 | | Asunto: | [diosexiste] Cristo Rey.- Homilia para el domingo 23 | | Fecha: | 21 de Noviembre, 2008 15:14:21 (+0100) | | Autor: | Alfa Romeo <yj_adonai @.....es>
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23 de noviembre de 2008
DOMINGO 34 DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
1. "He aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho
cabrío" Ezequiel 34,11. Después de la requisitoria del Señor contra los
pastores de Israel, que no apacientan las ovejas, sino a sí mismos: se comen su
enjundia, se visten con su lana, matan las gordas, no fortalecen a las débiles,
ni curan a las enfermas, ni vendan a las heridas, ni recogen a las descarriadas,
ni buscan las perdidas y maltratan brutalmente a las fuertes, que han sido
devoradas por las fieras salvajes por falta de pastor, se enfrenta con los
pastores, les reclama las ovejas, les destituye de pastores, y se proclama él
mismo en persona, pastor que buscará las ovejas, las congregará de los países
donde se dispersaron un día de oscuridad y nubarrones, buscará las perdidas,
recogerá las descarriadas, vendará a las heridas y curará a las enfermas.
2. Se dispersaron las ovejas por la filosofía inspiradora del ambiente: el
fin justifica los medios. Todo vale y todo es lícito si es eficaz para
enriquecerse, conseguir el éxito y avanzar en el campo científico. Por el clima
de corrupción que roe la sociedad. Se escandalizaron por el despilfarro de los
caudales públicos en gastos superfluos y apropiaciones injustas. Por la falta de
ejemplaridad económica en las esferas del poder político. Se corrompieron por la
reducción de la dimensión sexual a la satisfacción del placer. Por las campañas
oficiales de demolición de valores básicos. Por la agresión a la conciencia
ciudadana. Por la utilización por parte del Gobierno de los medios públicos de
comunicación, sobre todo de la televisión, en campañas ordinarias y chabacanas,
que agreden y humillan a la sociedad, transgrediendo los derechos fundamentales
de las familias. Porque los gobiernos se arrogaron el derecho de implantar en la
sociedad una determinada concepción del hombre y de la moral, desarticulando la
vida moral del pueblo. Ante un panorama tan desolador si en nuestra sociedad no
surgen personas y grupos capaces y decididos a vivir y a proponer unos modos de
vida más adecuados al ser del hombre, las consecuencias serán muy graves (La
verdad os hará libres. Episcopado español).
3. En esta situación, como en la de los tiempos de Ezequiel, escuchamos la
voz del Señor: "Yo mismo apacentaré mis ovejas, buscaré las perdidas, haré volver
a las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas".
¡Qué cambio, de aquellos pastores al Pastor! ¡Qué revolución de paz y sosiego
para las ovejas! Van a sentir la mano del Señor en sus cuidados, en su palabra,
en sus desvelos. Y el juicio será benévolo para las ovejas y duro para los
carneros y machos cabríos, que han hollado con las pezuñas el pastizal que las
ovejas han de pacer; y han enturbiado el agua clara, que las ovejas tienen que
beber. "A los que mandan les espera un juicio implacable; al pequeño, por piedad,
se le perdona, pero los poderosos serán poderosamente castigados" (Sb 6,3).
4. Ahora sí que pueden estar seguras las ovejas y cantar el Salmo 22:
"El Señor es mi pastor, nada me falta". El se cuida de todo: de que tengan
fuentes tranquilas, mesa preparada, perfume para la unción de la cabeza y copa
rebosante.
5. "Cuando venga en su gloria el Hijo del Hombre... separará a unos de
otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su
derecha y las cabras a su izquierda". Atendamos a la coincidencia de este texto
con el de Ezequiel: "He aquí que voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero
y macho cabrío". "Tuve hambre y me disteis de comer, sed y me disteis de
beber..." -"¿Cuándo te vimos con hambre y sed?". -"Cuando lo hicisteis con uno de
éstos mis humildes hermanos". Ni los situados a la derecha ni los de la
izquierda han reconocido a Jesús en los necesitados, pero quien ha recibido el
pan y el agua, la visita en la cárcel, el vestido y el hospedaje, ha sido Jesús,
que se ha identificado con los pobres, marginados, olvidados: "A mí me lo
hicisteis" Mateo 25,31. Pero este amor al prójimo no es filantropía, sino
amor a los hermanos por Dios, porque en ellos le amamos a él y eso es caridad
teologal.
6. Un día de invierno crudo, Martín, a los diez años de edad se hizo
catecúmeno contra la voluntad de sus padres, que eran paganos. A los quince años
fue alistado en la milicia húngara, de la que su progenitor era tribuno. Entrando
un día de invierno en Amiens, le pidió limosna un pobre mendigo que temblaba de
frío. Y como Martín nada tenía, desenvainó la espada, cortó por el medio su
clámide y le dio la mitad al pobre. La noche siguiente vio en sueños a Jesús
vestido con aquel fragmento de su manto y oyó que le decía: "Martín, todavía
catecúmeno, me ha dado este vestido". Juan de Dios que cargó en sus hombros a un
pobre abandonado, casi moribundo; cuando fue a lavarle los pies, vio que estaban
taladrados, y reconoció en el enfermo a Jesús, que le dijo: "Todo lo que haces a
los pobres a mí me lo haces. Sus llagas son mis llagas, y a mí me lavas los pies
cuando a ellos se los lavas".
7. "Una santa religiosa de la comunidad, dice Teresa del Niño Jesús, tenía
el don de desagradarme en todo; no me contentaba con rezar por ella, sino que
procuraba hacerle cuantos favores podía, con una amable sonrisa. Un día me dijo
ella con aire de gozo: -"¿quiere decirme lo que la atrae tanto hacia mí? No la
encuentro ninguna vez que no me dirija la más graciosa sonrisa". -"Lo que me
atraía era Jesús oculto en el fondo de su alma; Jesús, que dulcifica lo más
amargo".
8. Un médico a la hora de la muerte, dio a leer a un sacerdote, asombrado por
la serenidad y la paz del moribundo, un cuaderno. En todas sus páginas, se leía:
"En tal día atendí a un enfermo, que al pasarle la cuenta me dijo: "Dios se lo
pague, que yo no tengo con qué". Como tengo lleno el cuaderno de remuneraciones
de las que Dios responde, ha llegado el momento de presentar mis cuentas al
cobro, y espero que Dios sí que tendrá con qué pagarme".
9. Jesús deja a los pobres en manos de la comunidad. Si somos pobres,
sintámonos arropados por la Iglesia, que nos alimenta, nos cuida, nos da la
palabra y los sacramentos. Y atendamos preferentemente a los pobres, porque Jesús
se identifica con ellos. Si los cristianos viviéramos cada día este principio de
identidad proclamado por Jesús en la parábola, nuestras comunidades serían espejo
de Cristo y nuestros hermanos sentirían el calor de su mirada y afecto a través
de nuestra ayuda, apoyo, atención, comunicación interpersonal. También serán
colocados a la derecha los que parten el pan de la Palabra. Dice Jeremías 4,4:
"Que los niños pedían pan y no había quien se lo repartiera". Pero no de sólo pan
material vive el hombre, el pan de la Palabra da la vida eterna. ¡Ah, cuando
veamos a Cristo en nuestros hermanos, no temeremos la palabra posible: "¡Apartaos
de mí, malditos; id al fuego eterno!". El último encuentro con Cristo o es para
el gozo de una eternidad feliz, o para el misterioso sufrimiento de una ausencia
de Dios. Si nos atreviéramos a negar el fuego eterno, en pura lógica, habríamos
de arrancar también a los elegidos de su vida eterna en el Reino de Dios.
10. El, que ya es Rey del universo porque es su Creador y todo le pertenece,
lo es también porque nos ha conquistado con su sangre: "Dios Padre nos ha sacado
del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo amado, por
cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados" (Col 1,13).
11. El Señor viene a nosotros en la sagrada eucaristía para participarnos su
corazón lleno de amor. Dejémosle que reine en nuestro corazón, y que ponga en él
a sus enemigos, mundo, demonio, carne y muerte, como estrado de sus pies 1
Corintios 15, 20. Para que podamos escuchar, convertidos en hombres nuevos, la
voz dulce del Rey: "Venid a poseer el Reino: de verdad y de vida, de santidad y
de gracia, de justicia, de amor y de paz. Amén.
JESÚS MARTI BALLESTER
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