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Universo de la Comunicación
| | Asunto: | [comunica9016-4] La miseria y los miserables | | Fecha: | Lunes, 20 de Julio, 2009 22:32:30 (-0500) | | Autor: | Mtro. Arnoldo Moreno Pérez <arnoldo_58 @.......com>
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| La miseria y los
miserables | |
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Fui al supermercado; compré frutas, verduras, leche
y los indispensables del hogar en oferta. Ni un solo gasto superfluo. La
cuenta de mil 900 pesos me dejó fría. Los diarios reportan que la pobreza
aumentó de 13.8% a 18.2%, ratifican lo que millones de familias han
sentido durante el último año: que Calderón y Carstens nos han engañado
con sus cifras alegres. Quienes van al mercado, pagan colegiaturas,
material escolar y servicios médicos, además de la hipoteca o la renta,
transporte público o el auto a plazos, saben que la crisis es real. Este
aumento de la pobreza comenzó antes de la crisis bancaria global, es
decir, aún faltan las encuestas de 2009. Ya es oficial: la mitad de la
población en el país vive con menos de mil 900 pesos al mes. Haga cuentas:
¿para qué le alcanza esa cantidad? Más de 20 millones de personas ganan
apenas suficiente para comer un taco de frijol y arroz al día. Eso
significa que por más discurso político que incite a la esperanza o al
esfuerzo extra no hay forma de priorizar, sino de sobrevivir. Se antepone
la necesidad de comer; se sacrifican la salud y la educación; aumenta el
estrés y se exacerban las crisis familiares. Y allí los narcos para
rescatar comunidades enteras gracias a la economía criminal (no lo
justifico, simplemente lo anoto). Rodeadas de pobreza y ante una
guerra sin cuartel, millones de personas con nombre y apellido no
encuentran salida, porque la única puerta está cerrada: la redistribución
de la riqueza, la creación de empleos está en manos de los poderes
fácticos y ellos guardan la llave bajo el mantel. Los congresistas que no
están en Europa vacacionando comerán mañana en los mejores restaurantes de
Reforma, Agustín Carstens discutirá estas cifras alarmantes enjuagando su
boca con una copa de Merlot australiano en Los Pinos y la Sedesol sacará
un programa emergente de limosna federal que Calderón anunciará esta
semana a más tardar. El país está harto, no es para menos. Hace unos
meses Calderón decía que la gente no entiende de economía, que no es un
asunto de emociones sino de objetividad. La objetividad consiste en
exponer la vivencia de todas las partes implicadas; el problema es que
durante dos años los medios electrónicos aliados al poder han tenido el
derecho de contar la historia a su manera, tejiendo el discurso de aquí no
pasa nada, el que no se esfuerza no gana. La objetividad en México
consiste en proteger el derecho de las élites para contar una historia
falseada de nuestra realidad. Que deposita la culpa de las malas políticas
públicas en una sociedad sin acceso a las herramientas para resolver el
problema. Los políticos y los monopolios económicos y mediáticos han
construido un discurso público para hacernos sentir que la pobreza es
voluntaria y responsabilidad única de cada familia, que quienes sacan a
sus hijos de la escuela son irresponsables, que la guerra es por nuestros
hijos, que los altísimos intereses bancarios son inevitables. Nuestra
desesperación está justificada, los poderosos actúan con la impunidad que
la historia les confiere y el poder les garantiza. Para la sociedad,
sufrir la pobreza; para los poderosos, el derecho de interpretarla a su
manera. Cada vez hay más personas sometidas a la miseria ante un puñado de
miserables acumulando riquezas. Lidia
Cacho El
Universal
20 de julio de
2009
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__________ Información de ESET Smart Security, versión de la base de firmas de virus 4262 (20090720) __________
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