Resumen
Poético para la Lección 7 del Primer
Trimestre de 2010 cuyo título es "El fruto del Espíritu es
bondad", para la Escuela Sabática de Adultos correspondiente al
sábado 13 de Febrero de 2010.
Este
Resumen está escrito en forma de poema por el hermano Hiram Rivera Méndez, un
integrante de nuestra comunidad que hace este original y valioso aporte.
El
texto de este material esta incluido al final del mensaje.
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Lección
VII
El
fruto del Espíritu es Bondad
“Porque
somos hechura suya, creados en Cristo Jesús,
Para
“buenas obras”, para que anduviésemos en ellas”
Preparadas
de antemano, para que marchemos en luz,
Para
que realicemos por su poder, obras bellas.
Bondad
no sólo implica, obras buenas y correctas,
Sino
también evitar toda obra, que al mal conduce;
Bondad
es santidad en práctica, vivir vidas rectas,
Es
lo que hacemos, y que el bien del otro produce.
“Agathosúne”
es una bondad activa, agresiva,
Un
carácter energizado, que produce buenas acciones;
Es
un “buen corazón” y un “alma buena”, caritativa,
Que
vive para ayudar, y es más, que buenas intenciones.
Dios
es bueno, profundamente bueno y lleno de bondad,
Y
no hay nada, que a su ser en amor iguale o supere,
Sólo
Dios es bueno y misericordioso, y tiene Santidad,
Su
bondad es absoluta y salvará, al que en él espere.
Podemos
ver su bondad en la creación, en la naturaleza,
La
vemos en la potencialidad del amor, de los humanos;
Se
reveló en la sexualidad, que produce sin igual belleza,
Y
en Jesus, el mayor regalo que llegó a nuestras manos.
Hay
personas de gran capacidad y de talentos hermosos,
Que
le llamamos “buenas”, porque son agradables;
Y
hemos conocido criminales, capaces de actos bondadosos,
Y
hombres “de Dios”, que han realizado actos detestables.
Las
peores personas, pueden hacer muy “buenas” acciones,
Y
personas realmente buenas”, han hecho cosas malas;
La
crueldad y la maldad, salen bajo fuertes presiones,
La
bondad es relativa, y en muchas tierras, luce sus galas.
La
Ley de Dios, es “santa, justa y buena”, sin discusión,
Pero
no se hizo, para que por ella, el hombre sea salvado;
Se
mal interpreta su lugar, en el plan de salvación,
Cuando
es sólo un diagnóstico, para los que han pecado.
Sin
la Ley, no sabríamos lo que es pecado, nos faltaría luz,
Ella
nos diagnostica a todos, que somos viles pecadores;
Sin
ella, no hay suficiente incentivo para ir a Jesús,
Es
indispensable para buscar solución, a todos los errores.
Algunos
piensan que la Ley, son solamente prohibiciones,
Pero
ella revela más, las cosas que podernos hacer;
Hay
beneficios prácticos, en guardar tales restricciones,
Aumenta
la calidad de vida aquí y reanima todo tu ser.
Si
encuentras que guardar la Ley es una carga…
Recuerda
que la Biblia la presenta, como una delicia;
No
permitas que tengas contra ella, una acción amarga,
Ámala
y únete al pueblo obediente, su especial milicia.
“¿Mudará
el etíope su piel, y el leopardo sus manchas?”
Tan
difícil es, que el hombre habituado al mal, obre bien;
Podemos
pedir un corazón limpio y vivir a las anchas,
Podemos
pedir que la gracia de Dios, nos cubra también.
No
podemos cambia la naturaleza humana fácilmente,
Pero
el fruto del Espíritu hace, una obra poderosa;
Toca
cada pensamiento y lo hace profundamente,
Toca
cada palabra y cada acción de la persona piadosa.
La
persona que se considera buena, es un resultado,
De
motivos correctos, que provienen de su devoción;
De
una amor competo y sobre todo abnegado,
Que
se sostenga por el Espíritu y por la oración.
Pablo
tenía las mejores intenciones, pero fallaba,
No
tenía fuerzas en sí mismo, para hacer el bien;
Pero
recomendó que buscáramos al que Consolaba,
Al
Espíritu, que gratuitamente nos da el parabién.
Es
excusa eso de que las obras no salvan, mi hermano,
Excusa
para vivir en la carne, practicando el pecado;
Hacerlo
es estar pisando en terreno peligroso, malsano,
Es
renunciar a la gracia, rechazar al que nos ha rescatado.
Somos
salvados por Cristo, y por las obras, testificamos,
Damos
a conocer que adoramos, a un Dios amante;
Nos
conocen por los frutos, por la vida que vivamos,
Y
es requisito del cielo, obremos el bien de aquí en adelante.
Por
ser violadores de la Ley, perdimos toda la santidad,
Más
se nos asegura, que en Cristo, somos vencedores;
Que
podemos tener una vida, que refleje bondad…
Y
considerarnos vivos en Dios, y siendo fieles adoradores.
La
muerte al yo debe ser una acción de cada día,
El
deseo de ayudar y servir, debe ser nuestra meta;
Debemos
pedir un corazón humilde, pero con valentía,
Que
permita vivir en fe, sin que el mal se entrometa.
El
testimonio no es solamente predicar la verdad,
Ni
siquiera el hacer obra misionera, dando literaturas;
El
argumento más poderoso es vivir en santidad,
Creyendo
sin fluctuar en las Santas Escrituras.
El
símbolo máximo del cristiano, no es una señal exterior,
Ni
una cruz, corona o crucifijo colgando en el pecho;
El
argumento más poderoso, es una vida de gozo interior,
Una
vida consagrada a Dios, y que camine a cielo derecho.
El
más poderoso testimonio de la verdad, es una vida…
Que
haya sido transformada por el Evangelio eterno,
Es
un ser amante y amable, que espera la segunda venida,
Que
revela la bondad de Dios, y tiene un carácter tierno.
Hiram Rivera
Méndez
9 de febrero de 2010-02-09
Toa Alta, Puerto Rico
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Hiram Rivera Méndez
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