba las Escrituras¿&quot;... Ellos, por su parte,
 
explicaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían
 
conocido en la fracción del pan&quot; (LC. 24, 32 y 35). 
   ¿Conocemos a Jesús porque El se nos entrega a sí mismo en las
 
celebraciones eucarísticas? 
   Jesús le dijo a María cuando ella quiso abrazarlo convencida de
 
que estaba vivo: &quot;No me retengas, porque todavía no he ido a mi Padre;
 
anda, ve y diles a mis hermanos que voy a mi Padre, que es también
 
vuestro Padre; a mi Dios, que es también vuestro Dios&quot; (JN. 20, 17). 
   Jesús no quería que ella lo abrazara para que aprendiera a
 
tenerlo en su corazón de una forma muy especial, ya que El
 
ascendería al cielo 40 días después del Domingo de Pascua, y sus
 
seguidores no podían sentirse vacíos del Señor. Nosotros tenemos
 
fe como también tenían fe aquellos que sentían que Jesús no los
 
había abandonado cuando nuestro Señor ascendió al cielo (CF. HCH.
 
1, 9). 
 
 
   Padre nuestro. 
 
   Sábado, 3/04/2010, Sábado Santo, ciclo C, Vigilia pascual. 
 
   La Pascua de Resurrección es la gozosa continuidad de la vivencia
 
de las prácticas cuaresmales. 
 
   Introducción. 
 
   ¿Son útiles las prácticas del tiempo de Cuaresma? 
 
   Se nos ha dicho durante todo el tiempo de Cuaresma que es beneficioso
 
el hecho de que contribuyamos económicamente y con nuestro tiempo a la
 
realización del proyecto que llevan a cabo  las organizaciones
 
eclesiásticas y seglares encargadas de socorrer a los pobres, que nos
 
ejercitemos en la práctica del ayuno de alimentos, que nos privemos de
 
algunos placeres en beneficio de nuestra espiritualidad y de los que
 
sufren por cualquier causa, y que no dejemos de dirigirnos a nuestro
 
Padre común por medio de la oración, haciendo especial énfasis en
 
la meditación de la Palabra de Dios, ya que es en nuestro interior
 
donde vamos a poder percatarnos que nuestro Padre común se nos
 
manifiesta, a pesar de las miserias que circunstancialmente puedan
 
afectarnos. 
   Quizá podemos preguntarnos: ¿Qué van a ganar los pobres si les
 
damos unas monedas, si con ese insignificante gesto lo único que vamos
 
a conseguir es alargar innecesariamente la tragedia que los mismos
 
viven? No olvidemos que un pequeño grupo de cristianos no puede acabar
 
con la pobreza que afecta a tres cuartas partes de la humanidad, pero,
 
si todos los creyentes, -dentro de nuestras posibilidades-, le aportamos
 
una cantidad de dinero -grande o pequeña- a alguna organización que
 
se ocupe de socorrer a los menesterosos, aliviamos en gran manera a
 
aquellos de nuestros hermanos los hombres que sufren por vivir atados a
 
una miseria de la que quizá piensan que les acompañará hasta el
 
día de su muerte. 
   Con respecto a la práctica del ayuno, sé que el mismo no es
 
provechoso, si no nos sirve para reconocer nuestra imperfección y
 
confiarnos al amor misericordioso del Dios Uno y Trino, y para aumentar
 
el deseo que nos caracteriza de aliviar el sufrimiento de quienes viven
 
sumidos bajo las carencias causadas por su extrema pobreza. 
   Sé que si un pequeño grupo de cristianos ayunan y les dan a los
 
pobres el dinero que no consumen en alimentos para sí mismos no van a
 
exterminar definitivamente las carencias de los tales, pero, si todos
 
los creyentes del mundo viviéramos esta práctica, -especialmente
 
renunciando a la estéril acumulación de riquezas que atenta contra
 
el amor que debemos sentir por nuestros prójimos los hombres-,
 
conseguiremos acabar con buena parte de los efectos de ese azote que
 
próximamente afectará a más de cuarenta millones de niños en el
 
mundo, por el simple hecho de que las riquezas de nuestro planeta no han
 
sido repartidas equitativamente. 
   Con respecto a la oración, se nos puede objetar, diciéndosenos:
 
Os equivocáis si pensáis que por hablar con el Dios en quien
 
creéis vais a exterminar la pobreza, las enfermedades y el aislamiento
 
que vive dramáticamente la humanidad. Demos por cierto que un fiel
 
Hijo de Dios que desea aliviar el sufrimiento de la humanidad, no se
 
limita únicamente a orar, pues actúa en conformidad con el
 
cumplimiento de la voluntad de nuestro Padre común, a sabiendas de que
 
nuestro Creador nos ha llamado a cooperar con Él en la instauración
 
de su Reino de amor y paz entre nosotros. 
   Un año más hemos concluido el tiempo de Cuaresma durante la tarde
 
del Jueves Santo, y, al iniciar la Vigilia pascual, hemos finalizado la
 
práctica de diversas penitencias -más o menos rígidas- que
 
anualmente vivimos por tradición, -quizá mecánicamente-, de manera
 
que las mismas no tienen la utilidad descrita en esta meditación, por
 
lo que únicamente nos han servido para salir de la estresante vivencia
 
de nuestra rutina, que volveremos a reiniciar el próximo Lunes de
 
Pascua. 
   Si, al estar acostumbrados a albergar en nuestro corazón el deseo
 
de obtener logros sin esforzarnos para conseguir lo que queremos, no
 
hemos comprendido, -a través de las diversas prácticas cuaresmales
 
que hemos llevado a cabo-, que lo que deseamos es imposible,
 
independientemente de que creamos en nuestro Padre común,
 
lamentablemente, no le hemos sacado al tiempo penitencial que acabamos
 
de terminar ningún provecho. 
   En la noche en la que celebramos la gloriosa Resurrección de
 
nuestro Señor, quiero meditar con vosotros la parábola del hijo
 
pródigo, con el fin de que, al analizar pausadamente el comportamiento
 
que observamos como discípulos de Jesús, comprendamos la utilidad de
 
las prácticas características del tiempo de Cuaresma, pues es
 
necesario que nos ejercitemos en las mismas todos los días del año,
 
dado que las tales tienen por objeto la obtención de nuestra santidad
 
del Dios que, al vernos ayunar, darnos a nuestros prójimos sin
 
reservas y orar fervientemente, verá con gran satisfacción que
 
deseamos ser sus amados hijos, en quien han de cumplirse las palabras
 
del Apóstol: 
   &quot;Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados&quot; (EF. 5, 1). 
 
   Parábola del hijo pródigo. 
 
   (Leer: LC. 15, 11-32). 
 
   1. Los dos hijos. 
 
   El protagonista principal del relato que estamos considerando es
 
nuestro Padre común, el cual tiene dos hijos, que representan diversos
 
comportamientos que observamos los creyentes. 
 
   1-1. El hijo menor. 
 
   Este personaje representa a los hijos rebeldes que, a sabiendas de
 
que sus progenitores aman a sus hermanos más que a ellos, por
 
precaución se consideran desheredados por sus padres. Este personaje
 
cree que debe basarse, -para bien o para mal-, en sus experiencias
 
vitales, a fin de poder sacarle todo el jugo posible a su vida, ya que
 
sabe -con o sin razón-, que su padre no tiene el más mínimo
 
interés ni siquiera en aconsejarlo adecuadamente, a fin de que no
 
cometa errores en la toma de sus decisiones vitales. 
   El hijo pródigo es el de menor edad de los dos hermanos de la
 
parábola, para que podamos entender que debemos cuidarnos de actuar en
 
nuestra vida como personas maduras, y no como quienes quieren solventar
 
sus problemas de un eficaz golpe, pues lo cual puede acarrearles a los
 
tales consecuencias funestas. 
 
   1-2. El hijo mayor. 
 
   Este personaje representa a quienes sirven a sus padres y hacen las
 
delicias de los mismos, pero no cumplen su deber de hijos amantes por
 
amor, sino por interés. 
   En el campo de la fe, el hijo mayor de la parábola que estamos
 
considerando, representa a quienes piensan que, sólo porque cumplen la
 
voluntad de nuestro Padre común, obtendrán la salvación, y,
 
están tan seguros de que su creencia es correcta, que cometen el error
 
de rechazar a quienes no comparten sus creencias, considerando que los
 
tales serán condenados por la maldad de no compartir su modo de
 
pensar. 
   Se me puede objetar, preguntándoseme: ¿No se nos insta en la
 
Biblia a cumplir la voluntad de Dios para que podamos ser salvos? ¿Por
 
qué dices que son egoístas los que hacen la voluntad de Dios con tal
 
de no ser condenados? Efectivamente, en los dos Testamentos en que se
 
dividen las Sagradas Escrituras se nos insta a que cumplamos la voluntad
 
de nuestro Padre común cabalmente, pero no para salvarnos, pues, dado
 
que seremos salvos por la fe que profesamos, y no por cumplir la Ley del
 
Talión, nuestro Padre común desea que le obedezcamos por amor, no
 
por egoísmo ni por un miedo irracional a ser condenados en el
 
infierno. 
 
   2. El pecado del hijo pródigo. 
 
   2-1. La decisión fatal. 
 
   &quot;Y el menor de ellos dijo al padre: &quot;Padre, dame la parte de la
 
hacienda que me corresponde.&quot;&quot; (LC. 15, 12a). 
 
   Al pedirle su parte de la herencia paterna a su progenitor, el hijo
 
pródigo rompió los lazos de la relación que lo unían a su padre
 
y a su hermano, pues, creyendo que no era plenamente aceptado en su seno
 
familiar, tomó la decisión de alejarse de ambos. 
    
Pensemos... 
 
   -¿Nos parecemos al hijo pródigo? 
 
   -¿Interrogamos a Dios con respecto al mal en todas sus formas y el
 
sufrimiento y, en vez de investigar todas las cuestiones que no
 
comprendemos, tomamos la decisión de renegar de nuestro Padre común? 
 
   -¿Hemos dejado de creer en Dios sosteniendo la creencia de que Él
 
es misericordioso con los pecadores y castiga inmisericordemente a los
 
santos y a los débiles de nuestro entorno social, sin pensar que el
 
dolor tiene efectos purificatorios muy importantes para nuestro
 
crecimiento espiritual? 
 
   -¿Hemos decidido no alimentar nuestro espíritu con la lectura de
 
la Palabra de Dios porque ello nos supone renunciar a ciertas
 
actividades de ocio que nos son más placenteras que el cultivo de la
 
fe? 
 
   -¿Nos parecemos al hijo mayor del protagonista principal de la
 
parábola que estamos meditando? 
 
   -¿Creemos que merecemos ser salvos porque oramos, no faltamos a la
 
celebración de la Eucaristía dominical, y hacemos una obra
 
benéfica tarde, mal y nunca, con tal de tranquilizar nuestra
 
conciencia? 
 
   -¿Creemos que aquellos a quienes les predicamos deben pagar nuestro
 
elevado tren de vida, por causa del trabajo que hemos realizado para que
 
hayan nacido por nuestro medio a la vida de la gracia? 
 
   2-2. Si Dios es perfecto, ¿por qué no impide que pequemos? 
 
   &quot;Y él (el padre de ambos hermanos) les repartió la hacienda&quot; (LC.
 
15, 12b). 
 
   Dado que Dios nos ha creado libres, para que quienes le sirvamos no
 
seamos esclavizados, sino que defendamos sus valores en este mundo sin
 
fe por el simple deseo de colaborar con Él en la construcción de una
 
sociedad caracterizada por el amor, la paz y la justicia, comprendemos
 
la razón por la que, el protagonista del relato evangélico que
 
estamos considerando, de la misma manera que no impidió el pecado que
 
cometió su hijo menor, tampoco ha impedido las injusticias que se han
 
llevado a cabo y aún ha de vivir la humanidad, hasta que nuestro Padre
 
común transforme nuestro mundo, herido por el desconocimiento de su
 
amor, en el Reino cuya instauración completa entre nosotros, esperamos
 
con el corazón henchido de fe. 
   Mientras que el hijo pródigo se marchó de la casa de su padre
 
apresuradamente, como quien quiere &quot;comerse el mundo&quot;, como si le
 
faltara tiempo y medios para realizar el propósito al que Dios le
 
había destinado, el hijo mayor permaneció junto a su progenitor, y
 
le sirvió, no por amor, sino intentando que el mismo se olvidara de su
 
hijo menor, con el fin de que, al fallecer su padre, le tocara una parte
 
complementaria más de la fortuna familiar, aquella que el padre amante
 
había reservado para sí, y no le daría tiempo a gastar, porque la
 
muerte lo sorprendería algún día. 
 
   2-3. Los creyentes que se alejan de la presencia de Dios cometen un
 
grave error. 
 
   &quot;Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó
 
a un país lejano&quot; (LC. 15, 13a). 
 
   El pecado consiste en: 
 
   -1. Volverle las espaldas a Dios, haciendo exactamente lo contrario
 
que nuestro Creador desea que hagamos, a fin de que, después de ser
 
purificados, podamos vivir en plenitud en su presencia. 
 
   -2. Volverles las espaldas a nuestros prójimos, de manera que
 
sólo pensemos en nosotros, concretamente en disfrutar de los placeres
 
que nos ofrece el mundo. 
 
   -3. Despreciarnos a nosotros mismos, pues sabido es que, la excesiva
 
vivencia de los placeres prohibidos por la Ley de Dios, nos produce
 
perjuicios físicos y psíquicos. 
 
   2-4. No desaprovechemos al pecar los dones y virtudes que hemos
 
recibido de Dios. 
 
   &quot;Donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino&quot; (LC. 15,
 
13b). 
 
   Al dejar de vivir bajo la inspiración del Espíritu Santo, y al
 
interrumpir nuestro ciclo de formación espiritual por medio de la
 
lectura constante y la asistencia a las celebraciones eclesiásticas y
 
a charlas relacionadas con la fe que profesamos, sin percatarnos de
 
ello, desaparecen los valores que tenemos arraigados en el corazón,
 
hasta el punto que podemos vivir como quienes ignoran las razones que
 
tenemos para sentirnos felices por tener la dicha de ser hijos de Dios.
 
Recordemos que el pecado no nos hace perder únicamente los valores
 
relacionados con nuestra fe cristiana y católica, sino que también
 
nos hace vivir al margen de los valores humanos más estimados en
 
nuestro entorno social. 
 
   2-5. El fin de los placeres humanos es la angustia de un espíritu
 
vacío de Dios y de un corazón carente de amor humano. 
 
   &quot;Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel
 
país, y comenzó a pasar necesidad&quot; (LC. 15, 14). 
 
   Nuestro Padre común aprovecha nuestra experiencia del dolor y del
 
vacío que nos produce el pecado en nuestro corazón para hacerse el
 
encontradizo con nosotros en el a veces lento y difícil caminar que
 
vivimos, sin saber en qué va a parar nuestra situación de miseria. 
 
   -El hijo pródigo despilfarró la parte de la fortuna familiar que
 
había heredado de su padre. Igualmente, a nosotros puede sucedernos
 
que, al no privarnos de pecar, podemos perder familiares, amigos,
 
compañeros de trabajo, medios y años de fe y de vida que en este
 
mundo no volveremos a recuperar. 
 
   -Una vez que el hijo pródigo despilfarró todos sus bienes,
 
comenzó a pasar hambre, porque el país en que vivía quedó sumido
 
bajo los terribles efectos de la implacable pobreza. Este hecho
 
significa que el pecado vacía nuestros corazones de Dios, de amor
 
humano y, en algunas ocasiones, hasta del más mínimo aprecio por
 
nosotros. 
 
   -¿Somos capaces de perdonarnos nuestros errores, por graves que los
 
mismos sean? 
 
   -¿Sabemos que, independientemente de los errores que cometemos
 
porque somos imperfectos, tenemos un valor personal que ni nuestras
 
acciones ni nuestros prójimos los hombres pueden aumentar ni
 
disminuir? 
 
   2-6. No busquemos alternativas que sustituyan a Dios. 
 
   &quot;Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel
 
país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos&quot; (LC. 15, 15). 
 
   Después de cometer el error de separarse de su padre, y después
 
de sobrevivir a la equivocación de no regresar a la casa de su
 
progenitor apenas empezó a sentir la angustia que le produjo el hambre
 
y la soledad que sólo conocen los marginados sociales, el hijo
 
pródigo cometió un tercer error, consistente en, en su empeño de
 
depender de sí mismo, buscar alternativas parecidas a la vivencia en
 
la casa de su padre. 
   Quienes circunstancialmente han perdido la fe, hasta que no vuelvan a
 
sentirse abrazados por nuestro Padre común, difícilmente podrán
 
sentir la plenitud de la felicidad, a menos que nunca hayan tenido una
 
buena fe y una buena formación, lo cual puede conducirlos a llamar
 
&quot;felicidad completa&quot;, a lo que sólo es &quot;felicidad a medias&quot;. 
 
   2-7. Si el pecado te hace sufrir, cambia de rumbo, ten fe, y no sigas
 
obstinado en seguir pecando. 
 
   &quot;Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los
 
puercos, pero nadie se las daba&quot; (LC. 15, 16). 
 
   Aunque el hijo pródigo sabía sobradamente que lejos de su Padre
 
no podía encontrar la plenitud de la felicidad, le faltaba humildad
 
para dar el paso definitivo de acercarse a Aquel que lo esperaba día y
 
noche con los brazos abiertos. 
   Aún me cuesta creer el hecho que os voy a narrar. Cuando cursé el
 
octavo curso de la E. G. B., dado que suspendí la asignatura de
 
Matemáticas, mi madre me matriculó en una academia para que, durante
 
el verano, me preparara para examinarme en septiembre de dicha
 
asignatura, con el fin de poder acceder al centro de estudios en que
 
empecé a cursar Bachillerato. 
   Cierto día, después de salir de la citada academia, entré con
 
mi hermana en un bar, en el que ocurrió algo insólito. Dado que la
 
dueña del establecimiento y su hija estaban enzarzadas en una
 
discusión porque la joven quería participar en una fiesta de año
 
nuevo y su progenitora no la autorizaba para que viajara en Navidad con
 
sus amigos, ni corta ni perezosa, ante la abundante clientela que
 
contemplamos aquella escena, la joven cogió a su madre del pelo, y la
 
arrastró de mala manera por el bar, como si fuera un objeto
 
inservible. 
   Fijémonos en un detalle: Nadie dejaba que el pobre hambriento de la
 
parábola comiera las algarrobas de los cerdos. Este hecho nos recuerda
 
que en este mundo en que todos valemos los bienes que poseemos, cuando
 
no tenemos nada, automáticamente perdemos nuestro valor personal. 
   Este hecho también nos recuerda que perdemos el tiempo al intentar
 
que nadie ni nada sustituya a Dios, ya que nuestro Padre común es el
 
único que verdaderamente tiene el poder de hacernos felices en su
 
presencia. 
 
   2-8. Considera si estás haciendo lo correcto en tu vida. 
 
   &quot;Y entrando en sí mismo&quot; (LC. 15, 17a). 
 
   Existen momentos en nuestra vida en los que, después de asumir
 
varios fracasos, nos vemos avocados a considerar los siguientes pasos
 
que vamos a dar, ya que no podemos permitirnos fallar constantemente, y
 
necesitamos encaminarnos hacia la consecución de las metas que le dan
 
sentido a nuestra existencia. 
   El hijo pródigo, después de vagar por el mundo, ora embriagado
 
por placeres pecaminosos y por tanto carentes de significación
 
trascendente, ora marcado por el trágico efecto de la miseria y
 
abandono características de la pobreza, empezó a entender que
 
tenía que encaminar su vida de una forma completamente diferente a las
 
tres actuaciones que recientemente había llevado a cabo, dado que todo
 
lo que hacía, al empeñarse en depender de sí mismo, y en vivir
 
bajo los efectos de los placeres mundanos, sólo conseguía hacerlo
 
más desdichado. 
 
   2-9. Si los Santos han alcanzado la Bienaventuranza eterna, ¿por
 
qué no nos atrevemos a vivir en la presencia del Dios que nos ama y
 
nos perdona en cuanto nos acercamos a Él, y vivimos bajo el
 
cumplimiento de su voluntad? 
    
&quot;Dijo: &quot;¡cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia,
 
mientras que yo aquí me muero de hambre!&quot; (LC. 15, 17b). 
 
   El hijo pródigo empezó a considerar la posibilidad de acercarse a
 
su padre, pero no hizo la citada reflexión por amor al mismo, sino por
 
salir de su estado de miseria. 
   Aquellos cristianos que se confiesan por temor a ser condenados,
 
viven bajo la llamada &quot;atrición&quot;, -es decir-, el amor imperfecto que
 
se basa en el miedo, no en el temor de Dios, uno de los dones del
 
Espíritu Santo, que nos incita a reverenciar a nuestro Creador
 
celestial. 
 
   2-10. Acerquémonos al Dios que perdona nuestros pecados. 
 
   &quot;Me levantaré, iré a mi padre&quot; (LC. 15, 18a). 
 
   El hijo pródigo siguió avanzando en su conversión, después de
 
que consideró la posibilidad de intentar propiciar un encuentro con su
 
antecesor, con la esperanza de que el mismo lo socorriera. Este
 
personaje empezó a pasar de la atrición a la contrición, -el dolor
 
de los pecados, no por sus consecuencias para consigo mismo, sino por
 
cuanto que sus obras pretéritas pretendieron ofender al mismo Dios-,
 
al considerar que su padre tenía poder para ayudarlo a superar su
 
situación actual. 
 
   2-11. ¿Has pensado en confesarte? 
 
   &quot;Le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti&quot; (LC. 15, 18b). 
 
   Al decidirse a confesar su pecado, el citado personaje pasó de la
 
atrición a la contrición, pues se decidió a reconocer su delito
 
ante su padre, a pesar de la vergüenza que ello le producía, porque
 
lo único que le importaba, no era su orgullo herido, sino reparar, -en
 
conformidad con sus mínimas posibilidades-, el daño que le había
 
hecho a su padre. 
 
   2-12. La reparación del pecado. 
 
   &quot;Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus
 
jornaleros&quot; (LC. 15, 19). 
 
   El hijo pródigo no pensó en pedirle a su progenitor que le
 
devolviera sus privilegios de hijo, porque comprendió que esa dignidad
 
era demasiado excelsa para él, debido a la conducta que observó en
 
el pasado, pero quiso pedirle al mismo que lo tratara como a uno de sus
 
sirvientes, para así poderse mantener cerca de él. 
   Al hijo pródigo, más que la recuperación de sus privilegios, le
 
interesaba reparar su pecado, sentirse perdonado por su padre, y
 
sentirse cerca de él, aunque sólo pudiera tener ese privilegio, bajo
 
la condición, no de un esclavo, sino de un siervo, que aceptaría su
 
dignidad gustosamente. 
   ¡Qué ejemplo de penitencia cuaresmal tan digno de imitar es el
 
hijo pródigo!. 
 
   2-13. Comencemos a efectuar la conversión que hemos vivido a nivel
 
mental. 
 
   &quot;Y, levantándose, partió hacia su padre&quot; (LC. 15, 20a). 
 
   Quizá hemos vivido intensamente la Cuaresma y la Semana Santa,
 
pero, dado que esa vivencia sólo se ha llevado a cabo en nuestro
 
interior, -en nuestros pensamientos tendentes a sacarnos de la
 
estresante realidad que vivimos-, al iniciar el tiempo de Pascua, nos
 
damos cuenta de que nuestra fe en Dios no ha aumentado, de que tenemos
 
las mismas dudas de fe que teníamos el Miércoles de ceniza, de que
 
no es más grande el amor que sentimos por Dios y por nuestros
 
prójimos... 
   A imitación del hijo pródigo, meditemos en serio la Palabra de
 
Dios y los documentos de la Iglesia, integrémonos en la fundación de
 
Cristo ejercitando la labor que más se adecue a nuestros dones y
 
virtudes, y convirtámonos a Dios, no como quienes representan una
 
escena teatral, sino como quienes han tomado la decisión de alcanzar
 
la plenitud de la dicha. 
 
   3. El padre. 
 
   Hemos meditado ampliamente sobre la personalidad y la conducta del
 
hijo pródigo, y hemos considerado superficialmente (y lo haremos
 
posteriormente con más detalles) la conducta del hijo mayor del gran
 
protagonista de la parábola que estamos considerando, pero aún no
 
nos hemos puesto a pensar en el padre, -es decir-, el más importante
 
de los personajes del relato lucano que estamos considerando. 
   En el libro de los Salmos, leemos: 
&quot;Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi interior a su santo nombre. 
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. 
El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; 
él rescata tu vida de la fosa (el mal, el sufrimiento) 
y te rodea con su misericordia y su cariño; 
-él sacia de bienes tus anhelos 
y como la de un águila se renueva tu juventud&quot; (SAL. 103, 1-5). 
 
   3-1. Dios lee lo que sentimos en nuestros corazones. 
 
   &quot;Estando él todavía lejos, le vio su padre&quot; (LC. 15, 20b). 
 
   Cuando carecemos de fe, -ora porque no conocemos a nuestro Padre
 
común, ora porque circunstancialmente hemos dejado de creer en Él-,
 
no nos percatamos de cómo nuestro Creador espera pacientemente que
 
llegue el día en que nos convirtamos al Evangelio predicado por
 
Jesús, y aceptemos al Dios Uno y Trino en nuestros corazones sin
 
reservas. 
   ¿Nos ha elegido Dios para que creamos en Él, o hemos tomado
 
nosotros la decisión de creer en nuestro Creador? Jesucristo
 
respondió esta pregunta, cuando les dijo a sus Apóstoles: 
   &quot;No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí a
 
vosotros. Y os he destinado para que os pongáis en camino y deis fruto
 
abundante y duradero. Así, el Padre os dará todo lo que le pidáis
 
en mi nombre&quot; (JN. 15, 16). 
 
   3-2. El ansiado encuentro. 
 
   &quot;Y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó
 
efusivamente&quot; (LC. 15, 20c). 
 
   Cuando reconocemos nuestras culpas ante Dios, nuestro Padre común,
 
en vez de divertirse echándonos en cara los errores que hemos
 
cometido, como quien presume de que sólo él y nadie más que él
 
tiene la razón, nos abraza y nos besa, actuando como si hubiera vivido
 
durante toda la eternidad esperando el momento de nuestro reencuentro
 
con Él. 
 
   3-3. Reconozcamos nuestros pecados ante Dios. 
 
   &quot;El hijo le dijo: &quot;Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no
 
merezco ser llamado hijo tuyo&quot;.&quot; (LC. 15, 21). 
 
   Aunque nuestro Padre común nos abraza y besa apenas nos acercamos a
 
Él, sin dejarnos tiempo para que le confesemos nuestros pecados, es
 
bueno, -para que no volvamos a cometer los mismos pecados que nos
 
alejaron de Dios en el futuro-, que reconozcamos nuestros errores, que
 
le digamos los mismos a nuestro Creador, y que nos comprometamos
 
firmemente a hacer todo lo posible para no alejarnos nunca más de la
 
presencia del Dios Uno y Trino. 
 
   3-4. El papel de los sacerdotes, ministros del Sacramento de la
 
Reconciliación. 
 
   &quot;Pero el padre dijo a sus siervos: &quot;Traed aprisa el mejor vestido y
 
vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.
 
Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
 
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba
 
perdido y ha sido hallado.&quot; Y comenzaron la fiesta&quot; (LC. 15, 22-24). 
 
   Hemos visto que el padre quiso que su hijo fuera colmado de honores,
 
pero es importante que pensemos que fueron sus siervos los que
 
cumplieron sus deseos. Es cierto que cuando oramos a solas podemos
 
pedirle a Dios que nos perdone los pecados que cometemos y que nuestro
 
Creador perdona todas nuestras culpas, pero, si Él quiso que Jesús
 
instituyera el Sacramento de la Penitencia, ello sucedió para que
 
nuestro propósito de enmendarnos fuera firme e irrevocable. 
   La ropa significa el traje de la gracia divina, así pues,
 
recordemos las palabras del Apóstol: 
   &quot;Dad lugar a la renovación espiritual de vuestra mente y vestíos
 
del hombre nuevo, creado a imagen de Dios para una vida verdaderamente
 
recta y santa&quot; (EF. 4, 23-24). 
   El anillo era un objeto de gran valor que representaba la dignidad
 
familiar que el hijo pródigo recuperó por deseo expreso de su padre. 
   Las sandalias indicaban que el recién convertido ya no caminaría
 
jamás descalzo, sin un rumbo determinado, inseguro, hacia ninguna
 
parte. 
   La matanza del novillo cebado, indicaba el júbilo del padre de
 
familia que, por haber recuperado al hijo que perdió en el pasado,
 
hizo una gran fiesta. 
 
   4. El hijo mayor. 
 
   4-1. El orgullo y el egoísmo pueden cegarnos. 
 
   &quot;&quot;Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a
 
la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los
 
criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: &quot;Ha vuelto tu
 
hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado
 
sano.&quot; El se irritó y no quería entrar&quot; (LC. 15, 25-28a). 
 
   El hijo mayor regresó del campo y se extrañó al ver que su
 
padre no le había avisado de que iba a celebrar una fiesta. Cuando
 
este personaje supo que su antecesor había mandado matar el novillo
 
cebado en honor de su hermano menor, -el que, a diferencia de él, en
 
vez de luchar denodadamente para enriquecerlo, se había ido a
 
malgastar su parte de la herencia paterna, y regresó cuando se vio
 
arruinado quizá para terminar de dilapidar el patrimonio familiar-,
 
sintió la impotencia de saber que no le había servido de nada su
 
pérdida de tiempo en desprestigiar a su hermano menor ante su padre,
 
pues temió que su antecesor prefiriera a su otro hijo antes que a
 
él. 
   El padre de esta parábola descubrió con gran tristeza, cómo su
 
hijo mayor, -de quien él creía que lo amaba más que a sí mismo-,
 
no lo había servido por amor, sino pensando en apropiarse de la mayor
 
parte posible de los bienes gananciales de la familia. 
 
   4-2. &quot;¿Acaso me complazco yo en la muerte del malvado -oráculo
 
del Señor Yahveh- y no más bien en que se convierta de su conducta y
 
viva?&quot; 
 
   (EZ. 18, 23). 
 
   &quot;Salió su padre, y le suplicaba&quot; (LC. 15, 28b). 
 
   En vez de permanecer bajo la afección de la terquedad del orgullo,
 
apliquémonos las palabras de San Pablo: 
   &quot;Hermanos, si alguno incurre en falta, vosotros, que sois hombres de
 
espíritu, debéis corregirle con amabilidad. Y manteneos todos sobre
 
aviso, porque nadie está libre de ser puesto a prueba&quot; (GÁL. 6, 1). 
   Es muy fácil pensar lo que haríamos nosotros si estuviéramos en
 
la piel de quienes pasan por determinadas situaciones, pero, si
 
verdaderamente ocupáramos en la vida el lugar de quienes juzgamos
 
apresuradamente, y sin tener en cuenta las razones por las que actúan
 
inadecuadamente bajo nuestro punto de vista, quizá haríamos las
 
mismas cosas que los tales hacen, o quizá actuaríamos peor que lo
 
hacen ellos. Precisamente, -dado que todos somos humanos imperfectos-,
 
debemos tratarnos con amor y comprensión, porque todos estamos
 
expuestos a cometer errores, e incluso a pecar deliberadamente. 
 
   4-3. Los fariseos le piden explicaciones a Dios. 
 
   &quot;Pero él replicó a su padre: &quot;Hace tantos años que te sirvo, y
 
jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca  me has dado un
 
cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido
 
ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado
 
para él el novillo cebado!&quot; (LC. 15, 29-30). 
 
   Se ha dicho anteriormente que muchos de nuestros hermanos cristianos,
 
-tanto católicos como no católicos-, creen que son merecedores de la
 
salvación, no porque el amor de Dios les ha alcanzado ese premio por
 
mediación de la muerte y Resurrección del Mesías, sino porque
 
cumplen escrupulosamente los mandamientos de sus respectivas religiones,
 
al modo que muchos judíos cumplían la Ley de Moisés en el tiempo
 
de Jesús. 
   De la misma manera que el hijo mayor de la parábola que estamos
 
considerando se enfadó con su padre al constatar que su hermano no se
 
había preocupado por obtener méritos que lo hicieran digno de la
 
salvación de su alma, los citados hermanos cristianos, pueden tener
 
dificultades para comprender por qué Dios salvará, -cuando lo estime
 
oportuno-, no sólo a quienes no viven bajo la óptica de ellos, sino
 
a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que desconocen
 
totalmente nuestra fe universal. 
   El hermano mayor se quejó de que su padre no le había dado ni
 
siquiera un cabrito para hacer una fiesta con sus amigos, recordándole
 
a su antecesor que lo había obligado a trabajar afanosamente,
 
recalcando así la exclusividad de su merecimiento de ser tratado como
 
único hijo del hacendado. 
   De la misma manera que el citado personaje no tuvo permiso para hacer
 
una fiesta con sus amigos, nuestro Padre común es muy exigente con
 
quienes libremente hacemos su voluntad, así pues, nos pide que no
 
faltemos a la celebración de la Eucaristía dominical, que leamos su
 
Palabra contenida en la Biblia, que meditemos los documentos de la
 
Iglesia, que contribuyamos a la extinción del sufrimiento en el
 
mundo... Hay tantas cosas que deben hacerse urgentemente en la viña
 
del Señor, que nuestro Padre celestial, no nos da tregua para que
 
descansemos. Sin embargo, si nos volvemos demasiado ociosos, perderemos
 
la fe, y se debilitarán nuestros valores humanos. 
 
   ¿Entendemos por qué Dios es tan exigente con sus hijos? 
 
   ¿Entendemos que tales exigencias, más que beneficiar a nuestro
 
Padre común, nos benefician a nosotros, para que crezcamos
 
espiritualmente? 
 
   Hermanos: 
   En el amor del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, os deseo una
 
feliz Pascua de Resurrección, en la que le pido a nuestro Dios que
 
haga realidad vuestros más anhelados deseos. 
 
 
 
  
 
 
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                 ]]> </description>
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 <title>Re: [catolices] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO.</title>
 <link>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/rsg/1343</link>
 <description/>
 <guid>http://www.egrupos.net/grupo/catolices/archivo/msg/1343/</guid>
 <pubDate>Wed, 4 Apr 2012 20:33:33 +0100 (BST)</pubDate>
 <author>Fanny Zapata Olaya &lt;fzapataolaya@yahoo.es&gt;</author>
 <description><![CDATA[
Raul buenas tardes. Si por favor enviame el folletico.
 
Que Dios
 lo@
 bendiga. Con cariño.


Fanny Zapata
 O


____________________
____________
 De: Raúl39 &lt;rmorenolz@cablered.net.mx&gt;
Para:
 catolices@
egrupos.net 
Enviado: Lunes 2 de abril de 2012 17:28
Asunto:
 [catolices
] ESTE VIERNES SANTO, RECEMOS EL SA NTO ROSARIO.
 

  
Vamos por
 
todo este viernes santo
Hola a Todos, les mando una iniciativa que me
 lle
go y la comparto con mucho gusto. ( Yo estoy puesto y tu?)
Imagínense
 q
ue podría suceder si todos los católicos del mundo rezaran el Rosario
 e
l mismo día! 
Tenemos un ejemplo en Octubre de 1573, cuando Europa fue
 
salvada de la invasión de la poderosa flota turca mediante el rezo del
 Ro
sario por parte de todos los cristianos!. Fue la batalla decisiva que
 termi
nó con un siglo de amenaza de acabar con el Cristianismo, y en recuerdo
 d
e esa batalla se instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario el
 7
 de octubre, y además todo el mes de octubre se le dedica al
 rosario.
E
ste  Viernes Santo, los invitamos a  todos a rezar un Rosario por la
 pa
z en el mundo y por el regreso de los valores morales a nuestras
 comunidade
s. 
De ser posible, por favor rézalo entre las 12 y las 15 horas. 
 

También, por favor re-envía este mensaje a todos los católicos de
 
tu lista de direcciones y pídeles que lo pasen a todos los católicos
 en
 sus listas.
Vamos a unirnos rezando una de las oraciones mas poderosas
 q
ue existen, en uno de los días mas santos del año en nuestra
 Iglesia.

Entonces
Que Dios nos bendiga a todos!!!
GRACIAS PADRE PORQUE SÉ
 Q
UE ESTO VA SER POSIBLE¡¡¡¡
SI QUIERES EL ARCHIVO DEL CUADERNO DE
 
&quot;EL SANTO ROSARIO&quot;, SOLICÍTALO Y TE LO
 ENVÍO.
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