Texto del Material Auxiliar para el Maestro correspondiente a la Lección 7
del Primer Trimestre de 2010 cuyo título es "El fruto del
Espíritu es bondad", para la Escuela Sabática
de Adultos correspondiente al sábado 13 de Febrero de 2010.
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Lección 7
El fruto del Espíritu es bondad
MATERIAL AUXILIAR PARA EL
MAESTRO
El sábado
enseñaré…
Texto
clave:
Tito 2:11-14
Enseña a tu clase a:
1.
Saber que las buenas obras están indisolublemente unidas a la
Encarnación, el sacrificio y el retorno de Jesús.
2.
Sentir la necesidad de recibir la bendición que proviene de
hacer el bien.
3.
Hacer: ocuparse activamente en ayudar a otros.
Bosquejo de la lección:
I.
Saber: Cómo evitar las “trampas” al hacer el
bien
A.
Hacer
el bien nos expone a dos posibles peligros: un falso orgullo y la salvación por
las obras.
1.
¿De
qué modo el tener un falso orgullo por hacer el bien resulta en una forma de
legalismo y de justicia propia?
2.
Las
buenas obras no nos salvan. No obstante, ¿qué lugar ocupan en la jornada
cristiana?
3.
¿De
qué modo el cristiano puede evitar ambas trampas? ¿Cómo puede encontrarse la respuesta
en la contemplación del sacrificio de Jesús para salvarnos de nuestra condición
pecaminosa?
II.
Sentir: Los beneficios positivos de hacer el bien
A.
¿De
qué modo el hacer el bien abnegadamente produce un beneficio positivo tanto
para quien lo hace como para quien lo recibe?
III.
Hacer: Ayudar activamente a otros
A.
Dios
es bueno. Está escrito que Jesús fue ungido por Dios con el Espíritu Santo y
“anduvo haciendo bienes, [...] porque Dios estaba con él” (Hechos
10:38).
1.
¿Qué
cosas pueden motivarnos a hacer el bien?
2.
¿De
qué modo la obediencia a la ley es una buena obra?
3.
¿Qué
grado de inteligencia o educación es necesario para actuar en forma bondadosa?
4.
¿Qué
revela y demuestra acerca de alguien que dé un vaso de agua, visite a personas
solitarias o enfermas, o hable palabras de ánimo a un niño?
Resumen: Las buenas obras demuestran la vida
cristiana. Hechas en forma abnegada, constituyen una bendición para quien las
hace, y para quien las recibe. Los actos de bondad pueden ser aparentemente
pequeños a los ojos del mundo, pero son grandes a los ojos de Dios cuando se
hacen para su honra y gloria.
Ciclo
de aprendizaje
Concepto clave para el crecimiento
espiritual:
La bondad es una cualidad celestial que se demuestra con buenas obras que son
necesarias para glorificar a Dios. Pero siendo que por nosotros mismos no somos
buenos, a fin de hacer buenas obras debemos estar unidos a Cristo, como el
sarmiento está unido a la Vid.

Paso 1
¡Motiva!
Solo para los maestros: Trae varias cosas a la clase para
demostrar algo bueno, tales como una fruta hermosa, flores, un gatito, etc.
Indica a la clase que identifique qué aspectos son buenos en cada elemento.
Ahora pon un espejo delante de los miembros de la clase y pregúntales si ellos
se describirían como buenos.
Considera: ¿Por qué tenemos un problema al querer
describirnos como buenos? Jesús notó que solo hay Uno que es bueno (ver Lucas
18:18, 19). ¿Qué sucedió que las creaciones de Dios tales como las frutas,
flores o mascotas son buenas, pero nosotros no lo somos? ¿Qué hay de bueno en
nosotros, y qué hay acerca de nosotros que no es bueno? Repasa Romanos 3:12-20.

Paso 2
¡Explora!
Solo para los maestros: Prepara un boceto de un árbol
grande sobre una cartulina o una pizarra, y frutas recortadas. Pega las frutas
al árbol. Presenta también una figura de los Diez Mandamientos.
Comentario
de la Biblia
I. ¿Cómo sabemos que Dios es bueno?
(Repasa con tu clase Salmo 34:8).
La ilustración más importante de la bondad de
Dios proviene de la vida de Jesús. Jesús vino para mostrar el brillo de la
gloria de Dios. Sin embargo, él no describió a Dios por medio de una
presentación brillante y deslumbrante de todo el poder y la riqueza de Dios.
Solo la alimentación de millares en las colinas era razón suficiente para
incitar a la gente a coronarlo como rey, pero Cristo no estaba buscando gente
que lo siguiera por esas razones. El Reino de los cielos que Cristo quería que
sus amigos experimentaran y aceptaran era un reino del corazón. “Vengan a
mí”, dice Jesús. “Tomen mi yugo sobre ustedes. Coman mi cuerpo, el
pan de vida, y beban mi sangre, mi vida derramada por ustedes. Actúen basados
en mis palabras. Y yo les daré descanso y paz y la plenitud de la vida
eterna” (Paráfrasis de Mateo 11:28-30; Juan 6:53-58.)
Si conocemos a Dios y sus buenos caminos solo
por su reputación, o porque hemos oído o leído acerca de él, pero nunca
experimentamos lo que él puede hacer para cambiar nuestra vida por medio de su
perdón y su gracia renovadora, él solo podrá decirnos: “Nunca os
conocí”. Todo el conocimiento que tengamos, sin la experiencia, no nos
ayudará a ser transformados por el poder sanador del amor y la bondad de Dios.
Considera: ¿Qué es lo bueno acerca de Dios? ¿Qué
hizo Jesús para ayudar a la gente a ver cuán bueno era su Padre?
¿De qué modo podemos tener una religión
experimental? ¿Qué clase de experiencias con Dios cambian la vida?
II. ¿Es buena la Ley?
(Repasa con tu clase Salmo 19:7-14).
Solo para los maestros: Muestra a tu clase una figura
de los Diez Mandamientos como parte de la lección.
Los Salmos están llenos de expresiones de
alabanza a los caminos de Dios, a sus palabras, y da su ley. Con frecuencia se
compara la ley con el sol, señales camineras, mapas para la vida, oro,
diamantes engarzados entre esmeraldas, y frutillas en la primavera. La ley da
calor al corazón, armoniza nuestras vidas y muestra el sendero del gozo. No hay
superlativos suficientes para describir la maravilla y la grandeza de la ley de
Dios.
Sin embargo, esta maravillosa ley tiene
limitaciones, como nos lo recuerdan Romanos 7. Actúa como un maestro, un
espejo, ilustrando lo que es bueno y justo. Describe el carácter de Dios como
bueno y perfecto, pero la ley no nos puede hacer buenos o justos. A su vez,
Dios puede salvar solamente a los que son justos; así que los seres humanos,
que han nacido con naturaleza pecaminosa y son incapaces de volverse justos,
quedan ante un dilema. La ley no nos puede salvar. Entonces, necesitamos un
Salvador que pueda cumplir los requerimientos de la ley por nosotros y en
nosotros.
Considera: ¿De qué modo Cristo propuso salvarnos?
¿Por qué él es el único que puede hacerlo?
III. La meta de Dios para nosotros
(Repasa con tu clase Juan 15:1-7).
Solo para los maestros: Muestra un dibujo del árbol,
toma los dibujos de las frutas, y pásalas a los miembros de tu clase. Pide que
escriban los nombres de los frutos espirituales –en este caso, las
cualidades del carácter– que anhelan con mayor deseo tener, y luego
pégalos en el árbol. Lee las cualidades del carácter escritas sobre los frutos.
Como un manzano, fuimos creados para dar
fruto. Fuimos designados para hacer buenas obras, pero por nosotros mismos no
podemos hacer nada bueno y, ciertamente, no podemos producir buenos frutos.
Siendo que no podemos hacer nada por nosotros mismos, debemos permanecer en
Cristo. Cuando unamos nuestra debilidad con la fortaleza de Cristo, nuestro
vacío con su abundancia, entonces tendremos la mente de Cristo. Esto no significa
tener conexiones intermitentes. La comunicación de la vida de Cristo a
nosotros, su fortaleza y su poder para producir fruto, es tan constante como la
savia que fluye continuamente desde las raíces hasta los extremos de sus ramas.
Algunas veces somos como árboles que parecen
sanos y llenos de hojas, y deberíamos tener frutos abundantes, pero no tenemos
ninguno. Esto no es sencillamente un accidente; de la higuera estéril se dijo
que ostentaba “sus pretenciosas ramas a la faz del cielo” (Testimonies
for the Church, tomo 4, p. 614). Hay una obra específica que Dios espera
que hagamos, y él nos mira para que la hagamos. No puede haber excusas:
“Bueno, quería hacerlo, traté, podría haberlo hecho si...” Dios ha
hecho todas las provisiones posibles en el cielo y en la tierra para que
llevemos fruto. Si no lo llevamos, debemos responder por las consecuencias, así
como la higuera sin frutos fue hallada falta. Es un asunto muy importante saber
cuál es el propósito de Dios para nuestras vidas, y luego realizarlo.
Considera: ¿Cuál es la obra individual que Dios
te ha dado para que hagas para él? ¿Cómo puedes llevar ese fruto para él?
Paso 3
¡Practica!
Solo para los maestros: Con tu clase, realiza una lista
de personajes de la Biblia que fueron conocidos por sus buenas obras. Después,
en otra sección de la pizarra o en un papel grande, divide la lista en dos
partes: los que hicieron buenas obras, pero se perderán; y los que hicieron
buenas obras, y obtendrán la felicitación de Cristo.
Aplicaciones a la vida: Compara y contrasta
Mateo 7:21 al 29 y Mateo 25. ¿Cuál es la diferencia entre los que hacen buenas
obras que Dios no reconoce y los que sirven a Cristo por medio de sus buenas
obras hacia otros? Considera esta cita: “Dios reclama la fortaleza del
cerebro, de los huesos y de los músculos; pero demasiado a menudo no le es
entregada a Dios, sino que es entregada al mundo” (T 4:613). ¿Qué clases
de buenas obras has estado haciendo que han sido entregadas al mundo en vez de
ser entregadas al servicio de Dios?
Testificación:
¿Cómo
puedes usar tus propias experiencias con Dios para ayudar a alguien a
comprender lo que significa gustar y ver que Dios es bueno?

Paso 4
¡Aplica!
Solo para los maestros: Puedes elegir hacer copias de
varias de las ideas que siguen y desafiar a los miembros de tu clase a probar
algunas de las ideas durante la semana próxima. Sugiere que, si tienen alguna
experiencia interesante, la compartan con la clase el sábado siguiente.
1.
Entrega
a los miembros de tu clase un boceto de un árbol en una hoja de papel. Pídeles
que dibujen figuras de frutas en el árbol para representar las buenas obras que
Dios les ha dado para hacer.
2.
Planifica
una relación experimental con Dios. ¿Qué acciones puedes realizar en la semana
próxima a fin de sentir el poder de Dios en tu vida? La siguiente lista fue
obtenida de Testimonies, tomo 5, pp. 221, 222.
a.
Presta
atención a las advertencias e instrucciones del Espíritu Santo.
b.
Haz
esfuerzos sinceros para reclamar tu herencia celestial.
c.
Haz
cualquier sacrificio necesario para obtener el carácter de Cristo.
d.
Haz
la paz con Dios.
e.
Actúa
sobre la base de las promesas de Dios.
f.
Desecha
los caminos que Dios te ha prohibido seguir.
g.
Aprovecha
el refugio que Dios te ha ofrecido.
h.
Aplica
el remedio divino para el pecado.
i.
Niégate
a ti mismo y sigue el ejemplo de Cristo en tiempos difíciles como también en
los buenos.
3.
Siendo
que Cristo reclama tu cerebro, tus músculos y tu tiempo, ¿cómo puedes reconocer
la prioridad de sus mandatos esta semana en tu trabajo?
Actividad final: A menudo, cuando
nuestros corazones están llenos de la bondad de Dios hacia nosotros, rebalsan
en salmos y cantos. Concluye tu lección de la escuela sabática con un salmo,
que podría ser el Salmo 8, el 9, el 23 o el 34. Si tienen la posibilidad,
canten del Himnario Adventista, por ejemplo, el himno Nº 67,
“Señor, mi Dios”.
Bendiciones
RDCh
Compilación
by RECURSOS ESCUELA SABATICA ©