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- ERRORES EN HIPNOSIS CLÍNICA. - La regresión hipnótica y la falsa
memoria.
Una de la prácticas absolutamente desechables de acuerdo al conocimiento
cintífico actual es la regre-sión bajo estado hipnótico. Esta práctica, al margen
de no seguir ningún protocolo terapéutico válido para el paciente, genera el
denominado síndrome de falsa memoria que es el responsable de las fabulaciones
que facil-mente se producen que se inicia este procedimiento. El síndrome de
falsa memoria o fabulaciones que en principio pudiesen parecer inocuos, hoy
sabemos puede tener graves consecuencia de repercusión en la conducta del
paciente.
- Hipnosis y falsos recuerdos. (Capafons y Mazzoni 2004). La hipnosis
es una técnica carente de riesgos per se. Sin embargo, un uso inadecuado de tal
técnica puede ser iatrógeno, especialmente en lo referido a la génesis de falsos
recuerdos por parte de la persona hipnotizada. Las creencias erróneas y mitos
sobre las potencialidades de la hipnosis transmitidos por los medios de
comunicación y los propios terapeutas suelen ser, en última instancia, los
responsables de los riesgos de la hipnosis. Por lo tanto, una forma de ayudar a
prevenir tales riesgos es proporcionar una información rigurosa y veraz al
paciente que se pretendeser objeto de una hipnosis regresiva.
- Hipnosis e iatrogenia. En términos generales, puede afirmarse que la
hipnosis per se no es peligrosa para la persona hipno-tizada. Aunque la hipnosis
se asocia a ciertos efectos o consecuencias molestas para la persona, como dolor
de cabeza, embotamiento, etc., no parece que esto sea superior a las
consecuencias de asistir a una clase de universidad o a un examen (Coe & Ryken,
1979; Lynn, Myer, & McKillop, 1993). De hecho, con unas precau-ciones mínimas,
como desmitificar la hipnosis, o dar un momento para que la persona se despeje
adecua-damente tras la hipnosis, suele prevenirse la aparición de tales secuelas,
algo que los profesionales bien formados en hipnosis hacen habitualmente, al
menos en EE.UU. (Page & Green, 2002). Tampoco existe evidencia alguna que permita
afirmar que la hipnosis per se pueda potenciar alguna patología psicológica
(Wagstaff, 2000). En todo caso, existe evidencia que indica todo lo contrario
(Faw, Sellers, & Wilcox, 1968), incluso evidencia acerca de las potencialidades
beneficiosas para tratar a esquizofrénicos paranoides (Gafner & Young, 1998),
trastorno para el que se pensaba que la hipnosis podía ser contraproducente. Tal
como indica Wagstaff (2000) eso no quiere decir que malos terapeutas y aún peores
hipnoterapeutas no puedan resultar nocivos para la salud de las personas que los
sufren. No obstante, su peligro radica generalmente en las creencias sobre la
hipnosis que transmiten a la persona a tratar: son tales creencias (Capafons,
1998, 2001; Frauman, Lynn, & Brentar, 2000) y, como vere-mos, la forma de
preguntar a la persona bajo hipnosis, lo que puede ser realmente iatrógeno. De
hecho, parte de las creencias erróneas iatrógenas que las personas mantienen
sobre la hipnosis, como la pérdida de control que supuestamente promueve la
hipnosis (Heap, 2000, a, b; Kline, 1976; Vingoe, 1992, 2000) o el incremento de
la memoria y su precisión (Capafons, 2002, Capafons, Alarcón, Cabañas, & Espejo,
2003; Capafons, Cabañas, Espejo, & Cardeña, en prensa; McConkey, 2001) están
determinadas y/o mantenidas precisamente por quienes aplican la hipnosis sean
hipnotizadores de espectáculo (Heap, 1996). Conviene indicar que la hip-nosis en
sí misma no genera mayor confianza en lo erróneo o mayor imprecisión en lo que se
recuerda (Kebbell & Wagstaff, 1997) si no que son, en parte, las creencias sobre
las capacidades de la hipnosis las que parecen determinar este efecto en la
persona hipnotizada. Por tanto se puede aplicar tratamientos con hipnosis
contraindicados para la persona, tratamientos que suelen incluir prácticas de
hipnosis regresiva, confrontación con imágenes altamente ansiógenas, y de
asocia-ción libre, todo ello enmarcado en un estilo coercitivo y presionando al
cliente a revivir las experiencias reales o imaginarias traumáticas (Heap, 1996).
En tercer lugar, porque pueden generar falsos recuerdos en el cliente, usando la
hipnosis como una herramienta encaminada a recuperar información olvidada o, más
aún, reprimi-da/disociada del consciente. Aunque es cierto que las técnicas de
hipnosis se usan con frecuencia para recu-perar recuerdos, no hay evidencia
científica convincente que apoye el hecho de que la regresión hipnótica pueda
ayudar a recordar hechos y episodios autobiográficos que el individuo no es capaz
de recordar fuera de hipnosis. Tampoco hay evidencia científica de que las
sugestiones de hipermnesia provoquen más recuerdos en estado de hipnosis que
fuera de ella, ni siquiera que provoquen más recuerdos que cuando no se sugiere
nada (Larra, Valero, & Abascal, 2003). Este aspecto se examinará posteriormente
en este artículo con mayor amplitud. De momento es importante subrayar que los
estudios científicos han demostrado que las inducciones hipnóticas generan en
realidad, y como mínimo, tantos recuerdos falsos como verdaderos (Dinges,
White-house, Orne, Powell, Orne, & Erderlyi, 1992), y que producen un incremento
en la confianza de todo aquello que la persona es capaz de recuperar (Scoboria,
Mazzoni, Kirsch, & Milling, 2001). De hecho, el uso de téc-nicas hipnóticas para
la recuperación de recuerdos pasados está estrechamente ligado al estudio de los
falsos recuerdos. Estos dos aspectos, incremento de la memoria y la regresión de
edad, se relacionan además, y al menos, con cuatro aspectos más: - 1. El
estudio de la disociación, como, por ejemplo, el Trastorno Disociativo de
Identidad (American Psychiatric Association, DSM-IV, 2000), ya que se asume por
muchos autores que la hipnosis implica un esta-do disociativo (Bowers, 1992;
Hilgard, 1965, 1991, 1992), aunque no sea patológico. Sobre todo, el supuesto
fenómeno del observador oculto (Hilgard, 1979), ha sido un aspecto importante de
las teorías disociativas a la hora de relacionar la hipnosis con el estudio de
los trastornos disociativos. Este fenómeno se da cuando el hipnotizador sugiere a
la persona que una parte de ella permanecerá hipnotizada, mientras la otra no.
Esta parte no hipnotizada quedará oculta durante el proceso de hipnosis, fuera
del alcance de la memoria y conciencia de la parte hipnotizada. No obstante, esta
parte de la persona (que es el observado oculto) podrá comunicarse con el
hipnoterapeuta cuando éste le pregunte directamente siguiendo unas claves
establecidas antes de la induc-ción. En el estudio experimental del observador
oculto se ha creído encontrar las bases experimentales para explicar la génesis
de los trastornos de identidad, y para justificar, también, la capacidad de la
hipnosis para acceder al "inconsciente" y recuperación de material reprimido. -
2. Y, por lo tanto, un segundo aspecto relacionado con el tema de hipnosis y la
creación de falsos recuerdos, sería el estudio de la represión/disociación de
recuerdos traumáticos, como pueden ser los abusos sexuales en la infancia,
rituales satánicos, abducciones extraterrestres, vidas pasadas, etc. (Piper,
Pope, & Borowiecki, 2000). - 3. La investigación sobre la fiabilidad y validez
de testimonios en Psicología Forense, es decir, el uso de la hipnosis y ciertas
prácticas de interrogatorio para obtener confesiones, o evaluar la adecuación de
acusa-ciones, testimonios, etc. (McConkey & Sheehan, 1995). - 4. Con el estudio
de la memoria en general, por la creencia de que la hipnosis incrementa el
recuerdo y su precisión (British Psychological Society, 2001/2002), y porque la
hipnosis puede aportar información sobre los procesos constructivos y
reconstructivos de la memoria (McConkey, Barnier, & Sheehan, 1998). Estos tres
últimos aspectos serán considerados en mayor profundidad posteriormente. Así
pues, el estudio de los falsos recuerdos y de la hipnosis es una encrucijada
entre distintos y relevan-tes temas de investigación y aplicación psicológica.
Por ello, conviene brevemente recordar que el fenómeno del observador oculto
parece ser un producto de las instrucciones experimentales y no un "fenómeno"
genuino (Lynn, 2001). En otras palabras, al variar las instrucciones
experimentales se han conseguido provocar varios observadores ocultos en una
misma persona, replicando un supuesto trastorno de disociativo de identidad, o
que el observador oculto sea una parte aún más hipnotizada de la persona, y no la
que permanece sin hipnotizar (el observador oculto "estúpido" (Spanos, 1996)).
Serían la sugestión y la presión ambiental/social los que determinarían que la
persona actuase como si tuviera un observador oculto, y no un proceso disociativo
genuino (Lynn, 2001). Teniendo en cuenta esto, no parece extraño que los
resultados experimentales hayan mostrado en reiteradas ocasiones que la hipnosis
no incrementa necesariamente ni el recuerdo (salvo con cambio en el criterio), ni
la precisión de ese recuerdo, pudiendo incrementar la confianza en el recuerdo
(sea o no verdadero), si bien esto depende bastante de cómo se pregunte a la
persona (Kebbell & Wagstaff, 1997). En todo caso, parece que la hipnosis facilita
la génesis de falsos recuerdos, aunque no porque genere un estado especial de
vulnerabilidad cognitiva, si no más bien, tal como hemos comentado, por las
creencias asociadas al su uso y por las preguntas que se hacen a la persona
hipnotizada (Kebbell & Wagstaff, 1997). De hecho, Wagstaff, Brunas-Wagstaff, Cole
y Wheatcroft (2004) encontraron que cambiando el nombre a la hipnosis por el de
"Estado de Atención Focalizada" los efectos sobre la imprecisión de la memoria se
redujeron drásticamente, si bien el incremento de recuerdo correcto no
especialmente signitificativo. Por otro lado, el uso diagnóstico-terapéutico de
la hipnosis inherente al tratar de recuperar un suceso patógeno (cuyo recuerdo
está disociado en el inconsciente) puede asociarse cierta iatrogenia relacionada
con las creencias y mitos indicados sobre la hipnosis. En concreto, el recuerdo
erróneo de haber sufrido abusos sexuales que no existieron, el haber sido
sometido a rituales satánicos que nunca se dieron, o haber sido objeto de
abducciones extraterrestres, incluso el desarrollo de personalidades múltiples.
El uso de las regresiones de edad en hipnosis como técnica habitual para acceder
al material disociado, presenta una serie de caracte-rísticas que lo hacen muy
poco fiable. Cuando tales regresiones se encaminan a redescubrir el pasado y
resol-ver traumas reprimidos/disociados, no digamos para volver a vidas pasadas,
se basan en una teoría sobre la disociación y amnesia psicógena carente de
evidencia científica (Piper, Pope, & Borowiecki, 2000). De hecho, actualmente
se considera la regresión como un constructo impreciso y difícil de evaluar y
sobre el que no hay ninguna evidencia experimental (Court & Court, 2001; Holmes,
1990). Incluso aunque se hubiera dado un proceso de represión o disociación
(según qué autor, aunque, técnicamente, lo que se reprimi-ría son emociones,
mientras que lo se disociaría son recuerdos), no sería prueba de que el recuerdo
haya per-manecido inalterado y no se haya modificado por los procesos
reconstructivo y constructivo de la memoria. En este sentido, no hay ninguna
razón por la que el recuerdo de los traumas no siga los mismos principios que
siguen otros tipos de recuerdos. Incluso si se apela al concepto de mente
inconsciente-consciente para justificar la inalterabilidad de los recuerdos,
conviene recordar que es un concepto simplista, reduccionista y carente de
significado científico (Heap & Aravind, 2002). No conviene confundir el
inconsciente como metáfora con el inconsciente como una entidad tangible y
factual (Fourie, 1997). - ¿Cómo se puede generar un falso recuerdo y su
informe?. Conviene recordar que desde hace décadas se sabe cómo modificar el
informe verbal de la persona a través del refuerzo diferencial de la conducta
verbal. Greenspoon (1951) demostró experimentalmente que el terapeuta puede
influir sobre el lenguaje de la persona entrevistada, además de resaltar la
directividad del propio terapeuta, incluso cuando intenta ser no directivo. Desde
esta perspectiva, una forma de generar el informe de un recuerdo, es el de ir
moldeando el lenguaje del cliente a través de refuerzo diferencial verbal y no
verbal (lenguaje no verbal) de sus aproximaciones sucesivas al recuerdo
"previsto". Añadido a esto está la influencia social de "expertos" en terapias de
recuperación de recuerdos de abusos sexuales y similares, y de las supuestas "ex
víctimas" de tales delitos que suelen presionar y persuadir a la persona para que
acepte que la causa de su problema es un trauma reprimido (cuadro nº 1). Así
mismo, las razones por las que los terapeutas suelen creer en el informe de los
clientes de haber sido objeto de abusos o torturas en la infancia suele estar
basadas en la creencia de que la regresión hipnótica lleva literalmente a la
persona al momento que es rememorado (Gavigan, 1992). Relacionado con esto está
el hecho de que los propios terapeutas creen que la hipnosis es garante de lo que
se dice estando hipnotizado siempre es la verdad, al anular el control conciente
de la persona. Por ejemplo, Yapko (1994) encontró que el 47% de los terapeutas
por él consultados creían que, si un recuerdo se obtiene con hipnosis, se debía
creer más en los detalles del evento traumático. Así mismo, el 54% creían que la
hipnosis permite recordar incluso cosas del nacimiento. El 76% de los
trabajadores sociales creyeron que el recuerdo es más preciso con la hipnosis. En
línea con lo anterior, Kai-ching Yu (2004) encontró que el 50% de los
profesionales de la salud encuestados en su investigación creía que la hipnosis
puede hacer recordar cosas que sin ella no sería posible recordar, y que un 50%
estaban de acuerdo en que la hipnosis hace posible las regresiones de edad. Así
mismo, los terapeutas tienden a aceptar como ciertas las expresiones de los
clientes sobre la recuperación de recuerdos disociados, cuando se dan algunas de
estas condiciones: las respuestas emocionales del paciente son fuertes; los
pacientes presentan recuerdos detallados y coherentes, y son recuerdos corporales
que refle-jan experiencias actuales del paciente; cuando el recuerdo suele
acom-pañarse de dolor psicológico, especialmente si se dan informes parecidos de
pacientes que no se conocen. En este sentido, los propios pacientes creen en
sus supuestos re-cuerdos al aceptar que la hipnosis "obliga" a la persona a
recordar y decir siempre la verdad. Pero además, algunos pacientes informan de
estos recuerdos para causar buena impresión a la figura de autoridad,
especial-mente si ésta cree en los informes del paciente. Si, junto a esto, la
persona es un paciente dependiente del terapeuta y de otros ex pacientes, se le
ins-ta a que defienda públicamente los supuestos recuerdos (como, por ejem-plo,
la terapia de grupo), reduce el contacto con su familia, la figura de autoridad y
el grupo refuerzan sus creencias en los falsos recuerdos, y argumenta a favor de
los falsos recuerdos (por ejemplo, descubrir por sí mismo el abuso), la
probabilidad de que el cliente se crea sus apropias fan-tasías es elevadísima
(Ganivan, 1992). Estas razones se suman a las relacionadas directamente con la
propia hipnosis, es decir, que se asuma que la hipnosis incrementa el recuerdo a
través de sugestiones directas y de la regresión de edad. La creencia de que la
inducción hipnótica puede ayudar a recuperar recuerdos del pasado que de otra
forma permanecerían inaccesibles, tiene una historia muy antigua, tanto como el
uso de las técnicas en sí mismas, y es muy frecuente, especialmente entre algunos
clínicos. La segunda autora recuerda un caso en el que un clínico estaba
comple-tamente seguro de que el recuerdo que había sido recuperado por uno de sus
pacientes durante la hipnosis era un recuerdo cierto, y que reflejaba un evento
que realmente le había ocurrido a la paciente. El recuerdo versaba sobre una vida
pasada en la que la mujer (quien había vivido toda su vida en Australia) era
realmente una princesa francesa que disfrutó de los lujos de una vida real y
palaciega. Para creerse ese recuerdo, debe creerse no sólo en la influencia
positiva de la hipnosis sobre la memoria, sino también en la reencarnación,
además creer en la muy improbable vida pasada como una afortunada princesa
francesa del siglo XVIII. A pesar de lo muy poco plausible de tal recuerdo, la
creencia del terapeuta australiano tuvo eco en algunos colegas durante un
congreso sobre la eficacia de la hipnosis. La cuestión es si este recuerdo
tiene una base científica, es decir, si existen resultados científicos que apoyen
con fuerza tal reivindicación. La respuesta es negativa. Aunque algunos estudios
han mostrado que las personas hipnotizadas recuerdan, en ocasiones, más elementos
y más detalles, el efecto es poco fiable, habiéndose ligado a factores que no son
específicos de la hipnosis (Erdelyi, 1994). La mayoría de los estudios en este
ámbito indican, como ya se ha mencionado, que los procedimientos hipnóticos no
incrementan la exactitud de la memoria. Por el contrario suele incrementar las
tasas de error y fomentar la confianza en la precisión tanto de los detalles
recuperados verdaderos como de los falsos (para una revisión, véase Erdelyi,
1994; Kebbell & Wagstaff, 1998; Orne, Whitehouse, Dinges, & Orne, 1988). En otras
palabras, es igual de probable que un recuerdo recuperado bajo hipnosis sea falso
o verdadero. La conclusión es, por lo tanto, que la hipnosis puede incrementar la
cantidad de ítems recordados, pero no su precisión (Dinges et al, 1992; Sheehan,
1988; Sheehan & Tilden, 1983). Si bien estos estudios fueron realizados usando
un material relativamente simple (por ejemplo, listas de palabras, material
verbal), otros estudios muy interesantes han demostrado con claridad que en
hipnosis es relativamente sencillo crear recuerdos falsos sobre eventos
autobiográficos (verbigracia, recuerdos de eventos que ocurrieron en el pasado de
la persona). En un trabajo reciente, Malinowsky y Lynn (1999) pidieron a los
participantes que recordaran elementos de su primer y segundo cumpleaños. Al
comienzo nadie pudo recordar nada sobre ellos. La carencia de recuerdo sobre esos
eventos que sucedieron tan tempranamente en la vida de las personas no genera
sorpresa. Se debe a un fenómeno muy bien conocido denominado amnesia infantil, en
virtud de la cual es altamente improbable que una persona sea capaz de recordar
cualquier evento que haya sucedido antes de los dos años o dos años y medio
(Usher & Neisser, 1993). Posteriormente, se solicitó a los participantes que
cerraran los ojos y trataran de recordar algo de cualquiera de los dos
cumpleaños. Se les dio la sugestión de que el mero hecho de pensar ayuda a
recordar. En esta condición, el 50% de los participantes, aproximadamente,
recordó algo sobre su segundo cumpleaños, mientras que nadie recordó nada sobre
su primer cumpleaños. Sin embargo, el resultado interesante de este estudio es
que tras haber sido hipnotizados el porcentaje de participantes que "recordaron"
su segundo cumpleaños ascendió hasta aproximadamente el 80%, y que un menor pero
fiable porcentaje (35%) fue capaz de recordar elementos de su primer cumpleaños.
Estos nuevos recuerdos sobre los dos cumpleaños no pueden ser recuerdos
auténticos, porque la amnesia infantil se produce por la inmadurez inicial del
sistema nervioso central del ser humano. Esta condición hace imposible codificar
los recuerdos en un formato al que posteriormente se pueda acceder como un
recuerdo de adulto accesible y completo. Los nuevos recuerdos son únicamente
construcciones, confabulaciones, o recuerdos falsos que han sido creados debido a
la creencia que bajo hipnosis es más fácil desenterrar recuerdos antiguos e
inaccesibles. Spanos, Burgess, Burgess, Samuels y Blois (1999) encontraron algo
similar en otro estudio. En este caso se hipnotizó a los participantes y se les
aplicó una regresión de edad, pidiéndoseles que trataran de recordar los juguetes
móviles que se ponen en la cuna para que el niño trate de asirlos y seguirlos con
la mirada durante los primeros meses de vida. Aunque antes de la hipnosis nadie
fue capaz de recordar nada sobre el juguete móvil, tras regresión de edad bajo
hipnosis, un porcentaje considerable de participantes describió el juguete móvil
colgando en su cuna. En este caso, también estos nuevos recuerdos del juguete
móvil fueron realmente falsos, dado que como ya se ha comentado previamente, no
es posible tener recuerdos episódicos para eventos que han sucedido tan pronto en
la vida. Aunque los recuerdos "recuperados" durante la regresión de edad sean
claros, vívidos y aparen-temente convincentes, un académico de la hipnosis (Nash,
1987) concluyó, tras revisar más de cien estudios sobre los efectos de la
regresión de edad sobre el recuerdo autobiográfico, que no hay evidencia sobre
que la experiencia de los adultos hipnotizados corresponda a la experiencia real
infantil. Dos aspectos interesantes de los falsos recuerdos son, como veremos,
que no se pueden distinguir de los recuerdos verdaderos, y que la gente que los
recuerda está segura de que realmente les ocurrió lo que creen haber recordado.
Es importante resaltar que tal incremento en la confianza es sólo un subproducto
de la hipnosis (Scoboria, Mazzoni, Kirsch & Milling, 2001). Esos pseudorrecuerdos
normalmente se crean sugi-riendo a la persona hipnotizada que ocurrió algo que
realmente nunca sucedió (Laurence & Perry, 1983; Orne, 1979). En este caso,
hipnosis incrementa la certeza que tiene la persona en su recuerdo erróneo. Un
ejemplo bien conocido se remonta a Janet (1889), quien hizo una regresión de edad
a su famosa paciente, Marie, e in-tencionalmente implantó un pseudorrecuerdo
sobre la primera vez que conoció a un chico cuya deformidad facial le había
asustado. El recuerdo original fue sustituido por uno nuevo, y falso, en el que
el mismo chico tenía una cara de aspecto agradable. Janet, y la mayoría de los
hipnoterapeutas, ha usado profusamente la creación intencional de
pseudorrecuerdos. La única diferencia entre los pseudorrecuerdos y los falsos
recuerdos es que los primeros se crean intencionalmente y son de contenido
positivo, mientras que los falsos recuerdos son creados a través de la hipnosis y
de la regresión de edad de forma no intencional, como un subproducto de las
creencias que mantienen terapeutas y pacientes. En otras palabras, el contenido
de los falsos recuerdos no está predeterminado intencionalmente por el terapeuta,
aunque habitualmente los cree guiado por sus supuestos teóricos acerca del origen
del problema del cliente. Además de sugerir directamente el recuerdo falso en
hipnosis, y de la regresión de edad, existen otras formas que son menos potentes
que la hipnosis, pero también favorecen que la gente cree falsos recuerdos
(Mazzoni, 2003). Por ejemplo, Mazzoni y Memon (2003), pidieron a los
participantes que recordaran un evento relativamente frecuente (que un dentista
les extraía un diente de leche antes de los seis años), y un evento que realmente
nunca les había sucedido a los participantes. Este segundo evento, que nunca
había ocurrido, hacía referencia a que una enfermera escolar les extirpaba un
trozo de piel del dedo pequeño de los participantes antes de los seis años. Una
investigación exhaustiva confirmó que tal procedimiento (o algo parecido) nunca
se había utilizado en la zona donde los participantes se habían criado. A los
participantes se les pidió que imaginaran tanto la extracción dental, como la
extirpación de piel. En la línea de lo que se esperaba, antes del procedimiento
imaginativo nadie recordaba que una enfermera escolar les hubiera extirpado piel
de su dedo pequeño. Sin embargo, tras la imaginación, un porcentaje significativo
y considerable de participantes indicaron recordar la extirpación de piel. Se
puede observar que tales recuerdos pueden ser considerados ciertos si no se sabe
cómo se han obtenido. Tal y como se ha comentado, una de las razones por las
cuales es tan sencillo crear falsos recuerdos utilizando procedimientos
sugestivos potentes y moderados está relacionada, como hemos indicado, con las
creencias que tienen, tanto la persona que recuerda, como el propio terapeuta
Cuando el recuerdo es "recuperado" en un contexto terapéutico, la creación de un
recuerdo falso se puede atribuir también a la creencia que el terapeuta tiene. La
propia interpretación de los sueños puede ayudar a la creación de tales recuerdos
falsos. De hecho, en una serie de estudios en los que se le pidió a un clínico
que interpretara los sueños que les contaban los participantes fue muy sencillo
generar falsos recuerdos (Loftus & Mazzoni, 1999; Mazzoni & Loftus, 1998, 1999;
Mazzoni, Loftus, Seitz, & Lynn, 1999; Mazzoni, Lombardo, Malvagia, & Loftus,
1998). En estos estudios, la interpretación del terapeuta siempre era la misma,
independientemente del contenido real del sueño, indicándose a todos los
participantes que habían tenido una experiencia traumática cuando eran niños.
Sólo se reclutó a participantes que decían al comienzo que estaban seguros de que
nunca les había ocurrido el evento específico de ese estudio. En algunos
estudios, la experiencia traumática sugerida era que se había perdido en un
centro comercial durante más de una hora, o que había sido abandonado por sus
padres (Mazzoni & Loftus, 1998; Mazzoni et al, 1998). En otros, (Loftus &
Mazzoni, 1998) el evento era que había estado al borde de la muerte en un choque;
en otros que se había sido intimidado por un compañero (Mazzoni et al, 1999). El
terapeuta sistemáticamente decía a los participantes que, en su amplia
experiencia, el contenido específico de ese sueño sugería que habían tenido una
experiencia traumática cuando eran jóvenes. Las experiencias traumáticas
tempranas, proseguía el terapeuta, normalmente están enterradas y no son
accesibles a la memoria en el estado de vigilia. No obstante, continuaba el
terapeuta, los sueños son el camino privilegiado por el cual los recuerdos
traumáticos salen a la superficie. Evidentemente, el contenido específico del
sueño de la persona siempre era relacionado por el terapeuta con el trauma que
estaba previsto para ese estudio en particular. Tras la interpretación del sueño
los falsos recuerdos de los participantes se incrementaron significativamente, y
en algunos casos las personas estuvieron seguras de que realmente habían tenido
esa experiencia específica, informando de recuerdos de ese evento (Mazzoni et al,
1999). En esos estudios se mostró también que aquellos que desarrollaron falsas
creencias y recuerdos tras la interpretación del sueño, fueron también los que
creyeron que la interpretación del sueño puede revelar aspectos de la
personalidad y de la experiencia de uno, que de otra forma serían opacas a la
persona. Por lo tanto, las creencias que tienen los pacientes les inducen a
aceptar la interpretación que les proporciona el terapeuta, y a aceptar la
creencia del terapeuta de que les han acaecido ciertas experiencias. Más aún, si
consideramos que la interpretación del sueño se realizó fuera de un ámbito
terapéutico y en sólo treinta minutos, es fácil predecir cual puede ser el efecto
de un terapeuta que trabaja sobre la memoria durante meses. Además de la
sugerencia directa y regresión de edad en hipnosis, o la imaginación y la
"terapia" (interpretación de los sueños), también se pueden crear falsos
recuerdos a través de las preguntas tendenciosas (leading questions) y engañosas
(misleading questions), sea estando la persona hipnotizada o no. El modo de
preguntar y de transmitir información a la persona tanto con hipnosis como sin
ella (para una revisión detallada véase Mazzoni, 2003) puede determinar la
creación de falsos recuerdos. Una forma de hacerlo es la de presentar a los
participantes un vídeo con una escena sobre un crimen. A continuación se les
proporciona información falsa para, posteriormente, preguntarles cuestiones
relativas a lo mostrado en el vídeo. En todos los estudios en los que se ha
utilizado este procedimiento denominado "el efecto de información errónea"
(misinform), los resultados son los mismos: tras haber escuchado la información
errónea o haber contestado a las preguntas engañosas, la persona cambia su
informe sobre lo que vio en el vídeo (para un estudio central de esta área, véase
Loftus, Miller, & Burns, 1978). Incluso información muy sutil, como las forma de
verbalizar la sentencia, puede cambiar el informe del testigo (Loftus & Zanni,
1975). El problema de recibir preguntas tendenciosas es el riesgo de que la
información errónea cambie el recuerdo del suceso original. Esto es exactamente
lo que se ha encontrado en un estudio reciente (Mazzoni, Casiano, & De Leo,
2003), en el que se forzó a confabular a unos niños sobre el contenido de un
vídeo. Dos semanas después de ver el vídeo indicaron que el contenido de la
confabulación era parte del vídeo. Según algunos autores, en este paradigma
parece relevante el nivel de sugestionabilidad hipnótica. Personas con un alto
nivel de sugestionabilidad hipnótica tenderían a recordar más cosas falsas
(McConkey & Sheehan, 1995), aunque no todos los estudios han encontrado los
mismos resultados (Sheehan, Garnett, & Robertson, 1993; Sheehan & Linton, 1993;
Register, & Kihlstrom, 1988). De hecho, el mejor predictor de la predisposición
de ceder a las preguntas tendenciosas es el nivel de sugestionabilidad
interrogativa (Gudjonsson, 1984; 1992), más que el nivel de sugestionabilidad
hipnótica, algo importante teniendo en cuenta que los distintos tipos de
sugestionabilidad (placebo incluida) no parecen correlacionar entre ellos
(Kirsch, 1997). Es bastante común encontrar preguntas tendenciosas y engañosas
no sólo en los interrogatorios poli-ciales, sino en las propias entrevistas de
investigación realizadas por psicólogos (para algunos ejemplos toma-dos de casos
reales forenses véase Mazzoni, 2003) y durante el diálogo terapéutico (recordemos
de nuevo el efecto Greenspoon). En terapia, las preguntas tendenciosas guían a la
persona para que dé las respuestas que se esperan de ella, las realice el
terapeuta intencionadamente o no (Register & Kihlstrom, 1988). No obstante, a
pesar de la facilidad con la que se pueden crear recuerdos de algo que nunca
sucedió, parece que la confabulación se reduce si hay evidencia con la que se
pueda contrastar, y si se pregunta por la certeza en lo que se dice recordar,
sobre todo si se disculpa a la persona por su error (Spanos, Gwynn, Comer,
Baltruweit, & De Groh, 1989; Spanos & McLean, 1986). Pero, aun así, las posturas
se dividen en cuanto al papel de la hipnosis en la génesis de los falsos
recuerdos. Hay autores que creen que la hipnosis per se genera falsos recuerdos
al hacer más susceptible a la persona para confundir realidad con fantasía
(Sheehan, Stat-ham, & Jamieson, 1991). Otros autores, por el contrario, creen que
depende del tipo de creencias que manten-ga la persona hacia la hipnosis y de la
forma en que se proporciona información y se pregunte por ella. Esta disputa no
es baladí, ya que tiene repercusiones legales, incluso para aceptar testimonios
de personas que hayan sido hipnotizadas (Brown, Schefflin, & Hammond, 1998). En
definitiva, la evidencia empírica indica que la persona hipnotizada puede y suele
generar falsos recuerdos, aunque ello dependa también de factores externos a la
propia hipnosis. Lógicamente, no se está diciendo que todo lo que recuerda la
persona bajo hipnosis sea falso, si no que no podemos afirmar que sea cierto por
haberse recordado en hipnosis. Así que la siguiente pregunta obvia es: ¿cómo
distinguir un recuerdo falso de uno verdadero? Se ha constatado que no son
criterios válidos, como ya hemos indicado, el que la persona muestre un elevado
nivel de convencimiento en lo que recuerda y/o que dé muchos detalles sobre lo
sucedido. En definitiva, tal y como indican estos autores, no hay criterios
válidos para dirimir si un recuerdo es falso o no, salvo evidencias objetivas e
independientes. No obstante, se está trabajando en la búsqueda de tales
cri-terios (Brown, et al., 1998), concretamente en la fenomenología de la memoria
(memoria comparada), análisis de los informes (duración del informe, tipo de
redacción, etc.) y psicología forense (pruebas para ratificar un suceso), pero
sin resultados satisfactorios en la actualidad (Kihlstrom, 1994; Kihlstrom, 1998;
Underwager & Wakefield, 1998). Por ello, el principal problema al usar la
hipnosis sigue siendo la falta de certeza en lo que se obtiene con ella. En
palabras de Gow (1999): "Desgraciadamente para las víctimas auténticas y para
aquellos falsamente acusados, no tenemos modo alguno de distinguir los recuerdos
falso
s de los verdaderos". En definitiva, parece que la hipnosis no entraña riesgo
per se, si no que es la propia persona, en función de las creencias que tenga
sobre la hipnosis y sus propiedades sobre la memoria, o el hipnotizador con sus
preguntas tendenciosas y sugestiones, sea intencionadamente o no, quienes pueden
generar el problema de los falsos recuerdos. Por ello, se debería exigir un
entrenamiento y formación en el uso de la hipnosis y el funciona-miento de la
memoria a quienquiera que la use.
- Recomendaciones para los hipnoterapeutas clínicos. A pesar de los
riesgos evidentes de distorsión de los recuerdos, todavía son muchos los clínicos
que usan la hipnosis para recabar información sobre su paciente. Si bien cabe
decir "de entrada, no" a ese uso de la hipnosis, ciertamente seguirá utilizándose
para esos fines. Por ello, es conveniente considerar ciertas recomendaciones para
reducir, que no eliminar, los riesgos de generar falsos recuerdos. Según Lynn,
Kirch y Rhue (1996), es importante avisar al paciente del riesgo de distorsión de
la memoria, debiendo tener mucho cuidado el terapeuta en cómo verbaliza las
sugestiones y cuáles son sus implicaciones, evaluando, además, la credibilidad de
los recuerdos recuperados durante la terapia. Por otro lado, Bowers y Farvolden
(1996) indican que se debería evitar definir la cura del paciente en términos de
que éste y el terapeuta necesariamente estén de acuerdo en cuál es el origen de
su problema, tratando de considerar el problema desde varias hipótesis sin
adherirse rígidamente a ninguna de ellas. Sheehan, (2001) recomienda grabar los
recuerdos intactos al comienzo de la terapia, y que se aclare al cliente que él,
y no el terapeuta, es el responsable de la exactitud de los recuerdos. Así mismo,
Pope y Brown (1996) sugieren una serie de preguntas que el terapeuta debe
responderse antes de usar la hipnosis para recuperar recuerdos: ¿Soy competente
en el uso de la hipnosis clínica y mi curriculum puede corroborarlo
(entrenamiento, educación y experiencia)? ¿He considerado adecuadamente
acercamientos alternativos que no impliquen hipnosis? ¿He consultado con un
abogado para averiguar cómo le puede afectar a los derechos legales del paciente
(admisión de sus querellas, validez legal del testimonio obtenido a través de la
hipnosis, etc.)? ¿Conozco lo suficientemente la teoría e investigación sobre el
uso de la hipnosis para esta población y en esta situación? ¿He acordado con
epaciente un consentimiento informado o un rechazo informado? Finalmente,
nosotros pensamos que la pregunta clave es la que plantea McConkey (2001):
¿Apotará algo al tratamiento del paciente usar la hipnosis regresiva? Relacionado con lo anterior, si se usa la hipnosis en ámbitos forenses se
deberían tener, al menos, las siguientes precauciones (McConkey & Sheehan,
1995): - a) Grabar la sesión con consentimiento escrito. - b) Hacer una evaluación
previa del recuerdo del paciente sin hipnosis, narrando sin más los sucesos. -
c) Aplicar técnicas no hipnóticas para el incremento del recuerdo (ejemplo:
recuerdo repetido). - d) Explicarle sus creencias al paciente sobre la hipnosis
regresiva y sus efectos reales en la memoria. - e) Indicar al paciente que la
hipnosis regresiva probablemente no puede ayudar a la memoria. - f) Evaluar la
sugestionabilidad hipnótica. - g) Evaluar bajo hipnosis el recuerdo con
narración libre, sin sugestiones de incremento de la memoria o regresión de
edad. - h) Evitar las preguntas por detalles específicos, sin preguntas tendenciosas,
explicando que es válido decir que no se sabe, no se recuerda, o que no se
entiende la pregunta. - i) Permitir a la persona que comente lo que quiera. -
j) Permitir a la persona que comente lo que desee sobre sus recuerdos fuera de
hipnosis. - k) Establecer cuál es el impacto que percibe la persona sobre la
hipnosis regresiva. En definitiva, como indican Bloom (1994) y London (1997), el
comportamiento del clínico puede moldear profundamente el recuerdo recuperado y
cómo se usa ese recuerdo tanto en el ámbito clínico como en otros ámbitos. Por lo
tanto, dada la importancia del juicio acertado y de la práctica del clínico, su
comportamiento debe ser consistente con las intervenciones basadas
científicamente y que sean clínicamente sensa-tas. Por ello es importante que
los clínicos conozcamos la conclusión de la Sociedad Británica de Psicología (The
British Psychological Society) (2001): "En resumen, la hipnosis no tiene ninguna
propiedad especial para incrementar la memoria, ni en terapia ni en ningún otro
contexto. Hay circunstancias en las que los propios componentes de la hipnosis,
como la sensación de relajación y bienestar, pueden justificar su uso durante un
periodo de recuerdo. Los procedimientos hipnóticos pueden ser útiles para
examinar y reestructurar los recuerdos existentes que están asociados al problema
del cliente. De cualquier modo, en esas situaciones debe reconocerse el potencial
para producir recuerdos de los que se está seguro, pero que no son precisos. La
hipnosis no debería usarse basándose en la idea de que con ella se pueden
recuperar recuerdos de sucesos de los que el sujeto no se acuerda, pero que son
la causa de su problema actual."
NOTA: El texto aquí incluído constituye un fragmento del temario oficial de
la Escuela Superior de Hipnosis Clínica para el Doctorado en Hipnosis Clínica
con objeto de estudio para posibles alumnos. La propiedad intelectual está
registrada. La reproducción total o parcial sin autorización está prohibida.
AUTOR: Escuela Superior de Hipnosis Clínica.
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