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Asunto:[CAV] Cuento d El Fabricante de Lluvia
Fecha:Viernes, 5 de Enero, 2007  19:31:57 (-0300)
Autor:Nelson Guizzo <nelson22 @.....com>

Encontramos en un web-blog este cuento del Fabricante de Lluvia
que compartimos, saludos.

Cuentos de princesas. Alba Vallejo's weblog
El relato que he presentado se llama "El fabricante de lluvia". Lo colgué en el antiguo blog hace tiempo, pero si alguien se quedó sin leerlo, ...

 
h1

Certamen de Relato Fantástico de Sestao

December 20th, 2006

¡¡He ganado un premio!! No es un primer premio… sino un premio local, pero estoy igualmente contenta. El relato que he presentado se llama "El fabricante de lluvia". Lo colgué en el antiguo blog hace tiempo, pero si alguien se quedó sin leerlo, puede aprovechar ahora, ya que lo vuelvo a poner bajo estas líneas.

____________________________________________________________________________

EL FABRICANTE DE LLUVIA

Llegó al pueblo una soleada mañana de verano. Temprano aún. El sonido de un sinfín de botes y tarros agitándose y el tintineo del chocar los bártulos y cachivaches metálicos, sacó de sus camas a los más perezosos. Los curiosos salieron al porche a verlo pasar, y los más reservados, observaban tras las cortinas.
Cruzó con su carro la Calle Mayor. Sabía que le miraban, posiblemente así lo quería, pero no levantó la vista de las riendas ni un instante y en su cara no se adivinó gesto alguno.
Lentamente llegó al final de la calle y desmontó. El extraño posó sus pies en el suelo, y la historia de su llegada, y lo que trajo y se llevó consigo, pasaría de boca en boca durante varias generaciones.
Entró en la taberna. Despacio se acercó a la barra y, mientras se quitaba el polvoriento y ajado sombrero, pidió un whisky y lo tomó de un trago. Después recogió su sombrero y se encaminó a la puerta.
- ¿Quién es el extranjero? – comentó el camarero con uno de los clientes en voz muy baja.
El hombre se dio la vuelta y los miró. Estos se sorprendieron de que les hubiera oído:
- He venido a traeros la lluvia.

La verdad es que hacía mucho tiempo que los campos estaban sedientos. El agua nunca había sido abundante, pero ahora escaseaba más que nunca.
Aquél extraño había mencionado la palabra mágica y ahora, más que antes incluso, todos estaban pendientes de él.
Lo empezaron a llamar "El Extranjero" o "El Recién Llegado", pero el apodo que mejor le iba era el de "El Fabricante de Lluvia", en parte por la promesa que había pronunciado en el bar, y en parte, porque aquel nombre lleno de misticismo, le hacía justicia a su aspecto misterioso.
Prometió la lluvia, pero por el momento, tan sólo predicaba y vendía tónicos para la pérdida del cabello, lociones de enamoramiento y ungüentos para embellecer la piel, en un puestecillo que instaló en una explanada, en las lindes del pueblo. Sus gritos y plática hicieron salir de sus casas a los que vivían cerca, y estos avisaron al resto. En media hora, no cabía allí ni un alfiler.
Yo me encontraba entre la muchedumbre. Mi padre, el dueño del único hostal, me había encomendado convencerle de que alquilara la habitación más grande, bonita… y cara.
- Mis remedios y hechizos, los traigo de los antiguos indios. –Proclamó.
Para entonces, yo ya había adivinado que aquellos exóticos ojos negros, no podían provenir de sangre europea.
Cuando acabó la actuación (con mucho éxito en las ventas), y la gente se hubo marchado, me acerqué a él, y tan dulcemente como pude, dije:
- Mis padres tienen un hostal al final de la Calle Mayor, enfrente de la taberna. Usted puede alquilar algunas otras habitaciones por ahí, pero las nuestras…
- Iré. – Contestó secamente y sin mirarme siquiera.

Llegó al anochecer. Llevaba en un saco los restos de la venta. Pagó una sola noche, la cena y el desayuno del día siguiente. Mis padres no hicieron preguntas.
A las diez de la noche subí a su habitación a llevarle la cena. Llamé a la puerta, pero nadie contesto.
-Traigo la cena. – Dije mientras abría la puerta y entraba.
Él estaba dormido. Su viejo sombrero descansaba con la chaqueta sobre el respaldo de una silla.
Debía haber hecho un largo viaje. Ni siquiera se había quitado las botas. El aire estaba impregnado de su olor a camino, sin embargo, no me resultó molesto, sino extrañamente atrayente.
Su pelo castaño y rizado estaba esparcido por la almohada. Aun dormido, el gesto de su cara seguía siendo neutro. No se adivinaba si soñaba plácidamente o las pesadillas le angustiaban.
Dejé la bandeja sobre la mesilla "Por si se despierta"… y me apresuré a coger su jofaina para llenarla de agua para la mañana siguiente.
A pesar de que traté de no hacer ruido, debió sentirme. Se despertó y giró la cabeza. Me miró, y yo sentí deseos de quitarle suavemente la ropa y lavarle yo misma. Él sonrió, como si adivinara mis pensamientos, y tuve que salir de la habitación, pues mi corazón latía con tal furia que pensé que iba a oírlo.

Tardé largo rato en volver con el agua. No me decidía, pero, al final, el atractivo de volver a verle, pudo con cualquier tipo de miedo.
Seguía despierto. Deposité la jofaina en el suelo. Él se incorporó en la cama y me tendió la mano:

- Ven.
Yo así aquella enorme mano y el tiró delicadamente de mí. Me tumbé en la cama, a su lado y él me abrazó con fuerza y apoyó mi cabeza en su pecho. Desde allí oía su corazón. El latido no estaba tan acelerado como el mío.
- Hazme compañía esta noche florecilla. – Dijo, y, con cierta sorna, añadió: -No pasará nada que tengas que confesarle al reverendo. Sólo quiero sentir tu calor.
- No puedo. – Contesté yo – Si mis padres notan que no he dormido en mi cama, no volvería a ver el Sol en mucho tiempo.
Él me soltó dulcemente y yo marché a mi habitación, aunque no pude pegar ojo en toda la noche.

Por la mañana, muy temprano, me deslicé silenciosamente hasta su cuarto. Se había estado aseando y no llevaba camisa. Se abrochaba el cinturón. Era hermoso poder mirarle así, sin que él notara mi presencia. El mágico momento duró tan sólo unos instantes, pronto él reparó en mí.
Me quedé en el umbral de la puerta, recordando que no me había invitado aún a pasar. Pero él, que no entendía de formalismos, me asió del brazo para meterme en la habitación y cerró la puerta tras de mi. Me apoyó en ella y recibí de sus mullidos labios el primer beso apasionado de mi vida: un beso cálido y húmedo, que aún recuerdo con nitidez. Después se apartó. Sonreía.
Se puso el sombrero y, sobre el torso desnudo, se vistió la chaqueta. Recogió su saco y salió.
-En tres días lloverá – dijo.

Los tres días posteriores se le pudo ver en la explanada en la que había extendido los milagrosos botes el día antes.
Trazó un enorme círculo con sal y se metió dentro con todas sus pertenencias. Dibujó una gran cruz que lo ocupaba por completo y en le centro clavó una enorme vara con plumas rojas en la parte superior. En los cuatro vértices de la cruz, y representando los puntos cardinales, supongo, clavó unos palitos de los que pendían pequeños cristales y objetos metálicos, como dedales y agujas, y, que cuando soplaba el viento, sonaban y esparcían por todas partes fugaces reflejos del Sol. Después, se sentó dentro del área delimitada, a esperar.
La primera mañana, acaparó la atención de todos, que esperaban ansiosos alguna clase de espectáculo. Pero, al ver que nada sucedía, incluso los niños se marcharon, decepcionados y aburridos.
Al mediodía comenzó una serie de cantos e invocaciones que, a pesar de que llamaron la atención de todos, muy pocos se atrevieron a acercarse a escuchar. Cuando acabaron los extraños cantos, me dirigí al lugar en el que estaba el círculo, llevando conmigo algo de comida y agua. Para entonces, todo el pueblo estaba en su casa, santiguado y rezando para que el extraño hombre les trajera el agua prometida y no una maldición. Nadie volvió a acercarse a la sal, nadie excepto yo…
Cuando llegué, él estaba ausente, como atrapado en una burbuja en la que me era imposible entrar. Su mirada no estaba clavada en mí, como pensé al principio, sino que me atravesaba, llegaba a horizontes lejanos e inimaginables.
Dejé la comida fuera del terreno que aquella sal "maldita" delimitaba, pero, cuando al atardecer volví con la cena, las hormigas eran las únicas que hacían uso de los alimentos.
Volví al círculo a la mañana siguiente, y también por la tarde, pero entendí que nada podría hacer más que esperar yo también.
El tercer día, llegado el sol a su cenit, todo el pueblo permanecía mortalmente callado.
Esperaban los misteriosos cánticos que se habían repetido también el día anterior. Pero nada se oía, y eso llegaba a ser más inquietante que los propios cantos. Sin embargo, a pesar de la curiosidad y el desasosiego, nadie se atrevió a acercarse al "fabricante de lluvia".

Tomé de la cocina un jarro con agua y algunos pedazos de pan y salí a la calle. En un pueblo de menos de doscientos habitantes, ni el detalle más sutil pasa desapercibido, y hubo quien me siguió, pues sabían que me dirigía al improvisado santuario.
Tomé un poco de agua entre las manos y la dejé caer sobre una parte de la sal. Ésta se derritió y el hombre, medio deshidratado ya, pues seguía sentado dentro del círculo, giró la cabeza sorprendido, como quien sale de un letargo.
Traspasé la salina frontera por el hueco que había hecho y llegué hasta él. Le di agua, le entregué el pan, y, con mi propio delantal, le lavé la cara y las manos. Tomé después un poco de sal de un saquito que allí había, y volví a cerrar el círculo al salir.
Medianamente recuperado, el "fabricante de lluvia", retornó a sus cánticos y los curiosos se dispersaron malhumorados, pues pensaron que el hechizo ya no funcionaría, ahora que yo me había entrometido.
Yo misma llegué a creerlo, pues la mañana del tercer día apareció tan clara como las anteriores, y el cielo estaba limpio de nubes.
Me encaminé a la explanada con más agua y pan, pero para mi sorpresa, no encontré al salir de casa, el carro del "extranjero".
De nuevo fui a buscarle. Lo encontré, como los días anteriores en la explanada, en la salida del pueblo.
Había recogido sus cosas. Como recuerdo de sus conjuros y cánticos, sólo quedaban los ecos lejanos y el círculo de sal, semiborrado ya. Estaba cargando a su caballo y le hablaba suavemente. Aquella relación tan especial con el animal, era más estrecha que cualquiera que "El Fabricante de Lluvia" tuviera o fuera a tener con ningún ser humano.
Me acerqué a él silenciosamente, y de mi boca salió, casi como un gemido, como un lamento, como arrastrándose aquella pregunta:
- ¿Te vas?
- No deberías amarme. – Fue su respuesta, y después añadió con reproche: - Me quedaré hasta la noche, para ver la lluvia, pero es mejor que te vayas, si tus padres te ven conmigo…
Le respondí con decisión que no me marcharía, que me quedaría con él hasta la noche, pero se negó.
- Si quieres volver a verme, vuelve aquí esta noche, cuando empiece a llover. – Contestó brevemente.

Pasé el día entero llorando, tendida en mi lecho. "Cuando empiece e a llover"… aquello parecía una burla.
Pasé el día entero llorando y no se me ocurrió salir siquiera a la ventana. Si lo hubiera hecho, hubiese visto llegar algunas nubes altas, esponjosas y dispersas hacia el mediodía. Hubiera visto como muchas otras las seguían y se juntaban, encapotando el cielo, hacia media tarde. Hubiese podido contemplar, como las gotas llegaban al ardiente suelo, a los resecos tejados.
Pero no lo vi. Yo había pasado el día entero llorando, y sólo cuando empezó a llover de manera torrencial, cuando el tamborileo del agua sobre el tejado se convirtió en un murmullo ensordecedor, cuando se fueron aunando los gritos de alegría en las calles, hasta pasar a ser el pueblo entero una enorme fiesta, sólo entonces salí.
No llamé la atención, ni queriendo hubiera conseguido desviar la atención de la masa, que clavaba sus ojos en el cielo y recibía con alegría la humedad en sus cuerpos.
Cuando llegué a la mitad de la calle, avisté el carro. Mi amor estaba a su lado, de pie, completamente empapado. Corrí hacia él con los brazos abiertos y me recogió cálidamente entre los suyos. Le quité el sombrero y deslicé mis dedos entre los mechones de su cabello calado.
- Vámonos. – Dije, y él me ayudó a subir al carro, que estaba repleto de la comida que los campesinos habían entregado como pago.

Largo tiempo llevo a su lado. Acompañándole, siguiéndole. He visto las más hermosas praderas y he habitado en ellas con los indios.
Pero pesa sobre mi alma una pena que cada noche me impide dormir. La eterna duda de qué haré cuando él decida separar nuestros caminos, cuando quiera volver a ser libre y recorrer el mundo en soledad. Ese día en que habré dejado de ser su amada para convertirme en un estorbo que le impide alcanzar su "yo"…
Él jamás me preguntó mi nombre. Quizá lo sepa, pero nunca lo pronunció. Los nombres puestos al nacer, son a su manera de ver tan solo apodos, palabras huecas que no dicen nada de nuestro ser. Por eso, siempre tiene para designarme una palabra hermosa en la lengua de los indios, con significados aún más bonitos, como "joven flor" o "atardecer rojo".
Yo, sin embargo, no necesito pronunciar una palabra para que sepa cuando quiero su atención, cuando necesito sus caricias, o cuando prefiero estar a solas. Él parece conocer cada uno de mis deseos de antemano. Sin embargo, en mi recuerdo, ese personaje de silueta alta y delgada, de botas polvorientas, sombrero ajado y olor de viaje, es y será siempre "El Fabricante de Lluvia".

Rose Mary Hills

24 comments to "Certamen de Relato Fantástico de Sestao"

  1. ¡ENHORABUENA! Me gustan mucho las cosas que escribes.

    La verdad es que mi bitácora llevaba bastante tiempo abandonada por problemas del servidor, me daba mucha rabia cuando intentaba poner algo y me salian errores, así que la dejé un poco de lado y puse algunas cosas en el fotolog, que me gusta bastante menos porque lo veo poco personal.

    Estoy deseando recibir tu carta, mi respuesta será mediante carta esta vez, lo prometo jeje.
    Un besito y que todo te vaya bien.


  2. Oh… genial verte por aquí de nuevo. Pensaba que el mensaje no se había quedado grabado, ya que después de muchos intentos y de esperar casi eternamente a que se cargara, me dio un bonito error. Pensé en intentarlo hoy de nuevo, pero veo que no hará falta. Me armaré de paciencia y seguiré comentando las cositas que leo en tu bitácora, que por cierto, me encanta… :D Ya sé que te lo digo muchas veces, pero los autores que eliges y citas, las tiras cómicas, etc. me tienen enganchada.

    La carta la envio mañana, prometido… Sé que ayer dije lo mismo, pero es que estos días ando a tope, pero mañana… ¡¡Acaban las clases!! Y ni siquiera tengo que ir a la biblioteca, porque entre ayer y hoy he metido las dos horitas de mañana. :D Iré a la feria de Santo Tomás que se celebra en el Casco Viejo de Bilbao. He quedado allí con algunas amigas de la universidad, entre ellas gente que se ha ido de Erasmus y a las que ya tenía tiempo de achuchar.

    Me alegro de que te haya gustado el relato. Tiene muchos años, así como cuatro. Gracias por leerlo y por decirme qué te ha parecido.
    Las opiniones sinceras de los demás, incluso cuando no son halagadoras, ayudan a seguir escribiendo, a mejorar. Siempre es maravilloso saber que alguien te lee, pues, queramos o no reconocerlo, ese es el objetivo de los escritos, si nadie los lee, simplemente, no existen, no nacen del todo.

    Ya contaré por aquí qué tal la entrega de premios… :D ¡¡Qué respuesta tan larga he escrito!!


  3. Como te he dicho fugazmente en la Biblioteca: Felicidades (y he elegido la palabra "felicidad" porque ahora, si es uno de esos dos que me contaste, estás felizmente más cerca del asunto D&D -que no AD&D o D&D Básico, je, je).

    Me ha gustado el relato: doble trama,algo de tensión y realismo mágico (me ha recordado por un momento a Alvin Maker de Orson Scott Card). Pero sobre todo que lo escribiste con dieciséis años.


  4. hola!!!
    es precioso,en serio,normal k ganaras!!!
    me ha encantad…
    tengo una duda…no se si te he visto en los baños hoy…igual he flipado jeje.
    besosss


  5. Heyy, enhorabuena!!!!!!!!!!!! Yo también te hubiera premiado porque me ha gustado mucho la historia!!! :-) Un poco triste los pensamientos del final pero me gusta que la prota, a pesar de pensar que no estará con "El Fabricante de Lluvia" para siempre, sepa disfrutar de los momentos que hasta ahora sí pasa junto a él.
    Sigue escribiendo cositas que lectores no te faltarán!Un besito y a pasarlo bien por Santo Tomás!!!


  6. Gracias a todos por vuestros ánimos y opiniones. Me alegro mucho de que os haya gustado el relato. Poquito a poquito iré colgando más… :D
    Por cierto, que debe hacer no casi 4 años, sino casi 3 (Me he "colado" y me he dado cuenta al leer tu contestación Ozkaritz). Acababa de cumplir la mayoría de edad cuando creé esta breve historia. Ahora estoy a puntito de llegar a los 21, así que, echando cuentas… :P

    Por cierto, Iria, puede que sí me hayas visto en los baños… la próxima vez que creas que soy yo, párame. Si soy, pues genial. Si no, pues te echas unas risitas con la confusión… A una miope como la moi, esas cosas le pasan a diario. :P

    Besitos a todos.


  7. jaja,yo tambien soy miope pero no se jaja,esq me da verguenza esas cosas,k si no eres tu la xabala va a pensar k soy muuuuuy rara jajaja y un poco si k lo soy,pero no tanto jeje


  8. enhorabuena por el premio, iremos a verte :P


  9. Bueno, pues no te preocupes. Ya nos veremos, seguro, algún día estaremos seguras y podremos saludarnos tranquilamente. Suelo andar por ahí con un mochilón gigante de rallitas rojas y negras y calaveritas y un abrigo negro algo viejillo ya.

    ¡¡Qué bien que vengáis, Javitxu!! Entonces a las 7 en la carpita, y después nos vamos a comprar las entradas para Nochevieja. Por cierto, que me han comentado que hay una exposición estupenda en el Guggenheim, mañana hablamos, a ver si os interesa… :D

    ¡¡Besitos a todos!! Y de nuevo gracias por seguir mi día a día por aquí.


  10. ¡¡¡¡¡FELICIDADEEEEEEEEEEES!!!!!


  11. Gracias guapo. Eres más majo que las pesetas, que se solía decir… ¿Habrá que cambiarlo por Euros/Céntimos ahora? XD


  12. hola de nuevo
    queria ver qué se cocía x akí y me he encontrado con este relato,,,
    hace mucho tiempo alguien me lo envió diciéndome q era suyo (y obviamnt, no eras tú)
    la verdad s q dsd q lo leí (y lo hice varias veces) me pareció muy bonito
    muchas felicidades x tu premio, y feliz yule (eres wiccana, creo,,,)


  13. ¡¡Dios!! ¿¿Alguien te envió mi relato diciendo que era suyo?? Eso creo que tendrás que contármelo más detenidamente… Qué alucine. Ojiplática me quedo.
    Gracias por las felicitaciones. Espero verte por la biblioteca alguna vez más. Me hace ilusión poder decir aunque sea "Hola", "Hola" y "Hola" mientras voy de balda en balda colocando carros de libros.
    Sí, soy wiccanita, una bruja moderna, como suelo decir yo. Feliz Yule a tí también, espero que hayas decorado a gusto tu arbolito. :D


  14. ola albita
    tengo muchas ganas de verte y haber si cenamos doowap en pan de pita otra vez el relato es chulissimo
    FELICIDADES que te lo mereces


  15. Muchas gracias, tesoro, me alegro de que haya sido de tu agrado. Yo también estoy deseando verte. A ver si me tocas en lo del "Amigo Invisible" en casa de la abuela Úrsula, que pensaba hacerte un regalito muy especial. Igual te lo hago aunque no me toques… :D


  16. Zorionak, Alba!!!! Ya lo había leído, y ha sido un placer leerlo de nuevo. Lleno de magia, de aventura y romanticismo, ¡¡te mereces el premio!!
    Un besazo, feliz Navidad!!!!


  17. Muchas gracias Iraide. Siempre es un placer saber que cuento contigo entre mis lectores asiduos.
    Te deseo que también tú pases unas felices fiestas acompañada de tus seres queridos. A tí, y a todos los que lean esto.


  18. me temo que no voy a poder darte la información que me pides, soy una dama (XD)
    lo de entrar en la biblioteca fue algo puntual que dudo nos dejen repetir (no se nos notaba panxitos, emocionados por ver eso que llaman "biblioteca-de-la-universidad" in situ?)
    xo ya veran cnd sea investigadora,,,jejeje
    y no, no tengo arbolito xa decorar:(
    ns vms!


  19. ehhh, felicitaciones mujer… hermoso tu relato, como siempre…. :) besos.


  20. Muchas gracias Paola. Tus palabras son siempre agradables. Me alegra que sigas viniendo por aquí, de visita, de vez en cuando. :)

    Cookie, no te preocupes, viviré con le intríngulis… Aunque creo que ya sé a quién le he pasado el relato… que además te conozca a tí. No te preocupes, no voy a ir a donde nadie a decir nada, eso no va conmigo. Por cierto, que no os vi cara de especial entusiasmo librero, sino que estábais más… como Pdro por su casa, o eso me apreció a mí: allí sentaditos con las revistas, libros, etc, tomando apuntes… :P Pero si tú me dices que era la primera vez que veníais, me lo creo. ¡Ja, ja!
    Sirviéndoos vosotros mismos, a mí me hacéis un favor, la evrdad. Ójala todo el mundo pudiera hacerlo, yo me ahorraría muchos paseos.


  21. ¡¡ENHORABUENA!! Si es que tienes madera de escritora. :D

    Ya había leído ese relato, recordaba vagamente su desarrollo pero ha sido un placer volverlo a leer. Es romántico y absorbente, desde luego se merece un premio.


  22. Muchas gracias Aitortxu. :D A ver si me pongo estas Navidades y escribo algo más, que tengo mi proyecto de mini-novelita algo abandonado.
    Por cierto, ¿Recibiste mi emilio hablando de lo del "cumple"? Necesito saber pronto quiénes podréis venir y quénes no, y tú eres uno de los que me faltan por confirmar. Al final, será el día 4, a eso de las 2:30 p.m. ¡¡Besitos!!


  23. Jolín, pues no he recibido nada… :-O voy a buscar ese email a ver si se ha colado en spam o algo… Reenvía… Reenvía…


  24. Reenviado queda. Contesta cuanto antes, guapo, que estoy hecha un manojo de nervios… Nuevo estilo de cumpleaños… A ver qué tal sale. :D

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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