Hola León
ESEC
Poder resumir en palabras todo lo que vivimos en esta grandiosa convivencia sería un imposible. Son tantas las cosas, los pequeños detalles, que mi cabeza, ahora que bajé de ese pedazo de cielo, apenas comienza a procesar.
Me quedo con la frase que me dijiste: Carlitos, llénate tu para poder llenar a otros. Siento que todos salimos totalmente recargados y seríamos unos egoistas y unos malagradecidos si no nos dedicamos a pegarle esta alegría a muchos. Me quedo también con la importancia de la obediencia y de la generosidad.
Volver a ver a mis hermanos, a mi director y a María tu esposa, fué para mi un gran regalo de Dios, un regalo completamente inesperado, como el de la ciudadanía y la junta. Me siento con una enorme responsabilidad, una gran deuda de gratitud y unos deseos enormes de luchar y darlo todo para que mi Civitas cada vez crezca mas. Me siento
agradecido con Dios y con los directores, pero pienso que mas que palabras debo demostrar mi gratitud con hechos concretos: oración, aportación y apostoilado,
León, la casa de madera es un sueño hecho realidad, el principio de este gran Centro Internacional de Conversiones (perdón de Convenciones jejejej) que es Terranova. A propósito, se duerme delicioso en la nueva casa de madera, es muy cálida, elegante y acogedora. El Señor cuida todos los detalles: las camas, el sleeping, el colchón ortopédico, las cobijas, la imagen del Santo Rostro (a propósito, se me olvidó pedirte unos cuantos para llevar a Bogotá).
Dios te pague a ti y a María tu esposa por todas esas finas atenciones, por recordarme lo bonito que es ser hijo de familia nuevamente, sabes que los quiero muchísimo. Las comidas cada vez mejores, deliciosas, vamos cogiendo ese estilo de hotel 5 estrellas que El Señor quiere en Terranova. Se
notaba el amor en todos los alimentos. Destaco como siempre ese espíritu de servicio de María tu esposa, ese desaparecer por completo ella para dejar que brille Dios al servir a los demás, al poner sus talentos a disposición de todos nosotros como hijos espirituales (y nietos como Maria José y los bebés en camino). Me conmovió el detalle de la merienda para el camino que María nos organizó a Juan Manuel y a mi, que bonito lo que hablábamos en estos días acerca de los pequeños detalles en una de las charlas por la mañana. Te cuento que fué una odisea el regreso a Medellín y la llegada a clase al Park 10, la merienda la comimos en un bus en el trayecto de la oriental a la casa de Juan Manuel, donde fuimos a cambiarnos y organizarnos para la reunión.
León aprovecho para agradecerle también a esas buenas personas, esos ángeles, que El Señor ha puesto a trabajar en Terranova: Jorge, Luisa, Juan Manuel, Beatriz y a los
trabajadores de la nueva casa en especial Jesús. Que personas tan especiales, que espíritu de servicio y que alegría y disposición para colaborarnos en todo lo que necesitamos.
Ver a mis hermanos fué otro gran regalo de Dios, el reencuentro con la verdadera familia produce un gran gozo en el corazón, fué también maravilloso conocer nuevos hermanos. A todos les aprendí un poquito de algo, y les agradezco en el alma a todos los que me hicieron corrección fraterna, que mejor demostración de amor que esa? Pensaba también al ver a mis hermanas mujeres trabajando, que lo que tu dices es cierto, ellas son el sexo fuerte.
Con Civitas desde un principio ha sido romper esquemas de muchos tipos pero con esta convivencia si que los rompimos todos. Venía yo esperando charlas dirigidas por ti en la mañana, la tarde y la noche, pero El Señor nos puso algo muy distinto que fué trabajar para El, ayudando a poner
bonita a Terranova, nuestra casa, nuestra finca. Este trabajo fué la posibilidad de poner en práctica muchas virtudes, a sentir mas a Terranova como nuestra, y a crearnos un compromiso de llevar a muchos a la generosidad para que esta gran obra de Dios pueda acoger a gente de muchísimos países.
León Dios los bendiga, los proteja y les permita a María y a ti permanecer siempre fieles a esta grandiosa obra que El Señor les ha encomendado. Por favor no dejen de rezar por este hijo pródigo que se siente feliz de estar de nuevo en la casa paterna.
Dios les pague, cuenten como siempre con mis oraciones, y como decía ahora, le pido a Dios que me permita demostrar la gratitud a través de hechos concretos. Quiero ser mejor cada día para servir mejor a Dios a través de mi prójimo.
DTB
Carlos David
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