Queridas compañeras y compañeros,
sólo quería daros de nuevo las gracias por vuestra solidaridad. Las heridas
físicas casi han sanado y para las emocionales los muchos mensajes que he
recibido han sido la mejor medicina. Ahora estoy un poco saturado y de lo que más
ganas tengo es de retomar la rutina, por eso iré respondiendo poco a poco a todos
los que me habéis escrito. Pero vaya, sigo animado para continuar trabajando
desde la investigación y la formación por ese mundo en el que muchos y muchas
creemos.
Un abrazo,
Ignacio