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Asunto:[EscuelaSabatica] Libro Complementario - 02
Fecha:Sabado, 4 de Julio, 2009  06:41:43 (-0200)
Autor:RDCh <rdchuquimia @..........ar>

Capitulo 2 del Libro Complementario a las lecciones de la Escuela Sabatica del III Trimestre "Las cartas de Juan" escrito por Ekkerhardt Mueller, y correspondiente a la leccion 2 (sabado 11 de Julio de 2009).
 
Si bien el texto de este material se incluye en el mensaje, también puede descargarse desde estos enlaces:
 
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Capítulo dos

 

 

 

Experimentar la Palabra de vida

1 Juan 1:1-4

                                                                                                  

 

L

os testigos son importantes en los tribunales. Su testimonio puede contribuir para que una persona sea declarada culpa­ble, o inocente. También son importantes en la vida diaria. Pueden haber experimentado la sanidad por medio de una curación específica. Pueden haber recibido consuelo y ayuda de un consejero, un pastor o un amigo y no sólo están dispuestos a compartir su ex­periencia sino también a recomendar a la persona que les ayudó.

En la introducción a su primera carta, Juan afirma que él perte­nece al círculo de los testigos presenciales que han visto y experi­mentado a Jesús, y que son capaces de compartir información que transforma vidas a los demás. En una comunidad en la que algunos pueden haber negado la divinidad de Jesús o su humanidad, y al­gunos pensaron que podían tener comunión con Dios el Padre sin Jesús, el testimonio de Juan es vital.

En nuestros días en los que es políticamente incorrecto preten­der que el Jesús bíblico es el único camino a la salvación, este testi­monio debe ser escuchado de nuevo.

I. La introducción de la Primera carta de Juan (1 Juan 1:1-4)

1. Resumen

Primera Juan 1:1 al 4 constituye la introducción a la primera Epístola de Juan. Este pasaje (1 Juan 1:1-3) consiste en una sola oración larga, que algunas traducciones han dividido en unidades menores. Juan señala que él, junto con otros es un testigo ocular de la "Palabra de Vida". El versículo 2 es una inserción que explica "vida". Luego sigue una declaración doble: primero, la aceptación de la "vida" conduce a la comunión, y segundo, su aceptación per­mite un gozo completo. Juan quiere que su audiencia experimente gozo y compañerismo o comunión. Esto llega a ser posible si acep­tan a Jesús y la salvación por medio de él, como lo proclaman los apóstoles.

2. Estructura

Como otros autores bíblicos, Juan usa la repetición de palabras en los versículos 1 al 4 para afirmar su punto.

Versículo 1

(1) Lo que era desde el principio

(2) lo que HEMOS OÍDO,

(3) LO QUE HEMOS VISTO con nuestros ojos,

(4) lo que hemos contemplado,

(5) y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida

Versículo 2

porque la vida fue manifestada

   (inserción)   y LA HEMOS VISTO

y testificamos,

y os anunciamos la vida eterna,

la cual estaba con el Padre

y se nos manifestó.

Versículo 3

(6) lo que hemos visto

(7) y oído

eso os anunciamos

para que también tengáis COMUNIÓN con nosotros;

y nuestra COMUNIÓN verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.

Versículo 4

Estas cosas os escribimos,

para que vuestro gozo sea cumplido.

Esta presentación nos permite ver la dinámica de estos versícu­los. Comienza con una larga cláusula subordinada que consiste de siete elementos (ver arriba). Los elementos (2) al (7) dependen del primero ("lo que era desde el principio"), y expresa de qué modo los testigos oculares se relacionaron con ella. Los elementos (2) y (3), que se refieren a escuchar y ver se repiten en orden inverso como los elementos (6) y (7). Abarcan y refuerzan la experiencia de los testigos oculares. El quinto elemento, "y palparon nuestras manos" es ampliada por la frase "tocante al Verbo de vida".

La inserción (versículo 2) desarrolla el concepto de "vida". Esta in­serción comienza y termina con el verbo "manifestar". Siendo que "ver y oír" señalan la experiencia de los testigos oculares, el "ser manifestado" incluye la exposición del versículo 2 de la revelación de la vida personificada en la persona de Jesucristo. No sólo la inserción explica la última palabra del versículo 1, también prepara la oración principal en la última parte del versículo 3b que sigue a la larga lista de "lo que". ¿Cómo lo hace? Al introducir el concepto de proclamar lo que se vio y al mencionar al Padre celestial.

Mientras los versículos 1 y 2 se concentran en la "vida" que ex­perimentaron los testigos oculares, el versículo 3 se concentra en la "comunión" que ha llegado a ser posible por medio de la proclama­ción de la "vida". Esta comunión tiene dos dimensiones: comunión con los testigos oculares, y comunión con el Padre y el Hijo.

La larga oración termina en el versículo 3: "eso os anunciamos, para que [...] tengáis comunión". Todo lo que Juan y los apóstoles experimentaron debe ser proclamado. La "palabra de vida" debe ser compartida. Juan quiere que sus oyentes y lectores tengan una rela­ción genuina con Dios y conozcan y permanezcan en el verdadero Jesús, no el fabricado por los que no se encontraron personalmente con él, pero que están involucrados en herejías. Lo que está en juego es elevado, porque involucra la obtención o la pérdida de la vida eterna.

3. La función de 1 Juan 1:1-4

La primera carta de Juan se diferencia de las otras cartas porque el prólogo remplaza la salutación formal y la mención del autor y de la audiencia. Por medio de este prólogo Juan establece su autoridad, se conecta con su audiencia, y provee una vista preliminar de lo que ha de venir. Contiene por lo menos algunas de las preocupaciones básicas de la carta, así como un vocabulario importante que se usará otra vez más tarde.

§  Los testigos oculares han visto, oído y tocado a Jesús. Lo lla­man Jesucristo, indicando que el Jesús humano no puede ser sepa­rado del Cristo divino (1 Juan 1:1-3). Jesús es realmente el Cristo, el Mesías (1 Juan 2:22; 5:1).

§  Jesús es el Hijo de Dios. El término "Hijo", que aparece por primera vez en 1 Juan 1:3, ocurre otras veintiuna vez en 1 Juan. Siempre se refiere a Jesús y en todos los casos está relacionado con Dios el Padre. Juan muestra que la gente no puede tener comunión con Dios sin tener comunión con Jesús.

§  En el prólogo se presenta dos veces a Dios como el Padre (1 Juan 1:2, 3). El nombre "Dios" aparece sólo desde el versículo 5 en adelan­te. En 1 Juan el término "padre" –usado doce veces en el singular– se refiere siempre a Dios. Se lo presenta como Padre, y los creyentes son sus "hijos" (1 Juan 3:1), indicando una relación íntima y apuntando hacia el tema del "amor" que Juan desarrollará.

§  El prólogo menciona vida tres veces (1 Juan 1:1, 2, 2). "Vida eterna" aparece en 1:2; 2:25; 3:15; 5:11,13, 20. En el capítulo 5:20 Jesús es identificado con la vida eterna de una manera tal que el tex­to llega a ser muy parecido a 1 Juan 1:2. Primera Juan comienza con Jesucristo como la vida eterna, y concluye con él como Dios y vida eterna. La vida eterna no es meramente una cualidad de vida que se ofrece a los que creen en el Hijo, sino tiene que ver y se refiere al Hijo mismo.

§  El concepto de comunión se enfatiza en 1 Juan 1:3, 6, 7 y más tarde, hasta cierto punto, mediante el uso frecuente del término "permanecer".

§  La manifestación de la vida (1:2, 2) es la aparición de Jesús. Se refiere no sólo a la primera venida de Jesús, su encarnación, como en 1 Juan 1:2,2; 3:5,8; 4:9, sino también describe su segunda venida (1 Juan 2:28: 3:2).

§  Los testigos oculares testifican y proclaman la vida eterna (1 Juan 1:2, 3). Esta actividad no se limita a los seres humanos (1 Juan 4:14), sino al Espíritu Santo (1 Juan 5:6, 7) y Dios el Padre también testifica (1 Juan 5:9, 10).

Estas son algunas conexiones entre el prólogo y el resto de la carta. De hecho, el prólogo establece el tono para el resto de la Epístola.

II. Primera Juan 1 y Juan 1

Es fascinante que la primera carta de Juan tiene un prólogo que recuerda al lector el prólogo del Evangelio de Juan (Juan 1:1-18). Aunque hay diferencias entre estos pasajes, también hay una canti­dad de similitudes.

1. Similitudes

       Los pasajes comienzan en forma casi idéntica. Ambos hablan del principio (Juan 1:1; 1 Juan 1:1).

       Ambos prólogos introducen temas y problemas importantes que contienen un vocabulario que se encontrará en todo el cuerpo de cada documento.

       Ambos mencionan la Palabra encarnada (Juan 1:1; 1 Juan 1:1), que señala a Jesucristo (Juan 1:14,17; 1 Juan 1:3).

       Ambos se refieren al problema de la vida (Juan 1:4; 1 Juan 1:1, 2).

       Uno dice que el Verbo estaba con Dios (Juan 1:1), y el otro que la vida eterna estaba con el Padre (1 Juan 1:2). Sin embargo, Dios como un Padre también se encuentra en Juan 1:14.

       La misma forma verbal traducida "hemos visto" se encuentra en Juan 1:14 y 1 Juan 1:1.

       Testimonio es un concepto importante en la literatura juanina. Tanto la forma verbal y la forma sustantiva se encuentran frecuen­temente en el Evangelio de Juan, 1 Juan, 3 Juan y el Apocalipsis. El testimonio de testigos oculares no se restringe a 1 Juan sino tam­bién se encuentra en el Evangelio, p. ej., Juan 1:34; 21:24.

       El concepto de luz aparece en Juan 1:4, 5, 7-9, y también en 1 Juan 1:5, que es el versículo que sigue inmediatamente después del prólogo.

2. Diferencias

Las diferencias entre los dos prólogos son principalmente un asun­to de énfasis.

       El prólogo al Evangelio de Juan (cap. 1:1-18) es mucho más largo que el breve prólogo de 1 Juan.

       El Evangelio enfatiza el papel de Jesús como Dios y creador. El creó todo, ningún ser creado llegó a la existencia sin él. Esto no aparece en el prólogo de 1 Juan.

       En la introducción de 1 Juan, Jesús no es llamado directamente Dios como lo es en el prólogo de Juan. De hecho, 1 Juan parece enfatizar más fuertemente su humanidad.

       En 1 Juan, el apóstol enfatiza el papel de los testigos ocu­lares y su proclamación más de lo que se hace en el prólogo a su Evangelio.

       Aunque la introducción al Evangelio de Juan habla de Dios como Padre, este concepto no domina la introducción como lo hace el prólogo de 1 Juan.

El verbo "creer" es introducido en Juan 1:7,12 y se usa casi cien veces a través del Evangelio. También se encuentra en 1 Juan, pero sólo del capítulo 3 en adelante.

Términos/frases

Evangelio de Juan

Primera de Juan

Luz

1:4, 5, 7-9; 3:19-21, etc.          

1:5, 7:2:8-10

La luz brilla

1:5

2:8

La luz verdadera

1:9

2:8

Tinieblas

1:5; 8:12; etc.

1:5;2:8, 9, 11

Testimonio

1:7; 3:11, 32, 33; etc.

5:9-11

Creer

1:7, 12, 50; 2:11. 22; etc.

3:23; 4:1. 16; 5:1, 5, 10, 13

Verdadero

1:9; 7:28; 8:16 etc.

2:8; 5:20

Mundo

1:9, 10, 29; 3:16, 19; etc.

2:2, 15-17; 3:1, 13, 17; etc.

Conocer

1,10, 48; 6:69; 7:17; etc.

2:3-5, 13, 14, 18, 29, etc.

Recibir

1:12; 3:11, 27, 32, 33; etc.

2:27; 3:22; 5:9

Dar

1:12, 17 ,22; 3:16, 27, 34;etc.

3:1, 24; 4:13; 5:11, 16, 20

Hijos de Dios

1:12; 11:52

3:1, 2, 10; 5:2

Su nombre

1:12; 2:23; 20:31

2:12

El nombre del Hijo

3:18

2:23; 5:13

Nacido de Dios

1:13

3:9; 4:7; 5:1, 4, 18

Sangre

1:13; 6:53-56; 19:34; etc.

1:7, 5, 6, 8

Carne

1:13; 6:53-56; 19:34; etc.

2:16; 4:2

Voluntad

1:13; 4:34; 5:30; 6:38; etc.

2:17; 5:14

Unigénito

1:14, 18; 3:16, 18

4:9

Verdad

1:14, 17; 3:21; 4:23, 24; etc.

1:6, 8; 2:4, 21; 3:18, 19, etc.

Decir

1:15, 22; 8:13, 33, 39; etc.

1:6, 8, 10; 2:4, 6, 9; etc.

Ver

1:18, 34; 4:45; 6:36; etc.

1:1-3; 3:6; 4:20; etc.

 

3. El prólogo del Evangelio de Juan y el texto de 1 Juan

La tabla anterior muestra que algunos de los conceptos peculia­res y vitales que se encuentran en el Evangelio de Juan también se usan en su primera carta. La tabla no contiene los paralelos ya no­tados en los dos prólogos. Esta tabla puede indicar que el Evangelio de Juan forma el trasfondo de las epístolas de Juan. Una compren­sión del Evangelio puede ayudar a comprender mejor 1 Juan.

III. La Palabra de vida (1 Juan 1:1, 2)

La introducción a 1 Juan trata acerca de la "palabra (logos) de vida" que fue vista, oída tocada, y proclamada por los testigos ocu­lares. Juan 1:1-3 dice que el "Verbo" (la Palabra) estaba con Dios y era Dios, y que todas las cosas fueron creadas por medio del Verbo. De acuerdo con Juan 1:14, el Verbo llegó a ser un ser humano y es el Hijo de Dios. Él es Jesucristo.

En Apocalipsis 19, un jinete sobre un caballo blanco aparece seguido por el ejército del cielo. El es llamado "Fiel y Verdadero", y juzga con justicia (Apocalipsis 19:11). Es el Rey de reyes y Señor de señores coronado con muchas coronas (Apocalipsis 19:12-16). El hecho de que el título "Rey de reyes y Señor de señores" pertenezca al Cordero indica que esta persona es Jesús (Apocalipsis 17:14), quien mu­rió para comprar a los hombres con su sangre (Apocalipsis 5:9). Este ser majestuoso también es llamado "El Verbo de Dios" (Apocalipsis 19:13). Siendo que en el resto de la literatura juanina el término verbo (pa­labra) puede en ciertos contextos referirse a una persona y designar a Jesús, es concebible que en 1 Juan 1:1 también representa a Jesús.

Lo mismo es cierto para el término vida. En Juan 14:6, Jesús se llamó a sí mismo "el camino, la verdad y la vida". La vida en 1 Juan 1:2 también se refiere a Jesús. Sin embargo, ya que Juan dice: "Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto" (usando un pronombre neutro) en lugar de "El que era desde el principio, a quien hemos visto y oído" (empleando un pronombre masculino), la referencia podría ser a las buenas nuevas del evan­gelio de Cristo en vez de a Jesús mismo. Sin embargo, esto es poco probable. Los expositores sugieren que la referencia es a Jesús, a pesar de la gramática, o tanto a Jesús como al mensaje acerca de él. [1] Raymond Brown propone que el pronombre neutro "cubre a la persona, las palabras, y las obras" de Jesús. [2]

¿Por qué deberíamos conectar "el verbo" con Jesús? 1) Los ojos y manos en el versículo 1 deben ser entendidos literalmente. Aunque es posible escuchar el evangelio de Jesús con los oídos de cada uno, es más difícil verlo con los ojos, pero es prácticamente imposible tocarlo con la mano. Escuchar, ver y tocar a una persona tiene más sentido que escuchar, ver y tocar al evangelio. 2) Estar "con el Padre" (1 Juan 1:2) favorece la idea de una persona, más bien que un men­saje. Y en el versículo 2 la vida y el Padre están vinculados, y el ver­sículo siguiente pone a Cristo en la misma posición. 3) "Al que es desde el principio" (1 Juan 2:13,14) apunta a una persona. Como se usa la misma frase "desde el principio" aquí y en el prólogo, parece más probable que se refiera a Jesús en ambos lugares. 4) La frase "la vida [...] la cual estaba con el Padre y se nos ha aparecido" (1 Juan 1:2) también sugiere que Juan pensaba en una persona. La palabra "aparecer/manifestarse" se usa en 1 Juan 2:28; 3:2,5, 8 para señalar a la primera y la segunda venidas de Cristo. De este modo, el pasaje debería ser entendido de la siguiente manera:

Jesús es la Palabra de vida que era desde el principio, la vida eterna que fue vista, oída y tocada. El es divino. Por medio de Él Dios nos habla. El Jesús humano y el Cristo divino son la misma persona. "En pocas palabras", escribe Akin, "el propósito central de Juan es animar a sus lectores a perseverar en su creencia en la proclamación apostó­lica del Cristo como Jesús, el Hijo encarnado de Dios". [3]

La vida siempre depende de Jesús; aparte de él no hay vida y tampoco un alma inmortal. Sin embargo, siendo que Jesús es vida eterna, esa vida también se otorga a quienes creen en él (1 Juan 5:11-13). Witherington observa: "La vida eterna [...] se refiere no sólo a la vida duradera, aunque también está incluida en ella, sino además a una cualidad de vida diferente, una vida espiritual sin fin que tiene un potencial ilimitado. [...] Es una vida que vincula al creyente con Dios y con otros creyentes para siempre. Como tal, ya trasciende el tiempo, porque ya la tenemos en el tiempo, pero irá más allá de la existencia temporal que ahora experimentamos". [4]

¿Por qué debería el cristiano estar preocupado por tener una comprensión correcta de Jesús? Porque conocer y tener a Jesús sig­nifica tener esta nueva vida maravillosa.

IV. Testigos oculares (1 Juan 1:1-3)

En el prólogo de la primera carta de Juan, ocurre un cambio de "nosotros" a "vosotros" y de nuevo a "nosotros". El "nosotros" de los versículos 1 y 2 se refiere a los testigos oculares. Entre ellos está el autor de 1 Juan. El "vosotros" es su audiencia, las personas que no fueron testigos oculares de la vida de Cristo aquí en la Tierra. Pero, ¿qué diremos del versículo 4? Algunos manuscritos dicen "vuestro gozo" mientras que otros favorecen "nuestro gozo". En general, los eruditos favorecen "nuestro gozo". [5] Mientras que los testigos ocu­lares y la audiencia están separados en los versículos 1 al 3, en el versículo 4 ambos grupos están unidos en un gozo común.

Los testigos oculares son personas que observaron un evento histórico, por ejemplo, un evento deportivo o un concierto, un ac­cidente o un crimen, y que, si no tienen una limitación severa, son capaces de compartir lo que han experimentado. Las Escritura usa con frecuencia el concepto de testigos oculares. Josué fue un testigo ocular de lo que el Señor hizo durante el éxodo (Deuteronomio 3:21; Josué 24:7). Después que la reina de Sabá se encontró con Salomón, ella confesó que lo que había oído era sólo la mitad de lo que vio (1 Reyes 10:7; 2 Crónicas 9:6). Isaías vio a Dios en su trono, y llegó a ser un testigo ocular del mundo celestial (Isaías 6:5). De acuerdo con 1 Corintios 15:3-8, un gran grupo de testigos oculares –incluyendo a los apóstoles confirmaron la muerte y resurrección de Cristo. Stott afirma: "Haber oído no era suficiente; la gente 'oyó' la voz de Dios en el Antiguo Testamento. Haber visto es más convincente. Pero haber tocado era la prueba concluyente de la realidad material, que el Verbo 'llegó a ser carne, y vivió entre nosotros'". [6]

Hoy no podemos ser testigos oculares del evento de Cristo. Esto no es posible. Jesús ya no vive entre nosotros. Pero todavía podemos creer en él (Juan 20:29) dependiendo de los informes de testigos oculares en las Escrituras y experimentándolo a él en nuestro cami­nar diario. Indirectamente, todavía podemos verlo, oírlo y tocarlo.

La Biblia confirma que podemos ver a Dios/Jesús indirectamen­te aunque no físicamente. Aunque Job no había visto directamente a Dios, él confesó: "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven" (Job 42:5). Simeón, sosteniendo al niño Jesús en sus brazos, exclamó: "Porque han visto mis ojos tu salvación" (Lucas 2:30). El vio físicamente al niño, pero no era directamente evidente que este Niño traería la salvación. En Apocalipsis 17:6, los testigos de Jesús no son los testigos oculares de la iglesia del primer siglo. Los cris­tianos a lo largo de los siglos son llamados a ser testigos de lo que Dios ha hecho en la historia y en sus vidas.

De acuerdo con Hechos 19:13 al 16, los exorcistas judíos que te­nían un conocimiento superficial de Jesús, trataron de usar su nom­bre en forma mágica en un rito exorcista, sin éxito. No es suficiente invocar a "Jesús, el que predica Pablo". Debemos predicar al Jesús bíblico, y a fin de que nuestro testimonio tenga integridad y persua­sión, debemos conocer al Señor nosotros mismos. Tal testimonio puede ser muy atractivo y poderoso, especialmente en un mundo posmoderno.

V. La comunión de los santos (1 Juan 1:3, 4)

La última parte del prólogo trata del propósito de la proclamación de la Palabra de vida. Juan menciona dos razones: la comunión y el gozo. Stott habla acerca del "orden divino angelía, koinonía, jara”[7], es decir, "proclamación, comunión, gozo".

Juan invita a su audiencia y aun a nosotros hoy a aceptar su testimonio acerca de Jesús y con ello experimentar la comunión. La proclamación de Jesús construye la comunidad y afecta a las generaciones futuras. Aceptar a Jesús como Salvador y Señor, como Dador de la vida eterna, significa ser añadido a la familia de los creyentes y gozar la comunión con Dios y Jesús.

Jesús ha establecido su comunidad o iglesia (Mateo 16:18; Juan 10:14-16). La proclamación de Jesús lleva a la gente a la comunión con el Padre y el Hijo, y también a la comunión con su iglesia. No sólo hay una conexión invisible con el cielo sino también una co­nexión visible muy real con otros creyentes. Witherington afirma: "Las dos clases de comunión están entrelazadas y son interdependientes, y el Hijo es la fuente de ambas clases de comunión". [8] Y Stott explica: "Nuestra comunión los unos con los otros surge de nuestra comunión con Dios y depende de ella". [9] Los cristianos son bendecidos por el hecho de que no tienen que gobernar sus vidas solos, sino han llegado a ser parte de la familia de Cristo. La comu­nión también incluye el concepto de compartir mutuamente y ser compañeros entre sí. "La comunión cristiana no es el apego senti­mental y superficial de una colección casual de personas individua­les, sino la relación profundamente mutua de los que permanecen 'en Cristo', y por lo tanto, se pertenecen unos a otros". [10]

Esta comprensión de la comunión milita en contra del indi­vidualismo de nuestros días que quieren estar unido a Jesús en el bautismo sin tener nada que ver con la iglesia. También milita con­tra el concepto de comunión que se basa en una "camaradería social superficial en vez de una comunión espiritual con el Padre y su Hijo Jesucristo". [11]

El prólogo concluye con el versículo 4. La segunda meta de Juan es que el gozo de los creyentes sea completo. El versículo 4 cierta­mente mira hacia los versículos anteriores: nuestro gozo está com­pleto porque Jesús, la vida eterna, ha aparecido y ha hecho posible la comunión con Dios y con la comunidad de los creyentes. También mira hacia adelante al resto de 1 Juan, en el que se expone a Jesús y la salvación que tenemos por su intermedio, así como una vida con Dios. El gozo del versículo 4 puede también visualizar la aparición futura de nuestro Señor. De este modo, 1 Juan 1:1 al 4 puede abar­car el tiempo desde el Cristo pre existente hasta la consumación final en ocasión de la segunda venida de Cristo.

Conclusión

El prólogo de Juan no sólo nos desafía a aceptar el testimonio de los testigos oculares y experimentar el gozo de la comunión con la Deidad y su iglesia, sino también nos llama a ser testigos nosotros mismos. Conocer a Jesús, la eterna Palabra de vida, es un asunto de vida o muerte.



[1] Cf. Daniel I . Akin, 1, 2, 3 John, The New American Commentary (Nashville: Broadman and Holman Publishers, 2001), p. 51; Ben Witherington III, Letters and Homilies for Hellenized Christians, tomo 1: A Socio-Rhetorical Commentary on Titus, 1-2 Timothy and 1-3 John (Downers Grove: InterVarsity Press, 2007), p. 440.

[2] Raymond E. Brown, The Gospel According to John 1-12, The Anchor Bible (New York: Doubleday, 1966), tomo 29A, p. 154.

[3] Akin, p. 55.

[4] Witherington, p. 443.

[5] Cf. Thomas F. Johnson, 1, 2 and 3 John, New International Biblical Commentary (Peabody: Hendrickson Publishers, 1993), p. 27; John R. W. Stott, The Letters of John: An Introduction and Commentary,  Tyndale  New Testament  Commentaries   (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Company, 1988), p. 27, 28.

[6] Stott, p. 65.

[7] Stott, p. 71.

[8] Witherington, p. 445.

[9] Stott, p. 68.

[10] Smalley, p. 12.

[11] Stott, p. 69.

 
Bendiciones
RDCh
 
Compilación
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