Lección
4
Lecciones
de los candidatos a discípulos
MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El
sábado enseñaré…
Texto
Clave:
Mateo 8:21,
22
Enseña
a tu clase a:
1.
Saber que ser un discípulo
involucra el corazón entero.
2.
Sentir el deseo de poner a
Jesús primero, y mantenerlo siempre así.
3.
Hacer la decisión de
arrancar todo lo que nos aleja de Jesús.
Bosquejo
de la
Lección
I.
Saber: El candidato a
discípulo
A.
No sabemos su nombre.
O si era un pastor de cabras de Nazaret o un carnicero de Betsaida. Pero Mateo
dice que era un “discípulo” de Jesús. De este modo, él no discutió la
importancia del llamado de Jesús, sino solo la ocasión. ¿Por qué no era
suficiente con llamarlo?
B.
La respuesta de Jesús,
de permitir que los muertos entierren a sus muertos, sugiere que si este
discípulo no se comprometía plenamente ahora, nunca lo haría. ¿Cuál es el
peligro de la postergación?
II.
Sentir: Un amor a Dios
que está por encima de todo
A.
No todo lo que este
hombre valoraba estaba mal: sentía el deber filial, el honor. ¿Cuándo lo que es
bueno llega a ser tu enemigo?
B.
La respuesta de Jesús
a este discípulo no identificado parece desanimadora. ¿Era esa la intención?
¿Cómo deberíamos entenderla?
C.
¿De qué manera
nosotros, como este hombre, racionalizamos nuestra falta de interés en arreglar
nuestras prioridades adecuadamente? (Después de todo, honrar al padre está en la
ley de Dios.)
III. Hacer: Eliminar los
estorbos
A.
Jesús reveló la
duplicidad de este hombre, para que todos la vieran. ¿De qué manera tus
elecciones revelan tu verdadero centro de pensamiento?
B.
Considera a este
hombre a la luz de la parábola del sembrador. ¿A cuál de los terrenos se parecía
más este hombre? ¿Cómo podemos evitar ser ahogados por las malezas de los
cuidados de este mundo?
Resumen
No es
suficiente querer ser discípulos de Jesús; debemos quererlo más que a ninguna
otra cosa.
Ciclo
natural de aprendizaje
Paso 1
¡Motiva!
Concepto
clave: Los verdaderos
discípulos responden inmediatamente al llamado de Jesús, sin demoras, excusas ni
vacilación.
¿Te has
encontrado alguna vez en una situación en la que tenías que hacer una decisión
para vida o para muerte? El capitán marino holandés Johan Lindeman tuvo que
hacer eso. Todo el verano, el capitán Lindeman había llevado su barco, lleno con
turistas europeos ricos, a una isla no habitada para experimentar todo el
alboroto de un volcán activo. El 26 de agosto de 1883 la islita, demasiado
pequeña para incluir su nombre en un mapa, estalló.
El
capitán Lindeman estaba en el estrecho de Sonda en el momento en que el volcán
Krakatoa entró en erupción. Mucha ceniza y piedra pómez cayó sobre el barco. Las
aguas turbulentas hacían imposible llegar a algún puerto. Temprano, a la mañana
siguiente, el capitán observó una ola que arrastró a los que se habían reunido
en el muelle de Telok Betong y vio cómo se depositó, en una playa cercana, un
barco en medio de los cocoteros. Para salvar su barco, él arrojó ambas anclas,
con la proa directamente enfrentando las olas.
La
tripulación, los pasajeros y el barco eran sacudidos violentamente. El ácido
sulfuroso quemaba el aire. En diez minutos, la cubierta del barco estuvo tapada
por unos 45 cm de polvo de piedra pómez. El mar se agitaba convulsivamente,
mientras trataban desesperadamente de limpiar la cubierta. Parecía una batalla
perdida. Una muralla gigantesca de agua venía hacia ellos.
El
capitán Lindeman se lanzó precipitadamente a la sala de máquinas. Cuando la ola
monstruosa los golpeó, la tripulación fue arrojada de un lado al otro, en la
sala de máquinas. El barco trepó la ola hasta estar en posición casi vertical y
bajó del otro lado. La tripulación y los pasajeros se dieron por muertos. Cuando
el viento dejó de soplar cerca de mediodía, siguió una calma mortal que era más
temible que la tormenta. Ningún pasajero perdió la vida gracias a la decisión
del capitán, que echó las anclas y enfiló directamente hacia las mortales
olas.
Considera: En lugar
de escapar de las olas, el capitán Lindeman echó anclas y afrontó directamente
las olas. ¿De qué manera su rapidez de pensamiento y de acción salvó la vida de
su tripulación y de sus pasajeros? Algunas veces, la acción correcta involucra
un riesgo considerable. ¿En qué sentido nuestro llamamiento de seguir a Jesús es
una situación de vida o muerte, aun si no amenaza nuestra vida
terrenal?
Paso
2
¡Explora!
Comentario
de la
Biblia
I. El
escriba
(Repasa Mateo 8:19, 20
con tu clase.)
Muchas
personas llamaban a Jesús didáskalos,
o rabí (maestro), pero pocos de ellos
eran escribas. No sorprende que cuando uno lo hizo, en Mateo 8:19 y 20, haya
sido lo suficientemente notable para que Mateo lo registrara. Jesús estaba en
favor de la destrucción del poder de ellos. Y, sin embargo, este hombre fue
atraído al mismo ser que amenazaba ese poder. ¿Cómo es que ocurrió
esto?
Obviamente, Jesús
había producido un impacto sobre este hombre. Mateo nos dice, unos pocos
versículos antes, que Jesús acababa de sanar al enfermo con solo una palabra y
que luego sanó a un endemoniado. Tal vez este hombre había presenciado a Jesús
en acción. Este hombre no solo estaba escuchando hablar a Jesús; lo observó
actuar. Fue confrontado no solo con la idea de Jesús, sino también con quién era
Jesús. Y su corazón fue tocado para seguir al mismo hombre que su propia
organización estaba procurando matar.
Tal vez,
esto estaba en la mente de Jesús cuando le dijo al escriba que contara el costo
antes de seguirlo. Jesús no estaba tratando de debilitar su ardor, o entusiasmo,
sino hacer que concentrara y probarlo. El camino cristiano nunca es fácil. Hay
una cruz que llevar antes de que haya una corona. Hay un yo que debe morir y la
necesidad de poner a Jesús por sobre toda consideración u obligación
terrenal.
Considera: ¿Qué
significa contar el costo de seguir a
Jesús? ¿Cuál es la diferencia entre una respuesta emocional y un compromiso de
todo corazón con Cristo? ¿Cómo podemos saberlo?
II. Aprovecha el
momento
(Repasa Mateo 8:21, 22
con tu clase.)
No
sabemos el nombre de este hombre, pero sí sabemos que ya era un discípulo, lo
que significa que ya había aceptado el llamamiento de Jesús. Pero, le resultaba
difícil comprometerse. Sus palabras a Jesús demuestran que tenía un corazón
atormentado por el deseo de servir a Jesús completamente y mismo tiempo quería
cumplir sus otras obligaciones.
William
Barclay explica el significado detrás de la expresión oriental “Tengo que
sepultar a mi padre”. Cuando el candidato a discípulo dijo esto a Jesús,
realmente estaba diciendo: “No puedo dejar mi hogar para seguirte, Jesús, hasta
después de la muerte de mi padre, que puede no ocurrir hasta dentro de muchos
años. Entretanto, necesito cumplir mis deberes hacia mis padres y familiares
antes de que pueda dejarlos”. Esta costumbre era considerada un deber sagrado de
parte de un hijo.
La
respuesta de Jesús desnuda el problema y da la solución con mucha claridad. La
lealtad al Señor sobrepasa las expectativas culturales. “Deja que los muertos
entierren a sus muertos” es la forma de Jesús de decir: “Capto que tú tienes una
obligación importante hacia tus padres, pero tu obligación hacia mí necesita
venir primero. Sal ahora o nunca saldrás para seguirme”.
Considera:
Contrasta el consejo que Jesús le dio al escriba, en Mateo 8:19 y 20, con el
consejo que Jesús le dio a un candidato a discípulo, no identificado. ¿Por qué
Jesús recomienda precaución en un momento y luego sugiere apresurarse en el
siguiente? ¿Por qué crees que estos dos escenarios fueron puestos uno junto al
otro? ¿De qué modo se equilibran el uno con el otro?
III. El joven
rico
(Repasa Marcos 10:17
al 23 con tu clase.)
La
historia del joven rico termina en un llamado personal y directo al discipulado.
Antes de esto, Jesús enumeró los Mandamientos: No robes, no mientas o no cometas
adulterio. Los Diez Mandamientos estaban expresados en un lenguaje que daba
prohibiciones (negativas) acerca de lo que no había que hacer. Allí estaba el
foco del problema del joven rico, y su falla fatal. Él estaba tan concentrado en
evitar el mal que se olvidó de hacer el bien. Por eso, la declaración de Jesús:
“Una cosa te falta” realmente hace la pregunta: Has pasado toda tu vida evitando el mal y
procurando no hacer daño a otros, pero ¿qué bien les has hecho? Esa era la
manera en que Jesús le decía al joven rico, y también a nosotros, que no es
suficiente evitar las cosas malas; debemos también hacer cosas
buenas.
El joven
rico tenía una excelente reputación, pero le faltaba tener a Dios dentro de sí,
brillando a través de sus acciones. Y esa cosa era todo. Sin ella, no tenía
nada, no importaba cuánto tuviera. Él quería el cielo, pero no lo suficiente
como para renunciar a todo y obtenerlo.
La Biblia
dice que Jesús lo miró y lo amó. Esto fue después de que Jesús lo vio por lo que
era: defectuoso, egoísta. Pero él lo vio como podría ser. Esa es la forma en que
los ojos que todo lo penetran consideran las cosas. Él vio la sinceridad de este
joven: él corrió hacia Jesús. Se arrodilló. Admiraba grandemente al Salvador. Y
la pregunta de Jesús: ¿Por qué me llamas bueno? no era tanto una reprensión sino
un intento de extraer de este joven una profesión de fe más profunda. Al
procurar que el joven rico clarificara por qué lo había llamado a Jesús bueno,
Jesús quería ayudarlo a probar su sinceridad y a ver su falta. En esa prueba
había una invitación no solo a considerar su propia debilidad, sino también a
servir al Único que podía salvarlo de sus debilidades. El joven rico tenía
suficiente sentido común para captar lo que Jesús quería decir. Pero él se
apartó, porque el costo de la vida eterna le pareció demasiado
inconveniente.
Considera: A
menudo, el llamado a rendir el yo se presenta en un lenguaje que parece severo,
pero es que no hay otra manera de salvarnos sino cortando lo que nos mataría si
nos aferramos a ello. ¿De qué modo esto explica por qué Jesús le pidió al joven
rico que se deshiciera de sus riquezas?
IV. Mentalidad de
masa
(Repasa Lucas 4:16-30
con tu clase.)
La gente
del pueblo propio puede ser la más difícil de agradar, como Jesús lo descubrió
muy pronto cuando se levantó para leer. Él escogió las siguientes palabras del
profeta Isaías: “Porque Dios me ha ungido (jrío)”, lo que puede ser traducido
libremente como “Dios me ha hecho el Cristo (el ungido)”. No era posible
entender mal lo que Jesús quería decir.
Es
interesante que Jesús no leyó el clímax del pasaje final de Isaías 61:1 y 2. Era
la parte que prometía “el día de venganza del Dios nuestro”, que los judíos
interpretaban como la salvación para ellos y la retribución para sus enemigos.
Que Jesús reclamara ser el Mesías y luego dejara afuera el pasaje acerca de la
venganza de sus enemigos desafiaba seriamente su concepto del Mesías y de su
obra. Si el Mesías no vendría para castigar a los enemigos de ellos, entonces,
¿por qué se molestaría en venir, y qué planes tenía en cambio? Peor aún, Jesús
se atrevió a implicar que, en lugar de destruir a sus enemigos, el Mesías les
ofrecería la salvación en vez de castigo.
Esto era
demasiado para esta multitud. Su fiero orgullo nacional se oponía a la idea de
que las bendiciones del evangelio estuvieran disponibles para los paganos. Se
levantaron contra él aun antes de que terminara de hablar y lo echaron fuera,
hacia un precipicio, en el borde de aquel pueblo. Si no hubiera sido por los
ángeles, que ocultaron a Jesús y lo condujeron a un lugar seguro, Jesús habría
muerto en un precipicio y no en una cruz.
Considera: ¿Cuán
importante es nuestra influencia? ¿Qué diferencia habría producido si un
Nicodemo o un Gamaliel (Hechos 5) se hubieran levantado en protesta contra el
populacho? ¿Qué nos dice esto acerca de la influencia y el poder de una voz
solitaria?
Paso
3
¡Practica!
Preguntas para
reflexionar:
1.
¿Cuál es el peligro de
que nuestra fe establezca falsas expectativas acerca de Dios? ¿Cómo puede esto
constituir un riesgo para apartarnos de él si las expectativas no se cumplen?
¿Qué tenemos derecho de esperar de Dios?
2.
El joven rico se
entristeció porque existían condiciones que no le permitían tener ambas cosas:
sus riquezas y el cielo. ¿De qué modo esta historia define lo que son ídolos?
¿Qué ídolos nos tientan hoy a renunciar al cielo?
Preguntas de
aplicación:
1.
¿Qué significa poner
primero a Jesús? ¿Cómo sabemos que realmente estamos aprovechando el momento
para servirlo plenamente?
2.
¿Qué nos enseña la
historia del joven rico acerca de cuál es la única manera de estar a salvo de
los ídolos? ¿Cómo podemos aplicar esto a nuestras vidas? ¿De qué modo
convertimos la convicción en acción?
Paso
4
¡Aplica!
Así como
el candidato a discípulo que le suplicó a Jesús que le dejara cuidar de sus
obligaciones familiares primero, encontramos personas cuyas manos parecen estar
demasiado llenas para aferrarse de Jesús y seguirlo. Identifica a algunas de
estas personas tan ocupadas. ¿Cómo puedes ser las manos de Dios para ellos, y
liberar las de ellos para ayudarlos a aferrarse de Jesús?
Durante
tu clase, canta algunos himnos elegidos de antemano que reflejen esos elementos
importantes: contar el costo, no postergar las cosas, servir con todo el
corazón, no seguir a la muchedumbre, mirar únicamente a Jesús, para
vivir.