eGrupos Logo
Inicio > Mi Página > Mis Grupos > difusioncav > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1062 al 1091 
AsuntoAutor
Fw: La Venganza de Lia
Universalismo 15 - Lia
Ser Discipulo Lia
Re: Alguien sabe m Lia
La voz del corazón Alicia Y
Escuchando y viven Alicia Y
Reenviar: Fw: El " graciela
No sé porqué Ana Mari
Magia..... Alicia Y
RE: Re: Alguien sa maria cr
Humor ciego...para Alicia Y
HOLA ESTIMADOS Nelson G
No sé porqué Nelson G
Mirando a tu coraz Alicia Y
Los ojos del coraz Alicia Y
Poema al Dios que Alicia Y
COLATERALES DEL CO Nelson G
RE: No sé porqué Antonio
Al son que me toqu Alicia Y
El sueño de Potts Ruth Yad
impresionante Nelson G
Has visto la noche Nelson G
Que gran verdad, r Nelson G
La vision obsesion Lia
Los libros sagrado Lia
La vision obsesion Nelson G
HERMOSA HISTORIA D Ruth Yad
Sanos Mensajes Nelson G
Invitacion al INIP Nelson G
LEY DE ATRACCION Nelson G
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Difusion de Contacto Agua Vital

Mostrando mensaje 1076     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[Cav] Humor ciego...para reirnos de nosotros mismos...Gracias Maxi
Fecha:Miercoles, 20 de Junio, 2007  23:48:19 (-0300)
Autor:Alicia Yazyi <aliciayaz @.........ar>

De un amigo pura luz, fuerza de voluntad, creatividad que nos enseña
llevando su pérdida de la visión "física" con el humor que abre el alma....
Gracias Maxi por permitirme transitarlo contigo...
 
Hola amigos de la lista, perdón por este fuera de tema lo que pasa es que encontre esto y me he reído muchísimo y quiero compartirlo con uds, para que se den una idea de lo que es tomar las cosas con humor.
besos y cariños para cada uno de uds
Maxi

 
1. CIEGO NOVATO CONTRA CIEGO HETÍLICO 
Por Alberto Bolado donis

Cuando yo era un niño inocente, desconocedor de las maldades de la vida, y de todos esos vicios que mueven y moverán el mundo, me sucedió un percance que marcó mi existencia en lo sucesivo.
Como niño ciego, hijo de una familia preocupada de mi educación, integración y no se cuantas cosas más de esas que acaban en "ión", comencé mi rehabilitació n básica (si ya lo digo yo los ciegos somos individuos peligrosos a rehabilitar) con tan solo doce primaveras. Después de casi un mes de duro esfuerzo con el bastón, los planos en relieve, el aprendizaje de recorridos, etc, me encontré en la ardua tarea de cruzar sin ayuda de nadie una calle de lo más transitado mientras mi TRB (Técnico en rehabilitació n básica) vigilaba para que no fuera víctima de un atropello.
Me puse en tensión. La punta de mi bastón en contacto con el borde de la acera. Mis oídos abiertos a cualquier sonido que me facilitara la información precisa.Ya estaba casi preparado. Los coches zumbaban. Un zumbido, un silencio. Otro zumbido y otro silencio. Estaba esperando el silencio continuado que me anunciara la ausencia de coches cuando De repente, en el momento álgído de mi trance preparatorio, una voz imposible de describir junto con un olor a vino barato llegó a mi colapsando mi capacidad de percibir. en tan solo unos segundos, adios concentración, experiencia, aprendizaje y todo. No cabía duda !Pedazo de tranca que llevaba el amigo!. Mis pensamientos fueron interrumpidos con brusquedad y llevados a una región lejana de mi mente. Después de varios intentos de traducción simultánea conseguí comprender la pregunta que el bien intencionado sujeto me hacía: ¿necesitas que te cruce? o más bien ¿nnencensitasn que telr crulntcer?. (la segunda pregunta se ha transcrito literal. Esto dará una idea muy aproximada a los que usen síntesis de voz. El sonido seguramente será muy conseguido, no solo por la disposición de las letras, la síntesis nos facilitará un parecido casi real.)
Sin pensarlo dos veces y con mi mejor intención, le dije al hombre: "NO señor, muchas gracias, si quiere podría ayudarle yo a usted ."
Desde aquel día mi vida cambió. 


2. La mochila de mesclilla 
Por Gerardo Corripio

Os voy a platicar algo que me pasó en secundaria: En ese tiempo había mochilas con tela de mesclilla y entonces creí que en mi mesabanco estaba una de estas mochilas, ¿no? Bueno, resulta que toqué la según yo mochila y todo pero de repente ya no estaba la mochila ahí y oí que todos estaban muertos de la risa! Resulta que accidentalmente había tocado el trasero de una compañera que traía puesto un pantalón de mesclilla!


3. Cuando el bastón te deja tirado 
Por Gerardo Corripio

Hace como dos años, iba caminando por lospasillos de la universidad de donde egresé de Psicólogo hace varios meses. Choqué con una banca y ¡que se parte en dos el bastón! Lo peor de todo es que íbamos a la biblioteca para la clase de Seminario de Tesis y no sé cómo le hice para llegar con la parte del bastón que me llegaba hasta la rodilla pero llegué sano y salvo!


4. ¡Vaya Guardia más mal educado! 
Por Iván Sanhueza Belmar

yo soy abogado, (los deseos de muerte a la fila por favor) y un día tenía que 
dejar unos documentos en la secretaría de la corte suprema, pero era la primera vez que me asomaba por esos lados. Me dijeron que era en el segundo piso, pero nada más. En ese tiempo aún tenía algo de vista, pero muy poca en realidad. no obstante, me servía para andar sin bastón, pero naturalmente, en lugares algo oscuros se me confundían algunos objetos. 
bien, llegué al primer descanso de la escalera, y ahí tenía la posibilidad de 
continuar hacia izquierda o derecha, dándome cuenta de inmediato de que 
cualquier opción me llevaba a lugares diferentes. dudé durante un momento, pero entonces, justo entonces vi una silueta que me pareció salvadora. tenía que ser un guardia de la corte, al que evidentemente le podía preguntar qué camino tomar. Me acerqué un poco y le dije: disculpe, señor. hacia qué lado tengo que seguir para la secretaría de la corte suprema?. Para mi inicial confusión, no obtuve respuesta alguna de la silueta.
Vaya, debe tener algún problema, me dije, por lo que me acerqué otro poco.
disculpe?.dije una segunda, tercera, cuarta y quinta vez, pero no recibí ninguna respuesta, y de echo la silueta no se movía ni medio milímetro. 
no obstante, a cada interrogación de mi parte, me fui asercando un poco más, y cuando ya iba a insultar al foco de mi ravia, me di cuenta de que era un
busto!!!!!.. Hasta los hombros llegaba el supuesto guardia, y yo dele que dele hablándole!.. . Me hice el tonto un rato para que mi error pasara piola, (que no se notara) y tomé la escalera que tenía más cerca, que era la que iba a la derecha..... bueno, si no es por aquí me devuelvo, pensé, tratando de que el tono evidentemente rojo de mi cara no se notara....estando por llegar arriba, escuché la voz de un amigo que me gritó: no te contestó????! !!!.... y luego doñas carcajadas. El punto es que cuando llegué al segundo piso, noté casi con espanto que ambas direcciones de la escalera llevaban al mismo lugar!!!!... en fin, estas cosas nos suelen pasar....


5. Efectos secundarios de la doble ceguera 
Por Paco Almazán

De esto hará unos diez años. Con 20 años escasos pues ya sabéis, por las noches uno sale y claro, la noche, la música, las cervezas, los cubaaaaatas. ..... 
Bueno, qué os voy a contar a vosotros que no sepáis ya. Junio, mucho calor, 
fiestas patronales, horas ambígüas, y en el “Impacto” (nombre del pub), un
montón de jovenzuelos un poco pasados de vueltas, y entre los cuales 
casualmente, me encontraba yo. 
Antes he dicho cervezas y cubaaaaaatas, pero en realidad era solo cerveza, mucha cerveza. Sin embargo ya sabéis las ganas de regar los sanitarios que da el zumo de cebada ¿no? Pués así fue..... en mi temporal coyuntura de doble ciego, tuve que pedir la ayuda de un amigo para poder llegarme hasta los servicios y evacuar mi agüita amarilla. pero claro, ley de murphy: cuando te estás meando el váter está lleno. 
Y entonces te retuerces y empiezas a coger posturas raras sobre una pierna que parece un baile moderno de ibiza. y tú dices: ssssshhh, ayayaya, ua ua ua.... que cualquiera que te ve y no te conoce dice a este le ha dao una rampa en el gemelo. Y entonces, como la cola del váter está en un pasillo, decidí que apoyar las manos en la pared sería una buena idea para seguir dando saltitos y de paso no caerme al suelo. Y he aquí la sorpresa cuando, en lugar de encontrar el típico gotelé, agarro los dos senos de una señorita que en ese preciso momento salía de su cuarto de baño y ante cuya puerta estaba yo de pié. Dije: ¿y esto qué es?.... claro, yo no sabía.... y los palpé. Y fue entonces, 
tras unos segundos de reconocimiento, cuando me di cuenta de donde tenía puestas las manos. Y en el mismo momento giré la cara para que por lo menos no me diera en el cristal de las gafas. 
Compañeros, fueron momentos de tensión, os lo juro. Fijáos hasta donde que se me fue el pipí.... pero solo unas gotitas. 
La chica no me dijo nada. No sé si me había conocido o se había dado cuenta de que no veía, pero seguro seguro que se quedó tan perpleja como yo..... vamos, al menos eso creo... ¿Quien sabe?, quizá ella, igual que yo, también se ría ahora, y de vez en cuando cuente su misma historia como una anécdota divertida.


6. Un viajecito en camión 
Por Mabel

Esto me pasó hace unos años, mientras esperaba un colectivo (ómnibus). Era una calle poco transitada a la hora de la siesta, por lo cual estaba sola en la 
parada, esperando oír el sonido del motor de un colectivo, para levantar mi 
brazo, haciéndole señas para que parase. Héte aquí que después de un buen rato empecé a oír que se acercaba mi esperado colectivo. Cuando me pareció que estaba cerca le hice señas, paró, y me acerqué como para subir. Cuando lo toqué buscando la puerta, me di cuenta de que no era un colectivo, sino un camión, y uno de sus ocupantes me decía: "Esperá, que te ayudo". Yo empecé a alejarme, pensando que quería subirme a su camión. ¿Qué había pasado? El camión no se había detenido para que yo subiera, sino porque el semáforo estaba rojo, y el camionero pensó que yo quería cruzar, y estaba pidiéndome que esperara a que se bajara para ayudarme. 


7. ¡A coger el autobús! 
Por Miguel Martín 
El caso es que estaba yo con un colega en dublín hace ya... Bueno, digamos que el día se pierde en la noche de los tiempos. en fin, estábamos los dos por la calle e íbamos a coger un autobús. el caso es que de repente mi colega ve el bus que venía y echa a correr sin previo aviso, con lo que yo tengo que
cogerme fuertemente de su brazo y seguirlo presto. tan presto íbamos que 
instintivamente levanté mi brazo libre hacia la cara, no fuera que me diera con 
algún obstáculo invisible. Sin embargo el obstáculo apareció y se materializó en toda su extensión: fue un hermoso (aunque no muy grande, eso pude percibirlo) pecho de mujer. Mujer que rápidamente empezó a soltar improperios en inglés ante la hilaridad de mi colega y bolsazos contra mi persona ante mi asombro. Bueno, la cosa no pasó de aquí y además no perdimos el autobús....


8. Experiencia infantil 
Por Gerardo Corripio

Ahorita que estaba escribiéndole un mail a un conocido, se me ocurrió esta otra historia que me pasó de niño, poniéndola con el fin de que la gente vidente que pueda leer Utlai o estas historias, vean que aunque estamos ciegos, podemos tener una infancia normal y que también cuando éramos niños éramos curiosos, o más que los videntes!
Resulta que tendría unos seis o siete años y estaba un gato bien dormido arriba del carro de mi abuelito. Como siempre había tocado gatos mascotas en casas de amigos, se me hizo fácil estarlo acarisiando ¡y que se enoja y me araña la mano! 
Gracias a Dios no me pasó nada pero así aprendí de no tocar animales mas que cuando sean mascotas.


9. La lluvia empaña la vista. 
Por Moni vilacoba

Cierta mañana lluviosa llamé a una compañía de taxis a fin de llegar a mi 
trabajo sin contratiempos, pero como suele ocurrir en semejantes ocasiones, no había forma de que me enviaran un vehículo. Tras las pertinentes reclamaciones, al fin me avisaron de que tenía ya un taxi en camino, así que en un intento de ganar tiempo bajé a la calle decidida a esperar en la portería. Cuando oí el anhelado sonido del coche que aparcaba frente a mí, me precipité como una posesa hacia él, entré sin aguardar a que el taxista me abriera la portezuela y le indiqué la dirección.
¿Os lo imagináis verdad?, Pues efectivamente, no se trataba del taxi sino de un coche particular. Podéis suponer el bochorno que sentí. En cuanto al propietario del vehículo debió de quedar dtrastornado pues tardó lo indecible en reaccionar y lograr balbucear que me debía de haber confundido. 
otro caso y también relacionado con la lluvia. Regresaba yo de trabajar, era un día pésimo, de esos en que cae un chaparrón, para, al cabo de un rato San Pedro se anima de nuevo a regar, etc...... Total, llevaba yo el paraguas plegable colgado de la muñeca y en esto empezaron a caer gruesos goterones, pero estaba tan cerca de casa que no quise molestarme en 
abrirlo y de pronto un señor me dice a grito pelado: Abra el paraguas que está 
lloviendo! Sin comentarios.



10. ¿No me quieren los músicos?

Por Pepe González

Ya viviendo en la ciudad de Xalapa, y como músico que soy, quise pertenecer al sindicato de músicos de esta ciudad. Se lo hice saber a José Guadalupe,
un muchacho muy diligente que era taxista, ayudante en una orquesta, etc.

Una vez que Lupe me llevó a algún asunto, me dijo:

"Vamos a regresar a tu casa con varios personajes importantes de nuestro sindicato".

Lupe se refería al sindicato de taxistas, pero yo entendí que al de músicos, y me puse muy contento de poder platicar con ellos acerca de mi incorporación
al gremio.
Inmediatamente, estando a bordo del auto, les dije:
"Me da gusto conocerlos, pues deseo pertenecer a su sindicato".

Ellos comenzaron a decir:
"¿A nuestro sindicato... ?"
"Pero..., bueno..."
Yo para mis adentros pensaba:
"íVaya!, ­qué músicos tan poco hospitalarios! , si voy a pagar mis cuotas y quiero tener amigos".
Por fin, uno se atrevió a preguntarme:
"Y usted, ¿para qué quiere estar en nuestro gremio?"
Yo, con toda naturalidad, respondí:
"Bueno, es que quiero trabajar en regla, no deseo andar de pirata".
Siguieron los murmullos de extrañeza y yo cada vez entendía menos.
Por fin, guardé silencio y comenzaron a platicar de problemas de llantas, choques, placas, y definitivamente me sentí fuera de ambiente.
Al llegar a mi casa, el coche quedó en la esquina del callejón donde vivo, y Lupe me acompañó a mi puerta. Me preguntó:
"¿Qué te parecieron mis compañeros?"
"Oye, -le dije-, ¿de qué sindicato son estos tipos?"
"Pues del sindicato de taxistas".
"íAy, Lupe!, yo pensé que eran músicos".


11. Confusiones chistosas

Por Pepe González

Una vez fuimos mi hijo mayor y yo a un restorán muy importante a tomar una copa y a comer algo.
Los meseros me empezaron a saludar muy atentos, a decirme "maestro", y a tratarnos de un modo magnínffico. Yo pensaba que me conocían de las fiestas en que tocaba.
Al final, uno de ellos me dijo:
"Maestro, ¿desean algo más?"
El lugar ya estaba casi solo y le dije al mesero:
"Quisiera comprar unos diez polvorones, pues son muy sabrosos los de aquí".
Me dijo:
"La panadería está cerrada ya, pero yo voy a tratar de conseguirlos para usted".
Me apenó el asunto, por lo difícil que parecía. Pero al poco rato llegó con los panes.
"Maestro, aquí están".
Yo agradecí y pedí la cuenta de todo. Cuando me la trajeron, sentí que estábamos rodeados de meseros y de personal del restorán. El mismo hombre que nos atendió me dijo:
"Maestro, sólo queremos pedirle un favor todos los trabajadores de aquí: que nos dé su autógrafo. ¿Es posible?"
Yo me senti confuso y alhagado a la vez:
"Les agradezco, pero..., ¿de dónde me conocen? ¿Me han atendido antes en las fiestas donde tocaba con mi grupo, o en otro lugar?"
Y contestaron:
"íAh!, pues ¿no es usted José Feliciano?"
Yo contesté que no, y en seguida sentí cómo me abandonaba todo el mundo. Ya no estábamos rodeados mi muchacho y yo de personas. Pagué la cuenta y salimos sin pena ni gloria... Bueno, con un poco de pena y diez exquisitos panes...
Platicando esto a los amigos, no ha faltado quien me diga: "Les hubieras dicho que sí eras José Feliciano", o "¨por qué no les dijiste que tú le componías
las canciones a él?"
12. EXPERIENCIAS EN EL PARQUE DE DIVERSIÓN

Por Gerardo Corripio

Cuando tenía como cinco años de edad, mis papás me llevaron a un parque de juegos y me subieron a un tren de esos para niños que te llevan a dar la vuelta. Resulta que yo ni interado de que cuando el tren llegaba al final de la ruta había una bara metálica con que topaba el vagón. Entonces, se me hizo fácil agarrarme del frente del vagón y ¡que me machuco el dedo del medio de la mano izqierda entre el vagón y labara matálica! Fue tan grande la herida que rápido me llevaron de emergencia a un hospital cercano donde me tubieron que saturar la herida con cinco puntadas! Desde ese día y aún 20 años más tarde cuando me suvo a cualquier juego me advierten "No saques las manos" o "No te muevas hasta que esté parado el juego", cosas que por lógica ya sé.

Amí nunca me han gustado el tipo de juegos que te voltean de cabeza pues ¡se sienten horribles!Cierto día hace cerca de siete u ocho años estábamos en unaferia donde había juegos y a mi papá se le hizo fácil subirnos a mi amigo que era vidente y a mí a un juego. Bueno, nos sentamos, acomodamos y ¡que empieza el juego! Repentinamente me sentí como que la sangre se me iba a la cabeza y los oídos se me empezaron a tapar horrible! Gritaba porque no sabía qué estaba pasando! Resulta que cuando me bajé me templaban las piernas y no podía caminar; según cuentan mis papás, estaba pálido! ¡Lo peor de todo es que a mi papá se le ocurrió tomarnos video a mi amigo y a mí estando en el juego! Hasta que ya me bajé y mi papá le dijo a mi mamá a dónde me había subido, supe que daba vueltas y que volteaba de cabeza a la gente! Desde ese día juré que nunca me subiría a algo así!

En la historia anterior juré que no me subiría a ningún juego que volteara de cabeza, ¿no? Resulta que fui castigado una vez más! Hace cerca de dos años estábamos mi mamá, hermana, dos tías, mi primo y abuelita en Monterrey México en un parque de diversiones llamado Plaza Sésamo. Entonces sin preguntarme nada, a mi mamá se le hizo fácil subirme a un juego. Por más que le preguntaba qué hacía, no decía nada y pues no quedó otra mas que subirme, ¿no? Resulta que ya estando arriba del juego empezé a sospechar que se trataba de esos quevoltean de cabeza a la gente porque empezaron a decirnos que les diéramos lentes, gorros, en fin todo objeto que pudiera salirse o caerse. Por más que les decía que si me bajaban no me hacían caso. ¡Que empieza el juego! Sentía tan feo que gritaba que me bajaran pero nadie me oía! Resulta que ya seacabó y le puse a mi mamá una buena regañada porque si sabía que volteaba de cabeza y no me gustaba entonces ¿porqué me subía?. Salió con la famosa escusa de "No sabía qué hacía". ¿Cómo ven? Aveces traisionan sacando ventaja de nuestra ceguera, ¿no?

13. COCINA CREATIVA.

por Miguel Bisceglia

Ahora les acerco tres episodios que me ocurrieron.. ..

Soy Miguel Bisceglia, les escribo desde Buenos Aires, Argentina. Les cuento que hace cerca de 3 años perdí la vista, lo que si no perdí es mi pasión
por la cocina. A pesar del inconveniente visual seguí explotando mis habilidades gastronómicas. Al principio no me fue nada fácil. En la actualidad
me he convertido en un experto cocinero utilizando la soja Y HAGO MUCHOS PLATOS DULCES Y SALADOS CON MUY BUENOS RESULTADOS. Conocen las propiedades de la soja?. Se las recomiendo..
Ahora quiero que compartan algunos de mis primeros momentos en la cocina . Como soy separado y vivo solo debo ocuparme de las tareas domésticas. Recuerdo
un día en que me habían enviado el pedido del supermercado donde había solicitado entre otros productos comestibles medallones crudos de pescado. Esem día para el almuerzo decidí prepararme los medallones fritos con una guarnición de papas cocidas.

Con cuidado preparé todos los elementos que necesitaba utilizar. Sartén el pelapapas, la cacerola donde hervir las papas y el aceite El aceite. Qué tema.
Lo busqué debajo de la mesada. En el canasto había varias botellas. Dudé un momento. Cuál sería la botella del aceite?con decisión tomé la botella 
que creía contenía el líquido oleoso. Me basé en el formato y en la tapa. Coloqué una parte en la sartén. Una vez que tomaron temperatura coloqué los
medallones de pescado. Esperé un rato antes de retirarlos para emplatarlos y comerlos con las papas hervidas. Debo confesarles que mientras me acercaba
a la mesa pensaba en qué extraña había sido la cocción del medallón. No había oído ni un solo chirrido del aceite. Me pregunté si Estarían crudas?
Pues No me preocupé más ya que una vez en la mesa verificaría el estado de cocción.

Comencé a degustarlas y efectivamente estaban cocidas pero tenían un gusto algo extraño. En honor a mi apetito me las deglutí completamente. Dos medallones de pescado y las papas hervidas con sal y pimienta.

Esa misma tarde recibí la visita de mi amigo angel. Ni bien llegó lo invité a que pasase a la cocina para que preparásemos un café.

Ya una vez instalados en la cocina fue que mi amigo me preguntó? Que hace la botella del removedor de ceras al lado de la sartén, sobre la mesada de
la cocina? Acaso tienes pensado hacer una limpieza general?

Ahora otra exquisita receta: Una tarde de sábado decidí que esa noche TOMARÍA DE postre un rico flan con dulce de leche. Busqué EN la alacena la caja del polvo prelisto para preparar flan. Y manos a la obra.
Como siempre hago, presento sobre la mesada todos los ingredientes y elementos que voy a emplear.
Ahora bien, Cuando voy al refrigerador en busca de la leche. Ingrediente principal del preparado. Descubro que no tenía la cantidad de leche suficiente
para la preparación. Que según sabía debería ser de un litro.

La medí con un recipiente medidor y el contenido era de escasamente 400 centilitros, menos de la mitad de lo que necesitaría. No me di por vencido y
como era demasiado tarde para conseguir mas leche. Recordé que mi madre en varias oportunidades reemplazo por partes iguales la leche por agua. Mitad
de agua y mitad de leche. Y recuerdo que con buenos resultados.

Yo también estaba decidido a prepararlo en base al recurso que usaba mi madre.

Coloqué los ingredientes en un jarro apropiado para el fuego. Lo completé con la leche el agua y el polvo del flan PRE-listo. y marché A la cocina
Comencé la cocción y cuando rompió el hervor, lo retiré, lo volqué en un recipiente para ser llevado al refrigerador. Varias horas después, Esa noche,
dispuesto a disfrutar del flan. Me sirvo una porción en un copón.Inmediatamente después de degustar la primera cucharada, descubrí que el flan no tenía gusto a vainilla ni menos el típico sabor del flan. Mas bien tenía sabor a frutillas . Que extraño me pareció. Me lo comí. Recién al día siguiente.
Cuando la muchacha que viene una vez a la semana para ocuparse del cuidado de mi ropa, me confirma que en el resumidero de la cocina estaba un envase de cartón vacío de gelatina de fresas
Aquí estaba a la vista la explicación del cambio esotérico de mi flan!.

Como es bien sabido, la gelatina se debe preparar exclusivamente con dos partes de agua bien caliente y dos de agua bien fría?

Pues Eureka,había descubierto otra manera de preparar la gelatina!

Ahora los invito a presenciar mi Tercer episodio gastronómico. A esta altura de los acontecimientos ya había decidido instruirme en las maravillosas bondades
del Braille. Comencé un curso acelerado de Braille en la Biblioteca Argentina de Ciegos. Pronto aprendí a manejar los puntitos. A colocar etiquetas
por doquier. Ahora todo estaría solucionado. Lo que no estaría solucionado es mi omnipotencia y ansiedad. Resulta que un día les ofrecí a mis compañeros
de mi curso de vbraille que llevaría unas galletitas de Soja y coco, preparadas por mis expertas manos. Y así fue. La receta básica es manteca, coco
rallado, crema de leche y tres cuartas partes de harina de soja y una de harina de trigo . preparado el pasticho. Preparé los aros que se hornearon
por escasos 15 minutos. Los puse en una caja y al DIA siguiente, con mis compañeros los degustamos. Recuerdo que mi compañera Susana me elogió las masitas por lo delicadas y suaves. En fin una multitud de elogios de mis compañeros.
Pero a que no saben que pasó al día siguiente?

Resulta que Mi amiga Patricia venía de visita a mi casa. Le ofrecí que almorzaríamos ñoquis de papa que yo mismo haría con un preparado prelisto que había comprado en el supermercado al que sólo era necesario agregarle un poco de agua. Le conté que era muy habilidoso y que desde que había aparecido en el mercado este preparado, los hacía frecuentemente. Como Patricia no lo conocía le describí que sencillamente se trataba de papas disecadas en hojuelas mezcladas con harina de trigo enriquecida con diversos nutrientes como calcio,entre otros. .

Bueno, pero no pudimos comer los ñoquis como había planeado, comimos espaguetis con salsa de tomates porque cuando fuimos a buscar el paquete del polvo prelisto para preparar los ñoquis. Para sorpresa de ambos, de ella que goza de buena vista como de mi que no veo nada. El paquete no estaba!

yo no lo podía creer. Yo mismo lo había colocado en la alacena luego de recibir el último pedido del supermercado. Pero así fué. Allí no estaba más.
Como por arte de magia había desaparecido! .

A que no saben dónde estaba el paquete?. Mejor dicho, reformulando la pregunta: Dónde creen ustedes que había ido a parar?

Si! Saben pues dónde? por deducción, fueron a parar? Dos días antes estuvo ocupando el lugar de las tres cuartas partes de soja de las masitas
de coco que había llevado a la clase de Braille!

Desde ese día extremo los cuidados y demarco prolijamente cada envase que circula por la cocina . Hasta he inventado unos collarines identificatorios
que en otro mensaje se los describiré. Ahora me despido mientras les pido a mi Profesora de Braille Señora Nelki y a mis compañeros del curso me disculpen por la equivocación. Y quienes se enterarán del desafortunado episodio el día 17 de diciembre con motivo del brindis de fin de año. Donde confesaré mis pecados rectificando que las masitas habían sido de papa y coco en lugar de Soja y coco!. . Y ahora por último Quién dijo que la cocina no es creativa!. Yo creo que si lo es. Y ustedes qué piensan?
Por Pepe González

El día que entré a una escuela que era primaria y comercio, donde todos
veían menos yo, tenía cinco años de edad. Por haberme quitado desde los dos
o tres años mi verdadero nombre, Roberto, y ponerme "Pepe", por escuchar que los sobrinos de mi abuelo paterno, José Epigmenio, le decían "Tío Pepe", yo ya no sabía realmente cómo me llamaba. Se me había olvidado que yo era
Roberto, como mi papá.
Me quedé muy tranquilo cuando mi tía Clara me dejó en un salón vacío de
aquella escuela. Es que mi tía era muy amiga de las maestras, y quizá por
eso ni mi mamá nos acompañó, no sé si pensó que así no sería tan traumático
que me dejaran con gente desconocida por primera vez en mi vida.
No recuerdo si sentía tranquilidad, o quizá un estado de leve nerviosismo,
pero me quedé muy quieto. Esa quietud la interrumpió Rita, una estudiante de
Comercio de unos 14 años, y me dijo: "¿Tú eres Robertito?" Yo contesté que
no, pero fue tal la insistencia de ella, que me puse a llorar. Nunca me
habían cambiado el nombre, ¿cómo que Robertito?
Rita trató de calmarme dibujando un gatito en un pizarrón y haciéndome
voltear la cabeza para que lo viera, lo cual me hizo llorar más, pues no
entendía qué pasaba. Entonces me hizo tocar el gatito, pero yo sólo sentí
una especie de cartón lleno de polvo, que era el pizarrón.
Llegó la maestra Alba, que enseñaba en primaria, y dijo: "Rita, ­deja en
paz a Robertito!"
Entonces me convencieron de que era yo "Robertito", al menos en la
escuela.
Por Jorge Almeida Míguez
Correo Electrónico: jorgito84@vodafone. es

El motivo de mi mensaje es para contarles ¡tres historias! que me sucedieron. No todas son graciosas, pero en el conjunto de esas historias se mezclan la
gracia y el nerviosismo.

Resulta que estaba yo en el instituto. Ese día había ido con mi tía porque un compañero de clase no había venido. Justo ese día teníamos un exámen de lenguaje acuarta hora de la mañana.
Yo estaba convencido de que mi amigo no había llegado todavía y, cuando estaba con el exámen acabado le pregunto al profesor:
--Oiga. ¿Cuándo va a hacer Alberto el examen de lenguaje?
A lo que él me responde:
-¿Alberto.... Está aquí. ¡Metedura de pata la mía!

2ª historia: Esto me sucedió al salir de la delegación de la ONCE, pues había ido allí a entrenar a Goalball.
Cuando acabó el entrenamiento, unos compañeros nos dirigimos hacia la parada del autobús.
Una vez allí quedamos Ana y yo, pues la otra gente tenía que coger otros autobuses y sólo fueron a compañarnos.
Yo había cogido de mi casa un bonobús con diez viajes y había calculado que me quedaban 2 viajes.
En esto cogimos el autobús y, mientras Ana buscaba dos asientos libres situados lo más cerca de la puerta posible, yo estaba intentando meter el billete en la máquina. Después de varios intentos (a todo esto yo mascullaba "¿qué coño le pasa al billete éste?" el conductor me dijo:
--Está gastado.
Y yo dije: --Hayvaaaaa! !!!! ¿Qué hago ahora?
Por suerte, una señora que había al lado me alargó un billete y me dijo:
--Toma esto..
Y yo le dije:
--Muchas gracias, señora.

La historia que voy a contar ahora sucedió dentro del mismo autobús:
Resulta que Ana me había dejado su módem externo pues su ordenador no lo detectaba. Cuando ya llevábamos un buen trecho hablando dije:
--Hum... Creo que se acerca mi parada.
Pero seguimos hablando. Pasado un ratito Ana dijo (o eso me pareció oír):
-La siguiente parada es la tuya. Vete preparando.. .
Yo deduje:
"Bueno, cuando abra y después cierre la puerta tocaré el timbre.
El autobús cerró la puerta pero ¡la parada era la mía!!
Ana dijo (casi gritó):
-¡esa parada era la tuya!!
Una señora me dijo:
¿bajas en San Antonio? -Sí gracias -le respondí.
Cuando se abrieron las puertas del autobús bajé a la calle. Por supuesto no tenía ni idea de cómo regresar a casa.
Iba a llamar al móvil de mi tía cuando un ciudadano
me dijo:
¿Te acompaño a algún sitio?
Sí, gracias.
Le di la dirección y fuimos charlando por el camino.


Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
¡Probalo ya!

Inicio | Apúntate | Bazar | Grupos | Gente | Quienes somos | Privacidad de Datos | Contacta

eGrupos is a service of AR Networks
Copyright © 1999-2004 AR Networks, All Rights Reserved
Terms of Service