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Hola
Escribía para contarte que hoy 3 de julio cumplo dos años de haber llegado a Cívitas.
Siempre tendré guardada en mi corazón esta fecha tan especial en la que El Señor me permitió conocerlos en Guayaquil, Ecuador, para darme cuenta que confiaba en mis manos una misión tan hermosa y tan importante como es tomarnos el mundo entero para El.
Se ha valido del instrumento más débil e insignificante para sembrar su semilla en Bogotá, me costó mucho tiempo entender esto para tomarme las cosas más en serio desde el principio, para dejar mis miedos y temores, para abrirme a los demás en amor. Ahora entiendo claramente que Dios hace lo que se le da la gana y escoge al que quiere, simplemente lo que debemos hacer es aceptar su invitación y empezar a caminar por donde El nos muestre.
Estos dos años al lado del Señor han sido los mejores de mi vida, jamás cambiaria ninguna herencia en la Tierra por Mi pedacito de Cielo que es Cívitas, son demasiadas cosas las que El Señor me ha regalado sin merecerlas y que en este momento me tienen viviendo en otra dimensión: la Dimensión del Amor, vivo rodeada de paz, de felicidad, de oportunidades, de pequeños y constantes detalles todos los días, demasiado para haber dado tan poco.
A Mi Director, pieza clave en este gran rompecabezas de Dios le doy las gracias porque con "mucha paciencia" y amor me ha llevado poco a poco en este camino, sus indicaciones, sus consejos de buen padre, su apoyo constante han sido claves para mi crecimiento personal y espiritual y de paso el sostenimiento de esta semillita de Dios en Bogotá. A Carlos le agradezco su invitación y a mis hermanos de Medellín su apoyo constante en este proyecto.
Le pido al Señor que no me suelte de Su mano para que pueda seguir en fidelidad hasta el final y que me permita entregarme totalmente porque Cívitas no es un lugar sino un estado del alma y por eso quiero decirle al Señor todos los días: "Señor yo soy Cívitas cuenta conmigo para lo que necesites"
Un Abrazo,
Andrea
Hola Andrea, felicitaciones, vamos a rezar por tí para que sigas dando frutos en Bogotá y de Bogotá al mundo entero.
Dios te bendiga, León
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