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El peregrino que acude a Fátima se siente atraído, en primer lugar, por la
capilla de las apariciones, y además puede visitar varios lugares relacionados
con las apariciones de 1916 y 1917: el cabeço do anjo (el cerro del ángel),
Valinhos, Aljustrel y la iglesia y el cementerio de Fátima. También son
interesantes el camino de los pastorcillos con el Vía Crucis y el Calvario
Húngaro. Y por supuesto se debe visitar la Basílica de Cova da Iria.
Cova de
Iria
Cova de Iria es el paraje despoblado en el que se apareció la Virgen a los
tres niños. Cova de Iria se sitúa a unos tres kilómetros de Fátima y de
Aljustrel. Ya durante los seis meses que duraron las apariciones Cova de Iria se
convirtió en la meta de muchas peregrinaciones y comenzaron a venir las
multitudes. Ahí se erigió la capilla de las apariciones, se dispuso una explanada
y se construyó una basílica. Alrededor de estas edificaciones ha surgido una
población amplia, se han instalado varias comunidades de religiosos y se han
levantado hoteles y tiendas. Actualmente es una ciudad cosmopolita y se escuchan
todos los idiomas por sus calles; el visitante puede encontrar todos los
servicios que pueda necesitar en Cova de Iria.
La capilla de las apariciones
En Cova de Iria, en el lugar exacto de las apariciones, ya en 1917 se erigió
una pequeña capilla. La primera no era más que un sencillo arco enmarcando la
encina en que se posaba la Virgen. La encina, por cierto, desapareció bien
pronto: aquellos primeros peregrinos se llevaban ramos, hojas y cortezas como
reliquia. Sólo quedó un pequeño tocón del tronco del árbol, desnudo y seco, que
hubo que proteger.
Aquella primera capilla fue sustituida por otra más adecuada,
una construcción pequeña con la forma de una casa, con tejado a dos aguas, que
actualmente sirve para guardar los objetos del culto. Esta capilla es la capilla
de las apariciones, la capelinha, a la que se dirigen las miradas de los
fieles. La capelinha y el espacio circundante están protegidos por una
estructura cuadrada que la cubre del agua, abierta por el frente y resguardada
por sus dos costados mediante enormes paneles acristalados que se corren y
descorren según lo exijan la afluencia de peregrinos y las inclemencias del
tiempo. Bajo esta estructura se han dispuesto bancos para lo fieles y un espacio
con un altar y sedes para los sacerdotes.
En el lugar más destacado está la
imagen de Nuestra Señora de Fátima, tallada siguiendo las indicaciones de sor
Lucia, la vidente. El pedestal es de piedra y está hueco: dentro se conserva el
tronco de la encina en que se apareció la Virgen. El pedestal tiene unas ranuras:
el personal del santuario introduce por ellas las peticiones escritas que les
pasan los fieles. También se pueden dejar flores y encender velas en los lugares
preparados para ello.
En la capilla se celebra la Misa con frecuencia: en verano
casi sin interrupción y en todos los idiomas. Además el peregrino podrá
participar en el rezo del Rosario internacional dos veces al día, y también en
una procesión diaria por la explanada.
El ambiente de la capelinha es de
oración y recogimiento. Los peregrinos rezan el Rosario en silencio o en un
susurro, a solas o con la familia o en pequeños grupos. Siempre hay muchos
fieles, venidos de todo el mundo, que vienen atraídos por la Virgen que pidió que
se rezara ahí el Rosario.
A unos metros de la capelinha hay una encina
centenaria protegida por una valla. Al hacer las obras de la basílica y la
explanada, se decidió conservar ésta en recuerdo de la desaparecida en que se
posó la Virgen. Bajo esta encina los niños esperaban que llegara la hora de la
cita con la Virgen.
La basílica de Nuestra Señora del Rosario
La basílica se
encuentra a unos cien metros de la capilla de las apariciones, en el lugar más
alto de Cova de Iria. El visitante puede encontrar en ella, en dos capillas
laterales en el transepto, las sepulturas de los videntes. En la capilla de la
derecha reposan los restos de Francisco, y en la de la izquierda los de Jacinta y
Sor Lucia. La sepultura de los niños Francisco y Jacinta, hoy beatos, han atraido
la atención de muchos devotos desde el momento de la inauguración de la Basílica.
Actualmente los fieles rezan también con piedad ante Sor Lucia, cuyos restos
reposan aquí desde febrero de 2006. La basílica está dedicada a Nuestra Señora
del Rosario, que es la advocación con la que se presentó la Virgen a los niños en
la última aparición. Fue construida de 1928 a 1953.
De la basílica salen dos
brazos que cierran la explanada por este lado. Al final de uno de ellos está la
capilla de lausperenne o adoración perpetua. En esta capilla está expuesto el
Santísimo Sacramento durante las horas en que está abierto el recinto. Junto a la
capilla de lausperenne se encuentran por el momento las capillas de
confesonarios. Está en marcha el proyecto de construir capillas de confesonarios
más amplias en el recinto de la iglesia de la Santísima Trinidad, actualmente en
construcción.
La explanada
Delante de la basílica se extiende una amplia
superficie, capaz de acoger a centenares de miles de peregrinos. A un lado, como
ya queda dicho, la capelinha de las apariciones. Al otro lado, enfrente de la
basílica y cerrando la explanada, se alzará la nueva iglesia de la Santísima
Trinidad, actualmente en construcción, que tiene la finalidad de acoger reuniones
grandes de peregrinos, puesto que la basílica ha quedado pequeña.
En la
explanada han tenido lugar las reuniones con Pablo VI y con Juan Pablo II,
ocasiones en que se quedó pequeña para acoger a tantas multitudes. Y tienen lugar
todos los meses, el día 13, grandes aglomeraciones de fieles que vienen de todo
Portugal y de otros muchos sitios. Estos días la explanada a duras penas acoge a
tanta gente. Especialmente memorable fue la visita de Juan Pablo II el 13 de mayo
de 2000, en que beatificó a Francisco y Jacinta: en el mismo lugar en que vieron
a la Virgen, el Papa los elevó a los altares.
Dos edificios se pueden observar
lindando con la explanada: uno es la Casa do Carmo (Casa del Carmen) y el otro es
la Casa dos Dores (Casa de los Dolores), en honor a las advocaciones de la Virgen
que se mostraron a los niños en la última aparición durante el milagro del sol.
En la Casa do Carmo (la más lejana a la Capelinha de las dos casas) se encuentra
el Rectorado del Santuario: ahí se puede dirigir el peregrino que quiera
información, encargar Misas o cualquier otra gestión. El peregrino también puede
comprar velas y dejarlas encendidas: encontrará los lugares reservados para ello
junto a la Casa dos Dores.
Otro punto de interés es la estatua del Sagrado
Corazón, en el centro de la explanada.
En una de las salidas de la explanada,
por el lado de la Casa do Carmo, se puede contemplar un segmento del Muro de
Berlín. Al caer el Telón de Acero en 1989, indudablemente fruto de tanta oración
ante la Virgen de Fátima, fue destruido el Muro de la Vergüenza que cerraba la
ciudad de Berlín Occidental. Uno de los segmentos del Muro fue traído a Fátima y
colocado en este lugar como testimonio de agradecimiento a la Virgen. Se
encuentra protegido por un cristal de seguridad; el segmento del Muro se conserva
tal como estaba cuando fue desmantelado, incluso con las pintadas que tenía.
El
visitante que va a Fátima puede pasear por la explanada, dejarse atraer por la
piedad y el recogimiento de los demás peregrinos. En cada rincón encontrará un
detalle que le ayudará a elevar su alma a la Virgen en súplica y en
agradecimiento.
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