Lección
11
Temas
importantes de 1 Juan
5
al 12 de Septiembre de 2009
Resumen de la
Lección de Escuela
Sabática
Cora
Duma de Villarreal
TEXTO CENTRAL
“Amados,
ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero
sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos
tal como él es”
(1 Juan 3:2).
OBJETIVOS:
1. Saber
que
la única identidad del cristiano se fundamenta en Dios y sus experiencias
cotidianas giran en esa pertenencia, de dependencia filial e interdependencia
espiritual y social Cristocéntrica.
2. Sentir
la
gracia de la salvación, como privilegio y responsabilidad de pertenencia en
Cristo.
3. Elegir
disfrutar la experiencia cristiana, como el legítimo estilo de vida en posesión
permanente.
VERDAD
CENTRAL:
En
el anhelo divino de salvarnos, Dios ha expuesto todo en Cristo, para
identificarse con nosotros y en la fidelidad de su amor nos evidencien su poder
y gracia para redimirnos. En la cruz, Él pagó el precio de nuestra redención,
otorgándonos la reconciliación y la vida eterna, en posesión de su identidad en
carácter como una pertenencia legítima, y que humildemente podemos experimentar
permanentemente si tan solo elegimos obedecer. Por ello nos anima a conocerle en
su identidad y fidelidad de Padre; aceptarle, en Cristo, como nuestro único y
suficiente salvador: poseerlo; como nuestro guía y consejero a través de su
Santa Palabra; experimentarlo; en las dimensiones: espiritual y social de
pertenencia y permanencia filial. Que esta es la realidad legítima del cristiano
como parte de la familia del cielo, su identidad en la familia aquí y ahora son
su privilegio, responsabilidad y compromiso de un estilo de vida único de hijos
del Padre celestial.
ENSEÑANZAS:
1.
Conocer:
¿Qué
implica conocer a la Deidad como tal?
Conocida como Trinidad; las tres personas de la divinidad conjugan esfuerzos
para proveernos los atributos con los que fuimos creados. Volver a nuestra
identidad legítima sin la provisión divina es definitivamente imposible. Pero en
la fidelidad y justicia de su amor; Dios, en Cristo, se ha identificado con
nosotros y por su Santo Espíritu, y nos muestra su maravilloso plan de
salvación. Conocer quien es Él, y que hace por nosotros es fundamental para
disfrutar la experiencia de justificación y santificación en Cristo; como
nuestra provisión de
salvación en
posesión permanente.
Porque conocerlo como nuestro Creador y Sustentador es vivir realmente. “Y esta
es la vida eterna que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a
quien has enviado”.
&
Juan
17:3; 1Juan
1:9; 2:1,2,16,27; 3:8; 4:8-10;5:6,11,14.
2.
Aceptar:
¿Cómo
trasciende la experiencia cristiana dentro y fuera de su entorno?
Al conocer la gracia, la misericordia y el poder de la Divinidad para con
nosotros, no podemos sino asumir el deber de compartir la salvación. Es nuestro
privilegio, y nuestra responsabilidad, trasmitir y trascender en frutos de
salvación para otros, particularmente quienes poseen los atributos que
conjuntamente nos identifican como cristianos, una familia de fe.
Aceptar a Cristo como Salvador; es aceptar vivir la vida de Cristo para poseer
su carácter y constituirnos en canales de experiencias salvíficas satisfactorias
permanentes.
&
Mateo
5:13; 1 Timoteo 3:15; Efesios 1:22, 23; 2:21, 22; 1 Corintios 3:16, 17;
Apocalipsis 12:1, 2; 21:2; 1 Juan 2:9-14, 18; 3:1.
3.
Poseer:
¿Cómo
poseer el carácter de Cristo?
¿Cuándo
el cristiano puede experimentar la salvación como identidad de su fe?
En Adán, la naturaleza humana se opone al carácter de Cristo, pero el cristiano
legítimo vive la salvación por experiencias cotidianas de fe; porque conoce al
Padre y se somete a su voluntad viviendo de victoria en victoria contra el
pecado. Creyendo en el poder de la
sangre de Cristo; es apropiarse de la Verdad como rasgo distintivo de su
carácter. Porque: “Cuando
el carácter de Cristo, sea perfectamente reproducido en su pueblo; entonces
vendrá Él, a reclamarlo como suyo”. Esta será la experiencia mas maravillosa, en
el proceso de transformación y santificación del ser humano, poseer la
salvación,
es
poseer la justificación y santificación del postrer
Adán; Cristo.
&
1
Juan 1:7, 9; 2:2, 3, 5, 6, 12, 13; 4:9,10, 14; 5:6, 8, 12, 13, 20.
4.
Experimentar:
¿Cuándo
las experiencias cristianas, proveen crecimiento y madurez espiritual? Una
relación
de aceptación y fidelidad
interactiva filial; espiritual y social, contribuye a nuevas percepciones de fe,
que solo en
Cristo nos libra del engaño y del pecar.
La ilegalidad del pecado nos limita a la temporalidad de este mundo, mientras
que Dios anhela que poseamos la conducta del cielo, mediante un proceso de
crecimiento y madurez que desdeñan el orgullo y la presunción, al experimentar
la justicia y el amor de Cristo en la vida del cristiano.
&
Efesios
4:25-5:21; 1 Juan 1:7; 2:1, 6, 15, 16; 3:4, 7, 15, 17, 18; 4:7; 5:2,
3.
5.
Permanencia:
¿Qué
infiere la permanencia cristiana? El
proceso de filiación espiritual puede ser más o menos dificultoso en cada uno;
según el crecimiento y la madurez espiritual, particularmente en este tiempo de
incertidumbres e inseguridades. Y por supuesto, esta conlleva a una identidad e
intimidad fraterna personal y grupal, de pertenencia y permanencia aun hasta la
eternidad. Porque el fin ultimo divino del gran conflicto, es restaurarnos en
nuestra identidad original. La única verdad certera, que nos pertenece y a la
que debemos pertenecer, es de ser hijos e hijas de Dios. Nuestro estilo de vida,
finalmente define por elección nuestra cual es nuestra permanencia filial y
moral.
&
Juan
14:6; 1 Juan 2:4, 21; 3:19; 4:6; 5:20.
APLICACIÓN
PERSONAL:
Una
y otra vez, el Señor nos insta que le conozcamos. Las evidencias claras de su
infinito amor, ayudan a nuestra débil fe a conocerle y aceptarle como nuestro
único Creador y suficiente Redentor. La divinidad triuna está ocupada en nuestra
salvación. Nada menos podemos hacer nosotros: “Después
de que hemos formado una unión con el gran triple poder, consideraremos nuestro
deber para con los miembros de la familia de Dios con un temor reverente, mucho
más sagrado que el que hemos sentido antes”.
Por ello: 1) Una perspectiva clara de Dios y su amor por nosotros. 2) Una
relación de experiencias cotidianas crecientes. 3) Un estilo de vida, en
concordancia con las ordenanzas divinas. Nos preparan para un mundo mejor en
esta vida y en la venidera. Donde habremos de conocer la realidad suprema, de la
verdad absoluta; en la magnificencia de su gloria y poder. A Dios sea nuestra
alabanza y adoración.