Capítulo
dos
Experimentar
la Palabra de vida
1
Juan 1:1-4
os testigos son
importantes en los tribunales. Su testimonio puede contribuir para que una
persona sea declarada culpable, o inocente.
También son importantes en la vida diaria. Pueden haber
experimentado la sanidad por medio de una curación específica. Pueden haber recibido
consuelo y ayuda de un consejero, un pastor
o un amigo y no sólo están dispuestos a compartir su experiencia sino
también a recomendar a la persona que les ayudó.
En la
introducción a su primera carta, Juan afirma que él pertenece
al círculo de los testigos presenciales que han visto y experimentado a Jesús,
y que son capaces de compartir información que transforma vidas
a los demás. En una comunidad en la que algunos pueden haber
negado la divinidad de Jesús o su humanidad, y algunos pensaron que podían
tener comunión con Dios el Padre sin Jesús, el
testimonio de Juan es vital.
En nuestros días
en los que es políticamente incorrecto pretender que el Jesús
bíblico es el único camino a la salvación, este testimonio debe ser
escuchado de nuevo.
I. La
introducción de la Primera carta de Juan (1 Juan 1:1-4)
1.
Resumen
Primera Juan 1:1
al 4 constituye la introducción a la primera Epístola de Juan.
Este pasaje (1 Juan 1:1-3) consiste en una sola oración larga,
que algunas traducciones han dividido en unidades menores. Juan
señala que él, junto con otros es un testigo ocular de la "Palabra
de Vida". El versículo 2 es una inserción que explica "vida". Luego
sigue una declaración doble: primero, la aceptación de la "vida" conduce a la
comunión, y segundo, su aceptación permite un gozo completo. Juan quiere
que su audiencia experimente gozo y
compañerismo o comunión. Esto llega a ser posible si aceptan a Jesús y
la salvación por medio de él, como lo proclaman los apóstoles.
2.
Estructura
Como otros
autores bíblicos, Juan usa la repetición de palabras en los
versículos 1 al 4 para afirmar su punto.
Versículo
1
(1) Lo que era desde
el principio
(2) lo que HEMOS
OÍDO,
(3) LO QUE HEMOS VISTO con nuestros ojos,
(4) lo que hemos
contemplado,
(5) y
palparon nuestras
manos tocante al Verbo de vida
Versículo
2
porque la vida
fue manifestada
(inserción) y LA HEMOS
VISTO
y testificamos,
y os
anunciamos la vida eterna,
la cual estaba
con el Padre
y se
nos
manifestó.
Versículo
3
(6) lo que hemos
visto
(7) y
oído
eso os anunciamos
para
que también tengáis
COMUNIÓN con nosotros;
y nuestra
COMUNIÓN verdaderamente es con el Padre, y con su
Hijo Jesucristo.
Versículo
4
Estas cosas os
escribimos,
para
que vuestro gozo
sea cumplido.
Esta
presentación nos permite ver la dinámica de estos versículos. Comienza con una larga
cláusula subordinada que consiste de siete
elementos (ver arriba). Los elementos (2) al (7) dependen del primero ("lo que era desde el principio"), y
expresa de qué modo los testigos
oculares se relacionaron con ella. Los elementos (2) y (3), que se
refieren a escuchar y ver se repiten en orden inverso como los elementos (6) y (7). Abarcan y refuerzan la
experiencia de los testigos oculares. El quinto elemento, "y palparon nuestras
manos" es ampliada por la frase
"tocante al Verbo de vida".
La inserción
(versículo 2) desarrolla el concepto de "vida". Esta inserción
comienza y termina con el verbo "manifestar". Siendo que "ver y oír"
señalan la experiencia de los testigos oculares, el "ser manifestado"
incluye la exposición del versículo 2 de la revelación de la vida
personificada en la persona de Jesucristo. No sólo la inserción explica la
última palabra del versículo 1, también prepara la oración principal en la
última parte del versículo 3b que sigue a la larga lista de "lo que". ¿Cómo lo
hace? Al introducir el concepto de proclamar lo que se vio y
al mencionar al Padre celestial.
Mientras los
versículos 1 y 2 se concentran en la "vida" que experimentaron los testigos
oculares, el versículo 3 se concentra en la "comunión" que ha llegado a ser
posible por medio de la proclamación de la "vida". Esta comunión tiene dos
dimensiones: comunión con los testigos oculares, y comunión con el Padre y el
Hijo.
La larga oración
termina en el versículo 3: "eso os anunciamos, para que [...]
tengáis comunión". Todo lo que Juan y los apóstoles experimentaron
debe ser proclamado. La "palabra de vida" debe ser compartida. Juan
quiere que sus oyentes y lectores tengan una relación genuina
con Dios y conozcan y permanezcan en el verdadero Jesús, no el fabricado por los
que no se encontraron personalmente con él, pero
que están involucrados en herejías. Lo que está en juego es
elevado, porque involucra la obtención o la pérdida de la vida eterna.
3. La función de 1 Juan
1:1-4
La primera carta
de Juan se diferencia de las otras cartas porque el prólogo
remplaza la salutación formal y la mención del autor y de la
audiencia. Por medio de este prólogo Juan establece su autoridad, se conecta con
su audiencia, y provee una vista preliminar de lo que ha de venir.
Contiene por lo menos algunas de las preocupaciones básicas de la
carta, así como un vocabulario importante que se usará otra vez más
tarde.
§
Los testigos
oculares han visto, oído y tocado a Jesús. Lo llaman Jesucristo,
indicando que el Jesús humano no puede ser separado del Cristo divino (1 Juan 1:1-3).
Jesús es realmente el Cristo, el Mesías (1
Juan 2:22; 5:1).
§
Jesús es el
Hijo de Dios. El término "Hijo", que aparece por primera vez en 1
Juan 1:3, ocurre otras veintiuna vez en 1 Juan. Siempre se
refiere a Jesús y en todos los casos está relacionado con Dios el Padre.
Juan muestra que la gente no puede tener comunión con Dios sin tener comunión
con Jesús.
§
En el prólogo
se presenta dos veces a Dios como el Padre (1 Juan 1:2, 3). El
nombre "Dios" aparece sólo desde el versículo 5 en adelante. En 1 Juan
el término "padre" –usado doce veces en el singular– se refiere siempre
a Dios. Se lo presenta como Padre, y los creyentes son sus "hijos" (1
Juan 3:1), indicando una relación íntima y apuntando hacia el tema
del "amor" que Juan desarrollará.
§
El prólogo menciona vida tres
veces (1 Juan 1:1, 2, 2). "Vida eterna"
aparece en 1:2; 2:25; 3:15; 5:11,13, 20. En el capítulo 5:20 Jesús es identificado con la vida eterna de una
manera tal que el texto llega a
ser muy parecido a 1 Juan 1:2. Primera Juan comienza con Jesucristo como la vida eterna, y concluye con él
como Dios y vida eterna. La vida
eterna no es meramente una cualidad de vida que se ofrece a los que creen en el Hijo, sino tiene
que ver y se refiere al Hijo
mismo.
§
El concepto de
comunión se enfatiza en 1 Juan 1:3, 6, 7 y más tarde, hasta
cierto punto, mediante el uso frecuente del término "permanecer".
§
La
manifestación de la vida (1:2, 2) es la aparición de Jesús. Se
refiere no sólo
a la primera venida de Jesús, su encarnación, como en 1 Juan 1:2,2;
3:5,8; 4:9, sino también describe su segunda venida (1 Juan 2:28:
3:2).
§
Los testigos
oculares testifican y proclaman la vida eterna (1 Juan 1:2, 3). Esta
actividad no se limita a los seres humanos (1 Juan 4:14), sino al Espíritu Santo (1 Juan 5:6, 7) y Dios el
Padre también testifica (1 Juan 5:9,
10).
Estas son
algunas conexiones entre el prólogo y el resto de la carta. De hecho, el prólogo
establece el tono para el resto de la Epístola.
II.
Primera Juan 1 y
Juan 1
Es fascinante
que la primera carta de Juan tiene un prólogo que recuerda al lector el prólogo
del Evangelio de Juan (Juan 1:1-18). Aunque hay
diferencias entre estos pasajes, también hay una cantidad de
similitudes.
1.
Similitudes
•
Los pasajes
comienzan en forma casi idéntica. Ambos hablan del principio (Juan 1:1; 1 Juan
1:1).
•
Ambos prólogos
introducen temas y problemas importantes que contienen un vocabulario que se
encontrará en todo el cuerpo de cada
documento.
•
Ambos mencionan
la Palabra encarnada (Juan 1:1; 1 Juan 1:1), que señala a
Jesucristo (Juan 1:14,17; 1 Juan 1:3).
•
Ambos se
refieren al problema de la vida (Juan 1:4; 1 Juan 1:1, 2).
•
Uno dice que el
Verbo estaba con Dios (Juan 1:1), y el otro que la vida eterna
estaba con el Padre (1 Juan 1:2). Sin embargo, Dios como un Padre también se encuentra en
Juan 1:14.
•
La misma forma verbal traducida "hemos
visto" se encuentra en Juan 1:14 y 1 Juan
1:1.
•
Testimonio
es un concepto
importante en la literatura juanina. Tanto la forma verbal y la forma sustantiva
se encuentran frecuentemente en el
Evangelio de Juan, 1 Juan, 3 Juan y el Apocalipsis. El testimonio de
testigos oculares no se restringe a 1 Juan sino también se
encuentra en el Evangelio, p. ej., Juan 1:34; 21:24.
•
El concepto de luz aparece en Juan 1:4,
5, 7-9, y también en 1 Juan 1:5, que es el
versículo que sigue inmediatamente después del prólogo.
2. Diferencias
Las diferencias
entre los dos prólogos son principalmente un asunto de énfasis.
•
El prólogo al Evangelio de Juan (cap.
1:1-18) es mucho más largo que el breve
prólogo de 1 Juan.
•
El Evangelio enfatiza el papel de Jesús
como Dios y creador. El creó todo, ningún
ser creado llegó a la existencia sin él. Esto no aparece en el prólogo de 1
Juan.
•
En la
introducción de 1 Juan, Jesús no es llamado directamente Dios como lo es
en el prólogo de Juan. De hecho, 1 Juan parece enfatizar más fuertemente su
humanidad.
•
En 1 Juan, el
apóstol enfatiza el papel de los testigos oculares y su
proclamación más de lo que se hace en el prólogo a su Evangelio.
•
Aunque la
introducción al Evangelio de Juan habla de Dios como Padre,
este concepto no domina la introducción como lo hace el prólogo de 1
Juan.
El verbo
"creer" es introducido en Juan 1:7,12 y se usa casi cien veces a través
del Evangelio. También se encuentra en 1 Juan, pero sólo del
capítulo 3 en adelante.
|
Términos/frases |
Evangelio
de Juan |
Primera de
Juan |
|
Luz |
1:4, 5,
7-9; 3:19-21, etc.
|
1:5,
7:2:8-10 |
|
La luz
brilla |
1:5 |
2:8 |
|
La luz
verdadera |
1:9 |
2:8 |
|
Tinieblas |
1:5;
8:12; etc. |
1:5;2:8, 9,
11 |
|
Testimonio |
1:7; 3:11,
32, 33; etc. |
5:9-11 |
|
Creer |
1:7,
12, 50; 2:11. 22; etc. |
3:23;
4:1. 16; 5:1, 5, 10, 13 |
|
Verdadero |
1:9; 7:28;
8:16 etc. |
2:8;
5:20 |
|
Mundo |
1:9,
10, 29; 3:16, 19; etc. |
2:2,
15-17; 3:1, 13, 17; etc. |
|
Conocer |
1,10, 48;
6:69; 7:17; etc. |
2:3-5, 13,
14, 18, 29, etc. |
|
Recibir |
1:12;
3:11, 27, 32, 33; etc. |
2:27;
3:22; 5:9 |
|
Dar |
1:12, 17
,22; 3:16, 27, 34;etc. |
3:1, 24;
4:13; 5:11, 16, 20 |
|
Hijos
de Dios |
1:12;
11:52 |
3:1,
2, 10; 5:2 |
|
Su
nombre |
1:12; 2:23;
20:31 |
2:12 |
|
El
nombre del Hijo |
3:18 |
2:23;
5:13 |
|
Nacido
de Dios |
1:13 |
3:9; 4:7; 5:1, 4,
18 |
|
Sangre |
1:13;
6:53-56; 19:34; etc. |
1:7,
5, 6, 8 |
|
Carne |
1:13;
6:53-56; 19:34; etc. |
2:16;
4:2 |
|
Voluntad |
1:13;
4:34; 5:30; 6:38; etc. |
2:17;
5:14 |
|
Unigénito |
1:14,
18; 3:16, 18 |
4:9 |
|
Verdad |
1:14, 17;
3:21; 4:23, 24; etc. |
1:6, 8;
2:4, 21; 3:18, 19, etc. |
|
Decir |
1:15,
22; 8:13, 33, 39; etc. |
1:6,
8, 10; 2:4, 6, 9; etc. |
|
Ver |
1:18, 34;
4:45; 6:36; etc. |
1:1-3; 3:6;
4:20; etc. |
3. El prólogo del
Evangelio de Juan y el texto de 1 Juan
La tabla
anterior muestra que algunos de los conceptos peculiares y vitales que se
encuentran en el Evangelio de Juan también se usan en su primera carta. La tabla
no contiene los paralelos ya notados en los
dos prólogos. Esta tabla puede indicar que el Evangelio de
Juan forma el trasfondo de las epístolas de Juan. Una comprensión del
Evangelio puede ayudar a comprender mejor 1 Juan.
III.
La Palabra de vida
(1 Juan 1:1, 2)
La introducción
a 1 Juan trata acerca de la "palabra (logos) de vida" que fue vista, oída
tocada, y proclamada por los testigos oculares. Juan 1:1-3 dice que el
"Verbo" (la Palabra) estaba con Dios y era Dios, y que
todas las cosas fueron creadas por medio del Verbo. De acuerdo con
Juan 1:14, el Verbo llegó a ser un ser humano y es el Hijo de
Dios. Él es Jesucristo.
En Apocalipsis
19, un jinete sobre un caballo blanco aparece seguido por el ejército del cielo.
El es llamado "Fiel y Verdadero", y juzga con
justicia (Apocalipsis
19:11). Es el Rey de reyes y Señor de señores
coronado con muchas coronas (Apocalipsis 19:12-16). El hecho de que el título
"Rey de reyes y Señor de señores" pertenezca al Cordero indica
que esta persona es Jesús (Apocalipsis
17:14), quien murió para
comprar a los hombres con su sangre (Apocalipsis 5:9). Este ser majestuoso
también es llamado "El Verbo de Dios" (Apocalipsis 19:13). Siendo que en el
resto de la literatura juanina el término verbo (palabra) puede en
ciertos contextos referirse a una persona y designar a Jesús, es
concebible que en 1 Juan 1:1 también representa a Jesús.
Lo mismo es
cierto para el término vida. En Juan 14:6, Jesús se llamó a sí
mismo "el camino, la verdad y la vida". La vida en 1 Juan 1:2
también se refiere a Jesús. Sin embargo, ya que Juan dice: "Lo que era desde el
principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto" (usando un pronombre
neutro) en lugar de "El que era desde el principio, a quien hemos visto y oído"
(empleando un pronombre masculino),
la referencia podría ser a las buenas nuevas del evangelio de Cristo en vez
de a Jesús mismo. Sin embargo, esto es poco probable. Los expositores sugieren que la
referencia es a Jesús, a pesar de la
gramática, o tanto a Jesús como al mensaje acerca de él.
Raymond Brown propone que el pronombre neutro "cubre a la persona, las palabras, y las obras" de Jesús.
¿Por qué
deberíamos conectar "el verbo" con Jesús? 1) Los ojos y manos en el
versículo 1 deben ser entendidos literalmente. Aunque es posible
escuchar el evangelio de Jesús con los oídos de cada uno, es
más difícil verlo con los ojos, pero es prácticamente imposible tocarlo con la
mano. Escuchar, ver y tocar a una persona tiene más sentido que
escuchar, ver y tocar al evangelio. 2) Estar "con el Padre" (1
Juan 1:2) favorece la idea de una persona, más bien que un mensaje. Y en el
versículo 2 la vida y el Padre están vinculados, y el versículo siguiente pone a
Cristo en la misma posición. 3) "Al que es desde el principio" (1 Juan 2:13,14) apunta a
una persona. Como se usa la misma
frase "desde el principio" aquí y en el prólogo, parece más probable que se refiera a Jesús en ambos
lugares. 4) La frase "la vida [...]
la cual estaba con el Padre y se nos ha aparecido" (1 Juan 1:2) también sugiere que Juan pensaba en una
persona. La palabra "aparecer/manifestarse" se usa en 1 Juan 2:28;
3:2,5, 8 para señalar a la primera
y la segunda venidas de Cristo. De este modo, el pasaje debería ser
entendido de la siguiente manera:
Jesús es la
Palabra de vida que era desde el principio, la vida eterna que fue vista,
oída y tocada. El es divino. Por medio de Él Dios nos habla. El Jesús
humano y el Cristo divino son la misma persona. "En pocas
palabras", escribe Akin, "el propósito central de Juan es animar a sus lectores
a perseverar en su creencia en la proclamación apostólica del Cristo
como Jesús, el Hijo encarnado de Dios".
La vida siempre
depende de Jesús; aparte de él no hay vida y tampoco un alma inmortal. Sin
embargo, siendo que Jesús es vida eterna, esa vida
también se otorga a quienes creen en él (1 Juan 5:11-13).
Witherington observa: "La vida eterna [...] se refiere no sólo
a la vida duradera, aunque también está incluida en ella, sino además a una
cualidad de vida diferente, una vida espiritual sin fin que tiene un potencial
ilimitado. [...] Es una vida que vincula al creyente con Dios y con otros creyentes para
siempre. Como tal, ya trasciende el tiempo, porque ya la tenemos en el
tiempo, pero irá más allá de la existencia
temporal que ahora experimentamos".
¿Por qué
debería el cristiano estar preocupado por tener una comprensión
correcta de Jesús? Porque conocer y tener a Jesús significa tener esta
nueva vida maravillosa.
IV.
Testigos oculares
(1 Juan 1:1-3)
En el prólogo
de la primera carta de Juan, ocurre un cambio de "nosotros" a
"vosotros" y de nuevo a "nosotros". El "nosotros" de los versículos 1 y
2 se refiere a los testigos oculares. Entre ellos está el autor de 1 Juan.
El "vosotros" es su audiencia, las personas que no fueron testigos oculares de
la vida de Cristo aquí en la Tierra. Pero, ¿qué diremos del versículo 4? Algunos
manuscritos dicen "vuestro gozo" mientras que otros favorecen "nuestro gozo". En
general, los eruditos favorecen "nuestro gozo".
Mientras que los testigos oculares y la audiencia están separados en los
versículos 1 al 3, en el versículo 4
ambos grupos están unidos en un gozo común.
Los testigos
oculares son personas que observaron un evento histórico, por ejemplo, un evento
deportivo o un concierto, un accidente o un crimen, y que, si no tienen una
limitación severa, son capaces de compartir lo que han experimentado. Las
Escritura usa con frecuencia
el concepto de testigos oculares. Josué fue un testigo ocular de lo que el Señor hizo durante
el éxodo (Deuteronomio 3:21; Josué 24:7).
Después que la reina de Sabá se encontró con Salomón, ella confesó que lo que había oído era sólo la mitad
de lo que vio (1 Reyes 10:7; 2
Crónicas 9:6). Isaías vio a Dios en su trono, y llegó a ser un testigo
ocular del mundo celestial (Isaías 6:5). De acuerdo con 1 Corintios 15:3-8, un gran grupo de testigos
oculares –incluyendo a los
apóstoles– confirmaron la muerte y resurrección de Cristo.
Stott afirma: "Haber oído no era suficiente; la gente 'oyó' la voz de
Dios en el Antiguo Testamento. Haber visto es más convincente.
Pero haber tocado era la prueba
concluyente de la realidad material, que el Verbo 'llegó a ser carne, y vivió entre
nosotros'".
Hoy no podemos
ser testigos oculares del evento de Cristo. Esto no es posible.
Jesús ya no vive entre nosotros. Pero todavía podemos creer en él (Juan 20:29) dependiendo de
los informes de testigos oculares en las
Escrituras y experimentándolo a él en nuestro caminar diario. Indirectamente, todavía podemos
verlo, oírlo y tocarlo.
La Biblia
confirma que podemos ver a Dios/Jesús indirectamente aunque no
físicamente. Aunque Job no había visto directamente a Dios, él confesó: "De
oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven" (Job 42:5). Simeón, sosteniendo al
niño Jesús en sus brazos, exclamó: "Porque
han visto mis ojos tu salvación" (Lucas 2:30). El vio físicamente al niño, pero no era directamente
evidente que este Niño traería la salvación. En Apocalipsis 17:6, los testigos
de Jesús no son los testigos oculares de la iglesia del primer siglo. Los
cristianos a lo largo de los
siglos son llamados a ser testigos de lo que Dios ha hecho en la historia y en
sus vidas.
De acuerdo con
Hechos 19:13 al 16, los exorcistas judíos que tenían un
conocimiento superficial de Jesús, trataron de usar su nombre en forma
mágica en un rito exorcista, sin éxito. No es suficiente invocar a
"Jesús, el que predica Pablo". Debemos predicar al Jesús bíblico, y a
fin de que nuestro testimonio tenga integridad y persuasión, debemos conocer al
Señor nosotros mismos. Tal testimonio puede ser muy atractivo y poderoso,
especialmente en un mundo posmoderno.
V.
La comunión de
los santos (1 Juan 1:3, 4)
La última parte del prólogo trata del
propósito de la proclamación de la Palabra
de vida. Juan menciona dos razones: la comunión y el gozo. Stott habla acerca del "orden divino
–angelía, koinonía, jara”– , es decir, "proclamación, comunión,
gozo".
Juan invita a
su audiencia y aun a nosotros hoy a aceptar su testimonio acerca
de Jesús y con ello experimentar la comunión. La proclamación
de Jesús construye la comunidad y afecta a las generaciones
futuras. Aceptar a Jesús como Salvador y Señor, como Dador de la
vida eterna, significa ser añadido a la familia de los creyentes y
gozar la comunión con Dios y Jesús.
Jesús ha establecido su comunidad o iglesia (Mateo 16:18;
Juan 10:14-16). La proclamación de Jesús
lleva a la gente a la comunión con
el Padre y el Hijo, y también a la comunión con su iglesia. No sólo hay una
conexión invisible con el cielo sino también una conexión visible muy real con otros creyentes.
Witherington afirma: "Las dos clases de comunión están entrelazadas y son
interdependientes, y el Hijo es la fuente de ambas clases de comunión".
Y Stott explica: "Nuestra comunión los unos con los otros surge de nuestra comunión con Dios y depende de ella".
Los cristianos son bendecidos por
el hecho de que no tienen que gobernar sus vidas solos, sino han llegado a ser parte de la
familia de Cristo. La comunión también incluye el concepto de
compartir mutuamente y ser compañeros
entre sí. "La comunión cristiana no es el apego sentimental y superficial de una colección casual de
personas individuales, sino la
relación profundamente mutua de los que permanecen 'en Cristo', y por lo tanto, se pertenecen unos a
otros".
Esta comprensión
de la comunión milita en contra del individualismo de
nuestros días que quieren estar unido a Jesús en el bautismo sin
tener nada que ver con la iglesia. También milita contra el concepto
de comunión que se basa en una "camaradería social superficial en
vez de una comunión espiritual con el Padre y su Hijo Jesucristo".
El prólogo
concluye con el versículo 4. La segunda meta de Juan es que el gozo
de los creyentes sea completo. El versículo 4 ciertamente mira hacia los
versículos anteriores: nuestro gozo está completo porque
Jesús, la vida eterna, ha aparecido y ha hecho posible la comunión con
Dios y con la comunidad de los creyentes. También mira hacia
adelante al resto de 1 Juan, en el que se expone a Jesús y la
salvación que tenemos por su intermedio, así como una vida con Dios. El gozo del
versículo 4 puede también visualizar la aparición futura de
nuestro Señor. De este modo, 1 Juan 1:1 al 4 puede abarcar el tiempo desde el
Cristo pre existente hasta la consumación final en ocasión de la segunda venida de
Cristo.
Conclusión
El prólogo de
Juan no sólo nos desafía a aceptar el testimonio de los testigos
oculares y experimentar el gozo de la comunión con la Deidad y su
iglesia, sino también nos llama a ser testigos nosotros mismos. Conocer
a Jesús, la eterna Palabra de vida, es un asunto de vida o
muerte.