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Responder a este mensaje
Asunto:[difusioncav] RE: TRANSGENICOS.
Fecha:Lunes, 19 de Septiembre, 2005  04:17:19 (+0200)
Autor:octavio moreno <practik_37 @.....es>

 





“PROYECTO VIVIR”





Los alimentos transgénicos,
La amenaza del siglo XXI


Asociación Chamánica
Y ecológica de Colombia.
Personería jurídica No. 0229 de 1.998







e-mail: casatemplo@telesat.com

web: www.chamanismognostico.sitio.net

TEL: 8778433 Manizales, Caldas.



ASOCIACION CHAMANICA y ECOLOGICA DE COLOMBIA.

Alimentos Transgénicos

Proyecto de Información y Concientización




INTRODUCCIÓN

Imagine que entra a un supermercado... Es posible que
compre salchichas, hamburguesas, galletas, quesos,
papas fritas, chocolates, helados, margarinas o
aceites. Y, más probable aún, que ni siquiera
contengan etiquetas que informan de los contenidos de
los productos. Muchos de ellos contienen OMG
(organismos modificados genéticamente) transgénicos,
productos que reciben genes de otra especie.

El objetivo del presente artículo, es alertar a la
población acerca de una gran amenaza para la
agricultura, el medio ambiente,  la salud y la
seguridad alimentaria del mundo entero. Se trata de la
Ingeniería Genética y la producción de Alimentos a
base de semillas y frutos alterados genéticamente.
Algo que puede representar una amenaza tan grande como
el comienzo de la era nuclear o las armas químicas. 
Los alimentos Transgénicos llevan varios años
afectando a nuestro medio ambiente y a nuestra salud,
es indignante  ver que  a puertas del siglo XXI
utilicen al ser humano y a la naturaleza como conejos
de laboratorio. 
Las informaciones que se conocen al respecto son muy
contradictorias por parte de los partidos políticos,
instituciones, organizaciones, médicos y científicos
por ello creemos que sería muy importante dar una
información correcta y sin censuras sobre este tema
por parte de las instituciones competentes y los
medios de comunicación. Mientras tanto estos alimentos
están en la calle y los estamos consumiendo sin tener
conocimiento de ello ignorando los efectos que puedan
generar en el medio ambiente y en la salud humana. 
Los impactos potenciales de la biotecnología agrícola
se evalúan aquí dentro del contexto de metas agro
ecológicas que apuntan hacia una agricultura
socialmente mas justa, económicamente viable y
ecológicamente apropiada. Tal evaluación es oportuna
dado que a nivel mundial se han emitido más de 1,500
aprobaciones para pruebas de campo de cultivos
transgénicos (el sector privado ha solicitado el 87%
de todas las pruebas de campo desde 1987), a pesar de
que en la mayoría de los países no existen
regulaciones estrictas de bioseguridad para tratar con
los problemas ecológicos que pueden generarse cuando
plantas diseñadas por ingeniería genética son
liberadas en el ambiente.
Este es un problema preocupante y debiera estar ya en
la agenda de la acción y discusión nacionales y de las
organizaciones sociales, campesinas e indígenas y tema
de análisis por parte de las Entidades del Estado
encargadas del sector agropecuario y salud (Minsalud,
Minagricultura y Minambiente).

La Asociación Chamánica y Ecológica de Colombia, está
viendo con preocupación la amenaza que se cierne para
la agricultura, los cultivos orgánicos (agricultura
ecológica) la salud humana y la biodiversidad en
general. 

Por eso ha emprendido un programa de Concientización
en todos los aspectos que esperamos sirva de
herramienta pedagógica para crear conciencia entre las
comunidades, estudiantes, profesionales, educadores,
gobernantes, médicos, agrónomos, ONG´s y todas las
organizaciones interesadas en la preservación de la
vida en todas sus manifestaciones. 

En él se parte de un estudio acerca de la Ingeniería
Genética, pasando por la historia de las revoluciones
en materia agropecuaria, se analizan los supuestos
beneficios que otorgan los Alimentos Modificados
Genéticamente (AGM), cuáles son, que amenazas
representan para la salud, los riesgos ecológicos que
implica su cultivo, los principales países
cultivadores de alimentos transgénicos, el interés
económico que hay de por medio y finalmente, se
realiza un análisis acerca de los riesgos para la
soberanía alimentaria del mundo entero. 

Al final, nuestra organización retoma apartes de los
derechos de los agricultores y realiza una serie de
propuestas viables a tener en cuenta . 

“QUEREMOS LUCHAR PARA VIVIR Y PARA QUE LA VIDA
CONTINUE”.

 



“PROYECTO VIVIR”

CONTENIDO. 

El presente proyecto está enfocado a los siguientes
aspectos:
										Págs.
1) Ingenieria Genética OGM.						  6
a) los genes								  6
b) la biotecnología							  7
c) qué son los organismos genéticamente modificados   
	  8
d) La transgnénesis							  9
e) Como se crea una planta transgénica?				  9
f) Vida artificial.								  10
g) Riesgos impredecibles para el genoma. 				  10

2) Algo de Historia.								  11
a. De la revolución verde a la revolución genética. 		
  12
b. Los comienzos de la era transgénica. 				  12

3) Supuestos beneficios.							  13
a) Para qué se obtienen alimentos Transgénicos?			  13
b) Resistencia a los herbicidas y plaguicidas. 				 
14
c) Las tres generaciones de transgénicos.  				  15

4) Transgénicos a la mesa.							   17
a) Principales productos transgénicos cultivados hoy
en día. 		   17	
b) Normativa sobre el etiquetado de los AGM. 			   18
c) Alerta con la lista Roja						   18
d) El caso de la Soja. 							   19

e) Amenazas para la salud.						   20 
f) Son realmente inocuos los transgénicos?				   20
g) Riesgos							               20
h) Colapso catastrófico del balance fisiológico
humano. 		   21
i) Posibles efectos de los transgenes.					   22
j) El caso de animales alimentados con transgénicos. 	
	   22
k) Casos comprobados.							   22

5) Riesgos Ecológicos. 							   24
a) Efectos ecosistémicos. 						   24
b) La manipulación genética de animales. 				   25
c) Erosión genética o contaminación biológica. 			  
28
d) Problemas ambientales de los cultivos resistentes a

los herbicidas y plaguicidas. 						   28
e) Resistencia a herbicidas. 						   28
f) Impactos ecológicos de los herbicidas. 				   29
g) Creación de supermalezas. 						   29
h) Reducción de la complejidad del agroecosistema. 			
  30
i) Riesgos ambientales de los cultivos resistentes a
insectos. 		   30
j) Impactos sobre otros organismos. 					   31
k) Efectos río abajo. 							   32
l) Implicancia de los C.T						   32
m) Contaminación de suelos. 						   33
n) Biotecnología y agrobiodiversidad. 					   35

6) Cultivos transgénicos vs. agricultura ecológica. 		
   35
Puede la agricultura ecológica coexistir con los
cultivos transgénicos?   36
 
7) Los Cultivos Transgénicos en el mundo.				   38
a) La situación de América Latina. 					   40
b) Países productores de transgénicos.  					   43				


8) El interés económico. 							   44
a. Políticas, comercio y control. 					   46
b. Las patentes. 								   46
c. Dependencia comercial. 						   49
d. Tecnología “terminator”						   50

10) Seguridad alimentaria y productos transgénicos. 		
   53
a. Colombia y la conferencia del tratado de protección
ambiental.     58
b. Dependencia alimentaria. 						   58
c. Etica y control. 							   60

CONCLUSIONES Y PROPUESTAS. 					   64









1. INGENIERIA GENETICA

Estudiaremos en forma sencilla y práctica, para que
llegue a todos ustedes el conocimiento de la Genética,
qué son los Genes, cómo se manifiestan, de qué son
portadores, dónde se encuentran, etc.
La palabra GEN (del griego “nacer”), la generación es
la reproducción de las especies en forma natural
llevando la posibilidad de que la vida se exprese en
diferentes criaturas. Analizaremos los GENES desde el
punto de vista Biológico-físico-químico, con el
propósito de encontrar razones e inducir a las
Conclusiones del fin de este proyecto.
	
a. Los Genes: han sido estudiados constantemente por
los laboratorios científicos más avanzados de nuestra
época, quizás el precursor haya sido el fraile
austriaco Gregor Mendel hace aproximadamente unos 100
años atrás.

Existe un gen para cada característica de las especies
(peso , color, aroma, química, forma, etc,etc,etc), se
habla a su vez de gen dominante y de gen recesivo, el
dominante es el que impone la condición del individuo,
o al menos  la tendencia, de las características de la
descendencia.

	El material genético está contenido en los
Cromosomas, que están  compuestos mayoritariamente por
la sustancia conocida como ADN –ácido
desoxirribonucleico-.

El ADN compuesto por genes, o los genes hechos de ADN,
controlan la formación de ARN, que es el regulador de
la producción de proteínas dentro de la célula. Todo
lo referente a tamaño, forma, desarrollo,
enfermedades, resistencias a las mismas, crecimiento,
química, aroma, color, capacidades, adaptación,
características, de una especie viva, se encuentra en
el ADN en la disposición de su molécula, en su Genoma
(conjunto de genes.)
Estudiemos brevemente cómo la vida es transmitida en
la molécula de ADN, para comenzar a darnos cuenta, que
mas allá de la inteligencia humana , existe una
inteligencia cósmica, que “controla” el fluir de la
vida en todas sus formas y manifestaciones.	
La Biología Genética estudiada por los hombres de
ciencia, admiten trastornos, mutaciones, alteraciones
de los genes del ADN, provocando enfermedades
diversas, la base de esas alteraciones es la
estructura defectuosa del ribosoma donde se forman las
proteínas enzimáticas, el ADN controla la estructura
del ribosoma por medio de la codificación del ARN
ribosomal. 
	
	Esto citado renglones arriba nos lleva a la primer
interrogante ¿Qué consecuencias puede traer al alterar
los genes? 
	Inmediatamente surge otra pregunta ¿ Si el ADN se
trasmite de generación en generación, quedarían todas
las especies alteradas? , enigmas que indubitablemente
tienen su respuesta.

La Ingeniería Genética es la que se encarga de
estudiar el comportamiento de los Genes y
manipularlos. En su estudio y afán de “progreso” el
“hombre” de ciencia se ha introducido en el ADN y ARN
celular aislando ciertas cadenas de esas moléculas, y
produciendo alteración genética inducida por el 
mismo. A principios de los años setenta se descubrió
una enzima capaz de cortar segmentos específicos de
las cadenas de ácidos nucleicos (ADN). Estos ácidos
guardan el material genético hereditario de los seres
vivos. Posteriormente se desarrollaron técnicas para
aislar genes, reintroducirlos en células vivas y
combinar los genes de diferentes organismos.

b. La biotecnología:

Esto marcó el inicio de una nueva tecnología: la
tecnología biológica o biotecnología. 
Su propósito es muy ambicioso: el poder manipular el
código genético de los seres vivos, esta fue la
bisagra que permitió abrir una gran puerta para la
ciencia: El avance en la cura de enfermedades, en la
alimentación y en la explotación de la naturaleza a
favor del “hombre”. La gran paradoja es que como vamos
a concluir luego de revisar detenidamente este
proyecto, el hombre en su afán de vivir mas y mejor,
está muriendo más rápido y produciendo el inicio de
una catástrofe biológica.

Se trata de decodificar la vida, en la imagen que se
muestra a la derecha, vemos como el marcador químico
añadido al ADN brilla con color rosa bajo la luz
ultravioleta. Organizaciones de todo el mundo pugnan
por conseguir mas rápidamente y exactamente la
identificación del ADN y el ARN. Desde Cambridge,
Affymetrix en Silicon Valley California, Centro Sanger
un estudioso del Proyecto Genoma (esfuerzo
internacional para decodificar los 30.000 genes que se
estiman existen en nuestros 23 pares de cromosomas),
todos estos laboratorios persiguen la decodificación
de la vida a través de los Genes y la Ingeniería
Genética.

Toda la información para hacer un ser humano está en
los genes, dicen los especialistas del Centro Sanger
que entender la biología humana como un gran conjunto
de datos capaces de caber en un disco duro de una
computadora es un tipo de ciencia nueva y casi
inhumana, llamada Ingeniería Genética.

A continuación extractaremos una descripción de un
Laboratorio donde se practica la biotecnología:
“el Centro Sanger, no es un laboratorio en el sentido
tradicional, es una fábrica. En los recintos
posteriores las brillantes maquinas vibran al realizar
las tareas ordenadas, el  brazo de un robot con aguja
en la punta para tomar muestras se hunde para extraer
una pequeña porción de ADN de una rejilla con
muestras, después gira a toda prisa hasta el otro
extremo de su rango de movimiento y deposita la
solución en otro receptáculo. Al otro lado del recinto
se muestra el corazón de las instalaciones: 80
maquinas de secuencia automatizada trabajando a toda
su capacidad las 24 horas del día, los siete días de
la semana. Otras 50 operan en otras habitaciones.
Cientos mas están generando código humano en otros
centros especializados en genomas en USA.
"Este esfuerzo científico organizado más importante
que la humanidad haya intentado –dice Francis Collins,
director del Proyecto Genoma Humano en los Institutos
Nacionales de Salud en las afueras de Washington DC.-
empequeñece el viaje a la Luna".
La gente tiene problemas para entender la verdadera
magnitud de este trabajo, dice Craig Venter, director
de Celera Genomics de Rockville, Maryland, una
compañía privada que desafía los esfuerzos
gubernamentales por el derecho de reclamar el
descubrimiento del código de la vida humana. Según sus
cálculos hay aproximadamente 3,500 millones de letras
en el genoma humano. Si fuera un libro y se pudieran
leer diez palabras por segundo se necesitarían once
años para recitar todo el texto.Un defecto en un solo
gen es también causa de otras tres mil o cuatro mil
enfermedades hereditarias” (extractado de National
Geographics edición Vol. 5 Nro.4 oct.99)

Decimos ¿que sería de nosotros si en estos miles y
miles de posibilidades de combinación genética
comenzáramos a modificarlos? ¿ Qué será de la
Humanidad?

 C. QUÉ SON ORGANISMOS GENÉTICAMENTE MODIFICADOS?

 

Los alimentos transgénicos, O G M.

Todos los organismos vivos están constituidos por
conjuntos de genes. Las diferentes composiciones de
estos conjuntos determinan las características de cada
organismo. Por la alteración de esta composición los
científicos pueden cambiar las características de una
planta o de un animal. El proceso consiste en la
transferencia de un gen responsable de determinada
característica en un organismo, hacia otro organismo
al cual se pretende incorporar esta característica.
Con este tipo de tecnología es posible transferir
genes de plantas o bacterias, o virus, hacia otras
plantas, y además combinar genes de plantas con
plantas, de plantas con animales, o de animales entre
sí, superando por completo las barreras naturales que
separan las especies. Este procedimiento ha recibido
el nombre de TRANSGÉNESIS.

d. La transgénesis lo que busca es pasar un “gen” de
un animal, vegetal o ser humano a otro animal o
vegetal con el fin de incorporarle la característica
determinada que proporciona ese “gen”, que se puede ir
heredando a sus descendientes. Por ejemplo,
compartirle a otro ser vivo un “gen” que le de un
color o tamaño determinado; o para acelerar el
crecimiento ó aumentar el peso. Hay otros productos
transgénicos para agregar una determinada calidad
nutricional; para crear plantas resistentes a un
herbicida determinado; para agregar un “gen” de otro
ser vivo que resista a ciertos virus, o lograr una
maduración retardada como el caso del jitomate,
etcétera.

 Por ello al producto se le llama “Organismo
Genéticamente Modificado” (OGM), o simplemente
transgénico. Este nuevo ser vivo que adquiere nuevas
características de manera artificial provocará
modificaciones biológicas, pero también problemas
ecológicos, culturales, sociales, políticos y
económicos. El mayor riesgo de la liberación de este
tipo de especies es su capacidad de extenderse y
combinarse con especies silvestres e incluso
transmitirse de forma imprevisible a otros organismos
relacionados. Esta posibilidad se ha denominado
contaminación genética

e. ¿Cómo se crea una planta transgénica?
• Si el efecto que desea tenerse es de superior
resistencia: Utilizando las enzimas de restricción se
aísla el elemento responsable del efecto que desee
lograrse, por ejemplo  a los herbicidas. El gen se
inserta en un anillo de ADN autoreplicable junto con
un gen de resistencia a antibióticos con el que
posteriormente se seleccionarán las plantas donde la
implantación ha tenido éxito. 
• El anillo de ADN autoreplicable, o plásmido, se
introduce en un huésped en el que se replicará
utilizando enzimas del propio huésped, que puede ser
un tipo de bacteria. 
• Los plásmidos replicados se introducen en una
bacteria adecuada para "contagiar" al tipo de planta
que se desea modificar. 
• Estas bacterias transmiten a células de la planta,
criadas en el laboratorio, el plásmido modificado,
alterando el genoma del original e incorporándole las
nuevas características. 
• Utilizando hormonas se regeneran plantas completas a
partir de las células modificadas. El tratamiento con
antibióticos selecciona las plantas en las que la
modificación ha tenido éxito.

f. VIDA ARTIFICIAL
Por más que se argumente que siempre se han producido
cruces genéticos entre diversas variedades de plantas
o que los campesinos han experimentado
tradicionalmente la producción de híbridos para
mejorar la calidad del poroto, lenteja o papa, por
ejemplo, la modificación genética que da vida a los
transgénicos es algo nuevo. En este caso, se introduce
por la fuerza el gen de una especie en el patrimonio
genético de otro ser vivo, de una manera que nunca se
habría producido en la naturaleza (mezcla de un gen
animal con otro vegetal, por ejemplo) y que tampoco el
campesino hubiera podido hacer por su cuenta. Así, se
han introducido en vegetales genes de pescado,
mariposa, sapo, escorpión e, incluso, de virus y
bacterias. El ser humano nunca se alimentó así, y no
es posible prever las consecuencias en el largo plazo.
 
g. Riesgos impredecibles para el genoma. 

A la totalidad del material genético de un individuo
se le denomina genoma. Una parte de él está
constituido por los genes, pero del resto se desconoce
completamente su función, como se desconoce la función
exacta de los genes [4]. Recientemente, se descubrió
que el genoma humano tiene 30.000 genes, frente a los
100.000 que se creía hasta hace bien poco. Eso
significa, que un solo gen puede determinar varias
características de un ser vivo. Por lo tanto, si se
inserta un gen a un determinado ser vivo para darle
una determinada propiedad nueva e inédita, el
desconocimiento acerca de los genes, puede conllevar
que a ese organismo transgénico, se le estén
insertando otras características no deseadas. Por el
contrario, una determinada característica o propiedad
de un ser vivo, puede requerir varios genes que
interactúen mediante relaciones complejas que serán
difíciles de desentrañar. 
   
Las características que proporcionan los genes a un
determinado ser vivo, no dependen solo de los genes.
“Muchas características de las células y de los
organismos son el resultado de la intrincada
interacción de toda una batería de genes, proteínas
(que son los productos de la expresión de estos genes)
y del medio ambiente que rodea a la célula o al
organismo. La manera en que los genes se traducen en
características de los organismos se comprende muy
poco.” [6]. 
 
“No existe la seguridad de que un gen que cumple una
determinada función en una especie, lo haga de la
misma manera en otra”. 
 
Las propiedades de un determinado cultivo transgénico,
vienen condicionadas por las características del país,
zona o municipio donde se cultiva. Factores como el
clima, microorganismos, suelo, etc... influirán
inexorablemente en la vida de dicho cultivo.   
 
En resumen, parece que la ingeniería genética no es
tan precisa y exacta como nos quieren hacer ver.
Primero en la fase de creación y después en la
convivencia con otros seres vivos, sus criaturas están
sometidas a infinidad de complicados factores,
circunstancias y procesos, que sus científicos no
dominan ni conocen, y menos aún, controlan y manipulan
con un mínimo de seguridad y garantía. 

“La no existencia de evidencias de efectos
perjudiciales, debidos a la modificación  genética, no
significa que los efectos nocivos puedan ser
categóricamente descartados”. (Royal Society of
Sciences del Reino Unido). 


 
2. ALGO DE HISTORIA

Aunque los antecedentes de esta técnica se remontan a
6 mil años a.C, cuando los babilonios hacían las
primeras bebidas alcohólicas, se puede hablar de
manipulación o modificación genética recién a partir
del 1970 después de Cristo.
Nacida en los laboratorios académicos, la
biotecnología reconoce los aportes de Louis Pasteur y
de las Leyes de Mendel sobre herencia genética. Si
hace diez años sólo se lograba manipular un gen en la
totalidad de una planta, ahora se puede expresar el
gen donde uno lo necesita. En poco tiempo, la
biotecnología se convirtió en la segunda área de
inversión financiera, después de la microelectrónica
-la computación y las comunicaciones-. El tema
adquirió tales dimensiones en los últimos años, que la
revista Science lo declaró "la polémica del año".

a. De la revolución verde a la revolución genética:


Bajo el mismo Paradigma que ahora se quiere implantar
la agricultura transgénica,  durante los años
1950-1960, se implantó en todo el mundo el modelo
industrial de la agricultura, conocido como "La
Revolución Verde," mediante lo cual se aumentó
notablemente los rendimientos pero a costo de
consecuencias nocivas para la sociedad, el ambiente y
la seguridad alimentaria. Frente a esa situación, en
1987 la Organización de Agricultura y Alimentación
(FAO, en inglés) de la ONU declaró la necesidad de
cambiar a un sistema de agricultura sostenible, que
perdure, sin impactos perjudiciales para la salud ni
el ambiente, que conserva la fertilidad de los suelos
y la biodiversidad: en otras palabras, agricultura
ecológica. Si bien la Agricultura Ecológica es una
necesidad y no una mera opción, para la
sostenibilidad, no es éste el camino que se está
adoptando.

En lugar de corregir y evitar los errores del pasado,
las mismas compañías transnacionales (CTN), que se
beneficiaron de la Revolución Verde (RV), ahora
promueven "La Revolución Genética", basada en el uso
de sus cultivos transgénicos (CT) patentados. Peor
aún, los venden como "ecológicos" en pro de la
sostenibilidad. Sin embargo, sigue el mismo paradigma
de producción industrial de la RV, causa de la crisis
actual y, por tanto, seguirá exacerbando los
problemas. Es una receta para consolidar, aún más, el
control de las transnacionales sobre el sistema
agroalimentario, de agudizar la crisis ambiental, de
aumentar la erosión genética y de introducir nuevos
riesgos incontrolables para el ambiente y para la
salud.

b. Los comienzos de la era transgénica.  

La palabra “transgénico” surgió cuando en 1982, en los
Estados Unidos, fueron creados los camotes gigantes
por Palminter Brinster y Hammer. 
En 1983 se creó la primera planta transgénica, y en 20
años los cultivos transgénicos, impulsados por unas
pocas multinacionales, pasaron de la nada a más de
67,7 millones de hectáreas en el año 2003, sin que aún
se conozcan sus consecuencias sobre la salud y el
medio ambiente, y en contradicción con el más
elemental principio de precaución. Según el Servicio
Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro
biotecnológicas (ISAAA),  el área mundial de cultivos
transgénicos se multiplicó por 40 desde 1996. 
La progresión ha sido espectacular, desde el primer
cultivo transgénico de tabaco en 1992 en China, y las
primeras plantaciones comerciales en Estados Unidos en
1994. En 1995 se cultivaron apenas 200.000 hectáreas,
en 1996 se pasó a 1,7 millones de hectáreas, en 1997 a
11 millones, en 1998 se cultivaron 27,8 millones, en
1999 se plantaron 39,9 millones, 43 millones en 2000,
52,6 millones en 2001, 58,7 millones en 2002 y en el
año 2003 se alcanzaron los 67,7 millones de hectáreas,
con un crecimiento mundial del 15% (11% en los países
industrializados respecto a 2002 y un 28% de aumento
en los países en desarrollo. Se espera que para el
próximo año (2.005) los cultivos transgénicos en todo
el mundo alcance los 85.7 millones de hectáreas. Por
eso no es gratuito que hoy en día se comience a hablar
de la II Revolución Verde


3. SUPUESTOS BENEFICIOS DE LOS TRANSGENICOS. 








a. Para qué se obtienen alimentos transgénicos?
• Para que tengan una vida comercial más larga;
• Resistan condiciones ambientales agresivas (heladas,
sequías, suelos salinos, etc.)
• Resistan herbicidas
• Resistan plagas de insectos
• Resistan enfermedades
• Tengan mejores cualidades nutritivas
Cultivos con genes de insectos para que desarrollen
toxinas insecticidas o tomates con genes de pez para
retrasar la marchitación han dejado hace tiempo de ser
ciencia-ficción para constituir una realidad en
nuestros días.
Permitir el cultivo de hortalizas en áreas desérticas
hasta ahora estériles o aumentar el tamaño de los
frutos cultivados son algunos de los adelantos que la
utilización de este tipo de técnicas pueden aportar a
la Humanidad, supuestos beneficios que implican
grandes riesgos, como veremos. 

b.  Resistencia a los herbicidas y plaguicidas.
 
Aunque hay muchas aplicaciones de la ingeniería
genética en la agricultura, el enfoque actual de la
biotecnología está en el desarrollo de cultivos
tolerantes a herbicidas, así como en cultivos
resistentes a plagas y enfermedades. Corporaciones
Transnacionales (CTNs) como Monsanto, DuPont,
Norvartis, etc., quienes son los principales
proponentes de la biotecnología, ven los cultivos
transgénicos como una manera de reducir la dependencia
de insumos, tales como pesticidas y fertilizantes. Lo
irónico es que la biorevolución esta siendo adelantada
por los mismos intereses que promovieron la primera
ola de agricultura basada en agroquímicos, pero ahora,
equipando cada cultivo con nuevos "genes
insecticidas," prometen al mundo pesticidas más
seguros, reduciendo la agricultura químicamente
intensiva .

Las plantas transgénicas son mayoritariamente
resistentes a los herbicidas, y se venden formando
parte de un "paquete de tecnología" que incluye la
semilla transgénica y el herbicida al que es
resistente. Los dos productos principales son
actualmente el "Roundup Ready" de Monsanto que tolera
su herbicida "Roundup" (glifosato), y el "Liberty
Link" de AgrEvo que tolera su herbicida "Liberty"
(glufosinato).

Puede parecer contradictorio y demagógico, pero un
objetivo declarado de tales plantas transgénicas es
reducir el uso de herbicidas. Al diseñar cultivos
tolerantes a niveles muy altos de exposición a un
herbicida (que es un producto químico tóxico para la
mayoría de las plantas), las empresas ofrecen a los
agricultores la opción de usar potentes aplicaciones
de herbicidas en la estación de crecimiento, en lugar
de la práctica normal que requiere una serie de
aplicaciones de varios compuestos diferentes. A pesar
de lo que pregonan las empresas fabricantes, en la
práctica aumenta la cantidad de herbicidas aplicados,
al no afectar a las plantas cultivadas, pero su
simplicidad facilita el trabajo de muchos
agricultores.

Otro beneficio potencial pregonado por Monsanto es que
pueden permitir "el mínimo laboreo", las técnicas de
cultivo que reducen la necesidad de arar o incluso lo
eliminan completamente. Una de las razones para arar
es eliminar las malas hierbas, pero al dejar la tierra
desnuda, el arado agrava la erosión del suelo fértil.

Las plantas transgénicas resistentes a los herbicidas,
al igual que los cultivos Bt, son una extensión del
modelo actual basado en los plaguicidas. Pueden
permitir una reducción del uso de los herbicidas a
corto plazo, pero su adopción generalizada promoverá
la dependencia de los herbicidas. En muchas partes del
mundo en desarrollo, donde hoy apenas se usan
herbicidas, el hábito de su uso podría agravar la
crisis ambiental: los herbicidas son tóxicos para
muchos organismos del suelo, contaminan las aguas
subterráneas y pueden tener efectos a largo plazo en
las personas y en la fauna. Y, por supuesto, la
resistencia aparecerá, pues se favorece la dependencia
de unos pocos herbicidas de amplio espectro (glifosato
y glufosinato), por lo que la resistencia se
desarrollará más rápidamente, y la agricultura será
más vulnerable. En EE UU el uso generalizado de
Roundup (glifosato) en la soja Roundup Ready ha
promovido varias especies de malas hierbas resistentes
a ese herbicida.

El Bacillus thuringiensis (Bt) transgénico reemplaza a
un insecticida, que antes se rociaba sobre las
plantas, por otro dentro de la misma planta. La
resistencia de las plagas al Bt podría aparecer en
pocos años, afectando no sólo a los cultivos
transgénicos, dado que el Bt también se usa en los
cultivos convencionales. Los agricultores verán cómo
uno de los plaguicidas más benigno ambientalmente
dejará de ser útil. Los cultivos Bt son un retroceso a
los peores días del empleo masivo de plaguicidas
químicos, cuando se animaba a que los agricultores
rociaran sus campos con plaguicidas cuya toxicidad no
tardó en aparecer. El Bt está programado para atacar a
la plaga durante todo el periodo de crecimiento de la
planta, aumentando la probabilidad de resistencia, al
aumentar al máximo la exposición.

La práctica totalidad de los cultivos transgénicos han
sido manipulados para reemplazar a sustancias químicas
de amplio uso, sobre todo insecticidas (Bacillus
thuringiensis) y herbicidas (glifosato o glufosinato)
fabricados también por las mismas empresas que venden
las semillas. La mayoría de las plantas transgénicas
incorporan un gen de resistencia a los antibióticos
(gen marcador). Cerca del 18% por ciento de los
cultivos transgénicos mundiales son variedades Bt
(Bacillus thuringiensis), sobre todo de maíz (9,1
millones de hectáreas, 13% del total mundial en 2003),
manipuladas para producir una toxina contra los
insectos (12,2 millones de hectáreas en total), y el
73% son cultivos transgénicos de soja (41,4 millones
de hectáreas, 61%), maíz, colza y algodón diseñados
para resistir a herbicidas como el glifosato o el
glufosinato (67,7 millones de hectáreas). El resto
llevan ambas características, Bt y resistencia al
glifosato.

c. Las tres generaciones de transgénicos
Los alimentos genéticamente modificados no son más
baratos, ni tienen mejor sabor, ni son más saludables
ni más nutritivos. La mayoría de la gente dice
entonces: ¿para qué voy a aceptar cualquier nivel de
riesgo si no me da ningún beneficio y si hay muchos
problemas potenciales asociados con los alimentos y
cultivos transgénicos? 
Ahora, ¿qué significa generación 1 y generación 2 en
productos biotecnológicos? 
La primera generación se refiere a las características
introducidas como insumos agrícolas. Son las plantas
modificadas genéticamente para tolerar herbicidas o
expresar genes insecticidas. Su objetivo es modificar
el uso de plaguicidas aplicados a los cultivos para
expandir el negocio de los plaguicidas y de los
agroquímicos. 
La generación 2 se refiere a la modificación de
caracteres posteriores a la cosecha que están
diseñados para reducir los costos de la industria del
procesado de alimentos. Esto incluye la manipulación
de cultivos para reducir los costos de energía,
procesamiento y almacenaje de productos. Un ejemplo
temprano de esta segunda generación es el tomate de
maduración retardada que produjo Calgene para permitir
una vida más larga en los anaqueles. 
Hasta la propia industria biotecnológica admite que la
estrategia de introducir transgénicos a los mercados a
través de esta primera y segunda generación de
productos fue, por decir lo menos, estúpida. Pero las
corporaciones aprendieron la lección y debemos
prepararnos para la próxima generación de productos
modificados genéticamente. Estamos a punto de ver
grandes cambios en sus estrategias. 
La generación 3 se refiere a productos transgénicos
diseñados para los mayoristas y minoristas en ventas
al público de alimentos y medicamentos. Serán
productos que se pretende sean percibidos por
consumidores de alto poder adquisitivo como benéficos
para la nutrición y para la salud. La generación 3
incluye plantas y animales modificados para producir
drogas, vacunas y plásticos. 
Con la tercera generación, será imposible distinguir
las líneas divisorias entre granjas y farmacias,
alimentos y medicinas. Incluirá "nutracéuticos"
productos alimentarios que se afirmará tienen un
"valor agregado" desde el punto vista nutricional o de
salud. Vamos a ver alimentos con ácidos grasos omega-3
para la prevención de enfermedades cardiovasculares,
lechugas con vitamina C, maíz que combatirá la anemia
y mucho más. Y si los gigantes genéticos se salen con
la suya, todo esto será transgénico. 
No quiero decir con esto que los productos de la
tercera generación, efectivamente serán más sanos, más
baratos o más nutritivos, sino que serán hábilmente
promocionados y emocionalmente atractivos para la
gente que tenga dinero para pagar por ellos. 
Un representante de esta industria describió los
alimentos transgénicos terapéuticos del futuro. Usó
como ejemplo un plato de espaguetis cuya harina
contendrá ingredientes que reducirán 75 por ciento las
posibilidades de contraer cáncer de colon. Aseguró que
los jitomates usados para la salsa tendrán
antioxidantes que disminuirán el envejecimiento, y que
el té para acompañar ese plato ¡disminuirá la
ansiedad! 
Estos ejemplos ilustran cómo la industria
biotecnológica está intentando desesperadamente
desarrollar productos que tengan atractivos para los
consumidores. Además, está buscando legitimidad moral
para convencernos de que las semillas transgénicas son
sanas y buenas para nosotros. Por eso, oímos tanta
propaganda de productos como el "arroz dorado" de
AstraZeneca. Según ellos, este arroz modificado
genéticamente para contener vitamina A es un producto
que va a alimentar a los pobres y hambrientos y curar
sus deficiencias nutricionales. 
La tercera generación de productos biotecnológicos es
promovida en nombre de los pobres y hambrientos de los
países del Sur. Pero una cosa es segura: no tendrá
nada que ver con alimentar a los pobres ni con la
agricultura sustentable. El mercado al que se dirige
es a los consumidores con poder adquisitivo,
principalmente en los países del Norte. Necesitamos
reflexionar sobre todo esto y prepararnos para la
próxima generación de productos biotecnológicos y
preguntarnos constantemente quién controla y quiénes
se benefician de estas tecnologías.

4. Transgénicos a la mesa

El menú del futuro está servido. La ingeniería
genética cruza todas las barreras entre especies,
géneros, y reinos. ¿Qué puede pasar, en poco tiempo,
con la manipulación del ADN almacenado durante
millones de años en seres vivos? Con el nuevo oro
genético, todo será posible. 
Genes de peces en árboles, de luciérnagas en
zanahorias, de tabaco en lechugas, de escorpión en
maíz, de gusanos de seda en papas, y hasta de ratón en
arroz.
En el futuro, será casi imposible encontrar alimentos
naturales.. Esta reciente modalidad de la agricultura,
que ofrece sus ventajas a la hora de adaptar
organismos a condiciones ambientales y climáticas
adversas; y de lograr resistencia a enfermedades,
insectos y toxinas; tiene como contrapartida el
desconocimiento casi total de los efectos que puede
causar en el ecosistema y en la salud, aspectos de los
que nos ocuparemos de ahora en adelante. 
"Tampoco podemos saber qué pasa cuando alguien se
alimenta con un producto transgénico", resume el
ingeniero agrónomo Daniel Panario.

a. principales productos transgénicos cultivados hoy
en día

Cítricos
Ciruela
Tomate
Maíz
Girasol
Alfalfa
Algodón
Patata
Remolacha
Melón 
Soja
Trigo. 
Tabaco
Pino
Eucalipto
Uva 
La Ingeniería Genética se está convirtiendo en una
industria de enormes dimensiones, uno de cuyos campos
de aplicación más preocupantes es la alimentación, la
producción de alimentos e ingredientes alimentarios a
partir de organismos modificados genéticamente. Por
eso es apremiante que los países adopten medidas
restrictivas para el ingreso y consumo de alimentos
AGM. Una de ellas, es el etiquetado de los productos. 

b. Normativa sobre etiquetado de alimentos
transgénicos

La normativa actualmente vigente establece que: 
Sólo es obligatorio el etiquetado específico,
indicando que puede contener organismos modificados
genéticamente (OMGs), cuando pueda ser detectado en el
alimento el ADN modificado por la manipulación
genética o las proteínas procedentes de este ADN
modificado.Queda excluido de la obligatoriedad en el
etiquetaje todos aquellos alimentos donde no pueda
encontrarse el ADN y/o las proteínas extrañas, aunque
utilicen en su composición componentes provenientes de
OMGs como lecitinas, y aceites y grasas vegetales.

Quedan expresamente excluidos del etiquetado
obligatorio los componentes de alimentos, aunque estos
procedan de OMGs, que sean clasificados en la
industria alimentaria como aditivos de alimentos,
saborizantes de alimentos y disolventes utilizados en
la industria del procesado de alimentos.

En la práctica, esta normativa deja fuera de la
obligatoriedad del etiquetado aproximadamente al 90%
de los alimentos comerciales que contienen OMGs o
componentes de OMGs. Algunos de los alimentos que
contienen OMG, son: Hamburguesas congeladas (carne,
pollo, pavo), margarinas, salsas de tomate, productos
lácteos, productos para bebés como compotas y
cereales, aceites, mantecas, pan y galletas, fideos,
masas y harinas. 

c. Alerta con la Lista Roja

Es prioritario para la salud alimentaria, saber qué
tipo de productos está poniendo en los supermercados
la industria alimenticia y cuánta comida preparada con
ingredientes o aditivos de origen transgénico se están
llevando a la boca las personas.
La “lista roja” se compone de más de 600 alimentos
-con sus respectivas marcas- que podrían contener soya
o maíz transgénicos. Entre ellos se encuentran muchos
productos de consumo masivo y popular, como fideos en
todas sus variantes, harinas, aceites, margarinas,
salchichas, mortadela, salsas de tomate, leche, yogurt
e, incluso, coladas y 
cereales para niños.

La Guía de alimentos transgénicos 2004, difundida por
Greenpeace, fue elaborada a partir de una encuesta que
incluyó información recolectada hasta mediados de
abril de este año. El método fue transparente: se le
envió una carta certificada a una larga lista de
empresas pidiéndoles una declaración garantizando que
no utilizan ingredientes derivados de soya y maíz
transgénico, incluyendo los aditivos. A las empresas
que no respondieron se le envió una segunda carta.
Paralelamente, el Instituto Nacional de Tecnología de
los Alimentos (Inta) analizó diversos alimentos para
determinar su contenido. Como resultado, se constató
que varias marcas de hamburguesas y embutidos tenían
un alto contenido de soya transgénica.

Con la información recolectada se confeccionaron dos
listas. Una Lista Verde que incluye productos que,
según sus fabricantes, no contienen ningún ingrediente
derivado de soya o maíz transgénico y una Lista Roja,
que está conformada por alimentos cuyos fabricantes no
garantizan ausencia de esos transgénicos y por
productos elaborados por empresas que no respondieron
el cuestionario.

¿Por qué la encuesta consideró sólo maíz y soya?
Sencillamente, porque son los cultivos transgénicos
más extendidos en el mundo: representan el 82% del
total de plantaciones transgénicas. De la soya se
obtiene harina, aceites, lecitina, mono y
diglicéridos, y ácidos grasos. Y con el maíz no sólo
se elabora harina, también almidón, aceite, jarabe de
glucosa, fructosa, caramelo, sorbitol, etc.

d. El caso de la Soja
 
 En muchos casos estas manipulaciones disfrazados como
"progresos científicos" son simplemente guerras
comerciales. El mezclar soja natural con soja
transgénica imposibilita el etiquetado del alimento y
obligará a muchas personas que no tienen conciencia de
los riesgos a ingerir productos no naturales que
potencialmente son peligrosos. Y todo porque la soja
ha sido manipulada para ser mas resistente a un
herbicida que curiosamente fabrica la misma compañía
que produce la soja transgénica. Hay miles de millones
de dólares en juego. Se necesita decir más? Pues sí,
porque hay muchas vertientes a este asunto y las
siguientes páginas lo aclararán.

El caso que más polémica ha suscitado últimamente en
Europa ha sido el de la soja transgénica, que ya ha
desembarcado también en España. Se ha creado en EE.UU.
una soja resistente al herbicida “Roundup” llamada RRS
(Roundup Ready Soybean) que contiene genes de petunia,
una bacteria, un virus y residuos de glifosato. 

El gobierno de EE.UU. ha amenazado a la UE con una
guerra agrícola en caso de que se pongan impedimentos
a la introducción de este alimento transgénico en los
mercados europeos. Esta soja será mezclada y camuflada
entre la soja convencional para impedir su
identificación, privando así al consumidor del derecho
a la libre elección, del derecho a la información
sobre la existencia en los alimentos de un organismo
que haya sido genéticamente modificado. 

El destino de esta soja será en su mayoría la
alimentación animal, pero también la alimentación
humana. Multitud de productos llevan en su composición
soja o sus derivados, como es el caso de las
margarinas, cervezas, chocolates, alimentos
infantiles, productos dietéticos, etc. 

Los transformados de soja y maíz se incorporan como
ingredientes en, aproximadamente, un 60% de los
alimentos elaborados industrialmente : productos de
repostería, chocolates, pan de molde, conservas,
comidas congeladas, helados, aperitivos, productos
dietéticos, mermeladas, margarinas, aceites vegetales,
etc. La forma en que se suelen presentar tales
ingredientes derivados de la soja son: aceite, grasa
vegetal, lecitinas, harinas, emulsionantes,
espesantes, proteínas, etc.

 Sin saberlo consumimos una cantidad relevante de
productos Transgénicos en nuestro país que pasan
desapercibidos como ingredientes de numerosos
productos cotidianos. Se estiman como insuficientes
las evaluaciones de riesgo, por realizarse en un
microcosmos que impide conocer los efectos a largo
plazo de persistencia, transferencia genética, y
trauma ecológico. 

5. Amenazas para la salud. 

a. Son realmente inocuos los transgénicos?
La industria agroquímica promovió el uso "seguro" de
agroquímicos extremadamente tóxicos y luego justificó
el consumo de estos venenos en los alimentos en
niveles "tolerables." Se inventó normas
seudo-científicas de lo tolerable, (basadas en la
supervivencia, léase también "muerte," de la MITAD de
los animales que consumieron la dosis) conque se
introdujo numerosos venenos de altísima toxicidad en
la cadena alimenticia. Al denominarlos "niveles de
tolerancia" en lugar de "dosis letales tóxicas," se
utiliza un lenguaje que oculta del consumidor lo que
realmente se está midiendo: la concentración de un
veneno peligroso en el alimento. Así, suena benigno y
no provoca una reacción de rechazo y alarma.

De manera análoga, la industria agroalimentaria, que
rechaza el Principio de Precaución por no exigir
"datos científicos," promueve el concepto de
"equivalencia sustancial" como criterio para
garantizar la aprobación de sus productos transgénicos
aun cuando, o precisamente porque, "equivalencia
sustancial" no exige datos científicos sobre los 
alimentos sanos .La inocuidad de los alimentos
obtenidos de CT no está demostrada y existen
evidencias de graves riesgos. 

b. Riesgos
Los transgénicos también suponen un grave riesgo para
la salud. Se ha demostrado, por ejemplo, que provocan
toxicidad en algunas proteínas, generan resistencia a
antibióticos en el hombre o aumentan su potencial
alergénico. El caso que mejor ejemplifica el
desconocimiento de los efectos en la salud de los
alimentos modificados genéticamente es el del Maíz
Starlink. 

Varias toxinas Bt son alergenes o sospechadas
alergenes, incluyendo la proteína Cry9C del cultivo de
maíz “Starlink” de la empresa Aventis. Este producto
solo fue aprobado para forraje y usos industriales,
pero no por consumo humano. En el año 2000, Starlink
entró al sistema alimentario de los Estados Unidos en
varios productos de maíz. El Departamento de Alimentos
y Medicamentos (FDA) revocó más de 300 productos en
los supermercados contaminado con esta variedad
transgenica. . La crisis de Starlink provocó la
prohibición de este producto en varios países en
Europa, Japón, Corea de Sur, El Salvador, entre otros.


La manipulación caprichosa del modelo genético de la
vida ocasiona nuevas enfermedades y debilidades. Dada
la complejidad enorme del código genético, incluso en
organismos muy simples tales como bacterias, nadie
puede predecir posiblemente los efectos de introducir
nuevos genes en cualquier organismo o planta, ni el
alcance de los nocivos efectos para la salud sobre
cualquier persona que lo ingiera. 

Esto sucede porque:
i) El gen transpuesto reaccionará de manera diferente
cuando funciona dentro de su nuevo anfitrión
ii) La inteligencia genética original del anfitrión se
desorganizará.
iii) Los genes del anfitrión y el gen transpuesto
combinados tienen efectos imprevisibles.

Las transferencias no naturales de genes de una
especie a otra son peligrosas.
Las compañías de biotecnología alegan falsamente que
sus manipulaciones son similares a cambios genéticos
naturales. Sin embargo la transferencias de genes de
cruce de especies que se están realizando, como entre
cerdos y plantas, o peces y tomates, nunca sucederían
en la naturaleza y pueden permitir transferirse
enfermedades y debilidades entre especies, con efectos
tan desastrosos como se han visto en BSE - enfermedad
de las vacas locas. El conejillo de indias en esta
experimentación arriesgada es todo el público. 

Los efectos dañosos para la salud ocasionados por la
ingeniería genética continuarán siempre.
Las compañías en biotecnología alegan que sus métodos
son precisos y sofisticados. De hecho hay un elemento
aleatorio en su método experimental de inserción del
gen. Son inevitables los efectos secundarios y los
accidentes y los riesgos se han evaluado
científicamente como ilimitados. A diferencia de la
contaminación química o nuclear, la contaminación
genética no puede recogerse; y los efectos tóxicos de
equivocaciones genéticas se pasarán a todas las
futuras generaciones de una especie. 

Los productos genéticamente diseñados conllevan más
riesgos que alimentos tradicionales.Las compañías de
biotecnología dicen que los riesgos de los nuevos
alimentos genéticamente diseñados son similares a los
riesgos planteados por todos los alimentos: pero la
experiencia ha mostrado que el proceso de ingeniería
genética introduce nuevos alergenos y toxinas
peligrosos en alimentos que eran anteriormente
naturalmente seguros.

c.Colapso catastrófico del balance fisiológico humano.

 La investigación genética indica que muchas
enfermedades tienen su origen en minúsculas
imperfecciones del código genético. Manipular con el
código genético de cualquier forma trastornará el
delicado balance entre nuestra fisiología y los
alimentos que comemos. La estructura genética de las
plantas ha nutrido la humanidad por milenios. Cambiar
repentinamente casi todos los alimentos mediante la
ingeniería genética es una amenaza muy peligrosa e
irrevocable para la vida. 

d. Posibles efectos de los transgenes: Al consumir los
alimentos transgénicos, se ingiere sustancias nuevas,
los transgenes y las sustancias que estos genes
expresan que no han conformado jamás parte de la dieta
de los consumidores .En la dosis que sea, una
sustancia toxica provoca una reacción, sea observable
o no. Incluso, este principio se utiliza en la
homeopatía: el organismo responde a la presencia de
sustancias aun en concentraciones medidas en moléculas
por cc. En adición, se agregan los riesgos para la
salud de resistencia a antibióticos, de alergias y
toxicidad. Debido a que se está manipulando
genéticamente cultivos alimenticios (como el maíz)
para que produzcan fármacos, productos industriales e
insecticidas etc. y estos puedan contaminar
genéticamente los cultivos destinados al alimento o
mezclarse con ellos, no se sabrá lo que se está
consumiendo y se introducen nuevos riesgos para la
salud. La transferencia horizontal de ADN de los OMG a
los microorganismos del tracto digestivo puede crear
nuevos patógenos y enfermedades.

Por lo tanto comenzaran a  aparecer grandes olas de
enfermedades jamás vistas, las defensas del organismo
que consume alimentos transgénicos prácticamente
desaparecen llevando a morir de cualquier virosis, o
infecciones, dejando a las personas proclives a
contraer todo tipo de enfermedades. Además de bajar
las defensas o quedar sin defensas, se producen
trastornos de tipo morfológico en la formación de los
tejidos del cuerpo humano. Estos productos inmunizan
el cuerpo y no permiten que actúen los antibióticos,
calcio ni vitaminas.

e. El consumo de animales alimentados con
transgénicos. 

La mayoría de los alimentos transgénicos que se
cultivan hoy en día, forman parte de las dietas de
animales que después nos comemos. Científicamente no
hay nada claro, ahora bien ¿Pueden haber consecuencias
sobre el humano que coma de un animal alimentado con
transgénicos?


f. Casos comprobados:
Si un gen animal se introduce en un vegetal, puede
traer graves consecuencias su consumo en la salud
humana. El fríjol transgénico de EMBRAPA que contiene
un gene extraído de una castaña causó en los Estados
Unidos reacciones alérgicas a los consumidores. Las
investigaciones realizadas en 1998 demostraron que la
papa transgénica con genes que producen lecitina
(proteína que destruye las células del sistema
inmunológico), puede modificar el metabolismo humano.
Durante cien días, el investigador Arpad Pusztai
alimentó a ratas con estas papas transgénicas y el
resultado fue el retardo del crecimiento de las ratas
y menor resistencia a las infecciones. 
Consumir productos transgénicos puede ocasionar la
resistencia a los antibióticos. Los caballos
alimentados con transgénicos han mostrado alteraciones
del sistema inmunológico y en diversos órganos
vitales. Como consecuencia de introducir genes
extraños en los alimentos, se pueden padecer alergias
a los alimentos.

Por otro lado, la introducción de nuevas proteínas a
los alimentos pueden aumentar la potencia de algunas
sustancias tóxicas que ya existen en los alimentos.
Otras sustancias del cuerpo que protegen contra el
cáncer podrían verse disminuidas. Existen pruebas
científicas de la acción cancerígena de los niveles
actuales de residuos de glifosato permitidos por ley,
mientras quien produce este herbicida, Monsanto, exige
que se multiplique por diez el nivel de residuo
permitido en la soya transgénica resistente a este
herbicida. Según investigaciones recientes, el
“Roundup” altera las hormonas que modulan la síntesis
del estrógeno, lo cual podría originar aumento de
cánceres y malformaciones del aparato sexual.


A finales de los años 80, una empresa japonesa utilizó
bacterias transgénicas para producir un suplemento
alimenticio (con bse en el Triptofano) que se vendía
sin receta en los Estados Unidos. De ello murieron 37
personas y al menos mil 500 padecieron una grave
enfermedad de la sangre. También la hormona artificial
BST que se inyecta a las vacas para producir más leche
podría aumentar el riesgo de cáncer en seres humanos.
Los transgénicos tienen el potencial a aumentar la
toxicidad de los alimentos, especialmente los cultivos
Bt. Es decir, no se puede lavar los productos de Bt,
tienen la toxina en cada célula, aumentando
riesgo/delación/exposición a tales toxinas. Los
riesgos son mayores para los niños y ancianos.  


Lo más preocupante es que todos estos productos que
están manipulados genéticamente no están lo
suficientemente estudiados y por lo tanto los
consumidores por el desconocimiento existente al
respecto y por los problemas que estos nuevos
alimentos puedan  acarrear a nuestra salud y a nuestro
entorno los rechazan.. Respecto a posibles perjuicios
para la salud, la British Medical Association(BMA)
mostró, en un documento reciente, su preocupación por
el aumento de la vulnerabilidad de las personas a los
antibióticos debido a la creación reciente de genes
resistentes a los mismos, también resaltan el
incremento de alergias y la aparición de nuevas
enfermedades, consecuencia del consumo de alimentos
Transgénicos.
En resumen, el consumo de alimentos AMG, ocasiona: 

i) Grandes deficiencias Inmunitarias en el ser humano
ii) Transformación de la estructura celular
iii) Contaminación a gran escala de los Virus,
bacterias, enfermedades, etc.
iv) Falta de Vitalidad.
v) Degeneración de la información del ADN, y ARN
produciendo nacimientos deformes, monstruosos y
exterminación de las especies.
vi) Muerte súbita de personas, sin saber debido a que
causa.
vii) Aumento de probabilidades para contraer cáncer. 

Cuando pensamos que las poblaciones pobres del Tercer
Mundo tienen un sistema inmunológico más deprimido que
en naciones económicamente más ricas, es lógico pensar
que los impactos de los transgénicos pueden
desencadenar impactos en la salud más alarmantes en el
Tercer Mundo. El problema es que mientras se siga
produciendo transgénicos en el mundo, y los
consumidores ricos del mundo los rechacen, siempre
habrá un mercado para ellos, y son los pobres del
mundo.



6. Riesgos Ecológicos

“Además de los impactos negativos y el riesgo para la
salud, los transgénicos representan una amenaza para
el ambiente, debido a la pérdida irreversible de
diversidad biológica”. De hecho, el último informe del
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) sobre el estado del medio ambiente y medidas
normativas (1972-2002) advierte que los organismos
genéticamente modificados están acelerando la pérdida
de biodiversidad y la disminución de especies
autóctonas, debido a la “contaminación genética”.
El problema de la coexistencia nace de la posibilidad
real de contaminación de cultivos convencionales y
ecológicos por material transgénico, bien por el
intercambio de polen en los campos, bien por la mezcla
de las cosechas. Con la siembra a gran escala de
variedades transgénicas, el reto planteado es la
protección del resto de los cultivos para que se
queden libres de transgénicos.

Implicancia de los Transgenicos

(De la Universidad de California, Berkeley)


"Siempre que los cultivos transgénicos sigan
estrechamente el paradigma de los pesticidas, los
productos biotecnológicos reforzaran el espiral de los
pesticidas en los agroecositemas, legitimando así las
preocupaciones que tantos científicos han expresado
con respecto a los posibles riesgos medioambientales
de organismos genéticamente modificados. De acuerdo a
varios autores, los riesgos ecológicos más serios que
presenta el uso comercial de cultivos transgénicos son
(Rissler y Mellon 1996; Krimsky y Wrubel 1996): 
i) La expansión de los cultivos transgénicos amenaza
la diversidad genética por la simplificación de los
sistemas de cultivos y la promoción de la erosión
genética; 
ii) La potencial transferencia de genes de Cultivos
Resistentes a Herbicidas (CRHs) a variedades
silvestres o parientes semidomesticados pueden crear
supermalezas; 
CRHs voluntarios se transformarían subsecuentemente en
malezas; 
iii) El traslado horizontal vector-mediado de genes y
la recombinación para crear nuevas razas patogénicas
de bacteria; 
iv) Recombinación de vectores que generan variedades
del virus mas nocivas, sobre todo en plantas
transgénicas diseñadas para resistencia viral en base
a genes vírales; 
v) Las plagas de insectos desarrollarán rápidamente
resistencia a los cultivos que contienen la toxina de
Bt; 
vi) El uso masivo de la toxina de Bt en cultivos puede
desencadenar interacciones potencialmente negativas
que afecten procesos ecológicos y a organismos
benéficos". 


a.Efectos Ecosistémicos. Los residuos de agro-tóxicos,
principales insumos de la RV, acumulan en especies a
veces muy remotas en el tiempo y el espacio del lugar
de su aplicación. En adición a la contaminación
genética y la transferencia horizontal ya mencionadas,
la presencia, en los cultivos transgénicos, de nuevos
genes, proteínas, productos asociados y cualquiera de
sus metabolitos, puede inducir alteraciones en la
relación ecológica del cultivo con las demás especies,
incluyendo la aparición de nuevas plagas y afectación
de organismos benignos. Se trata de un bombardeo del
ambiente con elementos que jamás ha sido  parte del
sistema y cuyos efectos son desconocidos. Los efectos
son impredecibles, incontrolables e irreversibles. Se
estiman como insuficientes las evaluaciones de riesgo
, por realizarse en un microcosmos que impide conocer
los efectos a largo plazo de persistencia,
transferencia genética, y trauma ecológico

Un informe oficial del Ministerios de Medio Ambiente y
Transporte del Gobierno británico, elaborado en 1998,
alerta sobre los riesgos medioambientales de las
semillas transgénicas. El documento sugiere la
existencia de peligros para las aves y otros animales,
que resultarían diezmados tras la desaparición de los
insectos por las fuertes dosis de plaguicidas
empleadas en los cultivos de plantas modificadas
genéticamente para resistirlos.

Como los productos transgénicos han sido preparados
para soportar, entre otras cosas, potentes pesticidas,
una polinización cruzada entre una plantación
transgénica y otra que no lo es obligaría al resto de
los agricultores a fumigar cada vez más sus propios
campos.

Si el viento, una de las vías esenciales de
transporte, lleva los diminutos granos de polen de una
cosecha transgénica a otra tradicional, la mezcla
puede modificar la configuración genética de esta
última. En algunos casos, ya demostrados en ensayos de
invernadero, el resultado es una nueva planta estéril
o sumamente debilitada. En conclusión, un híbrido con
graves problemas de supervivencia.

La consecuencia directa sería doble. El agricultor que
prefiera ceñirse a los cultivos tradicionales o bien a
los orgánicos -sin pesticida alguno- acabará
utilizando estas sustancias químicas para salvar la
cosecha. Los animales, a su vez, tendrán que buscar
nuevos alimentos o incluso perecerán.
b. La manipulación genética de animales para potenciar
la producción de sustancias aprovechables
industrialmente, o para aumentar su efectividad
depredadora contra insectos y plagas, son otras de las
aplicaciones con las que se está trabajando, así como
aumentar la resistencia de los peces al frío, hacerles
crecer más deprisa o ayudarles a resistir algunas
enfermedades.
El uso de plaguicidas, también altera el equilibrio
natural al ejercer  en los insectos una fuerte presión
selectiva, que puede originar "super insectos" ,
complicando así su control.

c. Erosión genética o Contaminación biológica
Los transgénicos rompen el equilibrio de los
ecosistemas y eliminan la biodiversidad. 
Las semillas creadas genéticamente eliminan a las
semillas naturales y, por la polinización de ellas, se
mezclan con los vegetales naturales creando especies
estériles o débiles o que contienen tales
características de los OGMs: resistencia a los
herbicidas, riesgos para la salud humana y animal,
etc. Es imposible retirar de la naturaleza los genes
que se introdujeron en una planta. Los transgénicos
acelerarán la erosión genética ya que reducirán las
posibilidades de adaptación de las plantas cultivadas
a las variaciones climáticas y a la diversidad de los
ecosistemas. Por otro lado, los monocultivos
transgénicos uniforman genéticamente la agricultura y
destruyen otras plantas y animales. 
La contaminación genética que producen los
transgénicos por medio de la polinización o el viento,
puede debilitar a otras plantas y animales haciéndolos
más vulnerables a plagas o enfermedades, eliminando la
biodiversidad. El uso de agrotóxicos y transgénicos
eliminan a otros organismos e insectos alterando su
interaccion y los microecosistemas. Investigaciones
realizadas en universidades de los Estados Unidos, han
demostrado que los genes que se introducen en cultivos
transgénicos resistentes a herbicidas, pueden
trasladarse a plantas silvestres cercanas que luego no
se pueden controlar. La toxina BT pasa al suelo y
afecta microorganismos que reciclan los nutrientes de
las plantas, o destruye las bacterias que fijan el
nitrógeno del aire y permiten la fertilización natural
de las leguminosas.
 
Se ha comprobado que cultivos de maíz y algodón
transgénicos, generaron resistencia creciente en
algunas especies de mariposas cuyas larvas empezaron a
atacar a estos y otros cultivos y plantas silvestres.
Lo mismo ocurrió con la Papa transgénica.
Evidencias de la Revolución Verde no dejan ninguna
duda que la difusión de variedades modernas ha sido
una importante causa de la erosión genética, cuando
las campañas gubernamentales masivas animaron a los
agricultores a adoptar variedades modernas
empujándoles a abandonar muchas variedades locales
(Tripp 1996). La uniformidad causada por el aumento
del área de cultivo de un número más pequeño de
variedades es una fuente de riesgo para los
agricultores, cuando las variedades modernas son más
vulnerables a enfermedades y al ataque de plagas y
cuando estas se desarrollan pobremente en ambientes
marginales (Robinson 1996). 

En 1997, un año después de su primera plantación
comercial en Canadá, un agricultor informó, y las
pruebas de ADN confirmaron, que la colza Roundup Ready
se había propagado, por polinización, a una especie
silvestre cercana, que crecía en los márgenes del
sembrado, produciendo una mala hierba con resistencia
al herbicida. El gen con resistencia al herbicida
había "escapado." Había aparecido una grave
contaminación, la genética, al abrir la caja de
Pandora transgénica.

Si un cultivo transgénico es capaz de reproducirse
sexualmente (y generalmente lo es), la fuga de
"transgenes" es inevitable, lo que puede tener graves
consecuencias en las zonas de gran diversidad
agrícola. El algodón de Monsanto, mezcla de Roundup
Ready y Bt, está en el mercado desde hace varios años.
En el futuro podría difundir una amplia variedad de
potentes genes en la naturaleza.

Las variedades modernas genéticamente uniformes,
cultivadas extensivamente alrededor del mundo,
desplazaron a las variedades locales conservadas
durante siglos por las comunidades. Este proceso
continuará exacerbándose con el uso en todo el planeta
de CT genéticamente idénticos. Además se le añade la
erosión genética causada por la contaminación genética
de variedades locales. La contaminación genética es la
introducción accidental, por vía de la polinización,
de transgenes en el genoma de otra variedad de la
misma especie, o de un pariente silvestre,
convirtiéndolo en transgénico y afectando sus
interacciones con las demás especies.


Otros experimentos son la producción de variedades de
plantas resistentes a virus, hongos y bacterias. Se
señala que existe evidencia científica de que la
manipulación genética para crear plantas resistentes a
los virus podría producir nuevos virus, potencialmente
más potentes que los originales.

La contaminación genética es una realidad
indiscutible. A las peligrosas e inadmisibles
consecuencias ambientales, hay que añadir ahora, una
segunda amenaza derivada de la filtración en nuestra
dieta de los genes contaminantes. La contaminación
genética es difícil de descubrir y parece ser
prácticamente imposible de eliminar. Se extiende, se
extiende y se extiende. 
 
-Los casos conocidos de filtración y contaminación
genética, expuestos en el libro “Contaminación
Genética” y recogidos resumidamente en el presente
trabajo, fueron descubiertos por organizaciones
ambientalistas y de consumidores. Todas ellas son
ONG’s con escasos recursos económicos, técnicos y
humanos. Por lo tanto, si se investigaran con mayores
recursos los alimentos que consumimos, estoy casi
seguro que los casos de filtración genética (FG) se
desbordarían. 
 

Otro factor de contaminación es que en  los lugares de
acopio, cosechas transgénicas y no transgénicas son
mezcladas para facilitar la venta e intromisión de las
transgénicas. Estas variedades transgénicas camufladas
entre variedades no transgénicas, pueden eludir más
fácilmente los escasos y mediocres controles,
penetrando en países donde pueden estar prohibidas.
Este problema se agrava en países económicamente
pobres.

En un congreso de biodiversidad en Colombia se
concluyó: 

. Por esto pedimos una moratoria de 50 años para la
diseminación de organismos que han sido manipulados
genéticamente, ya que una vez soltados en el medio
ambiente, será imposible su recuperación e inevitable
la contaminación genética con especies naturales
similares. (Asociación Chamánica y Ecológica de
Colombia). 

d. Problemas Ambientales de los Cultivos Resistentes a
los Herbicidas y     plaguicidas. 

Otras manipulaciones genéticas en agricultura, es la
creación de plantas que generan sus propios
insecticidas. Pero igual que en las plantas, el uso
constante y repetido de insecticidas hace que los
insectos desarrollen resistencia a los insecticidas,
incluso a los más poderosos. En los países donde se
cultivan a gran escala, como ocurre en EE UU y Canadá,
se han detectado plagas de insectos resistentes a la
toxina de los transgénicos, malas hierbas resistentes
a los herbicidas y ha aumentado el uso de
agroquímicos.
 
La contaminación genética de variedades tradicionales
o de especies silvestres, el incremento en el uso de
agroquímicos o las toxinas insecticidas que generan y
afectan al resto de la fauna y la flora son algunos
ejemplos del impacto ambiental que generan los
transgénicos.  En estos momentos, según el último
informe del ISAAA (un organismo que sirve de
instrumento propagandístico a la industria de los
transgénicos) el 75% de los transgénicos que se
cultivan están modificados para ser tolerantes a
herbicidas, el 17% contiene un gen que produce una
toxina que mata a la larva del taladro; y el 8%
restante posee las dos propiedades a la vez. 

Según los defensores de CRHs, esta tecnología
representa una innovación que permite a los
agricultores simplificar sus requisitos de manejo de
malezas, reduciendo el uso de herbicidas a situaciones
de post-emergencia usando un solo herbicida de
amplio-espectro que se descomponga relativamente
rápido en el suelo. Herbicidas candidatos con tales
características incluyen Glyphosate, Bromoxynil,
Sulfonylurea, Imidazolinones entre otros. 
Sin embargo, en realidad el uso de cultivos
resistentes a los herbicidas probablemente aumentara
el uso de herbicidas así como los costos de
producción. 

e. Resistencia a Herbicidas

Esta bien documentado que cuando un solo herbicida es
usado repetidamente sobre un cultivo, las
oportunidades de que se desarrolle resistencia al
herbicida en la población de malezas se incrementa.
(Holt y otros 1993). Las sulfonylureas y los
imidazolinones son particularmente propensos a la
evolución rápida de malezas resistentes y se conocen
hasta catorce especies de malezas que presentan
resistencia a los herbicidas del sulfonylurea. Cassia
obtusifolia una maleza agresiva en la soja y el maíz
en el sudeste de los EE.UU. ha exhibido resistencia a
los herbicidas del imidazolinone (Goldburg 1992). 

El problema es que dada la presión de la industria
para aumentar las ventas de herbicidas, la superficie
tratada con herbicidas de amplio espectro se
extenderá, exacerbando el problema de resistencia. Por
ejemplo, se ha proyectado que la superficie tratada
con Glyphosate aumentará a casi 150 millones de acres.
Aunque el Glyphosate es considerado menos propenso
para desarrollar resistencia, el aumentado en el uso
del herbicida producirá resistencia en malezas, aunque
más lentamente, como se ha documentado en poblaciones
de ryegrass anual, quackgrass, birdsfoot trefoil y
especies de Cirsium (Agalla 1995). 

De hecho, una gran cantidad de expertos de todo el
mundo tiene reservas sobre la tecnología que
posibilita la transferencia de genes, o la tecnología
transgénica Jenkins sostiene que una planta que libera
veneno a lo largo de todo su periodo de crecimiento
ofrece la mayor ventaja biológica posible para que los
insectos desarrollen resistencia. Agrega también que
eminentes entomológos han llegado a la conclusión de
que es inevitable que pronto las plagas resistente al
Bt atacarán otros cultivos de importancia, como la
papa y el maíz, provocando una crisis agrícola en todo
el mundo.


f. Impactos Ecológicos de los Herbicidas 

Las compañías afirman que el Bromoxynil y el
Glifosato, cuando son propiamente aplicados se
degradan rápidamente en el suelo, no se acumulan en
las aguas subterráneas, no tienen efectos en
organismos y no dejan residuos en los alimentos. Hay,
sin embargo, evidencia de que el Bromoxynil causa
defectos de nacimiento en animales de laboratorio, es
tóxico a los peces y puede causar cáncer en humanos.
Debido a que el Bromoxynil es absorbido por vía
dermatológica, y porque causa defectos de nacimiento
en roedores, es probable que presente riesgos a los
agricultores y obreros del campo. Similarmente se ha
reportado que el Glyphosate puede ser tóxico para
algunas especies invertebradas que habitan en el
suelo, incluyendo a predadores benéficos como arañas y
carábidos y especies detritivoras como lombrices de
tierra, y también para los organismos acuáticos,
incluso los peces (Pimentel y otros 1989). En la
medida que estudios verifican la acumulación de
residuos de este herbicida en las frutas y tubérculos,
al sufrir poca degradación metabólica en las plantas,
emergen también preguntas sobre la seguridad de los
alimentos con trazas de estos herbicidas. 

g. Creación de "Super Malezas"

Aunque existe la preocupación que los cultivos
transgénicos se puedan convertir a su vez en malezas,
el mayor riesgo ecológico es que liberaciones a gran
escala de cultivos transgénicos pueden resultar en el
flujo de transgenes de los cultivos a otras plantas
silvestres que entonces pueden transformarse en
malezas (Darmency 1994). El proceso biológico que
preocupa aquí es la introgresión, es decir, la
hibridación entre especies de diferentes plantas. La
evidencia indica que tales intercambios genéticos
entre malezas silvestres y cultivos ya ocurren. La
incidencia de shattercane (Sorghum bicolor), una
maleza emparentada con el sorgo y el flujo genético
entre el maíz y la teocinte demuestran el potencial de
los cultivos emparentados a volverse serias malezas.
Esto es preocupante dado que varios cultivos en los
Estados Unidos son cultivados en proximidad con sus
parientes sexualmente compatibles. Hay también
cultivos que crecen en las proximidades de malezas
silvestres que no son parientes íntimos pero pueden
tener algún grado de compatibilidad cruzada tales como
los cruces de Raphanus raphanistrum X R. sativus
(rábano) y de Sorghum halepense X maíz sorgo
(Radosevich y otros 1996). 

h. Reducción de la Complejidad del Agroecosistema 

La remoción total de malezas vía el uso de herbicidas
de amplio-espectro puede llevar a impactos ecológicos
indeseables, dado que se ha documentado que un nivel
aceptable de diversidad de malezas en los alrededores
o dentro de los campos de cultivo puede jugar un papel
ecológico importante, tal como la estimulación del
control biológico de plagas, o la mejora de la
cobertura protectora contra la erosión del suelo, etc.
(Altieri 1994). 
Lo más probable es que los CRHs refuercen el
monocultivo al inhibir las rotaciones y los
policultivos ya que la diversificación es imposible si
se usan cultivos susceptibles a los herbicidas
combinados con los CRHs. Tales agroecosistemas
empobrecidos en su diversidad vegetal proveen las
condiciones óptimas para el crecimiento libre de
malezas, insectos y enfermedades dado que muchos
nichos ecológicos no están siendo ocupados por otros
organismos. Es más, los CRHs a través del incremento
de la efectividad del herbicida, podrían reducir aun
mas la diversidad vegetal, favoreciendo cambios en la
composición y abundancia de la comunidad de malezas,
favoreciendo especies competitivas que se adaptan a un
amplio-espectro de tratamientos de post-emergencia
(Radosevich y otros 1996). 

i. Riesgos Ambientales de los Cultivos Resistentes a
Insectos 

Según la industria, los cultivos transgénicos
insertados con genes de Bt prometen reemplazar el uso
de insecticidas sintéticos en el control de plagas de
insectos. Puesto que la mayoría de los cultivos tienen
una diversidad de plagas de insectos, insecticidas
todavía tendrán que ser aplicados para controlar
plagas diferentes a los Lepidoptera que son los
susceptibles a la endotoxina expresada por el cultivo
(Gould 1994). 

Por otro lado, se tiene conocimiento de que varias
especies de Lepidoptera han desarrollado resistencia a
la toxina de Bt en pruebas de campo y de laboratorio,
sugiriendo que los mayores problemas de resistencia se
desarrollan en cultivos transgénicos donde la
expresión continua de la toxina crea una fuerte
presión de selección (Tabashnik 1994). 

Dado que se ha aislado una diversidad de genes de la
toxina Bt, los biotecnólogos argumentan que si se
desarrolla resistencia pueden usarse formas
alternativas de la toxina Bt (Kennedy y Whalon 1995).
Sin embargo, dado que es probable que los insectos
desarrollen resistencia múltiple o resistencia
cruzada, tal estrategia también esta condenada al
fracaso (Alstad y Andow 1995). 

Basándose en experiencias pasadas con pesticidas,
otros han propuesto planes de manejo de la resistencia
con cultivos transgénicos, tales como el uso de
mezclas de semilla y refugios (Tabashnik 1994). Además
de requerir la difícil tarea de una coordinación
regional entre agricultores, los refugios han
presentado un éxito pobre con los pesticidas químicos,
debido al hecho que las poblaciones de insectos no
están restringidas a un agroecosistema cerrado, y los
insectos que entran están expuestos a cada vez mas
bajas dosis de la toxina en la medida que el pesticida
se degrada (Leibee y Capinera 1995). 

j. Impactos Sobre Otros Organismos

Conservando la población de plagas a niveles sumamente
bajos, los cultivos de Bt pueden hambrear a los
enemigos naturales en la medida que estos insectos
benéficos necesitan una cantidad pequeña de presa para
sobrevivir en el agroecosistema. Los insectos
parásitos serían los mayormente afectados porque ellos
son más dependientes de hospederos vivos para su
desarrollo y supervivencia, mientras que algunos
predadores podrían teóricamente alimentarse de presas
muertas o agonizantes. 

Los enemigos naturales también podrían afectarse
directamente a través de las interacciones a niveles
ínter tróficos. Evidencias en estudios realizados en
Escocia sugieren que los áfidos son capaces de
secuestrar la toxina del cultivo Bt y transferirla a
sus predadores (coccinélidos), a su vez afectando la
reproducción y la longevidad de los coccinélidos
benéficos (Birch y otros 1997). El secuestro de
sustancias químicas secundarias de las plantas por
herbívoros, quienes luego afectan el comportamiento de
parásitos no es rara (Campbell y Duffey 1979). La
posibilidad de que las toxinas de Bt que se muevan a
través de las cadenas alimenticias presenta serias
implicaciones para el control biológico natural en
agroecosistemas. 

Las toxinas de Bt pueden incorporarse al suelo a
través del material vegetal que se descompone,
pudiendo persistir durante 2-3 meses, resistiéndose a
la degradación ligándose a las partículas de arcilla
mientras mantienen la actividad de la toxina (Palm y
otros 1996).Tales toxinas de Bt que terminan en el
suelo y el agua proveniente de los desechos de
cultivos transgénicos puede tener impactos negativos
en los organismos del suelo y en los invertebrados
acuáticos así como en el proceso de reciclaje de
nutrientes (James 1997). 

Todos estos aspectos merecen una investigación mas
seria. 

k. Efectos Río Abajo
	
Una efecto medioambiental mayor, como resultado del
uso masivo de la toxina de Bt en algodón u otro
cultivo ocupando una inmensa superficie del paisaje
agrícola, es que agricultores vecinos con cultivos
diferentes al algodón, pero que comparten complejos
similares de plagas, puede terminar con poblaciones de
insectos resistentes colonizando sus campos. Es
posible que plagas de Lepidoptera que desarrollan
resistencia al Bt en algodón, se mueven a los campos
adyacentes donde los agricultores usan Bt como un
insecticida microbiano, dejando así a los agricultores
indefensos contra tales plagas, en la medida que ellos
pierden su herramienta de control biológico (Gould
1994). ¿Quién sería responsable por tales pérdidas?

Impactos de los Cultivos Resistentes a Enfermedades 

Algunos científicos han intentado diseñar plantas
resistentes a infecciones patogénicas incorporando
genes para productos vírales dentro del genoma de las
plantas. Aunque el uso de genes para la resistencia a
virus en cultivos tiene beneficios potenciales, hay
algunos riesgos. La recombinación entre el ARN del
virus y un ARN viral dentro del cultivo transgénico
podría producir un nuevo patógeno que lleve a
problemas de enfermedad más severos. Algunos
investigadores han mostrado que recombinaciones
ocurren en plantas transgénicas y que bajo ciertas
condiciones se puede producir una nueva raza viral con
un rango alterado de huéspedes (Steinbrecher 1996). 

La posibilidad que las plantas transgénicas
resistentes a virus pueden ampliar el rango de
hospederos de algunos virus o pueden permitir la
producción de nuevas razas de virus a través de la
recombinación y/o la transcapsidación exigen una
investigación experimental cuidadosa (Paoletti y
Pimentel 1996). 

Citamos un análisis de la universidad de California
que resume lo expuesto sobre los riesgos ecológicos de
los CT. 


l. Contaminación de Suelos En adición a la
salinización de suelos debido al riego, la erosión de
suelos producto del manejo industrial y la
contaminación causado por agroquímicos, todas
consecuencias de la RV, se tiene otros efectos
nocivos: (i) mayor contaminación debido al aumento en
el uso de herbicidas con los cultivos resistentes a
herbicida (por ejemplo los llamados "RR" o "Round-up
Ready") (ii) Los exudados de los CT "Bt", modificados
genéticamente para producir la toxina de Bacillus
Thuringiensis, son tóxicos para los microorganismos
del suelo y afectan la descomposición de materia
orgánica y el ciclo de carbono (iii) el uso de la TRUG
involucrará el uso de productos químicos para activar
los genes y dichas sustancias constituyen nuevos
contaminantes. (iv) Existe el riesgo de la
transferencia horizontal de ADN de los OMG a los
microorganismos del suelo provocando efectos
ecosistémicos desconocidos.

La historia de la agricultura nos enseña que las
enfermedades de las plantas, las plagas de insectos y
las malezas se volvieron más severas con el desarrollo
del monocultivo, y que los cultivos manejados
intensivamente y manipulados genéticamente pronto
pierden su diversidad genética (Altieri 1994, Robinson
1996). Dado estos hechos, no hay razón para creer que
la resistencia a los cultivos transgénicos no
evolucionará entre los insectos, malezas y patógenos
como ha sucedido con los pesticidas. No importa qué
estrategias de manejo de resistencia se usen, las
plagas se adaptarán y superarán las barreras
agronómicas (Green y otros 1990). Las enfermedades y
las plagas siempre han sido amplificadas por los
cambios hacia la agricultura homogénea.


El hecho que la hibridación interespecífica, y la
introgresión son comunes a especies tales como:
girasol, maíz, sorgo, raps, arroz, trigo y papas,
proveen la base para esperar un flujo de genes entre
el cultivo transgénico y sus familiares silvestres
creando así nuevas malezas resistentes a los
herbicidas. A pesar del hecho de que algunos
científicos argumentan que la ingeniería genética no
es diferente al mejoramiento convencional, los
críticos de la biotecnología reclaman que la
tecnología del ADN permite la expresión de nuevos
genes exóticos en las plantas transgeneticas. Estas
transferencias de genes están mediadas por vectores
que se derivan de virus y plasmidos causantes de
enfermedades, quienes pueden atravesar las barreras de
las especies de tal forma que puedan transferir genes
entre una gran variedad de especies, afectando así a
muchos otros organismos en el ecosistema. 

Pero los efectos ecológicos no están limitados a la
resistencia de las plagas y creación de nuevas malezas
o tipos de virus. Como se argumenta aquí, los cultivos
transgénicos pueden producir toxinas medioambientales
que se mueven a través de la cadena alimenticia y que
también pueden terminar en el suelo y el agua
afectando a invertebrados y probablemente impactando
procesos ecológicos tales como el ciclo de nutrientes.

Muchas personas han argumentado por la creación de una
regulación apropiada para mediar la evaluación y
liberación de cultivos transgénicos para contrarrestar
riesgos medioambientales y demandan una mayor
evaluación y entendimiento de los temas ecológicos
asociados con la ingeniería genética. Esto es crucial
en la medida que los resultados que emergen acerca del
comportamiento medioambiental de los cultivos
transgénicos liberados sugieren que en el desarrollo
de los "cultivos resistentes", no sólo deben evaluarse
los efectos directos en el insecto o la maleza, sino
también los efectos indirectos en la planta (Ej.
crecimiento, contenido de nutrientes, cambios
metabólicos), en el suelo y en otros organismos
presentes en el ecosistema. 
	
Otros demandan apoyo continuo para investigaciones
agrícolas basadas en la ecología, en la medida en que
todos los problemas biológicos a los que la
biotecnología apunta, pueden resolverse usando
aproximaciones agroecológicas. Los efectos dramáticos
de las rotaciones y los policultivos en la salud de
los cultivos y su productividad, así como en el uso de
los agentes del control biológico en la regulación de
plagas han sido repetidamente confirmadas por la
investigación científica (Altieri 1994, NRC 1996). El
problema es que la investigación en las instituciones
públicas refleja cada vez mas los intereses de los
donantes privados a expensas de la investigación en
beneficio publico tal como el control biológico,
sistemas de producción orgánica y técnicas
agroecológicas en general (Busch y otros 1990). La
sociedad civil debe exigir una respuesta de a quién
deben servir la universidad y otras instituciones
publicas y demandar mayor investigación en
alternativas a la biotecnología. Hay también una
necesidad urgente de desafiar el sistema de patentes y
de derecho de propiedad intelectual intrínseco en el
OMG, el cual no solamente proporciona a las CTNs con
el derecho de apropiarse y patentar los recursos
genéticos, pero que también acelerará el ritmo al que
las fuerzas del mercado promueven las practicas del
monocultivo con variedades transgénicas genéticamente
uniformes.

m. Biotecnología y Agro biodiversidad  (Bancos de
Semillas. Prevención)

Aunque la biotecnología tiene la capacidad de crear
una variedad mayor de plantas comerciales, las
tendencias actuales de las CTNs son abrir amplios
mercados internacionales para un solo producto,
creando así las condiciones para la uniformidad
genética en el paisaje rural. 

Además, la protección de patentes y los derechos de
propiedad intelectual apoyados por el GATT, inhiben a
los agricultores de re-usar, compartir y almacenar sus
semillas aumentando así la posibilidad de que pocas
variedades lleguen a dominar el mercado de semillas.
Aunque un cierto grado de uniformidad de los cultivos
puede tener ciertas ventajas económicas, tiene dos
inconvenientes ecológicos. Primero, la historia ha
mostrado que una gran área cultivada con un solo
cultivo es muy vulnerable a un nuevo patógeno o plaga.
Y, segundo, el uso extendido de un solo cultivo lleva
a la pérdida de la diversidad genética (Robinson
1996).

 El desarrollo de ventajas competitivas por parte de
los organismos transgénicos, como mayor resistencia a
la salinidad, a la sequía o a las bajas temperaturas,
puede ocasionar la invasión por parte de estas
especies de hábitats que no les son propios y cuyo
equilibrio se vería entonces amenazado al desplazar a
otras especies o favorecer su extinción. 

	Todos los efectos anteriores no son únicas a las
variedades modernas y se espera que, dada su
naturaleza monogenica y la rápida expansión del área
bajo su cultivo, los cultivos transgénicos solo
exacerbarán estos efectos. 


7. Cultivos transgénicos vs. Agricultura ecológica. 

¿Por qué son los cultivos transgénicos incompatibles
con la agricultura Ecológica?
A pesar de la imposición de los paquetes tecnológicos
de la RV, la agricultura ecológica se ha ido
desarrollando, incluso, utilizando las mismas
variedades mejoradas. Una visión superficial de la
agricultura "ecológica" la percibe sólo como un método
sostenible de cultivar, compatible con el uso de
cualquier tipo de semilla. Esto no es el caso con las
semillas transgénicas. La agricultura ecológica
trabaja con, no contra, la naturaleza. 

Al liberar OMG a gran escala, se salta millones de
años de co-evolución de las especies y los efectos
ecosistémicos son impredecibles. OMG alteran el orden
natural, la naturaleza misma, cuyas intricadas
interrelaciones y biodiversidad conforman la esencia
del sistema agro-ecológico. Además, siendo el objetivo
final de la agricultura ecológica producir alimentos
sanos sin causar daños ambientales, los OMG son
incompatibles con agricultura ecológica por lo
siguiente:
.
• Los OMG contienen nuevas proteínas, incluso toxinas
y fármacos, que afectan las interrelaciones de los
cultivos con las demás especies como, por ejemplo, los
polinizadores y los microorganismos del suelo que
cumplen funciones vitales en la agro ecología.
• Estos efectos ambientales no se limitan al área
cultivada con OMG: el ecosistema es uno y las
alteraciones en una población se extienden a otras
especies y a todo el ecosistema no solo área
adyacente. En el caso de los cultivos transgénicos
Bt., la adaptación de los insectos a las toxinas Bt.,
significa que Bacillus Thuringiensis pronto dejará de
ser un control biológico efectivo y la agricultura
ecológica perderá esta opción de control biológico.
Ningún grado de aislamiento evitará esta consecuencia.

• Para sobrevivir, una especie necesita de un hábitat
adecuado en calidad y cantidad: si sólo quedan
reductos más pequeños que este tamaño crítico, una
población se extinguirá. Por tanto, se debe apartar
zonas libres de OMG, y de agro tóxicos, para permitir
que sobreviva la biodiversidad que requiere la
agricultura ecológica (requerimientos ecosistémicos) y
que, al mismo tiempo, la aísla de los impactos de los
OMG que se pueden controlar de esta manera.

• La contaminación genética, acompañado por posible
acumulación intergeneracional de genes, ("gene
stacking" en inglés) significa que los cultivos se
irán convirtiendo en transgénicos y se perderá el
insumo fundamental para la agricultura ecológica:
semillas no-transgénicas.

a. ¿Puede la Agricultura Ecológica Co-existir con los
Cultivos Transgénicos?

Dada la incompatibilidad de estos dos sistemas de
cultivo, co-existencia, la posibilidad de que se
practique el cultivo agro ecológico en un mundo donde
se siembra transgénicos, depende de  si se puede
confinar los impactos de los transgénicos y mantener
dos sistemas paralelos totalmente aislados el uno del
otro. Co-existencia supone que confinamiento es
posible y que se puede evitar contaminación genética.
No se trata de niveles "aceptables" de contaminación
sino de contaminación CERO, campos libres de polen y
semillas transgénicos, fuentes permanentes de semillas
naturales, no transgénicas, y biodiversidad intacta.
Esto significa crear zonas libres de transgénicos.
Además, se necesitan sistemas de distribución y
mercados separados para garantizar la opción a
alimentos no- transgénicos.

• Pero, en lugar de apoyar zonas libres de
transgénicos, las CTN proponen: • . . "Confinamiento
genético" por el uso de las TRUG para producir
semillas estériles y evitar transferencia de genes.
Esto aumenta aún más su control mundial sobre las
semillas.
• Confinamiento vigilado vía satélite de áreas
sembradas con OMG para fiscalizar las distancias entre
cultivos transgénicos y no- transgénicos, lo cual
aumentaría los costos de producción y de ninguna
manera satisface los requerimientos ecosistémicos de
la agricultura ecológica. Además, resalta los
problemas éticos-legales para establecer ¿quién tiene
derecho a sembrar qué y dónde? Dado que la Agricultura
Ecológica exige se usen semillas "naturales,"
no-manipuladas genéticamente, su futuro depende de
este insumo. El problema es: ¿cómo garantizar su
suministro? cuando:

ß Las CTN que producen las semillas comerciales (de
variedades mejoradas) son las mismas que ahora
producen los CT. Su política es sustituirlas por
transgénicas que les son más rentables.
ß La contaminación genética hace imposible mantener
líneas de cultivos para la producción de semillas
libres de transgenes al no ser que se crean zonas
libres de transgénicos.
ß La imposición de legislación que exige uniformidad
genética para el registro y comercio de variedades
causó, y sigue provocando, la desaparición de
variedades y de las pequeñas compañías de semillas que
las mantenían.
ß Los cultivos tradicionales, que utilizan semillas
conservadas por los agricultores, constituyen
reservorios genéticos, pero su permanencia está
amenazada debido a - • El abandono del campo y de la
agricultura tradicional • La contaminación genética
por polen de cultivos vecinos, o si los agricultores
mezclan por error granos o semillas transgénicos con
sus semillas.
ß La degeneración de la calidad genética de las
semillas por reducción en el tamaño del "gene pool" al
reducirse el número de agricultores que guardan e
intercambian semillas. La Guerra Oculta contra la
Agricultura Ecológica

La intención profesa de los productores de los
transgénicos es que, dentro de una década, toda la
agricultura se base en el uso de cultivos transgénicos
lo que es equivalente a declarar la guerra contra la
agricultura ecológica. Para tal propósito, las CTN
gastan millones de dólares en propaganda que promueve
los transgénicos como "ecológicos" y de "mínima
labranza." .De manera fraudulenta, se apropian de un
discurso ecológico para engañar a los productores y al
público ansioso por una agricultura ecológica y
alimentos sanos. La única posibilidad de que exista
una agricultura alternativa, basada en germoplasma
no-transgénico, es si, cuando menos en algunas
regiones del mundo, se prohíben los transgénicos, se
ejercen estrictos controles para asegurarlo y se crean
y mantienen programas de rescate y conservación de
variedades. Puesto que los análisis para detectar
transgénicos están todavía en desarrollo y son
sumamente costosos, su fiscalización es un problema y
sin la voluntad política, esta meta será difícil de
alcanzar, pero sin ella, la opción a una alimentación
no-transgénica podría desaparecer en menos de 10 años.

Tal situación anti-democrática viola el derecho del
ciudadano a elegir y derechos humanos a la salud, y a
la alimentación. Este último fue definido por El
Comité sobre Derechos Económicos, Sociales y
Culturales de las Naciones Unidas (Observación General
N° 12) como:

"El derecho a la alimentación adecuada comprende la
disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad
suficientes para satisfacer las necesidades
alimentarias de los individuos, sin sustancias
nocivas, y aceptables para una cultura determinada,
así como la accesibilidad de esos alimentos en formas
que sean sostenibles y que no dificulten el goce de
otros derechos humanos."

Mientras que las CTN promueven los OMG y se apoderan
del sistema agroalimentario mundial, ¿quién defiende
el derecho del ciudadano a alimentos sanos y
naturales? En las palabras del Relator, Subcomisión de
Promoción y Protección de los Derechos Humanos de la
Comisión de Derechos Humanos de la ONU
(E/CN.4/Sub.2/1999/12):

"Es obligación del Estado ofrecer una activa
protección contra otros elementos más vigorosos o
combativos - o contra intereses económicos más
poderosos. Se trata, por ejemplo, de la protección
contra el fraude, contra un comportamiento contrario a
la ética en las relaciones comerciales..... Esta
función protectora del Estado .... es el aspecto más
importante de las obligaciones de los Estados....."

La realidad es que, en lugar de proteger al ciudadano
contra los "intereses económicos más poderosos," los
gobiernos se están alineando con ellos, incluyendo
hasta la misma ONU a través del Compacto Global. Se
observa como, en la formulación de las leyes
nacionales que regulan las OMG, se favorece intereses
corporativos. Los gobiernos eluden su responsabilidad
al aceptar que casi todos los datos sobre la toxicidad
de productos, y ahora los riesgos de OMG, sean
generados por los mismos fabricantes, las CTN y cabe
preguntar: ¿Cuantos gobiernos demuestran un auténtico
compromiso al desarrollo sostenible mediante políticas
que incentivan la Agricultura Ecológica?

La situación es alarmante. Por un lado, está el poder
corporativo transnacional que impulsa e impone los OMG
y la mayoría de los poderes políticos los avalan. Por
otro lado, como no hay una influyente institución
promotora de la Agricultura Ecológica, ésta queda como
actividad marginal. Si aceptamos que la Agricultura
Ecológica es incompatible con la agricultura
transgénica y que los promotores de los OMG
constituyen el poder político-económico mundial, la
Agricultura Ecológica es en sí una posición política
en confrontación directa con esos poderes. Pero, más
allá, de una posición política, la Agricultura
Ecológica, sinónimo a Agricultura Sostenible, es una
posición ética y practicarla una obligación moral de
todos porque la sostenibilidad es un concepto ético
que condiciona el uso actual de los recursos a su
conservación para las generaciones futuras.

8. Los cultivos transgénicos en el mundo

Los datos más difundidos sobre cultivos transgénicos
son los aportados por los informes anuales del
Servicio Internacional para la Adquisición de
Aplicaciones Agrobiotecnológicas, (ISAAA), un
organismo privado creado por instituciones y empresas
para extender el uso de la manipulación genética en
países de desarrollo y la aceptación pública de esta
tecnología. El ISAAA está apoyado directamente por las
grandes transnacionales biotecnológicas, como
Monsanto, Syngenta Bayer y Dupont, y uno de sus
principales objetivos es la transferencia de
aplicaciones biotecnológicas del sector privado del
Norte a las instituciones del Sur. Cuenta con
programas de transferencia tecnológica en varios
países africanos (Sudáfrica, Tanzania y Uganda) y en
Asia (Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailanda y
Vietnam) y ha iniciado proyectos en América Latina
(Argentina, Brasil, Costa Rica y Méjico). Ofrece becas
para investigadores de instituciones públicas, y
cuenta con apoyo del Banco Mundial. Las cifras del
ISAAA han sido cuestionadas por su sesgo
pro-transgénico, tanto por la interpretación de los
datos recogidos, como por lo que omite.

Según el informe del ISAAA correspondiente a 2003, el
cultivo mundial de transgénicos ha aumentado un 15%
con respecto a 2002. Este aumento supone una
superficie de 67,7 millones de hectáreas repartidas en
un total de 18 países, y equivale al 25% de la
superficie global de estos cultivos. Esta superficie,
sin embargo, equivale a menos del 2% del total de las
tierras dedicadas a la agricultura en el mundo.

Las variedades transgénicas se cultivan en sólo 18
países en todo el mundo, y 6 países producen el 99%
del total mundial. Los principales productores son
EEUU (63%), Argentina (21%), Canadá (6%), Brasil (4%),
China (4%) y Sudáfrica (1%).
El 97% de la superficie dedicada a cultivos
transgénicos en los países empobrecidos se concentra
en 3 países (Argentina, China y Brasil).

En China, donde en 2003 se registró un preocupante
descenso de la producción de cereal debido en gran
medida a la ocupación de suelos agrícolas por la
urbanización, los cultivos GM ocupaban 2,8 millones de
hectáreas, un porcentaje mínimo de una superficie
agrícola total de 126 millones de hectáreas según
datos del Ministerio de Agricultura chino. La práctica
totalidad del cultivo transgénico en este país es
algodón, una producción poco importante para el país.
Recientemente, sin embargo, China ha autorizado
importaciones de soja y de colza transgénica
procedente de EEUU y Canadá.

En el caso de Argentina, el segundo productor mundial
de soja transgénica, la superficie dedicada a este
cultivo en el país se ha disparado con la introducción
de la soja resistente al Roundup de Monsanto a partir
de 1997: de 37.700 hectáreas de soja cultivadas en
1971 a 11,6 millones de hectáreas. La soja, destinada
casi en su totalidad a la exportación para piensos
destinados a la ganadería intensiva de los países del
Norte, está desplazando a los cultivos tradicionales y
a la ganadería extensiva del país. Según datos del
Grupo de Reflexión Rural de Argentina, la implantación
de este cultivo ha expulsado del campo a miles de
pequeños campesinos (se habla de más de 150.000
familias desplazadas), agravando la crisis de pobreza
y de inseguridad alimentaria del país. El aumento del
uso del glifosato, cuyas ventas han aumentado
disparatadamente en el país (de 14 millones de litros
en 1997, a 150 millones de litros en 2003, según datos
de W.

Pengue), está afectando al equilibrio natural y la
vida microbiana del suelo, originando problemas de
descomposición de la materia orgánica y amenazando el
futuro productivo de muchas regiones. Monsanto
suspendió en enero 2003 la venta de semillas MG del
país, dado que los campesinos guardan y venden
"ilegalmente" soja transgénica de su cosecha, sin
pagar los derechos de patente que la compañía cobra en
otros países.

En Brasil los cultivos manipulados genéticamente (MG)
no estaban permitidos hasta el año pasado, pero la
soja transgénica había entrado clandestinamente desde
Argentina y otros países, ocupando una superficie
importante (3 millones de hectáreas), sobre todo en
regiones del sur del país. La necesidad de legalizar
una situación de hecho ha sido la excusa del gobierno
-sometido a fuertes presiones por la industria
biotecnológica- para la decisión de autorizar el
cultivo de soja transgénica en 2003 (si bien de forma
provisional, de momento hasta 2005). El Estado de
Paraná, sin embargo, ha decretado recientemente una
prohibición de la soja transgénica.

En Méjico, donde se cultivaron en 2002 unas 62.000
hectáreas de algodón Bt y 25.000 hectáreas de soja
resistente a herbicidas, sigue vigente la moratoria al
cultivo del maíz transgénico. A raíz del tratado de
libre comercio con Estados Unidos y Canadá, a partir
de 1994 empezó a entrar en el país maíz barato, hecho
que se supone ha provocado los casos de contaminación
genética de variedades locales denunciados en 2001. Se
calcula que todos los años entran en el país 5
millones de toneladas de maíz a bajo precio destinado
a piensos, procedente en su mayor parte (un 70%) de
EEUU. Estas importaciones están llevando a la ruina a
las pequeñas explotaciones campesinas (1,3 millones de
agricultores arruinados, según el Carnegie Endowment
Report), y desplazando al 60% de pequeños productores
que producían maíz para consumo familiar. La
continuidad de la moratoria al cultivo de maíz
transgénico está siendo estudiada actualmente por el
gobierno, siendo previsible su aprobación, dado que
varios de los informes encargados a expertos concluían
que México no necesita el maíz transgénico, que además
tiene graves riesgos para la biodiversidad y para la
salud de una población cuya alimentación básica
depende en gran medida de este cereal. El propio UNEP
ha recomendado una moratoria al cultivo de maíz
transgénico en Centroamérica (Honduras es el único
país en el que actualmente se siembra maíz MG en la
región).

a. La situación en América Latina. 

Los cultivos transgénicos ya cubren más de 18 millones
de hectáreas en América Latina, de la mano de un
puñado de empresas transnacionales que imponen precios
y condiciones, mientras el debate sobre su presencia
se carga de amenazas, juicios y dinero.En Argentina
buena parte de los campos fértiles fue cubierta de
soja transgénica a expensas de otros cultivos y en
Brasil el gobierno autorizó la siembra de esa legumbre
de manera temporal. En Colombia, Honduras y México
circula maíz genéticamente modificado. En Uruguay
existe soja transgénica y se está introduciendo el
maíz.

Además, en toda América Latina se venden alimentos
derivados de esos organismos genéticamente modificados
(OGM), pero la gran mayoría de los consumidores lo
ignora. En 2002 se sembraron en el mundo 58,7 millones
de hectáreas con semillas transgénicas, de las cuales
13,5 millones corresponden a Argentina y el resto se
reparte en otros 15 países, siendo Estados Unidos el
principal productor de alimentos OGM.

“La introducción de los transgénicos en la agricultura
es irreversible en el mundo. Ahora lo importante en
América Latina es controlarla, usarla y desarrollarla
como otras tecnologías para no depender de firmas
extranjeras”, dijo el científico mexicano Luis
Herrera. El experto desarrolló esa tecnología a
inicios de los años 80 en Bélgica, junto a varios
colegas.
 
“Con los transgénicos pasará algo parecido a la
energía atómica: primero se promovió su uso para la
producción de electricidad, pero luego, al descubrir
sus peligros y consecuencias, fue en declive”.

En Colombia se ha cultivado algodón Bt por segundo año
consecutivo. Este cultivo se introdujo a nivel
comercial ilegalmente en la región del Caribe en 2002,
sin haberse realizado las evaluaciones de bioseguridad
preceptivas y tras toda una serie de irregularidades,
como la participación de Monsanto en el órgano que
debía realizar la evaluación de sus propios productos.
Sin embargo, en octubre 2003 un Tribunal
Administrativo dio la razón a una Acción Popular
presentada contra Monsanto, ordenando suspender la
autorización dada por el Ministerio para la
importación y siembra del algodón transgénico.

En abril 2004 Venezuela ha decretado también una
prohibición a la introducción de cultivos transgénicos
en el país. En la India se autorizó el cultivo de
algodón Bt en 2002, cultivándose en el sur del país
cerca de 40.000 hectáreas. En 2003-2004 la superficie
de algodón Bt se incrementó a 92.000 hectáreas, una
superficie pequeña si se compara con el total de 9
millones de hectáreas de algodón cultivado en todo el
país. Los resultados del algodón Bt han sido muy
deficientes, sin embargo, incrementándose los gastos
de los agricultores debido al elevado precio de las
semillas y la disminución en los rendimientos, hasta
un 35% en algunas regiones.

En Indonesia se han autorizado también variedades de
algodón insecticida Bt a partir de 1999. Sin embargo,
tras dos años de quejas por parte de los agricultores
sobre rendimientos muy bajos y costes elevados, y tras
un escándalo de soborno a un funcionario que ha
salpicado a la compañía, a partir de Diciembre 2002
Monsanto se retiró de la venta de semillas en el país.

En la Unión Europea, España ha sido el país pionero en
la siembra de variedades transgénicas, incorporando a
la lista de variedades vegetales 2 variedades de maíz
Bt en 1998, 5 variedades en 2003 y otras 7 en 2004.
Los datos del ISAAA para el 2003 recogen un aumento
considerable de la superficie sembrada en España, que
ha pasado de 25.000 hectáreas en 2002 a 32.000
hectáreas durante el 2003, lo que supone un incremento
del 33%. Esta superficie apenas representa el 7% del
total nacional, y se distribuye de la siguiente forma:
Cataluña 13%, Aragón 11%, Castilla la Mancha 9%,
Madrid 9%, Navarra 4%, Andalucía 3% y Extremadura 2%.
Según los datos facilitados por el Ministerio el
aumento de la superficie de maíz Bt sembrada en España
corresponde fundamentalmente a las variedades
portadores del evento Bt 176, retirado del mercado en
EEUU por sus riesgos de aparición de resistencia y por
el riesgo de que su elevada toxicidad afecte a
especies de insectos protegidas o beneficiosas.

En Alemania se autorizó la siembra de una pequeña
superficie de maíz Bt el año pasado, que se ha
ampliado para el 2004. En el resto de los países de la
UE los cultivos se limitan a parcelas o fincas
experimentales, o a zonas muy restringidas. La
retirada de su solicitud de autorización de un maíz
transgénico para cultivo comercial en el Reino Unido
por parte de la empresa Bayer, supone que en este país
no se sembrarán este tipo de cultivos hasta al menos
2008.

En algunos países del Este se están introduciendo
también los cultivos transgénicos, en algunos casos de
forma ilegal o sin autorización y evaluación previa, y
con enormes presiones para su legalización. Rumania
cultivaba en 2003 soja transgénica (170.000 acres) y
Bulgaria tiene también algunos cultivos transgénicos.
En Croacia se ha detectado contaminación de los
alimentos por OMG a gran escala, sin el obligado
etiquetado. Algunas regiones del Este, por el
contrario, quieren declararse territorio libre de
transgénicos. (Ver noticias en Genet: Red Europea de
Regiones Libres de Transgénicos).

En cuanto al tipo de cultivo, aunque las empresas
biotecnológicas están presionando para la introducción
de variedades de trigo y de arroz tanto en los países
ricos (en Canadá y en Sudáfrica variedades de trigo
transgénico, en Europa y en algunos países del mundo
empobrecido arroz resistente a herbicidas, por
ejemplo), la práctica totalidad de la superficie
sembrada con transgénicos en el mundo está ocupada por
cuatro cultivos, en su mayor parte destinados a la
producción de piensos compuestos para la ganadería
intensiva y a otros usos industriales. Soja (61% del
total de cultivos MG), maíz (23%) algodón (11%) y
colza (5%).

A nivel mundial los cultivos estrella siguen siendo
aquellos que tienen incorporada la resistencia a un
herbicida, que ocupan el 73% de todos los transgénicos
cultivados, seguidos de las variedades Bt (18%) y de
las variedades con ambas características (8%).

Los datos de aumento de empleo de los herbicidas en
estos cultivos son de un 5% en la soja transgénica,
comparado a la soja convencional, y con un incremento
mayor, seguramente, en Argentina. Un estudio del
Norwest Science and Environmental Policy Center
demuestra que el uso de herbicidas asociado a los
cultivos transgénicos en EEUU desde 1996 ha supuesto
un aumento de 22 millones de Kg. en el uso de estos
productos, afectando a los propios campos, y a los
cursos de agua y acuíferos subterráneos, así como a
linderos y zonas no cultivadas que son un refugio
vital para la conservación de la vida silvestre.

Por último, según datos de Corporate Watch, sólo 5
empresas monopolizan la venta de semillas
transgénicas. Se trata de las 5 mayores agroquímicas
del mundo: Syngenta, Bayer CropScience, Monsanto,
Dupont (al que pertenece Pioneer Hi-Breed) y Dow.

Monsanto controla la mayor parte de este nuevo mercado
(en su informe anual asegura que "sus variedades
cubren más del 90% de la superficie total sembrada con
cultivos transgénicos"), ingresando la nada
despreciable cifra de 1.900 millones de dólares por la
venta de semillas MG y 1.800 millones de dólares por
la venta del herbicida Roundup.

Syngenta declara que el 2% de sus ventas corresponde a
las semillas transgénicas, lo que representó unos 125
millones de dólares para el año 2002. Bayer adquirió
Aventis CropScience en junio de 2002 lo que le colocó
entre los líderes en biotecnología (en 1999, Aventis
vendía el 7% del total de las semillas transgénicas).

La introducción de DuPont en el mundo de la
agricultura biotecnológica se ha realizado a través de
la compra de Pioneer Hi-Bred en 1999, cuyas ventas en
semillas transgénicas alcanzaban el 40% del total de
sus ventas en semillas en 1998.

b. Países productores de Transgénicos. 

Estados Unidos (63%), Argentina (21%), Canadá (6%),
China (4%), Brasil (4%) y Suráfrica (1%) representan
el 99% de la superficie plantada con transgénicos en
2003, aunque en el resto del mundo, afortunadamente,
no pasan de ocupar un lugar marginal. No obstante, ha
aumentado el número de países con cultivos
transgénicos, 6 en 1996, 9 en 1998, 13 en 2001, y 18
en 2003. Los transgénicos se cultivan en 7 países
industrializados (Estados Unidos, Canadá, Australia,
España, Alemania, Rumania y Bulgaria) y en 11 países
en desarrollo (Argentina, China, Suráfrica, México,
Indonesia, Brasil, India, Uruguay, Colombia, Honduras
y Filipinas).

El ISAAA prevé que en los próximos cinco años 10
millones de agricultores de 25 países sembrarán 100
millones de hectáreas de cultivos transgénicos, y el
valor del mercado mundial de transgénicos pasará de
los actuales 5.000 millones de dólares de este año a
6.000 millones en el año 2006.

Estados Unidos sembró 42,8 millones de hectáreas con
cultivos transgénicos, un 10% más que en 2002,
representando el 63% del total mundial (básicamente
maíz Bt y soja tolerante a herbicidas). Argentina
plantó 13,9 millones de hectáreas, un 3% más que en
2002 y un 21% del total mundial (maíz Bt, y casi el
100% de la superficie de soja). Canadá cultivó 4,4
millones de hectáreas, el 6% del total mundial y un
26% más que en 2002 (colza, maíz Bt y soja tolerante a
herbicidas).

Brasil, que en 2003 sembró soja transgénica legalmente
por primera vez (ya se importaban semillas de soja
transgénica de contrabando, procedentes de Argentina),
a pesar de las promesas electorales del presidente
Lula y de la oposición de buena parte del PT, plantó 3
millones de hectáreas, un 4% del total mundial (en su
totalidad soja resistente al herbicida glifosato, que
vende Monsanto, al igual que las semillas
transgénicas).

China plantó 2,8 millones de hectáreas de algodón
transgénico (58% del cultivo nacional de algodón), con
un aumento del 33% respecto a 2002 y el 4% del total
mundial. Suráfrica sembró 400.000 hectáreas, un 33%
más que en 2002 y un 1% del total mundial (maíz Bt,
algodón y soja). En Australia disminuyó la superficie
cultivada, que fue de sólo 100.000 hectáreas de
algodón transgénico. India plantó algodón Bt por
segundo año, llegando a 100.000 hectáreas en 2003.
Uruguay plantó 60.000 hectáreas de soja y maíz Bt, y
Rumania sembró 70.000 hectáreas de soja transgénica.

España siguió siendo el único país de la Unión Europea
que sembró una superficie importante con cultivos
transgénicos, 32.000 hectáreas de maíz Bt, con un
aumento del 33% respecto a 2002, aunque deberá dejar
de cultivarlo, por la utilización de antibióticos, que
inducen a resistencias, tras la resolución del
Parlamento Europeo. En el resto de Europa, Alemania
sembró una pequeña superficie con maíz Bt, y Bulgaria
siguió cultivando unos pocos miles de hectáreas de
maíz tolerante a herbicidas.

Filipinas sembró por primera vez cultivos transgénicos
en 2003, unas 20.000 hectáreas de maíz Bt. En
Indonesia los agricultores sembraron una pequeña
superficie con algodón Bt en Sulawesi. Colombia
aumentó las plantaciones de maíz Bt hasta unas 5.000
hectáreas, y Honduras plantó 2.000 hectáreas de maíz
Bt en 2003 (500 hectáreas en 2002). México cultivó
25.000 hectáreas de maíz Bt y 10.000 hectáreas de soja
tolerante al herbicida glifosato.


9. El Interés Económico. 

Tras el aumento y expansión de los transgénicos hay
inmensos intereses politíco-económicos de grandes
compañías como Monsanto, Syngenta, Bayer y Dupont. En
sus manos está el control del mercado de semillas
transgénicas. Sus intereses comerciales son los que
mueven al gobierno de EEUU a tomar decisiones como la
de poner una demanda contra la UE. Estados Unidos
considera que la moratoria europea a los transgénicos
es una barrera comercial contra sus exportaciones. 
Esos intereses económicos son los que presionan e
influyen de manera decisoria en organismos
internacionales como la Organización Mundial del
Comercio OMC. Los alimentos transgénicos han dejado
economías enteras en manos de unas pocas empresas
multinacionales. 

El negocio de la ingeniería genética está en manos de
las grandes multinacionales agroquímicas y
farmacéuticas, como Monsanto, Enimont, Du Pont,
Ciba-Geigy, ICI y Sandoz. Sus intereses comerciales
están haciendo a los investigadores intervenir
directamente en procesos biológicos que apenas hemos
empezado a comprender, y mucho menos a controlar

 La Concentración de Poder aumenta. Las mismas CTN
dueños de semillas, productores de agroquímicos
desarrollan y venden los transgénicos. Se fortalece su
control sobre el sistema agroalimentario a través de:
(i) patentes (PI=Propiedad Intelectual) sobre los
procesos, componentes y productos de la ingeniería
genética. (ii) la Tecnología de Restricción del Uso de
Genes (TRUG) a través de la cual la expresión de genes
que afectan el desarrollo de una planta depende de
ciertos insumos comercializados por la misma CTN que
vende las semillas aumentando la dependencia de los
agricultores. (iii) la eliminación de alternativas
porque se deja de producir la opción no-transgénica o
se contaminan genéticamente cultivos alternativos.
Sigue el proceso de adquisiciones de empresas: unas 5
CTN controlan la industria de semillas. La adopción de
cultivos transgénicos significa depender de las CTN,
renunciar a la soberanía alimentaria de un país y la
pérdida de autonomía del agricultor.

El sistema económico y las tecnologías industriales
han explotado los recursos naturales de forma
depredatoria utilizándolos sencillamente como recursos
para el desarrollo industrial. Ahora estamos viviendo
el comienzo de una nueva era en la que, en palabras de
AEDENAT: "Con la ingeniería genética, la propia vida
se incorpora a los procesos industriales".
La preocupación principal es que la presiones
internacionales para ganar mercados y aumentar las
ganancias están empujando a las compañías a que
liberen cultivos transgénicos demasiado rápido.

La mayoría de las innovaciones en biotecnología
agrícola están orientadas por la búsqueda de ganancias
en lugar de la búsqueda de una respuesta a las
necesidades humanas, por consiguiente el énfasis de la
industria de la ingeniería genética realmente no es
resolver los problemas agrícolas, sino el incremento
de la rentabilidad. Esta aseveración es apoyada por el
hecho que por lo menos 27 corporaciones han comenzado
investigaciones sobre plantas tolerantes a los
herbicidas, incluyendo a las ocho más grandes
compañías de pesticidas del mundo, Bayer, Ciba-Geigy,
ICI, Rhone-Poulenc, Dow/Elanco, Monsanto, Hoescht y
DuPont, y virtualmente todas las compañías de
semillas, muchas de las cuales han sido adquiridas por
compañías químicas (Gresshoft 1996). 
En los países industrializados, de 1986 - 1992 el 57%
de todos los ensayos de campo para probar cultivos
transgénicos involucraron tolerancia a los herbicidas,
y el 46% de solicitantes al USDA para pruebas de campo
fueron compañías químicas. Cultivos actualmente
diseñados para la tolerancia genética a uno o más
herbicidas incluyen: alfalfa, canola, algodón, maíz,
avena, petunia, papa, arroz, sorgo, soja, remolacha,
caña de azúcar, girasol, tabaco, tomate, trigo y
otros. Está claro que creando cosechas resistente a
sus herbicidas, una compañía pueden extender los
mercados de sus productos químicos patentados. El
mercado para CRHs se ha estimado en más de $500
millones para el año 2000 (Gresshoft 1996). 

a. Políticas, comercio y control. 


Existe en la actualidad un debate a nivel mundial en
el que participan organismos oficiales, empresas de
biotecnología y organizaciones ecológicas y de
consumidores. En él intenta decidirse si los alimentos
modificados genéticamente deben ser etiquetados con
mención expresa a este hecho o si por el contrario no
debe haber diferencia entre estos elementos y los de
procedencia natural.
Hasta el momento, la ventaja juega a favor de los
fabricantes, quienes han conseguido presionar a las
instituciones para obtener su apoyo, y que basan su
actitud en el postulado de que no existe diferencia
sustancial entre los alimentos transgénicos y los
tradicionales. Todas las encuestas populares
realizadas en torno a este tema han dejado claro el
rechazo de los consumidores hacia este tipo de
productos, que de todos modos son mezclados con
productos naturales y comercializados
indiscriminadamente sin dejar opción a elegir.

Los transgénicos hacen más ricas a las empresas
transnacionales.Los OGMs han sido ofrecidos como una
necesidad para alimentar a la población mundial
(implícitamente por medio de un mejorado rendimiento),
modernizar o industrializar el campo, hasta la
solución a la crisis ambiental. Pero más bien es una
estrategia para aumentar la ganancias de las empresas
multinacionales de agroquímicos y semillas por medio
de la dependencia y derechos de propiedad intelectual
o patentes.


b. Las patentes

Todas las semillas transgénicas están patentadas.
Hasta ahora los agricultores podían comprar las
semillas, incluso las patentadas, y podían usarlas
posteriormente en sus propios cultivos e incluso
cambiarlas por otras semillas. Pero con las nuevas
leyes de patentes, todas esas actividades son
ilegales; el comprador paga por usar una sola vez el
germoplasma.

El derecho a poseer genes es un fenómeno nuevo en la
historia mundial y sus efectos en la agricultura, y en
la vida en general, todavía es muy incierto. Las
multinacionales argumentan que la propiedad
intelectual es esencial para que prospere su
industria. Para otros se trata de un nuevo
neofeudalismo, que convierte a los agricultores en los
nuevos siervos de las multinacionales, que les venden
semillas y plaguicidas y les compran la producción a
muy bajos precios, sin dejarles ni oficio ni
beneficio, con el único consuelo de la propiedad
formal sobre la tierra que cultivan. En la práctica,
una especie de franquicia de Monsanto. Las
multinacionales de las semillas transgénicas han
iniciado una nueva era, cuyo fin es controlar la
industria más importante y básica (todos comemos todos
los días, y la mayoría tres veces), una industria que
factura más de 2 billones de dólares, la industria
alimentaria.
Las patentes son un ingrediente importante en la
expansión de la industria. Las ventas globales de
plantas transgénicas crecieron de 75 millones de
dólares en 1995 a 4.500 millones en 2003. Se espera
que las ventas alcancen los 5.000 millones en 2005 y
25.000 millones en el año 2010.

Las patentes dan a las multinacionales un enorme poder
sobre los agricultores. Para defender sus derechos
sobre las patentes, las cuatro o cinco multinacionales
del sector exigen a los agricultores que firmen
"contratos de semillas", un fenómeno totalmente nuevo
en la agricultura. Los contratos pueden estipular qué
marca de plaguicidas debe usar el agricultor, una
especie de mercado cautivo para algunos herbicidas en
estos "paquetes tecnológicos." 


 
 
En 1990 las ventas de semillas alcanzaron 13 mil 600
millones de dólares de ganancia para las empresas
transnacionales, donde las semillas híbridas
patentadas representaron 6 mil millones de dólares,
casi el 45% del total. En 1999, tan sólo 10 empresas
transnacionales controlaron aproximadamente el 31% de
los más de 24 mil millones de dólares que generó el
comercio de semillas en el mundo. Por orden de
importancia están: DuPont, Monsanto, Novartis,
Limagrain, Pulsar, AstraZeneca, Sakata, KWS AG, Dow y
Delta and Pine Land. En el año 2000, se calcula que el
mercado mundial de semillas generó alrededor de 28 mil
millones de dólares, de los cuales 12 mil millones
fueron de semillas transgénicas. En el caso de Brasil,
Monsanto, Novartis, Pioneer y Agrevo tienen la mayor
parte de las semillas transgénicas registradas. En ese
mismo país, Monsanto controla el 70% de la producción
de semillas de variedades comerciales de maíz y puede
reemplazarlas con transgénicos en cualquier momento,
poniendo en jaque al campesinado y la economía
brasileña.
 
Entre 1995 y 1998 aumentaron en 2000% las ventas de
semillas transgénicas en el mundo. Ante ello, de
fondo, está la concentración del poder económico en
pocas empresas transnacionales que monopolizan la
producción de semillas, desplazan la agricultura
orgánica, controlan el precio de los alimentos y
eliminan a los campesinos e indígenas de la producción
agropecuaria, sus sustento y autonomía.

Se señala que los gobiernos europeos y norteamericanos
han dado gran apoyo a las empresas e instituciones
investigadoras biotecnológicas en todas sus
reclamaciones a derechos de patentes . Estas empresas
e instituciones podrían de esta manera, cobrar
derechos a todos los que utilicen su "innovación”, o
descubrimiento. A veces las patentes son muy amplias,
como el caso de una empresa que patentó una innovación
de algodón. La patente otorgó derechos de propiedad
exclusivos no sólo a esa variedad sino a cualquier
variedad genéticamente alterada, sin importar quien la
desarrolló. Esto podría crear problemas a los países
pobres que no disponen de esta tecnología.

Otras patentes son polémicas porque tratan de partes o
procesos biológicos de mamíferos, incluso de seres
humanos. Se plantea que existen criticas, entre ellas
del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO ,
sobre los motivos y métodos del Proyecto de Diversidad
del Genoma Humano (HGDP), que actualmente realiza un
ensayo genético de 722 grupos indígenas en el mundo,
principalmente para usos comerciales farmacéuticos. Se
señala que el proyecto no se preocupa por el destino
de los pueblos autóctonos, sino por la información en
sus genes, y se agrega que muchas veces a la gente
utilizada para estos ensayos no se les ha informado
del Proyecto, sino solamente que estos ensayos serían
para mejorar su salud.

Se sostiene que el sistema internacional de patentes
establecido por GATT favorece a los países
desarrollados del Norte, quienes tienen la tecnología
pero no la biodiversidad ,sin embargo de la
biodiversidad provienen muchas de las materias primas
de la biotecnología. Estas materias primas se
encuentran generalmente en los países del Sur, a
menudo en países pobres en tecnología , que no están
en posición de aprovechar sus propias reservas . El
sistema les discrimina además, porque no los protege
de la "Biopiratería" de los monopolios
internacionales.
 
Incluso muchos científicos opuestos a patentar a los
seres vivos, se ven forzados patentar sus
investigaciones para no arriesgarse a la posibilidad
de tener que pagar derechos a otro para continuar en
su propio trabajo.

Sin embargo, actualmente existiría una fuerte
tendencia opositora en contra del establecimiento de
estas biopatentes. Se señalan varios éxitos en revocar
ciertas leyes o patentes específicas. Pero se estima
que el éxito más importante no son estas revocaciones
en si mismas, sino el hacer visible al publico el
poder inmenso de las grandes compañías industriales
biológicas y de establecer las condiciones para la
renegociación general del reglamento de las
biopatentes
  
Algunas de las Empresas y Entidades implicadas: 
  
 1. Monsanto, 
 2. Novartis, 
 3. Rhone-Poulenc, 
 4. AgrEvo, 
 5. CEASA, 
 6. NESTLÉ, 
 7. Harlan Interfauna, 
 8. Pioneer, 
 9. PGS, 
10. ARGOS, 
11. Hispareco, 
12. Mahissa, 
13. Sluis & Groot, 
14. Petoseed Ibérica, 
15. Vanderhave Cubian, 
16. SES Ibérica, 
17. ASGROW, 
18. Mycogen, 
19. Senasa, 
20. Seminis, 
21. Tezier Ibérica, 
22. Biocem, 
23. Koipesol, 
24. Cargill, 
25. DeKalb, 
26. Advanta Ibérica, 
27. Universidad de Oviedo, 
28. Universidad de Vigo, 
29. Instituto Acuicultura Torre de la Sal, 
30. Complejo Hospitalario Juán Canalejo, 
31. Centro I+D Hortícola de Almería, 
32. IVIA, 
33. Gobierno Vasco, 
34. Universidad de Málaga.




c. Dependencia comercial (de fertilizantes,
plaguicidas y semillas)

 Los transgénicos producen dependencia de los
herbicidas de las empresas transnacionales. 
La empresa transnacional de Estados Unidos, Monsanto,
obtuvo y patentó un gene de otro ser vivo que al
incorporarlo a una semilla, la hace resistente al
herbicida Roundup Ready (RR) fabricada por la misma
empresa, pero que al mismo tiempo esta soya sólo exige
este tipo de insecticida. En Chiapas ya lo vemos.
Regiones en donde la mazorca del maíz es tan pequeña
por la gran cantidad de herbicidas que requieren cada
vez más. Esta misma empresa Monsanto está aliada a
Pulsar y es la fabricante del glifosato con la que
ahora se está fumigando los sembradíos en Colombia,
bajo el denominado Plan Colombia, que está destruyendo
no sólo los enervantes sino las cosechas de los
campesinos generando más hambre, migración y
dependencia alimentaría. 
Las semillas transgénicas se producen para que
requieran tres o cuatro veces más de fertilizantes en
la medida en que estén bien irrigadas. De las 25
empresas más grandes del mundo en producción de
semillas, cinco están entre las siete más grandes
industrias de pesticidas, que sólo producen semillas
que resisten exclusivamente a los pesticidas que ellas
mismas fabrican.
 
Existen transgénicos para que creen sus propias
defensas o venenos agregando un gen tóxico de otro ser
vivo. En su mayoría, son los cultivos “Roundup Ready”
que tienen resistencia al herbecida glifosato, como
soya, maíz y algodón. El 23% de los cultivos
transgénicos actuales producen su propio insecticida
por medio de la inserción de una bacteria, bacillus
thuringiensis (Bt). El supuesto objetivo es reducir la
necesidad de agroquímicos, pero de hecho ha ocasionado
el incremento de tales químicos. Como la  Bt está
presente en cada célula, los insectos desarrollan una
resistencia a la Bt bastante rápido. La toxina Bt es
aislada de la bacteria del suelo y es utilizado
ampliamente por granjeros orgánicos en su forma
natural. Esta creciente resistencia tiene graves
implicaciones para granjeros de transgénicos y no
transgénicos. Los demás OGMs,  casi 5%, representan un
“paquete” de los dos: resistencia a herbicidas y matan
insectos. 

 Los transgénicos hacen dependientes a los campesinos,
indígenas y agricultores de las semillas de las
empresas transnacionales.
 
El campesino no compra las semillas, sólo paga por el
derecho a usarlas para la cosecha. Y para impedir su
reproducción se fabrican semillas “suicidas” alteradas
genéticamente para que no se reproduzcan. En Estados
Unidos, los agricultores que compran la semilla de
soya RR de Monsanto sólo les está permitido aplicar el
herbicida “Roundup” fabricado por la misma empresa y
no les está permitido sembrarla nuevamente. Hasta
1999, Monsanto ya había establecido juicio a 475
agricultores bajo sospecha de haber guardado y
replantado su semilla, cuya multa estipulada para
quien lo haga es de un millón de dólares. En ese mismo
año, en Brasil, el gobierno prohibió la soya RR de
Monsanto hasta que comprobara que no tienen impactos
ambientales. ¿Qué legislará cada pais sobre este
problema y qué efectos tendrá sobre la economía de
millones de indígenas y campesinos?
Los transgénicos tendrán consecuencias mucho más
graves y prolongadas que los plaguicidas tóxicos, y
suponen el último eslabón de un modelo insostenible,
que empobrece a los agricultores y perjudica a los
consumidores, beneficiando sólo a unas pocas empresas
multinacionales, con un enorme poder de manipulación e
influencia sobre algunos gobiernos, como el de Estados
Unidos, que a su vez presionan a la Unión Europea y a
otros países donde el rechazo a los transgénicos es
cada vez mayor.

e. Tecnología Terminator: 
Tomemos como ejemplo la tecnología denominada
Terminator. Son plantas manipuladas genéticamente para
volver estériles las semillas. Aquí está una
tecnología cuyo objetivo primario es maximizar el
lucro de la industria a través de destruir la
capacidad de los agricultores de guardar y mejorar sus
semillas. La esterilización genética de semillas va
más allá de la propiedad intelectual. Una patente
típica le otorga al que la posee un monopolio legal
exclusivo por 20 años. Con Terminator, este monopolio
no tiene fecha de expiración. Es la herramienta
perfecta para la industria corporativa de semillas en
el mercado global porque deja totalmente hueco el
concepto de soberanía nacional en semillas. 
Pese a que Terminator está en el foco de la atención
pública. Hay tecnologías estrechamente ligadas a ésta,
el control de las características genéticas que
llamamos tecnología Traidora (Traitor) es el mismo
tipo de tecnología, pero es potencialmente más
peligrosa e insidiosa. Con el control de la expresión
de las características genéticas, la meta es lograr
que las características de una planta se puedan
"prender" o "apagar" al aplicarle un químico
determinado. Si, por ejemplo, las compañías pueden
modificar genéticamente las semillas para que
reaccionen solamente ante la aplicación de su propio
plaguicida o fertilizante patentado, van a reforzar
enormemente la dependencia en la agricultura. Tanto
los agricultores como la seguridad alimentaria se
convertirán en rehenes de los gigantes genéticos. A
menos que los gobiernos tomen acciones urgentes para
prohibir estas tecnologías, serán comercializadas con
consecuencias devastadoras para los agricultores, la
soberanía alimentaria y la biodiversidad. 
Por otra parte, es importante destacar que, de las 40
millones de hectáreas plantadas con transgénicos en el
mundo, Estados Unidos, posee 30 millones de hectáreas,
en donde el sector privado invirtió 9 mil millones de
dólares y el comercio de organismos manipulados
genéticamente y sus derivados obtuvo 2 mil millones de
dólares en 1998. 
Chile y los 5 países del grupo de MIAMI, están
defendiendo posiciones que  sólo favorecen a Estados
Unidos y Canadá. 

Con la tecnología terminator, las empresas, en una
estrategia para regular sus derechos de propiedad
intelectual, están desarrollando cultivos que quedan
estériles para garantizar que los campesinos no
guarden las semillas. Estas semillas “Terminator”
obligan a los campesinos a comprar semillas cada año.
Las semillas “Traitor”, por su parte,  son aquellas
que no germinan sin la aplicación de un paquete de
químicas. Es decir, son económicamente dependientes de
los agroquímicos.

 La llamada "tecnología de protección de los genes",
popularmente denominada "terminator", puede hacer que
los contratos sobre las semillas sean una realidad
biológica, al igual que los actuales desarrollos
tecnológicos. La tecnología terminator aumentará la
uniformidad de los cultivos al restringir la práctica
de guardar y cruzar semillas de un año para otro por
los agricultores.

“El tema pendiente es explicar por qué ha habido un
ritmo de adopción tan acelerado (de siembras
transgénicas en Estados Unidos) mientras que los
impactos económicos parecen ser variables o incluso
negativos”, indica el informe Adopción de Cultivos
Biotecnológicos, fechado en mayo de 2002 por el
Departamento de Agricultura de USA. 

Los cultivos modificados genéticamente son una
herramienta de la agricultura industrial, no de la
agricultura sustentable. Los beneficiarios de esos
productos son las corporaciones multinacionales, no el
público. Son productos diseñados para sacar la
producción de alimentos de las manos de las
comunidades locales y crear dependencia de los agro
negocios a las corporaciones transnacionales. 


La empresa Monsanto comercializa el 86% de las
semillas transgénicas en el mundo, con ventas anuales
netas por valor de más de 5.000 millones de dólares.
El precio de esas semillas es superior al de las
convencionales y su cultivo se encarece aun más con el
pago de la licencia de la patente. Los preciados
frutos van acompañados además, según advierte
Greenpeace, de contratos con cláusulas leoninas:
Monsanto exige por contrato que los agricultores que
cultiven su soja RRS se comprometan a no utilizar otro
herbicida que no sea el aconsejado por la
multinacional, no intercambiar ni quedarse con parte
de las semillas, permitir la entrada de inspectores de
la empresa y estar sujetos a un sistema de multas por
incumplimiento de lo acordado. Sucede entonces, como
ya aconteciera con la denominada "revolución verde",
que los pequeños agricultores de quienes todavía
depende la alimentación de 1500 millones de personas,
no pueden afrontar los elevados costes derivados del
pago de las semillas anualmente y sus correspondientes
agroquímicos. Al no poder competir en igualdad de
condiciones podrían terminar perdiendo su tierra y con
ella el único sustento de la familia, lo que
terminaría agravando el problema del hambre en el
mundo.
Estamos especialmente alarmados por la tendencia
actual a eliminar el derecho de los agricultores a
conservar sus propias semillas, guardarlas para la
próxima cosecha, producir y mejorar sus propias
semillas. Este es un derecho ancestral que está
reconocido en el marco de la FAO de Naciones Unidas
como Derechos de los Agricultores. Más de mil 400
millones de personas en el mundo, básicamente
campesinos pobres dependen del almacenamiento de sus
propias semillas para disponer de ellas. 
Las semillas son el primer eslabón de la cadena
alimentaria. Quién controle las semillas controlará la
disponibilidad de alimentos.
En definitiva, en torno a los OMG confluyen algunos de
los debates más relevantes de este comienzo de siglo:
incrementar la producción de alimentos o apostar por
su redistribución; promover el acceso a los avances de
la ciencia o patentarlos (ponerlos al servicio de la
humanidad o de las empresas); desarrollo sostenible o
inhumano; seguridad alimentaria o beneficio inmediato.
Afrontar o eludir la responsabilidad política: amparar
a la ciudadanía o dejarla a merced de los intereses
empresariales.



10.SEGURIDAD ALIMENTARIA Y ALIMENTOS TRANSGENICOS


Una vez concluida la Cumbre de la Alimentación podemos
constatar que el problema del hambre en el mundo sigue
vigente.  Como solución se propone incrementar la
producción de alimentos, ignorando que no es la falta
de alimentos la causa del hambre en el mundo, sino un
problema de acceso y control a la alimentación, es
decir, es un problema de soberanía alimentaria.

La soberanía alimentaria es el derecho de cada pueblo
de controlar y decidir soberanamente sobre toda la red
alimenticia, desde la producción hasta el consumo,
para obtener la autosuficiencia alimentaria.  Dado que
la soberanía alimentaria se basa en el control de todo
el proceso productivo por parte del productor, el
acceso a la tierra y al agua son dos componentes
básicos, así como el control sobre las semillas y
sobre las tecnologías utilizadas.

La soberanía alimentaria da prioridad a la
satisfacción de las necesidades locales, regionales y
nacionales; reconoce una agricultura con campesinos,
indígenas, comunidades pesqueras y otras comunidades
locales. La defensa de la Soberanía Alimentaria se
traduce en la capacidad de autoabastecimiento primero
de la unidad familiar, luego de la localidad y por
último del país, mediante el control del proceso
productivo, de manera autónoma.  Con ello, se
garantiza el acceso físico y económico  a alimentos
inocuos y nutritivos.

Para garantizar la soberanía alimentaria, es necesario
que haya una promoción y recuperación de las prácticas
y tecnologías tradicionales, que aseguren la
conservación de la biodiversidad y la protección de la
producción local y nacional.  

Sin embargo este derecho está siendo erosionado por
las políticas económicas neoliberales  que se están
imponiendo en nuestros países a través de los acuerdos
de libre comercio, que impulsan políticas
agropecuarias orientadas a la exportación,  así como
por los programas de ajuste estructural impuestos por
los instituciones financieras internacionales, que nos
han obligado a utilizar nuestras mejores tierras para
la producción de productos de exportación y la
construcción de grandes represas, a destruir nuestros
bosques por la extracción intensiva de madera, a
contaminar nuestros ríos y mares por la explotación de
nuestros recursos no renovables, etc.

Cada vez más nos vemos obligados a producir más para
la exportación,  e importar más para comer.  Se prevé
que en el futuro, cada país producirá aquello para lo
que es más eficiente (en términos de exportación), e
importará todo lo demás. En varios países los pequeños
productores han sido desplazados para dar paso a
cultivos de exportación.  Tal es el caso del Ecuador,
donde poblaciones de concheras artesanales han sido
desplazadas para la producción de camarón para la
exportación.  Hoy estas mujeres, han dejado de ser
soberanas, sus prácticas culturales se han destruido,
y su alimentación se ha deteriorado.

Esto significará que estaremos poniendo en manos de
los importadores una de las actividades más esenciales
de los seres vivos, que es la alimentación.  Significa
además una inmensa fuga de divisas al exterior, para
asegurar la alimentación nacional.  La seguridad
alimentaria del país estará en manos de las empresas
transnacionales de la alimentación, y dejaremos de
decidir soberanamente sobre nuestra alimentación.

Los cultivos transgénicos enfrentan al agricultor a
una tecnología que no puede controlar.  Su producción
está en manos de empresas transnacionales, por lo
tanto el control de las mismas, tanto por lo que la
tecnología entraña como porque estas semillas están
atadas a derechos de propiedad intelectual.

Los agricultores que compran semillas transgénicas, se
ven obligados a firmar convenios que los atan al
productor de las semillas.  La empresa tiene el
derecho de inspeccionar los campos por un tiempo
determinado para ver si los agricultores están
guardando semillas, una práctica tradicional que ha
asegurado la soberanía alimentaria en los últimos
10.000 años.  En los últimos contratos de Monsanto (la
mayor empresa productora de semillas transgénicas en
el mundo), la resolución de conflictos se realiza
mediante comités de arbitraje, negándosele al
agricultor el poder acceder a los canales legales
regulares.

Muchas agencias intergubernamentales dicen que el
problema del hambre en el mundo se debe a la escasez
de alimentos, por lo que urge incrementar la
producción.  Este es uno de los argumentos utilizados
por los defensores de los cultivos transgénicos o
genéticamente modificados.  Urge, dicen ellos
incrementar la productividad por medio de desarrollar
cultivos que sean más productivos, que puedan ser
resistentes a suelos erosionados, secos o a plagas.

Sin embargo, si hacemos un análisis de los cultivos
que han sido desarrollados por medio de la ingeniería
genética, ellos no están destinados para aliviar el
problema del hambre en el mundo.

El cultivo transgénico más extendido es la soya con
resistencia a glifosato (soya RR).  La modificación le
permite al agricultor mayor cantidad de herbicida, lo
que significa una ventaja al productor del químico
(que es el mismo que vende las semillas), y no al
agricultor, mucho menos al consumidor. Además,  la
soya sembrada no está destinada para alimentación
humana directa, sino para ser usada como alimento
animal y procesamiento.

Argentina, donde no se consume soya de manera
tradicional,  se han sembrado millones de hectáreas de
soya RR.  Estos cultivos se han extendido a expensas
de otros que si se relacionaban con la alimentación de
la población.

En Argentina existen más de 20 millones de hectáreas
de monocultivos, (2/3 partes de la superficie de
España).  Estas han quedado en manos de apenas 2000
grandes empresas, conviviendo con otra Argentina que
teniendo 35 millones de habitantes, registra 15
millones de pobres y más de 4 millones de indigentes.
Aunque se han dado los récords históricos de
exportaciones, se importan más del 50% de los
alimentos que se consumen.   Por eso es Argentina se
habla de una agricultura sin agricultores.  En los
últimos años, los pequeños productores han sido
expulsados del campo.  La unidad agrícola mínima para
poder sobrevivir en el campo ha pasado de 250 Ha a 340
(Pengue, 2000).

Una de las propagandas a favor de la
agro-biotecnología es que ésta reduce el uso de
pesticidas, y por lo tanto es ambientalmente benéfica.
 La realidad en el Argentina es otra.   En la campaña
1991/1992, se utilizó un millón de litros de
glifosato.  En 1998/1999 su consumo alcanzó a cerca de
60 millones de litros (Pengue, 2000 ). Hoy se habla de
70 millones de litros, un promedio 2 litros de
glifosato por habitante (Grupo de Reflexión Rural,
2002)

En Argentina, gracias a la fertilidad de la Pampa
húmeda y la rotación agrícola-ganadera, se aplicaba 6
Kilos/Ha de fertilizante (en comparación con 100 Kilos
en EE UU y 250 en Francia).  Hoy, con la ruptura de
ese modelo, el uso de fertilizantes ha aumentado,
constituyendo un nuevo foco de contaminación
ambiental, y otro limitante para el pequeño productor.

Por otro lado, pese a una cosecha récord, los
productores argentinos están siendo afectados por los
precios más bajos para sus cosechas en los últimos 30
años y los costos de producción más elevados en el
cultivo de soja en ese país. (Ver anexo No. 1 al
final). 

Los otros cultivo transgénicos tampoco son destinados
para el consumo humano directo, tal es el caso del
algodón, que es un cultivo industrial para la
producción de fibra y aceite, el maíz cuyas variedades
transgénicas son utilizadas para alimentación animal,
producción de aceite y procesamiento y la colza, que
también es un cultivo oleaginoso.

La organización no gubernamental Food First, de
Estados Unidos, afirma por su parte que el hambre en
el mundo tiene relación con la mala distribución de
los alimentos y no con la ausencia o la presencia de
los transgénicos.Bastaría una distribución adecuada de
los alimentos disponibles hoy para que cada habitante
reciba una dieta de 3,500 calorías por día, señala esa
organización.


En los debates en cauce participan organizaciones
campesinas y ambientalistas de América Latina que
cuestionan la dependencia que generan los cultivos
transgénicos en los países en desarrollo y su presunto
impacto en la biodiversidad y en la salud humana.
En la otra esquina permanecen las compañías
transnacionales, que en 2002 gastaron más de 50
millones de dólares en campañas de promoción de sus
productos.

Por la vía de los hechos o por decisiones
gubernamentales, en los últimos años ingresó maíz
transgénico de Monsanto a México y Honduras, zona de
origen de ese alimento, desarrollado y cultivado
ancestralmente por los plantadores nativos.
En México hay evidencia de que especies nativas fueron
mezcladas con una variedad transgénica y los
científicos discuten hasta qué punto se verá alterado
el rico banco genético de la gramínea.

La Cumbre Mundial de la Alimentación en Roma concluía
con una clara apuesta por la biotecnología: "Estamos
resueltos -decía la declaración final- a estudiar,
compartir y facilitar el uso responsable de la
biotecnología con miras a hacer frente a las
necesidades de desarrollo".
Pero, ese "uso responsable" se había puesto en
entredicho en el transcurso de la Cumbre. Las
delegaciones de distintas ONG sacaron a relucir la
presencia de alimentos transgénicos prohibidos en los
envíos de ayuda humanitaria a América Latina. Un
informe del Instituto Genetic ID, un laboratorio
independiente de Iowa (EEUU), confirmó la presencia de
distintas variedades de maíz modificado genéticamente,
considerado no apto para el consumo humano, entre la
ayuda distribuida por el Programa Mundial de Alimentos
(PMA) y la Agencia Internacional Estadounidense para
el Desarrollo (USAID) en Bolivia, Guatemala y
Nicaragua. 
Sirva de ejemplo el caso mencionado de la presencia de
transgénicos prohibidos en la ayuda humanitaria. Entre
los productos encontrados en Bolivia figuraba el maíz
"Starlink", que había sido protagonista en el año 2000
del mayor escándalo conocido en Estados Unidos
relacionado con los OMG. Esta variedad del maíz, fue
encontrada en tacos manufacturados por Kraft, a raíz
de una investigación realizada por Amigos de la Tierra
y la Coalición de Alerta de Alimentos Modificados
Genéticamente. El maíz "Starlink", según había
estipulado la Agencia Ambiental Estadounidense (EPA),
no era apto para el consumo humano por contener
características de alergénicos conocidos.
A nadie se le escapa a estas alturas que los países
del Norte son proclives a utilizar a los del Sur como
banco de pruebas, cuando no como simple vertedero.
Pero, este caso podría constituir también un ejemplo
de las funestas consecuencias de la contaminación
genética. Los OMG, como seres vivos que son, pueden
transmitir sus trasgenes a otros organismos, desde
cultivos convencionales hasta plantas o animales
silvestres. Un estudio reciente realizado en Estados
Unidos sobre veinte productos que se comercializaban
como libres de ingredientes transgénicos, reveló que
once de ellos tenían trazas de dichos ingredientes, y
cinco los contenían en cantidades significativas. 
No se puede descartar que algo parecido haya sucedido
en el caso de la ayuda humanitaria. Lo que significa
además, tras afirmar los organismos implicados (PMA y
USAID) que sus programas de ayuda no incluyen
transgénicos, que la falta de mecanismos de regulación
y control de los OMG pueden suponer una grave amenaza
para la biodiversidad, al poner en peligro las
especies autóctonas, y también, como en el caso que
nos ocupa, para la salud pública.
Y en cuanto al potencial de la biotecnología para
alimentar a la población mundial, las tendencias
actuales no son muy alentadoras. El problema del
hambre, que afecta según la FAO a 842 millones de
personas, es un problema de distribución y de
desigualdades, y no de falta de alimentos, que sobran.
Las plantas transgénicas están hechas para dar
beneficios a las 4 multinacionales que las fabrican, y
no para alimentar a los pobres del mundo. Pretender
adornar con el supuesto altruismo de alimentar a los
hambrientos lo que es una apropiación y un oligopolio
sobre la alimentación, es uno de los mayores escarnios
contemporáneos.

a. Colombia: conferencia del Tratado de Protección
Ambiental

En Cartagena (Colombia) La Conferencia del Tratado de
Protección Ambiental y Comercio de animales y plantas
modificadas biogenéticamente, convocada por la ONU, y
a la cual asisten mas de 120 países, ha tratado de
aunar posiciones para la redacción del postergado
Protocolo de Bioseguridad. Su resultado fue un
previsible pero no menos impactante fracaso. 
En la conferencia, 5 países (Estados Unidos, Canadá,
Australia, Argentina, y Uruguay) denominados el “Grupo
de Miami” se opusieron a la reglamentación del
comercio mundial de transgénicos y a la aplicación del
principio de precaución (poner una etiqueta en el
producto avisando que es o tiene ingredientes
transgénicos), elaborado en la II Conferencia de
Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo que
se realizó en Brasil en 1992.

Los desencuentros alimentados por intereses económicos
y luchas de mercado son de larga data. Sus
antecedentes se remontan a la Cumbre de Río 92 donde
empezó a ser ostensible la oposición de los EE.UU., y
de algunos otros países lanzados a la carrera
biotecnológica, a los reparos que sobre la salud
humana y el natural equilibrio biológico se esgrimían
contra las nuevas técnicas aplicadas a la modificación
genética de animales y plantas.
 
Siete años mas tarde, los verdaderos actores de esta
puja siguen siendo las principales corporaciones
multinacionales embarcadas en una aventura que
compromete ahora inversiones millonarias y
producciones agrícolas con un peso muy importante en
las balanzas mundiales.

El control de los mercados en América latina, a través
de la firma de Tratados de Libre Comercio y del ALCA,
unido al sentido apátrida crónico y visceral de muchos
políticos influyentes de estos países; garantizará la
invasión de semillas transgénicas aprobadas en Estados
Unidos, prohibidas en otros países y no estudiadas en
la mayoría de países del sur por falta de medios.
Afortunadamente, en la cumbre sobre el ALCA realizada
en Junio 2.005 en Guayaquil Ecuador, se puso sobre la
mesa la discusión acerca de los subsidios a la
alimentación de parte de las naciones mas poderosas
como un grave perjuicio a las políticas de exportación
del agro tema tambien discutido en el G8 en Escocia,
sin que se adelante nada concreto hasta la fecha. 
 
b. Dependencia alimentaria:
Uno de los principales argumentos a favor de los
transgénicos es que contribuirán a terminar con el
hambre en el mundo, debido a la supuesta ‘mejor
calidad’ y productividad de estos cultivos. ¿Qué hay
de cierto en eso?
“Nada -responde la coordinadora de RAP-AL-. Es sólo un
excelente negocio para las corporaciones
transnacionales de la alimentación. Por ejemplo, el
mercado para las variedades genéticamente modificadas
alcanzará los 6 billones de dólares al año y espera
llegar a los 20 billones en el 2010. El mundo produce
hoy más alimentos por habitante que nunca antes. Por
lo tanto, las verdaderas causas del hambre son la
pobreza, la desigualdad y la falta de acceso a los
alimentos. Para qué engañarnos, el problema del mundo
no es la escasez de alimentos, sino el mal reparto.

Los productos transgénicos garantizan el negocio de
alimentos ‘patentados’, en contraposición con los
alimentos ‘libres’, que son los no manipulados. La
monocultura transgénica requiere de insumos químicos
que son fabricados por las mismas compañías de
semillas. Eso empobrece el suelo, contamina las aguas,
debido al abuso de plaguicidas y herbicidas, y sus
insumos asociados generan deforestación. Las plantas
modificadas están preparadas para que sus semillas,
que tienen patentes, no sean útiles en otra siembra,
obligando al agricultor a continuar comprándolas a las
transnacionales. Significan desempleo, porque en los
cultivos transgénicos se usa muy poca mano de obra. De
esta forma se está abriendo paso a una agricultura sin
agricultores, con una mayor concentración de la tierra
y más pobreza. Argentina, con catorce millones de
hectáreas de cultivos transgénicos es un ejemplo de
eso”.

¿Cuáles serán las verdaderas consecuencias para los
países en desarrollo?
“Los impactos negativos sociales, de salud y
ambientales se traspasan a los países pobres. En el
2003 la superficie destinada a cultivos transgénicos
aumentó en 28% en los países del sur, mientras que en
los países industrializados el incremento fue sólo de
11%. Este aumento se debe a las ventajas económicas,
ambientales y sociales que presentan estos países
empobrecidos, dependientes y contaminados. Pero más
allá de estos impactos, significa la pérdida de la
soberanía alimentaria. Mientras millones de campesinos
son expulsados de sus tierras, y los pueblos pierden
el libre acceso a las semillas y el derecho a definir
su política agraria, cerca de diez corporaciones -que
monopolizan el mercado de los agro tóxicos y
transgénicos- consolidan su poder y deciden cómo hay
que alimentarse”.

Las transnacionales, bajo el amparo de la OMC,
patentan las semillas en calidad de “inventos”. Una
sola multinacional, Monsanto, controla el 80% del
mercado de plantas transgénicas. El resto se
distribuye entre Aventis, Syngenta (ex Novartis), Basf
y Du Pont, entre otras. Hay un constante proceso de
fusión y concentración empresarial que se traduce en
mayor control de la cadena alimenticia, desde la
producción y venta de semillas hasta la
comercialización del producto procesado, pasando por
la venta de agroquímicos.
En tanto en Chile, la única normativa específica
respecto de transgénicos es una resolución del
Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) que autoriza el
ingreso de semillas transgénicas para multiplicación
con fines de exportación. Desde 1992 han ingresado
semillas transgénicas de maíz, soya, canola,
remolacha, melón, papa y tomates. No existen datos
sobre la superficie plantada con esas semillas

Las compañías gigantes transnacionales de
biotecnología ya controlan grandes segmentos del
abastecimiento alimenticio del mundo incluyendo
patentes alimentarias, compañías de semillas, y otros
aspectos de la cadena alimentaria. Están introduciendo
productos genéticamente diseñados experimentales sin
verificación en un peligroso experimento global. Si
las intenciones de la industria se llevan a cabo, casi
todos los alimentos que comemos se alteraran dentro de
unos años. 

En conclusión, sobre este tema, digamos que la
producción de transgénicos produce mayor hambre en el
mundo.
 
Según la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en
inglés), actualmente existen más de 2 mil 200 millones
de personas en el mundo con carencias alimenticias300
millones de personas en el mundo con desnutrición, de
las cuales la mayoría son niños, niñas, mujeres y
ancianos de los países pobres y en desarrollo.
Actualmente, más de 40 mil personas mueren diariamente
por causa de la pobreza y 80 millones viven con hambre
crónica. En los últimos diez años se han generado 100
millones de nuevos pobres en el mundo. 
Los 16 estadounidenses más ricos poseen la riqueza
equivalente a todo el Producto Interno Bruto de México
(400 mil millones de dólares).  En América Latina y el
Caribe existen 55 millones de desnutridos y en Brasil,
analistas afirman que por lo menos 3 millones 500 mil
familias están amenazadas de perder su condición de
productores para convertirse en gente sin tierra o
desempleados urbanos por la amenaza de la producción
transgénica de las grandes empresas.
 
Por tanto, la producción transgénica no soluciona el
problema del hambre en el mundo, sino que enriquece a
las grandes empresas transnacionales que controlarán
cada vez más el comercio de los alimentos en el mundo.


c. Ética y control.
El control monopólico de unas cuantas empresas sobre
la producción de semillas en el mundo, ha llevado a la
dependencia de los países a la importación de
productos del campo. México importó casi 5 millones de
toneladas de maíz en 2000 de los Estados Unidos, un
aumento de 773.4% desde 1994. Como no hay ningún
mecanismo regulador en los Estados Unidos de productos
transgénicos, es muy probable que hubo una importación
de maíz transgénico. 

Es importante que los países del Tercer Mundo, tengan
Comisiones de Bioseguridad y Bioética, que elaboren
proyectos de ley para reglamentar entre otros, la
siembra y el consumo de productos transgénicos. 
A nivel mundial, los consumidores deben exigir que se
etiqueten estos productos, pues aún no se sabe con
certeza el daño que pueden causar en el organismo de
los seres humanos. 





El pasado mes de febrero se publicó en el Diario
Oficial de las Comunidades Europeas el Reglamento (CE)
Nº 258/97 sobre nuevos alimentos y nuevos ingredientes
alimentarios que tiene por objeto su puesta en el
mercado de la Comunidad. El Reglamento se aplicará a
los alimentos e ingredientes alimentarios que
contengan organismos modificados genéticamente, que
consistan en dichos organismos, o que hayan sido
producidos a partir de ellos pero que no los
contengan. 

Los alimentos e ingredientes alimentarios contemplados
en el Reglamento no deberán suponer ningún riesgo para
el consumidor ni inducir a error al consumidor. Por
ello, para proteger la salud pública, es necesario
garantizar que serán sometidos a una evaluación de
seguridad única por medio de un procedimiento
comunitario antes de ser puestos en el mercado de la
comunidad. Por otra parte, debido a que es posible que
vayan asociados riesgos para el medio ambiente, para
dichos productos deberá efectuarse una evaluación de
riesgo medioambiental. 

Cuando un nuevo alimento o ingrediente alimentario
deje de ser equivalente a un alimento o ingrediente
alimentario existente, se establecerán requisitos
específicos en materia de etiquetado para garantizar
al consumidor la información necesaria sobre la
composición, el valor nutritivo y el uso al que el
alimento está destinado. 

Se considerará que un nuevo alimento o ingrediente
alimentario deja de ser equivalente si una evaluación
científica puede demostrar que sus características son
distintas a las del alimento o ingrediente alimentario
convencional. En este caso, la etiqueta deberá indicar
las características o propiedades modificadas y el
método por el cual se ha obtenido dicha característica
o propiedad. 

Se deberá informar igualmente al consumidor de las
consecuencias de dichos productos para la salud, así
como de la presencia en el nuevo alimento de materias
que planteen una reserva de carácter ético. 

La Comisión se compromete a ejercer el control sobre
la aplicación de este Reglamento y sus repercusiones
sobre la salud, la protección e información del
consumidor y el funcionamiento del mercado interior.
Asimismo presentará las propuestas correspondientes en
el caso de que surgieran lagunas en el sistema
establecido. 

La Directiva 90/220/CEE del Consejo, sobre la
liberación intencional en el medio ambiente de
organismos modificados genéticamente, establece que
para dichos productos debe efectuarse siempre una
evaluación de riesgo medioambiental. La Comisión ha
presentado una propuesta como medida de transición en
el etiquetado de los productos genéticamente
modificados mientras se realiza la revisión general de
la directiva 90/220. La propuesta pretende que se
incluyan  Etiquetas específicas para los organismos
genéticamente modificados que quieran introducirse en
el mercado y ciertos datos moleculares que serían
incluidos en un registro. 

La propuesta obligará al etiquetado de todos los
nuevos productos. Sin embargo, no requiere el
etiquetado de productos ya aprobados o de los 11
productos pendientes de aprobación bajo la directiva,
porque esto constituiría una obligación retroactiva en
relación con las notificaciones ya presentadas. Por
ello, para los productos pendientes de aprobar,
solamente la adopción de acuerdos voluntarios podrían
concluir en su etiquetado. La Comisión ha anunciado
que pretende invitar a los solicitantes a un
etiquetado voluntario bajo la directiva. De hecho, la
asociación industrial EuropaBio en una carta reciente
al Presidente de la Comisión ha indicado que las
compañías miembros ofrecerán un etiquetado adicional e
información sobre sus productos dentro de la
directiva. Bajo la directiva 90/220 los productos
aprobados que contengan o consistan en organismos
genéticamente modificados se supone que son seguros
para la salud humana y para el medio ambiente. Sin
embargo, a menos que el solicitante se ofrezca
voluntariamente al etiquetado, los productos puestos
en el mercado bajo la directiva no están etiquetados
como genéticamente modificados. 
	
Es de esperar que según aumente el número de
autorizaciones para productos que contengan organismos
genéticamente modificados, aumentará la complejidad de
la evaluación del riesgo. Por ello, una base de datos
que registre toda la información molecular es muy
probable que sea necesaria para llevar a cabo la
evaluación de riesgo medioambiental en el futuro.
Además cualquier dato generado a partir de la
observación de los organismos genéticamente
modificados, facilitará ampliamente las tareas de
evaluación de riesgos.

Lo peor de todo, es que no nos están dando una opción,
nos están obligando a comer alimentos transgénicos y
esto es una falta total de respeto a las personas y a
sus culturas, una imposición totalitaria a un nivel
terriblemente fundamental para la salud y la
sobrevivencia - la alimentación. Por lo tanto es
momento de concientizarse, de informar y de actuar.
Ahora es un buen momento de recordar a los políticos
responsables de permitir la creación e importación de
estos alimentos, que si surgen enfermedades o alergias
nuevas debido a productos transgénicos, se verán
expuestos a explicar sus actuaciones de cara al
público y responder ante la ley por los posibles daños
y perjuicios. Es inteligente permitir estos productos
transgénicos antes de que hayan sido suficientemente
investigados? Recordemos la enfermedad de las vacas
locas, que aunque no fue debido a la manipulación
genética, es el resultado de una alimentación
inadecuada, así mostrando la importancia de una
alimentación sana y probada, y una más que probada
carencia en los mecanismos de control de la salud
pública. Pues debido a esto, posiblemente van a morir
miles de personas en el Reino Unido a lo largo de 15
años. Es una ruleta rusa, difícil saber a quien le va
a tocar. 

¡Es exactamente lo que está ocurriendo ahora! Estamos
jugando a la ruleta rusa con nuestro futuro y el de
nuestros hijos, y si tenéis dudas, indagad en estas
páginas y sacad vuestras propias conclusiones. 

Los alimentos genéticamente diseñados están siendo
introducidos sin etiquetar.
Las compañías de biotecnología falsamente afirman que
no se requiere ninguna etiquetación, alegando que no
hay diferencia material entre alimentos genéticamente
modificados y sus contrapartidas naturales. De hecho,
la inteligencia genética natural de alimentos,
acumulada en millones de años, está siendo alterada.
Los gobiernos apoyan las compañías de biotecnología e
ignoran los derechos de los consumidores a ser
informados. Sin etiquetar, las causas de nuevas
enfermedades pueden ser muy difíciles de rastrear. Por
un lado, mientras todos los alimentos deberían
etiquetarse fielmente, los alimentos genéticamente
diseñados deberían prohibirse totalmente para proteger
la vida.











CONCLUSIONES Y PROPUESTAS

Demasiados interrogantes.        
           
 Son más los interrogantes que existen en torno a esta
problemática, que las respuestas, y hasta tanto no se
solucionen, lo único que podemos afirmar es que
estamos ante un grave peligro mundial al que debemos
prestar toda nuestra atención y adoptar medidas
preventivas. 

Los cultivos transgénicos no deberían autorizarse
mientras no se demuestre que no suponen un riesgo para
la salud y el medio ambiente. Y, por supuesto, los
consumidores deben tener derecho a elegir el producto
que quieren comer. Así, habría que indicar claramente
en el etiquetado de los alimentos cuáles han utilizado
transgénicos para su elaboración o contienen derivados
de animales alimentados con transgénicos. Hay que
imponer medidas para separar las cosechas modificadas
de las convencionales y exigir responsabilidades a las
empresas causantes de las graves contaminaciones
genéticas que están produciendo. 
Organizaciones de todo el mundo luchan cada día, y esa
es la línea de trabajo a seguir, para que los avances
tecnológicos en el campo de las producciones
alimentarias beneficien a todos los habitantes del
planeta en un marco de transparencia y justicia.
No estamos de acuerdo con las excusas que las
principales empresas Europeas que desarrollan
biotecnología y producen las semillas y los organismos
modificados genéticamente dan para seguir
produciéndolos. Suelen apelar al hambre en el mundo.
El hambre en el mundo depende sobre todo de una fatal
distribución de los recursos y una creciente
dependencia alimentaria de los países del tercer
mundo, que ven que sus tierras se convierten en
auténticos paraísos para las empresas biotecnológicas
ya que consiguen plantar sus semillas a precios
indignantes de mano de obra y además, consiguen una
mayor cantidad de terreno de cultivo, es decir que lo
único que les interesa a las empresas productoras de
<<OMG>> es el producir mas y de forma más económica y
esto trae como consecuencia que a los países
subdesarrollados como es el caso de India no les dejen
prosperar económicamente y  además afectan en el
sector mas importante para obtener ingresos en estos
países del tercer mundo como es la Agricultura
Los principales objetivos de las grandes
agroindustrias que se dedican a la producción de los
organismos transgenicos son solamente los objetivos
económicos pero pretenden conseguir estos objetivos al
precio que sea incluso produciendo trastornos a
nuestra salud  y destruyendo nuestro medio ambiente y
lo que es más triste acabando con la Agricultura
biológica, mercado que mueve miles de puestos de
trabajo y que es una de las principales fuentes
económicas de un gran numero de países, sobre todo del
tercer mundo.


En Europa, el cultivo comercial de transgénicos se
está llevando con mayor cautela. A pesar de las
presiones de la industria biotecnológica y de la
Administración norteamericana, la Unión Europea (UE)
ha aprobado hace unos meses un etiquetado muy exigente
de los alimentos modificados genéticamente. Además, ha
interrumpido el proceso para autorizar la
contaminación de semillas convencionales transgénicas
y la moratoria a este tipo de productos sigue hoy
vigente. 

La necesidad de amortizar los abultados costos que
suponen las investigaciones genéticas ha precipitado,
fruto de la presión de las grandes corporaciones que
las financian para adueñarse de las patentes, la
introducción de los OMG antes de que se hayan
calibrado sus efectos sobre los ecosistemas y la salud
pública a medio y largo plazo. Hoy todavía, los
riesgos potenciales que se asocian a la ingeniería
genética no compensan los difícilmente apreciables
beneficios para agricultores y consumidores. Sí, en
cambio, representa un fructífero campo de acción para
las grandes multinacionales y sus más que dudosas
intenciones de acabar con el hambre en el mundo. 


Propuestas

Agricultura ecológica, con mezcla de cultivos, sin
empleo de herbicidas y otros plaguicidas ni abonos
químicos, con mezcla de ganado y cultivos de
leguminosas, permite obtener mejores resultados a
largo plazo, y es el nuevo paradigma agrícola de la
sostenibilidad, muy diferente al enfoque tecnocrático
que hoy domina el pensamiento.

 
Los consumidores podemos y debemos rechazar los
transgénicos, por razones de salud (alergias,
resistencia a los antibióticos), de la calidad de los
alimentos, de los riesgos ambientales (contaminación
genética, pérdida de biodiversidad, resistencias) y de
los riesgos económicos y políticos que se derivarían
de poner nuestra alimentación en manos de cinco
grandes multinacionales.
El rápido lanzamiento de los cultivos transgénicos es
muy parecido al del DDT y a las centrales nucleares,
hoy en crisis. La combinación de oposición pública y
crisis financiera forzó a la paralización del
desarrollo de estas tecnologías, después de que sus
efectos en el medio ambiente y en la salud humana
demostraran ser más complejos, difusos y duraderos que
las promesas que acompañaron a su rápida
comercialización.
 En un esfuerzo para evitar este mismo ciclo con la
introducción de cada nueva tecnología
"revolucionaria", se ha propuesto la adopción del
principio de precaución, al que se oponen las
multinacionales citadas.
La transición a una agricultura y ganadería ecológica
es una necesidad imperiosa, y así empiezan a
entenderlo los consumidores y los propios
agricultores. En 2002 la agricultura ecológica
certificada se extendió por 23 millones de hectáreas,
aunque una cantidad muy superior no etiquetada se
cultivó sin agroquímicos ni transgénicos.

 Es necesario realizar acciones concretas como: 
• Resistir y revertir el patentamiento de la vida en
todas sus formas. 
• Combatir y desafiar la biopiratería. 
• Prohibir las tecnologías Terminator. 
• Promover e implementar los Derechos de los
Agricultores.
• Consumir alimentos orgánicos, es decir, limpios  y
sanos. 
Un grupo de organizaciones de América Latina se
reunieron en Quito en enero de 1999; donde hicieron
una declaración en la cual se acordó  siguiente:

“Que no se introduzca organismos transgénicos en áreas
donde aún no haya sucedido”.

“Que se respete el derecho de los gobiernos locales y
nacionales a rechazar la introducción de organismos
transgénicos en su territorio”.

“Que se declare una moratoria a la liberación y
comercio de organismos transgénicos y sus productos
derivados hasta que exista una completa evidencia de
su seguridad y la ausencia de riesgos”.
“Que nuestras  sociedades  hayan  tenido la
oportunidad de conocer y debatir informadamente sobre
estas tecnologías,  riesgos e impactos; así   como el
ejercer su derecho a decidir sobre su utilización”. 

“Que todas las decisiones relacionadas con el uso,
manejo y liberalización de organismos transgénicos
deben ser objetos de consulta y participación
informada de todos los sectores de la sociedad que
deben ser afectados negativamente dado que la
manipulación genética constituye un riesgo que puede
desencadenar impactos impredecibles e irreversibles”.
 
  Es decir, básicamente se está llamando a una
moratoria a nuevas liberaciones de organismos
transgénicos. Además de esto  hay que considerar que
no sólo es importante hablar de seguridad alimentaria,
que es un concepto que están trabajando mucho las
organizaciones campesinas. Esto significa, en
definitiva, que tanto  los movimientos campesinos como
los gobiernos; tengan derecho a decidir qué van a
sembrar, qué tecnología utilizar, a quién vender, y
que si desean guardar sus semillas; que las guarden,
para que ante todo,  los países sean autosuficientes
para poder abastecerse en alimentación, puesto que no
sólo se trata de  cantidad de productos cultivados. 


Biodiversidad: la vida en buenas manos
					
Para la Vía Campesina, la biodiversidad tiene como
base fundamental el reconocimiento de la diversidad
humana, la aceptación de que somos diferentes y de que
cada pueblo y cada persona tiene libertad para pensar
y para ser. Visto así, la biodiversidad no es solo
flora y fauna, suelo, agua y ecosistemas, es también
culturas, sistemas productivos, relaciones humanas y
económicas, formas de gobierno, son en esencia 
libertad.

La diversidad es nuestra propia forma de vida. La
diversidad vegetal nos da alimentos, medicinas y
vivienda, así como la diversidad humana, con gentes de
diferente condición, ideología y religión nos da la
riqueza cultural. Esto nos demuestra que tenemos que
evitar que se impongan modelos en donde predomine una
sola forma de vida o modelo de desarrollo.

Nos  oponemos a que se privaticen a que se patenten
los materiales genéticos que dan origen a la vida, a
la actividad campesina, a la actividad indígena.
Nosotros los campesinos y los indígenas; hemos
resguardado, cuidado y protegido la vida y la
diversidad, con una educación clara de generación a
generación, con un profundo respeto a la naturaleza.
Somos los campesinos e indígenas quienes realizan el
mejoramiento genético y nuestro mayor aporte es la
evolución de cada una de las especies. 

La riqueza biológica y la riqueza cultural se
concentran en los llamados países en desarrollo, los
ubicados en los trópicos principalmente y siempre
resguardados por comunidades campesinas o indígenas.
Cultura y biodiversidad se desarrollan siempre unidas.


Mujeres y hombres campesinos y agricultores de pequeña
escala junto a los pescadores y artesanos, los Pueblos
indígenas y comunidades negras, somos los que
históricamente hemos conservado, creado y manejado
sustentablemente la biodiversidad  agrícola que fue,
es y será la base de toda agricultura. 

Por ello la Vía Campesina propone:

	1. - Que la biodiversidad debe ser base para
Garantizar la Seguridad Alimentaria como un derecho
fundamental y básico de los pueblos, no negociable.
Derecho que debe prevalecer sobre las directrices de
la Organización Mundial  del Comercio. Debemos volver
al origen, el hombre desarrollo la agricultura para
resolver sus necesidades de alimentos, ahora existen
en el mundo 800 millones de gentes con hambre, para
resolver este problema debemos pensar en utilizar los
alimentos locales que nos brinda la diversidad, apoyar
los mercados regionales  y locales, aplicar la
investigación y la tecnología con mayor equidad. 

	2.- Una moratoria en la bioprospección (explotación,
colección y recolección, transporte y modificación
genética ) y el acceso a los recursos genéticos y al
conocimiento que de dichos recursos poseen las
comunidades campesinas e indígenas, mientras no
existan mecanismos de protección de los derechos de
nuestras comunidades para prevenir y controlar le
Biopiratería. 

	3.- Proteger y promover LOS DERECHOS DEL AGRICULTOR
(A) sobre los recursos genéticos, el acceso a la
tierra, al trabajo y a la cultura. Esto debe pasar 
por un amplio proceso informativo y participativo de
los actores de la biodiversidad. Para ello establecer
un proceso y un mecanismo  de consulta y monitoreo
permanente con las organizaciones de productores,
indígenas y comunidades.






Propuesta de la Vía Campesina sobre los derechos del
agricultor:

	1º. Los Derechos del Agricultor tienen un profundo
carácter histórico, generación de nuevos recursos y su
mejoramiento. Somos quiénes resguardamos los recursos
genéticos, quiénes apoyamos la evolución de las
especies, somos depositarios del esfuerzo y
conocimiento de las generaciones que han creado esta
riqueza biológica, por ello exigimos se reconozca
nuestros derechos.     
	2º. Los Derechos del Agricultor incluyen el derecho
sobre los recursos y sus conocimientos asociados,
unidos en la forma indisoluble, ello significa la
aceptación del conocimiento tradicional, el respeto a
las culturas y el reconocimiento de que éstas son la
base del conocimiento.
	3º. El derecho al control, el derecho a decidir el
futuro de los recursos genéticos, el derecho a definir
el marco jurídico de propiedad de dichos recursos. 
	4º. Los Derechos del Agricultor son de carácter
eminentemente colectivo, por ello deben de reconocerse
como marcos jurídicos diferentes a los de la propiedad
privada y la propiedad intelectual. 
	5º. Estos Derechos deberán tener una aplicación
nacional, el compromiso debe de promover que se
legisle al respecto, respetando la soberanía de cada
país para establecer leyes locales sobre la base de
dichos principios. 
	6º. Derechos a los medios para conservar la
Biodiversidad  y arribar a la seguridad alimentaria
tales como el derecho a la tierra, al agua, al aire.
	7º. Derecho a participar en la definición,
elaboración y ejecución de las políticas y programas
vinculados con los recursos genéticos. 
	8º. El derecho a la tecnología apropiada, así como la
participación diseño y gestión de los programas de
investigación. 
	9º. Derecho a definir sobre el control y manejo de
los beneficios derivados del uso, conservación y
gestión de los recursos. 
	10º. Derecho a usar escoger, almacenar, y libre
intercambio de los Recursos genéticos.
	11º. Derecho a desarrollar los modelos de agricultura
sustentable que protejan la Biodiversidad e influir en
las políticas que las fomenten.

La Asociación Chamánica y Ecológica de Colombia, se
proclama defensora de estos defrechos y principios y
viene trabajando en nuestro país, para que se respete
la biodiversidad, en todas sus manifestaciiones,
propende por la agricultura ecológica y ofrece este
proyecto de información y concientización de libre
circulación, para que las futuras generaciones tengan
una esperanza de vida. 

QUEREMOS LUCHAR PARA VIVIR Y PARA QUE LA VIDA
CONTINUE.  

Finalmente, dejamos esta cita como reflexión:

. Robin Jenkins, que trabaja sobre las consecuencias
socioeconómicas del algodón Bt, escribió en The
Ecologist: "La forma en que funciona la tecnología
bien valdría un buen capítulo en cualquier historia de
la agricultura ya que presentaría un avance importante
en nuestra capacidad de competir con nuestros insectos
competidores. Pero en la práctica, las generaciones
futuras seguramente considerarán que esta última
innovación ha sido temeraria y desatinada, sino
completamente estúpida e imperdonable".


 


Bibliografía:
Artículos extractados electrónicamente de Internet
(figura al pie de la nota)
National Geographics Vol. 5 Nro. 4 Oct.99 (edición en
Español)
Cumbre para la Tierra – Eleuterio Martínez Ed. 1998
El Control de la Natalidad – V.M. Samael Aun Weor 
Patología Estructural y Funcional  3ra. Edición
S.L.Robbins R.S.Cotran
Fisiología y Anatomía Humana  3ra. Edición Dr. Stanley
W. Jacob

Elaborado por
OCTAVIO MORENO M. 
FECHA. AGOSTO DE 2.004-SEPT. 2005
ACTUALIZADO. JULIO DE 2.005
COLOMBIA- CHILE.
e-mail.
 practik_@yahoo.es

ANEXO 1. 

La experiencia de transgenicos en Argentina


La Introducción de RR soja

Entre 1996 y 2003 el gobierno Argentino entrego 670
permisos para la difusión de OMG’s, incluyendo maíz,
girasoles, Soja, algodón, trigo, papas y alfalfa.
Ningúna información fue suministrada al publico o
congreso sobre lo que estaba pasando. La comisión de
Consejos en Biotecnología incluía representantes de
empresas biotecnológicas,  como Monsanto, Syngenta,
Dow AgroSciences y Bayer CropScience.
 En 1996, cuando los precios internacionales de la
soja estaban altos, el gobierno dio una licencia para
que Monsanto pudiera sembrar RR Soja.  Ya que el
crédito estaba difícil por la situación económica en
que se encontraba Argentina, las CTNs regalaron
semillas y pesticidas etc. que pudieron ser pagados
después de la cosecha. Estas semillas de Soja no
habían sido esterilizads como la nueva generación de
Terminator Seeds, y Monsanto no había recibido la
patente para el gene de resistencia a glysophatos en
Argentina, lo cual significaba que los agricultores
podían guardar sus semilla para la próxima temporada.
Las empresas también arrendaron tierra para sembrar
soja y durante los próximos anos, semillas RR de Soja
fueron entradas ilegalmente a Brasil, Paraguay,
Uruguay y Bolivia. Monsanto entonces empezó a exigir
derechos de patente a Brasil y Argentina, que todavía
no han logrado cumplir.
La producción de Soja en Argentina ha incrementado
dramáticamente en los últimos anos, en 1986 producían
Soja en solo 9,500 Ha, en 1996 este cifra aumento a
5.9 millones de Ha, hasta 10.3 millones de Ha en 2000
a 2001, y mas aun a 14.1 millones de Ha entre 2003 y
2004. La mayoría de este total son OMG’s. Aunque el
área bajo cultivación subió por 1.5 millones de Has
entre 2002 y 2003, la producción total no incremento
pero bajo ligeramente de 34.8 millones de toneladas a
34.7 millones, porque la productividad total había
bajado por unos 10.5%. El gobierno no quiere reconocer
este problema porque ve los ganancias de RR Soja como
la manera principal de pagar la deuda externa del
país.

El Éxodo Rural y el Crecimiento de Pobreza

En 1992 El gobierno de Argentina dijo que 200,000
productores tendrían que salir de la agricultura
porque fincas con menos de 200 Ha tendrian perdidas.
Efectivamente Agricultores pequeños han tenido
problemas con el nuevo clima económico en Argentina y
la llegada de RR Soja.

Pequeños Agricultores no pueden pagar la maquinaria
masiva que se usa para sembrados directos  y el uso de
fumigación a gran escala. Esta nueva maquinaria
tampoco requiere trabajo manual , así que muchos
trabajadores del campo han tenido que ir con los
pequeños agricultores a poblaciones en los ciudades. 
El modelo de exportación dado por Argentina amenaza
seriamente a la soberanía alimentaría en el pais. La
dieta de los Argentinos estaba compuesta de mucha
carne, lácteos, lentejas, porotos y otros vegetales
que tenían precios bajos. Agricultura diversa con
animales y la rotación de plantas, tenia buenas
cosechas. Pero en anos recientes, la soja ha
reemplazado la producción de otros alimentos, que
ahora están siendo importados. Esto ha significado mas
altos precios de comida para la población. En quince
anos Fundos Argentinos de lacteos se han reducido por
50%  desde 30,000 en 1988 hasta 15,000 en 2003. Ahora
la leche se importa desde Uruguay a un precio mas
alto.
En 1970 5% de la población Argentino estaba bajo la
línea de pobreza, en 1980 fue 12%, en 1988 fue 30% y
en 2002 fue 51%. La desnutrición infantil se estima
entre 11% y 17% y subiendo.

Nuevos Problemas de Pestes y Malezas

El método de usar sembradores directos, vinculados
directamente con el uso de glysophato y cosechas RR ha
causado nuevas enfermedades como el  fungus
-Phakopsora pachyrhiz- han aparecido recientemente en
Argentina, Brasil y Paraguay. Los esporas sobreviven
en los residuos de cosechas y son dispersados por el
viento. Las comunidades de malezas también están
cambiando , con bastantes mostrando mas tolerancia a
glysophato. Estos significa que los productores ya
están usando 2,4D, metsulfuron methyl, imazetapir y
atrazine en adicion a glysophato. También usan
paraquat y atrazine para matar los ‘voluntarios de
soja’ que son semillas que caen después de la cosecha.
En el futuro también existe la posibilidad que tendrán
que usar fungicidas a una escala masiva.
Syngenta que produce paraquat, atrazine, y fungicidas
proclamó en Diciembre 2003 que Argentina, Brasil,
Paraguay, Bolivia y Uruguay constituyen El Reino Unido
de la Soja’.

RR Maíz Aprobado para Argentina
Mientras RR soja se incremento, productores estaban
teniendo problemas con maiz convencional en terrenos
colindantes que poco a poco se fueron afectando debido
a la la fumigación de Glysophato. Los Promotores de
OMG’s dijeron que RR Maíz solucionaría el problema y
reduciría la cantidad de herbicida requerida.

Los Impactos del Uso de Pesticidas

Comunidades aledanas a los cultivos de Soja se han
visto gravemente afectadas debido a la fumigación
aerea con glifosato. 

Un estudio en Loma Senes en la provincia de Formosa,
involucraba campesinos con un promedio de 10 Ha que
estaban rodeados de cultivaciones extensos de RR Soja.
En Febrero 2003, los campesinos encontraron que sus
cosechas estaban destruidas por la fumigación aerial
de Glyfosato. Su pollos murieron, y otros animales
especialmente caballos fueron afectados adversamente .
La gente sufrió de nausea, vómitos, diarrea, dolores
estomacales, erupciones en la piel, alergias e
irritación de los ojos. 
Pudieron detener  la fumigación por algunos meses con
la ayuda de su organización MOCAFOR, o Movimiento
Campesino de Formosa, pero nuevamente han comenzado.
Casos similares han sido reportados en otros partes
del país y también existen caso que involucran otros
quimicos como 2,4D y paraquat.

Deforestación
Altos niveles de deforestación por la cultivación de
Soja ha ocurrido en las regiones Yungas y Chaco. Esto
ha involucrado un incremento en caso de Leishmaniasis
(Leishmania (Viannia) Brazilensis) una infección
parásita transmitida por pulgas de arena que la
deforestación esta fomentando.


Conclusiones
Este estudio demuestra que la producción industrial de
Soja no es un opción sustentable, tampoco la
producción de OMG’s para exportación son una solución
para el hambre. De hecho, mientras la producción de RR
Soja ha incrementado, el hambre ha incrementado en
Argentina a niveles que nunca se ha visto. Mas aun el
uso de Agroquímicos no se ha  reducido.

 La agricultura de Argentina no solo esta dependiendo
de productos de foráneos, sino que  además esta usando
pesticidas prohibidos en otros países. 
Además, Argentina se ha comprometido a la producción
de modalidades para exportación, perdiendo sus propios
recursos naturales para generaciones presentes y
futuras.
El foco en exportación es la prescripción estándar
para instituciones financieras internacionales, como
el Banco Mundial, que promuevan la apertura de países
para el mercado libre. El efecto es quitar a países su
derecho de tener control de su propio desarrollo,
repitiendo los hábitos de la época colonial. Los
productos OMG en Argentina han facilitado este
proceso. El ejemplo de Argentina debería sonar la
alarma para cualquier país que quisiera defender su
seguridad y soberanía alimentaría.  








GLOSARIO DE TERMINOS 

AGRICULTURA ORGANICA: Forma de producción agropecuaria
que busca preservar las formas tradicionales de
laboreo, de manera natural, sin el uso de agroquímicos
o de ingeniería genética. 

AMG: Alimentos genéticamente modificados. 

Bt:  Toxina alérgena o Bacillus thuringiensis, de
origen transgénico que se implanta en ciertos
vegetales para evitar el uso de plaguicidas. 

CG : Contaminación genética. 

CTN: Compañías transnacionales productoras de
agroquímicos pioneras en las investigaciones
biotecnológicas y manipulación genética. 

CRHs: Cultivos de resistencia a herbicidas. 

FG: Filtración genética. 

GENOMA: Es la totalidad del material genético de un
individuo. 

GLYPHOSATE: También conocido como Glifosato, herbicida
de amplio espectro y gran toxicidad, usado al igual
que el Bromoxynil para la erradicación de cultivos
ilícitos ahora presentes en los cultivos OMG, mediante
ingeniería genética.

ISAAA: Servicio Internacional para la Adquisición de
Aplicaciones Agropecuarias. Entidad encargada de
informar sobre los adelantos de la Revolución
Genética, obedeciendo los intereses de las CTN. 

NUTRACEUTICOS: Productos alimentarios MG con un "valor
agregado" desde el punto de vista nutricional y de
salud. Pertenece a la generación 3 de los transgénicos
que rompe la línea divisoria entre medicina y
alimentos. 

OMG: Organismos genéticamente modificados por la
biotecnología.

OMC: Organización Mundial del Comercio.  

PI: Propiedad intelectual ejercida sobre los adelantos
en biotecnología, para ejercer un monopolio en los
descubrimientos y el comercio de los OMG, a través de
patentes

PLASMIDOS: Denominación de la ingeniería genética al
anillo de ADN autorreplicable, que se introduce en un
huésped o bacteria adecuada para "contagiar" al tipo
de planta que se desea modificar. 

PNUMA: Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente. 

RV: Revolución verde. Política diseñada a mediados del
siglo XX para incrementar la producción agrícola
mediante el uso de agroquímicos bajo el pretexto de
contribuir con la seguridad alimentaria de los países.

RESERVORIOS GENETICOS: Bancos para conservar las
semillas y prevenir la contaminación genética
provocada por los cultivos con OMG.  

STARLINK : Variedad de Maíz transgénico que se produjo
con fines industriales o de forrajeo, no apto para el
consumo humano, que está siendo utilizado ilegalmente
para el procesamiento de alimentos en los USA. 

TRANSGENES: Pasar un gen de un animal, vegetal o ser
humano a otro animal o vegetal con el fin de
incorporarle la característica determinada que
proporciona ese "gen", que se puede ir heredando a sus
descendientes. 

TRUG: Tecnología de restricción de uso de algunos
genes. 

TERMINATOR: Modalidad de la biotecnología consistente
en la producción de semillas "suicidas", es decir,
estériles en la poscosecha, para favorecer el
monopolio de las semillas transgénicas. 

TRAITOR: Clase de semillas transgénicas que, a
diferencia de las Terminator, no germinan sin la
aplicación de un paquete de productos químicos
elaborado por las mismas CTN. 

TRIPTOFANO: Variedad de toxina genéticamente diseñado
para ser implantada en cultivos que se espera,
reaccionen ante ciertas plagas, con el fin de obviar
el uso  externo de plaguicidas para su control.



		
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