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Asunto:[difusioncav] La elementoterapia, medicina del futuro.
Fecha:Martes, 27 de Septiembre, 2005  18:12:22 (+0200)
Autor:octavio moreno <practik_37 @.....es>

 








 
LA ELEMENTOTERAPIA, MEDICINA DEL FUTURO


La vida del hombre moderno:

Cuando el hombre se separó de la naturaleza para
aprisionarse en la vida urbana, quedó huérfano porque
perdió el contacto con la Madre natura, que todo se lo
brindaba, incluyendo la salud, nos dice el V.M SAMAEL.
A partir de entonces, se ha esforzado por inventar una
vida artificial creyendo que las comodidades y los
valores materiales, pueden ofrecerle el bienestar, la
salud y la felicidad. Pero por el contrario, nunca
antes el hombre ha estado más alejado de estos ideales
como ahora. 

Por espíritu de contradicción, por creerse la obra
perfecta de la creación, por prepotencia, por su
desmedido y perturbador análisis racionalista, el
hombre quiso superar la obra perfecta del Creador y
situarse por encima de ella, hacerse extraño a los
demás seres de la naturaleza. De esta manera cree
seriamente que está buscando el bien y la perfección,
pero ha puesto más atención a las cosas de su propia
hechura que a las que hace el eterno Dios viviente,
olvidando y violentando las leyes de la naturaleza. 

No se dio cuenta que desde el momento mismo en que se
alejó de la Madre Natura para aislarse dentro de la
vida urbana, comenzaron sus problemas. A partir de
entonces, conoció el dolor, el hambre y la desnudez,
se hizo más débil y se corrompió moralmente. 

Conservar la salud se convirtió en un reto, pues había
perdido la fuente inagotable que se la brindaba
pródigamente. Al cambiar sus hábitos alimenticios
adulterando químicamente los productos naturales, al
vivir una vida sedentaria y "cómoda", al aglutinarse
desmesuradamente en centros urbanos llenos de
contaminación y padecer el estrés que produce la vida
moderna, su organismo se hizo débil y propenso a un
sinnúmero de enfermedades, aunque estas no podían
convertirse en un obstáculo para la civilización
moderna; entonces el hombre inventó la ciencia médica.
No obstante, ha tenido que reconocer que ella no 
puede solucionar todos los males que padece la
humanidad puesto que cada vez aparecen nuevas
enfermedades más poderosas e incurables, como el SIDA
en la actualidad. 

Futurólogos y hombres de ciencia ficción proyectan el
futuro de la medicina con descubrimientos novedosos y
avances tecnológicos creyendo que de esta manera
podrán curar los males que padece el hombre, mejorar
su nivel de vida y hasta conseguir la anhelada
longevidad. Con este fin, realizan experimentos de
clonación, transplante de órganos, manipulaciones
genéticas, biónica, y muchas otras investigaciones
pretendiendo modificar con ello lo que sabiamente Dios
creó. Pretenden estos "sabios" de la falsa ciencia
materialista superar al creador sin darse cuenta que
no hay nada más perfecto que la misma naturaleza y que
por muchos adelantos que el hombre realice, jamás
podrá crear la vida de la nada. 

Del mismo modo, la medicina moderna, -ortodoxa- solo
mira al hombre como un complejo sistema fisiológico,
químico y orgánico, sin ver más allá de lo que
empíricamente es demostrable, desconociendo que el
hombre es un ser integral, compuesto de materia y
espíritu y que tanto la salud, como la enfermedad
tienen su origen y manifestación en ambos. 

La Medicina y la Falsa ciencia materialista

  Este desconocimiento de lo que es en sí el ser
humano, ha degenerado las prácticas médicas que sólo
se han quedado en el cascarón, en la parte física, no
sólo del ser humano, sino también en los productos y
medicamentos para tratar las enfermedades, atacando
los síntomas, en lugar de tratar la verdadera raíz de
la dolencia.

Con este fin, extraen las sustancias químicas de los
vegetales y minerales, o en el mejor de los casos,
utilizan las plantas ya muertas (fitoterapia,
homeopatía, herborística) con fines terapéuticos y
algunos logros, pero se han dado cuenta que no han
podido alcanzar la verdadera salud, pues a cada
enfermedad que curan aparece otra más difícil de
curar. 

Ciertamente, esta forma de pensar analítica y
materialista no ha sido enteramente un fracaso. No
desconocemos los logros que en ciertos campos, la
medicina moderna ha obtenido. Ha permitido algunos
progresos en el terreno de la Medicina orgánica, pero
como dice un especialista en medicina Ayurvedica, "ha
fracasado en todo lo funcional y psicosomático, así
como en ciertas enfermedades degenerativas y
enfermedades de la civilización" (Edde, Gerard: La
medicina ayurvédica. Ed. Ibis). 

Existe hoy en día en la moderna sociedad capitalista
un verdadero campo de batalla entre los defensores del
uso de las plantas curativas y los farmacéuticos, en
la cual se juegan importantes intereses económicos,
sin importar tanto la salud de los consumidores,
principales afectados por ello.

La medicina natural está teniendo gran acogida
actualmente, pero la verdad es que tanto ella, como la
medicina ortodoxa, operan con base en los mismos
principios para la prescripción de medicamentos: los
síntomas fisiológicos y el tratamiento terapéutico
basado en principios activos -químicos o naturales-
pero siempre obrando a un nivel orgánico y
fisico-químico. 

Los botánicos y alópatas son los disectores de las
plantas, trabajan con cadáveres vegetales, son los
profanos y profanadores del templo de la naturaleza,
porque no tienen en cuenta que las plantas son los
cuerpos físicos de las criaturas elementales de la
Pachamama, seres vivos y ellos son los que curan, no
la planta. 



El herbarismo, la fitoterapia, la homeopatía y otras
prácticas curativas, se basan en ciertos principios
activos  contenidos en las plantas y determinadas
dosis empleadas para producir ciertos efectos
terapéuticos ( reconstituyentes, sedantes,
analgésicos, anestésicos, narcóticos, febrífugos etc.)
pero como decíamos, se quedan en un nivel
fisicoquímico, en la manera como ciertos compuestos
extraídos de las plantas, actúan sobre el organismo,
desconociendo el elemental que integra a toda planta y
que viene a ser, realmente, el agente curativo. Esta
es precisamente la diferencia con la elementoterapia,
en la cual el médico o chamán, cura directamente con
el espíritu de las plantas. 

LA ELEMENTOTERAPIA, UN SABER MILENARIO.

La elementoterapia involucra una serie de
procedimientos con plantas curativas vivas. Toda
planta, árbol o raíz, es el cuerpo de un elemental de
la naturaleza y es él el que cura. Pero para hacerlo,
requiere un ritual previo a su utilización, unos
mantrams o palabras sagradas que tiene cada elemental
y una serie de conocimientos que por tantos años, las
tribus indígenas de América, los chamanes, mamas o
curanderos, han practicado y transmitido oralmente de
generación en generación, aprendidos directamente del
libro verde de la naturaleza. 

La ELEMENTOTERAPIA, es "el arte regio de la
naturaleza", dice el V.M Samael Aun Weor; es la
antigua sabiduría médica que tiene su origen en los
primeros fundamentos del mundo. Esta sabiduría se
conserva en santuarios y sitios secretos, en las
selvas y montañas, inaccesibles, alejados de la
moderna civilización materialista y es celosamente
guardada por los maestros de la sabiduría oculta. 

La elementoterapia, entonces, no es un descubrimiento
reciente, ni una nueva improvisación que se esté
implementando en el campo médico. Con este término, el
V.M Samael designó un conocimiento antiquísimo que se
remonta a los orígenes de la humanidad, cuando el
hombre vivía en armonía con todo lo creado por Dios. 

Decimos sin temor a equivocarnos que la
elementoterapia será la medicina del futuro puesto
que, paradójicamente, el avance es retroceso, es
decir, que el hombre se desvió del verdadero camino y
ha recorrido la senda del error. Por lo tanto, debe
desandar los pasos que lo han conducido a la actual
civilización, volver a recuperar lo que otrora
perdiera al darle la espalda a la Madre naturaleza. 

Es erróneo creer que por el poder creativo y analítico
que ha inventado la tecnología, el hombre alcanzará la
perfección. Dice el V.M Samael que "cuando el hombre
se separó de la naturaleza para aprisionarse en la
vida urbana, cayó en manos de las potencias tenebrosas
y aprendió de los magos de las tinieblas la falsa
ciencia" que se ha entronizado en el mundo como
ciencia oficial para esclavizar a la humanidad. 

Estos magos negros -pseudocientíficos- argumentan en
defensa de la medicina moderna, que la ciencia y la
tecnología se han hecho para solucionar los males del
hombre, propugnando por una tecnocracia vacía e
inhumana. ¿Cómo y con qué consecuencias para el
planeta, han logrado remediar los males del hombre que
aún continúan y lo que es más, están empeorando? Dicen
ellos que por qué habríamos de retroceder a prácticas
arcaicas, a fórmulas primitivas como las usadas por
nuestros antepasados, que racionalmente no se
comprenden ni se ajustan a los principios lògicos y
analíticos que ellos defienden. 

Este argumento es muy usado por los defensores de la
moderna ciencia, argumento que podemos refutar
diciendo que si bien es cierto que la tecnología
moderna ofrece grandes ventajas para el hombre, no ha
logrado solucionar sus males más críticos. Aunque la
ciencia actual es, en un sentido más avanzada,
nuestros cuerpos y mentes son, prácticamente, iguales
a los de nuestros ancestros y por lo tanto, las
técnicas curativas chamánicas y la elementoterapia no
han perdido vigencia, sino que por el contrario, se
están convirtiendo en una alternativa para el hombre
de hoy. 

Toda técnica de curación chamánica en la cual se esté
haciendo un uso consciente de todas las partes
integrales, espirituales, psíquicas, físicas, etc. Que
componen la planta, es en esencia, elementoterapia. En
esta forma la planta actúa en todos los centros
externos e internos del hombre. 

De otra parte, el que las prácticas chamánicas no se
ajusten a los moldes del racionalismo ortodoxo, ello
no la invalida ni le resta méritos, pues son los
resultados los que hablan por sí solos. La mente
racionalista y materialista no puede asimilar ni
comprender la vastedad que se haya en los dominios del
espíritu. Recordemos que desde la más remota
antigüedad la magia, el chamanismo y muchas otras
prácticas curativas sobrevivieron -incluso en la
América hispánica- de manera subterránea y paralela al
cientificismo positivista impuesto de manera
autoritaria y con fines utilitarios, dentro de la
sociedad occidental. 

A pesar del atropello cultural que significó el
descubrimiento y la conquista para las culturas
precolombinas, el saber indígena se ha preservado
gracias a muchos pueblos que se esforzaron por
conservar sus tradiciones y perpetuar el rayo indio,
el rayo Maya, hasta hoy en día y seguramente hacia el
futuro.

Por eso decimos que la medicina de la Nueva Era será
la elementoterapia en la cual el hombre hará uso de
los medios que Dios puso a su alcance para curar su
cuerpo y su alma, para purificarse y divinizarse. Como
dice el Avatar de Acuario: "la verdadera sabiduría se
remonta a los dominios del Espíritu, se bebe en las
fuentes de la Divinidad. "Conocer las leyes de la
naturaleza, es conocer las leyes divinas y este es el
fundamento básico de la elementoterapia. 

La Iglesia, también contribuyó enormemente y con
oscuros intereses materialistas a la persecución de
los indígenas aferrados a su tradición y su cultura.
Con el pretexto de divulgar el evangelio, cometió las
más grandes atrocidades en el proceso de aculturación
de los pueblos del Nuevo Mundo con los consecuentes
resultados: la proscripción del uso de las plantas
sagradas condenándolo al gregarismo y el olvido.
Ignoraban los Padres de la Iglesia que Cristo estuvo
hace más de tres milenios en la civilización Maya bajo
el nombre de Quetzalcoatl, la Serpiente emplumada,
cuya misión sería proyectar la fuerza del rayo maya
hasta la actualidad. 

Para los maestros del rayo indio, la realidad crística
no era una novedad, algunos tal vez desconocían el
suceso histórico de la venida de Jesús, pero tenían
más conocimiento de la energía crística que los mismos
predicadores del cristianismo. La diferencia más
radical fue el uso que la Iglesia dio a este suceso
histórico crístico, respecto  al respeto  innato y
natural que los indígenas tuvieron hacia él y que fue
la característica que les permitió asimilarlo
fácilmente entre sus 
costumbres.

A pesar de las adversidades, el imperialismo y el
subdesarrollo de los pueblos latinoamericanos,  el
rayo indio se ha perpetuado  gracias a que los
maestros conectados con esta sabiduría, fieles a la
obra del Cristo, se han esforzado por preservarla y
dejarla como legado a las nuevas generaciones. 

LA TECNOLOGIA INDIGENA

Hoy en día, usamos el término "tecnología" para
referirnos a la capacidad inventiva del hombre para
hacer uso del conocimiento acerca de las leyes  y
principios que rigen la creación. Pero el término se
ha desfigurado y limitado al campo meramente materia,
pues la tecnología existe y ha existido siempre desde
los comienzos mismos del mundo. Todo el universo ha
sido creado por una mente colosal, la Gran Mente, el
Gran Arquitecto, con una perfección inigualable y a
eso también podemos llamarlo tecnología. Pero
pretender superarla, es un acto de inconsciencia y
arrogancia. 

La tecnología moderna, de que tanto se vanaglorian los
hombres de ciencia hoy en día, tiene su fundamento en
el materialismo positivista y por eso no pasará de ser
un intento de dominio del hombre sobre la naturaleza. 

Pero existe una tecnología muy superior que es tan
antigua como la humanidad misma. Es la tecnología
ancestral, milenaria que escapa a los registros
históricos y que los sabios indígenas conocen desde la
más remota antigüedad. Se basa en un conocimiento
profundo acerca de los mecanismos y leyes que rigen la
naturaleza, los elementales y la composición
energética y vital de cada planta, árbol o raíz de la
Pachamama para integrarse con ella, en lugar de
intentar doblegarla. . Ella es la que les ha permitido
evolucionar hasta  hacer encarnar espíritus de indios
en cuerpos de blancos para integrar esta ciencia
espiritual y chamánica en un sincretismo que habrá de
dar origen a la ciencia de la Nueva Era Acuaria.

EL RETORNO A LA PACHAMAMA
Decíamos que el error de la civilización moderna, es
la pretensión de dominar la naturaleza para fines
materiales. Pero olvida que la naturaleza no se hizo
para dominarla, como dice el V.M Samael: "nunca el
hombre podrá dominarla, pues ni siquiera ha podido
dominarse a sí mismo."

El hombre moderno se ha desviado, ha tomado el rumbo
equivocado al pretender sobreponerse a las leyes
naturales (divinas) y muestra de ello es la manera
como atenta contra el ecosistema, contaminando todo lo
que está a su alcance, el agua, la tierra, el aire,
violentando la naturaleza, corrompiéndola, con las
terribles consecuencias que todos conocemos; sin
considerar que la Pachamama tiene el poder suficiente
para sanar las iniquidades cometidas en su contra y
por eso se sacude, con sismos, huracanes, maremotos,
erupciones volcánicas, etc. Si esta humanidad
aprendiera a vivir en armonía con la Madre tierra, se
evitaría muchos problemas y catástrofes. Como bien lo
dijo el V.M Samael, "los poderes de la naturaleza se
desencadenan contra los atrevidos que intentan
dominarla". 

Solamente puede ser mago y médico aquel que sabe
manejar conscientemente los poderes de la naturaleza y
que descubre los secretos en cada árbol, en cada
hierba y raíz.. Toda planta es una antena cósmica que
nos comunica con el cosmos. El pensamiento es una gran
fuerza, pero todo es dual en la creación y toda
intención oculta, si se quiere hacer manifiesta,
necesita de vestido físico que sirva de expresión a la
idea: este instrumento es el vegetal que le
corresponde. Toda onda mental tiene su exponente en
una planta y para que las ondas mentales se
cristalicen, tienen que revestirse con los poderes
ocultos de la planta que le corresponde. Este es el
principio con el que opera la elementoterapia.  Con
las fórmulas exactas de esta arcaica sabiduría médica,
se pueden curar todas las enfermedades, aún las
llamadas incurables. 

Mientras el hombre no regrese al seno de la
naturaleza, tanto sus pensamientos como su vida, serán
totalmente superficiales y por ende, negativos e
inocuos.
La naturaleza es creación divina perfecta, por eso el
espíritu de la Tierra siempre ha sido considerado
femenino, ella es la Bendita Diosa Madre, porque su
gran amor es donarse, entregarse a sus hijos, a
quienes da abrigo, pan y salud. 

El sol, por su parte, es el Inti, el ser espiritual
que se manifiesta como principio de vida en nuestro
sistema solar. Así ha sido considerado desde la más
remota antigüedad por las culturas precolombinas que
en su gran mayoría, practicaron el culto solar, el
culto al fuego. Sabían que del sol emana la energía
vital que anima e instruye los valores portadores de
la vida física en todas sus manifestaciones. Unidos en
un connubio cósmico, el sol engendra, fecunda a su
esposa, la Madre Tierra para que de a luz
multiplicidad de formas de vida que contienen la
sabiduría del logos, las leyes perfectas que conservan
y perpetúan la armonía en la creación. 


EL USO DE LAS PLANTAS SAGRADAS O DE PODER. 

La ELEMENTOTERAPIA hace uso de infinidad de plantas
curativas cuyas propiedades terapéuticas son bien
conocidas por los chamanes, pues la naturaleza es
pródiga y para cada enfermedad tiene la curación. Si
bien es cierto que la elementoterapia incluye el uso
de las sustancias activas que contienen las plantas,
también es evidente que actúa bajo los principios que
rigen la salud y la sanación: diagnóstico exacto,
ritual perfecto y amor a Dios. 

Pero esta ciencia curativa no se limita a curar los
males del cuerpo sino también y eso es lo más
importante, intenta armonizar los centros o chakras,
el balance energético, la eliminación de las causas de
la enfermedad  y remediar los males del alma puesto
que la elementoterapia también es una práctica con
fines místicos, de sabiduría y revelación. Busca el
contacto con las fuentes mismas del saber y para ello
se vale de elementales poderosos también llamados
plantas sagradas o de poder.  En toda América, el uso
de estas plantas ha sido una tradición dentro de las
antiguas culturas: el peyote, el San Pedro, el Yajé,
el Ayahuasca, el Yopo etc. forman parte de los ritos y
ceremonias con un profundo sentido sagrado para
conocer los secretos acerca de la vida y de la muerte
y contactarse con los espíritus de la naturaleza. El
chamán se hace sacerdote para oficiar la ceremonia
sagrada en el templo de la Pachamama como una vivencia
espiritual, mística y trascendental. 


EL MEDICO, EL MAGO Y EL CHAMAN

Este conocimiento acerca de la perfecta armonía que
rige todo cuanto existe, le permitió a los antiguos
indígenas tener un dominio de la salud y la
enfermedad. Decíamos que conocer las leyes de la
naturaleza, es conocer las leyes divinas. Acatarlas y
respetarlas es imperativo para todo mago o chamán,
pues quien no se somete a ellas, viola los principios
supremos que gobiernan la creación. Por eso el chamán
o curandero debe cumplir el requisito indispensable de
respetar y amar la Pachamama para poder servirse de
ella, debe purificar su espíritu, es decir,  estar
libre de toda ambición personal y actuar sólo por el
deseo de servir. Sólo así convierte a los elementales
en sus aliados. 

La elementoterapia considera que todas las plantas
tienen alma, vida y sensibilidad, parecida a los seres
humanos. El elemental de la planta se alegra cuando la
amamos y se llena de dolor cuando la herimos. Ellas
son portadoras de espíritus elementales, son ángeles
inocentes que están más allá del bien y del mal. Es el
hombre el que puede darles el uso para el bien
(teurgia, magia blanca) o para el mal (hechicería,
brujería, etc.) 
Sabemos que el hombre fue expulsado del Edén por
querer conocer el árbol de la ciencia del bien y del
mal, quiso tener libre albedrío. Pues bien, el hombre
conoció el bien y el mal, y la naturaleza, los
elementales, contienen la puerta que conduce a uno de
los dos caminos: el sendero divino, o el camino al
Averno. Al elegir el primero, el camino angélico, el
hombre convierte su libertad en servicio al Padre y su
felicidad está en contribuir a la perfección de la
creación. Al elegir el segundo, el camino descendente,
involutivo, el hombre también pierde su libertad pero
para degenerar en esclavitud, sufrimiento e
involución.

La historia de la magia y la hechicería, los relatos
comprobados de curaciones o muertes a distancia que se
conocen en muchas culturas antiguas y modernas, solo
son posibles manipulando las plantas. El
elementoterapia, decíamos, se define como la ciencia y
el arte de manipular los elementales sagrados de las
plantas. Es el hombre el que tiene la elección de
usarlas para el bien o para el mal. 

El teurgo, el mago, el chamán, es un hombre que a base
de sacrificios y padecimientos voluntarios, ha
obtenido el mérito de poder oficiar en el Templo
Sagrado de la Pachamama, convirtiéndose en un
instrumento al servicio de la Logia Blanca, para el
beneficio de la humanidad doliente. Por eso debe ser
puro de mente, sentimientos y voluntad para que pueda
servir de canal en las prácticas de curación y demás
rituales sagrados. 

LA ELEMENTOTERAPIA Y LA ENERGIA VITAL.

La antigua medicina Ayurvedica, partía de 3 energías
sutiles o humores (en sánscrito Tridosha) que no son
visibles, pero cuyos efectos pueden percibirse física
y psicológicamente en el hombre: Jin (compasión) Shin
(espíritu) Do (camino)

A su vez, las técnicas acupunturistas y bioenergéticas
integran al hombre como un complejo sistema de redes y
canales energéticos por los que fluye KI, la energía
vital. Basados en principios taoístas, los sabios
chinos aseguran que la salud es equilibrio (orden) y
la enfermedad, la falta de equilibrio (desorden) en la
enrgía vital. La medicina china, entonces, procura
armonizar y equilibrar el flujo de esta energía, para
recuperar la salud. 

A modo de comparación, podemos decir, que estos
principios eran perfectamente conocidos por los
antiguos chamanes aunque no teóricamente. Ellos sabían
que el curandero, chaman o sacerdote es un mediador
entre el poder supremo (el espíritu) y el paciente y
que el canal de comunicación lo establece el elemental
de la planta que autoriza o no la curación de acuerdo
a los méritos y la ley. 

En la Elementoterapia, también se busca el equilibrio
de las energías, pero esta vez, con un factor
coadyuvante y poderoso: el espíritu que anima a todo
vegetal y que le confiere una determinada vibración
energética, que el mago o chaman, debe aprender a
conocer y saber utilizar para realizar la
curación.Pero nada de esto comprende la falsa ciencia
materialista que todo lo reduce a la percepción
sensorial. Por eso la medicina está huérfana, carece
de vitalidad. Como bien lo dijo el V.M Samael, "no se
puede ser un médico sin ser un mago; no se puede ser
mago, sin ser médico".

La medicina ortodoxa solo ve al hombre como un
complejo sistema fisiológico y funcional. El mago
curandero, estudia al hombre como un ternario de
cuerpo, alma y espíritu. Es evidente que la enfermedad
es la manifestación física de una causa generada en
los cuerpos internos y de un desarreglo psíquico -por
tanto, energético- que obedece a las leyes de causa y
efecto, de karma y dharma. Por eso, el médico-chamán
que trabaja con el apoyo de la Venerable Logia Blanca
pide permiso ante los tribunales de la ley y se somete
al veredicto, antes de curar un paciente. La
terapéutica gnóstica es mística, simbólica,
alquimista. 

LA MEDICINA DE LA NUEVA ERA

Los chamanes fueron los pioneros de la ecología y la
medicina natural, cuando la humanidad aún estaba en
pañales. Hoy sus conocimientos son de capital
importancia para la supervivencia de la Tierra y sus
habitantes y debemos recuperarlos, ponerlos en
práctica.
 
En Latinoamérica, existen templos majestuosos de la
diosa naturaleza, estos son los templos sagrados del
Rayo Maya donde viven maestros de luz, dispuestos a
entregar su sabiduría a quienes con sinceridad de
corazón, deseen aprender de ellos. Son muchas las
personas que pertenecen al rayo indio - así tengan
cuerpos de blancos- y por eso el renacer espiritual de
la humanidad habrá de darse en América latina. Allí se
encuentran los guerreros de la Nueva Era Acuaria.

Nos hemos alejado de la Madre Tierra, pero podemos
volver a ella. Una madre nunca olvida a sus hijos.
Escrito está que a los templos de la naturaleza
volverán los hijos cuando ellos abandonen la vida
urbana y vuelvan al seno de la Bendita Diosa Madre del
mundo. Ella les dará luz, abrigo y sabiduría y los
hombres aprenderán a rendirle culto al Padre (INTI) y
a la Madre Divina en esos santuarios, en una sublime
mística cósmica que dará cimiente a una nueva Era de
Luz. 

Los espíritus elementales, presentes en lo más
profundo de la  Selva, lanzan este llamado como el
fiero relámpago, anunciando el despertar del rayo
indio para la Nueva Era. 

AUAPI, ESPIRITU PUNCHA. SAMUY, SAMUY, SAMUY.
MUSURUNACUNA ASOCIACION CHAMANICA Y ECOLÓGICA DE
COLOMBIA. Personería Jurídica No. 1388

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