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Asunto:[difusioncav] LAS FUMIGACIOINES Y EL CONFLICTO COLOMBIANO.
Fecha:Sabado, 22 de Octubre, 2005  00:42:04 (+0200)
Autor:octavio moreno <practik_37 @.....es>

 

 

 

 

LAS FUMIGACIONES Y EL CONFLICTO COLOMBIANO

 

Las Naciones Unidas, ante la constante queja de los vecinos ecuatorianos, han resuelto enviar un equipo de investigación para estudiar los impactos ambientales de las fumigaciones en la zona fronteriza, antes de resolverse a emitir un concepto aprobando o rechazando la práctica de erradicación forzosa en Colombia, que data de hace  más de 30 años. Esperamos que los esta vez, la ONU actúe de manera sensata ante una problemática tan compleja que desborda las fronteras de un solo país, para constituirse en un asunto regional.

 

Dentro de las políticas de Washington, se encuentra la de intervenir definitivamente en el hemisferio sur, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico desde los centros de producción de sustancias "ilegales". Pero también, bajo el velo de la lucha antinarcóticos, se esconden intereses en los recursos estratégicos de una región como la Amazonía y la región andina, rica en biodiversidad (rentabilizada por las industrias agroquímicas y farmacéuticas) rica en recursos naturales, petróleo, oro, carbón, agua etc. Los intereses, entonces, son económicos, políticos y geo-estratégicos. 

 

EL PLAN PATRIOTA, UN PLAN  PARA LA GUERRA.

 

Al comienzo de su mandato, el presidente anterior, Andrés Pastrana cursó una solicitud de ayuda a la comunidad internacional que llamó PLAN MARSHALL para Colombia, con la idea de obtener fondos para reconstruir el país al salir de una guerra que estaba por terminar, puesto que se estaba negociando la paz. Presentado en Washington, un equipo del Departamento de Estado y Planeación Nacional de Colombia, reelaboró el proyecto definiendo como objetivo la guerra contra el narcotráfico.

 

Luego se sustituyó el nombre por el de Plan Colombia, que se presentó a la comunidad internacional antes de divulgarse en nuestro país y, naturalmente sin haberse puesto a consideración del Congreso de la  República ni de la sociedad civil, pese a que el aporte nacional hace parte del presupuesto del país.

 

El mismo plan, facturado en Washington, continúa bajo el actual gobierno de Alvaro Uribe Vélez bajo el nombre de PLAN PATRIOTA, cuyos impactos, pueden ubicarse en varios marcos: geográfico, seguridad, económico, ecológico y socio-político. El debate hasta ahora, no ha involucrado mayormente a importantes actores de la sociedad civil, como los campesinos y las poblaciones de las zonas afectadas. Los que están poniendo los muertos no tienen voz en estos debates, la población civil no ha sido considerada hasta el momento.

 

a)      SEGURIDAD: En aspectos de seguridad, el Plan busca aumentar la presencia militar de EEUU en la región andina con el objetivo de controlar las convulsiones sociales que trae la aplicación de las políticas neoliberales. De igual manera, algunos analistas sostienen que fortalecer a su más importante aliado en la región, (Colombia), es una estrategia muy importante, ante una posible intervención militar contra Venezuela.

b)      En Ecuador y como una forma de respaldo al plan en la frontera, los USA adecuaron  la base de Manta en el centro logístico del Plan Patriota, lo cual involucra a Ecuador en un Problema que no es suyo, confiriéndole carácter internacional al conflicto.

 

Dicho plan, "Significa la intervención militar directa estadounidense en los asuntos de un estado soberano latinoamericano como lo es  Colombia, dentro de los lineamientos de la doctrina Monroe y del  corolario de Roosevelt,"

 

c)      El Marco  Geográfico: En el exterior, existe la convicción de que este plan es una medida militar que involucra a los países de la región a través de la Iniciativa Andina para comprometerlos de alguna manera en la intervención dirigida al control de la cuenca amazónica. Como dice Alfredo Molano, "Colombia, para bien o para mal, es un país de significativa importancia geoestratégica regional. Por eso el problema podría extenderse, y transformar una guerra de carácter doméstico y limitado, en un conflicto de alcance y proporciones desconocidos".  (El Plan Colombia y el Conflicto Armado. Texto leído ante el Parlamento Europeo.)

 

El problema del narcotráfico es antes que nada un problema económico mundial. Una gran preocupación de  los países desarrollados es acabar con un negocio ilícito que les genera pérdidas millonarias y fugas de capital de grandes proporciones. Por eso invierten miles de dólares al año en la lucha contra el tráfico de narcóticos.

 

 

d) EL PROBLEMA ECOLOGICO:

 

El problema ecológico de la selva amazónica es bastante complejo. A las acciones del Estado en su afán de erradicar los cultivos de coca, se suman las prácticas indiscriminadas de explotación de recursos, la deforestación y quema de grandes extensiones de bosque tropical, la extracción de recursos por parte de las empresas multinacionales, etc. Que están acabando paulatinamente con la mayor reserva natural del mundo.

 

 

 

LAS FUMIGACIONES. IMPACTO SOCIAL Y AMBIENTAL.

 

25    años de aplicación de la política de erradicación forzosa en Colombia, según la investigación hecha por Ricardo Vargas Meza, mediante la fumigación de cultivos ilícitos, son más que suficientes para hacer un balance acerca del logro de los fines propuestos y sus costos.

 

"Hoy en día, dice Vargas  Meza, la contratación general de la política de reducción de la oferta a la luz de las estadísticas sobre áreas, potencial productivo, capacidad de exportación de sustancias ilícitas, importación de insumos y armas, lavado de dineros y garantías  para el retorno de capitales ilegales, deja un resultado evidente de fracaso." [1]

 

 

Por el Contrario, el manejo que el Estado le ha dado al problema ha cohonestado durante 30 años una política extraña al país que ha terminado por introducirle un proceso de pérdida creciente de legitimidad y profundización del conflicto armado a niveles difíciles de predecir. Además del desconocimiento secular de las causas socio-económicas de esta problemática, la ausencia de soluciones autónomas es de la única responsabilidad de la clase dirigente colombiana.

 

El gobierno de Alvaro Uribe, se propone la erradicación de los cultivos ilícitos mediante fumigaciones con herbicidas de alta toxicidad (como el glifosato) sin considerar el impacto ecológico y los efectos generados en la población animal y humana, en las áreas afectadas.

 

A pesar de los informes que presenta la Dirección Nal. De estupefacientes, recomendando el glifosato como un producto de baja toxicidad y de empleo seguro, debemos citar los casos de personas que han muerto a causa de las inhalaciones en áreas de aspersión, y de niños que nacen con malformaciones a causa de las fumigaciones que afectan a las madres que habitan en estas zonas.

 

El Glifosato fue escogido  entre otros microherbicidas entre ellos el 2,4D- 2,4,5 T- el Diquat y el Paraquat considerando el costo, la logística para su uso y su efectividad para destruir los cultivos ilícitos (coca y amapola). Desde el punto de vista institucional, el Estado colombiano ha desdeñado seguramente las consideraciones de orden ambiental  que tanto el ICA, como el INDERENA y ahora el Ministerio del Medio Ambiente han emitido al respecto. Tal como dijera Eduardo Galeano, "somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación". [2]

 

 

Bien sabemos que la selva amazónica es la reserva natural más grande y también el ecosistema más frágil del planeta. ¿Cuáles serán las consecuencias de la aspersión de venenos de manera sistemática y permanente para la fauna y la flora? El impacto ambiental aún no ha sido investigado ni divulgado, pero por los estudios realizados,  bien sabemos que en pocos años, tal vez muchas especies vegetales  y animales habrán desaparecido.

 

La ofensiva norteamericana contra la selva amazónica no termina acá, otra gran amenaza se cierne sobre Colombia.   Ya no se trata de regar glifosato en enclaves naturales sino de algo peor: desencadenar hongos —organismos vivos capaces de trastornar de modo irreversible el medio ambiente— que liquidan cocales,amapolas y otras 200 especies vegetales y amenazan a los seres silvestres, incluido el hombre. Tales hongos figuran en la fórmula de armas químicas de destrucción masiva como las que, según mintieron, almacenaba Sadam Hussein. De acuerdo con los científicos, los bichos afectan “todo tipo de seres vivos” y su capacidad de transformación “es el más inquietante factor que impide usarlos como herbicidas”.

(Daniel Samper, en EL TIEMPO, Ago. 3/ 2005).

Washington se empecina en buscar alternativas diferentes a la erradicacion de los cultivos de coca con glifosato, con nuevas y mas temerosas armas como los hongos pues en la  practica las

fumigaciones han demostrado su total fracaso,  a pesar de llevar mas de 30 años de fumigaciones de las selvas colombianas, la siembra de coca continúa en los departamentos del sur del País.

 

La política de los Estados Unidos se opone a cualquier  posibilidad de legalizar el uso de la coca, algo que sin lugar a dudas solucionaría muchos problemas. De los quince componentes con que se procesa la coca para obterner el clorhidrato de cocaína, solo la hoja de coca es considerada ilegal y los otros 14 son todos legales, producidos en su mayoría en los Estados Unidos.

 

Los grupos indígenas y campesinos del país, perseveran en su lucha por defender sus cultivos de los programas de erradicación forzosa que los U.S.A se obstinan en realizar ocasionando graves  daños ecológicos y perjudicando enormemente la salud de las comunidades.

 

Los principales intereses que mueven al Congreso estadounidense, son de índole económico y por supuesto político, ya que la lucha contra el narcotráfico, se ha convertido en una excusa de intervención imperial en los asuntos de los países latinoamericanos.

 

Las organizaciones ecologistas, indigenas y campesinas se manifiestan en contra de esta clase de políticas, y denuncian una eventual ofensiva con armas destructivas de gran peligro: la Guerra biológica. Por lo tanto, hacen un llamado a las ONG’s internacionales, ecologistas de todo el mundo y defensores de las selvas tropicales, a que se manifiesten contra esta diabólica intención.

 

Hoy en día se habla mucho acerca del Desarrollo Alternativo o desarrollo sostenible, para los países del mal llamado Tercer Mundo. Pero el desarrollo alternativo y las fumigaciones aéreas son estrategias incompatibles. Mientras no se suspenda el  programa de aspersión aérea de venenos, invertir en desarrollo sustentable en Colombia, es en gran parte un esfuerzo desperdiciado.

 

 

Es por esto que cientos y miles de campesinos, indígenas de los países de América del Sur, principalmente, de Colombia, Ecuador y Perú se han organizado y adelantado campañas y protestas contra la política de erradicación forzosa que se empecina en realizar el gobierno norteamericano, quien cree que el problema solo está en la oferta y no realiza acciones por evitar el consumo de la droga.

 

 

EL PROBLEMA DE LA OFERTA Y LA DEMANDA

 

 

 

El gobierno colombiano, ha seguido cumpliendo con los planes trazados por el Departamento de Estado Norteamericano para la erradicación de los cultivos ilícitos, bajo el supuesto de que acabando con la oferta, se elimine el consumo y tráfico de drogas, el cual ha demostrado ser un supuesto falso.

 

A falta de propuestas reales para la sustitución de cultivos de coca y amapola, por otros productos agrícolas que generen las rentas necesarias a los cultivadores, la fumigación no supondrá la desaparición de los "narcocultivos" sino su desplazamiento hacia otras áreas selváticas, con el costo añadido de deforestación y degradación ambiental.

 

La premisa básica de que reduciendo la oferta se reduzca la demanda, sólo es hipotética, pero  en la práctica, sucede lo contrario. La oferta se autoabastece mientras siga existiendo dónde sembrar y gente dispuesta a hacerlo. En el caso colombiano, la Amazonía es un potencial de siembra casi inagotable.

 

Equivocadamente, la lucha antinarcóticos se dirige al eslabón más débil de la cadena del narcotráfico: los cultivadores que solo rentabilizan el 0.67% del tan lucrativo negocio en el que las ganancias se quedan en el norte, el cual no se responsabiliza de un problema en que los consumidores son los demandantes

 

 

 

 

PROPUESTAS Y ALTERNATIVAS DE SOLUCION

 

Ante una problemática tan compleja que lleva ya décadas sin encontrársele una solución real y efectiva, podemos plantear, algunas medidas que minimizarían en algo la situación que se padece en estas zonas del país:

 

1.      Erradicación manual voluntaria y suspensión definitiva de la erradicación forzosa mediante fumigaciones o control biológico.

2.      Sustitución de cultivos por productos rentables creando una infraestructura en vías y centros de acopio que posibiliten su comercio y salida al mercado internacional de manera competitiva.

3.      Atención a las necesidades básicas del campesino: salud, educación, servicios básicos, préstamos etc.

4.      Fomento de empresas agroindustriales, microempresas y formas de economía solidaria.

5.      Apoyo a proyectos de desarrollo sostenible.

6.      Respeto a los saberes y culturas ancestrales, permitiendo que las comunidades que estudian e investigan el uso medicinal de plantas como la coca, la amapola, el Ayahuasca, etc. Tengan cultivos lícitos para sus prácticas tradicionales y culturales.

7.      Adelantar proyectos ecológicos para la recuperación de áreas afectadas por las fumigaciones, recuperación de suelos, siembra de especies nativas, etc. Y poner freno a la erradicación forzosa con herbicidas y armas biológicas.

8.      En lo social, pensamos que se debe desmilitarizar y desnarcotizar  el Plan Patriota, es decir, realizar una concertación con la población civil, acuerdos sobre atención humanitaria a los desplazados por la violencia y las fumigaciones, para que puedan recuperar sus tierras y vivir una vida digna y en paz.

9.      En el aspecto internacional, los gobiernos y las sociedades civiles de los países andinos deberían rechazar los aspectos militares del Plan Patriota y establecer acuerdos entre los países afectados del área para adelantar los distintos programas  del Plan con miras a mitigar el impacto de las políticas neoliberales en los sectores más vulnerables de la sociedad civil.

 



[1] VARGAS, Meza, Ricardo. Fumigación y conflicto, Política Antidrogas y deslegitimación del Estado en Colombia.

                      Tercer Mundo Editores. Bogotá, 1.999 Presentación.

[2] GALEANO, Eduardo. USELO Y TIRELO, Ed. Planeta, pág. 11  Buenos Aires, 1.994



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