Texto de la Lección 7 del Primer Trimestre de
2010 cuyo título es "El fruto del Espíritu es bondad", para
la Escuela Sabática de Adultos correspondiente al sábado 13 de
Febrero de 2010.
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Lección 7
Para el 13 de febrero de 2010
El fruto del Espíritu es bondad
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 51:10,
10; Juan 14:9; Romanos 3:23-20; 7:7-12; Tito 2:14; Hebreos 1:2, 3.
PARA MEMORIZAR:
“Porque somos hechura suya,
creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano
para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
EN LAS
ESCRITURAS, “bondad” implica no solo exhibir una conducta
correcta, sino también evitar lo opuesto, el mal. La bondad es santidad puesta
en práctica. La bondad es lo que hacemos; de otro modo, no es
“bondad” de ninguna manera.
La palabra
traducida como “bondad” (agathosúne) en Gálatas 5:22 denota
una bondad activa, incluso agresiva. Más que una excelencia de carácter, es el
carácter energizado, que se expresa en buenas acciones.
A menudo oímos
de alguien que tiene “un buen corazón” o que alguien es un
“alma buena”. Por problemática que sea esta idea desde el punto de
vista teológico (ver Jeremías 17:9), es aun más en la realidad. Un “buen
corazón” o un “alma buena” en sí mismos y por sí mismos no
significan nada. En cambio, un “buen corazón” se revela en buenas
acciones, buenas obras; en concreto, en actos prácticos de bondad para el
beneficio de otros. Buenas intenciones, buenos pensamientos y buenos motivos están
bien, y tienen su lugar; pero, al fin, la bondad es hacer el bien. Nos
engañamos si pensamos de otra manera.
DIOS
ES BUENO
En la Biblia,
el más profundo y absoluto sentido de la “bondad” se aplica solo a
Dios. Así que, aunque el término bueno se usa libremente en muchas
circunstancias, aunque hay personas buenas y malas (Mateo 5:45), aunque es
posible que los cristianos hagan buenas obras (Efesios 2:10), aunque todo lo
que Dios creó fue declarado muy “bueno” (Génesis 1:31), Jesús
afirma que solamente Dios es “bueno” (Mar. 10:18). Solo la bondad
de Dios es absoluta. Todas las demás tienen grados de bondad cuando se las mide
con esta norma absoluta.
¿Qué
dicen los siguientes versículos acerca de cómo la bondad de Dios puede
revelarse en nuestras vidas? Éxodo 33:19; Salmo 25:8; 86:5; 107:21; Nahúm 1:7;
Romanos 8:28.
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Dios no solo
nos dice que él es bueno; él nos ha revelado esa bondad de muchas maneras.
Podemos
ver la bondad y el amor de Dios en la creación. Aun en un mundo caído, aun con
la enfermedad, la pestilencia y los desastres naturales, la bondad de Dios
todavía se revela en la naturaleza.
Piensa
en las relaciones humanas, el amor, la preocupación y el cuidado por otros.
Somos capaces de hacer estas cosas maravillosas y buenas solo porque Dios nos
creó con el potencial para esto, y lo hizo así porque él es bueno.
La
sexualidad humana, aunque, por supuesto, se ha pervertido de maneras horribles
e inimaginables, revela la bondad de Dios y su amor por los seres humanos.
¿Cuál
es la mayor revelación de la bondad de Dios dada a la humanidad? Juan 14:9;
Hebreos 1:2, 3.
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Anota todas las maneras en que has llegado a comprender la bondad
de Dios. Es decir, a pesar de cualesquiera pruebas por las que hayas pasado,
¿cómo llegaste a conocer, por ti mismo, la bondad de nuestro Señor?
¿De qué maneras se puede reflejar en tu propia vida la bondad de Dios? Comparte
tus respuestas con la clase el sábado.
TODOS
HEMOS PECADO
Lee
Romanos 3:12 al 20. ¿Cómo ves la realidad de estas palabras manifestada a tu
alrededor? ¿Cómo la ves manifestada en tu propia vida?
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Uno de los
hechos tristes de la vida es que puede haber algunas personas talentosas y
dotadas, encantadoras, con un gran carisma, personas de gran habilidad y
percepción, a quienes a menudo le asignamos la etiqueta de
“buenas” cuando, en realidad, están corrompidas hasta la médula.
La palabra bueno puede ser usada, así como la palabra amor, en forma tan libre
y baja que pierde su significado verdadero. Cuando mantenemos ante nosotros la
idea de la bondad de Dios, podemos comprender mejor qué es, real e idealmente,
la bondad humana.
¿Cuán
a menudo oímos decir a personas no cristianas que ellas no entienden todo ese
discurso cristiano acerca de que todos los seres humanos son naturalmente
pecadores y todo lo demás? Después de todo, ¿no hay personas que hacen cosas
buenas, que expresan bondad, abnegación y amor incondicional? ¿No hemos visto
todos personas que son así? ¿Cómo responderías a esta clase de argumento?
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Hace años, el
escritor ruso Fiódor Dostoievsky escribió un libro acerca del tiempo que pasó
en un campo de concentración en Siberia, donde estaban encarcelados algunos de
los peores criminales de Rusia. Entre los prisioneros había algunos que habían
cometido algunos de los crímenes más abominables y atroces imaginables. No
obstante, Dostoievsky escribió cómo, a veces, estos hombres eran capaces de
hacer algunos de los actos más amables y bondadosos. Lo que quería destacar era
que aún las peores personas pueden hacer buenas acciones. Y al mismo tiempo,
¿quién no ha visto personas realmente buenas que, cuando estuvieron bajo
presión, hicieron cosas bastante malas?
¿Qué diremos de ti mismo? ¿Eres capaz de hacer algunas acciones
muy bondadosas y amables? ¿No eres capaz de hacer también algunas muy crueles y
malas? ¿Qué nos dicen tus respuestas acerca de ti mismo y de
tu necesidad de Jesús?
LA LEY
DE DIOS Y LA BONDAD
Lee
Romanos 7:7 al 12. ¿Qué está queriendo decir aquí Pablo acerca de la ley? ¿Por
qué enfatiza que la ley es buena?
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El problema que
tienen algunos con la ley de Dios es una mala comprensión de su lugar en el
plan de la salvación. Cuando vamos al médico con alguna dolencia, debe haber
primero un diagnóstico antes de que nos pueda prescribir un tratamiento. El
problema surge cuando la gente confunde el diagnóstico con el tratamiento. La
ley de Dios no solo sirve como norma, sino que también cumple una función de
diagnóstico en el proceso de salvación. Pablo afirma sencillamente que sin la
ley él no habría sabido qué era el pecado. La ley, entonces, nos diagnostica a
todos como pecadores. Sin ese diagnóstico, hay poco incentivo para ir a Jesús
en procura de sanidad.
En
el plan de salvación, la ley de Dios es indispensable, porque sin la ley no hay
pecado, y sin pecado no hay necesidad de tener un salvador.
En
el Salmo 40:8, David escribió: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha
agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”. ¿Por qué, entonces,
algunas personas creen que guardar la ley es una carga?
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A veces
pensamos en la ley como una prohibición: “No harás...”. Y hay algo
de verdad en esta idea. No obstante, al mismo tiempo, hay infinitamente más
cosas que podemos hacer que las que no podemos hacer. Piensa, también, en todos
los beneficios prácticos de guardar la ley de Dios. Piensa en las maneras en
que aumenta la calidad de nuestra vida aquí y ahora. ¿No deberíamos confiar en
la bondad de Dios lo suficiente como para saber que si él prohíbe algo, eso no
debe ser bueno para nosotros?
¿Encuentras que guardar la ley es una carga? Si
es así, ¿por qué? la Biblia dice que guardar la ley es una delicia, ¿qué
estamos haciendo mal, si es una carga para nosotros?
¯ Miércoles
10 de Febrero
ANDAR
EN LA BONDAD
¿Mudará
el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros
hacer bien, estando habituados a hacer mal? (Jeremías 13:23).
Este texto
señala un elemento sencillo acerca de la naturaleza humana, y es que no
cambiamos con facilidad, especialmente los aspectos malos de nuestro carácter.
(Pregunta a la mayoría de las personas casadas acerca de cuán fácil es hacer
cambiar a un cónyuge.) Recordando este pensamiento, tal vez podemos comprender
por qué el concepto bíblico de la bondad es inmensamente más profundo y su uso
mucho más restringido de lo que se usa en el mundo. La bondad es un fruto del
Espíritu, que es más interior y toca cada pensamiento, cada palabra y cada
acción de la persona piadosa. Esto demanda que los motivos sean correctos antes
que podamos llamar “buena” a cualquier acción. Significa que una
persona buena es aquella de quien la justicia (el bien hacer) fluye de la
devoción interna y el amor hacia Dios.
“Crea
en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de
mí” (Salmo 51:10). “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con
guardar tu palabra” (Salmo 119:9). ¿Cuál es el mensaje de estos textos
con respecto a cómo podemos llegar a ser “buenos”?
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Compara
estos textos con lo que dice Pablo en Romanos 7:18. ¿De qué forma se relacionan
todos estos textos?
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En el capítulo
7 de Romanos, Pablo expresa su chasco de que, a pesar de sus mejores
intenciones, no tiene fuerzas dentro de sí mismo para hacer el bien (vers. 18,
19). Pero en el capítulo 8, los versículos 1 al 4, él revela el secreto del
cristiano para superar este dilema. ¿Cuál es el secreto? Analiza lo que
significa “andar en el Espíritu”. ¿Cómo se logra esto?
Una cosa es reconocer que somos pecadores, con necesidad de
gracia, y que nuestras buenas obras no pueden salvarnos. Al
mismo tiempo, ¿por qué debemos ser cuidadosos para no usar esta enseñanza como
una excusa para vivir en la carne? ¿Te encuentras haciendo precisamente eso? Si
es así, ¿por qué con esa actitud estás pisando un terreno muy peligroso?
EXPRESAR
LA BONDAD
Aunque no se
puede decir que somos salvados por las obras, se puede decir que, como hijos e
hijas de Dios comprados con sangre, somos salvados a fin de que nuestras vidas
puedan manifestar buenas obras. Jesús destacó que así como se conoce un árbol
por sus frutos, nosotros seremos conocidos por la clase de vida que vivamos.
Jesús lleva la importancia de las buenas obras un paso más adelante cuando
declara que aquellos cuyas vidas no tienen buenas obras no podrán entrar en el
reino de los cielos (ver Mateo 25:41-46).
Lee
Efesios 2:10 y Tito 2:14. ¿Qué mensaje común hay en estos textos, y por qué
ese mensaje es tan importante para cualquiera que profesa el nombre de Cristo?
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Como seres
humanos somos pecadores: hemos violado la ley de Dios; todos necesitamos un
Salvador. Pero al mismo tiempo, se nos han dado promesas en la Biblia de que,
si nos entregamos a Jesús, si elegimos vivir en el Espíritu y no en la carne,
podemos vencer y vivir una vida que refleje la bondad de Dios. Podemos vivir en
lo que Pablo llama “vida nueva” (Romanos 6:4), porque así como, por
fe, hemos sido “sepultados con” Cristo al ser “bautizados en
su muerte” (Romanos 6:4), también podemos considerarnos “muertos al
pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos
6:11).
Podemos
ser “buenos” en el sentido bíblico de la palabra; no
“buenos” como si mereciéramos la salvación, sino
“buenos” en el sentido de que nuestros corazones, nuestros motivos,
nuestros hechos revelen al mundo la realidad del Dios a quien profesamos
servir. Esto, por supuesto, requerirá morir al yo, requerirá la disposición de
servir a otros, requerirá una lucha diaria contra la carne, y requerirá un
corazón humilde, contrito y arrepentido cuando fracasamos; pero podemos y
debemos vivir la fe que profesamos.
¿Cuán bien estás aprovechando todas las promesas de una vida
cristiana victoriosa? ¿Qué te impide reclamar lo que es tuyo, lo que se te ha
ofrecido a un costo tan elevado?
PARA ESTUDIAR Y
MEDITAR: “El testimonio que debemos dar por Dios no consiste solo en
predicar la verdad y distribuir impresos. No olvidemos que el argumento más
poderoso en favor del cristianismo es una vida semejante a la de Cristo,
mientras que un cristiano vulgar hace más daño en el mundo que un
mundano” (Joyas de los testimonios, tomo 3, pp. 289, 290).
“El
símbolo del cristianismo no es una señal exterior, ni tampoco una cruz o una
corona que se lleven puestas, sino que es aquello que revela la unión del
hombre con Dios. Por el poder de la gracia divina manifestada en la
transformación del carácter, el mundo ha de convencerse de que Dios envió a su
Hijo para que fuese su Redentor. Ninguna otra influencia que pueda rodear al
alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada. El
argumento más poderoso en favor del Evangelio es un cristiano amante y
amable” (El ministerio de curación, pp. 372, 373).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1.
En la clase, lean y analicen sus
respuestas a la pregunta de la sección del domingo acerca de cómo Dios les ha
revelado su bondad.
2. ¿Cuáles
son algunas maneras prácticas en las cuales, como individuos o como iglesia,
podemos expresar y revelar la bondad de Dios a otros? ¿Está tu iglesia haciendo
el bien en la comunidad donde está ubicada? Si tu iglesia tuviera que mudarse,
¿la extrañarían los vecinos?
3. La
Biblia dice que la ley de Dios es buena. Y sabemos que es así. ¿De qué forma, a
pesar de eso, puede usarse como algo malo? ¿Cuáles son algunas maneras en que
la ley puede ser mal utilizada, y cuáles son las tristes consecuencias de ese
mal uso?
4. Medita
en esta antigua pregunta filosófica: “¿Se considera que algo es bueno
porque Dios dice que es bueno? O ¿considera Dios que algo es bueno porque ya es
bueno?”
5. En
la clase, analicen Lucas 18:18 y 19. ¿Qué estaba diciendo Jesús aquí? ¿Cómo
hemos de comprender sus palabras?
Bendiciones
RDCh
Compilación
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