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Asunto:[diosexiste] Lecturas, Santoral y Liturgia de las horas del Domingo 04 de Octubre de 2020
Fecha: 4 de Octubre, 2020  04:26:25 (+0200)
Autor:Alfa Romeo <yj_adonai @.....es>

27º domingo de tiempo ordinario

Lecturas:

Is 5,1-7: La viña del Señor es la casa de Israel
Salmo 79: La viña del Señor es la casa de Israel
Flp 4,6-9: El Dios de la paz estará con ustedes
Mt 21,33-43: Arrendará la viña a otros

Santoral:

Francisco de Asís, Lucio

Liturgia de las horas

Of La Tr Sx Nn Vs Cm


Lecturas del Domingo 04 de Octubre de 2020

Isaías 5,1-7

La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.

La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.

Salmo responsorial: 79

La viña del Señor es la casa de Israel.

Sacaste una vid de Egipto, / expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste. / Extendió sus sarmientos hasta el mar, / y sus brotes hasta el Gran Río. R.

¿Por qué has derribado su cerca / para que la saqueen los viandantes, / la pisoteen los jabalíes / y se la coman las alimañas? R.

Dios de los ejércitos, vuélvete: / mira desde el cielo, fíjate, / ven a visitar tu viña, / la cepa que tu diestra plantó, / y que tú hiciste vigorosa. R.

No nos alejaremos de ti: / danos vida, para que invoquemos tu nombre. / Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, / que brille tu rostro y nos salve. R.

Filipenses 4,6-9

Poned esto por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros.

Hermanos: Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Mateo 21,33-43

Arrendará la viña a otros labradores

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos."

Comentarios:

dominicos.org

Introducción

Fray Vito T. Gómez García O.P.
Convento de Santo Tomás (Sevilla)

La imagen de la «viña» aparece una y otra vez en la Sagrada Escritura en función de manifestar la realidad del Reino de Dios, abierto al conjunto de los seres humanos para que se integren y comprometan con él. En la lectura que hoy se hace del profeta Isaías queda bien claro que la «viña» es pertenencia divina. Además, Dios se encarga de preparar perfectamente el terreno de cultivo, de disponer todo para plantar los mejores sarmientos, prometedores de óptimas cepas, adecuadas para conseguir los frutos más logrados. Al trabajo en este campo todos recibimos una llamada de colaboración, que debe realizarse con docilidad a las indicaciones del «Viñador». En sintonía con la revelación del Antiguo Testamento está la parábola de Jesús que presenta san Mateo en el Evangelio. El objetivo que se persigue es la vendimia, para la cual se han de conjuntar fuerzas y habilidades, en docilidad siempre a quien continúa proclamando: «Yo soy la vid y vosotros los sarmientos».

Comentario Bíblico

Fr. Gerardo Sánchez Mielgo
Convento de Santo Domingo. Torrent (Valencia)

Primera lectura: (Isaías 5,1-7)

Marco: El contexto son los oráculos sobre Judá e Israel (1,1-12,6) con dos secciones: oráculos de condenación y salvación, que culminan con la vocación de Isaías y oráculos que se han convenido en llamar “el libro del Enmanuel”. La lectura recoge la bella imagen de la viña como símbolo de Israel para describir su existencia y su misión y los cuidados que Dios le dispensa.

Reflexiones

1ª) ¡Canto de amor a la viña del amigo!

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado... La imagen de la viña o la cepa, para significar el pueblo, es frecuente en la Escritura (incluso en otras culturas próximas a Israel). Tanto Jeremías como Ezequiel recurren también a esta imagen (Jr 2,21). Los cantores de Israel, los salmistas, utilizan el mismo tema convirtiéndolo en oración y alabanza a Dios, o de exhortación y advertencia al pueblo, como los profetas (Sl 80,9ss).

El recurso del profeta a esta imagen de la vid para simbolizar al pueblo de Dios evoca un símbolo entrañable para significar el conjunto de realidades que reflejan el sentido del bienestar. La fuerza de la imagen está en relación con la proximidad de la cepa o la parra. Sabemos por la Escritura que cuando se quiere expresar el bienestar y la tranquilidad se afirma, más o menos, que es como llevar una vida tranquila debajo de la higuera y de la parra. Y cuando se quieren magnificar las bondades de la tierra prometida se afirma que es una tierra que mana leche y miel, es decir, tierra de pastos (leche de las ovejas y cabras alimento fundamental) y de viñedos (por el vino y por los panes de pasas tan apreciados en la antigüedad). Y todavía cuando se quiere describir la alegría suma se recurre al banquete en el que abunda el vino que alegra el corazón del hombre.

El profeta indica la viña estaba plantada en fértil collado; Dios realizó con ella los esmerados cuidados de un labrador solícito que entrecava, descanta y mima. Por parte de Dios su actuación por el pueblo es de exquisita solicitud. La obra ha quedado completa por su parte.

Hoy, como ayer, es necesario anunciar que Dios cuando proyecta algo para el hombre lo hace de modo acabado y pleno para que el hombre sea feliz. Dios no se deja vencer en detalles y en generosidad. En un mundo en el que las relaciones se hacen cada vez más distantes y más frías e interesadas, es necesario insistir en esta labor delicada y gratuita de Dios con el hombre. Y los creyentes han recibido la misión de hacerlo creíble y aceptable. ¡Dios lo hace todo bien para del hombre!

2ª) ¡Increíble respuesta de un pueblo a tanto derroche de bondades y finezas!

Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones... ¡Con qué fuerza de imágenes y con qué profunda decepción habla el profeta!... Isaías es el profeta que más insiste en la santidad y en la fidelidad de Dios, por eso recoge con más intensidad los lamentos del viñador por la respuesta infiel a tanto derroche y esmero. La grandeza y belleza de las imágenes que describen los cuidados del viñador se convierten en decepción profunda en la segunda parte que cristaliza en las amenazas. Pero como el amor de Dios por su viña es eterno, las amenazas son una advertencia y una solicitación insistente a convertirse y a cambiar de actitud frente a las relaciones con él.

Esta imagen recoge admirablemente la dolorosa y desconcertante historia de la salvación realizada por Dios con su pueblo. La simbología a que recurre el profeta es la traducción en imágenes de la realidad trágica de Israel. El profeta termina identificando la viña con el pueblo de Israel. Esta presentación en dos movimientos recoge admirablemente la gratuidad y suma delicadeza de Dios y la respuesta tosca, ruda y rebelde de un pueblo que no sabe acoger los dones gratuitos con responsabilidad y disfrutarlos en la fidelidad.

Hoy, como ayer, Dios sigue teniendo proyectos de paz y de bienestar y no de aflicción para con los hombres. Dios sigue tomando muy en serio a los hombres, imágenes y semejanzas suyos y, por medio de Jesús, sus hijos. Es necesario seguir proclamando esta realidad fundamental y consoladora. Que Dios no abandona al mundo. Que su proyecto es para todos y para siempre. En nuestra predicación y en nuestro testimonio, podemos ofrecer una imagen de nuestro Dios atrayente e irrepetible. Dios no puede ser suplantado por nada, porque nada ni nadie quiere más sinceramente el bien del hombre y de todos los hombres que él.

Segunda lectura: (Filipenses 4,6-9)

Marco: Seguimos proclamando la carta a los Filipenses. El fragmento proclamado hoy recoge algunas exhortaciones concretas.

Reflexiones

1ª) ¡Es necesario el sosiego interior fruto de la esperanza y confianza en Dios!

Nada os preocupe... Pablo centra ahora la atención en el sosiego y la paz que debe reinar en cada uno y entre todos. Pablo, que es un ejemplo acabado de oración, sabe de las riquezas que se derivan de la misma. Podría parecer sorprendente que en una persona de la actividad de Pablo se diera a la vez la honda riqueza del diálogo permanente con Dios que es su más breve y mejor definición.

Pablo insta a los Filipenses a que nada les preocupe, cuyo sentido matizado equivaldría a decir que no es conveniente anticiparse a los acontecimientos o vivir en una solicitud angustiosa, ni tampoco una actitud de cálculo exagerado que condujera al desasosiego interior, a la desconfianza o al abandono de la confianza. Pablo quiere que los filipenses eviten toda preocupación y angustia que se adelantasen a los acontecimientos. En el fondo interpreta el consejo del Maestro: ¡Cada día tiene bastante con sus propios problemas! (Mt 6,13s). Y, sobre todo, la imagen de las aves del cielo y las flores del campo. También allí el evangelista utiliza la misma expresión: no os preocupéis, no os inquietéis, no os angustiéis, no os adelantéis a los acontecimientos.

Pero Pablo exhorta a ocuparse sosegadamente en las tareas fundamentales del reino y de una vida humana correcta. Como ya lo había indicado también el Maestro: las aves del cielo no almacenan, no cosechan pero todo el día buscan incasablemente el alimento. Están ocupadas todo el día en lo que es propio de su naturaleza. Siempre buscadoras pero sin angustia.

Hoy, como ayer, esta palabra invita a contemplar la actividad humana, en todos los órdenes y planos, como una urgencia de la propia naturaleza social del hombre, pero es necesario corregir el exceso de activismo también en todos los órdenes. Esta palabra de Pablo es una llamada de atención para ocuparse y poner todos los dones en acción, pero con sosiego y con alegría.

2ª) ¡Buscad siempre lo verdadero, lo noble, lo amable, lo virtuoso!

Todo lo que aprendisteis ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros. Estos pensamientos los comparten también otros autores del Nuevo Testamento (1Tm 2,1-3; 2Pe 1,5-8). Desde su origen, la Iglesia tuvo que estar muy atenta a los movimientos gnósticos que no tenían aprecio por el compromiso ético. Y, en concreto, Pablo los tuvo cerca. Y lo mismo los responsables de las Iglesias que vivían de la tradición joánica. Para los gnósticos el Evangelio no implicaba ningún compromiso moral o social.

Ya el Maestro nos advirtió insistentemente que nos conocerían por los frutos. Y estableció el mandamiento del amor fraterno a la altura del amor a Dios. Huir del compromiso moral o social en todos los planos y en todos los órdenes nos alejaría de la voluntad de Dios. Hoy como ayer los creyentes debemos insistir una y otra vez en el compromiso moral y social: haciendo posible la justicia, facilitando a todos el conocimiento de la verdad, promoviendo la paz y la solidaridad, trabajando por la dignidad y respeto de la persona humana.

La Iglesia nunca ha abandonado esta preocupación, renovada recientemente con insistencia singular. El creyente, en medio del mundo, no está eximido de su responsabilidad social para construir el reino de Dios que entraña siempre un mundo mejor para todos los hombres. La esperanza final del reino trascendente prometido no exime del quehacer temporal e histórico sino que, por el contrario, urge trabajar y asumir esta tarea con empeño y solicitud. El hombre es un rico complejo integrado en la historia con todas sus consecuencias mientras, y a la vez, abierto a la esperanza en un nuevo y definitivo reino donde la paz y la comunión de todos será una realidad gozosa y para siempre.

Evangelio: (Mateo 21,33-43)

Marco:Seguimos en la última semana de la vida de Jesús centrada en su actividad misionera en Jerusalén. El rechazo del Mesías en Jerusalén se agrava cada día. El fragmento proclamado hoy es una parábola a través de la cual Jesús exhorta de manera urgente a los dirigentes de Israel. La parábola está incluida naturalmente en un diálogo polémico en el que Jesús inicia la ofensiva contra los sumos sacerdotes y senadores. Describe su situación dramática.

Reflexiones

1ª) ¡Nueva advertencia sumamente grave a los dirigentes espirituales!

Había un propietario que plantó una viña... El relato, en sus líneas principales, es natural y realista por lo que resulta muy verosímil, si tenemos en cuenta las condiciones del país en aquel tiempo. Sabemos que las fincas importantes estaban a menudo en manos de extranjeros, por lo que podemos suponer que el descontento agrario iba de mano con el sentimiento nacionalista. Se daban, pues, todas las condiciones para que la negativa a pagar la renta fuera el preludio del asesinato y de la ocupación violenta de la tierra por el campesinado.

La parábola puede tomarse como una muestra de lo que pasaba en Galilea durante el medio siglo anterior a la rebelión general del año 66 d.C. La finalidad de esta parábola, como la de otras muchas, es la de justificar por qué el Evangelio es ofrecido a los pobres. Vosotros, los viñadores, los jefes del pueblo, no habéis querido recibir el mensaje evangélico, habéis acumulado rebeliones contra Dios; rechazáis, incluso, a su último Enviado; por eso, el Dueño entregará su viña a otros (Mc 12,9).

Es muy posible que ésta parábola haya sido dirigida a los sanedritas. Porque a partir del texto de Is 5,1-7, la viña es una imagen ya consagrada para significar el pueblo de Israel. Puesto que Jesús no habla de la viña, sino sólo de los viñadores, se puede pensar que no habla al pueblo, tomado en su conjunto, sino a sus responsables. También hoy esta referencia tiene especial sentido para los responsables encargados de llevar adelante la evangelización y la vida de la Iglesia. Es necesario tomar en serio las propias responsabilidades para el crecimiento en la fe auténticamente evangélica.

2ª) ¡La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular!

Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?... Las parábolas de Jesús terminaban habitualmente con un interrogante explícito o implícito, porque una de las características de las parábolas de Jesús es suscitar en los oyentes la reflexión y la entrada en juego de lo que se pretende decir o enseñar con la parábola. Lo que sigue son reflexiones de la comunidad cuando aplicaba las parábolas a los que habían abrazado la fe. Jesús quiere que sus oyentes, los senadores y los sumos sacerdotes, entren en el desarrollo narrativo de la parábola y, desde la narración, al sentido.

Ellos eran los dirigentes del pueblo, de la viña del Señor. ¿Qué habían hecho con la viña? ¿Cómo habían cumplido la misión que se les había encomendado como dirigentes del pueblo? Necesitan reflexionar detenidamente. El relato les ha puesto ante la realidad desnuda de sus vidas y de su ministerio. La misión de Jesús, a la que se habían opuesto unos y otros, está llegando a su fin. Él representa la última oferta de Dios a su pueblo y a los hombres. Es necesario reaccionar con sabiduría y pronto. Es necesaria la vigilancia y la decisión.

Hoy, como ayer, esta parábola sigue siendo una denuncia a cuantos ostentan una misión de dirigentes en la sociedad y, especialmente, en la Iglesia. Es necesario leer esta parábola desde nuestra situación e interrogarnos qué estamos haciendo con el carisma y la misión recibidos en favor de los hombres y mujeres que constituyen la Iglesia, la viña del Señor.


ciudadredonda.org
Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

Misionero claretiano

Los dueños y señores de la Viña

      ¡Pues sí que parecen malvados, desagradecidos y criminales todos estos labradores a los que el dueño les encomendó su viña! Con premeditación y alevosía:  “Este es el heredero; venid, lo matamos, y nos quedamos con su herencia”. De administradores, de encargados, quisieron pasar a ser dueños. Habían confiado en ellos para encomendarles su cuidado y aprovechamiento y se plantearon adueñarse de ella a cualquier precio. Pero para adueñarse de algo, hay que quitar al dueño de en medio, en este caso, al heredero. Uno se pregunta cómo es posible este cambio tan radical. ¿Se equivocó el dueño al elegirles para gestionar su viña? ¿Algo en ellos se "corrompió" al ocuparse de sus tareas en la viña? ¿Cómo es posible que "todos" sin excepción se pasaran al lado oscuro? La parábola no entra en esos detalles, pero a mí me ha inquietado bastante toda esta descripción de Jesús.

     Esta historia la dirige Jesús directamente nada menos que a los “sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo”. Por una parte, de manera elegante y diplomática, anuncia su propia muerte el  “heredero Jesús”. Y de una manera también elegante y diplomática, pero muy directa acusa y reprocha a los que se han hecho (o lo pretenden) dueños de Dios, de la salvación, de la Ley, de su Palabra, de su voluntad...

      Ciertamente que tiene no pocos riesgos e inconvenientes cantarles las verdades a los de arriba, a los que tienen la sartén por el mango, a los Jefes y «mandamás» (curiosa y significativa palabra, por cierto). Para ello se necesita tener mucha libertad de espíritu. A los de abajo cualquiera se atreve a decirles lo que sea. No hace falta ser muy valientes para decirles las verdades aunque duelan, porque tenemos una rara habilidad para detectar y echar en cara a los de abajo las cosas que hacen mal, pero con los de arriba hay que tantearse mucho, porque suelen contar con recursos para defender las «alturas» en las que andan situados.

      Pero toda esta situación, está parábola, ¿tiene algo que decir a nuestro mundo de hoy, y particularmente a la Iglesia? Porque, como dice la antífona del Salmo de hoy: «La Viña del Señor es la casa de Israel». O como decía Isaías: "La viña del Señor del universo es la casa de Israel y los hombres de Judá su plantel preferido. Esperaba de ellos derecho... esperaba justicia...". Nosotros somos su viña, y nosotros hemos recibido el encargo de cuidarla y ayudarla a producir. 

     Puede que sea evidente, pero no está de más subrayarlo: nadie es, ni puede hacerse dueño de la Iglesia, porque ya tiene un Dueño.  Y en ella todos somos viñadores, labradores, servidores, encargados. La Iglesia no tiene más dueño que Dios y su heredero Jesucristo. Todos los demás somos servidores y empleados. Muy bien que el Señor haya considerado que se  puede fiar de nosotros, y nos haya encomendado su cuidado. Es todo un honor al que hay que saber corresponder, mostrar que no se ha equivocado al elegirnos.

Uno de nuestros teólogos ha escrito:

      «Sólo hay comunidad cristiana allí donde el Espíritu suscita la nueva obediencia a la soberanía de Cristo. Una Iglesia animada por el Espíritu no puede servir a otro Señor que no sea Jesucristo. Este señorío de Cristo es el que ha de liberar también hoy a la Iglesia de falsos señores, impuestos desde afuera o desde dentro. La Iglesia no es de la jerarquía ni del pueblo, ni siquiera de los pobres. Es de su Señor. No es de éste ni de aquel movimiento; no pertenece ni a la cultura moderna ni a una tradición concreta. Es de su Señor. Y ese señorío ha de impedir siempre que la Iglesia quede en manos de la autoridad absoluta de una jerarquía, o se convierta en una especie de “asamblea popular". Del señorío de Cristo nace una comunidad de hermanos que busca ser fiel a su único Señor”.

J.A. PAGOLA. Fidelidad al Espíritu en situación de conflicto.

      A Jesús lo mataron literalmente los que se sentían dueños de la viña. Y esto ya no se puede repetir, claro.  Pero hay otras maneras de quitar de en medio al “heredero" para hacernos dueños de su viña. Por ejemplo considerar al laicado como de segunda categoría en la Iglesia.

Ha dicho el Papa Francisco:

“Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por el proselitismo sino por la “atracción”. Pero ¿puede haber atracción allí donde uno es marginado y que carece de voz y decisión?”

     La Iglesia ha tenido y sigue teniendo una gran tentación, en la que ha caído y cae no pocas veces: que una de sus partes necesarias e imprescindibles (la jerarquía y los sacerdotes) asuma/absorba todos los ministerios. Dueños de la Palabra. Dueños de las decisiones. Dueños de los discernimientos. Dueños de lo que se hace y se puede hacer. No es raro, por tanto, que los laicos (la inmensa mayoría de los fieles), a pesar de estar bautizados, y por ello ser como todos «sacerdotes, profetas y reyes», acaben sintiéndose y siendo «espectadores» en la Iglesia, simples oyentes, receptores de las decisiones que van  tomando los que entienden y tienen la responsabilidad de mandar.  Como si la viña no se les hubiera encomendado también a ellos como “viñadores y trabajadores”.A menudo ha pesado más el  “señorío sacerdotal” que el «Señorío de Jesús”. Y hay que reconocer con tristeza que una inmensa mayoría de laicos no se plantea qué puede y debe aportar a la comunidad cristiana en la que vive su fe. El lenguaje, que es limitado pero significativo, no habla de participar o celebrar la Cena del Señor, sino de «oír» misa. ¡Con lo que queda expresado su rol principal: el de «oír»! Y así no es rato escuchar aquello de  “yo no creo en la Iglesia”, la Iglesia “es de los curas”...  Aunque no está de más decir que también encontramos laicos más clericales que el propio clero, y que quieren imponer a toda costa sus puntos de vista.

     Al menos desde el Concilio Vaticano II se está intentando devolverles lo que es suyo. O si se quiere: redistribuir y mentalizar a unos y a otros que nadie sobra, que todos los carismas y ministerios son necesarios.  Y más si cabe en estos tiempos de "deserción" en la fe de tantos hermanos.

      Últimamente venimos hablando mucho de «sinodalidad». Hasta hay previsto un sínodo. Ha dicho el Papa:  "una Iglesia sinodal, es una Iglesia de la escucha. Escuchar y sentir. Es una escucha recíproca: pueblo fiel, colegio episcopal, obispo de Roma. Los unos escuchando a los otros, y todos a la escucha del Espíritu Santo, el espíritu de verdad, para saber qué dice Él a la Iglesia". Precisamente «sínodo» significa «caminar juntos».

        Se trata, por tanto -y así hay que enfrentar este Tercer Milenio-, de recuperar la conciencia del Señorío de Jesús en la Iglesia y a la vez recuperar la conciencia de que todos los demás somos “viñadores y labradores”, cada uno según su carisma. La Iglesia no es de unos pocos. La Iglesia es de Jesús. Y sólo será verdadera Iglesia cuando logre ser la Iglesia del Señorío de Jesús, que se pone sinodalemente a la escucha de lo que Espíritu Santo tiene que decirnos hoy.

      En este mes de Octubre, misionero por excelencia, en el que celebraremos pronto el Domund, y la fiesta del gran Misionero Claret... es tiempo de preguntarnos todos: qué hago yo y qué mas puedo hacer por la viña del Señor, y cómo. Pues cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará conmigo?


evangeliodeldia.org

San Juan Crisóstomo (c. 345-407)

Presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia

Homilía 11 sobre la segunda carta a los Corintios (2-3: PG 61, 89-91)

“Esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos”

“Cristo nos ha encargado el ministerio de la reconciliación” (2Co 5,18). Pablo pone aquí en evidencia la dignidad de los apóstoles, mostrando la grandeza de la misión encomendada a ellos por el inmenso amor de Dios hacia nosotros. Aun habiendo los hombres rehusado escuchar al que les había invitado, Dios no dio libre curso a su ira ni los rechazó para siempre, sino que continúa llamándoles bien directamente, bien por medio de sus ministros. ¿Quién será capaz de exaltar convenientemente tanta solicitud?

Inmolaron al Hijo enviado para reparar sus ofensas, al Hijo único y consustancial, y el Padre no ha rechazado a sus asesinos. No dijo: les envié a mi Hijo y, no contentos con no escucharle, le han condenado a muerte y le han crucificado; justo es, pues, que yo les abandone. Hizo más bien todo lo contrario. Y una vez que Cristo abandonó la tierra, nos encargó que le sustituyéramos: “Nos encargó el ministerio de la reconciliación”. Es decir, “Dios mismo estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados” (v.19).

¡Oh caridad infinita! ¡Tú superas toda comprensión! ¿Quién es el ofendido? Dios mismo. ¿Quién dio el primer paso para la reconciliación? También Dios. (…) Si Dios hubiera querido pedirnos cuentas, todo se hubiera acabado para nosotros, pues que todos estábamos muertos (2Co 5,14). Pues bien: no obstante el gran número de nuestros pecados, no sólo no nos ha obligado a sufrir la pena, sino que además ha querido reconciliarse con nosotros: no contento con abonarnos la deuda, no la ha tenido ni en cuenta. ¡Este es el modo en que debemos perdonar a nuestros enemigos, si queremos asegurarnos el perdón de Dios! “Él nos encargó el ministerio de la reconciliación.”


evangeli.net
+ P. Jorge LORING SJ
 
(Cádiz, España)

«Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’»

Hoy contemplamos el misterio del rechazo de Dios en general, y de Cristo en particular. Sorprende la reiterada resistencia de los hombres ante el amor de Dios.

Pero la parábola hoy se refiere más específicamente al rechazo que los judíos tuvieron con Cristo: «Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron» (Mt 21,37-39). No es fácil entender esto: es porque Cristo vino a redimir al mundo entero, y los judíos esperan a su “mesías” particular que les dé a ellos el dominio de todo el mundo…

Cuando estuve en Tierra Santa me dieron un prospecto turístico de Israel donde están los judíos más famosos de la historia: desde Moisés, Gedeón y Josué hasta Ben Gurión, que fue el realizador del Estado de Israel. Sin embargo, en ese prospecto no está Jesucristo. Y Jesús ha sido el judío más conocido de la historia: hoy se le conoce en el mundo entero, y ya hace dos mil años que murió…

A los grandes personajes, al cabo del tiempo, se les admira, pero no se les ama. Hoy nadie ama a Cervantes o a Miguel Ángel. Sin embargo, Jesús es el más amado de la historia. Hombres y mujeres dan la vida por amor a Él. Unos de golpe en el martirio, y otros “gota a gota”, viviendo sólo para Él. Son miles y miles en el mundo entero.

Y Jesús es el que más ha influido en la historia. Valores hoy aceptados en todas partes, son de origen cristiano. No sólo eso, sino que además se constata que hoy hay un acercamiento a Jesucristo, también entre judíos (“nuestros hermanos mayores en la fe”, como dijera San Juan Pablo II). Pidamos a Dios particularmente por la conversión de los judíos, pues este pueblo, de grandes valores, convertido al catolicismo, puede ser un gran beneficio para la humanidad entera.


fraynelson.com
Fray Nelson Medina OP

1. La Canción de la Viña

1.1 Es admirable que una misma imagen pueda servir durante tantos siglos como símbolo del pueblo de Dios. La voz de tantos profetas y predicadores, hasta llegar a Cristo mismo, no ha agotado sino enriquecido la imagen de la viña.

1.2 La clave del "éxito" de esta imagen literaria podría estar en que se relaciona con un rango amplio de experiencias humanas muy significativas: el afán unido a la esperanza; el cuidado exterior y el fruto interior; la amargura de un trabajo duro y la alegría de un vino generoso; la intervención de muchos trabajadores y el día de la cuenta ante un solo dueño.

1.3 Debajo de todo ello, hay una analogía aún más profunda: el trabajo y la cosecha, el tiempo y la eternidad, el esfuerzo humano y la bendición divina. La viña viene a ser así una imagen de la vida entera, sea que la miremos en el caso de cada uno o en la historia de los pueblos o incluso de toda la Humanidad.

2. Desilusión de Dios

2.1 Tanto en la primera lectura como en el evangelio de hoy son claras las palabras de desengaño. Hay una traza de evidente tristeza en la exclamación del profeta: "¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿Por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?" La tristeza se vuelve denuncia en el evangelio que oímos hoy: "Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?"

2.2 Sin embargo, hay que ir más allá de la tristeza o la ira contenida. Lo esencial es la distancia entre el proyecto de Dios, que es llamado hacia la fecundidad, y el escaso y amargo fruto de la perversión humana, que termina conduciendo a la amargura y la muerte. De esa distancia o "decepción" brotan las expresiones claramente antropomórficas que hablan de un Dios "desilusionado" o "embravecido."

3. Cómo estoy cultivando mi viña

3.1 Por supuesto, el mensaje no termina en la decepción. La denuncia de los profetas, y sobre todo del Profeta por excelencia, Jesucristo, es también anuncio de que Dios tuvo --y tiene-- un plan mejor. Nuestro Dios quiere la fecundidad y la vida, y podemos expresarnos diciendo que se duele ante la esterilidad y la muerte con que hemos ensombrecido su obra, que somos nosotros mismos.

3.2 El anuncio del nuevo plan está ya en las duras palabras de Cristo a sus adversarios: "les digo a ustedes que les será quitado el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos." Hay en este lenguaje un regaño, por supuesto, pero la causa está tan clara que cualquiera puede evitarlo. Todo consiste en preguntarse qué estoy haciendo con lo que Dios ha sembrado en mí, o sea, cómo estoy cultivando mi viña.

3.3 La pregunta, sin embargo, no debe quedarse en el ámbito individual. Los papás pueden preguntarse cómo cultivan la viña de su hogar. Los pueblos pueden examinarse sobre el legado de fe y cultura que han recibido: ¿estamos dejando las cosas igual o mejor que como las recibimos? El mundo entero, en fin, puede y debe preguntar sobre el cuidado de la creación, por dar otro ejemplo: estamos acabando este planeta como si fuéramos la última generación que tiene derecho a disfrutarlo.

4. La piedra desechada y escogida

4.1 Por otra parte, el lenguaje de Cristo es una invitación a cambiar nuestra manera de apreciar las cosas. Esta parábola la dijo el Señor "a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo." ¿Por qué a ellos en particular? Evidentemente porque su ceguera les hace no sólo descuidar la viña sino adueñarse de ella, hasta el extremo de matar "al heredero," o sea, al mismo Cristo. De modo que hay una relación entre la desobediencia que arruina el destino de la viña y el deseo secreto de hacer nuestra esa viña, excluyendo a su Dueño.

4.2 Dicho de otra manera: expulsar a Dios y arruinar la creación son una y la misma cosa. Por otra parte, adueñarse de su obra y condenarnos a un destino de tinieblas son también una y la misma cosa. La parábola, pues, nos lleva a descubrir que apartarse de Dios, dañar la creación y perder la propia vida son en realidad lo mismo.

4.3 La solución por supuesto es cambiar de mentalidad. Viene aquí muy a punto la exhortación de Pablo: "aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y así, el Dios de la paz estará con ustedes."


Santoral
Aurea (u Oriana) de París
Santa
, Abadesa

Por: Xavier Villalta A. | Fuente: Catholic.net

Abadesa

Martirologio Romano: En París, Francia, santa Aurea, abadesa, designada por san Eloy para regir el monasterio que había fundado dentro de la ciudad según la Regla de san Columbano, en el cual llegaron a vivir trescientas vírgenes (666).

Etimológicamente: Aurea = Aquella que es encantadora, valiosa como el oro. Es de origen griego.

Fecha de canonización: Información no disponible, la antigüedad de los documentos y de las técnicas usadas para archivarlos, la acción del clima, y en muchas ocasiones del mismo ser humano, han impedido que tengamos esta concreta información el día de hoy. Si sabemos que fue canonizado antes de la creación de la Congregación para la causa de los Santos, y que su culto fue aprobado por el Obispo de Roma, el Papa.

Breve Biografía


Después de haber fundado y sólidamente haber establecido su monasterio de Solignac en Lemosín, San Eloy, todavía laico, soñó con transformar en hospicio para viajeros una casa que poseía en París. Después de haber reflexionado detenidamente, cambió de opinión y allí fundó un monasterio logrando reunir hasta 300 jóvenes de diversas naciones y niveles sociales.

Para dirigir este naciente monasterio fue puesta a su cabeza Aurora o Aurea, hija de Mauricio y de Quiria, consagrándolas a "la severa disciplina de una regla" en la que sin duda se pueden identificar la regla en San Columbano en Luxeuil, monasterio donde San Eloy había sido formado. Esto pasaba en el año 633.

Cuando el monasterio fue terminado, San Eloy edificó una basílica en honor del apóstol San Pablo donde recibirían sepultura las siervas de Dios. Esta iglesia de San Pablo, parroquial por lo menos desde el siglo XII, fue cerrada durante la Revolución Francesa y destruida en 1798.

Hablando de Santa Aurora, San Audeno de Ruan la elogió diciendo que era una chica digna de Dios.

Fue en efecto el modelo de sus hermanas a las que formó por su ejemplo y por instrucciones prudentes sacadas de la lectura del Evangelio, a todas las virtudes cristianas y monásticas.


Dios añadió el don de los milagros: se cuenta que alguna vez abriendo la puerta de un horno ardiente, sacó de él los carbones más rojos con sus manos sin recibir daño alguno al hacerlo. La oración perpetua era para ella una práctica inquebrantable. Cuando veía a alguien sufriendo o en la miseria, se afanaba en seguida, con una caridad infatigable, a consolarlo o a socorrerlo.

Cuando llegaban sus últimos momentos, Dios se los hizo ver. Poco después contrajo una terrible enfermedad mientras se ocupaba de atenderá a los enfermos de una peste que asolaba la región. Murió el 3 de octubre 666. y fue sepultada en la iglesia de San Pablo

Cinco años después, sus reliquias fueron transportadas en la ciudad y depositadas en la iglesia de San Marcial. En esta iglesia se expuso, para la veneración de los fieles, un relicario que contenía parte de sus restos, mismo que en 1792 fue robado por los revolucionarios. Las demás reliquias se ocultaron en diversos lugares, logrando así salvarlas.

Se le invoca a Aurea contra las calamidades públicas.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!


Liturgia de las horas
OFICIO DE LECTURA

INVITATORIO


Si ésta es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:
 
Ant. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya.

Si antes se ha rezado ya alguna otra Hora:
 
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.



Himno: PRIMICIAS SON DEL SOL DE SU PALABRA

Primicias son del sol de su Palabra
las luces fulgurantes de este día;
despierte el corazón, que es Dios quien llama,
y su presencia es la que ilumina.

Jesús es el que viene y el que pasa
en Pascua permanente entre los hombres,
resuena en cada hermano su palabra,
revive en cada vida sus amores.

Abrid el corazón, es él quien llama
con voces apremiantes de ternura;
venid: habla, Señor, que tu palabra
es vida y salvación de quien la escucha.

El día del Señor, eterna Pascua,
que nuestro corazón inquieto espera,
en ágape de amor ya nos alcanza,
solemne memorial en toda fiesta.

Honor y gloria al Padre que nos ama,
y al Hijo que preside esta asamblea,
cenáculo de amor le sea el alma,
su Espíritu por siempre sea en ella. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor. Aleluya.

Salmo 144 I - HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Día tras día te bendeciré, Señor. Aleluya.

Ant 2. Tu reinado, Señor, es un reinado perpetuo. Aleluya.

Salmo 144 II

Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu reinado, Señor, es un reinado perpetuo. Aleluya.

Ant 3. El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. Aleluya.

Salmo 144 III

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. Aleluya.

V. Hijo mío, haz caso a mis palabras.
R. presta oído a mis consejos.


PRIMERA LECTURA

Comienza el libro de Ben Sirá 1, 1-25

EL MISTERIO DE LA DIVINA SABIDURÍA

Toda sabiduría viene del Señor y está con él eternamente. La arena de las playas, las gotas de la lluvia, los días de los siglos ¿quién los contará? La altura del cielo, la anchura de la tierra, la hondura del abismo ¿quién las rastreará? Antes que todo, fue creada la sabiduría, la inteligente prudencia antes de los siglos. La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en el cielo, y sus canales son los mandamientos eternos. La raíz de la sabiduría ¿a quién se reveló? La destreza desplegada en sus obras ¿quién la conoció?
La ciencia de la sabiduría ¿a quién se descubrió? Su experiencia ¿quién la comprendió? Uno solo es el sabio, temible en extremo: el que está sentado en su trono. Él mismo la creó, la conoció y la midió, la derramó sobre todas sus obras, la repartió entre los vivientes con largueza y se la regaló a los que lo aman.

El temor del Señor es gloria y honor, es gozo y corona de júbilo. El temor del Señor deleita el corazón, trae gozo y alegría y vida larga. El que teme al Señor tendrá buen desenlace, el día de su muerte lo bendecirán.

El principio de la sabiduría es el temor del Señor: ya desde el seno materno acompaña al fiel y se crea con él. Entre los hombres puso su nido para siempre y se mantiene fiel con su descendencia. La plenitud de la sabiduría es el temor del Señor: con sus frutos sacia a los fieles, llena de tesoros su casa y de sus productos las despensas. La corona de la sabiduría es el temor del Señor: sus brotes son la paz y la salud. Dios hace llover la inteligencia y la prudencia, y exalta la gloria de los que la poseen. La raíz de la sabiduría es el temor del Señor, y sus ramas son una vida larga.

RESPONSORIO    Sir 1, 7. 10. 1. 9

R. La ciencia de la sabiduría ¿a quién se descubrió? El Altísimo la derramó sobre todas sus obras * y se la regaló a los que lo aman.
V. Toda sabiduría viene del Señor, él mismo la creó.
R. Y se la regaló a los que lo aman.

SEGUNDA LECTURA

De la Regla pastoral de san Gregorio Magno, papa
(Libro 2, 4: PL 77, 30-31)

EL PASTOR DEBE SABER GUARDAR SILENCIO CON DISCRECIÓN Y HABLAR CUANDO ES ÚTIL

El pastor debe saber guardar silencio con discreción y hablar cuando es útil, de tal modo que nunca diga lo que se debe callar ni deje de decir aquello que hay que manifestar. Porque así como el hablar indiscreto lleva al error, así el silencio imprudente deja en su error a quienes pudieran haber sido adoctrinados. Porque con frecuencia acontece que hay algunos prelados poco prudentes, que no se atreven a hablar con libertad por miedo de perder la estima de sus súbditos; con ello, como lo dice la Verdad, no cuidan a su grey con el interés de un verdadero pastor, sino a la manera de un mercenario, pues callar y disimular los defectos es lo mismo que huir cuando se acerca el lobo.

Por eso el Señor reprende a estos prelados, llamándoles, por boca del profeta: Perros mudos, incapaces de ladrar. Y también dice de ellos en otro lugar: No acudieron a la brecha ni levantaron cerco en torno a la casa de Israel, para que resistiera en la batalla, en el día del Señor. Acudir a la brecha significa aquí oponerse a los grandes de este mundo, hablando con entera libertad para defender a la grey; y resistir en la batalla en el día del Señor es lo mismo que luchar por amor a la justicia contra los malos que acechan.

¿Y qué otra cosa significa no atreverse el pastor a predicar la verdad, sino huir, volviendo la espalda, cuando se presenta el enemigo? Porque si el pastor sale en defensa de la grey es como si en realidad levantara cerco en torno a la casa de Israel. Por eso, en otro lugar, se dice al pueblo delincuente: Tus profetas te predicaron cosas falsas y vanas, y no revelaron tu culpa para invitarte a penitencia. Pues hay que tener presente que en la Escritura se da algunas veces el nombre de profeta a aquellos que, al recordar al pueblo cuán caducas son las cosas presentes, le anuncian ya las realidades futuras. Aquellos, en cambio, a quienes la palabra de Dios acusa de predicar cosas falsas y vanas son los que, temiendo denunciar los pecados, halagan a los culpables con falsas seguridades y, en lugar de manifestarles sus culpas, enmudecen ante ellos.

Porque la reprensión es la llave con que se abren semejantes postemas: ella hace que se descubran muchas culpas que desconocen a veces incluso los mismos que las cometieron. Por eso san Pablo dice que el obispo debe ser capaz de exhortar y animar con sana instrucción y rebatir a los contradictores. Y, de manera semejante, afirma Malaquías: De la boca del sacerdote se espera instrucción, en sus labios se busca enseñanza, porque es mensajero del Señor. Y también dice el Señor por boca de Isaías: Grita a voz en cuello, sin cejar, alza la voz como una trompeta.

Quienquiera pues que se llega al sacerdocio recibe el oficio de pregonero, para ir dando voces antes de la venida del riguroso juez que ya se acerca. Pero, si el sacerdote no predica, ¿por ventura no será semejante a un pregonero mudo? Por esta razón el Espíritu Santo quiso asentarse, ya desde el principio, en forma de lenguas sobre los pastores; así daba a entender que de inmediato hacía predicadores de sí mismo a aquellos sobre los cuales había descendido.

RESPONSORIO    Sal 50, 15. 16-17

R. Enseñaré a los malvados tus caminos y los pecadores volverán a ti. * Y mi lengua cantará tu justicia.
V. Señor, abrirás mis labios: mi boca proclamará tu alabanza.
R. Y mi lengua cantará tu justicia.

Himno: SEÑOR, DIOS ETERNO

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos,
a ti nuestra alabanza,
a ti, Padre del cielo, te aclama la creación.

Postrados ante ti, los ángeles te adoran
y cantan sin cesar:

Santo, santo, santo es el Señor,
Dios del universo;
llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles,
la multitud de los profetas te enaltece,
y el ejército glorioso de los mártires te aclama.

A ti la Iglesia santa,
por todos los confines extendida,
con júbilo te adora y canta tu grandeza:

Padre, infinitamente santo,
Hijo eterno, unigénito de Dios,
santo Espíritu de amor y de consuelo.

Oh Cristo, tú eres el Rey de la gloria,
tú el Hijo y Palabra del Padre,
tú el Rey de toda la creación.

Tú, para salvar al hombre,
tomaste la condición de esclavo
en el seno de una virgen.

Tú destruiste la muerte
y abriste a los creyentes las puertas de la gloria.

Tú vives ahora,
inmortal y glorioso, en el reino del Padre.

Tú vendrás algún día,
como juez universal.

Muéstrate, pues, amigo y defensor
de los hombres que salvaste.

Y recíbelos por siempre allá en tu reino,
con tus santos y elegidos.

La parte que sigue puede omitirse, si se cree oportuno.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice a tu heredad.

Sé su pastor,
y guíalos por siempre.

Día tras día te bendeciremos
y alabaremos tu nombre por siempre jamás.

Dígnate, Señor,
guardarnos de pecado en este día.

Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

A ti, Señor, me acojo,
no quede yo nunca defraudado.


ORACIÓN.

OREMOS,
Dios todopoderoso y eterno, que con la magnificencia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.


LAUDES
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)


V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya.

Himno: LAS SOMBRAS OSCURAS HUYEN.

Las sombras oscuras huyen,
ya va pasando la noche;
y el sol, con su luz de fuego,
nos disipa los temores.

Ya se apagan las estrellas
y se han encendido soles;
el rocío cae de los cielos
en el cáliz de las flores.

Las criaturas van vistiendo
sus galas y sus colores,
porque al nacer nuevo día
hacen nuevas las canciones.

¡Lucero, Cristo, del alba,
que paces entre esplendores,
apacienta nuestras vidas
ya sin sombras y sin noches!

¡Hermoso Cristo, el Cordero,
entre collados y montes! Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.

Salmo 92 - GLORIA DEL DIOS CREADOR

El Señor reina vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder:
así está firme el orbe y no vacila.

Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno.

Levantan los ríos, Señor,
levantan los ríos su voz,
levantan los ríos su fragor;

pero más que la voz de aguas caudalosas,
más potente que el oleaje del mar,
más potente en el cielo es el Señor.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.

Ant 2. Tú, Señor, eres alabado y ensalzado por los siglos. Aleluya.

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Ant. Tú, Señor, eres alabado y ensalzado por los siglos. Aleluya.

Ant 3. Alabad al Señor en el cielo. Aleluya.

Salmo 148 - ALABANZA DEL DIOS CREADOR

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.

Alabadlo todos sus ángeles,
alabadlo todos sus ejércitos.

Alabadlo, sol y luna;
alabadlo, estrellas lucientes.

Alabadlo, espacios celestes,
y aguas que cuelgan en el cielo.

Alaben el nombre del Señor,
porque él lo mandó, y existieron.

Les dio consistencia perpetua
y una ley que no pasará.

Alabad al Señor en la tierra,
cetáceos y abismos del mar.

Rayos, granizo, nieve y bruma,
viento huracanado que cumple sus órdenes.

Montes y todas las sierras,
árboles frutales y cedros.

Fieras y animales domésticos,
reptiles y pájaros que vuelan.

Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo.

Los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños.

Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.

Su majestad sobre el cielo y la tierra;
él acrece el vigor de su pueblo.

Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alabad al Señor en el cielo. Aleluya.

LECTURA BREVE   Ez 37, 12b-14

Así dice el Señor. «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que yo soy el Señor: os infundiré mi espíritu y viviréis, os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago.» Oráculo del Señor.

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

V. Tú que estás sentado a la derecha del Padre.
R. Ten piedad de nosotros.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. La piedra que rechazaron los constructores vino a convertirse en piedra angular para el nuevo templo de Dios.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.
La piedra que rechazaron los constructores vino a convertirse en piedra angular para el nuevo templo de Dios.

PRECES

Invoquemos a Dios Padre que envió al Espíritu Santo, para que con su luz santísima penetrara las almas de sus fieles, y digámosle:

Ilumina, Señor, a tu pueblo.

Te bendecimos, Señor, luz nuestra,
porque a gloria de tu nombre nos has hecho llegar a este nuevo día.

Tú que por la resurrección de tu Hijo quisiste iluminar el mundo,
haz que tu Iglesia difunda entre todos los hombres la alegría pascual.

Tú que por el Espíritu de la verdad adoctrinaste a los discípulos de tu Hijo,
envía este mismo Espíritu a tu Iglesia para que permanezca siempre fiel a ti.

Tú que eres luz para todos los hombres, acuérdate de los que viven aún en las tinieblas
y abre los ojos de su mente para que te reconozcan a ti, único Dios verdadero.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto nos atrevemos a decir:

Padre nuestro...

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que con la magnificencia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

II VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: SANTA UNIDAD Y TRINIDAD BEATA.

Santa unidad y Trinidad beata:
con los destellos de tu brillo eterno,
infunde amor en nuestros corazones,
mientras se va alejando el sol de fuego.

Por la mañana te cantamos loas
y por la tarde te elevamos ruegos,
pidiéndote que estemos algún día
entre los que te alaban en el cielo.

Glorificado sean por los siglos
de los siglos el Padre y su Unigénito,
y que glorificado con entrambos
sea por tiempo igual el Paracleto. Amén

SALMODIA

Ant 1. Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha.» Aleluya.

Salmo 109, 1-5. 7 - EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha.» Aleluya.

Ant 2. El Señor piadoso ha hecho maravillas memorables. Aleluya.

Salmo 110 - GRANDES SON LAS OBRAS DEL SEÑOR

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su poder,
dándoles la heredad de los gentiles.

Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,
tienen buen juicio los que lo practican;
la alabanza del Señor dura por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor piadoso ha hecho maravillas memorables. Aleluya.

Ant 3. Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Cántico: LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap 19,1-2, 5-7

El cántico siguiente se dice con todos los Aleluya intercalados cuando el oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R. Aleluya)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
(R. Aleluya)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
(R. Aleluya)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

LECTURA BREVE   1Pe 1, 3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final.

RESPONSORIO BREVE

V. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.
R. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

V. Digno de gloria y alabanza por los siglos.
R. En la bóveda del cielo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. A los malvados les dará una muerte afrentosa, y arrendará su viña a otros viñadores que le entreguen los frutos a su tiempo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.
A los malvados les dará una muerte afrentosa, y arrendará su viña a otros viñadores que le entreguen los frutos a su tiempo.

PRECES

Invoquemos a Dios, nuestro Padre, que maravillosamente creó el mundo, lo redimió de forma más admirable aún y no cesa de conservarlo con amor, y digámosle:

Renueva, Señor, las maravillas de tu amor.

Señor, tú que en el universo, obra de tus manos, nos revelas tu poder,
haz que sepamos ver tu providencia en los acontecimientos del mundo.

Tú que por la victoria de tu Hijo en la cruz anunciaste la paz al mundo,
líbranos de todo desaliento y de todo temor.

A todos los que aman la justicia y trabajan por conseguirla,
concédeles que cooperen con sinceridad y concordia en la edificación de un mundo mejor.

Ayuda a los oprimidos, consuela a los afligidos, libra a los cautivos, da pan a los hambrientos
y fortalece a los débiles, para que en todos se manifieste el triunfo de la cruz.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que al tercer día resucitaste a tu Hijo gloriosamente del sepulcro,
haz que nuestros hermanos difuntos lleguen también a la plenitud de la vida.

Concluyamos nuestra súplica con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:

Padre nuestro...

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que con la magnificencia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CRISTO, SEÑOR DE LA NOCHE

Cristo, Señor de la noche,
que disipas las tinieblas:
mientras los cuerpos reposan,
se tú nuestro centinela.

Después de tanta fatiga,
después de tanta dureza,
acógenos en tus brazos
y danos noche serena.

Si nuestros ojos se duermen,
que el alma esté siempre en vela;
en paz cierra nuestros párpados
para que cesen las penas.

Y que al despuntar el alba,
otra vez con fuerzas nuevas,
te demos gracias, oh Cristo,
por la vida que comienza. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno.

Salmo 90 - A LA SOMBRA DEL OMNIPOTENTE.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío.
Dios mío, confío en ti.»

Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás:
su brazo es escudo y armadura.

No temerás el espanto nocturno,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil,
diez mil a tu derecha;
a ti no te alcanzará.

Tan sólo abre tus ojos
y verás la paga de los malvados,
porque hiciste del Señor tu refugio,
tomaste al Altísimo por defensa.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos;

te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré;
lo saciaré de largos días,
y le haré ver mi salvación.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno.

LECTURA BREVE   Ap 22, 4-5

Verán el rostro del Señor, y tendrán su nombre en la frente. Y no habrá más noche, y no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN       Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACION

OREMOS,
Humildemente te pedimos, Señor, que después de haber celebrado en este día los misterios de la resurrección de tu Hijo, sin temor alguno, descansemos en tu paz, y mañana nos levantemos alegres para cantar nuevamente tus alabanzas. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTIFONA FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios,
no desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.


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