eGrupos Logo
Inicio > Mi Página > Mis Grupos > diosexiste > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 988 al 1017 
AsuntoAutor
Lecturas, Santoral Alfa Rom
Santa Teresa del N Alfa Rom
Audiencia general: Alfa Rom
50 preguntas sobre Alfa Rom
Lecturas, Santoral Alfa Rom
San Juan Beyzym Alfa Rom
Semana del emprend Alfa Rom
10 pecados del hab Alfa Rom
Lecturas, Santoral Alfa Rom
Italia: Ya es posi Alfa Rom
Rescate y vuelta a Alfa Rom
50 preguntas sobre Alfa Rom
Lecturas, Santoral Alfa Rom
San Francisco de A Alfa Rom
Mi Vida se Acabó Alfa Rom
¿Qué pasa con nues Alfa Rom
Lecturas, Santoral Alfa Rom
50 preguntas sobre Alfa Rom
Ángelus: La autori Alfa Rom
‘Fratelli tutti’: Alfa Rom
Lecturas, Santoral Alfa Rom
Moisés intercede p Alfa Rom
Las Naciones Unida Alfa Rom
No me juzgues por Alfa Rom
Lecturas, Santoral Alfa Rom
Nuestra Señora del Alfa Rom
50 preguntas sobre Alfa Rom
Reza el Rosario ca Alfa Rom
Lecturas, Santoral Alfa Rom
Audiencia general: Alfa Rom
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
Dios Existe

Mostrando mensaje 35119     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[diosexiste] 50 preguntas sobre Jesucristo y la Iglesia N° 40
Fecha: 5 de Octubre, 2020  06:29:11 (+0200)
Autor:Alfa Romeo <yj_adonai @.....es>

50 preguntas sobre Jesucristo y la Iglesia

 Francisco Varo

Profesores de Teología de la Universidad de Navarra

Opus Dei

40. ¿Cómo se explica la resurrección de Jesús?

La resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas. Los Apóstoles dieron testimonio de lo que habían visto y oído. Hacia el año 57 San Pablo escribe a los Corintios: «Porque os transmití en primer lugar lo mismo que yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas, y después a los doce» (1 Co 15,3-5).

Cuando, actualmente, uno se acerca a esos hechos para buscar lo más objetivamente posible la verdad de lo que sucedió, puede surgir una pregunta: ¿de dónde procede la afirmación de que Jesús ha resucitado? ¿Es una manipulación de la realidad que ha tenido un eco extraordinario en la historia humana, o es un hecho real que sigue resultando tan sorprendente e inesperable ahora como resultaba entonces para sus aturdidos discípulos?

A esas cuestiones sólo es posible buscar una solución razonable investigando cuáles podían ser las creencias de aquellos hombres sobre la vida después de la muerte, para valorar si la idea de una resurrección como la que narraban es una ocurrencia lógica en sus esquemas mentales.

De entrada, en el mundo griego hay referencias a una vida tras la muerte, pero con unas características singulares. El Hades, motivo recurrente ya desde los poemas homéricos, es el domicilio de la muerte, un mundo de sombras que es como un vago recuerdo de la morada de los vivientes. Pero Homero jamás imaginó que en la realidad fuese posible un regreso desde el Hades. Platón, desde una perspectiva diversa había especulado acerca de la reencarnación, pero no pensó como algo real en una revitalización del propio cuerpo, una vez muerto. Es decir, aunque se hablaba a veces de vida tras la muerte, nunca venía a la mente la idea de resurrección, es decir, de un regreso a la vida corporal en el mundo presente por parte de individuo alguno.

En el judaísmo la situación es en parte distinta y en parte común. El sheol del que habla el Antiguo Testamento y otros textos judíos antiguos no es muy distinto del Hades homérico. Allí la gente está como dormida. Pero, a diferencia de la concepción griega, hay puertas abiertas a la esperanza. El Señor es el único Dios, tanto de los vivos como de los muertos, con poder tanto en el mundo de arriba como en el sheol. Es posible un triunfo sobre la muerte. En la tradición judía, aunque se manifiestan unas creencias en cierta resurrección, al menos por parte de algunos. También se espera la llegada del Mesías, pero ambos acontecimientos no aparecen ligados. Para cualquier judío contemporáneo de Jesús se trata, al menos de entrada, de dos cuestiones teológicas que se mueven en ámbitos muy diversos. Se confía en que el Mesías derrotará a los enemigos del Señor, restablecerá en todo su esplendor y pureza el culto del templo, establecerá el dominio del Señor sobre el mundo, pero nunca se piensa que resucitará después de su muerte: es algo que no pasaba de ordinario por la imaginación de un judío piadoso e instruido.

Robar su cuerpo e inventar el bulo de que había resucitado con ese cuerpo, como argumento para mostrar que era el Mesías, resulta impensable. En el día de Pentecostés, según refieren los Hechos de los Apóstoles, Pedro afirma que «Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte», y en consecuencia concluye: «Sepa con seguridad toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis» (Hch 2,36).

La explicación de tales afirmaciones es que los Apóstoles habían contemplado algo que jamás habrían imaginado y que, a pesar de su perplejidad y de las burlas que con razón suponían que iba a suscitar, se veían en el deber de testimoniar.

BIBLIOGRAFÍA:
N. Tom WRIGHT, «Jesus’ Resurrection and Christian Origins»: Gregorianum 83,4 (2002) 615-635; Francisco VARO, Rabí Jesús de Nazaret (B.A.C., Madrid, 2005) 202-204.













Antivirus gratuito: Panda On Line
Herramientas contra virus: Panda
Cursos Bíblicos gratuitos por Internet: Aula de la Biblia
¿Deseas escuchar música cristiana?: Radio Carisma
Libros católicos gratuitos: Servicio Koinonía

Suscríbete a Dios Existe
Alojado en egrupos.net
contador para web
contador de visitas para web

Inicio | Apúntate | Bazar | Grupos | Gente | Quienes somos | Privacidad de Datos | Contacta

eGrupos is a service of AR Networks
Copyright © 1999-2004 AR Networks, All Rights Reserved
Terms of Service