 | | Asunto: | [diosexiste] «ROGAMOS POR LOS NIÑOS» | | Fecha: | 22 de Noviembre, 2008 15:47:14 (+0100) | | Autor: | Alfa Romeo <yj_adonai @.....es>
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«ROGAMOS POR LOS NIÑOS» por Carlos Rey
(Día Internacional de los Niños) Rogamos por los niños que lo embarran todo de
chocolate, que quieren que se les haga cosquillas, que chapotean en los charcos y
salpican y se manchan los pantalones, que comen helado a escondidas antes de la
cena, que borran hasta el papel en sus problemas de aritmética, que nunca
encuentran sus zapatos. Y rogamos por los que se quedan mirando a los fotógrafos
detrás de las cercas de alambre, que nunca han jugado en una cancha con unos
tenis nuevos, que oyen a otros niños cantar: «Los pollitos dicen: “Pío, pío,
pío”», y se identifican con los pollitos que tienen hambre y tienen frío; que
nacen en lugares donde nadie debiera ni morir; que nunca van al circo, que viven
en un mundo adecuado sólo para adultos. Rogamos por los niños que nos dan besos
pegajosos y puñados de flores silvestres, que duermen con el perro y entierran a
los pececitos cuando mueren, que nos abrazan de prisa y pierden el dinero que les
damos, que se ponen curas innecesarias y cantan desafinados, que dejan rastros de
la pasta dental en todo el lavamanos, que hacen ruido al tomarse la sopa. Y
rogamos por los que nunca disfrutan de un postre, que ven cómo sus padres los ven
a ellos morirse, que no tienen ni frazada para taparse, que no encuentran pan
para robar, que no tienen cuartos que arreglar, cuyas fotos no aparecen en los
tocadores de nadie y cuyos monstruos son de verdad. Rogamos por los niños que
gastan en un solo día lo que les dan sus padres para la merienda de la semana, que dan berrinches en el supermercado y sólo comen lo que se les antoja, que
piden que se les cuenten historias de fantasmas, que esconden su ropa sucia
debajo de la cama y nunca lavan la tina del baño, que reciben visitas del
ratoncito Pérez, que detestan que se les bese frente a sus amigos, que están
inquietos en la iglesia y gritan al hablar por teléfono, cuyas lágrimas algunas
veces nos hacen reír y cuyas sonrisas otras veces nos hacen llorar. Y rogamos por
los que tienen pesadillas de día y no sólo de noche, que comen cualquier cosa, que nunca han sido atendidos por un dentista, que no son los niños mimados de
nadie, que se acuestan con hambre y lloran hasta dormirse, que viven y se mueven,
pero que es como si no existieran. Rogamos por los niños que quieren que alguien
los cargue, y por los que necesitan ser cargados; por aquellos en quienes nunca
perdemos la esperanza, y por los que no tienen nada que esperar ni a nadie que
los espere; por los que colmamos de atenciones, y por los que se aferran a
cualquiera que les tienda la mano.1
Esta conmovedora plegaria al Todopoderoso, escrita originalmente en inglés por
Ina Hughes, nos recuerda el refrán que dice: «Quien a los niños no amó, no diga
que quiere a Dios.»2 Porque cada niño que nace lleva estampada en el rostro la
imagen de su divino Creador.3 Y el que no ama a los niños ni siquiera conoce a
Dios, porque Dios es amor.4 Más vale que no sólo roguemos sino que actuemos en
favor de los niños necesitados de nuestro mundo. Todo lo que hacemos por ellos,
lo hacemos por Dios mismo.5
1Ina J. Hughes, A Prayer for Children (New York: William Morrow and Company,
1995), pps. xiv-xv. 2Refranero general ideológico español, compilado por Luis
Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 520. 3Gn 1:26-27; 9:6;
Stg 3:9 41Jn 4:8 5Mt 25:40
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