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Asunto:[difusioncav] Jung: entre la Alquimia y el Chamanismo
Fecha:Sabado, 8 de Octubre, 2005  17:51:10 (-0300)
Autor:Difusión New Age <direcciones.esoterismo @.....com>

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< font size="6">Jung
Entre la Alquimia y el Chamanismo
 
 
Confrontación con el Inconsciente
como prueba Iniciática

Laura Moran dini & Ariell Chris


El hombre en su necesidad constante de progre so y avance tecnológico,
< div>con el pasar del tiempo ha ido poco a poco despreciando la forma de
pensamiento simbólico y mítico, considerándolo co mo mera fantasía
de los pueblos primitivos así como contraproducentes para su evolución.

Las culturas de los pueblos antiguos (Babilonios, Egipcios, Mayas, entre otros)
< span>desarrollaron un compl ejo sistema de pensamiento abstracto/sagrado
siendo la Qabalah, la Alquimia, la Astrología y El Taro t manifestaciones
que llegaron hasta nosotr os, pero que aún son consideradas por los profanos
puras supersticiones. Este conocimiento universal se expresa fundamentalmente
 a través de símbolos que los iniciados están obligados a dominar y a que
las imágenes míticas otorgan la posib ilidad de conexión con el sendero
sagrado y la memoria de la naturaleza, lo cual resulta totalmente inaccesible
por medio del pensamiento lógic o.

Dentro de la historia de la Psicología, fue C. G. Jung quien recuperó estos
conocimientos herméticos y traduciéndolos a un lenguaje psicológico, l ogró
introducirlos en la cultura occidental moderna, revalorizándolos.
 
Su misión estuvo encaminada en comprender las manife staciones
del inconsciente: sueños, fantasí as, visiones, alucinaciones, que < /div>
apareciend o de forma aparentemente confusa, inconexa y caótica debí an
encerrar un significado y un sentido.
Es por esto que ante las imágenes que proporciona e l mundo oscuro se podrían
< div>tomar dos actitud es básicas: o dejarlas pasar de largo –lo que significa q ue
a la larga se seguirán presentando cada vez con mayor fuerza y hasta bajo
forma de síntoma físico- o asumir el compromiso de trabajar con el material
que presentan e intentar darle un sentido y significado personal para integrarlo
a la conciencia.
 
F ue esta la elección de Jung, quien, a partir de su propia experiencia arquetípica
tejió su teoría, a mplificándola a través de los años mientras recorría y vi vía
su mito personal. Sin saberlo, Jung era guiado por fuerzas invisibles a cumplir
un rol chamánico.

En las tribus animistas, el sacer dote llamado chamán era quien poseía la llave
para penetrar en el mundo de los espíritus y así ser m ediador entre la voluntad
< div>de los Dioses y l os hombres. Su rol de historiador, sanador, sabio conseje ro y jefe
espiritual no le era otorgado al azar.
 
< div>El candidato a Ch amán era identificado por determinadas señales que iba mo strando
a lo largo de su niñez y pubertad, que consistían en síntomas físicos y psíquicos
particulares: aislamiento, convulsiones, visiones ter roríficas, enfermedades
físicas desconocida s, lenguaje incoherente, etc. Hacia los 15 años se aislab a al c
andidato en una gruta y se lo sometía a una rigurosa iniciación, la cual consistía
en someterlo a pruebas que implicaban la confrontación con el mundo de los espíritus
elementales de la naturaleza.
&n bsp;
En es ta lucha cruenta si el candidato salía victorioso los ele mentales lo servían
como aliados e intermed iarios con otros espíritus dotándolo de poderes sanadores ,
del don para interpreta r sueños, la capa cidad para viajar en tiempo y espacio,
la m agia para adoptar formas animales diversas y el conocimie nto curador de las hierbas.
 
Si fracasaba en la prueba, sería vencido por estas m ismas fuerzas bajo forma de muerte
o enferm edad, locura y sufrimiento constante. Hay que recalcar qu e este mismo
resultado era la consecuencia de rechazar la experiencia iniciática por temor.

En su autobiografía Recuerdos, Sueños y Pensamientos, Jun g describe esta misma
experiencia a través de la que entra en contacto con los contenidos de sus su eños
y visiones, la oscuridad y riqueza de su psique y el enfrentamiento con sus dudas y
temores, debido a las imágenes que el inconsciente le proporcionó durante los años
1912-1920. Fue ron para Jung "la materia prima de un trabajo que du ró toda la vida".
 
& nbsp;Necesitaba hallar la respuesta a las inquietudes que las teorías y los dogmas no
habían podido ofrecerle.

Después de la ruptura con Freud, para Jung comenzó un período de confusión, se
da ba cuenta que no poseía un marco de referencia teórico en el cual basarse, por
< span> lo que asumió un a actitud de tipo "vivencial". Trabajaba con su s pacientes sin
seguir reglas preestablecid as y trataba de ayudarlos a entender las imágenes onírica s
 que éstos le proporcionaban a través de la intuición y su propio trabajo personal de < /strong>
introspección. Sentía que podía obtener ayuda de la mitología para acceder al mundo
 del i nconsciente, sin embargo ésta no le ofrecía mayores respu estas ya que aún no
había logrado descifrar su propio mito.

En un sueño de 1912 Jung entra e n contacto con imágenes relacionadas con muertos y
 con la leyenda alquímica de Hermes Trimegist o, intenta dar significado al sueño, pero
&n bsp;se da por vencido pensando que lo mejor es "segu ir viviendo", tratando de prestar atención
 a las fantasías e imágenes que se presentarían. Otro sueño en cuyo contenido aparecían
&nbs p;tumbas de muertos que volvían a la vida a medida que Ju ng los observaba, le sugería
la existencia de restos arcaicos inconscientes que cobran vida a través de la psique;
< strong>este contenido le sirvió pos teriormente para formular su teoría sobre los arquetipos.

Todo este material simbólico aportado por los su eños Jung no lograba comprenderlo
y vencer así el estado de desorientación, sentía una gran opresió n interna y llegó a pensar
que sufría algún tipo de trastorno psíquico. A través de una revisión de los acontecimientos
 concretos de su vi da intentó encontrar alguna explicación a su confusión, p ero siendo este
< strong> camino también infruct uoso, decidió entregarse por completo al mundo del incons ciente.

Lo primero que recordó fue un episodio de su infancia cuando solía construir casas y castillos
con piedra y fango. Este recuerdo sirvió de c onector con su parte más genuina y creativa,
por lo que decidió revivir ese momento retomando esta a ctividad de "construcción".
 
Empezó a crear una ciudad en la cual coloc ó una iglesia, pero notó que se resistía a
colocar el altar. Un día, caminando cerca del lago, encon tró una pequeña piedra piramidal
 de co lor rojo, y al verla comprendió que debía tratarse del al tar. En el momento que la
< div>colocó en su siti o, volvió a su mente el recuerdo del falo subterráneo que había soñado
de niño, y sintió un gran ali vio. Parecía que el inconsciente lo estaba guiando a la < /font>
comprensión de aquellas cosas que en el pasa do no habían tenido respuesta.

A medida que reali zaba esta actividad de construcción, sentía que sus pensa mientos se
aclaraban y que se encontraba e n el camino adecuado para descubrir su propio mito.
 
< strong>Desde este momento Jung afir ma que a lo largo de su vida, en los momentos de oscurida d,
recurría a la creatividad como una puert a de entrada a los pensamientos e ideas que
quería desarrollar.

En el otoño de 1913, el sent imiento de opresión interna parecía cobrar vida extername nte
 a través de hechos concretos. Se l e comenzaron a presentar visiones repetitivas que
profetizaban una gran catástrofe de tipo colectivo donde predominaban contenidos de
muerte y acontecimientos de sangre, mientras que una voz interna l e aseguraba que todo
< span>lo que percibía era ci erto.
 
< div>Jung no lograba e xplicar estas visiones y llegó a pensar que estaba psic ótico.
< font color="#3333ff">Las visiones duraron casi un año, co n intervalos de meses entre unas y otras; todas
aludían al mismo contenido. En Agosto de 1914 comenz ó la primera guerra mundial.
 
 En ese momento Jung comprendió que existía una conexión entre su experiencia
personal y l a colectiva, por lo que sintió la necesidad de explorar a fondo su propia
 psique y comenzó a an otar todas las fantasías que le llegaban en sus momentos de
 juego y construcción, cuando daba r ienda suelta a su creatividad.

Comienza un períod o en el cual es invadido por toda clase de fantasías e im ágenes,
afirmaba sentirse indefenso ante e ste mundo difícil e incomprensible pero a la vez < /strong>
intuía la protección convencido de tener que obedec er a una "voluntad superior". < /span>
Rec urría a ejercicios de yoga para dominar sus emociones y e ncontrar calma para
así sumergirse de nuevo en su enfrentamiento con el inconsciente. Traducía sus < /font>
emociones en imágenes, en un intento por ent enderlas y no ser poseído por ellas.
Esta v ivencia le sirvió de herramienta para el proceso terapéut ico, es decir: no
quedarse en la emoción si no llegar a las imágenes subyacentes.

Jung conceb ía este choque con el inconsciente como un experimento ci entífico
sobre sí mismo, donde las mayores dificultades radicaban en el dominio de sus
sentimientos negativos así como en la incomprensión del material que surgía de
su psique, lo que le producía resistencia, oposición y temor. Temía perder el control
 y ser poseído por los conteni dos del inconsciente, pero al mismo tiempo sabía que
no podía pretender que sus pacientes hicieran a quello que él no podía hacer consigo
 m ismo. A pesar que consideraba una experiencia penosa some terse a esto, sentía
< span>que el destino se lo e xigía. Obtenía las fuerzas para enfrentarse en esta lucha en la
< font color="#3333ff">idea que no era sólo por su bien, si no por el de sus pacientes.
 
Por otro lado, la familia y la actividad profesion al fueron ingredientes indispensables
para ayudar a Jung en todo este proceso. Ambas le recordaban q ue era un
hombre común. El mundo real y cot idiano complementaba su extraño mundo
inter ior y representaba la garantía de su no
rmalidad. Jun g afirma que esto marcó la diferencia entre él y Nietzsch e, quien
había perdido el contacto con la r ealidad y vivía sumergido en su mundo interno
 caótico.

Surgieron entonces dos imágenes i mportantes. La primera aludía a transformación,
muerte y renacimiento, mientras que la segunda le su gería que debía dejar de
identificarse con el héroe, aniquilar su actitud consciente y apartar la vo luntad.
Es decir, abandonar las demandas de l Ego para poder acceder a la conciencia
tr anspersonal.

En otra imagen encontraba a dos figu ras bíblicas: Elías y Salomé - acompañadas
& nbsp;por una serpiente negra- quienes afirmaban que perte necían a la eternidad.
 
Jung interpretó estas figuras como la personificación de Logos y Eros. Sin embargo
< div>sentía que esta e ra una explicación demasiado intelectual por lo que prefi rió pensar
 que eran la manifestación d e procesos profundos del inconsciente.

Posteriorm ente aparecería en sueño otra figura llamada por Jung &qu ot;Filemón".
Era un viejo con cuernos y alas de martín pescador, que llevaba consigo 4 llaves.
Con él, Jung conversaba y Filemón le decía cosas que le eran desconocidas, < /div>
le enseñó la "objetividad psíquica", lo que ayudó a Jung a distinguir entre sí mismo
 y los obje tos de sus pensamientos. Para Jung esta imagen representa ba una inteligencia
 superior, un gurú espiritual que le comunicaba pensamientos iluminados.
 
Más tarde surgió la imagen de "Ka" quien representaba una especie de de monio
de la tierra, un espíritu de la natur aleza, que en cierta medida complementaba la
 figura de Filemón.

Mientras Jung anotaba s us fantasías, se preguntaba qué era en realidad lo que es taba
haciendo, ya que ciertamente no se tra taba de ciencia. Una voz femenina que provenía
 de su interior -que Jung asociaba con la voz de una de sus pacientes- le respondió que
  ;"era arte". Él se oponía a pensar que fuera ar te, sin embargo dejó fluir a esta
"muj er interior", aunque se sentía asustado ante esta pr esencia desconocida.
< span> 
La llamó "anima", refiriéndose a la figura intern a femenina arquetípica del hombre,
mientras que el "animus" representaba la figura masculi na. Describió los aspectos
negativos del &q uot;anima" como seducción, astucia y ambigüedad pero con la cualidad
de ser la mediadora entre la conciencia y el inconsciente. Jung afirma que durante
años se sirvió de su "anima" para acceder a los contenidos de su inconsciente,
mientras que en su vejez ya no recurría a ella porqu e lograba captar estos contenidos
de forma directa.

A través de su "anima", Jung l ograba establecer un diálogo con el inconsciente,
acceder a los contenidos del mismo y disminuir la autonomía que ejercía sobre su
 persona . El poder que tenían las imágenes se volvió menos violen to. Ya no había
un asalto del inconsciente hacia la conciencia, sino que se establecía un intercambi o
 dinámico creativo.

Estas fan tasías Jung las escribió en el "Libro Negro" y posteriormente en el "Libro Rojo",
 en el cual se encuentran sus mandalas y las ilustr aciones realizadas por él mismo. < /div>
 
Sin embargo sentía que no lograba poner en pala bras aquello que experimentaba,
por lo que prefirió dedicarse en profundidad a la comprensión de las imágenes para
< strong>así sacar conclusiones concr etas de los mensajes que el inconsciente le sugería.
 Esta fue la tarea de su vida, ya que sentí a una responsabilidad moral. Afirmaba que
e l hombre no puede limitarse a ver surgir las imágenes y s orprenderse ante ellas,
debe comprenderlas porque de otro modo está condenado a vivir de forma incom pleta.
 "Es grande la responsabili dad humana ante las imágenes del inconsciente".

En 1916 Jung experimenta una nueva visión: su alma vo laba fuera de él, lo que
< div>interpretó como l a posibilidad de conectarse con la tierra de los muertos, de los
antepasados o del inconsciente cole ctivo. Poco después de esta visión percibía
la presencia de espíritus que habitaban la casa -también sus hijos los percibían-,
hasta que una ta rde los espíritus tocaron el timbre gritando "Regres amos de Jerusalén,
 donde no encontramo s aquello que buscábamos". Jung entonces escribe dur ante
tres noches los "Septem Sermones ad Mortuos" y posteriormente los espíritus
desaparecieron.
< span> 
Af irma que esta experiencia debía ser tomada por lo que fue : la manifestación
externa de un estado emo tivo favorable a la aparición de fenómenos parapsicológic os.
 La evasión de su alma lo había con ectado con los espíritus.
< div>Estos escritos, q ue son diálogos con los muertos, Jung los considera una p reparación
de aquello que debía comunicar a l mundo acerca del inconsciente y sus contenidos.

En este período Jung se encuentra frente a una encrucija da: o seguir aquello que le
 dictaba s u mundo interno, o continuar con su profesión académica.
Consideraba que no podía seguir enseñando a los estudiantes cuando en su interior
  ;había sólo dudas. Decide entonces dejar su puesto como d ocente en la universidad
porque "sentí a que me estaba ocurriendo algo grandioso", y él nec esitaba descubrirlo
 o entenderlo antes de poder compartirlo públicamente. Como consecuencia de esta
 decisión, inicia un período de so ledad ya que no puede compartir sus pensamientos < /strong>
con los demás: no lo hubieran comprendido. Ni siqui era él lograba entender las
contradicciones entre su mundo interno y el externo. Sólo cuando pudiera demostrar
 que los contenidos psíquico s eran reales y colectivos, entonces, en ese momento
podría comunicar su nueva visión sobre la psiqu e. El riesgo era grande, ya que si no
  lo comprendían quedaría totalmente aislado.

Entre los años de 1918-19 empezó a salir de la oscuridad en la que se hallaba, y esto lo
atribuyó a dos f actores: por un lado, se distanció se la voz femenina que quería convencerlo
que sus fantasías eran de valor artístico y por otro, comenzó a comprender los m andalas.
 Todos los días dibujaba peque ñas figuras circulares a través de las cuales observaba < /font>
sus transformaciones psíquicas. Las consider aba la totalidad del "Self". A medida que
las dibujaba se planteaba la finalidad de esta a ctividad, pero sabía que no podía
comprende r el significado a priori, sino a través del proceso en s í. Se daba cuenta
que el desarrollo de la p sique no era un proceso lineal sino circular, que "t odo tiende
su propia oscuridad tratando de encontrarle un significado y una finalidad a todo
aquel lo que experimentaba. Asumió la responsabilidad de analiz ar y comprender
el material que el inconsci ente le proporcionaba y fue en la búsqueda de su propio m ito.


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hacia el centro". Esta certe za le permitió encontrar paz interior y estabilidad.
Era como si él mismo estuviera encontrando su p ropio centro.

En 1927 tuvo un sueño que confirmab a esta idea y lo representó a través de un mandala
que tituló "Ventana hacia la Eternidad" ;.
 
En el sueño Jung se encontraba en una ciudad de forma circular, en un ambient e nublado
 y oscuro, en compañía de alg unos suizos. A pesar de este ambiente opaco, en el centro
de la ciudad había una plaza con una peque ña isla en el centro donde se hallaba un
ár bol de magnolias que tenía luz propia. Sólo Jung había no tado esta presencia de
luminosidad, y ento nces comprendió que esa era la meta. Respecto a este sueñ o Jung
< font color="#3333ff">afirma " El centro es la meta y todo se dirige hacia el centro. Gracias a este sueño
comprendí que el "Self" es el princi pio y el arquetipo de la orientación y del significado...
reconocerlo para mí quiso decir tener la in tuición inicial de mi propio mito".

Sin esta imagen hubiera perdido la orientación y abandonado el ca mino que había
iniciado, después de tant a oscuridad dicha imagen debía concebirse como un "a cto de
gracia", como la manifestación d e lo numinoso.

Al año siguiente dibujó otro manda la que tenía un castillo de oro en el centro, la forma
y los colores le sugerían un estilo chino. De manera sincrónica R. Wilhelm le enviaba < /span>
una carta con un manuscrito de un tratado de alquimia taoíst a titulado "El misterio
de la flor de oro". Esta coincidencia ayudó a Jung a salir de su s oledad, ya que le
daba la esperanza que exi stían personas con las cuales podía tener afinidad y comp artir
 sus ideas.

Para Jung est os fueron los años más importantes de su vida: sin cortar los lazos con su
realidad de hombre común y a pesar de la soledad, tomó el riesgo de sumergirse en < /font>

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